Carnaval
| Carnaval | |
|---|---|
| Tipo | Período festivo |
| Fecha | Variable; entre febrero y marzo, del jueves lardero al martes de Carnaval |
| Relación con | Cuaresma, Pascua |
| Denominaciones locales | Carnestolendas, antruejos, mascaritas, Fastelavn, Mardi Gras, Shrovetide, Maslenitsa |
| Celebraciones destacadas | Río de Janeiro, Recife, Salvador, Oruro, Barranquilla, Santa Cruz de Tenerife, Cádiz, Venecia, Montevideo, Nueva Orleans |
| Reconocimientos | Varias fiestas integran la Lista representativa del patrimonio cultural inmaterial de la Unesco |
1. Resumen[editar]
El carnaval, llamado también carnestolendas en los registros históricos y en la tradición literaria hispánica, es un período festivo que transcurre durante los días que anteceden a la Cuaresma. Se distingue de la mayoría de las fiestas por su fecha variable: comienza un jueves, el jueves lardero, y concluye el martes siguiente, el martes de Carnaval, por lo que puede caer entre febrero y marzo según el calendario lunar y la fecha de la Pascua.
Sus manifestaciones características son las celebraciones públicas, los desfiles, los disfraces, las máscaras, las fiestas callejeras y las representaciones artísticas. En numerosas culturas se trata de un período de cierta permisividad, acompañado por el consumo de alcohol, carne y otros alimentos que, en el calendario cristiano, se reducen o abandonan durante la Cuaresma posterior.
Varios autores buscaron antecedentes en las fiestas paganas grecorromanas, como las dionisíacas, las Saturnales o las Lupercales, e incluso en celebraciones del Antiguo Egipto. Sin embargo, el historiador británico John Bossy advirtió que no hay evidencia de fiestas similares celebradas en las mismas fechas antes del año 1200.[1] En ese sentido, el carnaval conocido hoy responde sobre todo a la cultura cristiana medieval europea, aunque incorpora capas muy antiguas de ritos vinculados al invierno, la fertilidad y la renovación primaveral.
La Iglesia católica no lo reconoce como fiesta litúrgica. Las culturas protestantes desarrollaron a menudo tradiciones modificadas, como el Fastelavn danés o el Mardi Gras estadounidense. En las iglesias de tradición anglicana y luterana se habla de Shrovetide; en el mundo eslavo oriental, de Maslenitsa.
El carnaval de Río de Janeiro es considerado por Guinness World Records el mayor del planeta,[2] mientras que la mayor agrupación carnavalesca registrada es el Galo da Madrugada, de Recife, Brasil. Por extensión, se llama carnaval a fiestas similares realizadas en cualquier época del año, como los carnavales de verano del Caribe o los carnavales patronales de Centroamérica.
2. Etimología[editar]
El origen del nombre ha sido objeto de debate. A comienzos de la Edad Media, la Iglesia católica propuso una etimología a partir del latín vulgar carnem levare, 'abandonar la carne', en alusión a la abstinencia de carne que marcaba los viernes de Cuaresma. Con el tiempo se popularizó la fórmula carne vale, 'adiós a la carne', que todavía se repite en explicaciones divulgativas.
El historiador suizo Jacob Burckhardt planteó en el siglo XIX una derivación de carrus navalis, expresión que habría designado una procesión de máscaras que culminaba con la botadura de una nave de madera adornada con ofrendas florales en honor a la diosa Isis. Ese cortejo, vinculado a la festividad romana del Navigium Isidis, se habría realizado a comienzos de marzo como apertura simbólica de la temporada de navegación.[3]
A fines del siglo XX se añadieron otras hipótesis, entre ellas la que vincula el término con Carna, diosa celta de las habas y el tocino, o con Kāma, el dios hindú del deseo, cuyo nombre aparece en el Kāma Sūtra. Estas propuestas no pasan de ser especulaciones eruditas y conviven con las lecturas cristianas más documentadas.
3. Historia y orígenes[editar]
Desde el punto de vista antropológico, el carnaval suele describirse como un ritual de inversión: los papeles sociales se invierten, las jerarquías se relajan y las normas de comportamiento quedan temporalmente suspendidas. Los etnólogos reconocen en él elementos supervivientes de antiguas fiestas de invierno europeas, de las celebraciones dionisíacas griegas y de las Saturnales romanas, así como de festividades andinas prehispánicas y afroamericanas en América Latina.
Durante la Antigüedad, el invierno era percibido como el reino de los espíritus fríos que debían ser expulsados para permitir el retorno del verano. El carnaval puede leerse, en esa clave, como un rito de paso de la oscuridad a la luz y de la escasez invernal a la fertilidad primaveral. Algunas tribus germánicas celebraban el regreso de la luz, y hay indicios de que colocaban efigies de diosas como Nerthus sobre barcos con ruedas, acompañadas por personas disfrazadas de animales y hombres vestidos de mujer.[4]
En la Edad Media, el carnaval designó el período posterior a la Epifanía que alcanzaba su clímax antes del martes de Carnaval. Como la Cuaresma era un tiempo de ayuno, el carnaval representaba la última ocasión para comer carne y celebrar antes de las semanas de penitencia. La oposición entre ambos períodos quedó plasmada en la literatura, por ejemplo en el poema francés del siglo XIII La bataille de Caresme et de Charnage ('La batalla entre Cuaresma y Carnaval') y, en la pintura, en la obra de Pieter Bruegel el Viejo La lucha entre el Carnaval y la Cuaresma, de 1559.
Las autoridades eclesiásticas intentaron durante siglos contener los excesos. Cesáreo de Arlés protestó hacia el año 500 contra las prácticas paganas; el Indiculus superstitionum et paganiarum, redactado en el sínodo de Leptines de 742, condenó las fiestas del mes de febrero; y en 743 un sínodo celebrado en Leptines, cerca de Binche, se pronunció duramente contra los desbordes. Los manuales de confesión de hacia el año 800 registran advertencias contra la costumbre de disfrazarse de animal o de anciana en enero y febrero.
Con el tiempo, en lugar de prohibir el carnaval, la autoridad eclesiástica optó por tolerarlo e integrarlo al calendario. El papa Gregorio Magno (590-604) fijó el inicio del ayuno en el Miércoles de Ceniza, dejando el carnaval como un desahogo previo claramente separado de la penitencia. En las ciudades italianas medievales se documentan por primera vez los desfiles de máscaras y los bailes de disfraces que luego se expandieron hacia España, Portugal y Francia.
El Carnaval de Venecia, considerado durante largo tiempo el más célebre de Europa, fue abolido por Napoleón en 1797 y no se restauró hasta 1979. En la Renania alemana, el primer desfile moderno de carnaval tuvo lugar en Colonia en 1823, fecha que suele citarse como el arranque del carnaval renano contemporáneo.[5]
4. Características generales[editar]
El carnaval comprende por lo regular desfiles, comparsas, carrozas, concursos de disfraces, bailes populares y eventos musicales. Las máscaras y los trajes permiten a los participantes abandonar su identidad cotidiana y experimentar una sensación intensificada de pertenencia colectiva.
El consumo festivo ocupa un lugar central. Antes de la Cuaresma, los hogares europeos consumían las reservas de manteca, leche, grasa y carne que no se podían conservar hasta la primavera; de allí provienen tradiciones como las crepas y los panqueques del Shrove Tuesday en el mundo anglosajón. Durante el carnaval también se levantan de forma simbólica ciertas restricciones sociales y sexuales, un rasgo que la literatura etnográfica ha estudiado como válvula de escape de las tensiones comunitarias.
En las iglesias de tradición luterana y anglicana, el final del carnaval tiene un marcado carácter religioso de preparación: el Shrove Tuesday se dedica al examen de conciencia y, en muchos templos, se queman las palmas bendecidas del año anterior para obtener la ceniza del Miércoles de Ceniza.
El carnaval del hemisferio sur coincide con el verano, lo que ha incorporado el agua y la espuma como elementos lúdicos. En Argentina, la costumbre decimonónica de lanzar cáscaras de huevo rellenas de agua evolucionó hacia los globos de agua y el duelo de baldes y mangueras. En los países andinos, en cambio, el carnaval se relaciona más estrechamente con la lluvia, la cosecha y la ofrenda a la tierra.
5. Carnaval en el mundo hispanohablante[editar]
El carnaval llegó a América Latina a través de la colonización española y portuguesa y se fusionó con tradiciones indígenas y africanas. En el mundo hispanoamericano adopta formas muy distintas según la región: murgas y candombe en el Río de la Plata, diabladas y morenadas en los Andes, cumbias y mapalés en el Caribe colombiano, conga y comparsas en Cuba, y carnavales indígenas y mestizos en México y Centroamérica.
5.1 España[editar]
En España el carnaval está documentado desde la Edad Media y adquirió personalidad propia a partir del Renacimiento. Tuvo especial tradición el Jueves Lardero, día inicial del ciclo. Los modelos contemporáneos de mayor proyección internacional son el carnaval de Santa Cruz de Tenerife y el de Cádiz: el primero por sus concursos de comparsas, murgas y reinas; el segundo por el humor corrosivo de las chirigotas y comparsas.
Diversos carnavales españoles poseen la categoría de Fiesta de Interés Turístico Internacional: Santa Cruz de Tenerife, Las Palmas de Gran Canaria, Cádiz, Badajoz, Águilas y el Entroido de Ginzo de Limia.[6] Otros, como los de Miguelturra, Herencia o Alcázar de San Juan, tienen la categoría de Fiesta de Interés Turístico Nacional.
5.2 Argentina[editar]
En la ciudad de Buenos Aires, el carnaval se expresa sobre todo en las llamadas murgas porteñas, agrupaciones de percusión y baile que desarrollan un repertorio carnavalero propio, con bombo con platillo, baile y crítica social. En Rosario y otras ciudades se mantiene la tradición de las murgas de barrio.
El noroeste andino conserva una de las tradiciones más antiguas del país: el desentierro y el entierro del diablo de carnaval o Pujllay. La chaya riojana, ligada al carnaval, es el ejemplo más conocido: el muñeco de trapo nace el sábado anterior al festejo, preside las rondas y el juego con harina y albahaca, y es enterrado el Domingo de Cenizas. Las coplas, las vidalas y el carnavalito son los sonidos característicos de la región.
En el litoral, los carnavales de Corrientes y Entre Ríos se acercan al modelo brasileño: comparsas, carrozas, pasistas y trajes de plumas. La ciudad de Corrientes se presenta como "Capital Nacional del Carnaval"; Paso de los Libres, fronteriza con Uruguayana, como "Cuna del Carnaval Argentino". La primera comparsa libresña nació en 1948, en el Club Social de Uruguayana. Gualeguaychú, en Entre Ríos, promociona su carnaval como el más grande del país; el vecino Gualeguay cuenta con un corsódromo para 17 000 espectadores. Concordia, con capacidad para más de 15 000 personas, vio desfilar a comparsas como Ráfaga, Emperatriz, Imperio y Bella Samba.
En la provincia de Corrientes, Monte Caseros se autodenomina "Capital del Carnaval Artesanal" y desfila en el corsódromo Paso de los Higos, con capacidad para 25 000 personas y ocho comparsas, cinco de mayores y tres infantiles.
Otro caso singular es el de Victoria, Entre Ríos. La comparsa Terror do Corso nació en 1967 con catorce integrantes y desde entonces fue sumando seguidores hasta reunir a más de diez mil personas disfrazadas que recorren espontáneamente las calles antes de entrar al corsódromo, sin temática fija y con un ritmo propio.
En la provincia de Buenos Aires, Lincoln fue declarada Capital Nacional del Carnaval Artesanal por la ley nacional 27 464, sancionada el 10 de octubre de 2018. Maipú, cercano a la Costa Atlántica, organiza uno de los carnavales bonaerenses más concurridos, mientras que las localidades de Magdalena, Punta Indio y Atalaya celebran el llamado Carnaval del Sur.
5.3 Bolivia[editar]
El carnaval boliviano combina el calendario católico con la ch'alla, una libación y ofrenda a la Pachamama. En cada pueblo y ciudad se organiza una "entrada del carnaval" con decenas de conjuntos de danza.
El Carnaval de Oruro es el emblema de esa tradición. Se celebra en honor de la Virgen del Socavón, patrona de los mineros, y su danza principal es la diablada. El conjunto de la fiesta fue declarado Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad por la Unesco en 2001.[7] A lo largo de varios kilómetros desfilan fraternidades de diablos, morenos, caporales, tinkus, llameradas y otras danzas durante varios días antes del Miércoles de Ceniza.
En el oriente, Santa Cruz de la Sierra celebra un carnaval de clima tropical, con murgas, comparsas, rondallas, verbenas y el Gran Corso, que recorre un Cambódromo de unos 4 kilómetros. Tarija es célebre por la fiesta de las Comadres y los Compadres, con canastas adornadas con frutas, flores, dulces y tortas, que se intercambian semanas antes del carnaval. En Cochabamba, una semana después del carnaval, se celebra el Corso de Corsos.
5.4 Colombia[editar]
Colombia concentra dos de los carnavales más importantes del continente. El carnaval de Barranquilla fue declarado Patrimonio Cultural de la Nación en 2001 y Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad en 2003. Su temporada de precarnavales arranca con la Lectura del Bando y sigue con actividades como la Guacherna y la coronación de la reina. Los cuatro días centrales incluyen la Batalla de Flores, la Gran Parada de Tradición, la Gran Parada de Fantasía y el Festival de Orquestas, que termina con la muerte simbólica de Joselito. La cumbia, la puya, el mapalé, el garabato y el jalao son los ritmos dominantes, con una notable herencia africana, indígena y europea.
El Carnaval de Negros y Blancos se celebra en Pasto y localidades de Nariño entre el 2 y el 6 de enero, con días de precarnaval desde el 28 de diciembre. La Fiesta de la Familia Castañeda (4 de enero), el día de los Negritos (5 de enero) y el día de los Blancos (6 de enero) constituyen su columna vertebral. Fue declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en 2009.
Otros carnavales del Caribe colombiano animan a Ciénaga, Corozal, El Carmen de Bolívar, Mompox, Riohacha y Santo Tomás. En Quibdó, las Fiestas de San Francisco de Asís o San Pacho, inscritas por la Unesco en 2012, suelen citarse en el mismo contexto, aunque son propiamente una fiesta patronal de septiembre u octubre.[8]
5.5 Cuba[editar]
Los carnavales cubanos son conocidos desde antes de 1585 con nombres como antruejos, carnestolendas, mascaritas y finalmente carnavales. Se celebran en verano, relacionados más con las vacaciones y el calor tropical que con el ciclo pre-cuaresmal. Los paseos de carnaval de La Habana fueron durante el período colonial una de las grandes fiestas públicas, con carrozas, comparsas, máscaras y asistencia de todas las clases sociales.
La conga es el género que identifica la celebración cubana: tambores, quintos, bombos, cencerros y metales acompañan el cortejo que recorre kilómetros al grito de "¡Abre que voy, cuidado con los cayos!". Los carnavales de La Habana y Santiago de Cuba son los más célebres, y comparten con el de Río de Janeiro el protagonismo popular, la competencia entre comparsas y el baile multitudinario. El etnólogo Fernando Ortiz documentó el papel de estas fiestas en la preservación de la dignidad y la cultura de los esclavizados y desfavorecidos.
5.6 Ecuador[editar]
Ecuador dedica al carnaval un feriado nacional de cuatro días, de sábado a martes. En 2026 el feriado correspondió al sábado 14, domingo 15, lunes 16 y martes 17 de febrero, con lunes y martes como días oficiales de descanso;[9] la fecha cambia cada año entre febrero y marzo. Durante la fiesta se combinan desfiles, carros alegóricos, coplas y, sobre todo, el juego con agua, espuma y harina, una costumbre extendida por las calles de ciudades como Latacunga, sede de desfiles importantes.
5.7 El Salvador[editar]
En San Miguel, al oriente de El Salvador, se celebra el último sábado de noviembre el llamado carnaval más grande de Centroamérica, de carácter popular y gratuito. Es la culminación de las fiestas migueleñas, que ocupan casi un mes con carnavalitos de barrio. El "Carnaval en San Miguel", del músico Paquito Palaviccini, se baila a ritmo de xuc y es considerado el himno de las fiestas. La edición de 2018 fue anunciada como la 60.ª, por lo que la serie suele fecharse hacia 1958 o 1959.[10]
5.8 Honduras[editar]
La Ceiba, en la costa norte hondureña, es la sede del Gran Carnaval Internacional de la Amistad, celebrado el tercer sábado de mayo en honor de San Isidro Labrador, patrono de la ciudad. Es una de las fiestas más importantes de Centroamérica: durante esa semana, a la población local, estimada entre 250 000 y 300 000 habitantes, se añade una fuerte afluencia de visitantes, que las fuentes locales calculan en más de 400 000 personas.[11] Aunque se llama carnaval, se trata de una fiesta patronal tardía, fuera del calendario pre-cuaresmal, lo que muestra la flexibilidad del término.
5.9 México[editar]
México posee una densa red de carnavales con identidades regionales muy marcadas.
El carnaval de San Francisco de Campeche suele presentarse como uno de los más antiguos del país; la primera celebración se presume de 1582[sin verificar], aunque el cronista José Manuel Alcocer Bernés advirtió que no hay elementos históricos suficientes para afirmar que sea el más antiguo ni que se haya celebrado sin interrupción.[sin verificar]
El carnaval de Tlaxcala, introducido por los colonizadores en el siglo XVII, es famoso por sus danzas satíricas y sus máscaras de "huehue". Ya en 1699, el gobernador de la provincia ordenó que se pregonara en náhuatl y español una prohibición contra los danzantes que se burlaban de personalidades locales, documento que se conserva en el Archivo Histórico de Tlaxcala. Las camadas, o cuadrillas de danzantes, recorren las plazas de numerosos municipios, y los remates de carnaval se prolongan hasta el Domingo de Ramos.
El carnaval de Huejotzingo, en Puebla, se celebra desde 1868 y moviliza a unas doce mil personas. Es una representación a gran escala de tres episodios: la Batalla de Puebla de 1862, el rapto de la hija del corregidor por el bandido romántico Agustín Lorenzo y un matrimonio indígena. Los combatientes, armados con mosquetes cargados con pólvora, llenan de humo y estruendo las calles.
El carnaval de Cozumel, con orígenes en 1874, mezcla tradiciones de la península de Yucatán y el Caribe. Sus rasgos propios son la Guaranducha Cozumeleña, el torito "wacax-ché" y las comparsas coplistas; el desfile principal recorre el malecón de la isla. El carnaval de Veracruz, el de Mazatlán y el de Ensenada, en Baja California, figuran entre los de mayor afluencia del país, cada uno con su propio carácter: puerto tropical y danzón el primero, festejo del Pacífico con banda el segundo, y evento fronterizo con desfiles inaugurales y de clausura el tercero.
El carnaval taurino de Autlán, en Jalisco, merece mención aparte: arrancó como feria local en 1830, con novilladas y corridas, y comienza once días antes del Miércoles de Ceniza con el desfile del Entierro del Mal Humor, de alrededor de tres horas, con un centenar de comparsas y cerca de veinte carros alegóricos.
5.10 Uruguay, Venezuela y Panamá[editar]
El carnaval de Montevideo, con sus murgas, parodistas, comparsas de candombe y escenarios de verano, es considerado por algunas fuentes el más largo del mundo, con unos 41 días de actividad, entre finales de enero y comienzos de marzo.[sin verificar] El candombe afrouruguayo, con sus tambores y personajes como la Mama Vieja, el Gramillero y el Escobero, le da un sello único.
En Venezuela destaca el carnaval de El Callao, en el estado Bolívar, con comparsas de madamas, diablos y calipso guayanés; es una fiesta afrovenezolana con fuerte tradición minera. En Panamá, el carnaval se celebra con "culecos" o mojaderas, reinas y comparsas tanto en la Ciudad de Panamá como en Las Tablas, en la península de Azuero.
6. Carnaval en Europa[editar]
6.1 Alemania[editar]
En Alemania, el carnaval se denomina Karneval, Fasching o Fastnacht según la región. El foco tradicional es Renania, en Colonia, Bonn, Aquisgrán y Düsseldorf, con desfiles el Lunes de Rosas, el llamado Rosenmontag. El carnaval renano contemporáneo se estructura a partir de las sociedades de carnaval del siglo XIX: en 1823 se celebró en Colonia el primer desfile moderno. Al norte de la línea Bonn-Erfurt la fiesta es menos intensa; en Sajonia y Brandeburgo se conoce sobre todo como Fasching. El término "carnaval" aparece en textos alemanes a fines del siglo XVII, y en Renania en 1728.
6.2 Bélgica[editar]
Bélgica posee dos tradiciones inscritas por la Unesco. El carnaval de Binche, que se remonta al siglo XVI, culmina el martes de Carnaval con los célebres "gilles", personajes con trajes de lino, zuecos, cencerros y sombreros de plumas, que arrojan naranjas rojas al público. Fue proclamado Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad en 2003 y pasó a la Lista representativa en 2008.
El carnaval de Aalst, en Flandes Oriental, se celebra durante tres días desde el domingo anterior a la Cuaresma. Incluye la proclamación del Príncipe del Carnaval como alcalde simbólico, procesiones de gigantes, el baile de cepillos y la quema de la efigie del carnaval. La Unesco lo inscribió en 2010.[12]
6.3 Francia[editar]
En Francia son famosos el carnaval de Niza, con sus carrozas alegóricas y su perfil turístico internacional, y el de Dunkerque, ciudad portuaria del norte. El de Dunkerque se extiende desde fines de enero hasta principios de abril y presenta una de las temporadas más largas de Europa; su origen se remonta a comienzos del siglo XVII, cuando los armadores ofrecían a los pescadores, antes de su partida de seis meses a la pesca de arenque en Islandia, una comida y la mitad del salario. De aquella fiesta, la "Foye", nació la "Visschersbende" y las llamadas Trois Joyeuses, las tres jornadas que van del Lunes de Carnaval al Miércoles de Ceniza.[sin verificar]
6.4 Italia[editar]
El carnaval italiano tiene en Venecia su modelo más difundido: máscaras como la bauta, la moreta y el médico de la peste, bailes de disfraces y un fuerte sentido de teatro callejero. Tras la abolición napoleónica de 1797, la fiesta veneciana fue restaurada en 1979 y desde entonces atrae a multitudes durante la temporada. Otros carnavales italianos de tradición son el de Viareggio, en la Toscana, con enormes carros alegóricos de sátira política; el de Foiano della Chiana; y el de Acireale, en Sicilia, considerado entre los más antiguos de la isla. La literatura renacentista y las pinturas de Tiepolo contribuyeron a fijar la imagen moderna del carnaval veneciano.
7. Carnaval en América no hispana y el Caribe[editar]
7.1 Brasil[editar]
El carnaval es una de las instituciones centrales de la cultura brasileña. La primera manifestación registrada en Río de Janeiro data de 1641, con los "préstitos", procesiones musicales celebradas por la coronación de Juan IV de Portugal.
Río de Janeiro es el mayor carnaval del mundo según Guinness World Records.[2:1] Las escuelas de samba ensayan todo el año para desfilar en el Sambódromo con carros alegóricos, alas de baile y un samba-enredo que cuenta una historia. Entre las escuelas tradicionales figuran Mangueira, Portela, Salgueiro, Beija-Flor, Imperatriz, Mocidade, Unidos da Tijuca y União da Ilha. Además de las escuelas, cientos de blocos callejeros animan barrios enteros; las bandas de samba completan el panorama. La cadena productiva del carnaval carioca generó en 2012 ingresos cercanos a los mil millones de dólares estadounidenses.[13]
Recife y Olinda, en Pernambuco, tienen al frevo como música característica, un ritmo rápido con sombrillas de colores y pasos acrobáticos. En Recife desfila el Galo da Madrugada, considerado el mayor bloque del mundo, que sale el sábado de carnaval y recorre el centro de la ciudad.
Salvador de Bahía, en cambio, convirtió el carnaval en una fiesta de tríos eléctricos: camiones con potentes equipos de sonido sobre los que cantan artistas de axé, samba-reggae y arrocha, seguidos por multitudes a pie en los circuitos Campo Grande, Barra y Ondina. Ivete Sangalo, Claudia Leitte, Daniela Mercury y Margareth Menezes están entre sus figuras tradicionales. El formato nació en la década de 1950 con la pareja Dodo y Osmar.
7.2 Estados Unidos[editar]
En Nueva Orleans, Luisiana, y Mobile, Alabama, el carnaval se conoce como Mardi Gras, expresión francesa equivalente a "martes graso". Nueva Orleans desarrolló un modelo propio con desfiles organizados por "krewes", collares de cuentas, pastel del rey y una fuerte influencia criolla y afroamericana. Aunque es una fiesta de calendario católico, Mardi Gras funciona como un evento cultural y turístico de primer orden del sur de Estados Unidos. En las iglesias anglicanas y luteranas, el término equivalente es Shrove Tuesday o Pancake Day, con una orientación más litúrgica y doméstica.
7.3 Caribe no hispanohablante[editar]
El llamado carnaval caribeño se celebra en verano, desvinculado de la Cuaresma. En Antigua y Barbuda, el carnaval de Antigua se extiende de fines de julio al primer martes de agosto; el Barbuda Caribana se celebra en junio. Ambos sustituyeron desde 1957 al antiguo festival de Navidad.
En Aruba, la fiesta abarca semanas de desfiles, concursos de reina y rey, y termina con la quema simbólica del Rey Momo. En Bahamas, el Junkanoo es el desfile callejero tradicional, y a partir de 2015 se sumó un "Bahamas Junkanoo Carnival" que combina el Junkanoo con el modelo trinitario. En Barbados, el Crop Over, o festival de la cosecha de caña, existente desde 1688, se transformó en el siglo XX en un carnaval con competencias de calipso y desfiles de Kadooment.
En Belice, San Pedro celebra un carnaval pre-cuaresmal con comparsas, carrozas, música y, al final, pintura callejera con mezclas de agua y pintura. El más difundido suele darse en septiembre. La tradición del Caribe anglófono viajó también al Reino Unido: el carnaval de Notting Hill, en Londres, y el de Leeds son ejemplos de fiestas seculares de verano nacidas de la diáspora antillana.
8. Carnaval en África[editar]
El carnaval llegó a África por dos vías principales: la colonización portuguesa y la colonización alemana. En Cabo Verde, los portugueses implantaron la celebración, que se festeja en las nueve islas habitadas. Mindelo, en São Vicente, es la sede más espectacular, con grupos que compiten anualmente e incorporan influencias del carnaval brasileño. En São Nicolau, la fiesta es más tradicional: los grupos Copa Cabana, Estrela Azul y Brilho Da Zona construyen carrozas con fuego, papel, hierro y acero, y desfilan durante tres días.
En Namibia, el carnaval proviene de los colonos alemanes y sigue el modelo renano. En Seychelles, el carnaval de Victoria existe desde 2011, con apertura en el centro de la ciudad, gran desfile y ceremonia de clausura. En Zimbabue, Harare celebra en mayo un carnaval con desfiles de moda, música y fiesta callejera.
9. Patrimonio cultural inmaterial y reconocimientos[editar]
Varias fiestas de carnaval forman parte del patrimonio cultural inmaterial de la humanidad de la Unesco. El carnaval de Oruro fue inscrito en 2001 como Obra Maestra; Barranquilla en 2003; el carnaval de Negros y Blancos de Pasto en 2009; el carnaval de Binche pasó de Obra Maestra (2003) a la Lista representativa (2008); el carnaval de Aalst se inscribió en 2010 y las fiestas de San Pacho de Quibdó en 2012.[14]
Estas inscripciones reconocen, sobre todo, la mezcla de música, danza, artesanía, memoria colectiva y organización comunitaria, antes que el carnaval como concepto general. El frevo de Pernambuco suele citarse también como patrimonio inmaterial, aunque el alcance y la fecha exacta de su registro no constan.[15]
En el plano de los récords, Guinness World Records reconoce al carnaval de Río de Janeiro como el mayor del mundo y al Galo da Madrugada como la mayor agrupación carnavalesca. Otras fiestas reivindican títulos simbólicos, como los "carnavales más largos" de Montevideo o Dunkerque, según el criterio de medición.[sin verificar]
10. Interpretaciones y función social[editar]
El carnaval ha sido leído como una institución social ambivalente. Para el teórico ruso Mijaíl Bajtín, la cultura carnavalesca degrada y "destrona" las funciones superiores mediante el cuerpo grotesco y la risa popular, con lo que renueva el tejido social. Para otros autores, como Abner Cohen, funciona más bien como válvula de escape de impulsos que amenazan el orden y acaba reforzando las normas sociales. Víctor Turner lo interpreta en cambio como un espacio de transformación y de "communitas".
En el Caribe, el carnaval fue también una herramienta de resistencia. Los esclavizados y sus descendientes convirtieron la mascarada en un espacio para ridiculizar a las clases altas y para conservar, en clave festiva, músicas, danzas y formas organizativas propias. En América Latina, el carnaval andino mantiene viva la reciprocidad andina: la ofrenda a la Pachamama, la ch'alla y el culto al diablo carnavalero funcionan como ritos de fertilidad y agradecimiento agrícola.
El historiador de las religiones Mircea Eliade relacionó estas fiestas con la necesidad humana de regenerar periódicamente el tiempo: en el carnaval se repite simbólicamente el paso del caos al cosmos, se suspende la cronología y se permite que los muertos y los vivos vuelvan a ser contemporáneos. De esa matriz derivan tanto el Rey Momo como el entierro del carnaval, el Pujllay riojano, la quema de la efigie en Aalst o la muerte de Joselito en Barranquilla.
11. Legado cultural[editar]
La huella del carnaval es profunda en la música, la plástica y el teatro popular. El samba carioca, el frevo pernambucano, el axé bahiano, la conga cubana, el candombe uruguayo, el carnavalito y la chacarera del noroeste argentino, la cumbia colombiana y el calipso de El Callao son géneros que nacieron o se desarrollaron al calor de la fiesta. Las murgas de Cádiz, del Río de la Plata y de Canarias comparten, con estilos distintos, el doble papel de coro y de comentario social.
En la pintura, la imagen clásica del carnaval quedó fijada por Bruegel, por el óleo Carnaval en Roma de Johannes Lingelbach y por las escenas venecianas de Tiepolo. En la literatura, va de los poemas medievales sobre la batalla entre Cuaresma y Carnaval hasta el teatro de Lope de Vega, los sainetes y las letras de las chirigotas modernas. Shakespeare menciona en El mercader de Venecia a "cristianos necios con rostros barnizados" que salen enmascarados por el carnaval.
Económicamente, el carnaval dejó de ser solo una fiesta de barrio para convertirse en una industria cultural y turística. Río de Janeiro, Santa Cruz de Tenerife, Cádiz, Venecia, Nueva Orleans y Barranquilla reciben cada año una parte sustancial de sus visitantes en torno a estas fechas. Ese impulso turístico convive con la crítica por la comercialización, la gentrificación festiva y el desplazamiento de las formas comunitarias.
La palabra "carnaval" traspasó el calendario: se aplica a fiestas de verano del Caribe, a carnavales patronales como el de La Ceiba y a eventos escolares o barriales de cualquier estación. Esa amplitud final confirma al carnaval como una de las fiestas más adaptables del mundo: un marco festivo que cambia de rostro según la ciudad, el clima y la historia, pero conserva la máscara, la comparsa y la risa como señas universales.
John Bossy, en Christianity in the West, 1400-1700 (Oxford University Press, 1985), sostiene que las fiestas, pese a las apariencias, eran de carácter cristiano y de origen medieval: no hay evidencia de que existieran mucho antes de 1200. ↩︎
Las cifras de asistencia difieren: la versión en español de Wikipedia recoge "más de 2 millones de asistentes", mientras que la inglesa habla de "aproximadamente dos millones de personas por día". Guinness registra el récord, pero no una cifra oficial única. ↩︎ ↩︎
La hipótesis del carrus navalis aparece en Jacob Burckhardt, La cultura del Renacimiento en Italia. Otras propuestas, como Carna o Kāma, son minoritarias y carecen de aceptación general. ↩︎
Tácito, en Germania, describe el carro y las vestiduras de la diosa Nerthus; algunos estudiosos conectan esas procesiones germánicas con disfraces y barcos sobre ruedas, aunque la relación directa con el carnaval medieval es hipotética. ↩︎
El primer desfile moderno de Colonia se realizó en 1823, según la historiografía del carnaval renano; la fecha puede aparecer alternativamente como 1822 o 1824 en divulgaciones locales. ↩︎
El carnaval de Badajoz obtuvo la declaración de Interés Turístico Internacional en 2022; el de Las Palmas de Gran Canaria en 2023. Antes, ambos tenían la categoría nacional. ↩︎
La difusión turística suele afirmar que el Carnaval de Oruro supera los 2000 años de antigüedad; los historiadores distinguen entre la fiesta colonial y republicana y los posibles sustratos prehispánicos, sin continuidad documental comprobada. ↩︎
Las Fiestas de San Francisco de Asís, en Quibdó, fueron incluidas por la Unesco en diciembre de 2012 en la Lista representativa del patrimonio cultural inmaterial, pero se celebran en septiembre u octubre y son una fiesta patronal, no un carnaval de calendario pre-cuaresmal. ↩︎
El feriado ecuatoriano de carnaval es de sábado a martes. En 2026 cayó el 14-17 de febrero, con lunes 16 y martes 17 como días oficiales de descanso; la fecha se desplaza anualmente. ↩︎
La publicidad local anunció la edición 60 del Carnaval de San Miguel en 2018. La cuenta exacta puede variar si se descuentan o no las primeras ferias informales. ↩︎
Las cifras de visitantes al Carnaval de La Ceiba son estimaciones locales; las de población de la ciudad también fluctúan según el censo y el municipio. ↩︎
La Unesco inscribió el carnaval de Aalst en 2010 en la Lista representativa del patrimonio cultural inmaterial de la humanidad. ↩︎
La cifra de casi US$ 1 000 millones en la cadena del carnaval de Río corresponde a 2012, según una nota del sitio MarketWatch; el total actual puede ser mayor. ↩︎
Antes de 2008 la Unesco utilizaba la categoría "Obras maestras del patrimonio oral e intangible de la humanidad"; desde 2008, esas obras se integran en la "Lista representativa del patrimonio cultural inmaterial de la humanidad". ↩︎
La edición inglesa de Wikipedia menciona que el frevo es considerado patrimonio inmaterial de la humanidad, sin precisar el número de registro. ↩︎