Alí Jamenei
| Alí Jamenei علی حسینی خامنهای | |
|---|---|
| Nombre completo | Alí Hoseiní Jameneí |
| Nacimiento | 19 de abril de 1939 Mashhad, Irán |
| Fallecimiento | 28 de febrero de 2026 Teherán, Irán |
| Causa de muerte | Ataque aéreo[sin verificar] |
| Nacionalidad | Iraní |
| Religión | Islam chií |
| Cónyuge | Mansouré Joŷasté Baguerzadé (1964–2026) |
| Hijos | Mostafa, Mojtabá, Masud, Meysam, Hoda y Boshra |
| Ocupación | Clérigo, político, revolucionario |
| Partido | Independiente (1989–2026) Sociedad del Clero Combatiente (1977–1989) Partido de la República Islámica (1979–1987) |
| Cargos principales | |
| Líder supremo de Irán | 6 de agosto de 1989 – 28 de febrero de 2026 |
| Presidente de Irán | 9 de octubre de 1981 – 16 de agosto de 1989 |
| Comandante en jefe de la Guardia Revolucionaria | 24 de noviembre de 1979 – 24 de febrero de 1980 |
| Predecesor | Ruhollah Jomeiní (como líder supremo) |
| Sucesor | Mochtabá Jameneí |
1. Resumen[editar]
Alí Hoseiní Jameneí (en persa: علی حسینی خامنهای; Mashhad, 19 de abril de 1939 – Teherán, 28 de febrero de 2026) fue un clérigo, estadista y político iraní que ejerció como segundo líder supremo de la República Islámica de Irán desde 1989 hasta su fallecimiento en 2026. Antes de ocupar la jefatura del Estado, fue el tercer presidente de Irán entre 1981 y 1989, así como comandante en jefe de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica en los meses posteriores al triunfo de la Revolución iraní.
Su mandato como líder supremo se extendió por más de 36 años, lo que lo convirtió en el jefe de Estado con más años en el cargo de Medio Oriente y en el segundo líder iraní con más tiempo en el poder de los siglos XX y XXI, solo superado por el sah Mohammad Reza Pahleví. Durante ese tiempo, Jameneí consolidó un sistema político en el que la autoridad religiosa y política se entrelazaban, con control directo o indirecto sobre los poderes ejecutivo, legislativo y judicial, así como sobre las fuerzas armadas y los medios de comunicación.[1]
Nacido en Mashhad en una familia de clérigos, estudió en los seminarios islámicos de su ciudad natal y de Qom, donde fue discípulo del ayatolá Ruhollah Jomeiní. Se involucró tempranamente en la oposición al régimen monárquico de Mohammad Reza Pahleví y fue arrestado en varias ocasiones por la SAVAK, la policía política del sah. Tras el éxito de la Revolución de 1979, ocupó numerosos cargos en la nueva República Islámica y sobrevivió a un intento de asesinato en 1981 que le dejó secuelas permanentes en el brazo derecho.
Como líder supremo, Jameneí promovió el programa nuclear civil de Irán, al tiempo que emitió una fatua contra las armas de destrucción masiva. Su política exterior se caracterizó por la hostilidad hacia Estados Unidos e Israel, el apoyo al llamado Eje de la Resistencia y la intervención indirecta en conflictos de Oriente Medio. En el plano interno, impulsó privatizaciones económicas y enfrentó repetidas oleadas de protestas, entre ellas las de 2009, 2017-2018, 2019-2020 y las masivas movilizaciones de 2025-2026. Murió durante la guerra de Irán de 2026, en un ataque aéreo atribuido a Estados Unidos e Israel.
2. Primeros años y formación[editar]
Alí Jameneí nació en Mashhad, en el seno de la familia Jameneí, originaria de la localidad de Khamaneh, en la provincia de Azerbaiyán Oriental. Su padre, Ŷavad Jamenei, era un clérigo de origen azerí, y su madre, Jadiŷa Mirdamadi, provenía de una familia religiosa. La infancia de Jameneí transcurrió en un ambiente austero y profundamente ligado a la tradición islámica. Desde niño siguió un currículo de estudios religiosos y literarios bajo la supervisión de su padre y de otros clérigos de Mashhad.
Tras cursar estudios en los seminarios islámicos de Mashhad, Jameneí realizó un peregrinaje a Nayaf, en Irak, donde estudió durante varios meses. Sin embargo, su padre lo obligó a regresar a Irán.[2] Entre 1958 y 1964 continuó su formación en los seminarios de Qom, donde asistió a las clases de ulemas destacados como los grandes ayatolás Seyyed Hosein Boruyerdí y Alamé Tabatabaí, y se acercó al pensamiento del ayatolá Ruhollah Jomeiní, quien por entonces empezaba a destacar por su activismo político contra los proyectos modernizadores del sah.
En 1964 regresó a Mashhad para cuidar de su padre, que había perdido la visión en un ojo a causa de unas cataratas. En su ciudad natal continuó estudiando hasta 1968 y comenzó a impartir clases para seminaristas más jóvenes. Dominaba el persa y el árabe; además, hablaba con menor fluidez el azerí, lengua materna de su padre. Tradujo del árabe al persa varios libros, incluidas obras del teórico islamista Seyyed Qotb. A diferencia de otros clérigos de su generación, Jameneí se implicó desde joven tanto en la militancia política como en los estudios religiosos. En su juventud tuvo afición por la poesía y frecuentó los círculos literarios de Mashhad, donde conoció a poetas como Mehdí Ajaván-e Salés.
3. Trayectoria política[editar]
3.1 Oposición al régimen monárquico[editar]
Jameneí se presentó públicamente como discípulo del ayatolá Jomeiní en materias de jurisprudencia islámica, teología y activismo revolucionario. Él mismo afirmó que las primeras chispas de su combate contra el régimen monárquico procedían de Navvab Safaví, líder del grupo Fedayines del Islam, cuyo discurso en Mashhad en 1952 causó una fuerte impresión en el joven Jameneí. En aquella intervención, Safaví defendió la revivificación del islam, la aplicación de sus mandatos y atacó a la dinastía Pahleví y al Reino Unido por considerarlos traidores a la nación iraní.
La actividad política de Jameneí le valió una estrecha vigilancia por parte de la SAVAK. Fue detenido por primera vez el 2 de junio de 1963, aunque quedó en libertad al día siguiente. El 5 de junio de ese mismo año, tras el arresto del ayatolá Jomeiní, estallaron multitudinarias protestas. Jameneí fue detenido en Biryand y retenido durante diez días. A finales de enero de 1964, después de pronunciar un discurso en Kermán, volvió a ser arrestado y permaneció dos meses en régimen de aislamiento en Teherán. En los años siguientes pasó por la cárcel en varias ocasiones. En enero de 1975 fue detenido y mantenido en aislamiento hasta el otoño. En marzo de 1978, en vísperas de la caída del régimen, fue desterrado a Iranshahr, en Sistán y Baluchistán, donde permaneció hasta el otoño.
3.2 Revolución y primeros cargos[editar]
Con el estallido de la Revolución iraní y el regreso de Jomeiní del exilio, Jameneí fue llamado a integrar el Consejo de la Revolución Islámica, junto a figuras como Morteza Motahharí, Mohammad Beheshtí y Akbar Hashemí Rafsanyaní. En marzo de 1979 contribuyó a la fundación del Partido de la República Islámica.
Tras el triunfo revolucionario, ocupó rápidamente puestos de responsabilidad. En 1979 fue nombrado viceministro de Defensa, comandante en jefe de los recién formados Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica —los Pasdarán— y director de la oración del viernes en Teherán. En 1980 fue elegido representante de Teherán en la Asamblea Consultiva Islámica y designado delegado del ayatolá Jomeiní en el Consejo Superior de Defensa. Durante la guerra Irán-Irak, que comenzó en septiembre de 1980 con la invasión iraquí, Jameneí visitó con frecuencia los frentes de batalla.
3.3 Intento de asesinato[editar]
El 27 de junio de 1981, Jameneí sufrió un intento de asesinato cuando una bomba oculta en una grabadora explotó a su lado en la mezquita Aboozar de Teherán. El artefacto había sido colocado sobre el escritorio frente a él durante una conferencia; al explotar, le causó heridas graves en el brazo, las cuerdas vocales y los pulmones. La grabadora llevaba escrita en su interior la frase «Un regalo del Grupo Furqan a la República Islámica». El tratamiento duró varios meses y Jameneí perdió de forma permanente el uso del brazo derecho.[3]
3.4 Presidencia de Irán (1981-1989)[editar]
Tras el asesinato del presidente Mohammad Alí Rayaí en agosto de 1981, Jameneí fue elegido para sucederlo en las elecciones de octubre de ese año, convirtiéndose en el primer clérigo en ocupar la presidencia de Irán. En su discurso de investidura se comprometió a eliminar «las desviaciones, el liberalismo y el izquierdismo influido por Estados Unidos». El país vivía entonces una etapa de fuerte represión contra los grupos opositores, tanto armados como pacíficos. Miles de miembros de organizaciones insurgentes fueron juzgados sumariamente por tribunales revolucionarios durante los años ochenta.
Durante su presidencia, Jameneí se destacó por su interés en los asuntos militares, presupuestarios y administrativos. En 1982, tras la expulsión del ejército iraquí del territorio iraní, se opuso —junto con el primer ministro Mir-Hosein Musaví— a la decisión de Jomeiní de contraatacar invadiendo Irak. En 1985 fue reelegido para un segundo mandato con el 85,66 % de los votos emitidos.[4]
3.5 Liderazgo supremo (1989-2026)[editar]
La doctrina de la tutela del jurista islámico, desarrollada por Jomeiní, establecía que un alfaquí capacitado debía ejercer la autoridad suprema sobre el gobierno. La Constitución iraní denominaba a esa figura «Líder» o «Guía». Jomeiní ocupó el cargo desde el triunfo de la revolución hasta su muerte, el 3 de junio de 1989. Al día siguiente, la Asamblea de Expertos del Liderazgo designó a Alí Jameneí para sucederlo, aunque su elección no estuvo exenta de controversias. Jameneí no era entonces un gran ayatolá, requisito que la Constitución exigía para el cargo. La Asamblea rechazó la formación de un directorio de tres personas y, tras un debate sobre las cualificaciones religiosas, le otorgó un nombramiento provisional.
La Constitución fue reformada para eliminar el requisito de ser «fuente de emulación», y la Asamblea de Expertos reconfirmó a Jameneí el 6 de agosto de 1989 con 60 votos de los 64 presentes. En un video difundido décadas después, se veía a Jameneí afirmando ante la Asamblea que no estaba calificado religiosamente para ser líder supremo y que solo sería un «líder ceremonial»; Rafsanyaní le habría asegurado que el cargo sería temporal hasta un referéndum. El referéndum nunca se celebró y Jameneí permaneció en el poder durante 36 años.
4. Política interior y represión[editar]
Como líder supremo, Jameneí era la autoridad política más poderosa de Irán. Como jefe de Estado y comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, podía emitir decretos y tomar decisiones finales sobre economía, medio ambiente, política exterior y planificación nacional. Su control se extendía de forma directa o indirecta sobre los poderes ejecutivo, legislativo y judicial, así como sobre el ejército y los medios de comunicación. Los candidatos a la presidencia, al Parlamento y a la Asamblea de Expertos eran examinados por el Consejo de Guardianes, cuyos miembros eran seleccionados directa o indirectamente por el líder supremo.
En el plano económico, Jameneí alentó la privatización de empresas estatales. En 2007 pidió acelerar la venta de compañías estatales, incluidas la telefónica, tres bancos y decenas de pequeñas empresas petroleras y petroquímicas. En una reunión televisada con el presidente Mahmud Ahmadineyad, ministros, clérigos y gobernadores provinciales, ordenó: «aprueben algunas leyes, vendan algunos negocios y háganlo rápido». Advirtió que quienes se opusieran a esas políticas serían quienes perderían intereses e influencia.[5]
La era de Jameneí se caracterizó por el equilibrio de poder entre facciones, siguiendo la política de Jomeiní de impedir que un grupo acumulara demasiada fuerza. Sin embargo, a diferencia de su predecesor, Jameneí carecía del carisma y del prestigio clerical de Jomeiní, por lo que construyó redes personales dentro de las fuerzas armadas y entre los clérigos, así como en las grandes fundaciones religiosas y en los seminarios de Qom y Mashhad. Según el politólogo Vali Nasr, Jameneí transformó el cargo de líder supremo en un «supervisor omnipotente de la escena política iraní».
5. Política exterior y programa nuclear[editar]
Jameneí mantuvo una política exterior centrada en el islamismo chiita y en la exportación de la Revolución iraní, con una oposición frontal a Estados Unidos e Israel. Bajo su liderazgo, Irán apoyó a la coalición conocida como Eje de la Resistencia, integrada por actores afines en Siria, Irak, Líbano y Yemen. Respaldó a Hamás en el conflicto israelí-palestino, a Hezbolá en el Líbano y a los hutíes en Yemen. También apoyó a Rusia durante la guerra ruso-ucraniana. Irán mantuvo relaciones hostiles con Estados Unidos y participó en guerras subsidiarias contra Israel y Arabia Saudita.
Respecto al programa nuclear, Jameneí sostuvo que Irán tenía derecho al uso civil de la energía atómica, pero emitió una fatua en 2003 que prohibía la producción, el almacenamiento y el uso de todo tipo de armas de destrucción masiva. La fatua fue citada por medios internacionales y por responsables iraníes como prueba del carácter pacífico del programa nuclear. No obstante, bajo su dirección, Irán desarrolló su capacidad balística y mantuvo tensiones con la comunidad internacional por el alcance de sus actividades nucleares.[6]
6. Protestas y crisis internas[editar]
Durante el mandato de Jameneí se produjeron importantes protestas, muchas de ellas duramente reprimidas. Entre las movilizaciones más destacadas figuran las protestas de Qazvin de 1994, las protestas estudiantiles de 1999, las protestas electorales de 2009, las de 2011-2012, las de 2017-2018, las huelgas generales de 2018-2019, las protestas de 2019-2020, las de 2021-2022 y las protestas por la muerte de Mahsa Amini, desencadenadas en 2022 por el fallecimiento de una joven bajo custodia de la policía de la moral.
Periodistas, blogueros y otros ciudadanos fueron encarcelados en Irán por insultar a Jameneí, a menudo junto con acusaciones de blasfemia. Algunas sentencias incluyeron azotes y penas de prisión; se documentaron casos de personas que murieron bajo custodia. La represión de las protestas se intensificó con el uso de la fuerza por parte de la Guardia Revolucionaria y de las milicias basiyíes.
7. Protestas de 2025-2026 y represión final[editar]
Entre finales de 2025 y principios de 2026, Irán vivió una nueva oleada de protestas, considerada una de las más graves desde la fundación de la República Islámica. Los manifestantes coreaban consignas como «¡Muerte al dictador!» y «Muerte a Jameneí». En redes sociales circularon imágenes de mujeres encendiendo cigarrillos con fotografías del líder supremo en llamas, gesto interpretado como un desafío directo a la autoridad política y religiosa del país.
Jameneí reconoció públicamente que las quejas económicas de muchos manifestantes —como la inflación, el colapso del rial y las dificultades de los comerciantes— eran legítimas. Sin embargo, distinguió entre «manifestantes» y «alborotadores», y afirmó que estos últimos debían ser «puestos en su lugar». Organizaciones de derechos humanos y medios internacionales denunciaron asesinatos masivos de manifestantes por parte de las fuerzas de seguridad. Se confirmó la muerte de al menos 500 personas; algunas estimaciones situaron la cifra real por encima de las 2.000[sin verificar]. Fuentes opositoras atribuyeron la orden de la represión letal a Jameneí, con conocimiento de las altas autoridades del Estado.
El 17 de enero de 2026, Jameneí admitió por primera vez que «varios miles de personas» habían muerto en las protestas. Atribuyó la violencia a «enemigos externos», concretamente a Estados Unidos e Israel, a los que acusó de orquestar los disturbios y de proporcionar armas a los manifestantes. Informes de inteligencia de principios de enero indicaban que Jameneí tenía preparado un «Plan B» para evacuar a Moscú en caso de que los disturbios derivaran en su derrocamiento.
8. Asesinato y sucesión[editar]
El 28 de febrero de 2026, en el marco de la guerra de Irán de 2026, Estados Unidos e Israel lanzaron ataques a gran escala contra Irán, en una operación denominada «Furia Épica». Ese día, un funcionario israelí anónimo afirmó que el cuerpo de Jameneí había sido hallado sin vida. Horas antes, el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, había declarado que Jameneí y el presidente Masoud Pezeshkian estaban vivos «hasta donde yo sé». La televisión estatal iraní confirmó la muerte del líder supremo alrededor de las 5 de la mañana. Junto a él murieron en el mismo ataque una hija, una nieta, una nuera y un yerno. El gobierno anunció 40 días de luto nacional.
La muerte de Jameneí se produjo en el primer día de la guerra de 2026. Pocos días después, el 8 de marzo de 2026, la Asamblea de Expertos eligió a su hijo Mochtabá Jameneí como nuevo líder supremo, un desenlace que suscitó críticas tanto dentro como fuera de Irán por el carácter dinástico de la sucesión.[7]
9. Pensamiento y características[editar]
El discurso de Jameneí estaba marcado por temas recurrentes de la revolución de 1979: justicia social, independencia nacional, autosuficiencia, gobierno islámico y oposición a Israel y Estados Unidos. Sin embargo, rara vez mencionaba ideales como la democracia o la transparencia gubernamental, que también formaban parte del vocabulario revolucionario. Según el analista Karim Sadjadpour, Jameneí resistió los intentos de Rafsanyaní de buscar un modus vivendi con Estados Unidos, las aspiraciones de Jatamí de un Estado islámico más democrático y la inclinación de Ahmadineyad a la confrontación abierta.
Como fuente de emulación reconocida por parte del clero chiita, Jameneí emitió fetuas sobre temas muy variados, que iban desde la ley islámica hasta las apuestas deportivas, el uso de motocicletas por mujeres o la estancia en hoteles frecuentados por budistas. Decretó contra el uso de corbatas y contra la escucha de determinados tipos de música, aunque no prohibió los pírsines en la nariz, siempre que quedaran cubiertos. Su estatus como gran ayatolá fue, sin embargo, controvertido. En 1994, tras la muerte del gran ayatolá Mohammad Alí Arakí, la Asociación de Profesores del Seminario de Qom lo proclamó marŷa, pero varios grandes ayatolás de la oposición se negaron a reconocerle ese rango.
Jameneí no viajó fuera de Irán desde que asumió el liderazgo supremo, salvo un viaje a Libia durante su etapa como presidente. Quien deseara reunirse con él debía desplazarse a Teherán. A pesar de su posición, mantuvo durante décadas un estilo de vida relativamente austero, en contraste con otras figuras de la élite iraní.
10. Legado y controversias[editar]
El legado de Jameneí es objeto de profundo debate. Sus partidarios lo presentan como un protector de la Revolución Islámica y de la independencia de Irán frente a las presiones de Occidente, así como un defensor de los derechos de los musulmanes chiitas. Sus críticos lo acusan de autoritarismo, de dirigir una férrea represión interna y de promover el apoyo a grupos considerados terroristas por numerosos países. En 2010, la revista Forbes lo clasificó como la 26.ª persona «más poderosa del mundo».
Uno de los episodios más controvertidos de su trayectoria fue el atentado de 1992 en el restaurante Mykonos de Berlín, en el que fueron asesinados cuatro disidentes kurdos iraníes. El tribunal alemán emitió en 1997 una orden de arresto internacional contra el ministro de Inteligencia iraní, al considerar que el asesinato había sido ordenado con conocimiento de Jameneí y Rafsanyaní. Los funcionarios iraníes negaron categóricamente cualquier implicación, y el caso provocó una crisis diplomática entre Irán y varios países europeos hasta noviembre de 1997.[8]
La muerte de Jameneí en 2026 abrió un nuevo capítulo en la historia de Irán. La elección de su hijo como sucesor planteó interrogantes sobre el futuro del sistema político iraní y sobre la continuidad de las políticas del Eje de la Resistencia. El largo liderazgo de Jameneí dejó una huella profunda en las instituciones de la República Islámica, con numerosos leales colocados en posiciones clave del aparato estatal, militar y económico.
11. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]
La figura de Alí Jameneí tuvo una presencia limitada pero sostenida en el mundo hispanohablante. Irán mantuvo relaciones diplomáticas con varios países de América Latina, en particular con Venezuela, Bolivia y Cuba, durante distintos periodos del liderazgo de Jameneí. La agencia oficial iraní y la oficina del líder supremo publicaron contenidos en español a través del sitio spanish.khamenei.ir, dirigidos a audiencias hispanoamericanas. En los medios de habla hispana, Jameneí apareció con frecuencia en el contexto del programa nuclear iraní, de las negociaciones internacionales y de las crisis regionales.
En el ámbito religioso, la Revolución Islámica inspiró a pequeños círculos de conversos y simpatizantes chiitas en América Latina, aunque el impacto directo del pensamiento de Jameneí en la región fue reducido. Las protestas de 2025-2026 y su muerte fueron cubiertas por medios como El Universal, AP en español y BBC Mundo, lo que renovó el interés por su figura en el público hispanohablante.
El sistema político iraní combina instituciones electivas con órganos no electivos controlados por el líder supremo, lo que ha llevado a que organizaciones internacionales califiquen a Irán como un régimen autoritario. ↩︎
La biografía oficial difundida por la agencia IRNA destaca la vuelta forzada de Jameneí a Irán como un momento formativo de su disciplina religiosa. ↩︎
El atentado se atribuyó generalmente a los Muyahidines del Pueblo (Mojahedin-e Jalq), aunque algunos relatos mencionan al Grupo Furqan. ↩︎
La cifra exacta de participación y de votos en las elecciones presidenciales de 1985 varía ligeramente según la fuente; los datos oficiales suelen citar el 85,66 %. ↩︎
La política de privatizaciones continuó con los sucesivos gobiernos, aunque su aplicación fue desigual y estuvo condicionada por los intereses de las fundaciones religiosas. ↩︎
La fatua contra las armas de destrucción masiva ha sido citada por diplomáticos iraníes en foros internacionales, aunque su carácter jurídico vinculante es discutido por analistas. ↩︎
La elección de Mochtabá Jameneí fue cuestionada por parte de la oposición, que denunció la consolidación de una sucesión dinástica en un sistema que formalmente rechaza el principio monárquico. ↩︎
El fallo sobre el caso Mykonos fue desestimado por el Parlamento iraní, que lo calificó de político y sin fundamento. ↩︎