Alfonso Armada
| Alfonso Armada y Comyn | |
|---|---|
| Nombre completo | Alfonso Armada y Comyn |
| Nacimiento | 12 de febrero de 1920 Madrid, España |
| Fallecimiento | 1 de diciembre de 2013 (93 años) Madrid, España |
| Rango | General de división mayor general[sin verificar] |
| Título nobiliario | Marqués de Santa Cruz de Rivadulla XIXI marqués de Santa Cruz de Rivadulla |
| Cargos principales | Secretario general de la Casa del Rey (1975–1977) Segundo jefe del Estado Mayor del Ejército (1981) |
Alfonso Armada y Comyn fue un militar español conocido principalmente por su participación en el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, conocido como 23-F. Antes de ese episodio, mantuvo una estrecha relación con el rey Juan Carlos I durante más de dos décadas, primero como instructor militar y luego como secretario general de la Casa del Rey. Su implicación en la conspiración golpista le valió una condena de treinta años de prisión, de los cuales cumplió poco más de cinco tras ser indultado en 1988.
1. Primeros años y formación[editar]
Alfonso Armada nació en Madrid el 12 de febrero de 1920, en el seno de una familia de tradición militar y aristocrática con profundas convicciones religiosas. Era hijo de Luis Gonzaga Armada de los Ríos-Enríquez y de María del Rosario Comyn y Allendesalazar. Su madrina de bautismo fue la reina regente María Cristina de Habsburgo-Lorena, madre de Alfonso XIII, lo que da cuenta del alto perfil aristocrático y monárquico de su entorno familiar. Su padre se encontraba en el Palacio Real de Madrid el 14 de abril de 1931, día en que se proclamó la Segunda República.[1]
Pasó su infancia en Madrid y completó los estudios de bachillerato por libre, terminándolos en 1935. Con apenas dieciséis años, en plena guerra civil, se alistó en el bando sublevado.
2. Carrera militar[editar]
Primeros destinos y Guerra Civil[editar]
Armada se incorporó al Ejército a los dieciséis años, combatiendo en el bando sublevado durante la guerra civil española. Estuvo destinado en los frentes de Madrid, Andalucía, Guadalajara, Teruel y Valencia. Posteriormente, como miembro de la División Azul, participó en el sitio de Leningrado durante la Segunda Guerra Mundial, combatiendo junto a la Alemania nazi en el frente oriental.[2]
En 1945, con el rango de comandante, fue instructor en varias escuelas militares. Su carrera fue ascendiendo de forma sostenida hasta alcanzar el generalato y convertirse en una figura influyente dentro del Ejército español.
Relación con Juan Carlos[editar]
Un punto decisivo en la trayectoria de Armada fue su relación con Juan Carlos de Borbón. Desde 1954 ejerció como instructor militar del entonces príncipe, convirtiéndose con el tiempo en uno de sus amigos y consejeros más cercanos. Algunas fuentes sostienen que la confianza entre ambos fue tan profunda que Armada llegó a considerarse a sí mismo una suerte de tutor político del futuro monarca.
Desde 1965 ocupó la jefatura de la Secretaría del Príncipe y actuó como su ayudante personal. En noviembre de 1975, tras la muerte de Franco y la proclamación de Juan Carlos I como rey, Armada asumió como secretario general de la Casa del Rey, un cargo de enorme proximidad al jefe del Estado.
Secretaría de la Casa del Rey y relevo[editar]
Armada permaneció como secretario general de la Casa del Rey hasta después de las elecciones generales de junio de 1977. Durante ese periodo, su influencia en Zarzuela era considerable. Sin embargo, su cese se produjo a raíz de un episodio polémico: durante la campaña electoral de 1977, Armada envió cartas con el sello de la Casa Real solicitando el voto para Alianza Popular, el partido liderado por Manuel Fraga. Este hecho, que comprometía la neutralidad institucional de la Corona, motivó su relevo. A propuesta suya, le sucedió Sabino Fernández Campo, amigo y protegido de Armada, quien más tarde tendría un papel clave en la desactivación del 23-F.[3]
El relevo no significó una ruptura total con el rey. Armada continuó viéndose con Juan Carlos con frecuencia hasta las vísperas del golpe de 1981. Pasó a ser profesor principal de la Escuela Superior del Ejército y, el 12 de febrero de 1981 —coincidiendo con su 61.º cumpleaños—, asumió como segundo jefe del Estado Mayor del Ejército, el cargo que ocupaba al momento del 23-F.
3. El 23-F y su papel en el golpe[editar]
La "solución Armada"[editar]
A comienzos de 1981, el gobierno de Adolfo Suárez atravesaba una profunda crisis. Suárez, muy desgastado políticamente, no daba señales de abandonar el poder, mientras sectores militares, eclesiásticos, empresariales y partidarios presionaban por un cambio de rumbo. En ese contexto, Armada coordinó y consensuó con partidos políticos y poderes fácticos una moción de censura para cesar a Suárez y presidir él mismo un gobierno «de unidad nacional» con miembros de varios partidos parlamentarios. Según el testimonio del senador Juan de Arespacochaga y de la periodista Pilar Urbano, entre otros cronistas, el plan contemplaba a Felipe González y Manuel Fraga como vicepresidentes.
Un antecedente clave de este plan se situó en octubre de 1980, cuando Armada —entonces gobernador militar de Lérida— participó en una reunión en la casa del alcalde de Lérida, Antoni Siurana, a la que asistieron también Enrique Múgica y Joan Reventós, líder del Partido de los Socialistas de Cataluña. Según el testimonio de Leopoldo Calvo-Sotelo, Reventós habría ofrecido a Armada la presidencia de un «Gobierno de Salvación» que sustituyera al de Suárez.[4]
Sin embargo, la repentina dimisión de Suárez al enterarse del plan frustró el proyecto. Lejos de renunciar a sus aspiraciones, Armada habría optado entonces por la vía del golpe para llegar al poder, en lo que algunos analistas describieron como una «vía De Gaulle»: la intervención militar para forzar un cambio de gobierno y presentarse como salvador.
El fracaso del golpe[editar]
El 23 de febrero de 1981, mientras el teniente coronel Antonio Tejero mantenía secuestrado al Congreso de los Diputados, Armada se presentó ante el jefe del Estado Mayor del Ejército, general José Gabeiras, ofreciéndose para ir en persona al Congreso a proponer a Tejero una salida: un gobierno cívico-militar presidido por él mismo con presencia de líderes políticos.
Armada había insistido a Tejero, según los testimonios posteriores, en que el golpe debía ser una toma «pacífica», sin tiros ni violencia, para tener éxito. Sin embargo, la resistencia del vicepresidente del Gobierno, el teniente general Manuel Gutiérrez Mellado, que se plantó frente a Tejero en el hemiciclo, llevó a los asaltantes a usar la violencia y disparar las armas. Ese fue el primer gran fallo del plan.
Cuando Armada acudió al Congreso y presentó a Tejero su propuesta de gobierno, este se negó a aceptar que hubiera políticos como ministros. Tejero no permitió a Armada exponer su programa ante la Cámara, y el golpe dio un paso más hacia el fracaso. La negativa de Tejero a aceptar un gobierno con ministros civiles evidenció la fractura interna entre los golpistas: mientras Armada buscaba una salida «política» que lo colocara al frente del gobierno, Tejero defendía la vía puramente militar.
En los días posteriores al golpe, la implicación real de Armada se descubrió por completo. Había fingido ser un mediador, pero en realidad era uno de los principales conspiradores. En un plazo de cinco días desde el 23-F, Armada fue destituido de todos sus cargos y arrestado.
Proceso judicial[editar]
El 22 de abril de 1983, el Tribunal Supremo de España condenó a Armada a treinta años de prisión y la pérdida de su empleo militar, por su participación como uno de los líderes principales del intento de golpe. Cumplió condena en la prisión de Alcalá Meco (Madrid).
El 24 de diciembre de 1988, el gobierno de Felipe González lo indultó mediante el Real Decreto 1542/1988, alegando razones de salud y que el reo acataba la Constitución Española. La decisión generó un intenso debate público en España.[5]
4. Vida posterior y fallecimiento[editar]
Tras salir de prisión, Armada se retiró a su pazo en Santa Cruz de Ribadulla, en el municipio de Vedra (provincia de La Coruña, Galicia). Allí vivió de forma discreta, alejado de la vida pública, durante más de dos décadas.
Alfonso Armada falleció el 1 de diciembre de 2013, a los 93 años, en Madrid. Los reyes Juan Carlos I y Sofía enviaron un telegrama de pésame a la familia a título personal, un gesto que reavivó el debate sobre la relación de la Corona con el militar que una vez fue su hombre de confianza.[6]
5. Presencia en la cultura y en el mundo hispanohablante[editar]
La figura de Armada ha sido representada en el cine y la televisión española en al menos tres ocasiones, todas ellas relacionadas con el 23-F:
- En el telefilme de dos capítulos 23-F: el día más difícil del rey, producido por TVE, Armada fue interpretado por el actor Juan Luis Galiardo.
- En la película 23-F: la película (2011), dirigida por Chema de la Peña, el actor Juan Diego interpretó a Armada. Por este papel, Juan Diego fue candidato al premio Goya a la mejor interpretación masculina de reparto en la XXVI edición de los premios.
- En la serie de televisión Anatomía de un instante (2025), basada en la novela homónima de Javier Cercas, Armada fue interpretado por el actor Juanma Navas.
Para el público hispanoamericano, el 23-F es un episodio conocido de la historia contemporánea de España, frecuentemente citado como ejemplo de una transición democrática amenazada por el golpismo militar. La figura de Armada suele presentarse en ese contexto como el rostro «moderado» del golpismo, en contraste con la imagen más violenta y directa de Tejero. Sin embargo, la historiografía posterior ha subrayado que ambos eran piezas del mismo intento de ruptura constitucional, con estrategias diferentes pero un objetivo común: derrocar al gobierno democrático de Suárez.
6. Valoración histórica[editar]
Alfonso Armada ocupa un lugar singular en la historia de España. Pasó de ser uno de los militares más cercanos al rey Juan Carlos —con acceso privilegiado a la Casa del Rey— a convertirse en el símbolo de la traición institucional desde dentro del propio aparato de poder. Su trayectoria ilustra las tensiones de la Transición española: la dificultad de las élites militares y aristocráticas para aceptar el sistema democrático emergente, y los límites de la lealtad personal en un contexto de cambio político.
Los análisis históricos coinciden en que el 23-F fue un golpe improvisado y fracasado, pero con riesgos reales para la joven democracia española. Dentro de ese episodio, Armada representó la opción de un golpe «blando» o «de rumbo»: desplazar al gobierno, instalar un ejecutivo de concentración bajo su mando, y mantener la apariencia institucional. Que este plan fracasara no se debió solo a la negativa de Tejero, sino también a la firmeza con la que el rey desactivó la asonada en la noche del 23 al 24 de febrero, en un mensaje televisado que marcó un punto de inflexión.
El caso de Armada también plantea una cuestión incómoda: hasta qué punto su cercanía con el rey le hizo creer que podía forzar una solución presidencialista para España. Algunos autores, como Francisco Medina en su libro 23-F. La verdad (2006), han recogido testimonios según los cuales Armada creía que, por su relación con el monarca, podía convertirse en una suerte de «nuevo Luis Carrero Blanco» con poderes amplios, un jefe de Gobierno de la confianza del rey. La dimisión de Suárez y el posterior fracaso del golpe cerraron definitivamente esa vía.
Hoy, Alfonso Armada es recordado como uno de los tres grandes conspiradores del 23-F, junto a Jaime Milans del Bosch y Antonio Tejero. Su figura continúa siendo objeto de análisis historiográfico, obras de ficción y documentales sobre uno de los momentos más críticos de la España contemporánea. La bibliografía sobre el golpe ha crecido notablemente desde los años noventa, y con ella la comprensión del papel exacto de Armada en la trama.
La participación de María Cristina de Habsburgo-Lorena como madrina de bautismo refleja los vínculos de la familia Armada con la Corona desde generaciones atrás; los Armada eran una familia gallega de antigua nobleza con una larga tradición de servicio a la monarquía. ↩︎
La División Azul fue una unidad de voluntarios españoles enviada por el régimen de Franco para apoyar a Alemania en el frente ruso. Más de 40.000 españoles pasaron por ella entre 1941 y 1944. La participación de Armada en el sitio de Leningrado (1941–1944) es uno de los datos biográficos más citados sobre su temprano alineamiento ideológico. ↩︎
La sucesión de Armada por Sabino Fernández Campo es una de las ironías más citadas de la Transición: Armada lo recomendó para el puesto confiando en su lealtad, pero fue precisamente Fernández Campo quien, como nuevo secretario general de la Casa del Rey, se convirtió en una pieza clave para frenar las ambiciones de poder de Armada durante el 23-F. ↩︎
La reunión de Lérida ha sido objeto de intenso debate historiográfico. Roberto Muñoz Bolaños, en su trabajo «El PSOE y la "Solución Armada": La reunión Múgica-Armada en Lérida» (2017), analiza el alcance de aquel encuentro y la ambigüedad de los testimonios sobre lo que allí se habló. Algunos autores ponen en duda que se llegara a formular una oferta concreta de presidencia; otros, como Santos Sanz (2007), la dan por cierta basándose en el testimonio de Calvo-Sotelo. ↩︎
El indulto a Armada fue polémico porque llegó menos de seis años después de la condena, pese a la gravedad del delito. Sus defensores señalaron su edad (68 años) y su estado de salud como motivo humanitario; sus críticos lo consideraron un gesto de impunidad hacia un militar golpista que atentó contra la democracia. Fue uno de los indultos más discutidos de la presidencia de González. ↩︎
El pésame de los reyes fue interpretado por algunos medios como una muestra de respeto personal al antiguo colaborador, y por otros como un gesto incómodo hacia quien había traicionado la confianza del monarca. La Casa Real aclaró que se trataba de un pésame estrictamente privado. ↩︎