Aristóteles
| Aristóteles | |
|---|---|
| Ἀριστοτέλης | |
| Nacimiento | 384 a. C. Estagira, Reino de Macedonia |
| Fallecimiento | 322 a. C. (61 o 62 años) Calcis, Reino de Macedonia |
| Nacionalidad | Griego |
| Ocupación | Filósofo, polímata y científico |
| Movimiento | Escuela peripatética Aristotelismo |
| Cargo | Escolarca del Liceo |
| Maestro | Platón |
| Estudiantes | Alejandro Magno, Teofrasto, Aristóxeno, Eudemo de Rodas, entre otros |
| Obras principales | Metafísica, Política, Ética nicomáquea, Órganon, Física, Poética |
| Padres | Nicómaco y Festis |
| Cónyuge | Pitias de Aso Herpilis |
| Hijos | Pitias la Joven Nicómaco |
1. Resumen[editar]
Aristóteles (en griego antiguo, Ἀριστοτέλης; en griego moderno, Αριστοτέλης; en latín, Aristoteles) fue un filósofo, polímata y científico griego nacido en Estagira, al norte de la Antigua Grecia, en 384 a. C. o 383 a. C.; murió en Calcis, en la isla de Eubea, en 322 a. C. Se le conoce también como el Estagirita por su ciudad natal y, junto con Platón, es considerado padre de la filosofía occidental. Su influencia sobre la historia intelectual de Occidente se ha extendido por más de dos milenios.[1]
Fue discípulo de Platón y de otros pensadores, como Eudoxo de Cnido, durante los veinte años que pasó en la Academia de Atenas. Poco después de la muerte de Platón abandonó Atenas y, tiempo más tarde, fue maestro de Alejandro Magno en el Reino de Macedonia durante al menos dos años. En la última etapa de su vida regresó a Atenas y fundó su propia escuela, el Liceo, donde enseñó hasta aproximadamente un año antes de morir. Como fundador de la escuela peripatética y del aristotelismo, inició una de las tradiciones filosóficas más duraderas de la Antigüedad.
Aristóteles escribió cerca de 200 obras, de las cuales se han conservado 31 en el llamado Corpus Aristotelicum. Ninguna de las conservadas parece haber estado destinada por él a la publicación. Sus textos abarcan lógica, metafísica, filosofía de la ciencia, ética, política, estética, retórica, física, astronomía y biología. Transformó muchas de las áreas que abordó y suele reconocérsele como padre fundador de la lógica y de la biología, por haber realizado las primeras investigaciones sistemáticas conocidas en esas materias.[2]
Su filosofía se apartó del platonismo en un punto central: sostuvo que la fuente del conocimiento es la experiencia y que las formas no existen separadas de las cosas sensibles, sino que están unidas a la materia. Según su teoría hilemórfica, cada entidad sensible es una sustancia compuesta de materia y forma, y toda sustancia tiende hacia una causa final conforme a su naturaleza. Su ética, aunque siempre influyente, recuperó un interés renovado con el desarrollo moderno de la ética de las virtudes.
2. Primeros años[editar]
Aristóteles nació en 384 a. C., o según algunos autores en 383 a. C., durante el primer año de la olimpiada XCIX.[3] Su ciudad natal, Estagira, se hallaba en la península Calcídica, cerca del actual monte Athos, en un territorio que entonces pertenecía al Reino de Macedonia y que hoy corresponde a la región de Macedonia, en Grecia. La localidad actual de Stavros suele identificarse con el emplazamiento de la antigua Estagira.[4]
Su padre, Nicómaco, pertenecía a la corporación de los asclepiadeos, profesionales de la medicina, y fue médico del rey Amintas III de Macedonia. Ese vínculo explica la relación de Aristóteles con la corte macedonia, que tendría una influencia decisiva en su vida. Su madre, Festis, era oriunda de Calcis y también estaba vinculada a los asclepiadeos. La familia residió durante un tiempo en Pella, en la época del rey Arquelao I de Macedonia, aunque Aristóteles no permaneció mucho allí: sus padres murieron cuando él era todavía muy joven. Probablemente se trasladó entonces a Atarneo.
En 367 a. C., cuando Aristóteles tenía diecisiete años, murió su padre y se hizo cargo de él su tutor Proxeno de Atarneo, quien lo envió a Atenas para estudiar en la Academia de Platón.[5] La ciudad era por entonces el principal centro intelectual del mundo griego. Aristóteles permaneció en la Academia unos veinte años, hasta la muerte de Platón en 347 a. C.[6]
3. Período en la Academia[editar]
Aristóteles ingresó a la Academia cuando Platón y la propia institución gozaban ya de gran fama en el mundo griego. Allí recibió una formación amplia y pasó por el período de máximo esplendor de la escuela. Su primer vínculo decisivo con otras doctrinas filosóficas provino de Eudoxo de Cnido, cuya exigencia de “salvar los fenómenos” —es decir, hallar principios que expliquen los hechos conservando su modo genuino de presentarse— dejó huella en la orientación empírica de Aristóteles.[7]
En la Academia, Platón lo llamaba “el lector”, porque prefería formarse mediante escritos en lugar de hacerlo únicamente de forma oral, como era costumbre en la escuela. Aristóteles también se relacionó con Espeusipo, Filipo de Opunte, Erasto y Corisco. Durante ese período juvenil escribió varios diálogos y el Protréptico, una exhortación a la filosofía dirigida al público general. Ninguna de esas obras se ha conservado completa; de varias solo se conocen fragmentos.[8]
Los veinte años en la Academia no convirtieron a Aristóteles en un simple continuador del platonismo. Aunque partió de los problemas abiertos por Platón, desarrolló una filosofía propia, sobre todo en la teoría de la sustancia, en la lógica y en la explicación de la naturaleza. La crítica a la separación platónica de las Ideas se convertiría más tarde en uno de los ejes de su metafísica.
4. Viajes, Alejandro Magno y fundación del Liceo[editar]
Tras la muerte de Platón en 347 a. C., Aristóteles dejó Atenas. La tradición antigua explica su partida por la decepción de que la dirección de la Academia pasara a Espeusipo, sobrino de Platón; sin embargo, ese dato es dudoso, porque un macedonio no podía heredar bienes atenienses. Es probable que el clima político ateniense, hostil a los macedonios, hiciera inconveniente su permanencia.
Aristóteles se trasladó a Atarneo y a Aso, en la península de Asia Menor, donde vivió unos tres años bajo la protección de su amigo Hermias, gobernante de la ciudad. Cuando Hermias fue asesinado, Aristóteles se mudó a Mitilene, en la isla de Lesbos, y permaneció allí dos años. Junto con Teofrasto, nativo de Lesbos, continuó investigaciones centradas en la zoología y la biología marina. En esa etapa se casó con Pitias de Aso, sobrina de Hermias, con quien tuvo una hija llamada también Pitias.
En 343 a. C., el rey Filipo II de Macedonia convocó a Aristóteles para que fuera tutor de su hijo de trece años, el futuro Alejandro Magno. La relación se desarrolló en Mieza y en Pella, entonces centro del poder macedonio. Aristóteles enseñó a Alejandro durante al menos dos años, hasta que este inició su carrera militar. Durante su estancia en la corte macedonia dio lecciones también a otros dos futuros reyes: Ptolomeo y Casandro.
En 335 a. C., Aristóteles regresó a Atenas y fundó su propia escuela, el Liceo, llamado así por estar situado dentro de un recinto dedicado a Apolo Licio. A diferencia de la Academia, el Liceo no era una escuela privada, y muchas de sus clases eran públicas y gratuitas. Aristóteles reunió allí una vasta biblioteca y un grupo de discípulos e investigadores conocidos como los peripatéticos, término derivado del griego περιπατητικός, “itinerantes”, por la costumbre de discutir mientras caminaban.[9] La mayoría de las obras conservadas de Aristóteles provienen de este período.
5. Vida personal y muerte[editar]
Durante su etapa en Atenas murió su esposa Pitias, y Aristóteles inició una nueva relación con Herpilis, que pudo ser nativa de Estagira. Las fuentes antiguas discrepan sobre su condición jurídica: algunos suponen que era esclava, mientras otros deducen del testamento de Aristóteles que era una mujer libre y probablemente su esposa al final de su vida. De esa relación nació un hijo llamado Nicómaco, a quien Aristóteles dedicó la Ética nicomáquea.[10]
Aunque poco se sabe de su aspecto físico, las descripciones antiguas lo presentan como calvo, de piernas cortas, ojos pequeños y voz balbuciente; elegante al vestir y poco inclinado a los hábitos ascéticos. Se le describe también como un hombre práctico, observador cuidadoso, de mente elevada y buen carácter.
Cuando Alejandro Magno murió en 323 a. C., Atenas se volvió un lugar peligroso para quienes tenían vínculos macedonios como Aristóteles. Según la tradición, habría declarado que no veía razón para permitir que Atenas pecara dos veces contra la filosofía, en alusión a la condena de Sócrates. Dejó Atenas y se estableció en Calcis, en la isla de Eubea, donde murió al año siguiente, en 322 a. C., a los 61 o 62 años de edad, a causa de una enfermedad de los órganos digestivos. Su testamento fue conservado por Diógenes Laercio.[11]
6. Obra[editar]
6.1. Corpus Aristotelicum[editar]
La obra conservada de Aristóteles se agrupa bajo el nombre de Corpus Aristotelicum. Está integrada por 31 obras, según el cómputo habitual, aunque la cifra no debe entenderse como un dato fijo: los manuscritos antiguos transmiten los textos con variantes, y la atribución de algunas piezas ha sido discutida por la crítica moderna.[12] Aristóteles escribió cerca de 200 obras, en su mayoría perdidas. Las conservadas pertenecen sobre todo a su actividad docente en el Liceo y no parecen haber estado destinadas a la publicación literaria.
La edición del Corpus que terminó formando el canon se suele vincular a Andrónico de Rodas, activo en el siglo I a. C., quien reunió y ordenó varios tratados aristotélicos. De esa tarea deriva el nombre de la Metafísica: los libros situados “después de la física” en la colección recibieron esa designación, que el propio Aristóteles no usó para su filosofía primera.[13]
6.2. Obras principales[editar]
Entre las obras conservadas se destacan las siguientes.
[ Desplegar / Plegar ]
- Órganon, conjunto de tratados lógicos.
- Categorías.
- Sobre la interpretación.
- Primeros analíticos.
- Segundos analíticos.
- Tópicos.
- Refutaciones sofísticas.
- Física.
- Sobre el cielo.
- Sobre la generación y la corrupción.
- Acerca del alma.
- Metafísica.
- Ética nicomáquea.
- Ética eudemia.
- Política.
- Retórica.
- Poética.
- Historia de los animales.
- Partes de los animales.
- Reproducción de los animales.
Fuera del Corpus se mencionan muchos títulos hoy perdidos, entre ellos diálogos juveniles, el Protréptico y obras sobre filosofía para el público general. De varios solo se conservan fragmentos.
7. Filosofía[editar]
7.1. Clasificación de los saberes[editar]
Aristóteles empleó el término “ciencia” en un sentido más amplio que el del método científico moderno. Distinguió tres tipos de saberes o filosofías: el saber práctico, que incluye la ética y la política; el saber productivo, que estudia las artes, incluida la poética; y el saber teórico, puramente contemplativo, que abarca la física, las matemáticas y la metafísica. La lógica y la retórica no constituyen para Aristóteles saberes sustantivos, sino instrumentos o disciplinas propedéuticas del conocimiento.
7.2. Lógica[editar]
Aristóteles es considerado fundador de la lógica por haber convertido el razonamiento válido en objeto de estudio sistemático. En el Órganon, formado por seis[sin verificar] tratados, desarrolló una teoría del silogismo como forma de inferencia en la que, a partir de dos premisas, se sigue necesariamente una conclusión. Su análisis de los términos, las proposiciones, los predicables y los tipos de oposición sentó las bases de la lógica clásica durante siglos.
Su lógica no solo servía para ordenar el discurso, sino también para establecer las condiciones de una demostración científica. En los Segundos analíticos distinguió entre lo que es más conocido para nosotros y lo que es más conocido por naturaleza, y sostuvo que la ciencia demostrativa parte de principios indemostrables. El principio de no contradicción ocupa un lugar central: es el más seguro de todos los principios y no puede demostrarse, porque toda demostración lo presupone.
7.3. Filosofía primera o metafísica[editar]
La metafísica aristotélica, desenvolvida en los libros de la Metafísica, es ante todo una ciencia del ser en tanto que ser. Aristóteles la llamó “filosofía primera”, “ciencia primera” o “teología”; la denominación “metafísica” es posterior. En el libro IV formula su objeto con una declaración célebre:
Hay una ciencia que estudia lo que es, en tanto que algo que es, y los atributos que, por sí mismo, le pertenecen.
Esa ciencia no se identifica con ninguna ciencia particular. Las ciencias particulares, como las matemáticas o la física, recortan una parcela de la realidad; la filosofía primera, en cambio, se ocupa universalmente de lo que es. Aristóteles la identifica con la sabiduría y la vincula con el estudio de lo divino: si hay algo eterno, inmóvil y separado, su conocimiento corresponderá a la teología, la más valiosa de las ciencias especulativas.
7.4. Crítica a Platón[editar]
Aristóteles recopiló y estudió el pensamiento de los filósofos anteriores, desde Tales hasta su maestro, y con ello inauguró la historiografía filosófica. Sometió a crítica la teoría platónica de las Ideas. Admitió, con Sócrates y Platón, que la esencia define al ser, pero concibió la esencia como forma inseparable de la materia. Frente a Platón, que situó los universales como realidades separadas, Aristóteles sostuvo que la forma se realiza en los individuos concretos: la salud, por ejemplo, no existe por sí sola como entidad separada, sino como atributo de los seres individuales sanos.[14]
A la separación platónica opuso también una objeción tradicionalmente conocida como “argumento del tercer hombre”: si un hombre es hombre porque participa de la Idea de hombre, se necesitaría una tercera forma para explicar qué tienen en común el hombre y la Idea, y así al infinito. Para Aristóteles, Platón separó la sustancia de aquello que es su sustancia y duplicó innecesariamente la realidad.
7.5. Acto y potencia[editar]
Ante el problema del cambio, Aristóteles elaboró la distinción entre acto y potencia. Parménides había negado el cambio, porque el no ser no puede existir; los heraclíteos sostuvieron que todo fluye. Aristóteles resolvió esa tensión distinguiendo entre el ser en acto y el ser en potencia. El cambio es “la actualización de lo que está en potencia”: una semilla es árbol en potencia, y el árbol es la actualización de esa potencia.
El concepto de potencia tiene dos matices: la capacidad de producir una acción y la capacidad de recibirla. El acto se entiende a su vez como entelequia, la realización de lo que estaba en potencia, o como energeia, la acción de una potencia activa. No hay generación desde la nada; lo que hay es privación y paso de la potencia al acto. Aristóteles considera el acto anterior y superior a la potencia, porque todo cambio se define por un fin no alcanzado, y lo que aún no ha llegado a ser no es aún plenamente.
7.6. Sustancia y accidente[editar]
Aristóteles entendió el ser principalmente como sustancia, aquello que existe por sí mismo. Distinguió cuatro sentidos de la sustancia: esencia, universal, género y sujeto. En las Categorías diferenció entre sustancia primera, el individuo concreto que no se predica de otro ni está en otro, y sustancia segunda, la especie o el género que se predica de la sustancia primera. Así, Sócrates es sustancia primera; ser hombre es su esencia o género, es decir, su sustancia segunda.
Junto a la sustancia están los accidentes, modos de ser que se dan en una sustancia sin constituir su esencia. Los accidentes no existen separados de la sustancia. Los cambios accidentales son los que no destruyen la sustancia: algo cambia de cualidad, de cantidad o de lugar, pero sigue siendo lo que es. Los cambios sustanciales, en cambio, suponen generación o corrupción, la aparición o desaparición de una sustancia.[15]
7.7. Hilemorfismo y teleología[editar]
La doctrina hilemórfica sostiene que toda sustancia sensible es un compuesto de materia y forma. La materia es el sustrato del que algo está hecho; la forma es lo que organiza la materia y hace que algo sea lo que es. Lo que es materia en un contexto puede ser forma en otro: los ladrillos son materia de la casa, pero forma respecto de la arcilla.
Aristóteles introdujo además las cuatro causas como principios de explicación: la causa material, de lo que está hecha una cosa; la causa formal, la esencia o forma; la causa eficiente, el agente que produce el movimiento; y la causa final, el fin hacia el cual tiende. La naturaleza, para Aristóteles, no hace nada en vano. Su concepción teleológica presenta al movimiento y a los procesos naturales orientados por un fin, y así el fin se convierte en aquello para lo cual algo existe y en la explicación más plena de qué es.
7.8. Física y cosmología[editar]
En la Física, Aristóteles estudia el movimiento, el tiempo, el lugar, el vacío y el infinito. Define el movimiento como acto imperfecto de lo que está en potencia, en tanto que está en potencia. Distingue entre movimiento natural y movimiento violento, y entre distintos tipos de cambio: cualidad, cantidad y lugar.
Su visión del cosmos es la de un mundo ordenado, con la Tierra en el centro y las esferas celestes moviéndose de modo circular. Su física no es la física matemática moderna, sino una ciencia de los principios del cambio natural. Representó durante la Antigüedad y la Edad Media el marco general de la comprensión del mundo físico.
7.9. Biología y alma[editar]
Aristóteles dedicó amplios trabajos a los seres vivos. Sus investigaciones zoológicas incluyen descripciones de especies, anatomía comparada, reproducción y clasificación de los animales. Por esa tarea se le reconoce como padre de la biología. No separó tajantemente el estudio del cuerpo y el del alma, sino que concibió el alma como la forma de un cuerpo vivo. En Acerca del alma, distinguió niveles de capacidad vital: la nutrición, la sensación, el movimiento y el pensamiento. Su idea del alma como principio de vida, más que como entidad separada, se apartó del dualismo platónico y se integró en su análisis hilemórfico.
7.10. Ética[editar]
La ética de Aristóteles se ocupa del bien humano y de la mejor forma de vida. En la Ética nicomáquea, sostiene que el bien supremo es la eudaimonía, término que suele traducirse como “felicidad” o “bienestar”, entendida no como un estado pasajero, sino como una actividad del alma conforme a la virtud. Las virtudes éticas se adquieren por hábito y se sitúan en el término medio entre dos excesos. Por ejemplo, la valentía es el medio entre la cobardía y la temeridad.
Aristóteles considera al ser humano un animal racional. El fin último de la vida es la actividad intelectual, el ejercicio de la razón, que corresponde a la virtud más propia del alma. La ética se orienta así a la formación del carácter y al desarrollo de las virtudes, y no únicamente al cumplimiento de reglas. Su enfoque ha sido fundamental para la ética de las virtudes contemporánea.
7.11. Política[editar]
La política aristotélica prolonga la ética: los seres humanos viven por naturaleza en comunidad y constituyen la pólis para preservar la felicidad de sus ciudadanos. Aristóteles define al ser humano como animal político y analiza las formas de gobierno, sus virtudes y sus degeneraciones. En la Política estudia la casa, la esclavitud, la ciudadanía, la justicia y la educación.
La política no es para él una técnica separada de la moral, sino una continuación de la reflexión práctica sobre la vida buena. La pólis no existiría solo para que sus miembros vivan, sino para que vivan bien.
7.12. Poética y retórica[editar]
En la Poética, Aristóteles elabora una teoría de la creación literaria y, sobre todo, de la tragedia. Introduce nociones como la catarsis, la imitación o mímesis, la fábula y los caracteres. Su análisis de la tragedia como imitación de una acción completa y ordenada influyó profundamente en la crítica y la teoría del arte posteriores.
En la Retórica, la presenta no como pura persuasión carente de método, sino como el arte de hallar los medios de persuasión apropiados a cada caso. Diferencia la retórica de la lógica y la conecta con la política, la ética y la psicología. Para Aristóteles, la retórica es una disciplina práctica, útil en los tribunales y en las asambleas, y complementa el conocimiento con el arte de comunicar.
8. Legado[editar]
La influencia de Aristóteles es una de las más amplias de la historia del pensamiento. En la Antigüedad, el Liceo continuó su labor con Teofrasto y otros escolarcas. En la Edad Media, sus ideas llegaron a la escolástica cristiana a través de tradiciones complejas en las que intervinieron traducciones árabes y latinas. El aristotelismo fue central en la filosofía islámica y en la teología cristiana, y su énfasis en la observación y en la explicación causal influyó en el desarrollo de la ciencia moderna.
Aunque muchas de sus doctrinas científicas fueron superadas, varias de sus nociones filosóficas —como sustancia, acto y potencia, virtud, silogismo o principio de no contradicción— permanecieron durante siglos en el vocabulario y en los debates de la filosofía. La renovación de la ética de las virtudes desde el siglo XX volvió a situar su obra moral en el centro de la discusión filosófica.
9. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]
Aristóteles no tuvo relación histórica directa con el mundo hispanohablante, pero su recepción ha sido profunda. El aristotelismo penetró en la Península Ibérica a través de versiones árabes y latinas, y ciudades como Toledo fueron centros importantes de traducción y discusión filosófica.[16]
Durante la etapa colonial, la enseñanza de la filosofía escolástica llevó el pensamiento aristotélico a universidades y colegios de América Latina. Allí se leyó y comentó su obra dentro de los planes de estudio de teología y filosofía. En la actualidad, numerosas universidades, escuelas y espacios culturales de los países hispanohablantes llevan su nombre, y su obra sigue siendo de lectura común en los cursos de filosofía, ética, política y lógica.
El juicio “padre de la filosofía occidental” aparece en la Stanford Encyclopedia of Philosophy y en la Encyclopædia Britannica, entre otras fuentes. ↩︎
Véase la Stanford Encyclopedia of Philosophy para la denominación “padre fundador de la lógica y de la biología”. ↩︎
La fecha exacta de nacimiento fluctúa según los autores entre 384 y 383 a. C.; la cronología habitual lo ubica en 384 a. C. Las fuentes antiguas lo asocian al primer año de la olimpiada XCIX. ↩︎
La identificación entre Estagira y la actual Stavros es la más difundida, aunque no debe entenderse como un calco exacto del emplazamiento urbano antiguo. ↩︎
Sobre la fecha de 367 a. C. y la edad de 17 años, las fuentes antiguas no coinciden con total exactitud, pero es la cronología general aceptada. ↩︎
Se ha debatido si Aristóteles dejó Atenas antes o después de la muerte de Platón. La cronología tradicional señala su partida alrededor de 347 o 346 a. C. ↩︎
La expresión “salvar los fenómenos” describe una constante de la ciencia griega: hallar principios que expliquen los hechos sin negar su apariencia. ↩︎
Del Protréptico y de los diálogos juveniles solo se conservan fragmentos; su extensión y contenido precisos se replantean con frecuencia. ↩︎
El nombre “peripatéticos” alude a la práctica de discutir caminando, aunque también se ha asociado a un paseo cubierto del Liceo. ↩︎
Sobre Herpilis, las fuentes antiguas no son unánimes: algunos la consideran esclava y otros libre. Las últimas voluntades de Aristóteles permiten conjeturar su libertad y posible matrimonio. ↩︎
El testimonio de Diógenes Laercio es la fuente principal para el testamento de Aristóteles y para algunas anécdotas de su vida. ↩︎
El canon de 31 obras conservadas es el cómputo corriente del Corpus Aristotelicum, aunque algunos tratados son de autenticidad discutida. ↩︎
La tradición atribuye a Andrónico de Rodas la primera edición sistemática de los tratados esotéricos; de esa ordenación provendría el título de Metafísica. ↩︎
La fórmula “la salud no existe por sí sola” ilustra la posición aristotélica de que los universales existen en las cosas particulares, no antes que ellas. ↩︎
En los tratados aristotélicos “generación” y “corrupción” designan cambios sustanciales; los accidentes solo cambian cualitativa, cuantitativa o localmente. ↩︎
La recepción del aristotelismo en la Península Ibérica es un fenómeno amplio, con las traducciones de la Escuela de Traductores de Toledo como episodio destacado. ↩︎