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Caracalla

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Caracalla
Nombre completoMarco Aurelio Severo Antonino Augusto
Nombre de nacimientoLucio Septimio Basiano
Nacimiento4 de abril de 188, Lugdunum, Galia Lugdunense (actual Lyon, Francia)
Fallecimiento8 de abril de 217 (29 años), entre Edesa y Carras (actual Sanliurfa, Turquía)
SepulturaMausoleo de Adriano, Roma
Reinado28 de enero de 198 - 8 de abril de 217
PredecesorSeptimio Severo
SucesorMacrino
DinastíaSevera
PadreSeptimio Severo
MadreJulia Domna
HermanoGeta
CónyugeFulvia Plautila

1. Resumen[editar]

Marco Aurelio Severo Antonino «Caracalla» (en latín, Marcus Aurelius Severus Antoninus Caracalla; Lugdunum, 4 de abril de 188-8 de abril de 217) fue emperador romano desde el año 198 hasta su muerte en 217. Fue el hijo mayor de Septimio Severo y de la emperatriz Julia Domna, y miembro de la dinastía Severa. Fue proclamado cogobernante por su padre en 198, y tras la muerte de este en 211 continuó reinando junto a su hermano Geta, que había sido elevado a coemperador en 209. Geta fue asesinado en diciembre de 211, supuestamente por orden del propio Caracalla, quien gobernó desde entonces como único soberano del Imperio romano.

El reinado de Caracalla se recuerda sobre todo por la Constitutio Antoniniana de 212, también llamada Edicto de Caracalla, que concedió la ciudadanía romana a todos los hombres libres del Imperio, con la excepción de los dediticii. El edicto otorgó a los nuevos ciudadanos los nombres adoptados por el emperador, «Marco Aurelio». Durante su gobierno también se construyeron las termas de Caracalla, el segundo complejo termal más grande de Roma, y se introdujo una nueva moneda, el antoniniano, concebido como doble denario. En 216 inició una campaña contra el Imperio parto, pero no llegó a completarla: fue asesinado por un soldado descontento en 217, y Macrino lo sucedió como emperador tres días después.

Las fuentes antiguas presentan a Caracalla como un tirano cruel y un gobernante violento. Sus contemporáneos Dion Casio y Herodiano lo describen como un soldado antes que como un emperador. Esa imagen ha perdurado en la historiografía posterior y en el arte moderno, que lo recuerda como uno de los emperadores romanos más despóticos.

2. Primeros años y formación[editar]

Caracalla nació en Lugdunum, en la Galia Lugdunense (actualmente Lyon, Francia), el 4 de abril de 188. Era hijo de Septimio Severo y de Julia Domna, y tenía ascendencia paterna púnico-bereber y materna árabe. Tenía un hermano algo menor, Geta, con quien más tarde compartiría brevemente el poder. Caracalla tenía cinco años cuando su padre fue aclamado Augusto el 9 de abril de 193.

A comienzos de 195, Septimio Severo se hizo adoptar póstumamente por el emperador divinizado Marco Aurelio. En consecuencia, en 195 o 196 Caracalla recibió el rango imperial de césar y adoptó el nombre de Marco Aurelio Antonino César. En 197 fue proclamado imperator destinatus y pasó a formar parte, al menos nominalmente, de la dinastía Antonina.

El 28 de enero de 198, día en que Septimio Severo celebraba su triunfo sobre el Imperio parto, Caracalla fue nombrado coaugusto con plenos derechos. Recibió el poder tribunicio y el título de imperator, y desde 198 aparece en las inscripciones con el título de sumo sacerdote, pontifex maximus. Ese mismo día su hermano Geta fue proclamado nobilissimus caesar.

En 199 Caracalla ingresó en la cofradía sacerdotal de los hermanos arvales y a finales de ese año recibió el título de pater patriae. En 202 fue designado cónsul, junto a su padre en su tercer consulado. Ese mismo año, entre el 9 y el 15 de abril, fue obligado a casarse con Fulvia Plautila, hija de Cayo Fulvio Plauciano. La tradición dice que odiaba a su esposa, aunque se desconoce el motivo. En 205 fue cónsul por segunda vez, esta vez en compañía de Geta. Ese año logró la ejecución de Plauciano por traición, probablemente con pruebas que él mismo fabricó, y desterró a su esposa. Su posterior asesinato pudo haberse realizado por orden suya.

El 28 de enero de 207 Caracalla celebró su decennalia, el décimo aniversario del inicio de su reinado. En 208 ejerció su tercer consulado. Geta recibió el rango de Augusto y poderes tribunicios en septiembre u octubre de 209, y a partir de entonces los dos hermanos gobernaron nominalmente en conjunto.

3. Trayectoria[editar]

3.1 Muerte de Septimio Severo y cogobierno con Geta[editar]

Septimio Severo falleció en Eboracum (actual York, Inglaterra) el 4 de febrero de 211, durante una campaña en Caledonia, al norte de la Britania romana. Caracalla y Geta heredaron conjuntamente el trono. Caracalla adoptó el cognomen de su padre, Severo, y asumió el cargo de pontifex maximus. Su nombre se convirtió en Imperator Caesar Marcus Aurelius Severus Antoninus Pius Augustus.

Los hermanos pusieron fin a la invasión romana de Caledonia mediante una paz con los caledonios que devolvió la frontera al muro de Adriano. Durante el viaje de regreso a Roma con las cenizas de su padre, Caracalla y Geta discutieron continuamente, y su relación se hizo cada vez más hostil. Llegaron a considerar dividir el Imperio en dos a lo largo del Bósforo, con Caracalla en Occidente y Geta en Oriente, pero su madre los convenció de que no lo hicieran.

3.2 El asesinato de Geta[editar]

El 26 de diciembre de 211, en una reunión de reconciliación organizada por su madre, Geta fue asesinado en brazos de Julia Domna por miembros de la Guardia Pretoriana leales a Caracalla. Se considera muy probable que Caracalla ordenara el asesinato personalmente, pues los dos hermanos nunca habían tenido una buena relación, y menos aún después de suceder a su padre.

Después del asesinato, Caracalla persiguió y ejecutó a la mayoría de los partidarios de Geta y ordenó una damnatio memoriae contra la memoria de su hermano. La imagen de Geta fue eliminada de pinturas, sus monedas fueron fundidas, sus estatuas destruidas y su nombre borrado de registros en papiro y en piedra. Se convirtió en delito capital hablar o escribir el nombre de Geta. Se calcula que tras la damnatio memoriae fueron masacradas unas 20 000 personas, entre guardias, asesores, amigos y otros militares al servicio de Geta.

3.3 Reinado en solitario: el frente germánico[editar]

En 213, aproximadamente un año después del asesinato de Geta, Caracalla abandonó Roma para no volver jamás. Marchó hacia el norte, al limes germánico, para enfrentarse a los alamanes, una confederación de tribus germánicas que habían atravesado la frontera en Recia. Durante la campaña de 213-214, Caracalla derrotó a algunas tribus alamanas y resolvió otras dificultades mediante la diplomacia, aunque no se sabe exactamente con quién se hicieron los tratados. Durante su estancia reforzó las fortificaciones fronterizas de Recia y Germania Superior, conocidas colectivamente como Agri Decumates, para que pudieran resistir otras invasiones durante unos veinte años.

3.4 La gira oriental y la campaña parta[editar]

En la primavera de 214, Caracalla partió hacia las provincias orientales. Pasó por las provincias danubianas y por las provincias anatolias de Asia y Bitinia, e invernó en Nicomedia en 214-215. El 4 de abril de 215 ya había salido de esa ciudad, y en verano estaba en Antioquía, a orillas del Orontes. En diciembre de 215 llegó a Alejandría, en el delta del Nilo, donde permaneció hasta marzo o abril de 216.

Cuando los habitantes de Alejandría se burlaron de las afirmaciones de Caracalla de que había matado a su hermano en defensa propia, el emperador respondió masacrando a la diputación de ciudadanos destacados que se había reunido para saludar su llegada. Después puso a sus tropas contra Alejandría durante varios días de saqueo.

En la primavera de 216 regresó a Antioquía y antes del 27 de mayo se puso al frente de su ejército para luchar contra los partos. Durante el invierno de 215-216 se había estacionado en Edesa. Caracalla se dirigió después hacia Armenia, que atravesó en 216, y ese mismo año llegó al sur de Partia.

4. La Constitutio Antoniniana[editar]

La Constitutio Antoniniana (literalmente «Constitución de Antonino», también llamada Edicto de Caracalla o Constitución Antonina) fue un edicto promulgado en 212 por Caracalla por el que todos los hombres libres del Imperio romano debían recibir la plena ciudadanía romana, con la excepción de los dediticii —personas sometidas a Roma por rendición en guerra— y de los esclavos liberados.[1]

Antes de 212, la mayoría de los ciudadanos romanos eran habitantes de la Italia romana, y solo alrededor del 4-7 % de los pueblos del Imperio tenían la ciudadanía en tiempos de Augusto. Fuera de Roma, la ciudadanía se limitaba a las colonias romanas, a los romanos o sus descendientes que vivían en las provincias, a los habitantes de algunas ciudades y a un pequeño número de nobles locales, como los reyes de países clientes. Los provinciales, en cambio, no solían ser ciudadanos, aunque algunos magistrados y sus familias poseían el derecho latino.

Dion Casio sostiene que uno de los propósitos del edicto fue aumentar los ingresos del Estado, pues Roma estaba en una situación financiera difícil y necesitaba pagar los aumentos de sueldo y beneficios conferidos a los militares. El edicto ampliaba la obligación de servicio público e incrementaba los ingresos por los impuestos de sucesión y emancipación, que solo debían pagar los ciudadanos romanos. Sin embargo, pocos de los que obtuvieron la ciudadanía eran ricos, y se piensa que este no pudo ser el único propósito del edicto.

Otro propósito, como se describe en el papiro en el que se inscribió parte del edicto, era aplacar a los dioses que habían librado a Caracalla de una conspiración. La conspiración en cuestión fue la respuesta al asesinato de Geta y a la matanza de sus seguidores. El fratricidio solo habría sido condonado si su hermano hubiera sido un tirano. La damnatio memoriae contra Geta y los grandes pagos a sus partidarios tenían como objetivo proteger a Caracalla de posibles represalias. Tras lograrlo, Caracalla habría querido devolver el favor al pueblo mediante un gesto grandioso: la concesión de la ciudadanía.

También se ha propuesto que la concesión era el resultado lógico de la continua expansión de los derechos de ciudadanía en un Imperio cuya periferia se estaba volviendo cada vez más central.

5. Política monetaria y militar[editar]

Los grandes gastos de Caracalla, en particular las primas que concedió a los soldados, lo llevaron a degradar la moneda poco después de subir al trono en solitario. A finales del reinado de Septimio Severo y comienzos del de Caracalla, el denario romano tenía una pureza de plata aproximada del 55 %, pero al final del reinado de Caracalla se había reducido a cerca del 51 %.

En 215 Caracalla introdujo el antoniniano, una moneda destinada a servir como doble denario. Esta nueva moneda, sin embargo, tenía una pureza de plata de alrededor del 52 % entre 215 y 217, y una relación de tamaño real de 1 antoniniano por cada 1,5 denarios. La reducción de la pureza de la plata hizo que la gente atesorara las monedas antiguas, de mayor contenido metálico, lo que agravó la inflación provocada por la devaluación anterior del denario.

Durante su reinado, Caracalla aumentó la paga anual de un legionario medio de 2000 sestercios (500 denarios) a 2700-3000 sestercios (675-750 denarios). Prodigó muchos beneficios al ejército, al que temía y admiraba a la vez, de acuerdo con el consejo dado por su padre en su lecho de muerte: atender siempre al bienestar de los soldados e ignorar a los demás. Pasaba gran parte de su tiempo con los soldados, hasta el punto de imitar su vestimenta y adoptar sus costumbres.

Después de la campaña contra los alamanes, se hizo evidente que Caracalla estaba obsesionado con Alejandro Magno. Comenzó a imitarlo abiertamente en su estilo personal y decidió organizar a dieciséis mil de sus hombres en falanges de estilo macedonio, pese a que el ejército romano había hecho de esa formación una táctica obsoleta. El historiador Christopher Matthew señala que el término phalangarii tiene dos significados posibles, ambos militares: el primero se refiere simplemente a la línea de batalla romana, sin que implique necesariamente que los hombres estuvieran armados con picas; el segundo guarda similitud con las «mulas marianas» de finales de la República romana, que llevaban su equipo suspendido de una larga pértiga. Por tanto, los phalangarii de la Legio II Parthica pudieron no haber sido piqueros, sino tropas de línea de batalla estándar o quizá triarii.

La obsesión por Alejandro llegó al punto de que Caracalla visitó Alejandría mientras preparaba su invasión persa y persiguió a los filósofos de la escuela aristotélica, basándose en la leyenda de que Aristóteles había envenenado a Alejandro. Este episodio muestra su comportamiento cada vez más errático.

6. Las termas de Caracalla[editar]

Las termas de Caracalla comenzaron a construirse en 211, al inicio del gobierno del emperador, aunque lo más probable es que su padre fuera el responsable de su planificación. En 216 fueron inauguradas parcialmente, pero su perímetro exterior no se completó hasta el reinado de Alejandro Severo.

Estas grandes termas eran típicas de la práctica romana de construir complejos para actividades sociales y estatales en grandes ciudades densamente pobladas. Los baños cubrían unos 202 000 m² y podían acoger a unos mil seiscientos bañistas a la vez. Fueron los segundos baños públicos más grandes construidos en la Antigua Roma y contaban con piscinas, patios de ejercicio, un estadio, salas de vapor, bibliotecas, salas de reuniones, fuentes y otros servicios, todo rodeado por jardines. Los espacios interiores estaban decorados con suelos de mármol de colores, columnas, mosaicos y estatuas colosales.

7. Estilo, retrato y personalidad[editar]

La representación oficial de Caracalla como emperador único supone una ruptura con las imágenes distantes de los emperadores filósofos que lo precedieron. Su corte de pelo corto es el de un soldado, y su ceño fruncido transmite una presencia realista y amenazante. Este arquetipo de rudo soldado-emperador fue adoptado por la mayoría de los emperadores posteriores, como Maximino el Tracio, que dependían del apoyo de las tropas para gobernar.

Herodiano describe que Caracalla prefería la ropa del norte de Europa y que a menudo llevaba una peluca rubia. El nombre «Caracalla» proviene de una túnica gálica con capucha que vestía habitualmente y que puso de moda. Es posible que empezara a llevarla durante sus campañas en el Rin y el Danubio. Dion Casio se refería a él generalmente como «Tarautas», en honor a un famoso gladiador diminuto y violento de la época, aunque también lo llama «Caracallus» en varias ocasiones.

La forma en que Caracalla quería ser representado puede verse en los numerosos bustos y monedas conservados. Las imágenes del joven emperador no pueden distinguirse claramente de las de su hermano menor Geta. En las monedas, Caracalla aparece laureado tras convertirse en Augusto en 197, mientras que Geta aparece con la cabeza descubierta hasta que se convirtió en Augusto en 209. Entre 209 y la muerte de su padre, los dos hermanos se muestran como jóvenes maduros preparados para hacerse cargo del Imperio. Tras la muerte de Septimio Severo y antes del asesinato de Geta, el retrato de Caracalla permanece estático, con barba corta y completa, mientras que Geta desarrolla una barba larga al estilo paterno. La presentación monetaria de Caracalla durante su reinado en solitario, de 212 a 217, dio un giro hacia mensajes religiosos y divinos.

8. Fuentes clásicas[editar]

Caracalla aparece en las fuentes antiguas de Dion Casio, Herodiano y la Historia Augusta como un tirano cruel y un gobernante salvaje. Esa imagen se ve reforzada por el asesinato de su hermano Geta y la posterior matanza de sus partidarios. Las fuentes contemporáneas presentan además a Caracalla como un «emperador-soldado» por su preferencia por los soldados frente a los senadores, una representación que lo hizo aún menos popular entre los biógrafos senatoriales. Dion Casio lo presenta explícitamente como un emperador que marchaba con los soldados y se comportaba como uno de ellos.

La Historia Augusta es considerada por los historiadores como la fuente menos fiable entre las obras antiguas, llena de materiales y fuentes fabricadas. Las obras de Herodiano de Antioquía son, en comparación, «mucho menos fantásticas» que los relatos de la Historia Augusta. El historiador Andrew G. Scott sugiere que la obra de Dion Casio se considera con frecuencia la mejor fuente para este período. Sin embargo, la historiadora Clare Rowan cuestiona la exactitud de Dion sobre Caracalla, pues mantiene una actitud hostil hacia el emperador y debe ser tratada con precaución.

Un ejemplo de esa hostilidad es un pasaje en el que Dion dice que Caracalla desciende de tres razas diferentes y que logró combinar todos sus defectos en una sola persona: la inconstancia, la cobardía y la imprudencia de los galos; la crueldad y la dureza de los africanos; y la astucia asociada con los sirios. A pesar de ello, Rowan sostiene que el esquema de los acontecimientos presentado por Dion es generalmente preciso, mientras que las motivaciones que sugiere son de origen cuestionable. Un ejemplo es su presentación del Edicto de Caracalla: Dion atribuye el edicto al deseo de aumentar los ingresos fiscales, pero Olivier Hekster, Nicholas Zair y Rowan lo ponen en duda, porque la mayoría de las personas que obtuvieron la ciudadanía eran pobres.

9. Legado y representación posterior[editar]

Caracalla no fue sometido a una damnatio memoriae formal después de su asesinato. Aunque el Senado no lo quería, su popularidad entre los militares impidió que Macrino y el Senado lo declararan abiertamente hostis. Macrino, para apaciguar al Senado, ordenó la retirada secreta de las estatuas de Caracalla de la vista pública. El público pidió que se aboliera la carrera de caballos que celebraba su cumpleaños y que se fundieran las estatuas de oro y plata dedicadas a él. Sin embargo, estos hechos tuvieron un alcance limitado. Macrino hizo que Caracalla fuera deificado y conmemorado en monedas como Divus Antoninus. No parece haber habido mutilación intencionada de sus imágenes como emperador único.

En la Edad Media, la pseudohistoria de Geoffrey de Monmouth, la Historia Regum Britanniae, convierte a Caracalla en un rey de Britania, llamándolo por su nombre real «Basianus». En el relato, tras la muerte de Severo, los romanos querían hacer rey a Geta, pero los británicos preferían a Basianus porque tenía madre británica. Los dos hermanos lucharon hasta que Geta fue asesinado y Basianus subió al trono, hasta que fue derrocado y muerto por Carausio. Sin embargo, la revuelta de Carausio ocurrió en realidad unos setenta años después de la muerte de Caracalla.

La memoria de Caracalla fue revivida en el arte de los pintores franceses de finales del siglo XVIII. Su carrera tiránica fue tratada por artistas como Jean-Baptiste Greuze, Julien de Parme, Jacques-Louis David, Jean Bonvoisin, Jacques-Augustin-Catherine Pajou y Guillaume Guillon-Lethière. El interés por Caracalla reflejaba el creciente descontento del pueblo francés con la monarquía. Las obras podían servir como advertencia de que la monarquía absoluta podía convertirse en el horror de la tiranía. La historiadora Susan Wood señala la semejanza entre los crímenes de Caracalla y la posterior insurrección contra el rey Luis XVI: ambos gobernantes murieron como resultado de su aparente tiranía.

En la historiografía moderna, Caracalla conserva la reputación de estar entre los peores emperadores romanos. Edward Gibbon, en su Historia de la decadencia y caída del Imperio romano, aplicó la reputación que Caracalla tenía por el asesinato de Geta y la matanza de sus partidarios a sus giras provinciales, y concluyó que fue «el enemigo común de la humanidad». El historiador Shamus Sillar cuestiona esa representación, citando la construcción de carreteras y el refuerzo de fortificaciones en las provincias occidentales como hechos que contradicen la imagen de crueldad y destrucción de Gibbon.

10. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]

En el ámbito hispanohablante, Caracalla es una figura habitual en las historias generales del Imperio romano y en la divulgación histórica. Su nombre se utiliza también como sustantivo común: «caracalla» es, según el diccionario, una capa o túnica con capucha de origen galo, la prenda por la que el emperador recibió su apodo.[2] Este uso lingüístico es una conexión directa entre la Antigüedad romana y el léxico español.

Las traducciones al español de las fuentes clásicas, en especial las obras de Dion Casio y Herodiano, han permitido el acceso hispanohablante a los relatos contemporáneos sobre su reinado. Su retrato de soldado, con el ceño fruncido, aparece en numerosos libros de texto y materiales educativos de historia antigua en América Latina y España. Las termas de Caracalla, como ruina monumental de Roma, son también un punto destacado en la literatura de viajes en español.

[ Desplegar / Plegar: Cronología básica ]
  • 188: nace en Lugdunum el 4 de abril.
  • 193: su padre es aclamado Augusto el 9 de abril.
  • 195-196: recibe el rango de césar y adopta el nombre de Marco Aurelio Antonino.
  • 197: es proclamado imperator destinatus.
  • 198: es nombrado coaugusto el 28 de enero.
  • 202: se casa con Fulvia Plautila; es cónsul por primera vez.
  • 205: cónsul por segunda vez; ejecuta a Plauciano y destierra a su esposa.
  • 207: celebra sus decennalia.
  • 209: Geta recibe el título de Augusto.
  • 211: muere Septimio Severo el 4 de febrero; Geta es asesinado en diciembre.
  • 212: promulga la Constitutio Antoniniana.
  • 213: abandona Roma para luchar contra los alamanes.
  • 214-216: gira por las provincias orientales y campaña parta.
  • 216: inaugura parcialmente las termas de Caracalla.
  • 217: muere asesinado el 8 de abril; Macrino lo sucede tres días después.

  1. La Constitutio Antoniniana se conoce principalmente por un papiro conservado, el papiro Giessen 40. El texto presenta lagunas, y los historiadores discuten los límites exactos de la exclusión de los dediticii. La interpretación moderna distingue entre ciudadanos romanos, latinos y peregrinos, y el edicto de Caracalla representó la culminación de un proceso de extensión de la ciudadanía que había avanzado durante siglos. ↩︎

  2. El nombre «Caracalla» tiene relación con la prenda gala de capucha que el emperador puso de moda. En español, la palabra «caracalla» designa esa misma capa militar, lo que convierte al apodo imperial en un préstamo léxico de doble filo: nombre propio y común a la vez. ↩︎