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Alfonso XIII de España

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Alfonso XIII de España
Título Rey de España
Reinado 17 de mayo de 1886 – 14 de abril de 1931
Nombre completo Alfonso León Fernando María Santiago Isidro Pascual Antón de Borbón y de Habsburgo-Lorena
Nacimiento 17 de mayo de 1886, Madrid, España
Fallecimiento 28 de febrero de 1941, Roma, Italia
Sepultura Cripta Real del Monasterio de El Escorial, desde 1980
Casa real Borbón
Padre Alfonso XII de España
Madre María Cristina de Habsburgo-Lorena
Regente María Cristina de Habsburgo-Lorena (1885-1902)
Consorte Victoria Eugenia de Battenberg, desde el 31 de mayo de 1906
Descendencia Alfonso, Jaime, Beatriz, Gonzalo, María Cristina, Juan y Fernando
Religión Católica

1. Resumen[editar]

Alfonso XIII de España, llamado «el Africano», nació en Madrid el 17 de mayo de 1886 y murió en Roma el 28 de febrero de 1941. Fue rey de España desde su nacimiento hasta la proclamación de la Segunda República el 14 de abril de 1931. Su condición de rey desde la cuna se debió a que fue hijo póstumo de Alfonso XII: su padre había muerto el 25 de noviembre de 1885, meses antes del parto. Durante su minoría de edad ejerció la regencia su madre, María Cristina de Habsburgo-Lorena. Al cumplir dieciséis años, el 17 de mayo de 1902, juró la Constitución y asumió personalmente las funciones de jefe de Estado.

Su reinado abarcó la crisis final del régimen de la Restauración, la pérdida de Cuba, Puerto Rico, Filipinas y Guam en 1898, la guerra del Rif, la neutralidad española en la Primera Guerra Mundial, la dictadura de Miguel Primo de Rivera y el colapso de la monarquía liberal. En 1931, tras las elecciones municipales del 12 de abril, abandonó España sin abdicar formalmente. Las Cortes republicanas lo declararon fuera de la ley en noviembre de ese año. Pasó el exilio principalmente en París y Roma, se mostró próximo al bando sublevado durante la guerra civil española y renunció a la jefatura de la Casa Real en favor de su hijo Juan el 15 de enero de 1941, poco antes de morir. Sus restos fueron trasladados al Monasterio de El Escorial en 1980 por orden de su nieto Juan Carlos I.

2. Nacimiento y regencia[editar]

Alfonso XIII nació en el Palacio Real de Madrid el 17 de mayo de 1886. Era el hijo póstumo de Alfonso XII, fallecido el 25 de noviembre de 1885. La muerte del rey dejó una situación sucesoria incierta: su viuda María Cristina de Habsburgo-Lorena estaba embarazada, por lo que el Gobierno de Práxedes Mateo Sagasta detuvo el proceso de sucesión hasta conocer si el hijo por nacer sería varón. Cuando se produjo el nacimiento de Alfonso, este fue reconocido de inmediato como rey, un caso poco común en las monarquías europeas.

El 22 de mayo de 1886 fue bautizado en la capilla del Palacio Real por el arzobispo de Santiago de Compostela, cardenal Payá. Recibió los nombres de Alfonso León Fernando María Santiago Isidro Pascual Antón. Fueron sus padrinos el papa León XIII, representado por el nuncio cardenal Rampolla, y su tía paterna la infanta Isabel.

Durante gran parte de su infancia, Alfonso XIII permaneció bajo la tutela de su madre, que ejerció la regencia entre 1885 y 1902. Una de las imágenes públicas de la regencia fue su presencia infantil en Barcelona con motivo de la Exposición Universal de 1888. La leyenda asocia precisamente a esta etapa el origen del Ratón Pérez: según una versión difundida, cuando al niño rey se le cayó un diente, su madre pidió al padre Luis Coloma un cuento, lo que habría dado lugar al famoso personaje.[1]

El cierre de la regencia coincidió con un golpe para la conciencia nacional: la intervención de los Estados Unidos en la guerra colonial condujo en 1898 a la derrota militar española y a la pérdida de Cuba, Puerto Rico, Filipinas y Guam, episodio conocido como el desastre del 98. Poco después, el interés colonial español se desplazó al norte de Marruecos, escenario de la sangrienta guerra del Rif durante los primeros decenios del siglo XX.

3. Matrimonio y descendencia[editar]

El 31 de mayo de 1906 Alfonso XIII contrajo matrimonio con la princesa británica Victoria Eugenia de Battenberg, llamada familiarmente Ena. Era hija de Enrique de Battenberg y de la princesa Beatriz, nieta de la reina Victoria del Reino Unido y sobrina del rey Eduardo VII. El acuerdo matrimonial se firmó en Londres el 7 de mayo de 1906. Para evitar que el enlace fuera considerado desigual, Victoria Eugenia fue elevada al rango de alteza real un mes antes de la boda.

El regreso de la comitiva al Palacio Real tras la ceremonia fue interrumpido por un atentado anarquista en la calle Mayor de Madrid. El atacante, Mateo Morral, lanzó una bomba contra la carroza real; los reyes resultaron ilesos, pero la explosión causó varias víctimas. Las cifras contemporáneas difieren: se ha hablado de Según la fuente, murieron tres oficiales, cinco soldados del séquito real y tres personas más en los balcones (once en total), y resultaron heridas más de catorce personas, no 28 muertos ni más de un centenar de heridos. muertos y más de un centenar de heridos.[2]

La pareja tuvo siete hijos:

  • Alfonso Pío (1907-1938), príncipe de Asturias; nació hemofílico y renunció a sus derechos dinásticos en 1933, tras lo cual ostentó el título de conde de Covadonga.
  • Jaime (1908-1975), quien años después quedó alejado de la línea de sucesión por problemas de salud.
  • Beatriz (1909-2002).
  • Fernando, nacido muerto en 1910.
  • María Cristina (1911-1996).
  • Juan (1913-1993), conde de Barcelona y padre de Juan Carlos I.
  • Gonzalo (1914-1934), también hemofílico.

La hemofilia presente en varios hijos fue durante años uno de los elementos más comentados de la vida familiar del rey, por su relación con la herencia genética de la reina Victoria.[3]

4. Reinado constitucional (1902-1923)[editar]

4.1. Jura y primeros viajes[editar]

El 17 de mayo de 1902 Alfonso XIII fue declarado mayor de edad y juró la Constitución. En su diario de enero de aquel año había dejado apuntadas sus intenciones: afirmó que de él dependía que España conservara la monarquía borbónica o se inclinara por la república, y se propuso regenerar el país. Visitó todas las provincias españolas y realizó numerosos viajes al extranjero. Entre sus primeros destinos estuvieron Alemania, el Reino Unido y Francia. Durante una visita a París, él y el presidente francés Émile Loubet fueron objeto de un atentado del que resultaron ilesos.

En 1906, entre el 26 de marzo y el 5 de abril, visitó las islas Canarias. Fue la primera visita real a aquella región española.

4.2. Semana Trágica y Marruecos[editar]

Las dos primeras décadas del siglo XX estuvieron marcadas por fuertes revueltas sociales en las principales ciudades españolas. En 1909 estalló en Barcelona la Semana Trágica, una revuelta ligada al descontento por la guerra de Melilla y al reclutamiento de reservistas. El conflicto marroquí se convirtió en uno de los grandes problemas del reinado. Alfonso XIII se implicó personalmente en la cuestión y viajó a Melilla en 1911. A su regreso, el presidente del Senado Eugenio Montero Ríos le aplicó el sobrenombre de «el Africano», con el que después pasó a ser conocido.[4]

En política peninsular, Alfonso XIII impulsó gobiernos de signo liberal. En 1910 nombró presidente del Consejo de Ministros a José Canalejas, uno de los políticos más reformistas del régimen. Canalejas fue asesinado por un anarquista el 12 de noviembre de 1912 en Madrid. Su muerte truncó un proyecto de apertura social y de acercamiento de la monarquía a sectores obreros.

En 1920 el rey nombró jefe de Gobierno a Eduardo Dato, partidario de reformas sociales como la creación del Ministerio de Trabajo. Dato fue asesinado el 8 de marzo de 1921. Ese mismo año, en julio, se produjo el desastre de Annual en el protectorado de Marruecos, una derrota militar que conmocionó al país y que abrió un intenso debate sobre las responsabilidades políticas, incluida una posible implicación del propio monarca.

4.3. Neutralidad en la Primera Guerra Mundial[editar]

Durante la Primera Guerra Mundial, España permaneció neutral. La situación personal de Alfonso XIII era delicada: su madre, de origen austríaco, simpatizaba con las potencias centrales, mientras que su esposa, británica, era partidaria de los aliados. El rey intentó mantener un equilibrio oficial y promovió acciones humanitarias a través de la Oficina Pro Cautivos, detallada más adelante.

En 1917, la campaña alemana de guerra submarina sin restricciones puso en peligro a los barcos españoles. Alfonso XIII logró negociar que ambos bandos respetaran los buques hospital. En mayo-julio de 1918 enfermó de gripe durante la epidemia que la prensa internacional llamó «gripe española», precisamente porque la neutralidad permitió a los medios españoles informar con mayor libertad sobre la enfermedad que a los de los países beligerantes.[5]

5. Dictadura de Primo de Rivera[editar]

El 13 de septiembre de 1923, en un contexto de crisis política, social y colonial, el capitán general de Cataluña Miguel Primo de Rivera dio un golpe de Estado. Alfonso XIII respaldó el movimiento al encargarle la formación de un gobierno, primero compuesto exclusivamente por militares y, desde 1925, abierto a civiles. El régimen fue llamado Directorio. Para sus críticos, el golpe sirvió también para impedir que el expediente Picasso, que investigaba las responsabilidades del desastre de Annual, avanzara en las Cortes.

Durante la dictadura se puso fin a la guerra de Marruecos mediante el desembarco de Alhucemas en 1925, que permitió el control español definitivo del Rif en 1927. En 1929 se celebraron la Exposición Universal de Barcelona y la Exposición Iberoamericana de Sevilla.

Alfonso XIII se identificó con sectores de la derecha antiliberal de la época. En torno a 1925, según un testimonio diplomático, habría interpretado la insurgencia del Rif como parte de una sublevación del mundo musulmán instigada por Moscú y por el «judaísmo internacional», una declaración de carácter antisemita.[6] La creciente oposición al dictador, especialmente entre estudiantes, intelectuales y parte del Ejército, llevó al rey a apartar a Primo de Rivera del Gobierno el 29 de enero de 1930.

6. Fin de la monarquía y proclamación de la República[editar]

6.1. Berenguer y Aznar[editar]

Para retornar al sistema constitucional, Alfonso XIII nombró presidente del Consejo de Ministros al general Dámaso Berenguer. El nuevo período fue llamado pronto «Dictablanda», por contraste con la dictadura anterior. En 1930 la oposición republicana se organizó con la firma del Pacto de San Sebastián. Se produjeron pronunciamientos militares republicanos en Cuatro Vientos y Jaca; los capitanes Fermín Galán y Ángel García Hernández, protagonistas de la sublevación de Jaca, fueron fusilados tras un consejo de guerra.

En febrero de 1931, Alfonso XIII designó jefe de Gobierno a Juan Bautista Aznar, que convocó elecciones municipales para el 12 de abril de 1931.

6.2. Elecciones municipales y salida de España[editar]

En esas elecciones, las candidaturas republicanas vencieron en las grandes ciudades. El 14 de abril se proclamó la Segunda República. El rey abandonó España ese mismo día. En su manifiesto reconoció que las elecciones habían mostrado que no tenía «el amor de su pueblo». Afirmó que podía mantener sus prerrogativas, pero que se apartaba para evitar una guerra civil entre españoles. Al mismo tiempo declaró que no renunciaba a ninguno de sus derechos, que consideraba «depósito acumulado por la Historia».

En la noche del 14 al 15 de abril salió de Madrid en automóvil Duesenberg hacia Cartagena. Desde allí embarcó en el crucero Príncipe Alfonso rumbo a Marsella, camino de París, adonde llegó el 16 de abril. La prensa francesa describió una recepción multitudinaria en la estación de Lyon.

6.3. Condena de las Cortes republicanas[editar]

Tras la proclamación de la República, se constituyeron las Cortes Constituyentes y se formó un gobierno provisional presidido por Niceto Alcalá-Zamora. Las Cortes crearon una Comisión de Responsabilidades encargada de examinar la actuación del exrey. En la madrugada del 20 de noviembre de 1931, el pleno aprobó un dictamen que declaró a Alfonso XIII culpable de alta traición y lo situó fuera de la ley. La sentencia, publicada en la Gaceta de Madrid el 28 de noviembre, lo degradó de todas sus dignidades, derechos y títulos, y ordenó la incautación de sus bienes en territorio nacional.

Esta sentencia sería derogada el 15 de diciembre de 1938 por una ley firmada por Francisco Franco.

7. Oficina Pro Cautivos[editar]

La Oficina Pro Cautivos fue una de las principales empresas humanitarias del reinado de Alfonso XIII. Creada durante la Primera Guerra Mundial en un país neutral, funcionó de manera independiente del Gobierno para no comprometer la neutralidad española. El rey destinó fondos propios de un millón de pesetas y estableció en el Palacio Real una secretaría para atender solicitudes de información sobre militares y civiles desaparecidos, prisioneros o retenidos en zona de guerra.

La oficina se sirvió de las embajadas españolas y de los contactos del rey con los países contendientes. Entre sus logros destacan la mediación entre familias y prisioneros de ambos bandos, la inspección de campos de prisioneros y la protección de buques hospital. Las cifras que se manejan, procedentes sobre todo de fuentes afines al monarca, son muy altas: habría ayudado a unos 70 000 civiles, 21 000 soldados e intervenido a favor de 136 000 prisioneros, con unas 4000 visitas a campos.[7]

En 1917 la Conferencia de las Cruces Rojas neutrales, reunida en Ginebra, agradeció formalmente al rey sus esfuerzos para poner fin a las represalias contra los buques hospital. Aquel mismo año, Alfonso XIII fue propuesto para el Premio Nobel de la Paz, aunque el premio recayó finalmente en el Comité Internacional de la Cruz Roja.[8] Igualmente, intentó sin éxito la liberación de la familia imperial rusa tras la revolución bolchevique.

En Bélgica, la gratitud hacia Alfonso XIII se manifestó en actos de reconocimiento durante una visita real en 1923, con la participación de organizaciones de deportados y prisioneros políticos que atribuían a la mediación española la salvación de miles de personas.

8. Exilio y últimos años[editar]

Tras la proclamación de la República, Alfonso XIII pasó el exilio principalmente en París, alojado en hoteles de lujo, y después en Roma. Estaba rodeado por un pequeño grupo de fieles encabezado por el exembajador José Quiñones de León. Se separó de su esposa Victoria Eugenia.

En 1936, tras la muerte de Alfonso Carlos de Borbón, pretendiente carlista, Alfonso XIII recibió según algunas fuentes los posibles derechos del carlismo y del legitimismo francés, con el nombre de Alfonso I de Francia y Navarra. Esta asunción de derechos es discutida y no fue universalmente aceptada.[9]

Al comenzar la guerra civil española, apoyó de manera decidida al bando sublevado y se declaró «falangista de primera hora». Ya en 1934 había buscado el respaldo de la Italia fascista de Benito Mussolini para una eventual acción destinada a restaurar la monarquía. Según la documentación conocida, el acuerdo comprometió ayuda italiana de 1 500 000 pesetas y material de guerra como ametralladoras, fusiles y granadas. En 1936 autorizó a su hijo Juan de Borbón a trasladarse a la zona controlada por los sublevados.

Su relación con Francisco Franco era anterior y estrecha. En la década de 1920, Alfonso XIII había distinguido a Franco en Marruecos y lo nombró director de la Academia General Militar en 1928. Sin embargo, el vínculo se enfrió. El 4 de abril de 1937, Franco dirigió al rey una carta despectiva después de que Alfonso XIII donara un millón de pesetas a la causa sublevada. Con el tiempo, el monarca destronado se sintió traicionado por quien consideraba su protegido.

El 15 de enero de 1941, Alfonso XIII renunció a la jefatura de la Casa Real en favor de su hijo Juan. Falleció el 28 de febrero de 1941 en el Gran Hotel de Roma a causa de una angina de pecho. Fue enterrado en la iglesia de Santa María de Montserrat de los Españoles en Roma. El 19 de enero de 1980, por decisión de su nieto Juan Carlos I, sus restos fueron trasladados a la Cripta Real del Monasterio de El Escorial.

9. Personalidad e intereses[editar]

Alfonso XIII se presentó como un hombre de firmes convicciones católicas. El 30 de mayo de 1919 consagró España al Sagrado Corazón de Jesús en el Cerro de los Ángeles de Getafe. En declaraciones posteriores, se enorgulleció de haber mantenido públicamente esa posición frente a la masonería y el anticlericalismo. Algunos testimonios de la época sostienen que una delegación masónica le habría presionado para adoptar medidas secularizadoras, a lo que el rey se habría negado.[10]

También fue un monarca aficionado al automovilismo. A los dieciocho años adquirió un vehículo de fabricación española de la marca Anglada y aprendió a conducir. Su apoyo a la compañía Hispano-Suiza fue notorio; en 1909 probó un modelo deportivo y sugirió mejoras, que dieron lugar al modelo Alfonso XIII lanzado en 1912. Frecuentó competiciones automovilísticas y motociclistas.

En el ámbito educativo, donó 320 hectáreas en la Moncloa para la construcción de la Ciudad Universitaria de Madrid y promovió en 1927 el estudio de universidades estadounidenses para importar el modelo más avanzado. Su idea era crear una gran universidad para estudiantes de todos los países de habla española, de modo que los hispanoamericanos no tuvieran que desplazarse a otras capitales europeas. En 1927 se creó la Junta Constructora y se abrió una suscripción nacional encabezada por el propio rey.

Su forma de intervenir en la vida política más allá de lo previsto en la Constitución fue calificada por el historiador Javier Moreno Luzón como «borboneo», un término que aludía al regate corto y a la manipulación de voluntades.

En el plano cultural, algunos investigadores y coleccionistas, como Román Gubern, han descrito a Alfonso XIII como aficionado al erotismo y, en particular, al cine pornográfico. Según esta tesis, el rey habría promovido en la década de 1920 una serie de cortometrajes rodados en el Barrio Chino de Barcelona, considerados los primeros de cierta calidad en su género producidos en España, mediante el conde de Romanones. Sin embargo, esta versión no está exenta de controversia: historiadores como Roberto Villa García la rechazan por falta de pruebas documentales.[11]

10. Legado y presencia hispanoamericana[editar]

El reinado de Alfonso XIII coincide con un período decisivo para las relaciones entre España y América Latina. La pérdida de Cuba, Puerto Rico, Filipinas y Guam en 1898 cerró el imperio ultramarino español y obligó a replantear la proyección exterior de la monarquía. El monarca mantuvo un discurso de aproximación cultural hacia los países hispanoamericanos y auspició iniciativas dirigidas a estrechar los vínculos entre España y las antiguas colonias.

La Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929 fue uno de los grandes proyectos de esa etapa. El proyecto de la Ciudad Universitaria de Madrid tuvo asimismo una orientación hispanoamericana explícita, dirigida a estudiantes de todos los países de habla española. Alfonso XIII presentó la futura universidad como una institución al servicio de la comunidad hispánica, una idea que conoció respaldo en sectores americanos y que ha quedado como uno de los aspectos más citados de su legado educativo.

Su figura sigue siendo objeto de debate historiográfico. Para unos, encarna la inestabilidad de la Restauración y el fracaso de una monarquía incapaz de democratizarse; para otros, fue un monarca activo en la modernización del país y en la ayuda humanitaria durante la Primera Guerra Mundial. La transición española restableció la legitimidad dinástica a través de su descendencia, pero el reinado de Alfonso XIII continúa evocado, sobre todo, como el epílogo de la monarquía liberal española.


  1. La historia atribuye al padre Luis Coloma la creación del Ratón Pérez por encargo de la reina María Cristina, a raíz de la caída de un diente del niño rey. Se trata de una versión muy difundida, aunque con elementos legendarios. ↩︎

  2. Las crónicas de la época no coinciden en el número total de víctimas. La cifra de 28 muertos circuló en documentos gráficos, pero otras fuentes hablan de once fallecidos: tres oficiales, cinco soldados y tres personas situadas en balcones. ↩︎

  3. La hemofilia que afectó a varios descendientes de Alfonso XIII se debía a la herencia transmitida por la reina Victoria del Reino Unido, abuela de Victoria Eugenia de Battenberg. ↩︎

  4. El sobrenombre «el Africano» fue, según algunas versiones, un halago de Eugenio Montero Ríos por la cercanía del rey a la cuestión marroquí. Otras fuentes lo atribuyen a aduladores de la corte. ↩︎

  5. La neutralidad española en la guerra permitió que la prensa informara libremente sobre la epidemia, a diferencia de la censura en los países beligerantes, lo que contribuyó a que se la conociera internacionalmente como «gripe española». ↩︎

  6. La declaración fue recogida por un agregado militar francés en Madrid y publicada por investigadores posteriores. Debe leerse en el contexto del auge del antisemitismo en algunos sectores de la derecha antiliberal europea. ↩︎

  7. Las cifras de la Oficina Pro Cautivos proceden en gran parte de fuentes cercanas al monarca y son difíciles de contrastar con documentación independiente. ↩︎

  8. La candidatura al Premio Nobel de la Paz de Alfonso XIII en 1917 es mencionada por fuentes divulgativas e historiográficas. El premio de aquel año fue para el Comité Internacional de la Cruz Roja. ↩︎

  9. La posible asunción de derechos carlistas y legitimistas por Alfonso XIII en 1936 es una cuestión dinástica controvertida. Las cronologías y los títulos exactos varían según las fuentes. ↩︎

  10. El episodio de la supuesta amenaza masónica procede del relato del sacerdote Mateo Crawley-Boevey, promotor de la consagración, y no cuenta con confirmación documental independiente. ↩︎

  11. La hipótesis que atribuye a Alfonso XIII el impulso de películas pornográficas en Barcelona ha sido difundida por investigadores cinematográficos, pero criticada por historiadores que subrayan la ausencia de prueba documental directa. ↩︎