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Abducción (ufología)

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Abducción
CampoUfología; creencias sobre vida extraterrestre
TipoRelato o experiencia atribuida a un rapto por seres no humanos
Otros nombresSecuestro alienígena, rapto extraterrestre
Rasgos habitualesTiempo perdido, sala circular, examen médico, nave no humana
Caso emblemáticoBetty y Barney Hill, Estados Unidos, 1961
Explicación científica mayoritariaParálisis del sueño, alucinaciones, sugestión hipnótica y falsos recuerdos
EstadoSin verificación empírica; fenómeno cultural y folclórico contemporáneo

1. Resumen[editar]

En el campo de la ufología, se denomina abducción al supuesto acto mediante el cual uno o más seres desconocidos —a menudo descritos como extraterrestres— toman a un ser vivo terrestre contra su voluntad, lo retienen y lo trasladan fuera del lugar donde se encontraba. Según la mayoría de los relatos, el destino de ese traslado es una nave no humana, comúnmente representada como un platillo volador u otro tipo de ovni.

El término funciona como sinónimo de secuestro alienígena o rapto extraterrestre en la literatura paranormal. Aunque la palabra se ha popularizado sobre todo a partir de la segunda mitad del siglo XX, los creyentes en el fenómeno han intentado rastrear posibles episodios similares en relatos antiguos. La interpretación mayoritaria de la ciencia, en cambio, clasifica las abducciones como experiencias subjetivas que pueden explicarse por fenómenos psicológicos conocidos, influencias culturales y, en algunos casos, por errores de memoria.[1]

No se trata, por tanto, de un acontecimiento demostrado. La abducción es una categoría narrativa y creencial: describe lo que algunas personas dicen haber vivido o recuerdan haber vivido, no algo que la comunidad científica haya podido verificar de manera independiente.

2. Definición y características generales[editar]

La definición ufológica clásica presenta la abducción como un secuestro involuntario. La persona no accede a irse; por el contrario, el relato suele empezar con una pérdida de la voluntad y de la conciencia inmediatamente anterior al transporte. Esa pérdida de control es uno de los rasgos que distinguen a la abducción de otros relatos de contacto con ovnis, en los que el testigo se mantiene a distancia o dice haber interactuado voluntariamente.

Los abducidos, o quienes creen haber sido abducidos, suelen describir el interior de la nave como una sala circular con cúpula, iluminada por una luz difusa que parece salir de las paredes y del suelo. En esa sala se desarrollaría una parte central del episodio: un examen o exploración del cuerpo, descrito muchas veces como un experimento o una investigación.

Entre las consecuencias que los testigos asocian a la experiencia figuran:

  • pesadillas reiterativas;
  • cicatrices o marcas en el cuerpo de origen desconocido;
  • fobias repentinas a objetos, olores o ruidos;
  • la presencia de objetos metálicos dentro del cuerpo, interpretados por algunos como implantes.

Estos últimos no constituyen una evidencia aceptada por la medicina. Que una persona relate la presencia de un objeto extraño no implica que ese objeto tenga un origen no humano; en muchos casos se trata de materiales quirúrgicos, microcalcificaciones, fragmentos de accidentes previos o interpretaciones posteriores de imágenes médicas.[2]

Los relatos no son idénticos, pero comparten una estructura reconocible. Esa repetición es precisamente lo que ha permitido a los folcloristas y a los psicólogos estudiarlos como un género narrativo contemporáneo y no como una serie de incidentes aislados.

3. Elementos comunes del relato[editar]

El folclorista Thomas E. Bullard estudió, según su propio recuento, 309 casos de abducción y propuso que la mayoría sigue un orden narrativo reconocible. Según su análisis, los episodios destacados son:

  1. captura;
  2. examen;
  3. excursión o viaje a otros mundos;
  4. teofanía;
  5. regreso;
  6. consecuencias.

No todos los elementos aparecen en todos los relatos, pero Bullard sostiene que, conforme a sus propios criterios de clasificación, en aproximadamente 84 % de los casos se cumple ese orden.[3]

La fase de teofanía es particularmente interesante para los estudiosos de las creencias. Con ese término se describe el momento en que la persona interpreta a los seres como entidades superiores, divinas o dotadas de una autoridad casi religiosa. Esto conecta a la abducción con experiencias visionarias mucho más antiguas. La lectura religiosa del contacto —ángeles, demonios, mensajeros celestiales— ha cambiado con la cultura: donde otras épocas hablaban de espíritus, la cultura contemporánea habla de extraterrestres y naves espaciales.

La estructura descrita por Bullard no es una prueba de que el rapto haya ocurrido. Es, en cambio, una muestra de que los testimonios se organizan socialmente: la gente cuenta lo que su cultura le ha enseñado a contar, incluso cuando cree estar describiendo una experiencia estrictamente personal.

4. Tiempo perdido e hipnosis[editar]

Una característica común de quienes afirman haber sido abducidos es la amnesia, conocida en el argot ufológico como «tiempo perdido». El escritor estadounidense Budd Hopkins popularizó la expresión a partir de su libro Missing Time, de 1981.[4]

El relato típico del tiempo perdido es el siguiente: la persona vive una situación extraña —una luz intensa en la carretera, una parada repentina del automóvil, un objeto que se posa en un prado cercano— y, al mirar el reloj, descubre que han pasado varias horas de las que no puede dar cuenta. El comienzo y el final pueden recordarse con nitidez; el núcleo del episodio, no.

Para recuperar ese lapso, algunos investigadores y terapeutas han recurrido a la regresión hipnótica. Bajo hipnosis, el abducido entra en un estado de relajación profunda y, en teoría, las imágenes que la memoria consciente bloquea afloran de forma progresiva. Entre los practicantes que han trabajado con este tipo de relatos se menciona a los estadounidenses Leo Sprinkle, Berthold E. Schwarz[sin verificar] y James Harder.

James Harder habría estudiado 104 casos. Según los datos que se le atribuyen, un 39 % eran varones y un 16 % correspondía a niños que iban acompañados de adultos. El mismo autor describía una muestra con 50 % de personas desempleadas o sin especialización, un 10 % de oficinistas y alrededor de un 5 % de estudiantes universitarios.[5] Se trata de porcentajes antiguos, obtenidos con criterios poco homogéneos, y no permiten sacar conclusiones sólidas sobre un supuesto perfil del abducido.

El problema de fondo es que la hipnosis no es una herramienta fiable para recuperar recuerdos. Una persona hipnotizada es altamente sugestionable, y numerosos estudios han mostrado que, en ese estado, puede generarse lo que se conoce como recuerdos falsos. Así, un procedimiento pensado para demostrar que la abducción ocurrió puede terminar fabricando el relato que intenta recuperar. Los psicólogos Antonio Capafons y Giuliana Mazzoni han documentado esta relación entre hipnosis y falsos recuerdos.[6]

Además, la mayor parte de los recuerdos de abducción obtenidos mediante hipnosis reproduce historias ya difundidas por los medios de comunicación. Investigaciones sobre el impacto de la televisión han mostrado que la cobertura de ovnis y de abducciones vuelve más accesibles esas creencias y puede moldear el modo en que cada persona interpreta una experiencia ambigua, como una parálisis del sueño o una pesadilla vívida.[7]

5. Posibles explicaciones[editar]

5.1. Parálisis del sueño y alucinaciones[editar]

La explicación científica más común para los relatos de abducción ocurridos durante la noche es la parálisis del sueño. En ese estado, la persona se despierta parcialmente mientras su cuerpo sigue inmóvil, propio de la fase REM. La sensación de no poder moverse, sumada a la persistencia de imágenes oníricas, puede producir alucinaciones vívidas que se perciben como reales.

En distintas culturas, esas alucinaciones han sido interpretadas como visitas de ángeles, brujas, demonios o espíritus. En una cultura saturada de imágenes de extraterrestres, la interpretación contemporánea tiende a ser la abducción. La persona no miente: describe lo que sintió. El error está en la conclusión de que esa sensación corresponde a un acontecimiento exterior verificable.

Otro fenómeno relacionado es el sueño lúcido no controlado. En él, el soñador tiene conciencia de estar soñando y, a la vez, experimenta la escena con una intensidad sensorial que puede confundirse con la vigilia. Al despertar, el recuerdo puede quedar registrado como un hecho real.[8]

5.2. Influencia cultural y falsos recuerdos[editar]

Los relatos de abducción aumentaron claramente después de que el cine y la televisión empezaran a representar extraterrestres y secuestros. El caso de Betty y Barney Hill, popularizado por el periodista John G. Fuller, instaló un patrón que luego fue repetido por gran parte de la ufología y de la cultura popular. Hoy ese patrón parece natural —una nave, una camilla, un examen, seres de ojos grandes—, pero en su momento fue una novedad narrativa.

La psicóloga Susan Clancy estudió a personas que creían haber sido abducidas y describió los mecanismos por los que una experiencia confusa se convierte en una memoria organizada de secuestro.[9] No es necesario padecer un trastorno mental para vivir una experiencia así: basta con una experiencia de parálisis del sueño, una laguna de memoria o una emoción intensa y un contexto cultural que ofrezca la palabra abducción como explicación.

La sugestión puede operar también sin hipnosis. Las preguntas de un investigador convencido, la lectura de casos anteriores o la presión de un grupo de apoyo pueden ir completando un recuerdo que, con el tiempo, la persona vive como absolutamente real.

6. Casos destacados[editar]

6.1. Betty y Barney Hill[editar]

El caso de Betty y Barney Hill es considerado el relato de abducción moderno más influyente. El episodio habría comenzado cuando la pareja regresaba de madrugada a su casa, el 19 de septiembre de 1961.[10] Vieron un objeto que no pudieron identificar; Barney lo observó con prismáticos y creyó ver figuras humanoides a través de las ventanillas.

En los días siguientes, Betty llamó a la Base de la Fuerza Aérea de Pease para informar del avistamiento y leyó varios libros sobre platillos voladores. También escribió a Donald E. Keyhoe, autor de uno de esos libros. En ninguna de esas comunicaciones relató una abducción. El recuerdo del presunto secuestro apareció unos tres años después, durante un tratamiento psiquiátrico con el doctor Benjamin Simon, que utilizó hipnosis.

La descripción de Betty fue decisiva. Sus extraterrestres tenían, entre otros rasgos, unos ojos grandes y envolventes. Doce días antes de que Betty diera esa descripción bajo hipnosis, un episodio de la serie de televisión Más allá del límite había mostrado criaturas de apariencia similar. Ese detalle ha sido usado por los escépticos para señalar que la memoria de la abducción pudo estar influida por imágenes recientes.[11]

Betty también dijo que, dentro de la nave, le habían mostrado un mapa estelar tridimensional. Al pedirle que lo dibujara, trazó un conjunto de puntos, interpretados como estrellas. La astrónoma aficionada Marjorie Fish intentó identificar el origen de los supuestos visitantes y creyó encontrar una correspondencia con el sistema Zeta Reticuli. Carl Sagan señaló que un mapa tridimensional de puntos admite muchísimas configuraciones posibles según el punto de vista. Con unas pocas líneas y estrellas brillantes, casi cualquier mapa puede parecerse a una región del cielo. Por eso, concluyó Sagan, el mapa de Betty Hill no era una prueba extraordinaria.[12]

También circularon afirmaciones sobre Zeta Reticuli. Algunos creyentes sostenían que el carácter binario de la estrella no se conocía en 1961 y que, por tanto, Betty no podía haberlo sabido. En realidad, las dos componentes de Zeta Reticuli figuran en la literatura astronómica por lo menos desde 1950.[13]

Después de que la historia de los Hill se difundiera masivamente, el número de relatos de abducción creció. Según algunos recuentos de la época, en los treinta años anteriores a la emisión de la película sobre el caso se habían documentado unas cincuenta abducciones, y en los dos años siguientes se declararon un centenar.[14] La cifra tiene limitaciones metodológicas, pero muestra la rapidez con que el patrón Hill se volvió una plantilla cultural.

6.2. Antônio Vilas-Boas[editar]

El caso se sitúa en 1957 y se difundió ampliamente en la literatura ufológica de las décadas siguientes. En su relato, Vilas-Boas describió haber sido llevado al interior de una nave por seres de aspecto humanoide.

A diferencia de los Hill, cuyo caso se conoció años después de ocurrido, el relato de Vilas-Boas circuló en un período en que la ufología aún estaba construyendo su vocabulario. Su historia contribuyó a fijar la idea de que los ocupantes de los ovnis podían interesarse por el cuerpo humano y por la reproducción, un tema que luego se volvería central en muchas narrativas de abducción.

6.3. Pascagoula[editar]

En 1973, en la localidad de Pascagoula, Misisipi, dos trabajadores afirmaron haber sido introducidos en una nave por criaturas no humanas. El caso fue uno de los primeros en alcanzar gran cobertura mediática en Estados Unidos y en mover a las autoridades locales, que no encontraron una explicación penal para lo ocurrido.

El episodio es citado a menudo como ejemplo de expresión de miedo intenso ante un estímulo que los testigos no supieron identificar. Para los ufólogos, se trata de uno de los incidentes clásicos de la década de 1970; para los escépticos, muestra cómo el pánico y la sugestión pueden transformar un estímulo confuso en un relato de secuestro.

6.4. Travis Walton[editar]

El caso de Travis Walton ocurrió en 1975. Según el relato, Walton habría desaparecido durante varios días en una zona boscosa de Arizona y, al reaparecer, contó que había sido llevado a bordo de una nave. Sus compañeros de trabajo dijeron haber visto una luz intensa antes de que Walton desapareciera.

A diferencia de otros relatos, el caso Walton tuvo testigos que afirmaron haber presenciado parte del episodio, lo que lo convirtió en un favorito de la ufología estadounidense.

6.5. Whitley Strieber[editar]

El escritor estadounidense Whitley Strieber relató sus presuntos contactos y abducciones en la década de 1980. Strieber presentó su experiencia como un hecho que escapaba a las categorías disponibles, sin afirmar siempre que los responsables fueran extraterrestres. Esa ambigüedad fue una de las claves de su éxito: permitía que el público interpretara el relato en clave ufológica, espiritual o psicológica. Su caso consolidó la figura del abducido como protagonista cultural de fines del siglo XX.

7. Seres descritos en los relatos[editar]

Los seres que aparecen en los testimonios de abducción son variados, pero algunos tipos se repiten con mucha frecuencia.

El más común es el gris, una criatura humanoide de baja estatura, piel gris y cabeza grande, con ojos oscuros y rasgados. Existen, según los relatos, varios subtipos, incluidos grises más altos. Muchos abducidos los describen como aparentemente carentes de empatía.

Otro grupo recurrente es el de los mantidianos o seres con aspecto de mantis. En algunos testimonios, estas criaturas aparecen como supervisores o autoridades de la nave, por encima de los grises. Su aspecto insectoide resulta particularmente perturbador para quienes describen el encuentro.

También se mencionan con frecuencia híbridos humano-alienígenas. No se trataría de extraterrestres puros, sino de seres con rasgos intermedios, incluidos bebés o niños que el abducido habría visto durante el examen. En una parte de la literatura ufológica, esos híbridos forman parte de una supuesta agenda de reproducción.

Todas estas figuras son descripciones subjetivas. No existe evidencia física que las confirme. Su valor está en la historia cultural: los grises, los mantidianos y los híbridos son los personajes con que la imaginación contemporánea puebla las naves.

8. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]

El tema de las abducciones llegó temprano al mundo de habla hispana. [15] Ribera defendía que el núcleo del episodio quedaba borrado de la memoria consciente mediante un bloqueo impuesto y que solo podía recuperarse con hipnosis.

La obra de Carl Sagan El mundo y sus demonios circuló ampliamente en español y ofreció una respuesta escéptica a los relatos de abducción. En América Latina, el fenómeno se difundió sobre todo a través de la televisión, el cine de ciencia ficción, los documentales y la literatura de divulgación paranormal. Los casos estadounidenses —especialmente el de los Hill y el de Travis Walton— fueron presentados muchas veces como pruebas, sin mencionar sus problemas de método.

En español, la palabra abducción convive con expresiones más transparentes como secuestro alienígena. El término técnico abducción, tomado del inglés abduction, se impuso en los medios especializados y sirve para distinguir el supuesto rapto de un simple avistamiento.

9. Recepción científica y cultural[editar]

La comunidad científica no considera demostrado ningún caso de abducción. Las explicaciones psicológicas y culturales son suficientes para dar cuenta de la mayoría de los relatos, y no hace falta postular naves ni criaturas cuando se dispone de mecanismos conocidos como la parálisis del sueño, la sugestión y los falsos recuerdos.

El estatus de los casos más famosos es revelador. En el caso Hill, las pruebas materiales eran un mapa dibujado bajo hipnosis y una descripción compatible con criaturas aparecidas días antes en televisión. En el caso Vilas-Boas, no hubo más que un testimonio. En Pascagoula, ni siquiera los testigos pudieron establecer qué habían visto. Y en el caso Walton, el relato dependió de testigos amigos que, con el tiempo, fueron acusados de inconsistencia. Nada de ello convierte a la abducción en un hecho imposible, pero sí en un hecho no establecido.

Dentro del propio medio ufológico hay divisiones. Algunos investigadores serios del fenómeno ovni —a veces llamados ovnílogos— han intentado separar la recolección de testimonios del espectáculo mediático. Otros divulgadores, en cambio, han hecho de la abducción un negocio editorial y televisivo. Esa diferencia entre investigación y entretenimiento se pierde con frecuencia en la cobertura.

Culturalmente, la abducción es uno de los mitos modernos más duraderos. Aparece en el cine, las series, los videojuegos y la literatura. Su fuerza no depende de que sea verdadera: depende de que ofrece un lenguaje para hablar del miedo, la soledad, la pérdida de control y el encuentro con lo radicalmente otro. En ese sentido, es un objeto legítimo de estudio para la sociología, la psicología y la historia de las creencias.

10. Véase también[editar]

  • Ufología
  • Ovni
  • Extraterrestre
  • Parálisis del sueño
  • Falso recuerdo
  • El mundo y sus demonios, de Carl Sagan
  • Budd Hopkins
  • Whitley Strieber
  • John E. Mack

11. Referencias y notas[editar]


  1. La descripción básica de la abducción corresponde a la definición usual de la ufología; no implica que los hechos relatados hayan ocurrido tal como se cuentan. ↩︎

  2. La asociación entre supuestos implantes y abducciones proviene de testimonios, no de una validación médica independiente. ↩︎

  3. El orden de captura, examen, viaje, teofanía, regreso y consecuencias procede del análisis de Thomas E. Bullard sobre relatos de abducción. ↩︎

  4. Budd Hopkins, Missing Time, 1981; el autor popularizó la expresión «tiempo perdido» para referirse a la amnesia referida por los abducidos. ↩︎

  5. Los porcentajes atribuidos a James Harder provienen de testimonios y fichas antiguas; no se consideran estadística representativa. ↩︎

  6. Antonio Capafons y Giuliana Mazzoni, «¿Es lo peligroso de la hipnosis el hipnoterapeuta?: hipnosis y falsos recuerdos», 2004. ↩︎

  7. Glenn G. Sparks y otros mostraron experimentalmente que la exposición a noticias televisivas sobre ovnis influye en las creencias sobre ovnis. ↩︎

  8. La parálisis del sueño y los sueños lúcidos son fenómenos de laboratorio, no experiencias paranormales. ↩︎

  9. Susan A. Clancy, Abducted: How People Come to Believe They Were Kidnapped by Aliens. ↩︎

  10. La fecha del presunto avistamiento de los Hill suele citarse como 19 de septiembre de 1961, con variaciones según la fuente. ↩︎

  11. El episodio de The Outer Limits fue difundido días antes de la sesión de hipnosis en la que Betty Hill describió a los seres; la similitud es uno de los argumentos escépticos clásicos. ↩︎

  12. Carl Sagan criticó la interpretación del mapa de Betty Hill por su bajo valor probatorio. ↩︎

  13. Las componentes de Zeta Reticuli figuran en la literatura astronómica al menos desde 1950, por lo que no es correcto afirmar que su naturaleza binaria fue descubierta después del caso Hill. ↩︎

  14. La cifra de cincuenta casos anteriores y cien posteriores a la película sobre los Hill procede de recuentos ufológicos poco estandarizados; sirve como indicador cultural más que como dato estadístico firme. ↩︎

  15. Antonio Ribera, Secuestrado por extraterrestres, 1981. ↩︎