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Backrooms (película)

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Backrooms
Título originalBackrooms
Año2026
DirecciónKane Parsons, en su debut en el largometraje
GuionWill Soodik
Basada enLa serie web homónima de Kane Parsons, publicada en YouTube desde enero de 2022 en el canal Kane Pixels, a su vez inspirada en una creepypasta de internet
ProductorasChernin Entertainment, Atomic Monster y 21 Laps Entertainment
DistribuciónA24
PresupuestoMenos de 10 millones de dólares
EstrenoPreestreno el 7 de mayo de 2026 en el Aero Theatre de Santa Mónica; estreno general en Estados Unidos el 29 de mayo de 2026
Duración110 minutos
RepartoChiwetel Ejiofor, Renate Reinsve, Mark Duplass, Finn Bennett, Lukita Maxwell y Avan Jogia
RodajeVancouver, entre julio y agosto de 2025
Recaudación395 millones de dólares en todo el mundo: 197,5 en Estados Unidos y Canadá y 197,6 en el resto
RécordsPelícula más taquillera de la historia de A24 y quinta película independiente más taquillera de todos los tiempos
Crítica87 % en Rotten Tomatoes; 77 sobre 100 en Metacritic

1. Resumen[editar]

Backrooms es una película de terror estadounidense de 2026, dirigida por Kane Parsons y distribuida por A24. Su interés no está sólo en el resultado, que es bueno, sino en el camino: es la adaptación al cine de una serie de vídeos que su director empezó a publicar en YouTube en enero de 2022, siendo un adolescente, y que se convirtió en el fenómeno de terror en internet más influyente de la década.

Los números explican por qué se ha hablado tanto de ella. Con un presupuesto por debajo de los 10 millones de dólares, recaudó 395 millones en todo el mundo, convirtiéndose en la película más taquillera de la historia de A24 y en la quinta película independiente más taquillera de todos los tiempos. Parsons, que tenía veinte años al estrenarla, pasó a ser el cineasta más joven en colocar una película en el número uno de la taquilla estadounidense.

La acogida crítica acompañó: 87 % de valoraciones positivas en Rotten Tomatoes y 77 sobre 100 en Metacritic, cifras muy altas para una película de terror comercial.

Su premisa es sencilla y muy difícil de sostener durante 110 minutos: Clark (Chiwetel Ejiofor), dueño de una tienda de muebles, encuentra una puerta que no debería existir y desaparece en una sucesión aparentemente infinita de habitaciones vacías; su terapeuta, la doctora Mary Kline (Renate Reinsve), entra a buscarlo, y su propia percepción de la realidad empieza a deformarse.

2. Qué son los Backrooms[editar]

Para entender la película hace falta entender el material del que nace, que es puramente nativo de internet.

Los Backrooms aparecieron en 2019 como una creepypasta —relato de terror anónimo de circulación en foros— construida sobre una única fotografía: una habitación vacía, con moqueta amarillenta, paredes del mismo color, techo de placas y fluorescentes zumbando. El texto que la acompañaba decía, más o menos, que si uno «atraviesa la realidad» por accidente acaba en ese lugar: seiscientos millones de metros cuadrados de habitaciones vacías, todas iguales, con el zumbido de los fluorescentes y el olor a moqueta húmeda.

La idea conectó con un concepto que ya circulaba en el arte y en la fotografía en línea, el de los espacios liminales: lugares de tránsito —pasillos de hotel, aparcamientos vacíos, centros comerciales de noche, piscinas sin agua— que producen inquietud precisamente porque están diseñados para tener gente y no la tienen. El terror de los Backrooms no procede de un monstruo sino de la arquitectura: de la repetición, de la escala imposible y de la ausencia.

Ese es el material que Kane Parsons empezó a convertir en vídeo en enero de 2022, con dieciséis años, en su canal de YouTube Kane Pixels. Su serie —realizada en su casa, con software de modelado y composición al alcance de cualquiera— le añadió lo que el texto original no tenía: una historia, con una entidad que persigue al protagonista, una empresa que investiga el fenómeno y una cronología dispersa entre vídeos que el público reconstruía como un rompecabezas. La estética de metraje encontrado de los años noventa, con cámara de vídeo doméstica y grano, hizo el resto.

3. Del canal de YouTube a A24[editar]

El salto de Parsons al cine es uno de los casos más citados del nuevo circuito de descubrimiento de talento, y merece contarse porque no es habitual.

La serie de YouTube alcanzó una difusión enorme y una comunidad activa que producía sus propias variantes, lo que llamó la atención de la industria. A24 —el estudio independiente que había definido buena parte del terror de autor de la década anterior— tomó el proyecto y lo puso en producción con Chernin Entertainment, Atomic Monster —la productora de James Wan— y 21 Laps Entertainment —la de Shawn Levy, responsable de Stranger Things—, una combinación que reúne prestigio de autor y experiencia comercial en el género.

El guion se encargó a Will Soodik, y Parsons se mantuvo como director. El rodaje principal se hizo en Vancouver entre julio y agosto de 2025, y la película se preestrenó el 7 de mayo de 2026 en el Aero Theatre de Santa Mónica antes de llegar a las salas estadounidenses el 29 de mayo.

Lo notable de la operación es la contención presupuestaria: menos de diez millones de dólares para una película cuyo mayor gasto es, por naturaleza del material, el diseño de producción de espacios vacíos. Es exactamente el modelo de A24 —riesgo autoral con presupuesto bajo— llevado a su expresión más rentable.

4. Argumento[editar]

Clark regenta una tienda de muebles. Su vida está en un punto muerto que la película establece con eficacia en sus primeros minutos. Al fondo del almacén encuentra una puerta que no recuerda, y al cruzarla entra en un espacio que se corresponde con la descripción de los Backrooms: pasillos idénticos, luz fluorescente, ningún exterior.

Su desaparición pone en marcha la segunda línea del relato. La doctora Mary Kline, su terapeuta, reconstruye lo ocurrido y acaba entrando ella misma. A partir de ahí la película alterna la supervivencia dentro del espacio con el deterioro de la percepción de quienes lo han pisado, y el punto de tensión deja de ser dónde está la salida para pasar a ser si lo que se está viendo ocurre.

El reparto lo completan Mark Duplass como Phil, Finn Bennett como Bobby, Lukita Maxwell como Kat y Avan Jogia como Naren.

5. Taquilla y recepción[editar]

La película recaudó 197,5 millones de dólares en Estados Unidos y Canadá y 197,6 millones en el resto del mundo, hasta 395 millones de total mundial. Con un presupuesto inferior a diez millones, es uno de los retornos sobre inversión más altos que ha producido el cine de terror reciente, y establece dos marcas: la mayor recaudación de la historia de A24 y el quinto puesto entre las películas independientes más taquilleras de todos los tiempos.[1]

La crítica fue mayoritariamente favorable: 87 % de reseñas positivas en Rotten Tomatoes y 77 sobre 100 en Metacritic. El elogio más repetido es que la película consigue trasladar a la escala del cine comercial una estética que había nacido en un formato de pocos minutos y que dependía enteramente de la sugerencia, sin traicionarla con exceso de explicación. El reproche más frecuente, el contrario: que al necesitar una trama de largometraje se ve obligada a dar respuestas que el material original hacía bien en no dar.

Parsons ha confirmado que hay proyectos futuros en marcha y ha expresado interés en una adaptación televisiva del universo.

6. Por qué importa este caso[editar]

Backrooms interesa más allá de sus méritos por lo que dice del sistema que la produjo.

El origen del material es colectivo y anónimo. Los Backrooms no tienen autor: nacieron de una fotografía sin firma y un comentario en un foro, y se desarrollaron mediante aportaciones de miles de personas en wikis y canales. Que ese material acabe en una película de estudio con derechos y beneficios plantea una pregunta que la industria todavía no ha resuelto: de quién es una mitología creada en común.

El descubrimiento se produjo fuera de los circuitos habituales. Parsons no venía de una escuela de cine, ni de festivales, ni de cortometrajes premiados: venía de un canal de YouTube hecho en casa con software accesible. Es el precedente más rotundo hasta la fecha de una vía de entrada que hasta hace poco no existía, y del que la industria ha tomado nota.

El género está donde estaba el dinero. El terror de presupuesto bajo lleva una década siendo el segmento más rentable del cine comercial, y esta película es su caso extremo: cuarenta veces el presupuesto recaudado, sin estrellas de primer nivel y sin franquicia previa reconocible fuera de internet.


  1. Durante las primeras semanas de exhibición circularon cifras muy inferiores —del orden de 118 millones mundiales a comienzos de junio de 2026—, que corresponden a recuentos parciales de aquel momento y no al total acumulado. Es un caso claro de por qué una cifra de taquilla sin fecha no significa nada. ↩︎