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Accidente de Chernóbil

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Accidente de Chernóbil
Ruinas del edificio del reactor 4, meses después de la explosión.
Fecha 26 de abril de 1986
Hora 1:23:45 (UTC+3)
Lugar Central nuclear de Chernóbil, cerca de Prípiat, RSS de Ucrania, Unión Soviética
Causa Explosión de vapor e incendio del reactor 4 durante una prueba de seguridad
Clasificación Nivel 7, accidente grave, en la Escala INES
Víctimas directas Al menos 31 muertes directas; 134 bomberos hospitalizados con síndrome de irradiación aguda
Evacuados Aproximadamente 116.000 personas en la evacuación inicial
Material liberado Alrededor de 5,2 exabecquerelios de material radiactivo

El accidente de Chernóbil fue un desastre nuclear ocurrido el 26 de abril de 1986 en la Central nuclear de Chernóbil, ubicada cerca de la ciudad de Prípiat, en el norte de la entonces República Socialista Soviética de Ucrania, parte de la Unión Soviética. Durante una prueba de seguridad del reactor 4, una combinación de fallos de diseño del reactor RBMK-1000, decisiones equivocadas del personal operativo y debilidades del sistema de seguridad soviético provocó una explosión de vapor, el incendio del núcleo y la liberación masiva de material radiactivo a la atmósfera.

Está clasificado como accidente grave de nivel 7, el máximo de la Escala Internacional de Sucesos Nucleares, y es considerado el peor accidente nuclear de la historia. La nube radiactiva se extendió por buena parte de Europa y llegó a detectarse en América del Norte.[1]

1. La central nuclear[editar]

La central de Chernóbil se encontraba en el noroeste de Ucrania, a unos 18 km de la ciudad de Chernóbil y alrededor de 110 km al norte de Kiev. La planta tenía cuatro reactores RBMK-1000 en servicio y dos más en construcción. Los reactores 1 a 4 entraron en funcionamiento entre 1977 y 1983, y el accidente paralizó la terminación de los reactores 5 y 6.[2]

El diseño RBMK tenía varias características que resultarían decisivas en el accidente. En primer lugar, presentaba un coeficiente de vacío positivo: cuando el agua de refrigeración se convertía en vapor, la reactividad del núcleo aumentaba en lugar de disminuir. En segundo lugar, las barras de control tenían puntas de grafito que, durante una inserción de emergencia, podían incrementar temporalmente la reacción en cadena. En tercer lugar, el reactor carecía de un edificio de contención comparable al de los reactores de diseño occidental.[3]

Estas características no eran desconocidas del todo para los responsables técnicos, pero la información sobre accidentes previos en reactores del mismo tipo no se había difundido adecuadamente entre el personal de las centrales.

2. La prueba de seguridad[editar]

2.1 Objetivo de la prueba[editar]

La prueba que desencadenó el accidente estaba dirigida a comprobar si, tras un corte del suministro eléctrico externo, la inercia de la turbina de vapor podía seguir generando electricidad durante el tiempo necesario para que arrancaran los generadores diésel de emergencia. El margen en cuestión era de entre 60 y 75 segundos.[4]

La prueba debía haberse realizado antes, pero se había pospuesto en tres ocasiones. Finalmente se programó para el 25 de abril de 1986, aprovechando una parada de mantenimiento del reactor 4.

2.2 Retraso y cambio de turno[editar]

La reducción de potencia del reactor debía iniciarse el 25 de abril. Sin embargo, a primera hora de la tarde, el controlador de la red eléctrica de Kiev pidió que la central mantuviera la producción para satisfacer la demanda pico. La prueba quedó aplazada alrededor de diez horas, con el reactor permaneciendo en régimen de baja potencia.

Este retraso tuvo una consecuencia grave: la prueba terminó quedando en manos del turno nocturno, que no había sido instruido de antemano con el mismo detalle. El jefe del turno nocturno era Aleksandr Akímov y el encargado del régimen operacional del reactor era Leonid Toptunov.

2.3 Caída a baja potencia[editar]

Hacia la medianoche del 26 de abril se reanudó la reducción de potencia. El programa establecía estabilizar el reactor en un nivel de entre 700 y 1000 MW térmicos. Sin embargo, durante una transferencia de control, la potencia cayó bruscamente hasta unos 30 MW, muy por debajo de lo previsto.

La razón principal fue el envenenamiento por xenón-135. A baja potencia, el xenón-135 se acumulaba en el núcleo y absorbía neutrones, inhibiendo la reacción en cadena. Para contrarrestarlo, el personal elevó manualmente una cantidad excesiva de barras de control, dejando el reactor en una configuración inestable.

2.4 Inicio de la prueba[editar]

Con el reactor estabilizado alrededor de 200 MW, se reanudaron los preparativos. Se activaron bombas de agua adicionales y se cortó el vapor a la turbina a la 1:23:04. En ese momento, el reactor operaba con un margen de reactividad muy inferior al mínimo de seguridad.

Cuatro de las bombas de circulación principales estaban activas. Al alimentarse por la turbina en inercia, su caudal comenzó a disminuir, lo que favoreció la formación de vapor en el núcleo. Debido al coeficiente de vacío positivo, ese vapor aumentó la reactividad y aceleró la reacción en cadena.

2.5 Botón AZ-5 y explosión[editar]

A la 1:23:40, se activó el botón AZ-5, el mecanismo de apagado de emergencia. Se ha debatido si se pulsó como parte del cierre rutinario tras la prueba o como reacción al aumento de potencia. Lo que se sabe es que la inserción de las barras de control no detuvo la reacción: las puntas de grafito desplazaron el agua de refrigeración, aumentaron la reactividad en la zona inferior del núcleo y aceleraron el desastre.

La potencia se elevó muy por encima de los niveles normales. Según algunas estimaciones, habría llegado a unos 30.000 MW térmicos, diez veces la producción normal. Se produjeron al menos una o dos explosiones de vapor, que destruyeron la tapa del reactor y expusieron el núcleo al aire. El grafito se incendió y comenzó una liberación de gases y partículas radiactivas que continuó durante unos diez días.

El cuerpo del operador Valeri Jodemchuk quedó sepultado bajo los escombros del reactor 4.

3. La respuesta inmediata[editar]

3.1 Bomberos y primeras horas[editar]

Los bomberos asignados a la central llegaron al lugar minutos después de la explosión. Durante las primeras horas trabajaron en el tejado del bloque del reactor y en áreas altamente contaminadas. Su acción evitó que el fuego se extendiera al reactor 3, que seguía en funcionamiento, pero decenas de ellos recibieron dosis letales de radiación.

Un problema inmediato fue la subestimación de la radiactividad. Los dosímetros disponibles en la sala de control daban lecturas máximas de solo 3,6 röntgens por hora, y en algunas zonas la aguja quedaba atascada en el máximo. Sin lecturas fiables, varios operadores creyeron que el reactor no había sufrido daños destructivos. Aleksandr Akímov y otros trabajadores permanecieron en el edificio intentando bombear agua al reactor, sin equipo de protección adecuado. Muchos de ellos murieron en las tres semanas siguientes.

3.2 Mediciones de radiación[editar]

Las mediciones variaban enormemente según el lugar. En el núcleo del reactor, la radiación era de aproximadamente 30.000 röntgens por hora, equivalente a unos 300 sieverts por hora. En la sala de control era muy inferior, de 3 a 5 röntgens por hora. En Prípiat, la radiación de fondo se elevó durante la tarde del 26 de abril hasta unas 600.000 veces el nivel natural.

3.3 Evacuación[editar]

La evacuación de Prípiat, situada a unos tres kilómetros de la central, comenzó 36 horas después del accidente. Más de 40.000 residentes fueron trasladados en autobuses y otros vehículos, con la indicación de que el desplazamiento sería temporal. Posteriormente se evacuó un radio mayor, hasta alcanzar una zona de 30 km alrededor de la planta. En total, unas 116.000 personas fueron evacuadas en la primera fase.[5]

Durante los días siguientes, helicópteros del Ejército soviético arrojaron sobre el núcleo unas 5.000 toneladas de arena, arcilla, plomo, dolomita y boro. El boro buscaba absorber neutrones, el plomo contener la radiación gamma y la arena y la arcilla fijar el material. Los resultados fueron irregulares y, según evaluaciones posteriores, parte del material arrojado ni siquiera alcanzó el objetivo y pudo dañar aún más la estructura.

3.4 El sarcófago[editar]

Para contener la radiactividad se construyó una estructura de acero y hormigón conocida como sarcófago, alrededor del reactor 4. Fue una solución temporal, pensada para una vida útil de aproximadamente treinta años. Las obras duraron 206 días y en ellas trabajaron decenas de miles de liquidadores, personal militar y civil encargado de la limpieza y confinamiento.

En 2016 se completó el Nuevo Sarcófago Confinamiento Seguro, una estructura deslizante de mayores dimensiones destinada a permitir el desmantelamiento y la limpieza del reactor durante un periodo estimado de 100 años.

4. Los liquidadores[editar]

Los liquidadores fueron centenares de miles de personas que participaron en las labores de descontaminación, construcción del sarcófago, evacuación y control de la zona de exclusión. Las estimaciones de su número varían entre 300.000 y 600.000 personas, en su mayoría reservistas del Ejército soviético, obreros, bomberos, científicos y personal médico.

Recibieron dosis variables de radiación, en muchos casos superiores a los límites permitidos. Parte de los liquidadores entró en la zona de exclusión dos años después del accidente. Las consecuencias sanitarias de su exposición fueron objeto de estudios y disputas durante décadas.

5. Consecuencias inmediatas[editar]

5.1 Víctimas directas[editar]

Al menos 31 personas murieron en los días y semanas inmediatamente posteriores al accidente, 28 de ellas por exposición directa a la radiación. La mayoría eran bomberos y personal de rescate que participaban en las labores de control.

Un total de 134 bomberos fueron hospitalizados con síndrome de irradiación aguda. De ellos, 28 murieron en los primeros tres meses y aproximadamente 14 muertes adicionales por cáncer inducido por radiación se registraron dentro de los diez años siguientes.[6]

5.2 Liberación de material radiactivo[editar]

Se calcula que el accidente liberó alrededor de 5,2 exabecquerelios de material radiactivo a la atmósfera. Fueron expulsados gases nobles y material de combustible fragmentado. Entre los isótopos más relevantes se encontraban:

  • Cesio-137
  • Yodo-131
  • Estroncio-90
  • Plutonio

Se estima que más de la mitad del yodo radiactivo del reactor fue liberado, junto con alrededor de un tercio del cesio radiactivo. En términos de combustible, aproximadamente el 3,5 % del inventario del núcleo escapó al ambiente.

5.3 Extensión geográfica de la nube[editar]

La nube radiactiva alcanzó la mayor parte de Europa. Fuera de la Unión Soviética, las primeras detecciones se produjeron en Suecia y Finlandia. La contaminación no se distribuyó de manera uniforme, sino en forma de zonas dispersas según las condiciones meteorológicas. Bielorrusia recibió alrededor del 60 % de la contaminación que cayó en la antigua Unión Soviética. También resultaron afectadas partes de Rusia y del noroeste de Ucrania.

6. Efectos a largo plazo sobre la salud[editar]

6.1 Cáncer de tiroides[editar]

La principal consecuencia sanitaria confirmada sobre la población general fue el aumento de casos de cáncer de tiroides en personas que eran niños o adolescentes en el momento del accidente. El yodo-131, liberado en grandes cantidades, se concentra en la glándula tiroides. La principal vía de exposición fue el consumo de leche contaminada producida localmente.

Varios estudios en Bielorrusia, Ucrania y Rusia registraron un incremento de la incidencia de cáncer de tiroides en los años posteriores. Parte del aumento detectado se debería, según algunos científicos, a la intensificación de los controles y del diagnóstico, aunque el vínculo en niños expuestos está ampliamente aceptado.

6.2 Otros efectos[editar]

El accidente provocó inquietud por la posible aparición de leucemias y otros cánceres radioinducidos. Sin embargo, no se ha demostrado un aumento significativo de leucemia en la población general como consecuencia directa del accidente. El impacto psicológico, la alteración de los modos de vida y la evacuación forzosa tuvieron efectos sociales y sanitarios de enorme magnitud.

6.3 Restricciones alimentarias[editar]

Varios países europeos impusieron restricciones al consumo de leche, carne, setas y bayas silvestres, así como controles sobre el ganado y la caza. En los años posteriores, las restricciones se mantuvieron en las zonas más afectadas. El consumo de setas y otros productos del bosque continuó siendo una vía relevante de exposición al cesio-137.

7. Respuesta internacional y controversia[editar]

7.1 La noticia tardía[editar]

Las autoridades soviéticas tardaron en informar a la población y al resto del mundo. El primer anuncio oficial fue un escueto comunicado televisivo el 28 de abril. El secretario general del PCUS, Mijaíl Gorbachov, leyó un informe completo recién el 14 de mayo.[7]

7.2 Controversia sobre las estimaciones de víctimas[editar]

Las cifras de muertos y enfermos atribuibles al accidente son objeto de controversia. Los informes de organismos internacionales, como la Agencia Internacional de Energía Atómica y la Organización Mundial de la Salud, han insistido en separar los efectos confirmados de los rumores y las estimaciones especulativas. Otros grupos denuncian una minimización sistemática del impacto.

Las estimaciones más altas sobre el número de muertes a largo plazo provienen de modelos de riesgo que no siempre coinciden con los registros de salud. Las más bajas se limitan a los efectos observados directamente. La discusión continúa abierta.

8. Desmantelamiento y zona de exclusión[editar]

Tras el accidente, se estableció una zona de exclusión alrededor de la central. El área sigue en gran medida despoblada, aunque alberga personal de la planta, científicos, trabajadores y visitantes supervisados. Prípiat se convirtió en símbolo del desastre y en objeto de estudio para la ecología de zonas contaminadas.

La fauna y la flora de la zona se adaptaron a la ausencia humana; algunos estudios describen la llamada "reserva natural involuntaria" surgida en el área, mientras que otros se centran en los efectos de la contaminación en los organismos.

El desmantelamiento del reactor 4 sigue en curso bajo el Nuevo Sarcófago Confinamiento Seguro de 2016. El plan general contempla un horizonte de trabajo de unas décadas, en función de la estabilidad de las estructuras y de la financiación internacional.

9. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]

El accidente de Chernóbil tuvo amplia repercusión en los países de habla hispana. La cobertura de la prensa en España y América Latina se intensificó a partir del anuncio soviético del 28 de abril de 1986 y del informe de Mijaíl Gorbachov. El suceso se convirtió en referencia para las discusiones sobre energía nuclear, seguridad industrial y desinformación estatal.

La miniserie Chernobyl (HBO, 2019) renovó el interés del público hispanohablante por el accidente. Se distribuyó con doblaje en español y generó debates sobre la fidelidad de su reconstrucción, especialmente en lo referido a la cronología del desastre y a la representación de los personajes históricos.[8]

La obra se ha convertido también en parte del vocabulario cultural de América Latina, donde se usa como sinónimo de catástrofe, encubrimiento o cambio radical en la percepción pública de la tecnología nuclear.

10. Legado[editar]

Chernóbil transformó la política nuclear mundial. Tras el accidente se endurecieron los protocolos de seguridad, se revisó el diseño de reactores con coeficientes de vacío positivos y se fortaleció la cooperación internacional en materia de respuesta a emergencias. La Escala Internacional de Sucesos Nucleares se consolidó como instrumento de comunicación del riesgo.

El accidente también evidenció la debilidad informativa del sistema soviético y aceleró el desgaste de la credibilidad de las instituciones de la URSS. En Ucrania y Bielorrusia, el desastre dejó una impronta social y política duradera, y la zona de exclusión se convirtió en un espacio de memoria, investigación y turismo controlado.

A más de treinta y cinco años del suceso, el reactor 4 continúa siendo el símbolo del peor desastre nuclear de la historia y un recordatorio de los límites de la tecnología, de la importancia de la comunicación de riesgos y de la responsabilidad estatal ante las catástrofes.


  1. Las primeras evidencias fuera de la URSS no procedieron de las autoridades soviéticas, sino de detectores en Suecia y Finlandia. ↩︎

  2. La sigla RBMK corresponde a "reactor de gran potencia de canal" en ruso. Cada reactor tenía una capacidad térmica de 3.200 MW y una capacidad eléctrica de 1.000 MW. ↩︎

  3. Los reactores 1 y 2 no tenían edificio de contención; los reactores 3 y 4 estaban dentro del llamado "blindaje biológico superior", que no era un recinto de contención propiamente dicho. ↩︎

  4. El experimento estaba destinado a verificar la alimentación de las bombas de refrigeración durante ese intervalo. ↩︎

  5. La cifra total de evacuados a lo largo del tiempo es mayor: a la evacuación inicial se sumaron reubicaciones posteriores de otras 215.000 personas. ↩︎

  6. Las cifras de víctimas a largo plazo varían considerablemente según la fuente. Las estimaciones más altas incluyen miles de casos de cáncer y otras enfermedades; las más bajas se limitan a los efectos confirmados entre los trabajadores de emergencia. ↩︎

  7. La demora soviética contrastó con la detección temprana en Suecia, donde se identificó contaminación en la central nuclear de Forsmark el 27 de abril. ↩︎

  8. La miniserie es una obra de ficción basada en hechos reales y toma licencias dramáticas; no constituye una fuente documental. ↩︎