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Cártel de los Soles

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Cártel de los Soles
FundaciónDécada de 1990
Lugar de origenVenezuela
Área de presenciaEstados Unidos, Venezuela, Bolivia, Colombia, Cuba, México y Nicaragua
Presuntos líderesNicolás Maduro, Diosdado Cabello, Hugo Carvajal, Tareck El Aissami
Delitos señaladosNarcotráfico, tráfico de armas, contrabando, blanqueo de capitales y soborno
Periodo1993–presente
EstatusDeclarado organización terrorista por varios países (2025)

1. Resumen[editar]

El Cártel de los Soles es un término general con el que se designa a un conjunto de redes criminales dedicadas al narcotráfico y a la corrupción que, según investigaciones judiciales y periodísticas, habrían surgido a principios de la década de 1990 dentro de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana de Venezuela. Altos mandos militares y funcionarios políticos han sido señalados como implicados en el tráfico internacional de drogas, el terrorismo y la corrupción estatal. El nombre alude a las insignias en forma de sol que portan los generales venezolanos en sus charreteras.

El gobierno venezolano ha negado de manera reiterada la existencia de una organización criminal con ese nombre. En enero de 2026, la fiscalía de Estados Unidos describió al Cártel de los Soles como una «red de corrupción estatal» y la Unión Europea lo calificó como un «sistema clientelar», lo que avivó el debate sobre si se trata de un cártel estructurado o de una denominación para redes dispersas de corrupción.[1]

Varios países de América Latina y Estados Unidos han declarado al Cártel de los Soles como organización terrorista. La mayoría de estas designaciones se produjo durante 2025, en medio del aumento de la presión internacional sobre el gobierno de Nicolás Maduro. No obstante, especialistas en narcotráfico han advertido que el grupo no tiene la estructura tradicional de un cártel: según InSight Crime, se trata de una serie de células desconectadas integradas en el ejército venezolano.[2]

2. Origen del término[editar]

El término «Cártel de los Soles» habría sido utilizado por primera vez en 1993, cuando dos generales de la Guardia Nacional venezolana fueron investigados por narcotráfico y delitos conexos. Se trataba de Ramón Guillén Dávila, jefe de la unidad antinarcóticos, y de su sucesor, Orlando Hernández Villegas. Como comandantes de brigada, ambos usaban un sol como insignia en sus charreteras, lo que dio origen al nombre «Cartel del Sol». Posteriormente, al ampliarse las investigaciones a generales de división —cuyas insignias presentan dos soles—, la prensa y los investigadores adoptaron la denominación en plural.[3]

En octubre de 1992 se inició una campaña judicial contra Ramón Guillén Dávila, el mayor Arnaldo José Moscoso Quijada, el mayor Jesús María Blazco Martín, el capitán Vicente Di Genaro Magallanes y el ciudadano Adolfo Romero Gómez. En marzo de 1993 el juzgado dio lugar a la acusación; sin embargo, en diciembre de 1998 la corte penal anuló lo actuado por un conflicto de competencia. En noviembre de 1996, una corte de Miami encausó por narcotráfico a Guillén Dávila, acusado de haber introducido hasta 22 toneladas de cocaína a Estados Unidos mientras era jefe de la unidad antinarcóticos entre 1987 y 1991.[4]

En 1997 el tema volvió al debate público a raíz de una investigación de la Dirección de Inteligencia Militar contra un grupo de militares acusados de narcotráfico en los estados Monagas y Anzoátegui. El instructor y denunciante principal del caso fue el abogado y coronel Claudio Turchetti, quien ocasionalmente había participado en la investigación contra Guillén Dávila. Para 2001, sin embargo, los tribunales no aceptaron la acusación de Turchetti, y el coronel perdió favor ante el régimen entrante, dado que años antes había revelado un video en el que Hugo Chávez era recibido en Cuba con honores de jefe de Estado.

3. Revolución bolivariana y expansión[editar]

Durante la primera etapa, la actividad de las Fuerzas Armadas venezolanas en torno al narcotráfico consistía principalmente en aceptar sobornos e ignorar el movimiento de mercancía ilegal. Los militares no tenían conexiones directas con proveedores y, en gran parte, no movían ni almacenaban cocaína ellos mismos. Esta lógica cambió durante la primera mitad de la década de 2000, cuando células de la Guardia Nacional y de otras ramas de la fuerza armada comenzaron a comprar, almacenar, transportar y vender cocaína de manera directa.

Tres acontecimientos contribuyeron al auge del crimen organizado en Venezuela. En primer lugar, Colombia firmó con Estados Unidos el Plan Colombia, que permitió a la Fuerza Pública colombiana presionar como nunca antes a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia - Ejército del Pueblo (FARC-EP) y al Ejército de Liberación Nacional (ELN). Esa presión militar obligó a los grupos guerrilleros a mover sus operaciones hacia los poco vigilados estados fronterizos de Venezuela.

En 2002 ocurrieron otros dos hechos clave: el final de los diálogos de paz entre las FARC-EP y el gobierno del presidente Andrés Pastrana —con lo cual la guerrilla perdió su zona de distensión en el sur de Colombia— y el intento de golpe de Estado que removió temporalmente a Hugo Chávez del poder. Tras el golpe de 2002, Chávez concentró parte importante de su energía en identificar y sancionar a los golpistas, mientras enfrentaba al mismo tiempo la huelga petrolera de 2002-2003.

Las consecuencias del golpe llevaron al gobierno de Chávez a reforzar su círculo de confianza y a entregar posiciones influyentes y contratos lucrativos a militares leales. Se instaló así una lógica de régimen pretoriano, con militares retirados o en servicio ocupando cargos destacados en el Estado. Chávez también estableció áreas de operaciones militares a lo largo de la frontera con Colombia, invocando el temor a una invasión estadounidense. Según InSight Crime, fue en ese momento cuando efectivos del ejército y de la Guardia Nacional se corrompieron por el dinero del narcotráfico.

Según la revista Vice News y el periodista Emili J. Blasco —crítico del Estado bolivariano—, el gobierno de Hugo Chávez expandió la corrupción a niveles sin precedentes, corrompiendo al Ministerio Público, al sistema judicial y a las fuerzas armadas. Blasco sostiene que hasta el 90% de la producción de cocaína colombiana habría salido hacia Estados Unidos y Europa a través de Venezuela. También habría otorgado inmunidad legal a oficiales implicados en narcotráfico para mantener el poder y su lealtad. En 2005, cuando Chávez expulsó de Venezuela a la Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés), el país se habría convertido en una ruta más atractiva para el comercio internacional de drogas.[5]

4. Actividades delictivas y casos emblemáticos[editar]

Varios casos e incautaciones han sido relacionados con el Cártel de los Soles o con redes de corrupción militar en Venezuela.

En septiembre de 2013, personal de la Guardia Nacional venezolana colocó 31 maletas con 1,3 toneladas de cocaína en un vuelo de Air France con destino a París. La incautación fue hasta entonces la mayor registrada en la Francia continental. Después del hallazgo, se habrían producido discusiones internas en las que presuntamente participó Nicolás Maduro, enfocadas en desviar el escrutinio sobre el escándalo y ajustar las rutas de narcotráfico existentes.[6]

El 15 de febrero de 2014, un comandante de la Guardia Nacional fue detenido mientras conducía hacia Valencia con su familia: transportaba 554 kilos de cocaína. El 11 de noviembre de 2015, agentes de la DEA arrestaron a dos familiares de la primera dama Cilia Flores —un hijo adoptado y un sobrino— mientras intentaban introducir 800 kilogramos de cocaína procedente de Venezuela a Estados Unidos. Una fuente de la DEA declaró extraoficialmente que una cantidad tan grande no podía pasar por Venezuela sin altos niveles de corrupción en el gobierno.[7]

Otra operación mencionada en expedientes judiciales es el envío de más de 5,5 toneladas de cocaína en un avión DC-9 desde Venezuela hacia México. Según los reportes, la carga habría sido trasladada previamente hasta el hangar presidencial en Maiquetía y embarcada por funcionarios de la Guardia Nacional. Tras la incautación en México se habrían exigido pagos para evitar los arrestos de los participantes.

A mediados de 2017, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos sancionó a 13 funcionarios y exfuncionarios venezolanos por «socavar la democracia». Entre ellos se encontraban Néstor Reverol, ministro de Relaciones Interiores y Justicia y antiguo director de la Oficina Nacional Antidrogas, e Iris Varela, exministra de Servicios Penitenciarios.

5. Actores señalados y testimonios[editar]

Varias personas han colaborado con la justicia estadounidense y han ofrecido testimonios sobre la supuesta estructura del Cártel de los Soles.

Eladio Aponte Aponte, exmagistrado venezolano, denunció la captura de un teniente en Carora, estado Lara, con un cargamento de cocaína proveniente de un cuartel del Zulia. Según Aponte, recibió llamadas para dejar en libertad al detenido de parte de los generales Raúl Isaías Baduel, Henry Rangel Silva y Hugo Carvajal, y acusó a los generales Néstor Reverol y Clíver Alcalá Cordones de ser los «zares de la droga».

Walid Makled, capturado en Colombia en agosto de 2010 y dueño de la aerolínea Aeropostal, aseguró haber amasado una fortuna superior a los 1.200 millones de dólares mediante sobornos a generales de la Fuerza Armada y a funcionarios del gobierno venezolano. Señaló haber pagado a 15 generales y mencionó, entre otros, a Luis Felipe Acosta Carlez, gobernador del estado Carabobo, y al almirante Carlos Aniasi Turchio. Makled fue extraditado a Venezuela en 2011.[8]

Leamsy Salazar, exedecán de Hugo Chávez, se declaró testigo presencial de negocios de venta de armas y compra de drogas durante la Semana Santa de 2007 entre Chávez y cabecillas de las FARC en una finca de Barinas. Según Salazar, Diosdado Cabello es el jefe actual del Cártel de los Soles. Salazar entregó durante años información a la DEA y fue colocado en el Programa de Protección a Testigos de Estados Unidos.

Hugo Carvajal, detenido en Estados Unidos en julio de 2023, se declaró culpable en la Corte Federal del Distrito Sur de Nueva York y declaró haber coordinado envíos de cocaína hacia Estados Unidos en alianza con las FARC. El fiscal federal Jay Clayton declaró: «Él y otros funcionarios del Cartel de Los Soles usaron la cocaína como arma, inundando Nueva York y otras ciudades estadounidenses con veneno».[9]

En marzo de 2020, el Departamento de Justicia de Estados Unidos emitió un comunicado formal en el que sitúa como líderes del Cártel de los Soles a Nicolás Maduro y Diosdado Cabello, y ofreció una recompensa de hasta 50 millones de dólares por información que permitiera su captura y judicialización.

6. Relación con grupos armados y otros cárteles[editar]

Desde finales de la década de 1990, las FARC-EP venían utilizando el territorio venezolano como trampolín para los envíos de droga a Europa y Estados Unidos. El Instituto Internacional para Estudios Estratégicos (IISS) acusó al gobierno de Hugo Chávez de financiar la oficina de las FARC-EP en Caracas y de otorgarle servicios de inteligencia. Funcionarios venezolanos rechazaron las conclusiones del IISS, afirmando que contenían «inexactitudes básicas».

En 2007, las autoridades colombianas denunciaron que en los computadores incautados durante la Operación Fénix contra Raúl Reyes encontraron documentos que demostraban que Hugo Chávez ofreció pagos de más de 300 millones de dólares a las FARC-EP para crear lazos financieros y políticos. También hallaron documentos sobre solicitudes de asistencia venezolana para la adquisición de misiles tierra-aire y sobre encuentros personales de Chávez con líderes rebeldes. Según Interpol, los archivos encontrados por las fuerzas militares de Colombia fueron considerados auténticos. En 2008, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos acusó a dos oficiales de alto rango del gobierno venezolano y a un exoficial de proporcionar asistencia material para operaciones de narcotráfico llevadas a cabo por las FARC-EP en Colombia.

Además de las FARC-EP y sus disidencias, informes periodísticos han señalado vínculos con el Ejército de Liberación Nacional, con el Cártel de Sinaloa, con el Tren de Aragua y con Hezbolá. Estas relaciones suelen presentarse como presuntas en las fichas técnicas y en los comunicados oficiales. En el caso del Tren de Aragua, la organización criminal venezolana aparece relacionada con el secuestro y asesinato del exteniente Ronald Ojeda en Chile, ocurrido en febrero de 2024. La Fiscalía chilena calificó el crimen como un homicidio con motivaciones políticas y sostuvo que habría sido encargado desde el gobierno venezolano a través del Cártel de los Soles.[10]

7. Debate sobre su existencia y naturaleza[editar]

La existencia del Cártel de los Soles como organización criminal formal es objeto de controversia. La página de Wikipedia en español que trata este tema lleva una plantilla de neutralidad por las afirmaciones contradictorias entre la introducción y el resto del artículo.

InSight Crime, medio especializado en crimen organizado, describe al cártel como una serie de células desconectadas integradas en el ejército venezolano, sin la estructura tradicional de un cártel mexicano o colombiano. Su codirector, Jeremy McDermott, ha señalado que la diferencia de Venezuela con México y Colombia es que «un buen porcentaje del negocio está manejado por dentro del Estado».

Los registros internacionales no son uniformes. Las Naciones Unidas tienen referencias al Cártel de los Soles desde al menos 2019: en su informe de ese año, publicado en 2020, la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes concluyó que en Venezuela surgió una nueva red informal de narcotráfico que logró infiltrarse en los cuerpos de seguridad para facilitar el tránsito de cocaína hacia Europa y Estados Unidos. Por su parte, informes de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito han incluido a Venezuela como parte de las rutas de salida de cargamentos de cocaína en la región.

Sin embargo, el Informe Mundial sobre las Drogas 2025 de la ONUDD sostiene que Venezuela está libre de cultivos ilícitos y que menos del 5% de la cocaína colombiana cruza territorio venezolano. El exdirector de Antidrogas de la ONU, Pino Arlacchi, declaró que el «Cartel de los Soles no existe en los reportes de la ONU, de agencias europeas y de la mayoría de instituciones internacionales de seguridad» y que es «una creación de la imaginación de Trump».[11]

En enero de 2026, el Departamento de Justicia de Estados Unidos retiró de la acusación formal contra Nicolás Maduro la afirmación de que el Cártel de los Soles fuera una organización criminal real, describiéndolo en su lugar como una «red de corrupción estatal». La Unión Europea, por su parte, lo definió como un «sistema clientelar». El cambio de redacción no ha significado el retiro de las sanciones ni de las designaciones terroristas previas, pero ha sido utilizado tanto por analistas como por el gobierno venezolano para cuestionar la solidez del término.

El diputado oficialista Pedro Carreño declaró que se habla del Cartel de los Soles «para satanizar a nuestra Fuerza Armada Nacional Bolivariana». Diosdado Cabello y otros altos funcionarios también han negado cualquier vinculación con la organización.

8. Designaciones terroristas y reacciones internacionales[editar]

El 24 de noviembre de 2025, el Departamento de Estado de los Estados Unidos designó al Cártel de los Soles como organización terrorista internacional. Antes, el 11 de septiembre de 2025, el Parlamento Europeo aprobó una resolución no vinculante solicitando su incorporación a la lista de la Unión Europea de organizaciones terroristas. El presidente estadounidense Donald Trump ordenó a las Fuerzas Armadas de su país actuar contra los cárteles de la droga de América Latina amparándose en dicha designación.

Varios países de América Latina se alinearon con la posición estadounidense y declararon al cártel como organización terrorista.

[ Desplegar / Plegar: países que lo han designado organización terrorista ]
  • Argentina
  • Costa Rica
  • Ecuador
  • Estados Unidos
  • Paraguay
  • Perú
  • República Dominicana

En enero de 2025, la organización de venezolanos en el exilio Veppex solicitó al presidente Donald Trump que incluyera al Cártel de los Soles como organización narcotraficante, alegando sus vínculos con cárteles mexicanos. Las sanciones estadounidenses han congelado activos de altos funcionarios venezolanos, entre ellos los del exvicepresidente Tareck El Aissami y su testaferro Samark López, cuyos activos superarían los 500 millones de dólares según voceros oficiales.

9. Presencia hispanoamericana y repercusiones[editar]

El tema del Cártel de los Soles tiene especial repercusión en América Latina, tanto por la cercanía geográfica con Venezuela como por la diáspora venezolana en la región. La declaratoria como organización terrorista por parte de Argentina, Costa Rica, Ecuador, Paraguay, Perú y República Dominicana convirtió al cártel en un asunto de política regional, no solo bilateral con Estados Unidos.

En Chile, el asesinato de Ronald Ojeda en febrero de 2024 generó una intensa tensión diplomática con Venezuela. La Fiscalía chilena instruyó formalmente el caso ante la Corte Penal Internacional, alegando un crimen político por encargo del Estado venezolano. El gobierno de Nicolás Maduro desestimó las acusaciones, calificándolas de infundadas y de propaganda política. En agosto de 2025 se detuvo en Chile a Alfredo Henríquez Pineda, alias «Gordo Alex», líder de la célula «Los Piratas» del Tren de Aragua, captura considerada clave para ratificar la hipótesis del crimen político y del encargo internacional.

En el plano diplomático, varios gobiernos latinoamericanos han utilizado la designación del Cártel de los Soles para endurecer sus posiciones frente al gobierno de Maduro. Al mismo tiempo, sectores cercanos al oficialismo venezolano y algunos analistas internacionales sostienen que la figura del cártel es imprecisa y que se ha utilizado como herramienta de presión política. El debate refleja una fractura más amplia sobre la caracterización del Estado venezolano: para unos, un narco-Estado; para otros, un país con corrupción sistémica y una economía criminalizada, pero sin una estructura única de cártel.

10. Legado y debates actuales[editar]

El Cártel de los Soles se ha convertido en una de las expresiones más citadas para describir la relación entre el poder militar, la política y el narcotráfico en Venezuela. Su nombre alude directamente a la jerarquía castrense y a la idea de que la corrupción habría penetrado los niveles superiores del Estado. A la vez, la falta de una estructura orgánica verificable y las contradicciones entre fuentes oficiales mantienen abierto el debate sobre si el término describe a un grupo criminal concreto o a un fenómeno más difuso de captura del Estado.

A enero de 2026, la posición de las instituciones internacionales sigue siendo dispar. Mientras Estados Unidos mantiene al Cártel de los Soles en su lista de organizaciones terroristas extranjeras, su propio Departamento de Justicia ha matizado su representación en los expedientes judiciales. La Unión Europea ha preferido hablar de «sistema clientelar». En Venezuela, el gobierno rechaza el término y lo considera parte de una campaña de desprestigio contra la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. La controversia, lejos de cerrarse, forma parte del enfrentamiento político y judicial en torno al chavismo y al Estado venezolano.


  1. La evolución del lenguaje es notable: de «Cartel del Sol» en singular, usado en los años noventa, se pasó a «Cartel de los Soles» en plural al extenderse las acusaciones a generales de división, que portan dos soles como insignia. ↩︎

  2. InSight Crime ha publicado perfiles del Cártel de los Soles desde 2012. Su lógica de células desconectadas explica por qué resulta difícil probar una estructura jerárquica única, a diferencia de lo que ocurre con el Cártel de Sinaloa o el de Medellín. ↩︎

  3. Existen versiones alternativas sobre el origen exacto del nombre. La más aceptada es la referida a los soles de las charreteras de los generales de brigada y de división de la Guardia Nacional venezolana. ↩︎

  4. El caso de Ramón Guillén Dávila es considerado el antecedente más antiguo del término. La corte de Miami lo acusó de introducir hasta 22 toneladas de cocaína a Estados Unidos cuando dirigía la unidad antinarcóticos. ↩︎

  5. Las cifras de Emili J. Blasco sobre el 90% de la cocaína colombiana que habría salido por Venezuela son estimaciones de su libro Bumerán Chávez y han sido cuestionadas por otros informes que ubican a Venezuela como una ruta secundaria en comparación con el Pacífico oriental. ↩︎

  6. La incautación del vuelo 385 de Air France es uno de los casos más documentados. Expertos concluyeron que un envío de ese volumen no habría sido posible sin el conocimiento o la colaboración de autoridades venezolanas. ↩︎

  7. El caso de los «narcosobrinos» —los sobrinos de Cilia Flores, esposa de Nicolás Maduro— culminó con la declaración de culpabilidad de ambos por un jurado en Nueva York por conspirar para traficar cocaína vía Honduras. ↩︎

  8. Walid Makled también afirmó que dos hermanas suyas están casadas con primos hermanos de Tareck El Aissami, lo que explicaría parte de sus conexiones políticas. Hugo Chávez no pidió formalmente las pruebas de sus denuncias. ↩︎

  9. Hugo Carvajal, conocido como «El Pollo», fue durante años jefe de la inteligencia militar venezolana. Su colaboración con la justicia estadounidense es considerada uno de los testimonios más relevantes sobre la existencia de redes de narcotráfico en el alto gobierno venezolano. ↩︎

  10. El caso Ronald Ojeda es presentado como un ejemplo de la articulación entre el Cártel de los Soles y el Tren de Aragua. La decisión de la Fiscalía chilena de llevar el caso ante la Corte Penal Internacional elevó el perfil internacional del litigio. ↩︎

  11. Pino Arlacchi, exdirector de Antidrogas de la ONU, publicó un artículo de opinión en 2025 en el que sostiene que Venezuela tiene un papel marginal en el narcotráfico internacional. Sus afirmaciones son citadas con frecuencia por el oficialismo venezolano, pero contradicen partes de los informes de la propia ONUDD y de la JIFE. ↩︎