Ir al contenido

Ambystoma mexicanum

✏️ Editar🕓 Historial🔗 Enlaces
Ajolote mexicano
Ambystoma mexicanum
Estado de conservación: En peligro crítico (UICN 3.1)
Taxonomía
Reino:Animalia
Filo:Chordata
Subfilo:Vertebrata
Clase:Amphibia
Orden:Caudata
Familia:Ambystomatidae
Género:Ambystoma
Especie:A. mexicanum
Denominación
Nombre científico:Ambystoma mexicanum (Shaw & Nodder, 1798)
Nombres comunes:Ajolote, ajolote mexicano, axolote
Sinónimo original:Gyrinus mexicanus Shaw & Nodder, 1798
Etimología:Del náhuatl āxōlōtl: atl 'agua' y xōlōtl 'monstruo'
Distribución y hábitat
Distribución natural:Sistema lacustre de la Cuenca de México (Xochimilco, históricamente Chalco y Texcoco)
Hábitat:Canales y lagos de agua dulce poco profunda con vegetación acuática
Altitud:unos 2.240 m s. n. m.
Temperatura del agua:Raramente supera 20 °C; en invierno puede bajar a 6–7 °C
Características biológicas
Longitud adulta:15–35 cm (común ~23 cm)
Tipo:Neoténico (alcanza madurez sexual sin metamorfosis)
Respiración:Branquias externas, pulmones y respiración cutánea
Dieta:Carnívora: invertebrados acuáticos, pequeños peces, acociles
Capacidad notable:Regeneración de extremidades, órganos y tejido nervioso
Genoma:32.000.000.000 pb
Estado legal
UICN:En peligro crítico (CR) desde 2006
CITES:Apéndice II
NOM-059-SEMARNAT-2010:Especie en riesgo en México
Uso permitido:Requiere permisos para tenencia y reproducción en México

1. Resumen[editar]

El ajolote (Ambystoma mexicanum) —también llamado ajolote mexicano o, con menor frecuencia en español, axolote— es una especie de anfibio caudado de la familia Ambystomatidae, emparentada con la salamandra tigre (Ambystoma tigrinum). Es endémico del sistema lacustre de la Cuenca de México y ha tenido una influencia profunda en la cultura mexicana desde la época prehispánica hasta la actualidad.[1]

Se trata de una especie neoténica: alcanza la madurez sexual sin completar la metamorfosis, por lo que conserva rasgos larvarios durante toda su vida, como las branquias externas y una aleta caudal. A diferencia de la mayoría de los anfibios, el ajolote adulto sigue siendo completamente acuático y rara vez abandona el agua de forma natural.[2]

La especie está clasificada como en peligro crítico de extinción por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Su población silvestre se ha reducido de manera drástica por la destrucción del hábitat, la contaminación, la introducción de peces depredadores exóticos —sobre todo tilapia y carpa—, la sobreexplotación, el comercio de mascotas y el consumo humano. Paradójicamente, mientras que la población silvestre se acerca a la desaparición, existe una enorme población en cautiverio en laboratorios, acuarios públicos y hogares de todo el mundo. El ajolote es, precisamente, uno de los animales de laboratorio más importantes para la investigación biomédica y del desarrollo.

2. Taxonomía y nomenclatura[editar]

La especie fue descrita originalmente por George Kearsley Shaw y Frederick Polydore Nodder en 1798, con el nombre inicial de Gyrinus mexicanus. Posteriormente se le clasificó en el género Ambystoma, dentro de la familia Ambystomatidae, que agrupa a las salamandras topo. Históricamente, los ajolotes fueron confundidos con larvas de salamandra tigre (Ambystoma tigrinum) que no hubieran experimentado la metamorfosis, pero hoy se reconocen como especies distintas y bien diferenciadas.

El nombre común ajolote deriva del náhuatl āxōlōtl (pronunciado aproximadamente [aːˈʃoːloːtɬ]), término compuesto por atl ('agua') y xōlōtl (traducido como 'monstruo', 'animal', 'dios perro' o 'gemelo'). El significado conjunto suele interpretarse como 'monstruo de agua' o 'animal acuático'. En algunas glosas se le traduce también como 'esclavo del agua', 'juguete de agua' o 'perro de agua'. La palabra se escribe a veces axolotl, conservando la forma náhuatl, y en inglés se fijó la forma axolotl.[3]

La historia taxonómica de la especie es larga, con numerosos sinónimos: Siren pisciformis (Shaw, 1802), Siredon axolotl (Wagler, 1830), Axolotes guttata (Owen, 1844), Amblystoma weismanni (Wiedersheim, 1879) y Siredon edule (Dugès, 1888), entre muchos otros. El nombre vigente, Ambystoma mexicanum, refleja la combinación del género Ambystoma con la referencia geográfica a México, su país de origen.

3. Descripción[editar]

Un ajolote adulto, a la edad de dieciocho a veintisiete meses, mide entre 15 y 35 cm de longitud, aunque el tamaño más común ronda los 23 cm y es raro que supere los 30 cm. Posee características típicas de las larvas de salamandra: tres pares de branquias externas destacadas a los lados de la cabeza y una aleta caudal que se extiende desde detrás de la cabeza hasta la cloaca.

La cabeza es ancha y los ojos carecen de párpados. Las extremidades son relativamente poco desarrolladas, con dedos largos y delgados. Los machos se distinguen por sus cloacas hinchadas, mientras que las hembras tienen cuerpos notablemente más anchos cuando están cargadas de huevos.

Los ajolotes poseen dientes vestigiales apenas visibles. Su principal método de alimentación es la succión: durante el proceso, las hendiduras branquiales se cierran y el alimento es arrastrado hacia la boca por una fuerza de vacío. Respiran por las branquias externas, pero también realizan bombeo bucal, tragando aire de la superficie para oxigenar los pulmones. Aunque son organismos acuáticos, conservan pulmones funcionales durante toda la vida.

Coloración[editar]

Los ajolotes poseen cuatro genes de pigmentación; cuando mutan, producen diferentes variantes de color. La forma silvestre típica es de color marrón con un matiz verde oliva y manchas doradas repartidas por el cuerpo.

Entre las variedades de color más comunes en cautiverio se encuentran:

  • Leucística: rosa pálido con ojos negros, a veces con el vientre azulado.
  • Leucística sucia: rosa o blanco con manchas oscuras, a menudo como mecanismo de camuflaje.
  • Albina: rosa pálido a blanco con ojos rojos; una de las variedades más difundidas en acuarios.
  • Albina dorada: albina con tonos dorados y ojos de color claro.
  • Axántica: gris o plateada con ojos negros.
  • Melanística o hipermelanística: negra o azul oscuro, sin manchas doradas ni tono oliva.

Existe además una gran variabilidad individual en el tamaño, el número y la intensidad de las manchas doradas. En laboratorio se han producido ejemplares con coloración modificada artificialmente, como los que expresan proteína verde fluorescente (GFP).

4. Reproducción y regeneración[editar]

Reproducción[editar]

Los ajolotes son animales solitarios que alcanzan la madurez sexual alrededor del año de edad. En libertad, la época de desove ocurre en febrero. El macho busca a la hembra, probablemente guiado por feromonas, y realiza una danza de cortejo conocida como «hula», que consiste en sacudir la cola y la parte inferior del cuerpo. La hembra responde golpeando suavemente el hocico del macho.

A continuación, el macho deposita espermatóforos —paquetes de esperma— sobre el sustrato, que la hembra recoge con su cloaca para fecundar internamente los huevos. La hembra puede poner hasta mil huevos, aunque el promedio es de unos trescientos. Los deposita sobre vegetación acuática o rocas, lo que les ofrece cierta protección frente a los depredadores. Al cabo de aproximadamente dos semanas las larvas eclosionan y, sin cuidado parental, nadan por sí solas.[4]

Capacidad regenerativa[editar]

La característica por la que el ajolote es más conocido es su extraordinaria capacidad de regeneración. A diferencia de los vertebrados que curan las heridas mediante cicatrices, el ajolote regenera tejido completo sin dejar cicatriz. Es capaz de reconstruir extremidades perdidas en un periodo de meses y, en ciertos casos, estructuras más complejas como la cola, partes del sistema nervioso central, tejidos del ojo y del corazón.

También es capaz de aceptar trasplantes de otros individuos —incluidos ojos y fragmentos de cerebro— y restaurar la funcionalidad de esos órganos trasplantados. En algunos casos, además de regenerar una extremidad dañada, puede producir una extremidad adicional.[5]

El proceso de regeneración de una extremidad requiere tres condiciones básicas: la formación de un epitelio en la herida, la señalización nerviosa y la presencia de células de los diferentes ejes de la extremidad. Las células forman rápidamente una epidermis que cubre el sitio de la herida. En los días siguientes, las células epidérmicas se dividen y forman un blastema, la estructura a partir de la cual se organiza la nueva extremidad.

Se ha propuesto que, durante la regeneración de extremidades o de la cola, el ajolote regula sus macrófagos internos para suprimir la inflamación, ya que la cicatrización impediría la curación y la regeneración adecuadas. Sin embargo, esta hipótesis ha sido cuestionada por estudios posteriores.

Los individuos que han pasado por una metamorfosis inducida por estrés o por administración de hormonas ven muy reducida su capacidad regenerativa.

Genoma[editar]

En 2018 se publicó la secuencia del genoma del ajolote, de unos 32.000 millones de pares de bases, lo que en su momento lo convirtió en el genoma animal más grande jamás completado. Aunque es unas diez veces mayor que el genoma humano, codifica un número similar de proteínas: 23.251, frente a unas 20.000 del genoma humano. La diferencia de tamaño se explica en gran parte por la gran proporción de secuencias repetitivas, que también contribuyen a intrones de gran tamaño: 22.759 pares de bases de media, trece veces mayores que los humanos y dieciséis veces mayores que los del ratón.[6]

5. Distribución y hábitat[editar]

El ajolote es nativo del Valle de México, concretamente del sistema de canales y lagos de Xochimilco, en la Ciudad de México. Antes de que sus poblaciones disminuyeran drásticamente, se distribuía por todo el complejo lagunar del valle, incluidos los lagos de Texcoco y Chalco, e incluso se le ha registrado en Tlaxcala, en el municipio de El Carmen Tequexquitla. El lago de Chalco ya no existe, pues fue drenado como medida de control de inundaciones, y el lago de Xochimilco es hoy un residuo de lo que fue, con presencia principalmente de canales.[7]

La temperatura del agua en Xochimilco rara vez supera los 20 °C, aunque en invierno puede caer a 6–7 °C o menos. Su hábitat típico consiste en lagos o canales de aguas poco profundas con abundante vegetación acuática. Es una especie completamente acuática.[8]

Las encuestas realizadas en 1998, 2003 y 2008 encontraron seis mil, mil y cien ajolotes por kilómetro cuadrado en el lago de Xochimilco, respectivamente. En una búsqueda de cuatro meses en 2013 no se hallaron individuos sobrevivientes en la naturaleza, aunque apenas un mes después se avistaron dos ejemplares silvestres en una red de canales que parten de Xochimilco.[9]

6. Estado de conservación y amenazas[editar]

El ajolote está clasificado como en peligro crítico de extinción en la Lista Roja de la UICN. Sus poblaciones en libertad son muy pequeñas. Las causas principales de su declive son la degradación del hábitat natural, la contaminación del agua, la introducción de peces exóticos como la tilapia del Nilo y la carpa común —que compiten con él o depredan a sus crías—, la sobreexplotación, el comercio ilegal como mascota y su consumo como alimento.

La desecación y la contaminación de los canales y lagos de Xochimilco y Chalco, atribuidas a la urbanización y al aumento de la actividad turística, representan la amenaza principal según la UICN. Un informe conjunto de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) destaca además la introducción de especies exóticas de flora acuática y de peces como una amenaza adicional para el ecosistema.

La calidad del agua en Xochimilco es baja: se han registrado una relación nitrógeno-fósforo deficiente y altas concentraciones de clorofila a, indicadoras de un ambiente pobre en oxígeno. Los plaguicidas empleados en la agricultura entran por escorrentía en el lago y aumentan la mortalidad de embriones y larvas. La reducción de la población silvestre ha provocado también una pérdida de diversidad genética, con mayor endogamia y menor potencial adaptativo, como resultado de varios eventos de cuello de botella. Se ha detectado ADN de salamandra tigre introgresado en la población de laboratorio, lo que suscita dudas sobre la idoneidad de las colonias cautivas como reserva genética para una eventual reintroducción.

Aunque el hongo Batrachochytrium dendrobatidis —causante de la quitridiomicosis, una enfermedad que ha diezmado anfibios en todo el mundo— se ha detectado en ajolotes, la especie muestra cierta resistencia a este patógeno y a B. salamandrivorans, por lo que la quitridiomicosis no se considera una amenaza crítica para ella.[10]

Medidas y proyectos de conservación[editar]

Las acciones de conservación se centran en la mejora del lago de Xochimilco, mediante la educación ambiental, el fomento del turismo ecológico, la restauración del hábitat y la biorremediación. Entre los proyectos más conocidos están:

  • Axolotitlán – Museo Nacional del Ajolote: iniciado en 2017 con el objetivo de preservar y difundir la importancia del ajolote.
  • Santuario del Ajolote Planeta, Biodiversidad y Sociedad: ubicado en la zona lacustre de Xochimilco, enfocado a la preservación de especies endémicas.
  • Umbral Axochiatl Xochimilco: proyecto en una chinampa dedicado a la reproducción y conservación del ajolote, activo desde 1995.
  • Centro de Investigaciones Biológicas y Acuícolas de Cuemanco (CIBAC): centro de la Universidad Autónoma Metropolitana destinado a la reproducción y conservación de la especie.
  • Zoológico de Chapultepec: en 2001 estableció una colonia reproductiva de 27 ejemplares para el rescate y la conservación del ajolote; en 2005 se inició una segunda colonia en el zoológico Los Coyotes.

En 2025 se publicó un estudio que confirmó la viabilidad de liberar ajolotes criados en cautiverio en humedales artificiales: los ejemplares recapturados habían ganado peso desde su liberación. No obstante, la práctica conlleva el riesgo de depredación, pues varios de los liberados fueron devorados por garzas grandes.

7. El ajolote en la cultura mexicana[editar]

El ajolote está presente en la cultura del actual México desde la época de los mexicas (aztecas). Según la mitología mexica, el ajolote se asocia con el dios Xólotl, dios del fuego y el rayo, hermano gemelo de Quetzalcóatl. Xólotl se vincula a la idea del movimiento y de la vida, y aparece en la leyenda del Quinto Sol como el ser que se resiste a morir.[11]

De acuerdo con la tradición recogida por fray Bernardino de Sahagún, Xólotl, negándose a morir, trató de esconderse convirtiéndose en una caña de maíz, luego en una penca doble de maguey (mexolote) y, en su última huida, se introdujo en el agua, donde se transformó en el anfibio llamado axolotl. Así, Xólotl, el dios que se negaba a morir, pasó a la historia por sus poderes de transformación. El nombre genérico Ambystoma deriva del griego y suele interpretarse como 'boca en forma de copa', en alusión a la boca ancha del animal.[12]

Uso como alimento[editar]

El ajolote formó parte de la dieta de los pueblos del Valle de México. En su Historia general de las cosas de Nueva España, fray Bernardino de Sahagún describe cómo, durante las fiestas dedicadas a Xiuhtecuhtli —personificación del fuego—, los padres cazaban culebras, ranas, peces y «lagartillos del agua» llamados ajolotes, los echaban a las brasas y, una vez tostados, los daban a comer a los niños.

Día Nacional del Ajolote[editar]

El Día Nacional del Ajolote se celebra en México cada 1 de febrero. La fecha busca visibilizar la situación crítica de la especie y promover su conservación, especialmente en Xochimilco.

El ajolote en la literatura hispanoamericana[editar]

El escritor argentino Julio Cortázar publicó un célebre cuento de género fantástico titulado «Axolotl», incluido en la colección Final del juego (1956). El relato narra la obsesión de un hombre que, al contemplar a los ajolotes en un acuario, termina transformándose en uno de ellos. El cuento ha contribuido a popularizar la imagen del animal en la literatura en español y en la cultura contemporánea.[13]

8. Investigación científica[editar]

El ajolote es un organismo modelo de gran importancia en biología del desarrollo, genética y medicina regenerativa.

Historia de la investigación[editar]

El naturalista alemán Alexander von Humboldt registró en el siglo XIX que los mexicanos, empobrecidos tras la conquista, se alimentaban de raíces, insectos y de un «reptil problemático» llamado ajolote, en una de las primeras menciones científicas de la especie en Europa.

En 1863, un cargamento de 34 ajolotes adultos fue enviado desde la Ciudad de México al Jardín de Plantas de París. A partir de aquellos ejemplares se criaron y distribuyeron miles de especímenes por toda Europa con fines científicos. El zoólogo francés Auguste Duméril, sin conocer la neotenia de la especie, se sorprendió al encontrar en el vivero un animal parecido a una salamandra terrestre, lo que marcó el inicio del estudio de la neotenia.

En Praga, el médico checo Vilém Laufberger utilizó inyecciones de hormona tiroidea para inducir a un ajolote a desarrollarse como salamandra terrestre. El experimento fue repetido de forma independiente por el inglés Julian Huxley, quien empleó fragmentos molidos de glándula tiroides. Desde entonces, los experimentos se realizan con inyecciones de yodo u hormonas tiroideas para inducir la metamorfosis.[14]

Uso actual como modelo[editar]

Los ajolotes se crían en gran número en laboratorios. Son fáciles de reproducir en cautiverio, a diferencia de la mayoría de las salamandras de la familia Ambystomatidae, que casi nunca se mantienen en cautiverio por las exigencias de su vida terrestre. Una de sus ventajas como modelo experimental es el gran tamaño y la facilidad de manipulación de los embriones, lo que permite observar el desarrollo completo de un vertebrado.

Se usan en estudios de defectos cardíacos, gracias a un gen mutante que causa insuficiencia cardíaca en los embriones; dado que el embrión sobrevive casi hasta la eclosión sin función cardíaca, la anomalía es fácil de observar. También se consideran un modelo ideal para el estudio del cierre del tubo neural, por las similitudes entre la formación del tubo y la placa neural de humanos y ajolotes. Las variaciones de color han sido estudiadas extensamente en genética.

La capacidad regenerativa lo convierte en modelo para la investigación de la regeneración de extremidades en vertebrados y para el estudio de las células madre. La especie se emplea también para estudiar la neotenia a nivel molecular y fisiológico. En 2025 se describió un método basado en virus adenoasociados para insertar y activar genes en el sistema nervioso del ajolote, lo que abre nuevas vías para estudiar cómo el sistema nervioso contribuye a la regeneración del cerebro y de la médula espinal.

Neotenia y metamorfosis[editar]

La neotenia del ajolote se debe, en parte, a la ausencia de hormona estimulante de la tiroides que activa la producción de tiroxina, necesaria para la metamorfosis. Los genes responsables de la neotenia en las poblaciones de laboratorio se han localizado en una región cromosómica denominada met1, que contiene varios genes candidatos. A diferencia de otras salamandras neoténicas, el ajolote sí puede ser inducido a metamorfosear mediante la administración de yodo u hormonas tiroideas. Tras la metamorfosis inducida, pierde las branquias y la aleta, desarrolla párpados y reduce la permeabilidad de la piel, adaptándose a la vida terrestre. Sin embargo, la capacidad de regeneración se reduce considerablemente en los individuos metamorfoseados.

El ajolote tiene crecimiento indeterminado: sigue creciendo durante toda su vida. Algunos investigadores consideran que esta característica está directamente relacionada con su capacidad regenerativa, que disminuye con la edad pero no desaparece por completo.

9. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]

El ajolote es un símbolo nacional en México y una presencia habitual en la divulgación científica, la conservación y la cultura popular hispanohablante. Su imagen aparece en murales, artesanías, billetes conmemorativos y campañas de conservación. El Museo Nacional del Ajolote, Axolotitlán, reúne seis de los proyectos de conservación más activos de Xochimilco.

En los acuarios públicos y en la acuariofilia doméstica, el ajolote es una de las salamandras más populares del mundo. Sin embargo, en México su tenencia está regulada por la NOM-059-SEMARNAT-2010, por lo que se requieren permisos para mantenerlo como mascota.[15]

Aunque las poblaciones silvestres siguen confinadas a Xochimilco, la combinación de esfuerzos de restauración ecológica, investigación genética y proyectos locales de reproducción en chinampas mantiene activa la esperanza de que el «monstruo de agua» continúe existiendo en su hábitat natural.

Notas y referencias[editar]


  1. Los nombres "ajolote" y "axolote" se usan indistintamente en español; en México la forma predominante es "ajolote". ↩︎

  2. El término "neotenia" describe la retención de características larvarias en la etapa adulta; en el ajolote es una adaptación a un ambiente acuático permanente. ↩︎

  3. La palabra "axolotl" en inglés y en textos internacionales suele referirse específicamente a Ambystoma mexicanum, aunque técnicamente puede aplicarse a formas neoténicas de otras especies del género Ambystoma. ↩︎

  4. La producción de espermatóforos y su recogida por la hembra es un comportamiento típico de las salamandras; en el ajolote se observa en acuarios con cierta facilidad. ↩︎

  5. La capacidad del ajolote para aceptar trasplantes de ojos y partes del cerebro ha sido documentada en estudios clásicos de regeneración y de biología del trasplante. ↩︎

  6. El genoma del ajolote se publicó en la revista Nature en 2018, bajo el título "The axolotl genome and the evolution of key tissue formation regulators". ↩︎

  7. La mención de una población en El Carmen Tequexquitla, Tlaxcala, proviene de registros históricos; su presencia actual en esa zona no está confirmada de forma sistemática. ↩︎

  8. La temperatura aproximada del sistema lacustre del Valle de México se cita en la bibliografía con variaciones estacionales; en zonas sombreadas de Xochimilco el agua tiende a permanecer más fría en invierno. ↩︎

  9. Las encuestas de 1998, 2003 y 2008 midieron densidades de 6.000, 1.000 y 100 individuos por km², respectivamente, reflejando una caída drástica a lo largo de una década. ↩︎

  10. La quitridiomicosis, causada por Batrachochytrium dendrobatidis, es una amenaza global para los anfibios, pero el ajolote parece resistente a ella según varios estudios. ↩︎

  11. La relación entre el ajolote y Xólotl se documenta en fuentes coloniales como Sahagún y en la tradición oral mexica; la leyenda varía en detalles según la fuente. ↩︎

  12. El nombre Ambystoma se deriva del griego y suele traducirse como «boca en forma de copa», en relación con la forma amplia de la boca, aunque la etimología exacta ha sido motivo de discusión entre los especialistas. ↩︎

  13. El cuento «Axolotl» de Cortázar apareció en Final del juego, colección publicada en 1956; se ha convertido en una de las referencias literarias más difundidas sobre el animal. ↩︎

  14. Las inyecciones de hormona tiroidea para inducir metamorfosis fueron descritas por Laufberger y repetidas por Huxley; ambos estudios se citan como hitos en la historia de la biología del desarrollo. ↩︎

  15. La NOM-059-SEMARNAT-2010 es la norma oficial mexicana que clasifica especies en riesgo y establece los requisitos para su protección y aprovechamiento. ↩︎