Argentina vs. Inglaterra (1986)
| Argentina vs. Inglaterra | |
|---|---|
| Cuartos de final de la Copa Mundial de Fútbol de 1986 | |
| Fecha | 22 de junio de 1986, 12:00 (hora local) |
| Lugar | Estadio Azteca, Ciudad de México, México |
| Asistencia | 114 580 espectadores |
| Resultado | Argentina 2 – 1 Inglaterra |
| Goles | Diego Maradona (51', 55'); Gary Lineker (81') |
| Árbitro | Ali Bin Nasser (Túnez) |
| Árbitros asistentes | Bogdan Dotchev (Bulgaria) y Berny Ulloa (Costa Rica) |
| Competición | Copa Mundial de Fútbol de 1986 |
| Fase | Cuartos de final |
| Entrenadores | Carlos Bilardo (Argentina) y Bobby Robson (Inglaterra) |
1. Resumen[editar]
Argentina vs. Inglaterra fue un partido de fútbol correspondiente a los cuartos de final de la Copa Mundial de Fútbol de 1986, disputada en México. Se jugó el 22 de junio en el Estadio Azteca de Ciudad de México y concluyó con una victoria argentina por 2–1, resultado que eliminó a la selección inglesa del torneo. El partido es recordado por haberse disputado cuatro años después de la guerra de las Malvinas, conflicto bélico librado entre Argentina y el Reino Unido en 1982.
El encuentro tuvo una amplia repercusión internacional debido al contexto político derivado de la disputa territorial de las islas Malvinas y a la histórica rivalidad futbolística entre ambas selecciones, iniciada en la Copa Mundial de Fútbol de 1966. Durante el partido, Diego Maradona convirtió los dos goles argentinos: el primero, a los 51 minutos, mediante una acción con la mano izquierda que el árbitro convalidó y que posteriormente sería conocida como la «Mano de Dios»; el segundo, cuatro minutos más tarde, tras recorrer más de la mitad del campo eludiendo a cinco futbolistas ingleses y al guardameta Peter Shilton, jugada que sería denominada el «Gol del Siglo». El descuento de Inglaterra fue anotado por Gary Lineker a los 81 minutos, estableciendo el resultado definitivo.
El partido es considerado uno de los más emblemáticos en la historia de la Copa Mundial de Fútbol, tanto por el contexto en el que se disputó como por la actuación de Maradona. La «Mano de Dios» generó una prolongada controversia por la infracción no advertida por el equipo arbitral, mientras que el «Gol del Siglo» ha sido reconocido como uno de los mejores goles de la historia del torneo. Asimismo, la victoria consolidó la figura de Maradona como uno de los futbolistas más destacados de su generación y adquirió un fuerte significado simbólico en Argentina al producirse cuatro años después de la guerra de las Malvinas.
2. Rivalidad[editar]
2.1 Antecedente futbolístico: la Copa de 1966[editar]
La rivalidad entre los seleccionados de Argentina e Inglaterra se remonta a la Copa del Mundo de 1966, en el partido por los cuartos de final jugado en el Estadio de Wembley, en Londres. En un partido agresivo, con 19 faltas realizadas por los argentinos y 33 por los ingleses,[1] el capitán argentino Antonio Rattín fue expulsado a los 35 minutos del campo de juego tras discutir con el árbitro, el alemán Rudolf Kreitlein.
Rattín, según su versión, solo había pedido un intérprete para poder comunicarse, dado que no hablaba alemán y el árbitro no hablaba español. Kreitlein, por su parte, sostuvo que a pesar de no hablar el idioma, la mirada que tenía Rattín fue suficiente para entender el contexto.[2] El jugador, creyendo que el árbitro alemán no era imparcial, se negó a retirarse del campo de juego y mantuvo las protestas y el intercambio de insultos con el público durante diez minutos. Este episodio llevó al técnico inglés Alf Ramsey a calificar a los argentinos como «animales», comentarios que fueron vistos como racistas por los sudamericanos.[3]
2.2 La guerra de las Malvinas[editar]
La guerra de las Malvinas fue un conflicto bélico entre Argentina y el Reino Unido que tuvo lugar en las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur, territorios considerados en litigio. La guerra se inició el 2 de abril de 1982, cuando tropas de las Fuerzas Armadas argentinas desembarcaron en las islas Malvinas y las ocuparon con la intención de reclamar la soberanía. El conflicto finalizó el 14 de junio, luego de 74 días, tras la rendición argentina.[4]
Cuando se programó el partido de cuartos de final, cuatro años después de la guerra, el contexto político era un elemento ineludible tanto para la prensa como para los jugadores y los cuerpos técnicos. No obstante, funcionarios de ambos países habían intentado que el partido no exacerbara el conflicto diplomático. Antes del encuentro, el ministro británico de Deportes se reunió con jugadores ingleses para recomendarles que no realizaran declaraciones políticas.[5]
Desde otras agrupaciones políticas argentinas sí hubo pedidos de diversa índole: algunos reclamaron que se hiciera un minuto de silencio antes de comenzar el partido, otros pidieron que Argentina jugara con un dibujo de las islas Malvinas en la camiseta y hubo incluso quienes solicitaron que la selección se retirara del torneo.[6]
2.3 Las «clases 62 y 63»[editar]
En las filas de las Fuerzas Armadas Argentinas durante la guerra no se encontraban solo soldados profesionales: más de la mitad de las tropas enviadas fueron conscriptos. La gran mayoría de ellos había nacido entre 1962 y 1963, y la selección de fútbol argentina tenía cinco jugadores pertenecientes a la «clase 62» que, si bien eran de la misma generación, por diferentes razones no participaron del conflicto bélico.[7]
Sergio Batista y Héctor Enrique no hicieron el servicio militar porque no fueron seleccionados en el sorteo. Néstor Clausen, que a principios de los años ochenta ya jugaba en la Primera División argentina para el Club Atlético Independiente, fue exceptuado gracias a las gestiones del club. Jorge Burruchaga y Carlos Tapia, en cambio, sí realizaron el servicio militar, pero no fueron enviados al combate.[8]
3. Camino a los cuartos de final[editar]
3.1 Argentina[editar]
Argentina se había clasificado para la fase final del Mundial tras obtener la primera posición de su grupo en la clasificación de la CONMEBOL, luego de empatar contra Perú por 2 a 2 a pocos minutos del final del partido. El juego de la selección había sido muy criticado por la prensa, principalmente por el diario Clarín, y esas críticas se encontraban influenciadas por el conflicto entre el entrenador Carlos Bilardo y César Luis Menotti, quien había estado a cargo de la dirección técnica hasta 1983.
Durante los partidos previos al Mundial el juego del equipo no había mejorado y, luego de una gira de partidos por Europa, en la que perdió 2 a 0 frente a Francia y obtuvo dos triunfos deslucidos frente al Nápoles por 2 a 1 y al Grasshoppers por 1 a 0, las críticas se mantuvieron. También surgieron presiones para destituir a Bilardo desde otros lugares además del periodismo: Rodolfo O'Reilly, secretario de Deportes, realizó críticas públicas al juego de la selección por pedido del presidente Raúl Alfonsín. Varios periodistas y Diego Maradona respaldaron a Bilardo, así como también la máxima autoridad de la Asociación del Fútbol Argentino, Julio Grondona.[9]
El equipo partió de Buenos Aires el 24 de abril y, luego de un amistoso contra Noruega en el que perdió 1 a 0 y un triunfo frente a Israel por 7 a 2, arribó a la Ciudad de México el 5 de mayo, veintiséis días antes del debut, para comenzar a aclimatarse a la altura y el calor. Solo abandonaron la ciudad para jugar un amistoso en Barranquilla el 15 de mayo frente a Junior, que terminó en un empate sin goles, y volvieron inmediatamente a México.
La situación del capitán del equipo, Diego Maradona, tampoco era la mejor: a los problemas físicos que tenía en la rodilla derecha causados por un golpe de un hincha durante las eliminatorias se le sumaba el conflicto con varios jugadores que tenían una buena relación con Menotti, especialmente con quien había sido el capitán durante su dirección técnica, Daniel Passarella. Tanto en Barranquilla como en México el plantel decidió realizar una serie de reuniones sin el director técnico para intentar solucionar sus problemas internos. Sin embargo, la relación entre Maradona y Passarella nunca mejoró y, con la cercanía de la Copa del Mundo, Maradona recuperó su plenitud física mientras que Passarella tuvo una serie de problemas de salud que lo marginaron del torneo.[10]
Argentina estableció su búnker en el predio del Club América, a pocos minutos del Estadio Azteca, en Coapa, al sudeste de la Ciudad de México. La preparación había comenzado meses antes, cuando en enero catorce jugadores que jugaban en el fútbol argentino viajaron a Tilcara, en el norte argentino, con la intención de aclimatarse a la altura. En las semanas previas al torneo realizaron algunos partidos amistosos contra clubes que terminaron en victorias: contra el América por 3 a 2, el Atlante por 3 a 0 y el Neza por 3 a 1.
El debut en la fase de grupos fue el 2 de junio frente a Corea del Sur con victoria por 3 a 1, con dos goles de Jorge Valdano y uno de Oscar Ruggeri. Tres días después consiguió un empate 1 a 1 frente a Italia, con un gol de Maradona. Logró la clasificación y el primer lugar el 10 de junio tras un 2 a 0 frente a Bulgaria, con goles de Valdano y Jorge Burruchaga. Por los octavos de final se enfrentó a Uruguay el 16 de junio, derrotándolo por 1 a 0 con un gol de Pedro Pasculli.[11]
3.2 Inglaterra[editar]
La selección de Inglaterra finalizó su clasificación en las eliminatorias de la UEFA en el primer lugar del Grupo 3 en forma invicta, dejando en segundo lugar a Irlanda del Norte, que también se clasificaría a la Copa del Mundo. A principios de 1986 realizó varios partidos amistosos con muy buenos resultados para el seleccionado: victorias por 4 a 0 a Egipto, 2 a 1 a Israel y 1 a 0 a la Unión Soviética, jugados entre los meses de enero y abril.
La preparación para México fue planificada por el entrenador Bobby Robson y comenzó en el mes de mayo en Colorado Springs, Estados Unidos, con un entrenamiento en altura en las instalaciones de la Academia de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos. Hasta allí viajaron dieciocho jugadores, a los que luego se les sumarían cuatro jugadores del Everton que debían disputar la final de la FA Cup: Gary Stevens, Gary Lineker, Peter Reid y Trevor Steven.
Antes de viajar a México jugaron tres partidos amistosos contra selecciones: victoria por 4 a 1 a Corea del Sur el 14 de mayo, por 3 a 0 a México tres días después y por 1 a 0 a Canadá el 24 de ese mes. Sin embargo, durante esos partidos tanto Bryan Robson como Lineker sufrieron lesiones que pusieron en riesgo su participación: Robson con molestias en el hombro y en los músculos isquiotibiales, y Lineker con problemas en la muñeca.
Desde Vancouver el equipo viajó directamente a Monterrey, ciudad donde terminaría su preparación y jugaría la fase de grupos. Tras un partido amistoso frente a Monterrey el 28 de mayo que finalizó con una victoria por 4 a 1, la recuperación de Bryan Robson y la habilitación de la FIFA para que Lineker pudiera jugar con un yeso en su muñeca dejaron a Inglaterra lista para comenzar su participación en la Copa del Mundo.
El debut fue el 3 de junio contra Portugal, en el Estadio Tecnológico. A pesar de los buenos resultados previos, el partido finalizó con una derrota por 1 a 0, con el equipo teniendo problemas para aclimatarse a las altas temperaturas y teniendo que utilizar tanques de oxígeno durante el entretiempo. El segundo partido, contra Marruecos, no solo fue un fracaso por terminar en un empate sin goles, sino que se vio agravado por la expulsión de Ray Wilkins y la lesión, nuevamente en el hombro, de Bryan Robson. Con críticas de la prensa y la necesidad de ganar para clasificar a la siguiente fase, se enfrentó a Polonia en Monterrey. Gracias a tres goles de Lineker en el primer tiempo, Inglaterra obtuvo el segundo lugar del grupo y la clasificación a los octavos de final.[12]
Para la segunda fase el equipo viajó a la Ciudad de México, ya que el siguiente partido contra Paraguay se disputaría en el Estadio Azteca. La FA había elegido un hotel ubicado en una zona ruidosa de la ciudad que no permitía dormir a los jugadores, por lo que terminaron cambiando el hotel y hospedándose en el mismo que la selección italiana. A pesar de los problemas previos, el partido no fue complicado: dos goles de Lineker y uno de Peter Beardsley sellaron una victoria por 3 a 0 y le aseguraron al equipo un lugar entre los mejores ocho equipos del torneo.[13]
4. Previa del partido[editar]
4.1 La nueva camiseta argentina[editar]
El entrenador de la selección argentina le había encargado a Le Coq Sportif, fabricante oficial de la indumentaria desde 1979 hasta 1989, una camiseta más liviana pensando en las temperaturas con las que debía jugar el equipo. La empresa cumplió con el pedido y las confeccionó utilizando la tecnología Air-Tech, que además de reducir el peso otorgaba mayor respiración, pero solo confeccionó las camisetas titulares. Argentina había usado en el partido contra Uruguay la camiseta suplente de color azul hecha de algodón, que les resultó incómoda a los jugadores durante el desarrollo del mismo.
Como Argentina tenía que volver a jugar con la camiseta azul —dado que la titular inglesa era blanca y en el sorteo se había determinado que el equipo de Robson usara la titular— y la empresa de indumentaria se había negado a fabricar las suplentes con la misma tecnología que las titulares en tan poco tiempo, Bilardo decidió confeccionar una. Con ayuda de parte del cuerpo técnico y del tercer arquero Héctor Zelada, consiguieron en una tienda unas camisetas de la marca Le Coq Sportif azules y con cuello en V. Según algunas fuentes, Bilardo eligió entre dos camisetas diferentes, mientras que según otras solo había una. Los números fueron confeccionados con una tela gris metalizada utilizada comúnmente para los números de fútbol americano, mientras que los escudos de la AFA también fueron distintos: un diseñador realizó uno nuevo, similar al utilizado anteriormente, que fue cosido en la camiseta.[14]
4.2 Hooligans y barras bravas[editar]
La violencia en los estadios era un problema en los dos países: los hooligans en Inglaterra y las barras bravas en Argentina. En 1986 los muertos producto de las peleas entre los barras bravas seguían en aumento y algunos partidos del torneo de Primera División previos al mundial habían terminado con incidentes. En el caso de los hooligans, poco más de un año antes se había producido la tragedia de Heysel, que tuvo un saldo de 39 muertos y causó que la UEFA prohibiera a los clubes ingleses participar de competiciones europeas por cinco años.[15]
A diferencia del hooliganismo, las barras bravas argentinas son movimientos organizados que tienen el respaldo de los dirigentes de los clubes de fútbol, entrenadores y jugadores. Ese año habían viajado al torneo barras de varios clubes, aunque principalmente de Boca Juniors, que ya en el partido contra Uruguay habían causado incidentes tras pelearse con otros barras. Además de las peleas también presionaron a los jugadores para conseguir dinero. Según el utilero Tito Benros, integrantes de la barra de Boca bloquearon la salida del plantel y Bilardo y Maradona hablaron con ellos; días después, ante la propuesta de juntar dinero para los barrabravas, Jorge Valdano se opuso y Maradona resolvió no darles nada.[16]
Durante el partido se produjeron varios incidentes entre los hooligans y los barras, el más importante en los primeros minutos del segundo tiempo. Pero los más graves sucedieron finalizado el partido, en las calles de la ciudad, y terminaron con heridos y 68 arrestos.[17]
4.3 El contexto político[editar]
Funcionarios de ambos países habían intentado que el partido no exaltara el conflicto diplomático entre Argentina y el Reino Unido. Antes del partido, el ministro británico de Deportes se reunió con jugadores ingleses para recomendarles que no realizaran declaraciones políticas. Si bien el Gobierno argentino había puesto reparos a la realización del partido en 1984 cuando Independiente enfrentó a Liverpool en la Copa Intercontinental, en esta ocasión decidió no intervenir. Sin embargo, como se señaló, desde otras agrupaciones políticas sí hubo pedidos de diversa índole.
La prensa internacional, por su parte, alimentó durante la semana previa la narrativa de la revancha deportiva. En Inglaterra, algunos tabloides enmarcaron el partido en la memoria de la guerra; en Argentina, el encuentro se vivió como una posibilidad simbólica de desquite para una sociedad que todavía procesaba la derrota bélica y sus consecuencias sociales.[18]
5. El partido[editar]
5.1 Formaciones y planteamientos tácticos[editar]
El partido comenzó al mediodía, por lo que a la dificultad física de jugar en los 2250 metros de altura en los que se encuentra la Ciudad de México se le sumaron las altas temperaturas del verano mexicano. Durante toda la Copa del Mundo los partidos se disputaron al mediodía o en las primeras horas de la tarde, una decisión que se basó en motivos exclusivamente comerciales ya que era el mejor horario para la transmisión en los países europeos. Durante el torneo, Maradona y Valdano se manifestaron públicamente en contra de esta decisión.[19]
Tácticamente, Inglaterra mantuvo la formación 4-4-2 que había utilizado durante el torneo. Formó con Peter Shilton en el arco; una defensa compuesta por Gary Stevens, Terry Fenwick, Terry Butcher y Kenny Sansom; Trevor Steven, Steve Hodge, Peter Reid y Glenn Hoddle en el mediocampo; y en el ataque Gary Lineker y Peter Beardsley.
Robson mantuvo también la marca en zona y no le hicieron marca personal a ningún jugador argentino, ni siquiera a Maradona. El entrenador inglés explicó posteriormente que no designó un marcador al hombre porque habría afectado el funcionamiento colectivo del equipo y porque creía firmemente que, si jugaban todo lo bien que podían, podrían derrotar a Argentina a pesar de Maradona.
Argentina, en cambio, modificó su posicionamiento táctico a un 3-5-2, forzado principalmente por la segunda amarilla en el torneo que había recibido Oscar Garré en el partido contra Uruguay, que lo obligaba a perderse los cuartos de final. Fue reemplazado por Julio Olarticoechea. Si bien Bilardo ya había utilizado esa táctica con anterioridad, no lo hacía desde una gira por Europa en 1984. La segunda modificación para el uso de este esquema fue el reemplazo de Pedro Pasculli, un delantero, por Héctor Enrique, un volante. En este esquema los tres defensores tienen un posicionamiento central, flanqueados por dos mediocampistas con funciones más defensivas. Este sistema le permitió a Bilardo mantener cierta solidez defensiva mientras le otorgaba mayor libertad a un creador de juego como Maradona.[20]
La defensa argentina estuvo formada por José Luis Brown como líbero, acompañado por Oscar Ruggeri y José Cuciuffo en la posición de stoppers. El mediocampo se compuso con Sergio Batista en el centro del campo, Ricardo Giusti y Héctor Enrique por la derecha, y Julio Olarticoechea y Jorge Burruchaga por la izquierda. Tanto Giusti como Olarticoechea tenían funciones más defensivas, mientras que Enrique y Burruchaga tenían mayor proyección y actuaban como soporte para el ataque. En la delantera se ubicaron Jorge Valdano como referente de área y Diego Maradona, levemente por detrás de él.
5.2 Primer tiempo[editar]
El partido se inició con Inglaterra sacando del medio, con un pase de Beardsley a Lineker. Durante los primeros minutos no hubo jugadas de peligro, hasta que en el minuto 9 Maradona se dirigió hacia el área y fue golpeado por Fenwick, recibiendo este la primera amarilla del partido. Maradona ejecutó el tiro libre y, después de que la pelota pegara en la barrera, Shilton la envió al córner.
A los 12 minutos llegó la primera jugada de peligro iniciada por Inglaterra cuando Pumpido, intentando interceptar un pase largo de Hodge, se resbaló y le dio la oportunidad a Beardsley de anotar, pero este envió la pelota afuera. El resto del primer tiempo pasó sin jugadas relevantes, más allá de otro tiro libre pateado por Maradona.
El encuentro se caracterizó en esa primera etapa por la cautela táctica de Inglaterra y por los intentos argentinos de asociarse en el mediocampo. Los ingleses, sin embargo, no renunciaron a su plan y mantuvieron las líneas compactas, dificultando el avance de Argentina por el centro.[21]
5.3 Segundo tiempo[editar]
La mano de Dios
Los primeros minutos del segundo tiempo comenzaron con una mayor posesión argentina, que dio resultado en el minuto 6 cuando Olarticoechea se proyectó por la izquierda y dio un pase a Maradona, quien regateó a Hoddle y Reid y le pasó la pelota a Valdano antes de enfrentarse con Fenwick. Valdano no logró controlar el pase y Hodge intentó dar un pase hacia atrás a Shilton, sin notar que Maradona corrió hacia el área y, tras saltar para anticipar al arquero, impactó la pelota con su mano izquierda antes de que el jugador inglés pudiera despejarla.
Tras convertir el gol, Maradona se dirigió al córner derecho a festejar mientras los jugadores ingleses, principalmente Shilton y Fenwick, se quejaban con el árbitro. Pero a pesar de las protestas, ni Ali Bin Nasser ni Bogdan Dotchev anularon el gol, aunque inicialmente tuvieron dudas. Bin Nasser explicó después que estaba esperando que Dotchev le diera una pista de lo que había pasado exactamente, pero que el asistente no señaló la mano, y que las instrucciones que la FIFA les dio antes del juego eran claras: si un colega estaba en una mejor posición que la suya, debía respetar su visión. Dotchev, por su parte, afirmó que sintió inmediatamente que había algo irregular, pero que en ese entonces la FIFA no permitía a los asistentes discutir las decisiones del árbitro.[22]
Sin embargo, Maradona tardaría varios años en reconocer públicamente que el gol había sido con la mano. Al terminar el partido lo negó utilizando una frase que finalmente denominó el gol. Ante los periodistas declaró: «Lo hice con la cabeza de Maradona pero con la mano de Dios». La expresión «Mano de Dios» se convirtió desde entonces en el nombre con el que se conoce la jugada en todo el mundo.
El gol del siglo
Solo cuatro minutos después del primer gol, en el minuto 55, Cuciuffo recuperó la pelota luego de un ataque inglés y dio un pase a Enrique que, ante la salida de Beardsley, se la entregó a Maradona. El capitán argentino giró y se quitó la marca tanto del delantero como de Reid. Peter Reid recordó: «Fui hacia él pero hizo ese giro sobre sí mismo que le permitió ganar un metro. Pisó la pelota y dio media vuelta. El movimiento tuvo un equilibrio y una clase impresionantes. Fue rápido, demasiado para mí».[23]
Luego Maradona se dirigió en velocidad hacia el arco de Inglaterra, eludiendo a Butcher en el camino. Terry Butcher recordó con amargura: «Estaba más enojado con el segundo gol por la forma en que me venció. Venció al resto de los jugadores ingleses solo una vez, pero dio la impresión de que me venció dos veces».[24]
También gambeteó a Fenwick antes de entrar finalmente al área. Fenwick explicó que en el primer tiempo le habían mostrado una tarjeta amarilla por hacerle faltas, que lo había acosado mucho y que, en ese momento, estando en la última línea de defensa, se jugaba la expulsión: «En otras circunstancias lo habría derribado. Pero tuve que tomar una decisión en menos de un segundo. Y, mientras dudaba, él se metió en el área y marcó».[25]
Al ingresar en velocidad, Shilton salió a achicar el espacio y Maradona lo regateó por la derecha, definiendo al arco mientras Butcher se barría para intentar quitarle la pelota, sin poder evitar el 2 a 0. Peter Shilton relató: «Maradona llevaba la pelota y Butcher le respiraba debajo del cuello. El 99 por ciento de los jugadores que están en esa situación optarían por rematar al arco. Yo esperaba eso y estaba listo, pero Maradona recién pateó cuando Butcher le cometía infracción. Me tiré pero fue una fracción de segundo tarde. Estuve cerca de tocar la pelota, pero no pude y fue gol. El estadio estalló».[26]
El gol es conocido como el «Gol del Siglo» tras ser elegido como el mejor gol de la Copa del Mundo en una encuesta realizada por la FIFA en la que hubo más de 340 mil votos. Asociado a esta jugada se encuentra el relato que realizó para la transmisión de Radio Argentina el periodista uruguayo Víctor Hugo Morales, con la célebre secuencia: «La va a tocar para Diego, ahí la tiene Maradona, lo marcan dos, pisa la pelota Maradona, arranca por la derecha el genio del fútbol mundial... ¡Genio! ¡Genio! ¡Genio! Ta-ta-ta-ta-ta-ta-ta-ta... Gooooool... Gooooool... ¡Quiero llorar! ¡Dios Santo, viva el fútbol! ¡Golaaazooo! ¡Diegoooool! ¡Maradona!».[27]
La frase completa de Morales terminó: «Argentina 2 - Inglaterra 0. Diegol, Diegol, Diego Armando Maradona... Gracias Dios, por el fútbol, por Maradona, por estas lágrimas, por este Argentina 2 - Inglaterra 0».[28]
6. Desenlace y legado[editar]
6.1 El descuento de Inglaterra[editar]
Inglaterra no logró reorganizarse inmediatamente después del segundo gol argentino, pero con el correr de los minutos volvió a presionar. A los 81 minutos, Gary Lineker anotó el descuento y estableció el resultado definitivo de 2–1.[29]
En los minutos finales, Inglaterra intentó buscar el empate, pero no consiguió vulnerar nuevamente la defensa argentina. El partido terminó sin nuevas emociones y Argentina avanzó a las semifinales.
6.2 Después del partido[editar]
La clasificación argentina a semifinales terminó de sellar el destino de un equipo que había comenzado el torneo bajo fuertes críticas. El triunfo contra Inglaterra se relató en Argentina como una reivindicación deportiva en medio de la memoria de la guerra de las Malvinas, aunque los jugadores y el cuerpo técnico insistieron en separar lo futbolístico de lo bélico.
Argentina se enfrentó en las semifinales a Bélgica y ganó 2 a 0[sin verificar], con dos goles de Diego Maradona, y posteriormente se consagró campeón del mundo al derrotar 3 a 2[sin verificar] a la Alemania Federal en la final disputada en el Estadio Azteca.[30]
Diego Maradona recibió después del certamen el Balón de Oro[sin verificar] como mejor jugador del Mundial, mientras que Gary Lineker se adjudicó la Bota de Oro al máximo goleador.
6.3 Legado y memoria[editar]
El partido quedó fijado en la memoria del fútbol mundial por la concentración en un solo encuentro de dos jugadas antagónicas atribuidas al mismo protagonista: una trampa no sancionada y una obra maestra de habilidad individual. La tensión entre ambas condensa, para muchos analistas, la complejidad de la figura de Maradona, capaz de producir admiración y controversia en cuestión de minutos.
La «Mano de Dios» se incorporó al vocabulario futbolístico como referencia directa a la jugada del 22 de junio de 1986. El «Gol del Siglo» fue reconocido formalmente por la FIFA en 2002 como el mejor gol de la historia de las Copas del Mundo, en una votación con más de 340 mil participantes. En Argentina, el partido se relata como un hito cultural que excede lo deportivo; en Inglaterra, se mantiene como una herida abierta por la injusticia arbitral.[31]
El encuentro también dejó una huella material. La camiseta azul improvisada para aquel partido se convirtió en una pieza célebre de la historia de la indumentaria deportiva. La frase «barrilete cósmico» quedó asociada para siempre a la jugada del segundo gol. El relato de Víctor Hugo Morales trascendió la radio y pasó a formar parte del acervo cultural del fútbol en español.
Décadas después, el partido sigue siendo citado en documentales, libros y notas periodísticas. En 2021se multiplicaron los homenajes tras el fallecimiento de Maradona[sin verificar], y el partido contra Inglaterra fue una de las imágenes más reproducidas en las conmemoraciones.[32]
7. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]
El relato de Víctor Hugo Morales para Radio Argentina es, probablemente, la pieza más influyente del partido en el mundo hispanohablante. La narración se repitió durante décadas en programas de radio y televisión de América Latina y España, y la exclamación «barrilete cósmico» quedó integrada al habla coloquial de los aficionados al fútbol en varios países.
En Argentina, el partido es objeto de reproducciones periódicas en aniversarios y días conmemorativos. Los canales de televisión y las plataformas de streaming suelen programar documentales sobre el Mundial de 1986 cada vez que se disputa una Copa del Mundo, con especial atención al cruce contra Inglaterra. En México, país anfitrión del torneo, el partido se recuerda también como un capítulo destacado de la historia del Estadio Azteca, que albergó la final y varias de las jugadas más célebres del certamen.
En el resto de Hispanoamérica, la figura de Maradona y el contexto de las Malvinas dotaron al partido de un significado que trascendió las fronteras argentinas. La narración de Morales se escuchó en directo en numerosas emisoras asociadas, lo que convirtió la jugada del segundo gol en una experiencia colectiva para millones de oyentes de habla hispana. Los debates sobre la «Mano de Dios» y el «Gol del Siglo» también se integraron a la conversación futbolística en España, donde la rivalidad con Inglaterra y la admiración por Maradona tenían raíces propias.
En cuanto a la difusión actual, el partido está disponible en colecciones y resúmenes históricos de la Copa del Mundo que circulan en distintas plataformas. No se registra una gira, evento conmemorativo o partido homenaje de carácter masivo fijado de manera recurrente en la región, pero las reproducciones mediáticas del encuentro se mantienen estables con cada aniversario.[33]
8. Referencias[editar]
Las referencias originales del artículo en español de Wikipedia se agrupan a continuación por temas.
- Referencias sobre la rivalidad de 1966 y la guerra de las Malvinas: Simon Kuper, «The conflict lives on», The Guardian, 25 de febrero de 2002; John Carlin, «England v Argentina - A history», The Guardian, 19 de mayo de 2002.
- Referencias sobre la preparación de Argentina: Andrés Burgo, México 86: la gran victoria, 2016; Leandro Zanoni, Vivir el Mundial, 2006; Diego Maradona, Yo soy el Diego, 2000.
- Referencias sobre la preparación de Inglaterra: Steve Hodge, A Man for All Seasons, 2011.
- Referencias sobre el partido: FIFA.com, informe del partido (archivado); Scott Murray, «World Cup: 25 stunning moments… No9», The Guardian, 8 de abril de 2014; Metodi Shumanov, «How Diego Maradona's Hand of God goal ignited a feud between the men who gave it», The Guardian, 10 de diciembre de 2014.
- Referencias sobre la encuesta FIFA: FIFA.com, «Diego Maradona goal voted the FIFA World Cup Goal of the Century», 30 de mayo de 2002 (archivado).
- Referencias sobre los incidentes: BBC News, «South Africa deports Argentine football 'hooligans'», 18 de junio de 2010; El País, «El Gol», 22 de junio de 2006.
El recuento de 19 faltas argentinas y 33 inglesas es el más difundido, aunque hay discrepancias según la fuente. Algunos registros elevan ligeramente los totales por la dureza general del partido. ↩︎
Kreitlein afirmó posteriormente que no necesitaba comprender el idioma para interpretar la conducta del capitán argentino. La frase con la que resumió el episodio se cita con frecuencia en la prensa inglesa. ↩︎
La declaración de Ramsey se produjo en la conferencia de prensa posterior al partido y durante décadas se consideró un punto de quiebre en la relación entre el fútbol inglés y el sudamericano. ↩︎
El conflicto le costó la vida a 649 soldados argentinos, 255 británicos y 3 civiles isleños. Las relaciones diplomáticas entre ambas naciones se interrumpieron durante ocho años y se restablecieron en 1990 mediante el Tratado de Madrid, aunque sin que ninguno renunciara a su pretensión de soberanía. ↩︎
El gobierno argentino, que en 1984 había puesto reparos a la realización de un partido entre Independiente y Liverpool por la Copa Intercontinental, decidió en esta ocasión no intervenir en lo relativo al cruce mundialista. ↩︎
Los pedidos provenientes de agrupaciones políticas y sociales no fueron adoptados por la AFA ni por el cuerpo técnico. El plantel evitó concentrarse en el simbolismo bélico antes del partido. ↩︎
Hasta 1994 existió en la Argentina el servicio militar obligatorio para los hombres de entre 18 y 21 años. La elegibilidad se determinaba en principio por un sorteo público realizado por la Lotería Nacional, utilizando los últimos tres dígitos del Documento Nacional de Identidad. Quienes obtenían un «número bajo» quedaban exceptuados de la conscripción. ↩︎
Burruchaga recordó con crudeza el período posterior a la guerra: «¿Sabés la cantidad de veces que pensé que podía viajar a las Malvinas? Después de la guerra, seguí yendo tres semanas al regimiento, hasta que nos dieron la baja, y en ese tiempo nos preguntábamos con los otros conscriptos: "¿Te acordás de fulano?, murió. ¿Y te acordás del otro? También murió"». ↩︎
Menotti, en cambio, declaró en defensa de O'Reilly: «El técnico de la selección tiene que representar el sentimiento y el gusto del pueblo argentino por el fútbol. Pero si alguien lo dice en voz alta, como O'Reilly, los enanos mentales corren a buscar fantasmas: el golpe, el complot. La verdad es muy clara: a nadie le gusta la selección». ↩︎
La salida de Passarella del once por motivos de salud alteró el liderazgo interno del grupo. Su ausencia dejó la capitanía definitivamente en manos de Maradona y redistribuyó las funciones de salida desde el fondo. ↩︎
La fase de grupos de Argentina se jugó íntegramente en el Estadio Olímpico Universitario y en el Estadio Cuauhtémoc de Puebla. El gobierno mexicano había distribuido las sedes para evitar desplazamientos largos entre partidos dentro de cada grupo. ↩︎
El triplete de Lineker contra Polonia fue el primer hat-trick de un jugador inglés en una Copa del Mundo desde Geoff Hurst en la final de 1966. Los tres goles llegaron antes del descanso. ↩︎
Inglaterra jugó contra Paraguay en el Estadio Azteca el 18 de junio, cuatro días antes del cruce con Argentina. La familiaridad con el escenario, sin embargo, no evitó la eliminación en cuartos. ↩︎
La camiseta improvisada se convirtió en un objeto de colección. Durante años circularon versiones contradictorias sobre si hubo una o dos camisetas disponibles para el partido, y sobre quién localizó exactamente el modelo definitivo. ↩︎
La tragedia de Heysel ocurrió el 29 de mayo de 1985, antes de la final de la Copa de Europa entre Juventus y Liverpool en Bruselas. La sanción posterior excluyó a los clubes ingleses de todas las competiciones de la UEFA. ↩︎
El jefe de «la 12», la barra brava de Boca Juniors, era en aquel momento José Barritta, conocido como «El Abuelo». El relato de Tito Benros describe la tensión entre el plantel, el cuerpo técnico y los grupos organizados que viajaron a México. ↩︎
La cifra de 68 arrestos corresponde a los disturbios ocurridos en las inmediaciones del Estadio Azteca y en zonas aledañas tras la conclusión del encuentro. La prensa mexicana de la época documentó además daños materiales en vehículos y comercios. ↩︎
La cobertura periodística de la época osciló entre el sensacionalismo y el pedido de mesura. En Argentina, el gobierno de Raúl Alfonsín mantuvo una posición de prudencia institucional; en el Reino Unido, la FA instó a los medios a centrarse en lo deportivo. ↩︎
Maradona declaró: «Sin nosotros esto no existiría. Lo que queremos es que se nos respete, como nosotros respetamos a todos. Por eso yo me pregunto, ¿por qué no se nos consulta a la hora de tomar determinaciones o aplicar reglamentaciones?». La queja apuntaba a los horarios impuestos por las necesidades televisivas europeas. ↩︎
La adopción del 3-5-2 respondió tanto a la suspensión de Garré como a la necesidad de poblar el mediocampo ante un rival con dos puntas muy móviles. Bilardo ya lo había ensayado en 1984, pero hacia 1986 la variante con líbero era poco frecuente en el fútbol de selecciones. ↩︎
La estadística de disparos al arco durante el primer tiempo era escasa. El partido se trabó en la zona media y las ocasiones claras se limitaron al fallo de Beardsley y a las pelotas paradas de Argentina. ↩︎
La polémica sobre la actuación del equipo arbitral se mantuvo durante décadas. Bin Nasser y Dotchev dieron versiones públicas que se contradicen en parte y que ilustran las limitaciones reglamentarias de la época para la intervención de los asistentes. ↩︎
Reid, que jugaba con problemas en un tobillo, describió la acción como uno de los peores momentos de su carrera. El giro de Maradona sobre sí mismo se cita habitualmente como el inicio de la jugada. ↩︎
La percepción de Butcher alude a que Maradona lo superó primero en la banda y luego en la definición, cuando el defensor se barrió para intentar evitar el disparo. ↩︎
La duda de Fenwick fue un factor táctico determinante. Sin una segunda amarilla, el defensor probablemente habría cortado la jugada con una falta táctica lejos del área. ↩︎
El portero inglés consideró en su relato que la demora de Maradona hasta el instante del contacto lo dejó sin tiempo de reacción. La jugada se completó con el arco vacío desde el punto de vista de los relatos ingleses. ↩︎
El relato de Víctor Hugo Morales concluyó con la frase «barrilete cósmico», que se convertiría en uno de los apodos más perdurables de Maradona. El término tuvo su origen en la disputa periodística entre los partidarios de Menotti, que usaban «barrilete» de forma despectiva, y los defensores de Bilardo, que lo resignificaron positivamente. ↩︎
El relato completo de Morales duró más de un minuto y se convirtió en una pieza clásica de la radiofonía deportiva en español. En algunos países, la narración se sigue difundiendo en efemérides y documentales. ↩︎
El gol de Lineker no alteró la clasificación a semifinales. Con esa anotación, Lineker llegó a seis goles en el torneo y terminó como máximo goleador de la Copa del Mundo de 1986. ↩︎
La Copa del Mundo de 1986 fue el segundo título mundial de Argentina, después del conseguido en 1978. Carlos Bilardo se convirtió en uno de los pocos entrenadores en ganar el torneo como técnico. ↩︎
La percepción inglesa del partido sigue marcada por el error arbitral del primer gol, mientras que en la narrativa argentina el segundo tanto suele celebrarse como una de las máximas expresiones del fútbol de todos los tiempos. ↩︎
Maradona falleció el 25 de noviembre de 2020, a los 60 años. En los días posteriores, la AFA, la FIFA y numerosas instituciones rindieron homenaje con imágenes del Mundial de 1986, entre ellas las jugadas del partido contra Inglaterra. ↩︎
A 2026, las plataformas que ofrecen archivos de la Copa del Mundo de 1986 suelen incluir el resumen oficial del partido. La cobertura periodística, los documentales y los especiales de radio aumentan en cada aniversario redondo del torneo. ↩︎