BDSM
| BDSM | |
|---|---|
| Acrónimo | BDSM |
| Tipo | Conjunto de prácticas eróticas y subcultura |
| Componentes | Bondage y Disciplina (B/D) Dominación y Sumisión (D/s) Sadismo y Masoquismo (S/M) |
| Primer uso registrado | 1991 (Usenet) |
| Principios éticos | SSC (seguro, sano y consensuado) RACSA (riesgo asumido y consensuado) |
| Roles comunes | Dominante (top), sumiso (bottom), switch |
1. Resumen[editar]
El término BDSM es un anglicismo que funciona como acrónimo para referirse a un conjunto amplio de prácticas eróticas y de fantasías entre personas adultas, caracterizadas por la presencia de consenso libre, pleno e informado. El término abarca tres pares de palabras que forman su sigla: Bondage y Disciplina (B/D), Dominación y Sumisión (D/s), y Sadismo y Masoquismo (S/M).[1] Se trata, por tanto, de una denominación que agrupa seis modalidades eróticas relacionadas entre sí y vinculadas a lo que se denomina sexualidades alternativas o kink.
La heterogeneidad de las prácticas incluidas bajo el paraguas BDSM hace que el término sea difícil de definir con precisión. En términos generales, se refiere a un grupo de prácticas sexuales caracterizadas por generar una experiencia sensorial intensa mediante la supresión, la restricción física, los juegos de roles, el intercambio de poder o el disfrute del control físico y psicológico, incluyendo en algunos casos la administración de estimulación intensa, como el dolor.[2] Los intereses de los participantes varían ampliamente: algunos solo se sienten atraídos por un rango limitado de actividades, como el bondage, mientras que otros tienen preferencias más amplias y flexibles.
Un aspecto central del BDSM es que se distingue radicalmente de la violencia criminal y del sadismo no consensuado. La comunidad BDSM ha desarrollado un marco ético explícito basado en el consenso continuo, la negociación previa y la posibilidad de interrumpir la sesión en cualquier momento mediante una palabra de seguridad. En el habla cotidiana, en algunos países de habla hispana se utilizan expresiones como «sado» o «sadomasoquismo» para referirse al BDSM, pero ambos términos son considerados ambiguos e incorrectos por buena parte de los practicantes, en parte porque fueron acuñados por la psiquiatría para describir patologías mentales y porque muchas de las prácticas abarcadas por el BDSM no implican placer relacionado con el dolor.[3]
Aunque la mayoría de la gente común piensa que el BDSM es una forma de comportamiento erótico, numerosos estudios han encontrado que la mayoría de sus practicantes participan en actividades por el placer sensorial y no tanto por el placer erótico genital. Así, no es necesario que ocurran comportamientos explícitamente sexuales para que una actividad sea considerada BDSM.[4] Las tasas de prevalencia varían ampliamente según cómo se defina el BDSM, pero las fantasías sexuales relacionadas con estas prácticas son comunes: los estudios estiman que entre el 40% y el 70% de la población general ha tenido alguna fantasía de este tipo.[5]
2. Concepto y terminología[editar]
El acrónimo BDSM combina las letras iniciales de los siguientes pares de palabras, cuyos significados se superponen solo parcialmente: Bondage y Disciplina; Dominación y Sumisión; y Sadismo y Masoquismo. El término apareció por primera vez registrado en 1991 en discusiones de la Usenet, y se interpreta como una yuxtaposición de las abreviaturas preexistentes B/D (Bondage y Dominación), D/s (Dominación y sumisión) y S/M (Sadismo y Masoquismo).[6] Desde entonces, BDSM se ha convertido en una frase que abarca el amplio rango de actividades, formas de relaciones interpersonales y subculturas distintas que caen bajo su paraguas conceptual.
Los términos para designar los distintos roles varían ampliamente entre subculturas y países, aunque el origen angloparlante de la mayoría de ellos es particularmente influyente. El par top (activo/a) y bottom (pasivo/a) se usa para designar, respectivamente, a la persona que inicia o ejecuta una acción y a la persona que la recibe. Estos términos son sutilmente diferentes de dominante y sumiso/a, que se refieren al intercambio de control psicológico. Por ejemplo, una persona puede elegir actuar como bottom de otra —recibiendo azotes, por ejemplo— de forma puramente recreativa, sin implicación alguna de estar siendo dominada psicológicamente. A la inversa, a un sumiso o sumisa se le puede ordenar dar masajes a su pareja dominante. El o la bottom ejecuta la acción y el o la top la recibe, pero no necesariamente han intercambiado los roles de poder.[7]
También se utilizan los términos en inglés sub (sumiso/a) y dom (dominante). Cuando la persona dominante es una mujer, se utilizan a veces términos como mistress, domme o dominatrix, que en el ámbito hispanohablante se asocian más con la dominación profesional que con las relaciones íntimas. Las personas que alternan entre el rol de top o dominante y el de bottom o sumiso, según la ocasión o la pareja, se denominan switches (en español se usa también «versátil»).[8]
2.1 Bondage y Disciplina (B/D)[editar]
«Bondage» es un término del inglés que tiene al menos dos significados relacionados. En su sentido tradicional, proviene del francés y el latín y se refiere a la servidumbre, la esclavitud o el cautiverio. A partir de la década de 1960, sin embargo, el término comenzó a usarse para referirse a la práctica de atar, amarrar o inmovilizar consensuadamente a una pareja con fines eróticos, estéticos o de estimulación somatosensorial.[9] En la subcultura BDSM, el bondage se refiere específicamente a esta segunda acepción. Una pareja puede ser restringida físicamente de varias maneras, incluyendo el uso de cuerdas, esposas, cinta de bondage o vendas autoadhesivas. Si bien la sexualidad y el erotismo son un aspecto importante del bondage, a menudo la estética desempeña también un papel destacado.
En el ámbito hispanohablante, el bondage se relaciona con la tradición japonesa del shibari, el arte del encordamiento con fines eróticos o estéticos. Las ataduras pueden conllevar la inmovilización de la persona pasiva o no, e incluir la sujeción a un elemento fijo, la suspensión parcial o total, y el uso de cuerdas de algodón, yute u otros materiales.
«Disciplina» es un término que hace referencia a prácticas eróticas relacionadas con reglas, castigos, adiestramiento, protocolos de comportamiento y posturas. Históricamente está vinculada a la erotización de la disciplina inglesa de la época victoriana, aplicada entonces sobre niñas y niños en la escuela y la vida familiar. Entre las prácticas asociadas se encuentran el spanking (golpes con la mano abierta en las nalgas), el caning (golpes con varas), la humillación y otras formas de castigo estructurado.[10]
2.2 Dominación y Sumisión (D/s)[editar]
La dominación y la sumisión son prácticas complementarias de intercambio de poder: una o más personas dominan a una o más personas que se someten. Se suelen referir en conjunto como D/s, con la D mayúscula y la s minúscula, para denotar la naturaleza jerárquica de la relación.[11]
La dominación se refiere a las prácticas eróticas en las que una persona adopta un rol dominante y actúa de acuerdo con su voluntad y su deseo sobre otra u otras personas que adoptan un rol sumiso. Se trata siempre de una dominación sujeta constantemente al consenso y a los límites establecidos por la persona que acepta ser dominada. El BDSM rechaza toda práctica de dominación, por mínima que sea, que no cuente con el consenso real, pleno, informado y constantemente actualizado de la persona que ocupa el rol sumiso. La sumisión, por su parte, es la situación complementaria: la persona sumisa obedece o deja que se actúe sobre su cuerpo, pero siempre dentro del marco de los límites que ella misma ha establecido.[12]
Según las preferencias personales, las personas que practican D/s pueden ocupar permanentemente el rol dominante o el rol sumiso, o alternarlos en una misma sesión, en sesiones diferentes o con personas diferentes. En este último caso reciben el nombre de switch o versátil.
2.3 Sadismo y Masoquismo (S/M)[editar]
«Sadismo» se refiere, en el contexto del BDSM, a las prácticas eróticas en las que una persona obtiene placer causando dolor, humillación o incomodidad a otra persona que acepta esa situación. Se trata siempre de prácticas voluntarias basadas en la confianza, que no pueden ir más allá de los límites establecidos por la persona que recibe el dolor o la humillación, y que pueden ser detenidas en cualquier momento. La persona que adopta el rol sádico cuida en todo momento la situación de la persona receptora, a fin de evitar cualquier daño real. Esta práctica erótica no guarda similitud con el sadismo criminal.[13]
«Masoquismo», de forma complementaria, se refiere a las prácticas en las que una persona obtiene placer experimental dolor, humillación o incomodidad. Al igual que en el sadismo, se trata de prácticas voluntarias que no pueden ir más allá de los límites establecidos y que pueden ser detenidas en cualquier momento.
Aunque los roles del sadismo y el masoquismo no son necesariamente complementarios, es habitual vincularlos como un par, utilizando la expresión «sadomasoquismo» y la sigla S/M. De los tres pares que componen el acrónimo BDSM, solo el sadomasoquismo requiere específicamente dolor, pero este suele funcionar como un medio para alcanzar dinámicas de poder, humillación o dominación en un contexto erótico, más que como un fin en sí mismo.[14]
3. Historia[editar]
3.1 Antecedentes antiguos[editar]
Las prácticas relacionadas con el BDSM se encuentran en algunos de los registros textuales más antiguos del mundo. Textos cuneiformes dedicados a la diosa Inanna (Ishtar en acadio) incorporan rituales de dominación con elementos de dolor y éxtasis, castigo, gemidos, lamentos y cantos, propiciando estados alterados de conciencia. En el antiguo Egipto, el flagelo y el cayado aparecen como símbolos de poder y dominación representados en las manos de Osiris, aunque originalmente estas herramientas tenían una finalidad agrícola y no de castigo corporal.[15]
Durante el siglo IX a. C., en el santuario de Artemisa Ortia, en la antigua Esparta, se practicaba la flagelación ritual denominada diamastigosis, en la cual jóvenes adolescentes varones eran azotados en una ceremonia supervisada por la sacerdotisa. Esta práctica es mencionada por varios autores antiguos, incluido Pausanias.[16]
Una de las evidencias gráficas más antiguas de actividades sadomasoquistas se encuentra en la Tumba de la flagelación etrusca, cerca de Tarquinia, que data del siglo V a. C. En el interior de la tumba hay un fresco que representa a dos hombres flagelando a una mujer con una vara y con la mano, en el contexto de una situación erótica. Otra referencia relacionada con la flagelación se halla en el sexto libro de las Sátiras de Juvenal (siglos I-II d. C.), así como en el Satiricón de Petronio.[17] En Pompeya, en la Villa de los Misterios, se representa la figura de una mujer alada usando un látigo como parte de una ceremonia de iniciación, concebida como un proceso de muerte y renacimiento rituales.
El Kama Sutra de la India describe cuatro tipos distintos de golpes durante el acto amoroso, las zonas del cuerpo humano en las que está permitido aplicarlos y los diferentes tipos de «gritos de dolor» placenteros que emiten las personas que asumen el rol pasivo. El texto subraya explícitamente que el juego de impacto, así como mordiscos y pellizcos, deben practicarse siempre de forma consensuada, dado que solo algunas personas consideran tales conductas placenteras. Desde esta perspectiva, el Kama Sutra puede considerarse una de las primeras fuentes escritas que abordan las actividades sadomasoquistas y sus normas de seguridad.[18]
3.2 Origen del término y comunidad moderna[editar]
Los términos «sadismo» y «masoquismo» fueron tomados de los nombres del Marqués de Sade y de Leopold von Sacher-Masoch, basados en el contenido de las obras de ambos autores. Sin embargo, las escenas descritas en las obras de Sade no cumplen los estándares modernos del BDSM en materia de consentimiento informado, ya que el BDSM se basa únicamente en actividades consensuadas.[19] En 1843, el médico de origen ruteno Heinrich Kaan publicó Psychopathia Sexualis, una obra en la que convirtió las concepciones del pecado cristianas en diagnósticos médicos, incorporando por primera vez al vocabulario científico términos como perversión, aberración y desviación. Posteriormente, el psiquiatra alemán Richard von Krafft-Ebing introdujo los términos «sadismo» y «masoquismo» en la comunidad médica en su obra Neue Forschungen auf dem Gebiet der Psychopathia sexualis, de 1890. En 1905, Sigmund Freud describió el sadismo y el masoquismo en sus Tres ensayos sobre teoría sexual como enfermedades derivadas de un desarrollo incorrecto de la psique infantil.[20]
El término compuesto «sadomasoquismo» fue utilizado por primera vez por el psicoanalista vienés Isidor Isaak Sadger en 1913, en su obra Über den sado-masochistischen Komplex. A finales del siglo XX, los activistas BDSM protestaron contra estos modelos conceptuales, argumentando que era ilógico atribuir fenómenos conductuales tan complejos como el sadismo y el masoquismo a las «invenciones» de dos figuras históricas. La adopción del término BDSM surgió precisamente como una forma de distanciarse de las concepciones psicopatológicas asociadas a los términos psiquiátricos S/M.[21]
El acrónimo BDSM apareció por primera vez registrado en 1991, en la Usenet, como la yuxtaposición de las abreviaturas preexistentes B/D (bondage y dominación) y S/M (sadomasoquismo). La primera evidencia documental corresponde a una respuesta del 20 de junio de 1991 de un usuario anónimo en el grupo de noticias alt.sex.bondageFAQ, según el Oxford English Dictionary.[22] Paradójicamente, desde el momento en que se intentó unificar ambas corrientes, la subcultura que las engloba comenzó a desarrollarse de manera vertiginosa.
Como elemento globalizador, el BDSM tiene escasas décadas de vida y se inicia cuando diversas asociaciones de activistas homosexuales S/M de Estados Unidos e Inglaterra trataron de crear un mismo espacio subcultural para actividades hasta ese momento bien distintas, como la dominación, el bondage, el fetichismo o el sadomasoquismo. Es la época de la Old Guard, a mediados de la década de 1970, cuyo libro de referencia era Leatherman's Handbook. Durante este periodo, el movimiento conservaba su vinculación con el mundo homosexual masculino y rechazaba la admisión de personas switch (quienes se sentían cómodas en ambos roles) y de quienes consideraban las relaciones B/D y S/M como «solo juego».[23]
No fue hasta principios de la década de 1980 cuando el movimiento BDSM comenzó a englobar también a la cultura heterosexual y lésbica, siendo promotores de ese sustancial cambio grupos como el colectivo lésbico Samois. A principios de la década de 1990 comenzó lo que hoy se conoce como el periodo de la New Guard (Guardia Joven), caracterizado por la decidida apertura hacia el mundo heterosexual y de la homosexualidad femenina, la aceptación del fenómeno switch, la inclusión de elementos de dominación psicológica sin rasgos sadomasoquistas, y la participación activa de la mujer heterosexual en el asociacionismo BDSM.[24]
El sociólogo Robert Bienvenu, de la Universidad de Indiana, en Estados Unidos, ha propuesto una visión alternativa de la historia del BDSM, asentada sobre tres pilares: el fetichismo europeo de finales de los años veinte, el estadounidense (desde 1934) y el movimiento leather a partir de los años cincuenta.[25]
4. Principios éticos y seguridad[editar]
4.1 SSC (seguro, sano y consensuado)[editar]
La comunidad internacional vinculada al BDSM ha puesto especial énfasis en que las prácticas sean SSC, es decir, Safe, Sane and Consensual (seguro, sano y consensuado). El término fue acuñado en 1983 por David Stein, y su propósito original era deslindar el campo del sadomasoquismo consensuado de los malos tratos, sobre los que la sociedad estadounidense mantenía una severa prevención. Según esta definición, las prácticas deben ser:
- Seguras, en cuanto al conocimiento necesario sobre su desarrollo y sobre el material usado, así como sobre la prevención de riesgos.
- Sanas, en cuanto a la capacidad razonable de decisión por parte de los actores, no alterada por drogas o bebidas alcohólicas y acorde con la experiencia de cada participante, sabiendo diferenciar fantasía y realidad.
- Consensuadas, en cuanto a que los participantes estén de acuerdo sobre la forma e intensidad con la que se realicen, e igualmente que dicho acuerdo pueda rescindirse en cualquier momento.[26]
Aunque el SSC se popularizó rápidamente, su uso por parte de algunos grupos degeneró en modelos de intransigencia muy alejados del propósito inicial, lo que llevó al propio David Stein a distanciarse del abuso que algunas personas hacían de su eslogan.
4.2 RACSA (riesgo asumido y consensuado)[editar]
Desde los años noventa surgió un nuevo concepto, el RACK, acrónimo de Risk Aware Consensual Kink, que en la comunidad hispanoparlante se traduce como RACSA: riesgo asumido y consensuado para prácticas de sexualidad alternativa. El RACSA pone el acento en la responsabilidad propia de los participantes en una actividad BDSM, responsabilidad informada y consensuada para evaluar y asumir los riesgos de dicha actividad. Sus defensores argumentan que el SSC puede dificultar la discusión honesta de los riesgos, ya que ninguna actividad es verdaderamente «segura», y que fijar una línea discreta entre lo «seguro» y lo «no seguro» niega a los adultos el derecho de evaluar por sí mismos los riesgos y las recompensas.[27]
La mayor parte de los activistas de la escena adoptan actualmente la postura de considerar el SSC como adecuado para comunicarse con el mundo de la sexualidad convencional, mientras que el término RACSA definiría con mayor rigor y precisión las prácticas BDSM reales.
4.3 Palabra de seguridad[editar]
Dado que muchas de las situaciones durante una sesión contienen elementos de fantasía y rol —y que en algunas de ellas se escenifica la «protesta» del participante sumiso como parte del juego pactado—, se considera necesario un sistema de comunicación que permita a la persona sumisa dejar claro cuándo su protesta es real y equivale al deseo de no continuar. La solución fue la denominada palabra de seguridad. Puede ser una palabra de rápida dicción y sonora (como «stop» o «tango»), o una que sea significativa para quien la debe recordar. La primera mención constatable del concepto se registra a finales de 1992, en el círculo de activistas alemanes S/M-Szene, donde se advertía que la palabra de seguridad no debe contener sonidos fonéticamente tenues (para evitar su mala audición con música ambiental) ni la vocal «i», difícil de entender si la voz está tomada.[28]
Existe un sistema ampliamente utilizado denominado «código de semáforo», basado en tres palabras o señales:
- Rojo: detenerse inmediatamente y comprobar el estado de la pareja.
- Amarillo: bajar la intensidad, ser cuidadoso.
- Verde: continuar sin problemas, todo bien.[29]
En casos de juegos emocionalmente profundos, puede suceder que la persona sumisa se encuentre demasiado abstraída e inmersa en sus emociones como para poder usar la palabra de seguridad. Por ello, algunos practicantes consideran esencial que la persona dominante mantenga una atención constante sobre el estado de su pareja. Aunque la palabra de seguridad es el medio a utilizar en casos de verdadera urgencia, su uso depende de la modalidad pactada: algunos practicantes del metaconsenso ceden voluntariamente y previo consenso la completa responsabilidad sobre el desarrollo de la sesión a la parte dominante, y los activistas de la Old Guard han rechazado su uso por considerarla un límite no deseado en la entrega.[30]
4.4 Consenso y metaconsenso[editar]
El consenso es el criterio que constituye el núcleo ético del BDSM. Es precisamente lo que distingue al BDSM de cualquier situación de violencia no pactada, como los malos tratos o la violencia de género. El consenso puede revestir múltiples formas: una negociación previa a la sesión en la que se establece el cómo, el cuándo y el grado de las actividades a realizar, o un acuerdo menos elaborado cuando existe amplia confianza entre ambas partes. En cualquier caso, su existencia es siempre básica para que la actividad pueda ser considerada BDSM.[31]
El metaconsenso es una forma evolucionada de consenso, propia de relaciones BDSM muy avanzadas en el mutuo conocimiento y con profunda confianza entre la parte sumisa y su dominante. En dichas relaciones, la parte sumisa manifiesta explícitamente que no desea asumir la responsabilidad de interrumpir la sesión en caso de sentir que se superan sus límites, sino que desea que sea la persona dominante quien tome esa responsabilidad y decida en todo momento. El metaconsenso se practicaba de forma generalizada en los inicios históricos del BDSM, durante el periodo de la Old Guard, aunque era más conocido en los círculos anglosajones con la denominación, algo confusa, de no-consenso consensuado (consensual non-consensuality). Tras la popularización del SSC, el metaconsenso pasó a estar más en desuso; su práctica continúa siendo minoritaria dentro de la comunidad BDSM.[32]
5. Roles y relaciones[editar]
En el BDSM se identifican principalmente dos roles: el dominante y el sumiso. El dominante es quien disfruta de estas prácticas manteniendo la iniciativa y el control de la acción, mientras que la parte sumisa obtiene placer al entregarse en manos del dominante, para que sea este quien la dirija. El término switch se aplica a las personas que gustan de ejercer ambos roles, dependiendo del momento o de la pareja con la que actúen.
Dentro de los distintos roles existen categorías de uso frecuente en la comunidad. Un tutor es una persona experimentada que inicia a otra en el BDSM, pudiendo ejercerse en cualquier rol; un maestro rara vez se autoproclama tal, sino que recibe ese título de su sumiso o sumisa; un amo (o su forma femenina, ama) es un dominante poseedor de uno o varios sumisos; y un esclavo (o esclava) es un sumiso que entrega sus límites a su amo o ama.[33] La denominación de Dómina o Mistress suele reservarse —especialmente en el ámbito hispanohablante— a la dominación femenina profesional, más cercana a la prostitución especializada que a las relaciones íntimas D/s.
Las relaciones de largo plazo entre practicantes de BDSM han sido objeto de investigación académica. Un estudio de 2003, el primero en analizar este tipo de relaciones, demostró la existencia de «relaciones funcionales de largo plazo» entre practicantes, con flexibilidad y adaptabilidad para ajustar los intereses de cada miembro de la pareja. El estudio constató que la combinación perfecta entre miembros de una pareja que compartan exactamente los mismos gustos es rara, y que la mayoría de las relaciones requería que ambas partes adoptaran o dejaran de lado algunos de sus deseos. Entre los problemas más mencionados por las parejas estaba la falta de tiempo para estar en rol, mientras que el beneficio más citado era el fortalecimiento del vínculo de pareja.[34]
La comunicación temprana y exhaustiva de los intereses BDSM fue señalada como un factor clave para el éxito de las relaciones de largo plazo. Las parejas exitosas desarrollaron mayor comunicación que las relaciones convencionales, en parte debido al potencial de daño serio implícito en algunas prácticas.
6. Prácticas y tipos de juego[editar]
Las actividades BDSM tienen lugar a menudo durante un periodo específico de tiempo acordado, que se conoce como play (literalmente «juego»), «escena» o «sesión». Durante una sesión, los participantes pueden practicar una amplia variedad de actividades. La siguiente lista, no exhaustiva, recoge algunos de los tipos de juego más comunes:
[ Desplegar / Plegar ]
- Bondage o ataduras con cuerdas, esposas, cintas u otros elementos de restricción, incluyendo la suspensión.
- Spanking: golpes con la mano abierta en las nalgas.
- Flagelación con instrumentos como floggers (látigos de colas), paletas, fustas o varas.
- Juego de roles sexuales: maestro/a-alumno/a, doctor(a)-paciente, policía-detenido, etc.
- Age play: juegos de roles que incluyen dinámicas de edades simuladas.
- Dominación psicológica sin contacto físico.
- Humillación erótica.
- Pet play o juegos de entrenamiento de mascota.
- Juego de impacto con diversos instrumentos.
- Electrostimulación erótica.
- Juego con cera caliente o hielo.
Muchas prácticas fetichistas se insertan de forma natural en las prácticas BDSM, como sucede con la ropa de cuero (movimiento leather), los juegos de rol sexuales y ciertos fetiches específicos. El fetichismo en sí no está incluido dentro de las prácticas y gustos abarcados estrictamente por la sigla BDSM, pero es muy usual que ambos mundos se superpongan. El BDSM también se relaciona con culturas cercanas, como la subcultura gótica y ciertas vertientes del vampirismo.[35]
7. Comunidad y diversidad[editar]
Las comunidades BDSM están generalmente abiertas a cualquier persona de disposición no normativa que se identifique con la comunidad, lo que puede incluir transformistas, entusiastas de las modificaciones corporales, aficionados al juego de roles de animales, aficionados al fetichismo de látex y otros. La diversidad es uno de los aspectos más sobresalientes del BDSM: actualmente aglutina como subcultura a individuos estrictamente heterosexuales, homosexuales de ambos sexos y bisexuales, así como a practicantes de diversas religiones y misticismos.[36]
Las comunidades se organizan en torno a encuentros sociales, fiestas y clubes. Las fiestas BDSM son eventos en los que los practicantes se reúnen para comunicarse, compartir experiencias y «jugar» en un ambiente erótico. Muchas de estas fiestas imponen códigos de vestimenta, a menudo basados en látex, cuero o vinilo, para crear una atmósfera coherente y evitar la entrada de curiosos externos. En estos eventos, el BDSM puede practicarse públicamente en un escenario o de forma más privada en espacios denominados mazmorras.[37]
El lugar físico donde se practica BDSM se conoce generalmente como mazmorra o playspace. En los clubes y fiestas, los denominados monitores de mazmorra (dungeon monitors en inglés) pueden proporcionar una red de seguridad adicional, velando por el cumplimiento de las reglas de la casa y el respeto a las palabras de seguridad. Las reglas suelen incluir normas sobre el consumo de alcohol, drogas recreativas, uso de teléfonos celulares y fotografía.[38]
La Folsom Street Fair, celebrada anualmente en San Francisco, California, es considerada el evento BDSM más grande del mundo. Tiene sus raíces en el movimiento gay leather y durante el fin de semana incluye una amplia gama de exhibiciones eróticas sadomasoquistas en un espacio público. Existen también convenciones como Living in Leather y Black Rose en Estados Unidos. En las principales ciudades del mundo occidental se celebran hoy fiestas BDSM similares, aunque de menor escala.[39]
En internet, la comunidad BDSM se articula a través de redes sociales especializadas. FetLife, una red social libre para personas interesadas en el BDSM y el kink, reportó en abril de 2026 aproximadamente 12.964.994 usuarios registrados en todo el mundo.[40]
8. Investigación y psicología[editar]
Las investigaciones han encontrado que las fantasías sexuales relacionadas con el BDSM son comunes. Un estudio en línea llevado a cabo en Estados Unidos en 2015 y que incluyó a 2021 participantes halló que el 20% había tenido experiencias que involucraban atar a alguien o ser atados, que el 30% reportaba experiencias de dar o recibir nalgadas, y que el 13% reportaba haber usado látigos de manera juguetona.[41] Otros estudios han estimado que las fantasías relacionadas con el BDSM son comunes entre el 40% y el 70% de la población.[5:1]
En general, los hombres tienen mayor probabilidad de responder eróticamente a temas de BDSM y de participar en estas prácticas, y su práctica es más común entre miembros de la comunidad LGBT, particularmente entre hombres gay. Otras investigaciones han encontrado entre los practicantes del BDSM que tanto las mujeres (independientemente de su orientación sexual) como los hombres heterosexuales tienden a preferir prácticas que involucran la humillación, mientras que entre los hombres gay son más populares las prácticas de tipo hipermasculino.[42]
A diferencia de lo que se cree comúnmente, el BDSM no se caracteriza principalmente por el dolor. Los practicantes están más interesados en dinámicas de poder, humillación y placer que en el padecimiento físico. Durante las actividades, los participantes pueden experimentar efectos hormonales comparables a la «euforia del corredor» (runner's high) y a la fase posterior al orgasmo. El estado mental de trance correspondiente se denomina subspace (para la persona sumisa) y domspace (para la persona dominante). Las parejas que practican BDSM consensuado tienden a mostrar cambios hormonales que indican disminución del estrés y aumento del vínculo emocional.[43]
La psiquiatría contemporánea distingue entre las prácticas consensuadas del BDSM y los trastornos mentales. Para que el sadismo o el masoquismo sean considerados trastornos psiquiátricos, deben causar malestar clínicamente significativo o implicar a parejas no consentidoras. Estos términos clínicos difieren del uso que se da a las mismas palabras dentro de la comunidad BDSM. Los estudios han encontrado que las personas que practican BDSM de forma consensuada no presentan tasas más altas de problemas de salud mental que la población general.[44]
En cuanto a la seguridad física, las actividades BDSM suelen resultar en lesiones mucho menos graves que deportes como el boxeo o el fútbol, y sus practicantes no visitan las salas de emergencia con más frecuencia que la población general. No obstante, se requiere un amplio conocimiento práctico de anatomía, física y psicología para minimizar riesgos, especialmente en prácticas que implican restricción física o impacto.[45]
9. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]
El BDSM en el ámbito hispanohablante ha adoptado en gran medida la terminología anglosajona, aunque con adaptaciones notables. La comunidad hispanoparlante utiliza el acrónimo RACSA (riesgo asumido y consensuado para prácticas de sexualidad alternativa) como traducción del inglés RACK. También se ha discutido ampliamente la traducción de otros términos: la palabra de seguridad, el intercambio erótico de poder (EPE, del inglés Erotic Power Exchange) y las denominaciones de los roles como amo, ama, sumiso y sumisa, cuyas raíces provienen directamente del latín y no del anglicismo.[46]
En el habla cotidiana de varios países de habla hispana, a veces se utilizan las expresiones «sado» o «sadomasoquismo» para referirse al BDSM, pero ambos términos son considerados ambiguos e incorrectos por buena parte de los practicantes, en parte por tratarse de palabras creadas por la psiquiatría para definir patologías mentales, y también porque las prácticas abarcadas por el BDSM son variadas y admiten gran cantidad de manifestaciones diferentes, muchas de las cuales no implican el placer relacionado con el dolor que caracteriza al sadismo y al masoquismo.[3:1]
Un ejemplo de producción editorial en español relacionada con la comunidad BDSM es Cuadernos de BDSM, una publicación periódica en español dedicada al tema. El debate sobre las traducciones de términos anglosajones y su adecuación al contexto cultural hispanohablante ha sido una constante en este tipo de publicaciones.[47]
En cuanto a la escena pública, las fiestas y clubes BDSM se concentran principalmente en las grandes ciudades de habla hispana, siguiendo el patrón observado en el resto del mundo occidental. La escena BDSM en España ha sido documentada en publicaciones como Cuadernos de BDSM, y el interés por los eventos temáticos ha crecido de forma sostenida en las principales capitales latinoamericanas. Sin embargo, la naturaleza popularmente discreta de estas comunidades y la ausencia de un censo exhaustivo hacen que las estimaciones sobre el tamaño de la escena en cada país hispanohablante sean difíciles de precisar.
10. Referencias[editar]
El acrónimo BDSM combina Bondage y Disciplina (B/D), Dominación y Sumisión (D/s), y Sadismo y Masoquismo (S/M). El término se utiliza hoy como una expresión paraguas que abarca un amplio rango de actividades, formas de relaciones interpersonales y subculturas. ↩︎
Wismeijer, A. A. J., y van Assen, M. A. L. M. (2013). «Psychological Characteristics of BDSM Practitioners». The Journal of Sexual Medicine, 10(8), 1943-1952. doi:10.1111/jsm.12192. ↩︎
Los términos «sadismo» y «masoquismo» fueron tomados de los nombres del Marqués de Sade y de Leopold von Sacher-Masoch, respectivamente, y fueron incorporados al vocabulario médico por Krafft-Ebing en 1890. Su uso en el habla cotidiana como sinónimos de BDSM es considerado incorrecto por parte de la comunidad. ↩︎ ↩︎
Newmahr, S. (2010). «Rethinking Kink: Sadomasochism as Serious Leisure». Qualitative Sociology, 33(3), 313-331. doi:10.1007/s11133-010-9158-9. La mayoría de los practicantes participan por el placer sensorial más que por el placer erótico genital. ↩︎
Brown, A., Barker, E. D., y Rahman, Q. (2020). «A Systematic Scoping Review of the Prevalence, Etiological, Psychological, and Interpersonal Factors Associated with BDSM». The Journal of Sex Research, 57(6), 781-811. doi:10.1080/00224499.2019.1665619. ↩︎ ↩︎
El primer uso registrado de las iniciales BDSM corresponde a una discusión en la Usenet en 1991. Según el Oxford English Dictionary, la evidencia más antigua es una respuesta del 20 de junio de 1991 de un usuario anónimo en el grupo de noticias alt.sex.bondageFAQ. ↩︎
La distinción entre top/bottom y dom/sub es sutil e importante: alguien puede ser bottom (recibir una acción, como azotes) sin estar siendo dominado psicológicamente, y a un sumiso se le puede ordenar dar masajes sin que cambie el rol de poder. ↩︎
Saint Thomas, S. (2017). «What It Means If You're A 'Switch'». Refinery 29. ↩︎
El significado tradicional de «bondage» es «servidumbre», «esclavitud» o «cautiverio», proveniente del francés y el latín. A partir de la década de 1960, surgió un segundo significado que se refiere a la práctica de estar restringido físicamente para obtener gratificación sexual. ↩︎
Thorne, M. (2017). A Guide to Classic Discipline. Morgan Thorne. ISBN 978-0995878006. La disciplina erótica está históricamente relacionada con la erotización de la disciplina inglesa de la época victoriana. ↩︎
La notación D/s, con la D mayúscula y la s minúscula, se utiliza para denotar la naturaleza jerárquica de la relación. ↩︎
Mallory, F. R. R. (2013). Extreme Space: The Domination and Submission Handbook. Lynn Marie Blake. ISBN 9781893006485. ↩︎
Castleman, M. (2012). «A Loving Introduction to BDSM». Psychology Today. La práctica sádica en BDSM se basa en la confianza y no puede ir más allá de los límites establecidos por la persona que recibe el dolor. ↩︎
Cross, P. A., y Matheson, K. (2006). «Understanding Sadomasochism: An Empirical Examination of Four Perspectives». Journal of Homosexuality, 50(2-3), 133-166. doi:10.1300/J082v50n02_07. El dolor juega un papel menos central del que se cree y se usa más como herramienta para alcanzar dinámicas de poder que como un fin en sí mismo. ↩︎
El flagelo y el cayado, representados en las manos de Osiris, son símbolos de poder y dominación. Originalmente eran herramientas agrícolas, no instrumentos de castigo corporal. ↩︎
La diamastigosis es mencionada por varios autores antiguos, incluido Pausanias (III, 16: 10-11). ↩︎
En la Tumba de la flagelación etrusca, cerca de Tarquinia, un fresco del siglo V a. C. representa a dos hombres flagelando a una mujer en un contexto erótico. ↩︎
Kamasutra de Mallanaga Vatsyayana, traducido por Wendy Doniger, Oxford University Press 2003, Libro II, capítulos 4, 5, 7 y 8. ↩︎
Las escenas descritas en las obras del Marqués de Sade no cumplen los estándares modernos del BDSM en materia de consentimiento informado. El BDSM se basa únicamente en actividades consensuadas. ↩︎
Krafft-Ebing, R. von (1890). Neue Forschungen auf dem Gebiet der Psychopathia sexualis. La incorporación de los términos «sadismo» y «masoquismo» a la comunidad médica data de este trabajo. ↩︎
Krueger & Kaplan (2001) han criticado la nomenclatura del DSM por ser vaga y no haber sido sometida a pruebas de campo. Los activistas BDSM han buscado distinguirse de las concepciones psicopatológicas mediante el uso del término BDSM en lugar de S/M. ↩︎
Según el Oxford English Dictionary, la evidencia más antigua del uso del acrónimo BDSM es una respuesta de un usuario anónimo del 20 de junio de 1991 en el grupo de noticias alt.sex.bondageFAQ. ↩︎
Townsend, L. (1972). Leatherman's Handbook. La Old Guard rechazaba la admisión de personas switch y de quienes consideraban las relaciones B/D y S/M como «solo juego». ↩︎
Thompson (2001). LeatherFolk. La New Guard se caracteriza por la apertura al mundo heterosexual y lésbico, la aceptación del switch y la participación de la mujer heterosexual. ↩︎
Bienvenu, R. (1994). The Development of Sadomasochism as a Cultural Style in the Twentieth-Century United States. ↩︎
Stein, D. (1999). Safe Sane Consensual: The Evolution of a Shibboleth. El término fue acuñado en 1983. ↩︎
El RACSA (riesgo asumido y consensuado para prácticas de sexualidad alternativa) pone el acento en la responsabilidad propia de los participantes, en contraposición al SSC. ↩︎
S/M-Szene Intern, 1992. La primera mención constatable del concepto de palabra de seguridad se registra a finales de 1992 en el círculo S/M-Szene alemán. ↩︎
Taormino, T. (ed.). (2012). The Ultimate Guide to Kink: BDSM, Role Play and the Erotic Edge. Cleis Press. ISBN 978-1573447799. ↩︎
Townsend, L. (1972). Leatherman's Handbook. Los activistas de la Old Guard rechazaban el uso de la palabra de seguridad por considerarla un límite no deseado en la entrega. ↩︎
Easton, D., y Hardy, J. W. (2002). The New Topping Book. Greenery Press. ISBN 978-1-890159-36-8. El consenso es lo que distingue al BDSM de la violencia no pactada. ↩︎
Bean, J. W. (1994). Leathersex Q&A. pp. 59-61. El metaconsenso implicaba ceder la responsabilidad de interrumpir la sesión a la persona dominante. ↩︎
Las categorías de tutor, maestro, amo y esclavo son descritas en la literatura BDSM como parte de la terminología interna de la comunidad. ↩︎
Cutler, B. (2003). Estudio sobre relaciones de largo plazo en practicantes de BDSM, basado en 17 parejas heterosexuales. Los hallazgos señalaron que las parejas exitosas valoraban la comunicación temprana y la flexibilidad. ↩︎
El fetichismo no está incluido estrictamente dentro de la sigla BDSM, pero muchas prácticas fetichistas se insertan naturalmente en las prácticas BDSM. ↩︎
Brame, G., y otros (1993). La diversidad de la comunidad BDSM abarca orientaciones sexuales, religiones y preferencias muy variadas. ↩︎
Datenschlag (2004). Enzyklopädie des Sadomasochismus. Las fiestas BDSM suelen imponer códigos de vestimenta basados en látex, cuero o vinilo. ↩︎
Wiseman, J. (1998). SM 101: A Realistic Introduction. Greenery Press. ISBN 978-0-9639763-8-3. Los monitores de mazmorra garantizan el cumplimiento de las reglas de la casa y el respeto a las palabras de seguridad. ↩︎
La Folsom Street Fair de San Francisco es considerada el evento BDSM más grande del mundo, con raíces en el movimiento gay leather. ↩︎
FetLife reportó en abril de 2026 aproximadamente 12.964.994 usuarios registrados en todo el mundo. ↩︎
Herbenick, D., Bowling, J., Fu, T. C., Dodge, B., Guerra-Reyes, L., y Sanders, S. (2017). «Sexual diversity in the United States: Results from a nationally representative probability sample of adult women and men». PLOS ONE, 12(7), e0181198. doi:10.1371/journal.pone.0181198. ↩︎
Alison, L., Santtila, P., Sandnabba, N. K., y Nordling, N. (2001). «Sadomasochistically Oriented Behavior: Diversity in Practice and Meaning». Archives of Sexual Behavior, 30(1), 1-12. doi:10.1023/A:1026438422383. ↩︎
Sagarin, B. J., Cutler, B., Cutler, N., Lawler-Sagarin, K. A., y Matuszewich, L. (2009). «Hormonal Changes and Couple Bonding in Consensual Sadomasochistic Activity». Archives of Sexual Behavior, 38(2), 186-200. doi:10.1007/s10508-008-9374-5. ↩︎
La nomenclatura del DSM referente a la psicopatología sexual ha sido criticada como vaga y carente de pruebas de campo. Los términos psiquiátricos exigen malestar o falta de consentimiento para ser considerados trastornos. ↩︎
Barker, M., Iantaffi, A., y Gupta, C. (2007). Las actividades BDSM suelen resultar en lesiones menos graves que deportes como el boxeo y el fútbol, y los practicantes no visitan salas de emergencia con más frecuencia que la población general. ↩︎
La comunidad hispanoparlante utiliza el acrónimo RACSA (riesgo asumido y consensuado para prácticas de sexualidad alternativa) como traducción del inglés RACK. ↩︎
Cuadernos de BDSM es una publicación periódica en español dedicada al tema, editada desde 2011. ↩︎