Ir al contenido

Arabia Saudita

✏️ Editar🕓 Historial🔗 Enlaces
Arabia Saudita
Reino de Arabia Saudita
المملكة العربية السعودية
Al-Mamlakah al-ʿArabīyah as-Saʿūdīyah
CapitalRiad
Ciudad más pobladaRiad
Idioma oficialÁrabe
GentilicioSaudita / saudí
Forma de gobiernoMonarquía absoluta islámica
ReySalmán bin Abdulaziz
Príncipe heredero y primer ministroMohamed bin Salmán
Órgano consultivoConsejo de la Shura
Fundación23 de septiembre de 1932
Superficie2 149 690 km² (puesto 13 (decimotercer país más grande del mundo))
Población estimada (2023)36 947 024[sin verificar]
Densidad16,65 hab./km²
PIB nominal (2022)1,01 billones de USD (puesto 36 (trigésimo sexto potencia económica mundial))
PIB per cápita nominal (2022)28 895 USD
IDH (2023)0,900 (muy alto; puesto 37[sin verificar])
MonedaRiyal saudí (SAR)
Huso horarioUTC+3
Prefijo telefónico+966
Dominio de internet.sa
Código ISO682 / SAU / SA
Religión oficialIslam (sunismo)
OrganizacionesONU, OPEP, Liga Árabe, G20, BRICS, CCG, OMC

1. Resumen[editar]

Arabia Saudita o Arabia Saudí, oficialmente el Reino de Arabia Saudita (en árabe: المملكة العربية السعودية, transliterado al-Mamlakah al-ʿArabīyah as-Saʿūdīyah), es un país soberano de Asia Occidental situado en la península arábiga, en la región del Oriente Próximo. Su forma de gobierno es la monarquía absoluta de carácter islámico y su capital y ciudad más poblada es Riad.

Limita con Jordania y con Irak por el norte, con Irak por el noreste, con Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Catar y el golfo Pérsico por el este, con el mar Rojo por el oeste y con Omán y Yemen por el sur. Está conectado con Baréin mediante la calzada del Rey Fahd y, a través del mar Rojo, se sitúa a poca distancia de Egipto.

El país ocupa la mayor parte de la península arábiga y posee una superficie de aproximadamente 2,15 millones de km², lo que lo convierte en uno de los países más extensos de Asia y del mundo. Su población estimada superaba los 36 millones de habitantes en 2023. La mayor parte del territorio es árido, con extensos desiertos y escasa agua superficial, aunque el subsuelo alberga una de las mayores reservas probadas de petróleo del planeta.

Arabia Saudita es considerada la cuna del islam. En su territorio se encuentran las dos ciudades más sagradas de esa religión: La Meca y Medina. Por esta razón, el reino es denominado a veces «la tierra de las mezquitas sagradas». La dinastía gobernante, la Casa de Saúd, da nombre al país; Arabia Saudita y Liechtenstein son los dos únicos Estados contemporáneos cuyo nombre alude a la familia reinante.[1]

La economía saudita se sustenta fundamentalmente en la explotación y exportación de hidrocarburos. Desde el descubrimiento de petróleo en 1938, el reino se convirtió en uno de los principales productores y exportadores mundiales de crudo. Es miembro fundador de la OPEP, del Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo y de la Liga Árabe, y es el único país árabe que forma parte del Grupo de los Veinte (G20). A la vez, su dependencia histórica del petróleo le ha generado críticas por la escasa diversificación de su economía en comparación con otros países del golfo.[2]

En política interior, Arabia Saudita aplica una interpretación rigurosa de la sharía o ley islámica y no cuenta con partidos políticos. Organizaciones internacionales de derechos humanos, como Amnistía Internacional y Human Rights Watch, han denunciado de forma reiterada restricciones graves a las libertades fundamentales, el uso de la pena de muerte y la discriminación legal de las mujeres. En los últimos años, sin embargo, el gobierno formalizó una serie de medidas de apertura, entre ellas el permiso para que las mujeres condujeran a partir de 2018 y la ampliación de su participación en el Consejo de la Shura.

2. Etimología[editar]

El nombre oficial del país, al-Mamlakah al-ʿArabīyah as-Saʿūdīyah, suele traducirse como «Reino de Arabia Saudita» o, de manera más literal, «reino árabe perteneciente a los Saúd». El nombre entró en vigor el 23 de septiembre de 1932 mediante decreto del fundador del Estado moderno, Abdulaziz bin Saúd, de la Casa de Saúd, la dinastía que continúa gobernando el reino.

El adjetivo saudita (o saudí) es una nisba árabe, es decir, un gentilicio derivado de la Casa de Saúd. El término refleja la idea tradicional de que el país fue fundado y se considera posesión de la familia real. El origen de la Casa de Saúd se remonta a Saúd ibn Muhámmad ibn Muqrin, fallecido en 1725. El nombre propio Saúd, frecuente en el mundo musulmán, significa «feliz» o «afortunado».[3]

En cuanto al término Arabia y su etnónimo «árabe», se trata de una palabra semítica muy antigua. Aparece mencionada por primera vez en un texto asirio del siglo IX a. C. para referirse a un personaje llamado Gindibu. La referencia epigráfica más temprana a un rey de todos los árabes corresponde a una inscripción con alfabeto nabateo de 328 d. C., que menciona a Imru al-Qays ibn Amr como «rey de todos los árabes».

La raíz trilítera ʿ-r-b admite varias interpretaciones. Entre las etimologías propuestas figuran:

  • la relación con el hebreo ʿarav y el árabe al-gharb, «oeste»;
  • el sentido de «hablar con claridad», relacionado con la palabra árabe ʾiʿrāb;
  • la idea de «nómada», vinculada a ʾaʿrāb;
  • la de «desierto», a partir del hebreo Aravah;
  • la de «mezcla», derivada de una tradición exegética según la cual Abraham llamó uʿrub a Ismael;
  • y la de «comerciante» o «intercambiar».

En la terminología islámica antigua, ʿarab designa a los árabes sedentarios, mientras que ʾaʿrāb se aplica a los beduinos.[4]

La Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española recogieron en el Diccionario panhispánico de dudas que en Hispanoamérica predomina la forma «Arabia Saudita» —con el gentilicio saudita—, mientras que en España es mayoritaria la forma «Arabia Saudí» —con el gentilicio saudí—. Ambas grafías se consideran válidas.

3. Historia[editar]

Prehistoria y antigüedad[editar]

En la época preislámica, además de un número reducido de asentamientos urbanos de carácter comercial —como La Meca y Medina, en la región del Hiyaz—, la mayor parte del actual territorio saudita estaba habitada por sociedades tribales nómadas o permanecía cubierta por desiertos de difícil ocupación. La aridez de la península marcó durante siglos la organización social y económica de sus habitantes.

Los restos arqueológicos confirman una presencia humana muy antigua. En el actual Museo Nacional de Riad se conserva una estela antropomórfica de arenisca fechada en el cuarto milenio antes de Cristo, hallada en El-Maakir-Qaryat al-Kaafa, que evidencia formas tempranas de poblamiento y culto en el interior peninsular. No obstante, la arqueología del reino se sistematizó de manera tardía en comparación con la de otras partes del Oriente Próximo, por lo que parte del registro preislámico sigue en estudio.

Era islámica temprana[editar]

El profeta del islam, Mahoma, nació en La Meca hacia el año 570. A comienzos del siglo VII d. C. unificó a las tribus de Arabia en una comunidad político-religiosa islámica. Tras su muerte en 632, sus seguidores iniciaron una rápida expansión militar y religiosa que en pocas décadas alcanzó desde la península ibérica hasta la India. Como consecuencia, Arabia dejó gradualmente de ser el centro político del mundo musulmán y pasó a ocupar una posición periférica, ya que el poder se concentró en las nuevas capitales de los califatos en Bagdad, El Cairo o Estambul.

Desde el siglo X hasta comienzos del siglo XX, La Meca y Medina estuvieron bajo el control de un regente árabe local conocido como el jerife de La Meca. Durante la mayor parte de ese tiempo, el jerife debía obediencia a alguno de los grandes imperios islámicos, aunque su autoridad real variaba según la fortaleza de cada califato o sultanato. El resto del territorio retornó en gran medida a la estructura tribal tradicional.

Dominación otomana y primer Estado saudita[editar]

En el siglo XVI, el Imperio otomano sumó a sus dominios las costas del mar Rojo y del golfo Pérsico —las regiones del Hiyaz, Asir y Al-Hasa— y reclamó soberanía sobre el interior. El grado de control efectivo de los otomanos sobre esas tierras fluctuó a lo largo de los siguientes cuatro siglos.

En 1744, el emir local Muhámmad bin Saúd se alió con el reformador religioso Muhammad ibn Abd-al-Wahhab, fundador del movimiento wahabí, para crear una nueva entidad política conocida como el emirato de Diriyah. Ese primer Estado saudita se estableció en torno a Riad y se expandió con rapidez hasta controlar una parte importante del actual territorio saudita. El emirato terminó derrotado en la guerra otomano-wahabí, librada entre 1811 y 1818.

Segundo Estado saudita y unificación[editar]

Entre 1824 y 1891 existió un segundo Estado saudita, el denominado emirato de Néyed, también impulsado por la Casa de Saúd, que convivió con la renovada hegemonía otomana y con la competencia de otras dinastías de la península. Su final dejó a la región fragmentada entre emiratos y tribus rivales.

El Estado saudita moderno fue fundado por Abdulaziz bin Saúd, conocido también como Ibn Saúd. En 1902 tomó Riad, la capital ancestral de la dinastía Al Saúd, arrebatándosela a la familia rival Al Rashid. Continuó sus conquistas entre 1913 y 1926, sometiendo Al-Hasa, Al-Qatif, el resto del Néyed y el Hiyaz. El 8 de enero de 1926 fue proclamado rey del Hiyaz y el 29 de enero de 1927 adoptó el título de rey del Néyed. Por el Tratado de Yida, firmado el 20 de mayo de 1927, el Reino Unido reconoció la independencia del reino de Abdulaziz, entonces denominado reino del Néyed y del Hiyaz. En 1932, las distintas regiones se unificaron formalmente bajo el nombre de Reino de Arabia Saudita.

Descubrimiento del petróleo y consolidación[editar]

El descubrimiento de petróleo en marzo de 1938 transformó la economía del reino de manera excepcional. La explotación de los hidrocarburos proporcionó al Estado ingresos públicos desconocidos hasta entonces y reforzó su legitimidad interna. Arabia Saudita ingresó en la Organización de las Naciones Unidas en 1945 y fue miembro fundador de la Liga Árabe, del Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo y de la OPEP.

El rey Faisal bin Abdulaziz gobernó de 1964 a 1975 y fue asesinado por un sobrino el 25 de marzo de 1975. Le sucedió el rey Jalid bin Abdulaziz. Desde la segunda mitad del siglo XX, el reino mantuvo una estrecha relación económica y política con Occidente. En 2005 ingresó en la Organización Mundial del Comercio y consolidó su papel como uno de los grandes exportadores de crudo del mundo.

Siglo XXI y reformas recientes[editar]

En la segunda década del siglo XXI, la política interna saudita estuvo marcada por la consolidación del poder del príncipe heredero Mohamed bin Salmán, quien impulsó el programa económico y social Visión 2030, orientado a diversificar la economía y reducir la dependencia del petróleo. En junio de 2018 se eliminó formalmente la prohibición de conducir para las mujeres, medida que recibió amplia cobertura internacional. El reino también amplió la oferta turística y relajó parcialmente ciertas restricciones religiosas y de entretenimiento.

En el terreno internacional, el reino normalizó vínculos con algunos países de la región y mantuvo alianzas estratégicas con Estados Unidos, la Unión Europea y potencias asiáticas, al tiempo que sostuvo tensiones con Irán. Con este último rompió relaciones diplomáticas en enero de 2016, tras las protestas que siguieron a la ejecución del clérigo chií Nimr Baqr al-Nimr.

4. Gobierno y política[editar]

Sistema político[editar]

Arabia Saudita es una monarquía absoluta. El rey concentra los poderes ejecutivo, legislativo y judicial, aunque su autoridad se ejerce dentro del marco de la Ley Básica, adoptada en 1992. Esta norma establece que el Corán y la Sunna funcionan como constitución nacional y que el gobierno se rige por la sharía. No existen partidos políticos. El país ha sido clasificado en índices internacionales de democracia entre los regímenes más autoritarios del mundo, y Freedom House lo consideró durante años un Estado «no libre».[5]

El órgano consultivo es el Consejo de la Shura. Está integrado por 150 miembros designados por el rey, entre estudiosos y personas consideradas con experiencia. En septiembre de 2024, el rey Salmán renovó el consejo por cuatro años, hasta 2028, e incorporó a 19 mujeres nuevas, de modo que la representación femenina se mantuvo en el 20 % de los escaños, es decir, 30 mujeres en total. El gabinete de ministros, por su parte, reúne a los titulares de las carteras gubernamentales, tradicionalmente miembros masculinos de la familia real o personas de confianza de la corte.

La participación electoral directa es limitada. En 2005 se celebraron las primeras elecciones municipales de carácter masculino. A partir de 2011 se reconoció formalmente el derecho femenino al sufragio en ese nivel municipal, y en las elecciones de 2015 las mujeres votaron por primera vez. En ese proceso se inscribieron alrededor de 130 600 mujeres en las listas electorales.

Familia real y sucesión[editar]

La Casa de Saúd ha gobernado el territorio desde la creación del Estado moderno. El rey Salmán bin Abdulaziz ocupa el trono desde enero de 2015. Su hijo, el príncipe heredero Mohamed bin Salmán, es desde 2017 el primero en la línea sucesoria y ejerce además como primer ministro y presidente del Consejo de Ministros. La sucesión no sigue estrictamente una regla de primogenitura, sino que se decide dentro de la familia mediante mecanismos de consenso funcionales a la élite gobernante.

El poder real está distribuido entre distintas ramas de la familia. Varios gobernadores provinciales, ministros y altos cargos militares pertenecen a la Casa de Saúd. La frontera entre patrimonio estatal y fortuna personal de la familia gobernante ha sido objeto de debate, pues el país toma su nombre de la propia dinastía y los bienes de la corona no siempre se administran de forma separada del erario.

Fuerzas armadas[editar]

Las Fuerzas Armadas de Arabia Saudita se componen del Real Ejército, la Real Armada y la Real Fuerza Aérea. Según datos de finales de la década de 2000, sus efectivos se estimaban en torno a 58 000 en la fuerza aérea, 34 000 en la marina y 41 000 en el ejército, aunque las cifras actuales pueden ser distintas por los sucesivos programas de rearme y conscripción. A esos cuerpos se suman la Guardia Nacional Saudi, con alrededor de 75 000 efectivos activos, y la Real Fuerza de Defensa Aérea. La Guardia Nacional se organiza en unidades especializadas e incluye unidades costeras y fronterizas.

El país destina a defensa un porcentaje muy alto de su producto interior bruto. Históricamente ha figurado entre los primeros puestos mundiales de gasto militar en proporción al PIB, en gran medida por la compra de armamento a proveedores extranjeros. Estados Unidos es su principal suministrador, seguido de Francia y el Reino Unido. En 2013, el reino cerró con Estados Unidos un contrato de armas de 60 000 millones de dólares a quince años, considerado en su momento la mayor venta de armas a un solo país de la historia. El cumplimiento del servicio militar es obligatorio para los varones al cumplir los dieciocho años.

Relaciones exteriores[editar]

Arabia Saudita es miembro de la ONU, de la OPEP, de la Liga Árabe, del G20, del Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo, de la Organización para la Cooperación Islámica y de la Organización Mundial del Comercio. Participa asimismo en el Fondo Monetario Internacional y en el Banco Mundial. En fecha reciente se incorporó al grupo BRICS.

La relación con Estados Unidos ha sido un eje central de la política exterior saudita desde 1940, año en que se formalizaron los vínculos diplomáticos. Ambos países han coincidido tradicionalmente en su interés por la seguridad energética y regional, aunque han existido tensiones por la política estadounidense en Oriente Medio y por los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001. Con la Unión Europea y con Japón mantiene una relación estable, en gran medida sustentada en el comercio de crudo.

El reino también ha desarrollado lazos con China y la India, sobre todo en materia energética. Con América Latina mantiene relaciones con Argentina, Brasil, Chile, México y Venezuela, principalmente por el ámbito petrolero y comercial. En el mundo hispanohablante, su presencia diplomática se asienta sobre acuerdos bilaterales de cooperación y suministro de hidrocarburos.

5. Derechos humanos[editar]

Véase también: Derechos humanos en Arabia Saudita.

La situación de los derechos humanos en Arabia Saudita es objeto de críticas sostenidas por parte de organismos internacionales. La legislación contempla y aplica la pena de muerte, ejecutada habitualmente por decapitación. Entre enero de 1985 y junio de 2015 se contabilizaron 2208 ejecuciones, la mayoría públicas. Solo entre enero y septiembre de 2015 se registraron 134 ejecuciones. Los delitos castigados con la pena capital van desde el tráfico de drogas y el homicidio hasta la brujería, la apostasía o el adulterio; en algunos casos, según denuncias de grupos de derechos humanos, bastan sospechas, sin pruebas concluyentes.

No existe libertad de expresión. Los disidentes políticos son perseguidos y encarcelados. Un caso internacionalmente conocido es el del bloguero Raif Badawi, condenado a diez años de prisión y a recibir latigazos. La homosexualidad y otras prácticas sexuales consideradas ilícitas por la legislación son castigadas con penas severas, incluida la muerte.

Las mujeres han vivido durante décadas una discriminación sistemática en la ley y en la práctica. Hasta junio de 2018 tenían prohibido conducir vehículos. Hasta 2011 no se reconoció el sufragio femenino; el primer voto femenino se produjo en las elecciones municipales de 2015. Pese a la eliminación de la prohibición de conducir y a la ampliación de la presencia femenina en el Consejo de la Shura, las normas sobre tutela masculina han seguido limitando su autonomía en ámbitos como el empleo, el matrimonio y los desplazamientos.

Los grupos defensores de derechos humanos denuncian asimismo detenciones arbitrarias, juicios injustos y el uso de la tortura. Aunque el gobierno ha contratado expertos internacionales en imagen y ha promovido una retórica de modernización, Amnistía Internacional, Human Rights Watch y otros organismos consideran que la protección de los derechos fundamentales sigue siendo insuficiente.

6. Organización territorial[editar]

Arabia Saudita está dividida en 13 regiones administrativas —en árabe, manatiq idāriyya, en singular mintaqah idariyya—. Cada región se subdivide a su vez en gobernaciones, cuyo número total se estima en 118. Las trece capitales de región tienen un estatus diferente como municipalidades (amanah), encabezadas por un alcalde o amin. Las gobernaciones se dividen en subgobernaciones (marakiz, en singular markaz).

[ Desplegar / Plegar las trece regiones ]
N.º Región Capital Superficie aprox. (km²)
1 Yauf Sakaka 100 000
2 Frontera del Norte Arar 112 000
3 Tabuk Tabuk 108 000
4 Hail Hail 104 000
5 Medina Medina 152 000
6 Casim Buraidá 65 000
7 La Meca La Meca 164 000
8 Riad Riad 412 000
9 Oriental Dammam 673 000
10 Baha Al Bahah 15 000
11 Asir Abha 81 000
12 Jizán Jizán 12 000
13 Najrán Najrán 119 000

7. Geografía[editar]

Relieve e hidrografía[editar]

El territorio saudita ocupa la mayor parte de la península arábiga. La longitud de sus fronteras terrestres se calcula en unos 4 272 km, y la línea costera alcanza alrededor de 2 640 km. Algunas fuentes consignan una frontera total de 4 431 km, por lo que las cifras no son uniformes.[6]

El relieve está dominado por mesetas y desiertos. El principal es el Rub al-Jali, el gran desierto vacío del sur, uno de los desiertos de arena continuos más grandes del mundo. El Nefud, al norte, es otro gran arenal. Entre ambos se extiende la meseta del Néyed, corazón geográfico del país. Una angosta llanura costera bordea el mar Rojo, y hacia el interior se elevan las montañas de Asir, donde se registran las altitudes más notables del reino.

No hay ríos permanentes de gran caudal. Los cursos de agua son estacionales, los denominados wadis, que se activan con lluvias esporádicas. El abastecimiento de agua depende en gran medida de la desalinización de agua de mar, de acuíferos subterráneos y del reciclaje.

Clima[editar]

El clima es desértico en la mayor parte del territorio. Las temperaturas de verano son muy elevadas y pueden superar los 45 °C en el interior. Las costas tienen una humedad alta y un calor húmedo agobiante. Las precipitaciones son escasas e irregulares, concentradas entre noviembre y abril en buena parte del país. En las montañas de Asir y en el suroeste pueden producirse lluvias de monzón y una vegetación relativamente más abundante. Las noches de invierno en el desierto llegan a ser frías, con descensos de temperatura notables.[7]

Flora y fauna[editar]

La vegetación natural es escasa, típica del desierto arábigo. Abundan los arbustos xerófilos, las acacias en zonas áridas y algunas hierbas efímeras tras las lluvias. Los oasis mantienen palmeras datileras y cultivos de regadío. La fauna incluye gacelas, órices, hienas, zorros del desierto, aves migratorias y reptiles adaptados a la aridez.[8]

8. Economía[editar]

Véase también: Economía de Arabia Saudita.

Sector petrolero[editar]

La economía saudita depende de los hidrocarburos. El descubrimiento de petróleo en 1938 cambió la base productiva del país y le otorgó una posición dominante en el mercado energético mundial. Arabia Saudita es uno de los mayores productores y exportadores de crudo del mundo. Sus reservas probadas de petróleo se consideran de las más elevadas del planeta, solo superadas por las de Venezuela según estimaciones de la Administración de Información Energética de Estados Unidos.

El sector petrolero aporta la parte principal de los ingresos públicos y de las exportaciones. La empresa estatal Saudi Aramco ocupa un lugar central en la producción, refinación y exportación. La OPEP, de la que el reino es miembro fundador, le permite participar de forma decisiva en la regulación de la oferta internacional de crudo.

Diversificación y Visión 2030[editar]

Pese a la riqueza generada por el petróleo, la economía saudita ha sido calificada en ocasiones como la menos diversificada del Consejo de Cooperación del Golfo. Para contrarrestar esa dependencia, en 2016 se anunció Visión 2030, un programa de reformas promovido por el príncipe heredero Mohamed bin Salmán. La estrategia contempla la apertura parcial del sector turístico, la inversión en infraestructuras, el desarrollo de ciudades e instalaciones como NEOM y la reducción del peso fiscal del crudo.

Entre las medidas de apertura figuran la emisión de visas turísticas, el levantamiento de la prohibición de conducir para las mujeres, la promoción del entretenimiento y el deporte, y la búsqueda de inversión extranjera. Los resultados son desiguales: el presupuesto sigue muy ligado al precio internacional del petróleo, pero el gobierno ha aumentado los ingresos no petroleros en la última década.

Comercio exterior[editar]

Las exportaciones de hidrocarburos concentran la balanza comercial. Los principales socios compradores son países asiáticos como China, Japón y Corea del Sur, además de Estados Unidos y estados europeos. Las importaciones incluyen maquinaria, vehículos, alimentos y productos tecnológicos. El comercio exterior se organiza a través del puerto de Yida, en el mar Rojo, y de los terminales del golfo Pérsico, como Ras Tanura y Yubail; Dammam y la Zona Oriental concentran la industria petroquímica.[9]

9. Demografía[editar]

La población saudita era de aproximadamente 29 millones de habitantes en 2012. Para 2023, las proyecciones la situaban en cerca de 36,9 millones de personas. La densidad promedio es baja, de unos 16,65 habitantes por km², pero la distribución es muy desigual: la población se concentra en las grandes ciudades, en la costa y en los oasis, mientras que los desiertos interiores permanecen casi vacíos.

La población joven constituye una proporción importante del total. La estructura etaria ha tendido a envejecer de forma gradual en los últimos lustros, aunque sigue lejos de los niveles europeos o del este asiático. El reino alberga una proporción significativa de residentes extranjeros, que ocupan puestos tanto de baja cualificación como de alta especialización en los sectores de la construcción, la salud, la ingeniería y los servicios. Los trabajadores provienen principalmente del sur de Asia, del sureste asiático y de otros países árabes.

Ciudades principales[editar]

Además de la capital Riad, las ciudades más pobladas son Yida, La Meca, Medina y Dammam. Yida fue durante largo tiempo la ciudad portuaria de entrada de los peregrinos que viajan a La Meca, además de centro comercial del mar Rojo. La Meca y Medina reciben cada año grandes corrientes de visitantes por motivos religiosos. Dammam, junto con Khobar y Dhahran, forma una conurbación petrolera en la Zona Oriental. Buraydah, Abha, Tabuk y Jizán destacan como núcleos administrativos regionales.

[ Desplegar / Plegar principales ciudades ]
  • Riad: capital y ciudad más poblada.
  • Yida: segunda gran ciudad y puerta de entrada del peregrinaje por mar Rojo.
  • La Meca: ciudad más sagrada del islam.
  • Medina: segunda ciudad santa.
  • Dammam: centro de la Zona Oriental y del sector petrolero.
  • Khobar: ciudad costera del golfo Pérsico.
  • Dhahran: sede histórica de Saudi Aramco.
  • Buraydah: capital de Casim.
  • Abha: capital de Asir, zona de montaña.
  • Tabuk: capital del noroeste.
  • Jizán: puerto del suroeste.

Idiomas[editar]

El idioma oficial es el árabe. La variedad escrita usada en la administración y en los medios es el árabe estándar moderno, mientras que en la vida cotidiana se emplean variantes dialectales del árabe peninsular. El inglés tiene una presencia notable en la banca, el comercio, la industria petrolera y el sector turístico, así como en los rótulos bilingües de las grandes ciudades. Las comunidades extranjeras hablan además urdu, hindi, bengalí, tagalo, malayalam y otras lenguas de sus países de origen.[10]

10. Religión[editar]

El islam es la religión del Estado y la base de su legislación. La rama predominante es el sunismo, aunque existe una minoría chií, concentrada sobre todo en la Zona Oriental. La interpretación religiosa dominante en el país es históricamente de carácter conservador, vinculada al movimiento definido como wahabismo, considerado por diversos autores como el rasgo predominante de la cultura saudita moderna. El clero islámico posee una influencia significativa en la vida pública, el sistema educativo y la interpretación de la sharía.

Las dos ciudades más sagradas del islam se encuentran en su territorio: La Meca, con la Gran Mezquita, y Medina, con la Mezquita del Profeta. El acceso a La Meca y a ciertas zonas de Medina está estrictamente prohibido para los no musulmanes. Cada año el reino recibe millones de peregrinos para el hach, la peregrinación mayor, y para la umrah o peregrinación menor. El gobierno se presenta a sí mismo como guardián de los lugares santos, función que le otorga un papel simbólico relevante en el mundo musulmán.

11. Cultura y sociedad[editar]

La cultura saudita tradicional está marcada por la herencia beduina, la religión islámica y la centralidad de la familia. La hospitalidad, el café árabe, los dátiles y la poesía forman parte del repertorio cultural. La literatura oral, en especial la poesía nabati, tiene gran tradición en la península. La danza folclórica conocida como aardah se ejecuta con espadas y percusión en festividades nacionales.

La vestimenta tradicional incluye la thobe o túnica blanca para los hombres y la abaya negra para las mujeres, acompañadas por pañuelos como el shemagh o ghutra. En las grandes ciudades conviven estas prendas con indumentaria occidental.

Desde mediados de la década de 2010, el entretenimiento público —conciertos, cines, festivales, eventos deportivos— se ha expandido de manera considerable. La prohibición del cine comercial, vigente durante décadas, se levantó y se abrieron salas en las principales ciudades. No obstante, la regulación moral y religiosa sigue afectando la censura de contenidos, el calendario de actividades y la participación de las mujeres en la vida pública.

Gastronomía[editar]

La cocina saudita se basa en arroz, trigo, cordero, pollo, legumbres, dátiles y especias. El kabsa —arroz especiado servido con carne— es uno de los platos más representativos. También son frecuentes el mandi, el machboos, el jaris y las empanadas llamadas mutabbaq. El café árabe (qahwa) con dátiles forma parte del protocolo de hospitalidad, y el té se consume de forma cotidiana.[11]

Deportes[editar]

El fútbol es el deporte más popular. La liga saudita ha atraído en la década de 2020 a futbolistas internacionales de primer nivel, lo que aumentó la visibilidad del fútbol del reino en los mercados de habla hispana. La selección nacional ha participado en varias ediciones de la Copa Mundial de Fútbol. También destaca la afición por las carreras de camellos y los deportes ecuestres. En los últimos años, el Estado ha patrocinado eventos de boxeo, golf, automovilismo y artes marciales mixtas como parte de su estrategia de promoción internacional.

Medios de comunicación[editar]

La prensa y la radiodifusión están sujetas a estrecha vigilancia estatal. La Agencia de Prensa Saudita es la principal agencia pública. Hay cadenas de televisión por satélite, emisoras de radio y portales digitales, aunque el contenido político se alinea habitualmente con la línea oficial. El periodista más conocido internacionalmente, Yamal Jashogyi, fue asesinado en 2018 en el consulado de Arabia Saudita en Estambul, hecho que provocó una condena mundial y una crisis diplomática del reino con varios socios occidentales.

12. Infraestructura y transporte[editar]

El país dispone de una red de carreteras extensa y de autopistas que conectan Riad, Yida, la Zona Oriental y las ciudades santas. La red ferroviaria incluye el histórico ferrocarril entre Riad y Dammam, la línea de alta velocidad Haramain entre La Meca y Medina —que transporta peregrinos— y el ferrocarril Norte-Sur destinado a carga y pasajeros. Existen aeropuertos internacionales en Riad, Yida, Dammam, Medina y otras ciudades. Yida alberga el principal aeropuerto de acceso para el peregrinaje, con terminales especiales para el hach.[12]

Los puertos del golfo Pérsico y del mar Rojo canalizan el comercio y la exportación de crudo. La desalinización de agua es una infraestructura crítica, ya que la mayor parte del consumo urbano proviene del mar. El reino ha invertido en proyectos de transporte urbano, incluido el metro de Riad, inaugurado en la década de 2020, y en la expansión de los sistemas de movilidad de las ciudades principales.

13. Turismo y lugares de interés[editar]

Pese a las restricciones históricas, el turismo es uno de los pilares de la estrategia económica reciente. El peregrinaje religioso a La Meca y Medina constituye la forma más antigua y masiva de visita al país, con millones de personas cada año. La umrah, de menor duración, se realiza durante todo el año.

Entre los sitios de interés destacan:

  • La Gran Mezquita de La Meca, que alberga la Kaaba.
  • La Mezquita del Profeta en Medina.
  • El centro histórico de Yida, con su barrio Al-Balad.
  • Las ruinas de Diriyah, antigua capital del primer Estado saudita y área patrimonial restaurada.
  • La montaña de Jabal al-Nour, donde se encuentra la cueva de Hira.
  • La Corniche de Yida, frente al mar Rojo.
  • Los paisajes desérticos y los cañones de la zona de Al-Ula, donde se ubican los vestigios de la antigua ciudad nabatea de Madain Saleh.[13]

En 2019 se comenzaron a emitir visas turísticas electrónicas para ciudadanos de decenas de países. Los visitantes no musulmanes pueden viajar a gran parte del territorio, pero el acceso a La Meca y a ciertas zonas santas sigue prohibido. La oferta hotelera y de entretenimiento se ha ampliado, con inauguraciones en la costa del mar Rojo y en destinos de montaña como Abha, Al-Ula y el futuro enclave de NEOM.

14. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]

La relación de Arabia Saudita con los países hispanohablantes es principalmente diplomática, comercial y energética. En América Latina mantiene vínculos con Argentina, Chile, México y Venezuela, entre otros, con intercambio de crudo, acuerdos de cooperación y visitas de delegaciones oficiales. En España, el reino sostiene lazos históricos por la cercanía del mundo árabe, con intereses en inversiones, comercio y turismo.

La forma mayoritaria del nombre en Hispanoamérica es «Arabia Saudita», mientras que en España predomina «Arabia Saudí». Los medios de comunicación en español suelen emplear ambas denominaciones según su ubicación geográfica. El gentilicio correspondiente es «saudita» o «saudí», y ambos se consideran válidos por la Real Academia Española.

La cobertura en español sobre el país ha crecido a raíz del fútbol, del programa Visión 2030, del metro de Riad y del papel energético del reino en la economía mundial. Los canales, periódicos y plataformas digitales de habla hispana dedican atención periódica a las reformas sociales, a las elecciones municipales y a las actuaciones del gobierno saudita en la OPEP. La cultura saudita, por su parte, sigue siendo poco difundida en español, aunque empiezan a traducirse obras literarias y a organizarse actividades de promoción cultural entre el mundo árabe e Hispanoamérica. La relación económica se observa asimismo en el mercado de transferencias del fútbol, donde equipos sauditas han contratado jugadores procedentes de ligas españolas y latinoamericanas, y en ferias y foros de inversión celebrados en Riad con participación de empresas del mundo hispanohablante.

Notas[editar]

Las notas incluidas a lo largo del documento recogen precisiones, disidencias entre fuentes y explicaciones complementarias sobre aspectos específicos. Los valores marcados con <sup class="wm-sin-verificar" title="Pendiente de contrastar: ...">[sin verificar]</sup> quedan sujetos a verificación por un revisor editorial, en particular las cifras de población, superficie, fronteras, gobernaciones, puestos en índices internacionales y datos económicos que las fuentes disponibles no recogen de manera uniforme.


  1. El otro país cuyo nombre remite a su casa reinante es el Principado de Liechtenstein, cuyo apellido nobiliario quedó fijado en el nombre del Estado. ↩︎

  2. Diversos informes económicos señalan que, dentro del Consejo de Cooperación del Golfo, Arabia Saudita ha mostrado históricamente una base productiva menos diversificada que la de Emiratos Árabes Unidos o Bahréin, pese a las reformas de la última década. ↩︎

  3. El antropónimo se documenta de forma recurrente en la onomástica árabe; algunas fuentes lexicográficas musulmanas lo asocian a las ideas de fortuna, felicidad o buen augurio. ↩︎

  4. La distinción entre sedentarios y nómadas se mantiene en los diccionarios clásicos del árabe y es relevante para interpretar textos coránicos y de la literatura islámica temprana. ↩︎

  5. Freedom House calificó a Arabia Saudita como país «no libre» en ediciones sucesivas de su informe Freedom in the World; la clasificación cambió ligeramente en años recientes, pero el país sigue ubicado en la categoría más represiva. ↩︎

  6. La discrepancia se debe a la inclusión o exclusión de tramos fronterizos no demarcados con precisión y a las distintas mediciones cartográficas de los límites con Yemen, Omán y Emiratos Árabes Unidos. La cifra de 4 272 km aparece en la sección geográfica de la referencia general usada, mientras que la de 4 431 km figura en su ficha resumen. ↩︎

  7. Las variaciones locales de clima son significativas: el litoral del mar Rojo es cálido y húmedo todo el año, mientras que las tierras altas del suroeste registran un clima más templado y lluvioso, lo que favorece cultivos de montaña. ↩︎

  8. La caza, la expansión urbana y la presión ganadera redujeron las poblaciones de grandes mamíferos durante el siglo XX; en las últimas décadas empezaron a desarrollarse programas de reintroducción del órice y de la gacela arábiga en reservas naturales. ↩︎

  9. Yubail y Yanbu han actuado históricamente como las dos ciudades industriales clave para la petroquímica y la refinería. Yubail, en el golfo Pérsico, alberga un complejo petroquímico de gran escala construido desde los años setenta. ↩︎

  10. El peso de cada lengua de migración varía según la procedencia mayoritaria de los trabajadores extranjeros; los recuentos censales suelen clasificar a la población solo por nacionalidad y no por lengua materna, lo que limita las estimaciones. ↩︎

  11. La variedad gastronómica regional incluye platos costeros en el Hiyaz y Asir, influencias yemeníes en el suroeste y cocina de influencia india y persa en la Zona Oriental. ↩︎

  12. El aeropuerto Rey Abdulaziz de Yida cuenta con infraestructura específica para peregrinos, incluida una terminal de tiendas de campaña que se amplió en las últimas décadas. La línea de alta velocidad Haramain une La Meca, Yida y Medina con trenes de velocidad comercial superior a 300 km/h. ↩︎

  13. Madain Saleh o Al-Hijr es un sitio arqueológico de la cultura nabatea declarado Patrimonio de la Humanidad; su promoción turística se ha intensificado dentro de los planes de Visión 2030. ↩︎