Ir al contenido

Catalina de Aragón

✏️ Editar🕓 Historial🔗 Enlaces
Catalina de Aragón
TítuloReina consorte de Inglaterra
Nombre completoCatalina de Trastámara y Trastámara
Nacimiento16 de diciembre de 1485
Palacio Arzobispal de Alcalá de Henares, Corona de Castilla
Defunción7 de enero de 1536
Castillo de Kimbolton, Cambridgeshire, Inglaterra
SepulturaCatedral de Peterborough
Casa realTrastámara
PadreFernando II de Aragón
MadreIsabel I de Castilla
CónyugesArturo Tudor (1501-1502)
Enrique VIII de Inglaterra (1509-1533, anulado)
HijosEnrique, duque de Cornualles
María I de Inglaterra
ReligiónCatólica

1. Resumen[editar]

Catalina de Aragón y Castilla, también llamada Catalina de Trastámara y Trastámara (Alcalá de Henares, 16 de diciembre de 1485 – Kimbolton, 7 de enero de 1536), fue reina consorte de Inglaterra desde 1509 hasta la anulación de su matrimonio en 1533, como primera esposa del rey Enrique VIII de Inglaterra. Antes había sido princesa de Gales por su breve matrimonio con Arturo Tudor, primogénito de Enrique VII de Inglaterra y hermano mayor de su segundo esposo.

Hija menor de los Reyes Católicos, Fernando II de Aragón e Isabel I de Castilla, fue prometida desde niña a Arturo Tudor para sellar la alianza entre Castilla, Aragón e Inglaterra. Tras la muerte prematura de Arturo, pasó años en una posición incierta en la corte inglesa, durante los cuales actuó en 1507 como embajadora de la Corona de Aragón ante Inglaterra, considerada la primera mujer embajadora de la historia europea. En 1509 se casó con el nuevo rey Enrique VIII y fue coronada junto a él. En 1513 sirvió brevemente como regente de Inglaterra mientras Enrique combatía en Francia; durante esa regencia se produjo la victoria inglesa en la batalla de Flodden Field contra Escocia, en cuyo contexto Catalina desempeñó un papel relevante.

El matrimonio no produjo un heredero varón sobreviviente. Hacia 1525, Enrique VIII, enamorado de Ana Bolena y decidido a buscar la anulación, puso en marcha una cadena de hechos que terminó en la ruptura de Inglaterra con la Iglesia católica. Catalina se negó a aceptar la anulación, se consideró hasta el final la legítima esposa del rey y fue desterrada de la corte. Murió en el castillo de Kimbolton en 1536, dejando a su hija María, que en 1553 llegaría a ser la primera reina titular indiscutida de Inglaterra.

2. Primeros años y formación[editar]

Catalina nació en el Palacio Arzobispal de Alcalá de Henares, en la madrugada del 16 de diciembre de 1485, y fue la hija menor sobreviviente de los Reyes Católicos. Sus hermanos fueron Juan, príncipe de Asturias; Isabel y María, ambas reinas de Portugal; y Juana, después reina de Castilla y Aragón.

Por línea materna descendía de la casa real inglesa. Su bisabuela Catalina de Lancaster —de quien recibió el nombre— y su tatarabuela Felipa de Lancaster eran hijas de Juan de Gante y nietas de Eduardo III de Inglaterra. Esa ascendencia hizo de Catalina una candidata natural al matrimonio con un príncipe inglés y reforzó el valor político de la alianza. En la época, la casa de Trastámara gozaba de un prestigio considerable en Europa, de modo que el enlace con Arturo Tudor validaba a los Tudor ante otras cortes.

Recibió la educación reservada a una futura reina. Su tutor fue el humanista y clérigo Alessandro Geraldini. Estudió aritmética, derecho canónico y civil, literatura clásica, genealogía, heráldica, historia, filosofía, religión y teología. Aprendió a leer y escribir en castellano y latín, y hablaba francés y griego. También fue instruida en labores domésticas como cocina, bordado, encaje, costura, hilado y tejido, además de música, danza, dibujo y etiqueta de corte. Erasmo de Róterdam diría más tarde que Catalina "amaba la buena literatura y la había estudiado con provecho desde la niñez". Su formación excepcional para la época fue destacada por las crónicas inglesas.

Desde pequeña creció cerca de los grandes acontecimientos de la política peninsular. Niña aún, presenció la toma de Granada en 1492 y residió con sus padres en la cercana Santa Fe. Los Reyes Católicos tejían entonces una red de alianzas matrimoniales para aislar a Francia: Juan y Juana con los Habsburgo, e Isabel y María con Portugal.

3. Princesa de Gales[editar]

El compromiso de Catalina con Arturo de Gales se formalizó en 1489 mediante el Tratado de Medina del Campo, en línea con la política de los Reyes Católicos contra Francia. El matrimonio por poderes se celebró el 19 de mayo de 1499. Durante la espera, los prometidos se escribieron en latín. Catalina partió de La Coruña el 17 de agosto de 1501, pero una avería en el golfo de Vizcaya obligó a fondear en Laredo; reinició el viaje el 27 de septiembre del mismo año y llegó a Plymouth tras un mes de navegación.

Conoció a Arturo en Dogmersfield, Hampshire, el 4 de noviembre de 1501. Diez días después, el 14 de noviembre, ambos contrajeron matrimonio en la catedral de San Pablo de Londres, a los quince años. Se había pactado una dote de 200 000 coronas, de la que se pagó la mitad poco después de la boda. Tras la ceremonia, Arturo fue enviado como príncipe de Gales al castillo de Ludlow, en la frontera galesa, para presidir el Consejo de Gales; Catalina lo acompañó.

Pocos meses después ambos enfermaron, posiblemente de sudor inglés, epidemia que azotaba la zona. Arturo murió el 2 de abril de 1502 y Catalina, que se recuperó, quedó viuda a los dieciséis años. Según su testimonio y el de su entorno, el matrimonio no había sido consumado. Ese punto se volvería decisivo años después en el proceso de anulación con Enrique VIII.

La muerte de Arturo dejó a Catalina en una posición difícil. Enrique VII procuraba evitar devolver la dote a los Reyes Católicos. Se pensó primero en casarla con el propio rey, y luego se acordó que contrajera matrimonio con Enrique, duque de York, hijo segundo de Enrique VII y cinco años menor que Catalina. Sin embargo, la muerte de la madre de Catalina, Isabel I de Castilla, en 1504, redujo el valor político del enlace, porque Castilla pasó a manos de su hermana Juana. Enrique VII pospuso el matrimonio y el pago del resto de la dote. Catalina vivió entre tanto prácticamente como prisionera en Durham House, en Londres, con escasos recursos y a cargo de su propia casa y de sus damas.

Algunas cartas suyas a su padre con quejas sobre su tratamiento han sobrevivido. En una de ellas sostiene: "Yo escojo lo que creo, y no digo nada. Pues no soy tan simple como parezco". En 1507 sirvió como embajadora de la Corona de Aragón ante Inglaterra; es la primera mujer embajadora conocida de la historia europea. Enrique VII y sus consejeros esperaban que fuera fácil de manipular, pero Catalina demostró lo contrario.

El paso siguiente dependía de una dispensa papal, pues el derecho canónico prohibía casarse con la viuda del hermano. Catalina sostuvo que su primer matrimonio no se había consumado. El papa Julio II concedió la dispensa correspondiente. Además, según el derecho canónico, un matrimonio no consumado podía disolverse, y ese argumento fue clave para autorizar el enlace con Enrique.

4. Reina de Inglaterra (1509-1533)[editar]

4.1 Boda y coronación[editar]

Enrique VII murió en 1509 y su hijo ocupó el trono como Enrique VIII. La boda de Catalina y Enrique se celebró en una ceremonia privada en la iglesia de los frailes observantes cercana al palacio de Greenwich, el 11 de junio de 1509, siete años después de la muerte de Arturo. Catalina tenía veintitrés años y Enrique estaba por cumplir dieciocho.

La procesión previa a la coronación se realizó el sábado 23 de junio de 1509 y fue recibida por una multitud entusiasta. Como era costumbre, la pareja pasó la noche anterior en la Torre de Londres. El domingo 24 de junio, Enrique VIII y Catalina fueron ungidos y coronados juntos por el arzobispo de Canterbury en la abadía de Westminster, ceremonia seguida de un banquete en Westminster Hall. En las semanas siguientes, Catalina se mostró en numerosos actos sociales y causó una impresión excelente entre los súbditos ingleses.

4.2 Regencia y política[editar]

El 11 de junio de 1513, Enrique nombró a Catalina regente o gobernadora de Inglaterra con el título de "gobernadora del reino y capitana general" mientras él partía a la campaña de Francia. Cuando el duque de Longueville fue capturado en Thérouanne, Enrique lo envió a la casa de Catalina; ella escribió a Thomas Wolsey que preferiría que el duque fuera alojado en la Torre de Londres, ante la amenaza escocesa.

La guerra con Escocia ocupaba al reino. Catalina, aunque embarazada, cabalgó hacia el norte con armadura completa para dirigirse a las tropas. Su discurso fue recogido por el historiador Pedro Mártir de Anglería en Valladolid. Los escoceses invadieron y el 3 de septiembre de 1513 Catalina ordenó a Thomas Lovell reunir un ejército en los condados centrales. La victoria inglesa en la batalla de Flodden Field se produjo durante aquella regencia. Catalina no estaba, como afirmó un boletín italiano, a cien millas al norte de Londres, sino cerca de Buckingham. Desde Woburn Abbey envió a Enrique una carta junto con un trozo del jubón ensangrentado del rey Jacobo IV de Escocia, muerto en batalla, para que lo usara como estandarte en el asedio de Tournai.

Con los años, Catalina intensificó su devoción religiosa y su interés por el estudio, y continuó ocupándose de la formación de su hija María. Su influencia contribuyó a poner de moda la educación de las mujeres. Donó sumas considerables a colegios y universidades. Aun así, Enrique consideraba indispensable un heredero varón. La dinastía Tudor era reciente y podía verse desafiada; la última reina que intentó heredar el trono, la emperatriz Matilde, había desencadenado una larga guerra civil según la memoria de la época.

En 1520, su sobrino, el emperador Carlos V, realizó una visita de Estado a Inglaterra. Catalina instó a Enrique a aliarse con Carlos antes que con Francia. Poco después acompañó al rey al encuentro con Francisco I de Francia en el Campo del Paño de Oro. Dos años más tarde se declaró la guerra a Francia y Carlos V fue recibido de nuevo en Inglaterra, con planes de prometerlo en matrimonio con la joven María.

4.3 Embarazos e hijos[editar]

Catalina tuvo seis embarazos documentados. El 31 de enero de 1510 dio a luz prematuramente a una hija mortinata. Un hijo, Enrique, duque de Cornualles, nació en Año Nuevo de 1511 y vivió 53 días; murió el 22 de febrero de 1511 sin causa documentada. En 1513 volvió a quedar embarazada y sufrió un aborto, un mortinato o un niño que vivió pocas horas. En diciembre de 1514 tuvo otro hijo que solo vivió unas horas. El 18 de febrero de 1516 nació su hija sana, María, bautizada tres días después. El 10 de noviembre de 1518 nació una niña débil que murió a las pocas horas. De todos los hijos, solo María sobrevivió.

5. La cuestión del rey[editar]

Hacia 1525, Enrique VIII se enamoró de Ana Bolena, dama de compañía de Catalina, y comenzó a cortejarla. Catalina, que rondaba los cuarenta años, ya no podía concebir. Enrique interpretó el pasaje bíblico del Levítico sobre el matrimonio con la viuda del hermano como señal de que su unión era incorrecta ante Dios y buscó una anulación. Catalina insistió hasta el final en que había llegado virgen al lecho de Enrique.

El deseo de asegurar la anulación se volvió el propósito central del rey. Se sugirió a Catalina retirarse a un convento, a lo que replicó: "Dios jamás me llamó a un convento. Yo soy la verdadera y legítima esposa del rey". Enrique apeló a Roma. El secretario real William Knight fue enviado ante el papa Clemente VII para pedir la anulación, argumentando que la bula de Julio II había sido obtenida con falsos pretextos. Pero el papa era entonces prisionero de Carlos V, sobrino de Catalina, tras el saqueo de Roma de mayo de 1527, y el enviado regresó sin avances. Enrique encargó entonces el asunto al cardenal Thomas Wolsey.

Wolsey convocó una corte eclesiástica en Inglaterra ante la que comparecieron Catalina y Enrique. Allí, el 21 de junio de 1529, Catalina pronunció su célebre apelación. Arrodillada ante el rey, se declaró una mujer extranjera sin amigos en Inglaterra, recordó sus más de veinte años como esposa y apeló a la conciencia de Enrique sobre su virginidad al casarse. Dijo: "Pongo a Dios por testigo de que era una verdadera doncella no tocada por varón". Luego se negó a seguir en aquel tribunal, por considerarlo imparcial, y abandonó la sala pese a ser llamada de nuevo.

La corte no llegó a una decisión. Clemente VII impidió que se resolviera en Inglaterra y prohibió a Enrique casarse de nuevo antes de que Roma se pronunciara. Wolsey fracasó, fue destituido en 1529 y murió en 1530. Catalina fue desterrada de la corte, y sus antiguos aposentos se entregaron a Ana Bolena. En 1531 escribió a Carlos V una carta en que describía sus tribulaciones como suficientes "para acortar diez vidas, mucho más la mía".

Partidarios de Catalina durante el proceso fueron el obispo Juan Fisher, Tomás Moro, María Tudor, hermana del rey, y María de Salinas, entre otros. También el emperador Carlos V, el papa Paulo III y reformadores protestantes como Martín Lutero y William Tyndale se manifestaron en favor de la causa de Catalina en distintos momentos.

Enrique se casó con Ana Bolena en secreto. El arzobispo de Canterbury, Thomas Cranmer, capellán de los Bolena, declaró nulo el matrimonio con Catalina el 23 de mayo de 1533 en una corte en el priorato de Dunstable, pese al testimonio de Catalina. Cinco días después, el 28 de mayo, Cranmer declaró válido el matrimonio de Enrique y Ana. Enrique se separó de la obediencia a Roma y fue reconocido cabeza suprema de la nueva Iglesia de Inglaterra.

6. Destierro y muerte[editar]

Tras la anulación, Enrique solo reconoció a Catalina el título de "princesa viuda de Gales". Ella continuó refiriéndose a sí misma como la única legítima esposa del rey y la verdadera reina de Inglaterra, y sus criados siguieron dirigiéndose a ella con ese título.

Después de vivir en The More, en Hertfordshire, fue trasladada sucesivamente por Hatfield, Elsyng, Ampthill y Buckden, hasta llegar finalmente al castillo de Kimbolton en 1534. Allí se confinó en una sola habitación, salía solo para oír misa, vestía un cilicio de la orden franciscana y ayunaba con frecuencia. Se le permitían visitas ocasionales, pero tenía prohibido ver a su hija María. Pese a la prohibición, se comunicaban por cartas que sus partidarios llevaban discretamente. Enrique ofreció a Catalina y a María mejores alojamientos y trato si reconocían a Ana Bolena como reina; ambas se negaron.

A fines de 1535, sintiendo próxima la muerte, Catalina hizo testamento y escribió a Carlos V pidiéndole que protegiera a su hija. En diciembre, su antigua dama y amiga María de Salinas irrumpió en Kimbolton, pese a no tener licencia formal, y permaneció junto a ella. Catalina murió poco antes de las dos de la tarde del 7 de enero de 1536, a los cincuenta años. Circuló el rumor de que había sido envenenada; el embalsamador describió su corazón "muy negro y espantoso a la vista". Expertos médicos modernos coinciden en que la coloración probablemente se debió a un cáncer, enfermedad no comprendida en la época.

Fue sepultada en la catedral de Peterborough con las ceremonias correspondientes a una princesa viuda de Gales, no a una reina. Enrique VIII no asistió al funeral y prohibió a María asistir. La tumba lleva la inscripción "Katharine, reina de Inglaterra". Desde entonces, cada año se celebran actos conmemorativos en la catedral.

7. Fe y práctica religiosa[editar]

Catalina fue miembro de la Tercera Orden de San Francisco y cumplió estrictamente sus obligaciones religiosas, integrando su piedad personal con sus deberes de reina. Tras la anulación, se le atribuye la frase: "Preferiría ser la esposa de un pobre mendigo y estar segura del cielo, que ser reina de todo el mundo y dudar de ello por mi propio consentimiento".

Su devoción se centraba en la misa, la oración, la confesión y la penitencia más que en el culto exterior a santos y reliquias. En privado lamentaba la debilidad del papa Clemente VII y la corrupción de algunos oficiales de la Iglesia.

8. Apariencia y personalidad[editar]

Según los cronistas castellanos, Catalina era de baja estatura, con cuerpo robusto y ágil, paso ligero, pies y manos pequeños, cara redonda, tez pálida y cabello rubio rojizo o bermejo claro, largo y "grato de contemplar". Sus ojos han sido descritos como grises o azules según la traducción de las fuentes.[1] En su juventud fue llamada "la criatura más hermosa del mundo", y los testimonios de su primera entrada en Londres en 1501 destacaron que nada le faltaba a "la doncella más hermosa". Con los años, los observadores fueron menos entusiastas. Algunos diplomáticos venecianos la describieron como "más bien fea", "vieja y deformada" o "no bonita, aunque de muy hermosa tez", mientras que otros, como el comandante Mario Savorgnano hacia 1530, matizaron que "si no guapa, desde luego no es fea". El embajador veneciano Lodovico Falier, en el invierno de 1531-1532, la describió como "de baja estatura, algo gruesa, de semblante recatado", virtuosa, justa y "más amada por los isleños que ninguna otra reina".

En su personalidad se conoce una combinación de piedad, firmeza y sentido político. Enrique VII y sus consejeros suponían que sería fácil de manipular, y se equivocaron. Aun sus adversarios reconocieron su carácter: Thomas Cromwell llegó a decir que "si no fuera por su sexo, podría haber desafiado a todos los héroes de la historia".

9. Deletreo de su nombre[editar]

Fue bautizada como "Catalina", pero en Inglaterra se impuso la forma "Katherine" tras su primer matrimonio. Ella misma firmó como "Katherine", "Katherina", "Katharine" y a veces "Katharina". En una carta, Arturo Tudor la llamó "princesa Katerine". Su hija María I la designó "reina Kateryn" en un testamento. En el siglo XVI la ortografía de los nombres propios era fluctuante, y las cartas de Catalina muestran distintas variaciones.

Los nudos de amor que Enrique VIII mandó grabar en varios palacios exhiben las iniciales "H & K", no "H & C".[2] Tanto en copas y saleros de oro como en candelabros de la pareja se repite la "K". En las inscripciones latinas de las estructuras, la "C" podía interpretarse como el numeral 100, de modo que se prefirió la "K". Su tumba en la catedral de Peterborough lleva la leyenda "Katharine, reina de Inglaterra".

10. Legado y memoria[editar]

Catalina encargó y recibió la dedicatoria del tratado De institutione feminae christianae, de Juan Luis Vives, obra controvertida que sostenía el derecho de las mujeres a la educación. Fue mecenas del humanismo renacentista y mantuvo amistad con Erasmo de Róterdam y Tomás Moro. También logró una apelación exitosa en favor de los rebeldes del Evil May Day, defendidos en consideración a sus familias, y promovió un amplio programa de socorro a los pobres. La alta estima popular que obtuvo hizo que su muerte desencadenara un largo luto entre el pueblo inglés.

Durante el reinado de su hija María I, en 1553, el parlamento inglés confirmó la validez del matrimonio de Catalina con Enrique VIII y revirtió la anulación de 1533. María ordenó además la realización de retratos de su madre.

En Alcalá de Henares, su ciudad natal, existe una estatua de Catalina joven sosteniendo un libro y una rosa. Peterborough, donde se encuentra su tumba, está hermanada con Alcalá de Henares. En Ampthill, en el condado de Bedfordshire, se erigió en 1776 la llamada Cruz de Catalina, en el emplazamiento del castillo donde residió durante el proceso de divorcio. En la catedral de Peterborough se celebra anualmente un servicio en su memoria.

Su figura ha sido objeto de numerosas biografías modernas. Entre ellas destacan las de Garrett Mattingly, Alison Weir, Antonia Fraser, David Starkey y Giles Tremlett. La historiadora Elizabeth Norton y otros autores han discutido además la autenticidad de la última carta que Catalina habría enviado a Enrique VIII, documento conmovedor pero cuya materialidad no está plenamente demostrada.

11. En la ficción[editar]

Catalina de Aragón ha sido representada en cine, teatro y televisión en numerosas ocasiones. La lista siguiente recoge algunas de las producciones más difundidas.

[ Desplegar / Plegar lista de representaciones ]
  • 1911: Henry VIII — Violet Vanbrugh.
  • 1937: Las perlas de la corona — Rosine Deréan.
  • 1951: Catalina de Inglaterra — Maruchi Fresno.
  • 1969: Ana de los mil días — Irene Papas.
  • 1969: Catalina de Aragón (Estudio 1 de RTVE) — Luisa Sala.
  • 1970: Las seis esposas de Enrique VIII (TV) — Annette Crosbie.
  • 1972: Enrique VIII y sus seis esposas — Frances Cuca.
  • 1991: Henry VIII (TV) — Michèle Command.
  • 2001: Juana la Loca — Nerea García.
  • 2003: Henry VIII (TV) — Assumpta Serna.
  • 2004: Margical history tour — Julie Kavner.
  • 2007: Los Tudor (TV) — Maria Doyle Kennedy.
  • 2008: La otra Bolena — Ana Torrent.
  • 2014: Isabel — Natalia Rodríguez Arroyo.
  • 2015: Wolf Hall — Joanne Whalley.
  • 2015: Carlos, Rey Emperador — Mélida Molina.
  • 2016: Six Wives with Lucy Worsley — Paola Bontempi.
  • 2017: Six: The Musical — Meghan Gilbert, Renée Cordero, Jarneia Richard-Noel, Adriana Hicks.
  • 2019: The Spanish Princess — Charlotte Hope.

12. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]

Catalina de Aragón es una figura de interés sostenido en España y en la América hispana, sobre todo por su condición de infanta de los Reyes Católicos y por su participación en la historia inglesa. La producción española Catalina de Inglaterra (1951) la tuvo como protagonista, y series históricas como Isabel y Carlos, Rey Emperador la incluyeron en sus tramas. En el ámbito editorial de habla hispana, la biografía de Garrett Mattingly, Catalina de Aragón, fue traducida al español y publicada por Ediciones Palabra.

En la catedral de Peterborough, la ceremonia anual en su memoria ha contado con presencia de la embajada de España en el Reino Unido. No se documenta, en cambio, una ruta turística o calendario oficial hispanoamericano dedicado exclusivamente a su figura, aunque Alcalá de Henares y Peterborough mantienen vínculos de hermanamiento que incluyen a la "reina española de Inglaterra" como referencia cultural.

Fin del documento.


  1. Una parte de la historiografía menciona ojos grises; la versión inglesa de la ficha biográfica de la época refiere "wide blue eyes". La descripción exacta del color ha variado entre fuentes. ↩︎

  2. La "K" se usó en lugar de "C" porque en latín una "C" representaba el numeral cien. La práctica no era exclusiva de los Tudor: también se aplicó, por ejemplo, en la entrada de Estado de Catalina de Médicis en París en 1549. ↩︎