Ana Frank
| Ana Frank | |
|---|---|
| Nombre completo | Annelies Marie Frank |
| Nacimiento | 12 de junio de 1929, Fráncfort del Meno, Hesse, Alemania |
| Fallecimiento | febrero o marzo de 1945, Bergen-Belsen, Alemania |
| Causa de muerte | Tifus durante una epidemia en el campo de concentración |
| Ciudadanía | Alemana hasta 1941; apátrida desde 1941 |
| Lengua | Neerlandés y alemán |
| Ocupación | Diarista |
| Obra notable | El Diario de Ana Frank (Het Achterhuis) |
| Padres | Otto Heinrich Frank y Edith Frank-Holländer |
| Familiares | Margot Frank (hermana), Buddy Elias (primo) |
| Educación | 6.ª Escuela Montessori de Ámsterdam (1934-1941); Liceo Judío de Ámsterdam (1941-1942) |
1. Resumen[editar]
Annelies Marie Frank, conocida en español como Ana Frank, nació el 12 de junio de 1929 en Fráncfort del Meno y murió en febrero o marzo de 1945 en el campo de concentración de Bergen-Belsen. Fue una diarista alemana de origen judío y una de las víctimas más conocidas del Holocausto. Su fama mundial se debe al diario personal que escribió entre 1942 y 1944, mientras permanecía oculta con su familia y otras cuatro personas en una casa trasera de Ámsterdam durante la ocupación alemana de los Países Bajos.
El diario fue encontrado y conservado por Miep Gies, una de las personas que ayudó a los escondidos. Tras la guerra, el único superviviente del grupo, Otto Frank, padre de Ana, lo publicó en 1947 con el título neerlandés Het Achterhuis (La casa de atrás). Desde entonces la obra ha sido traducida a más de setenta idiomas y ha servido de base para obras de teatro, películas y proyectos educativos. Ana Frank se convirtió en un símbolo de la persecución nazi, aunque con frecuencia se recuerda también que su destino fue individual: uno entre los aproximadamente seis millones de judíos asesinados en el Holocausto.
2. Primeros años en Alemania[editar]
Ana Frank nació en una clínica de la Cruz Roja de Fráncfort del Meno, en el seno de una familia judía reformista. Su padre, Otto Heinrich Frank, había nacido en 1889; su madre, Edith Frank-Holländer, en 1900. Ana fue la segunda hija del matrimonio, después de su hermana Margot, tres años mayor. La familia vivía en una comunidad asimilada en la que convivían ciudadanos judíos, católicos y protestantes. Los Frank no practicaban todas las costumbres del judaísmo, aunque sí conservaban muchas tradiciones. La madre era la más creyente de la casa, mientras que Otto, antiguo teniente del ejército alemán durante la Primera Guerra Mundial y luego empresario, se ocupaba especialmente de la formación de sus hijas.
Los Frank disponían de una amplia biblioteca privada y alentaban a las niñas a leer. Ana era descrita como extrovertida, curiosa e impulsiva, a diferencia de Margot, considerada más discreta, bondadosa y ejemplar. Durante sus primeros años, la familia vivió primero en una vivienda de Marbachweg 307, en el distrito de Frankfurt-Eckenheim, y desde 1931 en Ganghoferstraße 24, en el llamado barrio de los poetas, en Frankfurt-Ginnheim. Ambos edificios existen todavía.
El ascenso del nazismo cambió bruscamente la vida familiar. Pocas semanas antes de que Adolf Hitler asumiera el poder como canciller, el Partido Nacionalsocialista obtuvo buenos resultados en las elecciones municipales de Fráncfort y se produjeron manifestaciones antisemitas. Otto Frank comprendió pronto los riesgos. En 1933, Edith se trasladó con las niñas a Aquisgrán, a casa de su madre, mientras Otto permaneció en Fráncfort. Poco después, Otto recibió la oportunidad de montar en Ámsterdam una sucursal de la empresa alemana Opekta, dedicada a la venta de pectina, y se mudó a los Países Bajos para organizar el negocio y preparar la llegada de la familia. Ana permaneció una temporada con su abuela en Aquisgrán y en febrero de 1934 el resto de la familia se reunió en Ámsterdam.
3. Exilio en Ámsterdam y vida antes de la clandestinidad[editar]
La familia Frank se instaló en Merwedeplein 37, en el barrio de Rivierenbuurt, al sur de Ámsterdam, una zona en la que ya se habían establecido numerosas familias judías alemanas. Los Frank formaron parte de los aproximadamente trescientos mil judíos que huyeron de Alemania entre 1933 y 1939.
Ana ingresó en la 6.ª Escuela Montessori de Ámsterdam, donde se sintió acogida y conoció a Hanneli Goslar, que con el tiempo se convirtió en una de sus mejores amigas. Años después, en 1957, la escuela recibió póstumamente el nombre de Escuela Ana Frank. Margot asistía a una escuela pública y obtuvo buenos resultados académicos, especialmente en matemáticas. Ana mostraba mayor facilidad para la lectura y la escritura. Según los testimonios de sus amigas de infancia, escribía a menudo en secreto y no revelaba el contenido de esos textos.
En 1938, Otto Frank creó una segunda empresa, Pectacon, dedicada a la venta de hierbas, sales para encurtidos y especias. En esa iniciativa participó Hermann van Pels, un carnicero judío alemán que también había huido con su familia. En 1939, la abuela materna de Ana, Rosa Holländer, se mudó con los Frank y vivió con ellos hasta su muerte en enero de 1942.
El 10 de mayo de 1940, la Alemania nazi invadió los Países Bajos. Las autoridades de ocupación comenzaron a aplicar leyes restrictivas y discriminatorias contra los judíos, como el registro obligatorio y la segregación. Otto Frank intentó emigrar a Estados Unidos, pero la solicitud de visado no llegó a tramitarse por completo; el consulado estadounidense en Róterdam quedó destruido durante el bombardeo alemán del 14 de mayo de 1940 y se perdió la documentación.
En una grabación del 22 de julio de 1941, la única secuencia filmada que se conoce de Ana, se la ve observando desde el balcón de su casa la boda de unos vecinos. Poco después, tras las vacaciones de verano de 1941, se impidió a los niños judíos asistir a escuelas no judías. Ana, como su hermana, pasó al Liceo Judío de Ámsterdam, un centro de secundaria abierto en septiembre de ese año. En 1941 los Frank perdieron la ciudadanía alemana y quedaron como apátridas. Aunque Ana pasó la mayor parte de su vida en los Países Bajos y era considerada neerlandesa de facto, nunca obtuvo oficialmente la nacionalidad neerlandesa.[1]
4. El escondite: la casa de atrás[editar]
El 12 de junio de 1942, al cumplir trece años, Ana recibió de regalo un cuaderno de tapas a cuadros rojos y blancos con un pequeño cierre. Lo había señalado a su padre en un escaparate poco antes. Decidió usarlo como diario y comenzó a escribir casi de inmediato. En la entrada del 20 de junio de 1942 enumeró muchas de las restricciones impuestas a la población judía de los Países Bajos.
La familia tenía previsto esconderse el 16 de julio de 1942, pero el plan se adelantó diez días. El 5 de julio, Margot recibió una orden de la Central de Emigración Judía de Ámsterdam para presentarse y ser trasladada a un campo de trabajo. Si no comparecía, toda la familia podía ser detenida. Ante esa amenaza, los Frank decidieron ocultarse al día siguiente.
El escondite estaba en la parte trasera del edificio de Prinsengracht 263, donde funcionaban las oficinas de Opekta. Era una construcción de tres plantas, de aproximadamente cincuenta metros cuadrados, a la que se accedía por una puerta disimulada detrás de una estantería de libros. En neerlandés se lo conoció como het Achterhuis, literalmente «la casa de atrás». En las ediciones inglesas del diario se lo llamó «the Secret Annex», y en español se ha traducido a veces como «el anexo secreto» o «la casa de atrás».
Solo cuatro empleados de Otto conocían el escondite: Victor Kugler, Johannes Kleiman, Miep Gies y Bep Voskuijl. Junto con Jan Gies, esposo de Miep, y Johannes Hendrik Voskuijl, padre de Bep, formaban el grupo de protectores. Eran el único contacto con el exterior: traían alimentos, noticias de la guerra y todo lo necesario para la supervivencia. Todos sabían que ayudar a judíos ocultos podía castigarse con la muerte.
El 13 de julio de 1942 se unió la familia Van Pels: Hermann, Auguste y su hijo Peter, de dieciséis años. En noviembre de 1942 llegó Fritz Pfeffer, dentista y amigo de la familia. Ana escribió que al principio le alegró tener más personas con quienes hablar, pero la convivencia forzada en un espacio tan reducido generó tensiones. Compartía habitación con Pfeffer, a quien llegó a considerar insoportable. También discutió con Auguste van Pels y con su madre, Edith, con quien la relación fue especialmente difícil durante la adolescencia. Con el tiempo desarrolló una relación más estrecha con Peter van Pels, inicialmente descrito como tímido y aburrido; el vínculo llegó a tener un carácter romántico, aunque Ana después dudó de si sus sentimientos eran auténticos o producto del encierro compartido.
A pesar de las condiciones, Ana dedicó gran parte del tiempo a leer, estudiar y escribir. Sus protectores le proporcionaban libros y cursos por correspondencia. Margot estudió latín elemental con notas altas, y Ana continuó su formación con la esperanza de volver a la escuela después de la guerra.
5. El Diario: de cuaderno íntimo a proyecto literario[editar]
El diario comenzó como una expresión privada. Ana escribía sobre su vida cotidiana, su familia, los otros escondidos y sus propios sentimientos. Con el tiempo, su prosa maduró y empezó a abordar temas más abstractos, como su fe en Dios o la naturaleza humana. También reflexionó sobre su deseo de convertirse en escritora o periodista. En una entrada de abril de 1944 escribió que quería ser útil y que deseaba «seguir viviendo incluso después de la muerte» a través de lo que escribía.
En el verano de 1944 escuchó por la radio un discurso de Gerrit Bolkestein, miembro del gobierno neerlandés en el exilio, que anunciaba que después de la guerra se crearían archivos públicos con cartas y diarios de la ocupación. Ana decidió entonces que su diario podría publicarse. Comenzó a revisar y reescribir el texto, a eliminar pasajes y a preparar una versión para una eventual publicación. También inventó seudónimos para los ocupantes del escondite: la familia Van Pels se convirtió en la familia Van Daan, con Hermann, Petronella y Peter; Fritz Pfeffer pasó a llamarse Albert Dussel.
Escribió con regularidad hasta el 1 de agosto de 1944, tres días antes de la detención. Otto Frank utilizó después la versión original, llamada versión A, y la versión corregida por Ana, llamada versión B, para preparar la primera edición. En ese proceso retiró algunos pasajes, especialmente los que se referían a su esposa en términos críticos y algunos detalles íntimos sobre la sexualidad de Ana. Restauró la identidad real de su familia, pero mantuvo los seudónimos de los demás.[2]
6. Arresto, detención y deportación[editar]
El 4 de agosto de 1944, la policía alemana, la Grüne Polizei, irrumpió en la casa de atrás. El grupo estaba dirigido por el SS-Oberscharführer Karl Silberbauer, de la Sicherheitsdienst. Los ocho escondidos fueron detenidos, trasladados para ser interrogados y retenidos durante la noche. Al día siguiente fueron llevados a la Huis van Bewaring, una prisión del canal Weteringschans. El 7 de agosto fueron trasladados al campo de tránsito de Westerbork, por el que ya habían pasado más de cien mil judíos, en su mayoría neerlandeses y alemanes. Como habían sido arrestados ocultos, las autoridades los consideraron «criminales» y los enviaron a los barracones de castigo para realizar trabajos forzados.
Victor Kugler y Johannes Kleiman fueron arrestados por colaborar en el ocultamiento. Kleiman fue liberado a las siete semanas; Kugler permaneció en distintos campos y prisiones hasta el final de la guerra. Miep Gies fue interrogada y amenazada, pero no fue detenida. Bep Voskuijl logró escapar con algunos documentos comprometedores. Días después, Miep y Bep regresaron a la casa de atrás y encontraron los papeles de Ana esparcidos por el suelo. Recogieron el diario y varios álbumes de fotos de la familia. Miep decidió guardarlos para devolvérselos a Ana cuando terminara la guerra.
7. Auschwitz y Bergen-Belsen: muerte[editar]
El 3 de septiembre de 1944, el grupo fue deportado de Westerbork en el que sería el último transporte hacia el campo de concentración de Auschwitz. Después de tres días de viaje, llegaron a su destino. Los hombres fueron separados de las mujeres y los niños. Otto Frank quedó separado de su familia. De los 1.019 pasajeros de aquel transporte, 549, incluidos todos los menores de quince años, fueron enviados directamente a las cámaras de gas. Ana, que había cumplido quince años tres meses antes, se libró de esa primera selección.
Las mujeres no seleccionadas para la muerte inmediata fueron obligadas a desnudarse, desinfectarse, raparse la cabeza y tatuarse un número de identificación en el brazo. Durante el día realizaban trabajos forzados; por la noche dormían hacinadas en barracones. Las enfermedades se propagaban con rapidez. Ana contrajo sarna y fue trasladada con su hermana a una enfermería oscura y sucia. Edith dejó de comer y reservaba cada porción de comida para sus hijas, pasándoselas por un agujero abierto en la pared de la enfermería.
En octubre de 1944, Ana tenía previsto unirse a un transporte hacia el campo de trabajo de Liebau, en la Baja Silesia, pero no fue autorizada por su enfermedad. Edith y Margot optaron por quedarse con ella. El 28 de octubre comenzaron las selecciones para trasladar mujeres a Bergen-Belsen. Más de ocho mil mujeres, entre ellas Ana, Margot y Auguste van Pels, fueron llevadas a ese campo. Edith Frank permaneció en Auschwitz y murió de enfermedad, inanición y agotamiento el 6 de enero de 1945 en Birkenau.
En Bergen-Belsen se montaron tiendas para alojar a los prisioneros. La población del campo creció rápidamente y con ella la mortalidad. Ana se reencontró brevemente con dos amigas, Hanneli Goslar y Nanette Blitz, que sobrevivirían a la guerra y más tarde relataron sus conversaciones. Hanneli la vio a través de una alambrada; Nanette coincidió con ella en el mismo sector del campo. Ambas describieron a Ana calva, demacrada, temblorosa y envuelta en una manta, porque se había desprendido de su uniforme infestado de piojos. Ana les dijo que creía que sus padres estaban muertos y que por eso no deseaba seguir viviendo.
Una epidemia de tifus se propagó por Bergen-Belsen a principios de 1945 y se calcula que mató a unos diecisiete mil prisioneros.[3] Algunos testimonios afirman que Margot, debilitada, cayó de su litera y murió a consecuencia del golpe, y que Ana murió uno o dos días después. Las fechas exactas no se registraron. Durante mucho tiempo se creyó que las dos hermanas murieron pocas semanas antes de la liberación del campo por las tropas británicas, ocurrida el 15 de abril de 1945. Investigaciones posteriores de la Casa de Ana Frank publicadas en 2015 sugirieron que la muerte pudo producirse ya en febrero, porque varios testigos recordaban a las hermanas con síntomas de tifus a comienzos de ese mes.[4] Ana y Margot fueron enterradas juntas en una fosa común en Bergen-Belsen.
De los ocho ocupantes de la casa de atrás, solo Otto Frank sobrevivió. Hermann van Pels fue gaseado en Auschwitz-Birkenau el 6 de septiembre de 1944; Auguste van Pels murió entre el 9 de abril y el 8 de mayo de 1945; Peter van Pels murió el 5 de mayo de 1945 en el campo de Mauthausen; y Fritz Pfeffer murió el 20 de diciembre de 1944 en Neuengamme. De los aproximadamente ciento diez mil judíos deportados desde los Países Bajos durante la ocupación, solo unos cinco mil sobrevivieron.
8. Publicación póstuma y ediciones del diario[editar]
Otto Frank regresó a Ámsterdam al terminar la guerra. Se enteró de la muerte de su esposa y de la desaparición de sus hijas, y hacia julio de 1945 la Cruz Roja confirmó la muerte de Ana y Margot. Solo entonces Miep Gies le entregó el diario. Según relató Otto, al leerlo no había percibido durante el encierro la profundidad de las anotaciones de su hija. Intentando cumplir el deseo de Ana de convertirse en escritora, decidió publicarlo.
El diario fue rechazado por varios editores antes de que el historiador Jan Romein escribiera sobre él un artículo titulado «Kinderstem» («La voz de una niña»), publicado en el periódico Het Parool el 3 de abril de 1946. El texto despertó el interés de los editores y en 1947 apareció en los Países Bajos con el título Het Achterhuis. Fue reimpreso en 1950. En 1952 se publicó la primera versión en inglés, The Diary of a Young Girl. La primera traducción al español apareció en 1955 con el título Las habitaciones de atrás, traducida por M.ª Isabel Iglesias y publicada por la editorial Garbo de Barcelona.[5]
En 1955 se estrenó en Nueva York una adaptación teatral basada en el diario, escrita por Albert Hackett. La obra recibió el Premio Pulitzer de Teatro. En 1959 se estrenó la película El diario de Ana Frank, dirigida a partir de esa obra y protagonizada por Millie Perkins. Shelley Winters ganó el Óscar a mejor actriz de reparto por su interpretación de Auguste van Pels y donó la estatuilla a la Casa de Ana Frank. La película no fue un gran éxito de taquilla, pero aumentó el interés mundial por el libro.
En 1986 se publicó una edición crítica del diario, preparada por el Instituto Neerlandés de Documentación de Guerra, que compara las versiones originales y las modificaciones realizadas por Otto Frank. En 1988, Cornelis Suijk, antiguo director de la Fundación Ana Frank, anunció que tenía cinco páginas que Otto había retirado antes de la publicación. Las páginas contenían críticas de Ana a la relación matrimonial de sus padres y a su madre. En 2000, el Ministerio de Educación, Cultura y Ciencia de los Países Bajos acordó donar trescientos mil dólares a la fundación de Suijk para recuperar las páginas, que fueron entregadas en 2001 e incorporadas a las ediciones posteriores.
9. Casa de Ana Frank, fundaciones y honores[editar]
El 3 de mayo de 1957, un grupo de ciudadanos, entre ellos Otto Frank, creó la Fundación Ana Frank para evitar la demolición del edificio de Prinsengracht 263 y abrirlo al público. La Casa de Ana Frank se inauguró el 3 de mayo de 1960. El edificio conserva el almacén, las oficinas y la casa de atrás sin amueblar, de modo que los visitantes puedan recorrer las habitaciones. Se conservan también algunos objetos personales, como las fotografías de estrellas de cine pegadas por Ana en la pared, las marcas de la altura de las hijas hechas por Otto y el mapa en el que se registraba el avance de los aliados. Las salas anexas albergan exposiciones sobre el Holocausto y sobre formas contemporáneas de discriminación. La Casa de Ana Frank se convirtió en una de las principales atracciones turísticas de los Países Bajos y recibe más de quinientos mil visitantes al año.[6]
En 1963, Otto Frank y su segunda esposa, Elfriede Markowitz-Geiringer, establecieron en Basilea el Anne Frank Fonds, una organización benéfica que administra los derechos del diario y financia proyectos educativos y humanitarios. Existen organizaciones asociadas en varios países, entre ellos Alemania, Estados Unidos, Austria, Reino Unido y Argentina. En Buenos Aires funciona el Centro Ana Frank Argentina, que desarrolla actividades educativas y alberga exposiciones como «Ana Frank: una historia vigente».
Además de la Casa de Ámsterdam, la memoria de Ana Frank ha sido honrada en múltiples ciudades. En Alemania se instalaron estelas y monumentos en sus casas de Fráncfort. En Barcelona, el 13 de febrero de 1998 se inauguró la Plaza de Ana Frank en el barrio de Vila de Gràcia, y en 2001 se colocó una estatua de bronce obra de Sara Pons Arnal. La escultura representa a Ana tumbada boca abajo, sosteniendo su diario, sobre un pequeño voladizo en la misma plaza.
10. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]
El diario se publicó en español por primera vez en 1955 con el título Las habitaciones de atrás. Desde entonces han circulado numerosas ediciones en España y América Latina, tanto con el título El Diario de Ana Frank como con el de Diario de una joven. La obra se convirtió en lectura frecuente en escuelas secundarias de muchos países hispanohablantes.
En febrero de 2008 se estrenó en Madrid el musical El Diario de Ana Frank - Un Canto a la Vida. Fue, según la Fundación Ana Frank, la primera vez que la institución autorizaba un musical sobre Ana Frank y su obra en todo el mundo. En Buenos Aires, el Centro Ana Frank Argentina organiza exposiciones itinerantes y programas de formación para jóvenes. La presencia de Ana Frank en el ámbito hispanoamericano se apoya sobre todo en el uso escolar del diario y en las actividades de memoria vinculadas al Holocausto.
11. La pregunta de la delación: hipótesis y críticas[editar]
No se sabe con certeza quién condujo a las autoridades hasta el escondite. Durante años se creyó que la familia fue delatada, pero no existe una versión única y probada.
En 2015 se planteó la posibilidad de que la responsable fuera Nelly Voskuijl, hermana de Bep, que durante la guerra habría colaborado con los nazis. En 2016, la Casa de Ana Frank publicó una investigación que planteaba que la redada pudo deberse a una inspección por fraude en las tarjetas de racionamiento y no necesariamente a una delación. En 2018 se propuso a Ans van Dijk, una judía neerlandesa que delató a numerosos compatriotas ante la Gestapo, como posible informante.
En enero de 2022, un equipo internacional de investigadores, encabezado por el exagente del FBI Vince Pankoke, presentó la hipótesis de que el escondite fue revelado por Arnold van den Bergh, notario judío de Ámsterdam, que habría querido proteger a su propia familia. La investigación se recogió en el libro La traición de Ana Frank, de Rosemary Sullivan. Sin embargo, la tesis fue puesta en duda por varios historiadores del Holocausto, que consideraron la evidencia insuficiente. En los Países Bajos, la editorial retiró la edición neerlandesa tras las críticas, y en marzo de 2022 un grupo de expertos publicó un informe que cuestionaba las fuentes y las conclusiones del libro. La Casa de Ana Frank no ha respaldado de manera definitiva ninguna de las teorías.[7]
12. Recepción, interpretaciones y legado[editar]
El diario ha sido celebrado por su mérito literario y por su valor testimonial. Eleanor Roosevelt lo describió en la introducción a la primera edición estadounidense como uno de los comentarios más sabios y conmovedores que había leído sobre la guerra. El escritor soviético Ilyá Ehrenburg dijo que la voz de Ana hablaba por la de seis millones de víctimas, no como la de un sabio o un poeta, sino como la de una muchacha corriente.
Nelson Mandela declaró en 1994 que leyó el diario mientras estaba en prisión y que obtuvo un gran aliento de él. Comparó la lucha de Ana contra el nazismo con la suya contra el apartheid. Hillary Clinton citó el diario al recibir un premio humanitario en 1994 y afirmó que la obra despierta frente a la indiferencia. Miep Gies, sin embargo, reiteró en sus últimos años que Ana no debía ser convertida en un símbolo abstracto de los seis millones de víctimas: su vida y su muerte fueron un destino individual que se repitió seis millones de veces, y su historia ayuda a comprender la pérdida inmensa causada por el Holocausto.
La autenticidad del diario fue reiteradamente confirmada. Los tribunales alemanes y los estudios forenses del Instituto Neerlandés de Documentación de Guerra concluyeron que el papel, la tinta y la caligrafía correspondían a Ana Frank. Las dos páginas con anotaciones en bolígrafo que durante un tiempo se usaron para sembrar dudas fueron añadidas en 1960 por una grafóloga y no alteran la autenticidad del conjunto.[8]
Desde su publicación, el diario se ha convertido en uno de los libros más leídos del mundo. Ha inspirado películas, documentales, obras de teatro, musicales y canciones. El árbol que Ana veía desde su escondite se conoció como el árbol de Ana Frank, y el asteroide 5535 Annefrank fue nombrado en su memoria. Su rostro y su nombre se han convertido en un recordatorio permanente de lo que significó el exterminio de los judíos europeos, pero también de la posibilidad de que una voz joven, escrita en circunstancias extremas, perdure más allá de su tiempo.
La familia vivió en los Países Bajos desde 1934. Ana fue neerlandesa de facto por residencia, idioma y escolarización, pero nunca obtuvo la ciudadanía neerlandesa. Tras perder la alemana en 1941, quedó legalmente apátrida. ↩︎
Otto Frank eliminó pasajes sobre la relación con su esposa y algunos fragmentos sobre la naciente sexualidad de Ana. Esas cinco páginas fueron recuperadas y se incluyeron en ediciones posteriores a 2001. ↩︎
Aunque la causa concreta no está registrada, la evidencia indica que Ana murió durante una epidemia de tifus que se propagó por el campo. Otras enfermedades, como la fiebre tifoidea, también estaban presentes. ↩︎
Durante mucho tiempo las autoridades neerlandesas fijaron el 31 de marzo de 1945 como fecha oficial. La investigación de la Casa de Ana Frank de 2015 propuso que la muerte pudo ser en febrero o a inicios de marzo, a partir de testimonios sobre síntomas de tifus el 7 de febrero y del período habitual de evolución de la enfermedad no tratada. ↩︎
La primera edición en español apareció como Las habitaciones de atrás, en traducción de M.ª Isabel Iglesias, editorial Garbo, Barcelona, 1955. Otras ediciones hispanoamericanas y españolas usaron títulos como El Diario de Ana Frank o Diario de una joven. ↩︎
La Casa de Ana Frank recibe anualmente más de medio millón de visitantes, según las cifras de la propia institución. ↩︎
Las hipótesis principales son la delación por Nelly Voskuijl, la investigación por fraude de tarjetas de racionamiento, la posible implicación de Ans van Dijk y la imputación de Arnold van den Bergh. Esta última, presentada en 2022, fue criticada por diversos historiadores, el libro fue retirado por la editorial neerlandesa y un informe posterior cuestionó sus fuentes. ↩︎
Las únicas anotaciones en bolígrafo son dos páginas añadidas en 1960 por una grafóloga que estudió el texto. La Oficina Federal de Investigación Criminal alemana aclaró en 2006 que ese hallazgo no permite dudar de la autenticidad del diario. ↩︎