Batalla de Carabobo (1821)
| Fecha | 24 de junio de 1821 |
|---|---|
| Lugar | Sabana de Carabobo, actual estado Carabobo, Venezuela |
| Resultado | Victoria decisiva de la Gran Colombia |
| Consecuencia | Las fuerzas realistas quedan cercadas en Puerto Cabello y Cumaná; se abre la Campaña de Occidente |
| Beligerantes | Gran Colombia / España |
| Comandantes patriotas | Simón Bolívar, José Antonio Páez, Manuel Cedeño, Ambrosio Plaza |
| Comandantes realistas | Miguel de la Torre, Francisco Tomás Morales |
| Fuerzas patriotas | Alrededor de 10.000 hombres: unos 7.000 infantes y 3.000 jinetes |
| Fuerzas realistas | Alrededor de 6.000 hombres: 2.500–3.500 infantes, 1.500–1.651 jinetes, 2 cañones y 62 artilleros |
| Bajas patriotas | 200–300 muertos y heridos |
| Bajas realistas | 2.908 muertos, heridos y prisioneros; 1 pieza de artillería |
1. Resumen[editar]
La batalla de Carabobo, conocida también como batalla del Cerro de la Mona,[1] fue una de las principales acciones militares de la guerra de Independencia de Venezuela, enmarcada en las guerras de independencia hispanoamericanas. Se libró el 24 de junio de 1821 en el Campo de Carabobo, una sabana situada en el actual estado Carabobo, Venezuela. Enfrentó al ejército patriota de la Gran Colombia, favorable a la independencia, contra el ejército realista leal a la Corona española.
El combate terminó en una victoria decisiva de la Gran Colombia, comandada en jefe por Simón Bolívar. La acción despejó el camino hacia Caracas y redujo el poder realista en Venezuela a unos pocos núcleos fortificados, sobre todo Puerto Cabello y Cumaná. Aunque la guerra continuó formalmente hasta 1823, la historiografía suele considerar Carabobo como el golpe que selló la independencia venezolana y permitió a Bolívar iniciar las campañas del sur.
El nombre "Cerro de la Mona" procede de la toponimia local de la sabana; el historiador José Domingo Díaz se refiere a la segunda batalla de Carabobo con esa denominación.[1:1]
2. Antecedentes[editar]
2.1. El Trienio Liberal y el derrumbe de la amenaza expedicionaria[editar]
En 1820 el pronunciamiento liberal de Rafael del Riego en Andalucía obligó a la monarquía española a adoptar el régimen del Trienio Liberal. La sublevación desbarató la llamada Grande Expedición, la gran fuerza que debía zarpar desde España para someter a los independentistas de América. Con ello desapareció la amenaza inmediata de una invasión peninsular en gran escala sobre el Río de la Plata y Venezuela, y la resistencia realista en esas regiones comenzó a debilitarse.[2]
El nuevo gobierno liberal envió comisionados para acordar la paz con los revolucionarios. Las negociaciones desembocaron en el Tratado de Armisticio y Regularización de la Guerra, firmado el 28 de abril de 1821. Sin embargo, los plazos del armisticio vencieron sin un acuerdo definitivo, y ambos bandos iniciaron una nueva movilización de fuerzas.[2:1]
2.2. Concentración de los ejércitos[editar]
Para el bando patriota, la prioridad era concentrar fuerzas dispersas para buscar una única victoria decisiva. El general republicano Mariano Montilla, al mando de unos 3.000 hombres, mantuvo bajo asedio Cartagena de Indias entre el 14 de julio de 1820 y el 10 de octubre de 1821, con una pausa durante la vigencia del armisticio, y ocupó Riohacha y Maracaibo. La ocupación de Maracaibo por los republicanos produjo el fin de la tregua.[3]
Bolívar comandaba en persona unos 5.000 soldados acantonados en Barinas, mientras que José Antonio Páez marchaba hacia él con 4.000 refuerzos. Por el oriente, José Francisco Bermúdez avanzaba hacia Caracas con unos 2.000 hombres. El ejército neogranadino, por su parte, se encargaba de las operaciones en el valle del río Magdalena.[4]
Del lado realista, el mariscal de campo Miguel de la Torre disponía de unos 9.000 soldados distribuidos en guarniciones a lo largo de la costa caribeña venezolana y neogranadina. Sus comunicaciones estaban dificultadas desde la revolución de Maracaibo, que había puesto esa ciudad en manos republicanas. Años antes, en 1818, las fuerzas leales al Rey en Venezuela llegaron a sumar alrededor de 18.000 combatientes, pero el giro político del liberalismo español en 1820 y el relevo de Pablo Morillo redujeron el ejército realista aproximadamente a la mitad.[5]
Los independentistas, en cambio, habían crecido. Algunas estimaciones dan a Bolívar y sus ejércitos un total de hasta 20.000 hombres, frente a los cerca de 8.000 o 9.000 que podía oponer La Torre.[6] La superioridad numérica patriota es reconocida tanto por autores del siglo XIX como por estimaciones modernas, aunque las cifras precisas varíen mucho según la fuente.
La concentración patriota se realizó en la ciudad de San Carlos, adonde acudieron los ejércitos de Bolívar, parte del de Páez y la división del general Rafael Urdaneta. En total, más de 10.000 hombres. La Torre, por su parte, contaba con entre 5.000 y 6.300 efectivos para la defensa de la zona.[7]
Para distraer y desgastar al enemigo, el ejército de Oriente dirigido por Bermúdez realizó una maniobra de diversión avanzando sobre Caracas, La Guaira y los Valles de Aragua. La Torre se vio obligado a enviar unos dos batallones de infantería y un escuadrón de caballería a Barquisimeto para proteger su retaguardia, lo que restó fuerzas a la posición principal. El ejército de Bolívar avanzó de San Carlos a Tinaco, cubierto por la avanzada del coronel José Laurencio Silva, que tomó las posiciones realistas en Tinaquillo. El 20 de junio las fuerzas grancolombianas cruzaron el río Tinaco, y el 23 Bolívar pasó revista a sus tropas en la sabana de Taguanes.[7:1]
3. Preparativos[editar]
3.1. Dispositivo realista[editar]
Antes del combate, Miguel de la Torre distribuyó sus fuerzas de modo que cubrieran por el oeste el camino de San Carlos y por el sur el camino de El Pao. La primera línea defensiva fue confiada a la Primera División, dirigida por el teniente coronel Tomás García, organizada en tres batallones principales. El batallón de Valencey, a cargo del teniente coronel Andrés Riesco, ocupó la parte sur del camino; a su derecha se situó el batallón Hostalrich, comandado por el teniente coronel Francisco Illas, en columna de marcha detrás de las anteriores. Además, dos piezas de artillería fueron colocadas en una pequeña altura, delante de la línea formada por el Valencey y el Barbastro.[8]
La vía de El Pao fue cubierta por la División de Vanguardia, liderada por el brigadier Francisco Tomás Morales, con dos batallones principales y uno de reserva. Primero tomó posiciones el batallón ligero del Infante, a cargo del teniente coronel Simón Sicilia; inmediatamente detrás se situó el batallón ligero del Príncipe. La reserva quedó integrada por el segundo batallón del Burgos, bajo la jefatura del teniente coronel Joaquín Dalmar, quien disponía de cuatro regimientos de caballería. El cuartel general quedó establecido cerca del batallón Burgos.[8:1]
3.2. Reorganización del ejército patriota[editar]
El 15 de junio de 1821 Bolívar reorganizó su ejército en tres divisiones.[9]
La Primera División, a cargo de José Antonio Páez, quedó formada por los batallones Bravos de Apure, al mando del teniente coronel Francisco Torres, y los voluntarios británicos agrupados en el batallón Cazadores Británicos, al mando del coronel Thomas Ildeston Farriar, además de siete regimientos de caballería.
La Segunda División, comandada por el general de división Manuel Cedeño, estaba constituida por los batallones Tiradores, al mando del teniente coronel Ludwig Flegel, y Vargas, comandado por el teniente coronel Antonio Gravete, con un escuadrón de caballería.
La Tercera División, bajo las órdenes del coronel Ambrosio Plaza, reunía cuatro batallones: Rifles, a cargo del teniente coronel Arthur Sandes; Granaderos de Colombia, al mando del coronel Francisco de Paula Vélez; Vencedor de Boyacá, dirigido por el coronel Johann von Uslar; y Anzoátegui, comandado por el coronel José María Arguidegui, completados por un regimiento de caballería.
[ Desplegar / Plegar ] Orden de batalla
Comandante en jefe patriota[editar]
- General Simón Bolívar
- Jefe del Estado Mayor: general Santiago Mariño
Primera División – general de división José Antonio Páez[editar]
- Batallón "Bravos de Apure", teniente coronel Juan José Conde
- Batallón "Cazadores Británicos", coronel Thomas Ildeston Farriar
- Regimiento de Caballería "Honor", teniente coronel José Cornelio Muñoz
- Regimiento de Caballería "Muerte de Guasdualito", coronel Juan Pablo Burgos
- Regimiento de Caballería "Venganza de Mantecal", coronel Juan Briceño
- Regimiento de Caballería "Cazadores Valientes de Apure", teniente coronel José María Angulo
- Escuadrón de Caballería "Húsares de Apure", coronel Guillermo Iribarren
- Regimiento de Caballería "Guías de Apure", teniente coronel Facundo Mirabal
Segunda División – general de división Manuel Cedeño[editar]
- Batallón "Tiradores", teniente coronel Rafael de Las Heras
- Batallón "Boyacá", teniente coronel Ludwig Flegel
- Batallón "Vargas", teniente coronel Antonio Gravete
- Escuadrón de Caballería "Sagrado", coronel Francisco Aramendi
Tercera División – coronel Ambrosio Plaza[editar]
- Batallón "Rifles", teniente coronel Arthur Sandes
- Batallón "Granaderos de la Guardia", teniente coronel Juan Pantaleón
- Batallón "Vencedor de Boyacá", coronel Johannes Uslar
- Batallón "Granaderos de Colombia", coronel Francisco de Paula Vélez
- Batallón "Anzoátegui", teniente coronel José María Arguindegui
- Regimiento de Caballería "Guardia de Honor", coronel José Rondón
Comandante en jefe realista[editar]
- Mariscal de campo Miguel de la Torre
- Escuadrón del General, teniente coronel Jacinto Perera
División de Vanguardia – brigadier Francisco Tomás Morales[editar]
- Batallón expedicionario "Burgos", teniente coronel Joaquín Dalmau
- Batallón del país "Cazadores del Infante Francisco de Paula", teniente coronel Simón Sicilia
- Regimiento de Caballería "Húsares de Fernando VII", teniente coronel Ramón Calderón
- Regimiento de Caballería "Lanceros del Rey", teniente coronel Tomás de Renovales
Primera División realista – teniente coronel Tomás García[editar]
- Batallón expedicionario "1.º de Valencey", teniente coronel Andrés Riesco
- Batallón expedicionario "Barbastro", teniente coronel Juan Nepomuceno Montero
- Batallón expedicionario "Hostalrich" (refuerzo del flanco), teniente coronel Josef Isturi
Quinta División realista – coronel José María Herrera[editar]
- Batallón del país "Príncipe", teniente coronel Diego Fragoso
- Escuadrón de Caballería "Cazadores de Guías del General", teniente coronel Domingo Loyola
- Regimiento de Caballería "Dragones Leales a Fernando VII", teniente coronel Antonio Gómez
- 6.º Escuadrón de "Artillería Volante" (dos piezas), capitán Inocencio Mercadillo
3.3. Fuerzas presentes y cifras en discusión[editar]
Las cifras de la batalla varían ampliamente según la fuente. En las estimaciones decimonónicas suele reconocerse la superioridad numérica independentista, pero las magnitudes difieren. La de Alison da 4.001 hombres para La Torre y 8.000 para Bolívar; de estos últimos, unos 1.200 eran miembros de la Legión Británica y 3.000 de caballería llanera comandada por Páez. Mosquera cifra al ejército grancolombiano en 9.000 o 10.000 hombres, mientras que Mulhall lo reduce a 7.500. Incluso Karl Marx, en su semblanza de Bolívar, reconoce la ventaja patriota: 1.500 jinetes y 2.500 infantes realistas frente a 3.000 jinetes y 6.000 infantes patriotas, de los cuales unos 1.100 eran británicos.[10]
Las estimaciones modernas discrepan. Augusto Zamora habla de solo 4.300 realistas y 6.500 republicanos. Bushnell coincide con la cifra republicana de Zamora y la desglosa en 2.500 jinetes y 4.000 infantes. López Contreras calcula 4.000 infantes y 2.300 jinetes patriotas. Sinclair estima el ejército revolucionario en 10.000 combatientes, de los que 3.000 eran jinetes. De Armas Chitty da para la tropa realista unas cifras muy similares a las de Marx: 2.566 infantes, 1.651 jinetes y 62 artilleros con 2 cañones. Francisco Javier Yanes estimó en 5.000 hombres de infantería y caballería a los soldados realistas presentes en la llanura.[11]
Algunas relaciones contemporáneas inflan o reducen las bajas según la conveniencia política. El parte de batalla firmado por Bolívar registra solo unos 200 muertos patriotas; esa cifra ha sido considerada improbablemente baja por historiadores posteriores, que suelen aceptar entre 200 y 300 muertos y heridos.[12]
Las bajas realistas se estiman en 2.908 entre muertos, heridos y prisioneros. Clodfelter propone un desglose distinto, de alrededor de 1.200 muertos y heridos y 1.500 prisioneros, que suma 2.700 y no descompone, por tanto, ese total.[13] Además, los patriotas capturaron una pieza de artillería.
Un detalle relevante para entender la debilidad realista es la deserción previa al combate. De la caballería realista, teóricamente formada por 1.651 jinetes, unos 1.372 llaneros venezolanos se retiraron antes del combate, y los dos escuadrones de húsares restantes lucharon a pie.[14]
4. La batalla[editar]
4.1. Reconocimiento y maniobra de flanqueo[editar]
A primera hora del 24 de junio, desde las alturas del cerro Buenavista, Simón Bolívar reconoció la posición realista montado en su caballo blanco Palomo. Concluyó que el frente y el sur de la línea enemiga eran inaccesibles, y ordenó que sus divisiones modificaran la marcha por la derecha para dirigirse al flanco derecho realista, que estaba descubierto. La maniobra tendía a desbordar el ala izquierda enemiga. Las divisiones de Páez y Cedeño ejecutaron la operación, mientras que la división de Plaza seguía por el camino hacia el centro de la posición de ataque, a las órdenes de Bolívar.[15]
4.2. Contraataque del Burgos[editar]
Al advertir la maniobra, La Torre ordenó al batallón Burgos marchar al norte para ocupar la altura hacia la que se dirigía el Bravos de Apure, cabeza de la Primera División patriota. El Bravos de Apure, después de cruzar el riachuelo de Carabobo, intentaba escalar la pendiente que lo llevaría a la parte plana de la sabana. El contraataque del Burgos fue tan violento que el Bravos de Apure tuvo que replegarse en dos ocasiones.[16]
La situación cambió cuando una unidad que seguía al Bravos de Apure, el batallón Cazadores Británicos, se enfrentó al Burgos y lo obligó a retroceder. En esa acción, el batallón británico perdió a su comandante, Thomas Farriar, y a 17 de sus oficiales superiores, pero permitió que los Bravos de Apure, liderados por Páez, se reorganizaran y contraatacaran de forma efectiva.[16:1]
4.3. Colapso del flanco realista y retirada[editar]
Para detener el repliegue realista, La Torre envió los batallones Príncipe, Barbastro e Infante, que lograron sostener la línea de combate solo por breve tiempo, porque el grueso de la caballería de la Primera División patriota entró por el norte de la sabana. La Torre ordenó al Húsares de Fernando VII cargar contra la caballería rebelde, pero esa unidad se retiró después de disparar sus carabinas.[17]
Atacados de frente por la infantería y por la derecha por la caballería, los batallones leales al Rey optaron por la retirada. Como último recurso, La Torre ordenó al regimiento de los Lanceros del Rey atacar a la caballería grancolombiana, pero esa unidad no solo desobedeció, sino que abandonó el campo ante la embestida de las fuerzas de Bolívar.[17:1]
En la fase final, el 1.º de Valencey formó cuadro y comenzó a retirarse, mientras los republicanos iniciaban una tenaz persecución del ejército realista. La persecución continuó hasta Valencia y solo terminó cuando los restos realistas alcanzaron la seguridad de Puerto Cabello. De los 4.279 efectivos realistas que habrían participado en la batalla, se perdieron dos oficiales superiores, 120 subalternos y 2.786 soldados, según los recuentos más difundidos.[18]
5. Consecuencias[editar]
La batalla de Carabobo fue la acción más importante para la independencia de Venezuela. El poder español en Venezuela quedó liquidado en lo esencial, y Bolívar pudo iniciar las campañas del sur mientras sus subordinados terminaban la lucha en territorio venezolano. Sin embargo, la guerra no terminó ese día: algunos restos de las fuerzas realistas lograron escapar del campo de batalla y lanzaron varias campañas contra el occidente del país, conocidas como la Campaña de Occidente.[19]
Los últimos focos de resistencia realista cayeron en campañas posteriores. Cumaná, en el oriente, fue tomada poco después, el 16 de octubre de 1821. Francisco Tomás Morales logró refugiarse en Puerto Cabello con 2.000 supervivientes de Carabobo, más 1.000 hombres de la guarnición local. Pronto reunió más de 5.200 hombres y reconquistó Maracaibo y Coro el 7 de septiembre y el 3 de diciembre de 1822 respectivamente.[20]
La situación realista se tornó insostenible tras las derrotas en Cumarebo y en la batalla naval del Lago de Maracaibo del 24 de julio de 1823, y ante el asedio planteado por Páez a Puerto Cabello. Las tropas realistas evacuaron la plaza el 8 de noviembre de 1823. Dos días después fue tomado el castillo de San Felipe, con lo cual terminó la guerra de independencia en Venezuela después de más de trece años.[21]
6. Historiografía y memoria[editar]
La batalla ha sido contada desde el primer día como una victoria de la Gran Colombia, pero la historiografía no es uniforme. Los partes republicanos presentan el combate como una acción breve y contundente, con bajas propias muy reducidas, mientras que las relaciones realistas destacan la desintegración previa de sus unidades y la deserción de cuerpos de caballería llanera. La historiografía venezolana posterior ha tendido a leer la batalla como el cierre simbólico de la independencia nacional, aun cuando la guerra siguiera en el occidente y oriente durante dos años más.[22]
El Campo de Carabobo alberga el Altar de la Patria, monumento dedicado a los héroes de la independencia. Allí se celebran actos oficiales en cada aniversario de la batalla. En Venezuela, el 24 de junio es conmemorado como día patrio y como Día del Ejército, en recuerdo de la acción de 1821.[23]
7. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]
Para el lector hispanoamericano, Carabobo no es solo una batalla venezolana: es una pieza del relato bolivariano compartido por varios países de la Gran Colombia. La participación de neogranadinos, llaneros apureños, voluntarios británicos y oficiales de origen europeo da al combate un perfil supranacional. La figura de José Antonio Páez, nacido en los llanos de Apure, aparece en la memoria venezolana como el arquetipo del centauro llanero cuya caballería decidió la jornada, mientras que Manuel Cedeño, caído en la persecución posterior, es recordado como mártir de la jornada.[24]
En la historiografía española, la batalla suele leerse dentro del ciclo del Trienio Liberal, como un efecto indirecto de la crisis política peninsular: la desintegración de la expedición en 1820 dejó a los mandos de América sin refuerzos, y el colapso de Carabobo fue, antes que nada, la consecuencia de una estructura militar debilitada.[25]
El combate de 1821 no debe confundirse con la batalla de Carabobo de 1814, librada en la misma región durante la Segunda República, de signo militar distinto. La calificación de "segunda batalla de Carabobo" es frecuente para distinguirlas.[26]
La sabana de Carabobo también fue conocida como "Cerro de la Mona". El Servicio Histórico Militar de España recoge la expresión "sangrienta batalla del Cerro de la Mona" para referirse al combate del 24 de junio de 1821. ↩︎ ↩︎
La rebelión de Riego desintegró y dispersó las tropas expedicionarias reunidas para la Grande Expedición. Con la desaparición de esa amenaza, la resistencia realista en Venezuela y el Río de la Plata se desmoronó progresivamente. ↩︎ ↩︎
La toma de Maracaibo interrumpió las comunicaciones realistas de la costa y fue uno de los hechos que condujeron a la reanudación de las hostilidades. ↩︎
William Pilling y Félix Luna, The Emancipation of South America: A Condensed Translation of the History of San Martin by General Don Bartolomé Mitre, Buenos Aires: Stockcero, 2003, p. 423. ↩︎
Al recibir el mando, La Torre contaba con unos 9.961 efectivos. En 1818 Pablo Morillo tenía alrededor de 7.000 hombres acantonados en los llanos venezolanos y el total realista en Venezuela y Nueva Granada podía aproximarse a 12.000. Las fuentes difieren en las cifras exactas, pero coinciden en la tendencia a la baja. ↩︎
Cálculos como los de Alfred Barnaby Thomas dan a Bolívar unos 20.000 hombres y a La Torre apenas 9.000. Otras fuentes reducen la ventaja, pero no la invierten. ↩︎
López Contreras calcula que La Torre disponía de 6.300 hombres, mientras que otras fuentes lo reducen a 5.000. El destacamento enviado contra Bermúdez rondaba los mil combatientes, según la misma tradición historiográfica. ↩︎ ↩︎
La descripción del dispositivo sigue la tradición recogida por Gonzalo Pulido Ramírez en el Estudio Histórico de la batalla de Carabobo (1821), Universidad Andrés Bello, Instituto de Investigaciones Históricas, 2011, pp. 157–218. ↩︎ ↩︎
Las denominaciones de las unidades varían ligeramente según la fuente. En algunas relaciones el batallón Boyacá figura en la Segunda División junto al Tiradores y al Vargas, y en otras el Tiradores aparece asignado a los mandos de Las Heras o Flegel. La organización por divisiones, en todo caso, es unánime. ↩︎
Karl Marx, "Bolívar y Ponte", The New American Cyclopedia, n.º 3, enero de 1858. El texto es polémico y hostil a Bolívar, pero sus cifras no se apartan de la imagen general de superioridad numérica patriota. ↩︎
La dispersión de cifras es notable. En esta sección se prefieren los rangos amplios del infobox, que reflejan mejor el desacuerdo entre las fuentes, antes que una cifra única de apariencia exacta. ↩︎
Zamora, 2008, p. 67, califica de "improbablemente baja" la cifra de 200 muertos del parte de batalla, aunque es la que figura en el documento de Bolívar. Clodfelter, 2002, p. 347, ofrece 300 muertos y heridos. ↩︎
Clodfelter, 2002, p. 347, estima las bajas realistas en 1.200 muertos y heridos y 1.500 prisioneros. El parte patriota redondea el total en 2.908. ↩︎
Véase la nota al infobox de la batalla: "De la caballería española, teóricamente formada por 1651 jinetes, 1372 llaneros venezolanos se retiraron antes del combate, y los dos escuadrones de húsares restantes lucharon a pie". ↩︎
La escena del reconocimiento desde Buenavista y la orden de flanqueo es uno de los episodios más citados de la batalla. El nombre del caballo, "Palomo", se repite en la tradición bolivariana venezolana. ↩︎
La resistencia de los Cazadores Británicos es uno de los episodios más recogidos por la historiografía. El número de oficiales caídos, 17, proviene del parte y de las relaciones posteriores. ↩︎ ↩︎
El episodio de la desobediencia de los Lanceros del Rey se repite en las crónicas patrióticas. La historiografía realista de la época tiende a explicar el movimiento como una retirada ordenada ante la superioridad enemiga; el hecho material es que la unidad no cumplió la orden de carga. ↩︎ ↩︎
La cifra de 4.279 efectivos realistas participantes y el desglose de pérdidas entre oficiales superiores, subalternos y soldados proviene de la historiografía tradicional venezolana. Otras fuentes elevan o reducen el total según el método de conteo. ↩︎
Existe una primera batalla de Carabobo, librada en 1814 durante la fase anterior de la guerra, en el contexto del fin de la llamada Segunda República. La de 1821 es por ello denominada a veces "segunda batalla de Carabobo". ↩︎
Daniel A. Del Río, Simón Bolívar, Bolivarian Society of the United States, Nueva York, 1969, p. 86; Will Fowler, Latin America since 1780, Routledge, 2013, p. 24. ↩︎
La evacuación de Puerto Cabello y la toma del castillo de San Felipe el 10 de noviembre de 1823 cierran el ciclo militar. Las fechas exactas de la evacuación y la capitulación varían ligeramente en las fuentes. ↩︎
El énfasis simbólico en Carabobo como "la batalla que selló la independencia" es, sobre todo, una construcción de la historiografía patriótica venezolana. Los estudios militares recientes prefieren situarla dentro de un ciclo más largo: armisticio, reanudación de hostilidades, victoria de Carabobo y liquidación final de los núcleos realistas entre 1821 y 1823. ↩︎
La asociación del 24 de junio con el Día del Ejército venezolano es ampliamente recogida, aunque la denominación oficial ha cambiado con las reformas institucionales del país. El Altar de la Patria es el escenario central de los actos oficiales. ↩︎
La muerte de Cedeño está estrechamente asociada a la jornada de Carabobo en la memoria venezolana, aunque las circunstancias exactas de su fallecimiento se sitúan en la fase de persecución. Ambrosio Plaza también murió en el contexto de la campaña de occidente. ↩︎
El mismo Servicio Histórico Militar de España que recoge la denominación "Cerro de la Mona" sitúa la acción en la secuencia de la campaña de 1821 y no como un episodio aislado. ↩︎
La primera batalla de Carabobo, del 28 de mayo de 1814, se produjo en la fase de retirada del ejército republicano de la Segunda República, con resultado favorable al bando realista. La homonimia de lugar no implica continuidad militar directa. ↩︎