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Accidente radiológico de Goiânia

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Accidente radiológico de Goiânia
TipoAccidente radiológico
PaísBrasil
UbicaciónGoiânia, Goiás, Brasil
Fecha13 de septiembre – 23 de octubre de 1987 (principales fallecimientos)
Muertes4 identificadas; más de 16 según la Sociedad de Víctimas
Heridos249
CausaExposición a cloruro de cesio-137 de una fuente médica abandonada
Material implicadoCápsula de 93 g de cloruro de cesio; 50,9 TBq al momento del robo

1. Resumen[editar]

El accidente radiológico de Goiânia fue un incidente de contaminación radiactiva ocurrido en el centro de Brasil a partir del 13 de septiembre de 1987, cuando una fuente de cesio-137 perteneciente a una clínica de radioterapia abandonada fue sustraída y posteriormente abierta por chatarreros en la ciudad de Goiânia, capital del estado de Goiás. El episodio ocasionó la muerte de cuatro personas identificadas por exposición aguda a la radiación y provocó lesiones en otras 249, además de una extensa contaminación urbana que exigió la evacuación de viviendas y la demolición de varias casas.[1]

La revista estadounidense Time ha considerado este accidente radiológico como uno de los peores desastres nucleares de la historia, a pesar de no haber ocurrido en una central nuclear ni en una instalación del ciclo del combustible nuclear.[2] El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) clasificó el suceso como un caso extremadamente grave de fuente huérfana, es decir, una fuente radiactiva que queda fuera de control reglamentario.[3]

La fuente involucrada era un dispositivo cilíndrico de cesio-137 utilizado para teleterapia. Contenía aproximadamente 93 gramos de cloruro de cesio encapsulados dentro de un cilindro de plomo y acero con una ventana de iridio. Al momento del robo, en septiembre de 1987, la fuente tenía una actividad estimada de 50,9 terabecquerelios (TBq), equivalente a 1.375 curios.[4] La exposición directa y la posterior ruptura de la cápsula liberaron al ambiente alrededor de 7 TBq de material radiactivo, cifra que para 2026 habría decaído a unos 2,84 TBq.[5]

El accidente puso en evidencia las consecuencias de la gestión inadecuada de material radiactivo en ámbitos médicos y motivó cambios en las normativas brasileñas y en los protocolos internacionales para el control de fuentes selladas.[6]

2. Contexto y la fuente de cesio-137[editar]

Localización del hospital abandonado[editar]

El origen del accidente se remonta al abandono del Instituto Goiano de Radioterapia (IGR), una clínica privada situada aproximadamente a un kilómetro al noroeste de la Praça Cívica, en el centro de Goiânia. La clínica cesó sus operaciones en 1985 y dejó en el interior del edificio una unidad de teleterapia que contenía una fuente de cesio-137.[7]

Durante los dos años siguientes, el inmueble abandonado fue ocupado esporádicamente por personas sin hogar y por chatarreros que ingresaban en busca de metales y otros materiales con valor de reventa. La falta de vigilancia y la ausencia de un inventario oficial de fuentes radiactivas permitieron que el aparato permaneciera accesible.[8]

Características de la fuente[editar]

El objeto sustraído era una cápsula que contenía cloruro de cesio en forma de polvo compacto, encasquillada en un cilindro de plomo y acero. La ventana de iridio permitía la salida de un haz de radiación gamma cuando la fuente era orientada hacia la abertura. La cápsula, descrita por el OIEA como una "cápsula estándar a nivel internacional", medía 51 milímetros de diámetro y 48 milímetros de longitud.[9]

La actividad específica del material activo era de aproximadamente 814 TBq por kilogramo de cesio-137. La dosis a un metro de distancia de la fuente era de 4,56 grays por hora, suficiente para causar grave daño tisular en pocos minutos de exposición directa.[9:1]

Momento Actividad (TBq)
Fabricación (1971) 74
Robo (septiembre de 1987) 50,9
Recuperación por las autoridades 44
Liberado al ambiente durante el robo 7
Actividad residual (decaída a 2026) 2,84

3. Secuencia de acontecimientos[editar]

3.1. La extracción de la fuente[editar]

El 13 de septiembre de 1987, dos hombres, Roberto dos Santos Alves y Wagner Mota Pereira, encontraron el aparato de teleterapia dentro del IGR abandonado y lo trasladaron en una carretilla hasta la casa de dos Santos Alves, a unos 600 metros del hospital. Allí desmantelaron el equipo y extrajeron la cápsula de cesio de su blindaje protector. La radiación gamma que escapaba por la ventana de iridio les provocó náuseas a los pocos días; ambos pensaron que se debía a algo que habían ingerido. La exposición les ocasionó quemaduras por radiación en el cuerpo, y uno de ellos tuvo que someterse posteriormente a la amputación de un brazo.[7:1]

3.2. Rotura de la fuente[editar]

Los dos hombres intentaron sin éxito abrir la cápsula metálica. No obstante, pocos días después uno de ellos logró romper la ventana de iridio, lo que dejó al descubierto el cloruro de cesio en su interior. Al retirar parcialmente la protección, observó una profunda luz azul emitida por la sustancia. A pesar de que intentó extraer el material, finalmente acabó rindiéndose sin vaciar del todo el contenido. La causa de esa luminiscencia no era conocida en el momento en que el OIEA emitió su informe. Se ha sugerido que pudo deberse a fluorescencia o a radiación de Cherenkov, asociada a la absorción de humedad por parte de la fuente.[10] Una luz similar fue observada en 1988 en el Oak Ridge National Laboratory durante la desencapsulación de una fuente de cesio-137.[7:2]

3.3. Venta y desmantelamiento en la chatarrería[editar]

El 18 de septiembre, dos Santos Alves y Mota Pereira vendieron las piezas metálicas a una chatarrería cercana. Esa misma noche, Devair Alves Ferreira, propietario del establecimiento, notó un resplandor azul proveniente de la cápsula de cesio en su garaje. En los días siguientes, invitó a amigos y familiares a observar la sustancia luminosa. Ferreira intentó incluso fabricar un anillo para su esposa, Gabriela Maria Ferreira, a partir del material pulverulento.[7:3]

Numerosas personas que visitaron la chatarrería y la casa de Alves Ferreira entraron en contacto con el polvo radiactivo y lo dispersaron por distintos puntos de la ciudad al adherirse a ropa, calzado y manos. Ivo Alves Ferreira, hermano de Devair, utilizó el polvo para pintarse una cruz azul resplandeciente en el abdomen. También contaminó los animales de su granja, muchos de los cuales murieron en los días posteriores.[7:4]

Un amigo de Alves Ferreira abrió a martillazos la cubierta de plomo del cilindro, liberando parte del contenido y esparciendo fragmentos por el lugar. El 25 de septiembre, Devair Alves Ferreira vendió los desechos metálicos a otro desguace, cuyo propietario sobrevivió al incidente. En ese segundo establecimiento, dos jóvenes empleados, Israel Baptista dos Santos y Admilson Alves de Souza, manipularon material contaminado para extraer plomo y otros metales, exponiéndose gravemente.[7:5]

Particularmente trágico fue el caso de Leide das Neves Ferreira, hija de Ivo Alves Ferreira, de seis años de edad. Ivo extrajo el polvo de la fuente a pocos metros de su casa y lo esparció por el suelo. Leide, fascinada por el resplandor azul, se untó el polvo en el cuerpo y se lo mostró a su madre. Además, comía sentada en el suelo, por lo que habría ingerido una cantidad considerable de material radiactivo, estimada en torno a un gigabecquerelio, con una dosis interna aproximada de 6 grays.[7:6]

3.4. Alerta a las autoridades[editar]

Gabriela Maria Ferreira, esposa del chatarrero Devair, fue la primera en relacionar la enfermedad repentina de varias personas de su entorno con la presencia del extraño polvo azul. El 28 de septiembre, quince días después de la extracción de la fuente, Gabriela se dirigió en autobús con un empleado de la chatarrería, Geraldo Guilherme da Silva, a un hospital de la ciudad, transportando la fuente dentro de una bolsa de plástico. En el centro médico, el doctor Paulo Roberto Monteiro sospechó que el objeto era peligroso y lo mantuvo alejado de sí mismo y de otras personas. Gabriela falleció el 23 de octubre de 1987.[7:7]

Posteriormente se recreó el trayecto en autobús para estimar la dosis recibida por los pasajeros durante los aproximadamente quince minutos que duró el recorrido. En el peor escenario calculado, un pasajero situado en las proximidades de la bolsa habría recibido una dosis de aproximadamente 0,3 sieverts en las piernas, insuficiente para provocar el síndrome de irradiación aguda. A una distancia de 2,7 metros de la fuente, la dosis hipotética habría sido de solo 0,04 sieverts. Aunque estas estimaciones superan los límites recomendados por las autoridades sanitarias, difícilmente habrían ocasionado daños futuros en los pasajeros.[11]

3.5. Detección oficial de la radiactividad[editar]

En la mañana del 29 de septiembre de 1987, se solicitó al físico Walter Mendes Ferreira que examinara el objeto en el hospital. A unos 80 metros del edificio, su detector de radiación comenzó a comportarse de forma errática; consiguió un segundo detector y el resultado fue el mismo, lo que le hizo comprender que se encontraba cerca de una fuente de radiación muy intensa. Según el relato, logró detener a un bombero que se disponía a arrojar el objeto al río. Tras confirmar la presencia de radiación en el hospital y en los depósitos de chatarra, dio aviso a las autoridades.[7:8]

La noticia activó una respuesta a gran escala que involucró a la Comisión Nacional de Energía Nuclear de Brasil (CNEN), a las autoridades sanitarias de Goiás y al municipio de Goiânia. Se estableció un puesto de mando en un estadio deportivo de la ciudad, donde miles de personas acudirían en los días siguientes para ser examinadas con detectores de contaminación.[12]

4. Descontaminación y gestión de residuos[editar]

La descontaminación de las zonas afectadas por el cesio-137 fue una operación costosa y de gran complejidad. Para limpiar jardines y superficies de tierra contaminadas se retiró una capa de unos dos centímetros de suelo en numerosas áreas. Varias viviendas tuvieron que ser demolidas por no poder garantizarse su descontaminación completa. Todos los objetos que pudieron entrar en contacto con la sustancia fueron confiscados y estudiados minuciosamente. Aquellos considerados libres de radiactividad se guardaron en bolsas de plástico; los demás fueron descontaminados o destruidos de forma controlada, según el valor residual del objeto y el coste del tratamiento.[7:9]

El OIEA reconoció en su informe que, para reducir el impacto psicológico en la población, debían invertirse todos los esfuerzos posibles en descontaminar los objetos personales de alto valor sentimental, como joyas, fotografías y otros enseres. Sin embargo, se desconoce en qué grado se siguió esta recomendación específica.[13]

En las viviendas desalojadas, el polvo fue recogido con aspiradoras especiales y se revisó el sistema de cañerías en busca de restos radiactivos. La pintura de las paredes se arrancó y el suelo se trató con una mezcla de ácido y azul de Prusia. El azul de Prusia también se utilizó por vía oral para descontaminar el organismo de los afectados, ya que facilita la excreción del cesio por las heces. La orina de los pacientes tratados fue almacenada y tratada para evitar el vertido accidental de material radiactivo al alcantarillado.[7:10]

En superficies de arcilla, cemento, suelos y techos se utilizó alumbre de potasio disuelto en ácido clorhídrico, debido a la gran afinidad química del cesio con los materiales arcillosos. Las superficies engrasadas o enceradas se trataron primero con disolventes orgánicos y después con la mezcla anterior. En suelos sintéticos y electrodomésticos se empleó hidróxido de sodio como tratamiento previo.[7:11]

Los residuos resultantes de toda la operación —tierra, escombros, ropa, utensilios y materiales de limpieza— fueron acondicionados y trasladados a un sitio alejado de la ciudad para su almacenamiento definitivo.[14] La gestión de los desechos constituyó un desafío logístico y político, ya que la ciudad no contaba con instalaciones previas para el depósito de residuos radiactivos de gran volumen.[12:1]

5. Afectados[editar]

5.1. Fallecimientos[editar]

Cuatro muertes están directamente documentadas como consecuencia de la exposición aguda a la radiación. La Sociedad de Víctimas del accidente ha afirmado que más de 16 personas fallecieron posteriormente por enfermedades relacionadas con la contaminación, aunque esta cifra no ha sido confirmada por los informes oficiales del OIEA ni por la CNEN.[15][16]

Nombre Edad Dosis estimada (Gy) Observaciones
Leide das Neves Ferreira 6 6,0 Hija de Ivo Ferreira; ingirió material radiactivo mientras comía en el suelo contaminado. Falleció el 23 de octubre de 1987.[17]
Gabriela Maria Ferreira 38 5,7 Esposa del chatarrero Devair Ferreira; primera persona en alertar a las autoridades. Falleció el 23 de octubre de 1987.[18]
Israel Baptista dos Santos 22 4,5 Empleado del segundo desguace que trabajó extrayendo plomo de la fuente. Ingresó el 21 de octubre y murió seis días después.[19]
Admilson Alves de Souza 18 5,3 Empleado del mismo desguace; sufrió daños pulmonares y hemorragias internas. Falleció el 28 de octubre de 1987.[20]

Un quinto fallecido, Devair Alves Ferreira, de 36 años, sobrevivió al accidente pero murió en 1994. Según los informes, recibió una dosis acumulada de 7,0 grays, la más alta registrada entre todas las víctimas. Su muerte se atribuyó más a la inestabilidad emocional y a la depresión derivada de los acontecimientos que al daño radiobiológico directo.[21]

5.2. Supervivientes con altas dosis[editar]

Además de los fallecidos, un número significativo de personas sobrevivió a pesar de haber recibido dosis considerables. Entre los casos documentados se incluyen:

  • Wagner Mota Pereira, de 19 años, fue hospitalizado unos once días después de la irradiación por lesiones cutáneas y permaneció ingresado cuatro días.
  • Maria Gabriela Abreu, de 57 años, madre de Gabriela Maria Ferreira, ingirió aproximadamente 10 megabecquerelios (MBq) de material radiactivo al portar el polvo a su casa. Recibió una dosis de 4,3 grays y sobrevivió con graves secuelas.
  • Geraldo Guilherme da Silva, de 21 años, empleado que acompañó a Gabriela en el autobús, recibió una dosis de 3,0 grays y sobrevivió.
  • Ernesto Fabiano, amigo de Devair, abrió la cápsula a martillazos y se llevó fragmentos a su casa. Fue hospitalizado por envenenamiento por radiación y recibió 4,5 grays.
  • Edson Fabiano, hermano de Ernesto, de 42 años, recibió 5,3 grays y fue hospitalizado por envenenamiento por radiación.
  • Roberto dos Santos Alves, de 22 años, uno de los que sustrajo la fuente, perdió el brazo derecho un mes después de la exposición a causa de necrosis por radiación y recibió una dosis estimada de 6,0 grays.
  • Ivo Alves Ferreira, de 40 años, padre de Leide, sobrevivió aunque su hija falleció.
  • Kardec Sebastião dos Santos, de 30 años, transportó algunas piezas al desguace de Devair y también sobrevivió.

Muchas otras personas sobrevivieron a pesar de haber recibido dosis relativamente altas. Se ha planteado como explicación que la exposición se produjo de forma muy fraccionada en el tiempo, lo que pudo dar lugar a mecanismos de reparación celular más eficaces que los observados en irradiaciones agudas instantáneas.[22]

En total, 112.000 personas fueron examinadas con detectores de radiación.[23] Se encontraron materiales radiactivos dentro del organismo de 244 personas, de las cuales 129 fueron tratadas específicamente por contaminación interna o externa. La mayoría de los afectados —más de 200.000— recibió dosis inferiores a 50 milisieverts, lo que implica menos del 0,25 % de posibilidades adicionales de desarrollar un cáncer atribuible al accidente.[7:12]

6. Responsabilidades legales y compensación[editar]

En el ámbito penal, los tres médicos que habían estado encargados de mantener y operar el aparato de radioterapia del Instituto Goiano de Radioterapia fueron acusados de homicidio por negligencia. La acusación se fundamentó en la enorme negligencia de haber dejado abandonado un dispositivo potencialmente peligroso. Sin embargo, dado que el accidente ocurrió antes de la promulgación de la Constitución Federal de 1988, y como el equipo había sido adquirido por el IGR y no por los médicos en nombre propio, no pudieron ser declarados responsables penalmente. Aun así, uno de los médicos debió pagar 100.000 reales (alrededor de 43.000 euros) para sufragar el acondicionamiento de las instalaciones abandonadas.[24] Los chatarreros involucrados no fueron acusados en ningún momento.[7:13]

En el año 2000, la octava corte federal del Estado de Goiás ordenó a la Comisión Nacional de Energía Nuclear de Brasil (CNEN) compensar a las víctimas con 1,3 millones de reales (unos 560.000 euros de esa época), además de garantizar tratamiento médico y psicológico a los afectados, incluyendo a sus descendientes de segunda y tercera generación.[25]

El accidente puso de manifiesto la ausencia de un control estatal eficaz sobre las fuentes radiactivas en desuso y la necesidad de un registro nacional de fuentes selladas. En Brasil, la CNEN reforzó después de 1987 sus programas de fiscalización de instalaciones médicas e industriales y de recogida de fuentes huérfanas, mientras que el OIEA actualizó sus recomendaciones para la gestión segura de fuentes radiactivas en hospitales y centros de investigación.[6:1]

7. Legado[editar]

7.1. Representaciones en los medios[editar]

El accidente ha sido abordado en distintos formatos audiovisuales y literarios, tanto en Brasil como en el mundo hispanoamericano.

  • Cine y televisión

En 1990, el director brasileño Roberto Pires realizó la película Césio 137 - O Pesadelo de Goiânia, una dramatización del incidente. La cinta ganó varios premios en el Festival de Cine de Brasilia de 1990.[26]

En 1992, la serie animada estadounidense Captain Planet and the Planeteers dedicó el episodio «A Deadly Glow» a una versión libremente inspirada en el suceso. En la trama, dos niños juegan con un material brillante de cesio-137 sin darse cuenta del peligro, similar a lo ocurrido con Leide das Neves Ferreira, aunque con un final más feliz.[27][28]

Netflix estrenó el 18 de marzo de 2026[29] la serie Emergencia radiactiva, una ficción compuesta por cinco episodios creada por Gustavo Lipsztein y dirigida por Fernando Coimbra, conocido por su trabajo en Narcos. El elenco principal está conformado por Johnny Massaro, Paulo Gorgulho, Bukassa Kabengele y Antonio Saboia. La serie estaría generando controversia por las decisiones dramáticas adoptadas alrededor de los hechos reales.[30]

  • Música

El dúo de música popular uruguaya integrado por Eduardo Larbanois y Mario Carrero compuso e interpretó una canción titulada «Goiania» que relata el accidente radiológico. El tema forma parte del álbum Identidades de 1996, editado por ORFEO/EMI.[31]

El panameño Rubén Blades dedicó la canción «El Cilindro» al accidente de Goiânia en su álbum Amor y control de 1992.[32]

  • Literatura

La escritora boliviana Liliana Colanzi incluyó en su libro de cuentos Ustedes brillan en lo oscuro un relato homónimo de ficción basado en el accidente. El cuento fue destacado por la crítica y la propia autora ha hablado de la fascinación con el resplandor azul del cesio.[33]

7.2. Fundación Leide das Neves Ferreira[editar]

En febrero de 1988, el gobierno del estado de Goiás estableció la Fundação Leide das Neves Ferreira, nombrada en memoria de la niña de seis años que falleció a causa de la contaminación. La fundación fue creada tanto para estudiar el alcance de la contaminación radiológica en la población como para prestar asistencia a las víctimas. Su labor se centró en el seguimiento médico de los afectados, la atención psicológica y la difusión de información sobre riesgos radiológicos.[34]

7.3. Impacto regulatorio y memoria[editar]

El accidente de Goiânia sigue citándose como ejemplo paradigmático de los peligros de las fuentes huérfanas y de la importancia de la comunicación del riesgo. Campañas de educación pública y protocolos de respuesta a emergencias radiológicas adoptados en Brasil y en otros países latinoamericanos se han inspirado parcialmente en las lecciones de este suceso. La CNEN mantiene registros públicos sobre fuentes radiactivas y realiza inspecciones periódicas en centros médicos e industriales para evitar que un abandono similar vuelva a ocurrir.[12:2]

8. Véase también[editar]

  • Accidentes nucleares y radiológicos
  • Residuo radiactivo
  • Fuente huérfana
  • Incidente de la cápsula radiactiva en Australia

9. Referencias[editar]


  1. "Radioactive powder claims fourth victim", UPI, 28 de octubre de 1987. Disponible en: https://www.upi.com/Archives/1987/10/28/Radioactive-powder-claims-fourth-victim/7431562395600/ ↩︎

  2. The Worst Nuclear Disasters, revista Time. Enlace archive: https://web.archive.org/web/20100920061859/http://www.time.com/time/photogallery/0,29307,1887705_1862268,00.html ↩︎

  3. The Radiological Accident in Goiânia, OIEA, 1998. ISBN 92-0-129088-8. ↩︎

  4. The Radiological Accident in Goiânia, OIEA, p. 2 y tabla de actividad. ↩︎

  5. La actividad liberada se calculó sustrayendo la actividad recuperada de la actividad inicial. El cesio-137 tiene un período de semidesintegración de aproximadamente 30 años, por lo que la cantidad liberada en 1987 se habrá reducido casi a la mitad para 2026. OIEA. ↩︎

  6. The Radiological Accident in Goiânia, OIEA, lecciones aprendidas y recomendaciones. ↩︎ ↩︎

  7. "El mayor accidente radioactivo ocurrido fuera de una instalación nuclear del que pocos han oído hablar", BBC News Mundo, 7 de octubre de 2018. https://www.bbc.com/mundo/noticias-45740760 ↩︎ ↩︎ ↩︎ ↩︎ ↩︎ ↩︎ ↩︎ ↩︎ ↩︎ ↩︎ ↩︎ ↩︎ ↩︎ ↩︎

  8. The Radiological Accident in Goiânia, OIEA, sección sobre el Instituto Goiano de Radioterapia. ↩︎

  9. The Radiological Accident in Goiânia, OIEA, capítulo 2: descripción física de la fuente. ↩︎ ↩︎

  10. La luz azul también pudo deberse a efectos de interacción de la radiación con el aire o con el material circundante. El OIEA no se pronunció definitivamente sobre el mecanismo exacto. ↩︎

  11. Informe del OIEA, datos de la recreación del trayecto en autobús. ↩︎

  12. Comisión Nacional de Energía Nuclear de Brasil, informes sobre el accidente de Goiânia. ↩︎ ↩︎ ↩︎

  13. The Radiological Accident in Goiânia, OIEA, recomendaciones sobre descontaminación de objetos personales. ↩︎

  14. Los residuos se almacenaron en un depósito construido específicamente para el accidente; las estimaciones de volumen varían según la fuente. ↩︎

  15. "Sociedad de Víctimas del accidente de Goiânia", citado en BBC News Mundo, 2018. ↩︎

  16. La Sociedad de Víctimas ha sostenido que hay más de 16 muertos adicionales, pero los registros oficiales mantienen la cifra de cuatro fallecidos por exposición aguda. ↩︎

  17. Leide fue aislada en una habitación especial porque el personal del hospital temía entrar en contacto con ella. Presentó hinchazón, caída del cabello, hemorragias internas y daños en pulmones y riñones antes de morir. Fue enterrada en un ataúd de plomo sellado con cemento para evitar la dispersión de la radiactividad residual. BBC News Mundo, 2018 y OIEA. ↩︎

  18. Gabriela enfermó tres días después de entrar en contacto con la sustancia. Su cuadro incluyó hemorragias internas en extremidades, ojos y tracto digestivo, además de alopecia. Fue ella quien transportó la fuente al hospital en una bolsa de plástico. BBC News Mundo, 2018 y OIEA. ↩︎

  19. Israel Josué Baptista dos Santos, conocido como Israel, desarrolló graves complicaciones respiratorias y linfáticas tras manipular el material para extraer plomo. BBC News Mundo, 2018 y OIEA. ↩︎

  20. Admilson tenía 18 años y también trabajó con la fuente en el segundo desguace. Murió de daños pulmonares y hemorragias internas el 28 de octubre, once días después de su ingreso. OIEA y BBC News Mundo, 2018. ↩︎

  21. OIEA, ficha de Devair Alves Ferreira. Dosis de 7,0 Gy. ↩︎

  22. The Radiological Accident in Goiânia, OIEA, discusión sobre dosis fraccionadas. ↩︎

  23. La cifra de 112.000 examinados es la más citada en los informes del OIEA y de la CNEN. Algunas fuentes periodísticas redondean a 115.000. ↩︎

  24. "Case Law and Administrative Decisions, Judgement of the Federal Court in the Public Civil Action concerning the Goiânia Accident", NEA/OIEA. Disponible en archive: https://web.archive.org/web/20070623110825/http://www.nea.fr/html/law/nlb/Nlb-66/023-032.pdf ↩︎

  25. Sentencia de la octava corte federal del Estado de Goiás, 2000. ↩︎

  26. UraniumFilmFestival.org: Roberto Pires. Archive: https://web.archive.org/web/20120813061419/http://www.uraniumfilmfestival.org/index.php/en/programme/directors-statements/257-roberto-pires ↩︎

  27. TheTVDB.com, episodio «The Deadly Glow» de Captain Planet and the Planeteers. https://thetvdb.com/series/captain-planet-and-the-planeteers/episodes/140282 ↩︎

  28. El episodio de Captain Planet presentó a dos niños en una situación semejante a la de Leide, aunque ambos sobreviven en la ficción. ↩︎

  29. La fecha de estreno del 18 de marzo de 2026 fue confirmada por Infobae; el sitio de Netflix la anunció previamente en sus redes oficiales. ↩︎

  30. Infobae, "Emergencia radiactiva: la serie de Netflix sobre un hecho real de Brasil que está generando polémica", 30 de marzo de 2026. https://www.infobae.com/entretenimiento/2026/03/30/emergencia-radiactiva-la-serie-de-netflix-sobre-un-hecho-real-de-brasil-que-esta-generando-polemica/ ↩︎

  31. Video «Goiania de Larbanois y Carrero» en YouTube: https://www.youtube.com/watch?v=3YIalaC0M_A ↩︎

  32. "El cilindro – Correo del Caroní", 2 de agosto de 2021. https://correodelcaroni.com/opinion/el-cilindro/ ↩︎

  33. Entrevista a Liliana Colanzi, Iowa Literaria. Archive: https://web.archive.org/web/20241209102715/https://iowaliteraria.lib.uiowa.edu/article/entrevista-a-liliana-colanzi/ ↩︎

  34. Camargo Da Silva, T., "Biomedical Discourses and Health Care Experiences: The Goiâna Radiological Disaster", en The Medical Anthropologies in Brazil, 1997, pp. 72–73. ↩︎