Ir al contenido

Charles Darwin

✏️ Editar🕓 Historial🔗 Enlaces
Charles Darwin
Nombre de nacimientoCharles Robert Darwin
Nacimiento12 de febrero de 1809
Shrewsbury, Shropshire, Inglaterra, Reino Unido
Fallecimiento19 de abril de 1882 (73 años)
Down House, Downe, Kent, Inglaterra, Reino Unido
SepulturaAbadía de Westminster, Londres
NacionalidadBritánica
CamposHistoria natural, geología, biología
Conocido porTeoría de la evolución por selección natural
CónyugeEmma Wedgwood (matr. 29 de enero de 1839)
Hijos10, entre ellos William, Henrietta, George, Francis, Leonard y Horace
PadresRobert Darwin
Susannah Wedgwood
PremiosMiembro de la Royal Society (1839)
Medalla Real (1853)
Medalla Wollaston (1859)
Medalla Copley (1864)
Pour le Mérite (clase civil, 1867)
Medalla Baly (1879)
Abreviatura botánica y zoológicaDarwin

1. Resumen[editar]

Charles Robert Darwin (Shrewsbury, 12 de febrero de 1809 – Down House, 19 de abril de 1882) fue un naturalista, geólogo y biólogo inglés. Alcanzó notoriedad histórica por haber formulado, de manera independiente y en paralelo con Alfred Russel Wallace, la teoría de la evolución biológica por selección natural, publicada con abundante evidencia empírica en su obra fundamental, El origen de las especies (1859).[1]

Darwin postuló que todas las especies de seres vivos han evolucionado a lo largo del tiempo desde un antepasado común mediante el proceso de selección natural. Según su teoría, dentro de cada población nacen más individuos de los que pueden sobrevivir; entre esos individuos existen variaciones heredables, y las variaciones que otorgan una ventaja en la lucha por la existencia tienden a preservarse y transmitirse a la descendencia, mientras que las desfavorables tienden a desaparecer. La acumulación de esas modificaciones a lo largo de generaciones explicaría tanto la adaptación de los organismos a su entorno como la diversificación de las especies.

La evolución fue aceptada como hecho por la comunidad científica y por buena parte del público durante la vida de Darwin. Sin embargo, la selección natural no fue considerada por la mayoría de los biólogos como el mecanismo principal del cambio evolutivo sino hasta las décadas de 1930 y 1940, con la síntesis evolutiva moderna.[2] En la ciencia actual, la evolución por selección natural, complementada con los aportes de la genética, constituye el fundamento unificador de la biología.

Darwin fue uno de los cinco personajes del siglo XIX ajenos a la realeza británica a quienes se concedió un funeral de Estado; fue sepultado en la abadía de Westminster, cerca de John Herschel e Isaac Newton.[3] En el mundo hispanohablante también se lo conoce tradicionalmente, por hispanización del nombre, como Carlos Darwin.[4]

2. Primeros años y formación[editar]

Charles Robert Darwin nació el 12 de febrero de 1809 en The Mount, la casa familiar en Shrewsbury, Shropshire, Inglaterra. Fue el quinto de seis hijos del médico y financiero Robert Darwin y de Susannah Darwin, de soltera Wedgwood. Por vía paterna era nieto de Erasmus Darwin, autor de Zoonomia (1794), obra en la que aparecen ideas generales sobre la evolución y la descendencia común que más tarde su nieto desarrollaría de forma científica. Por vía materna era nieto de Josiah Wedgwood, destacado empresario de la cerámica. Ambas familias eran en gran parte unitarias, aunque los Wedgwood se acercaban al anglicanismo. Robert Darwin, librepensador, hizo bautizar a Charles en la Iglesia anglicana; él y sus hermanos asistían con su madre al culto unitario local.

A los ocho años, Charles mostraba ya inclinación por la historia natural y el coleccionismo. En julio de 1817 murió su madre. Desde septiembre de 1818 asistió como interno, junto con su hermano mayor Erasmus, a la cercana escuela de Shrewsbury, de orientación anglicana.

En el verano de 1825 trabajó como aprendiz de médico junto a su padre, atendiendo a personas de condición humilde de Shropshire. En octubre de ese año ingresó con su hermano en la Universidad de Edimburgo para estudiar medicina. Las clases le parecieron tediosas y la cirugía le resultó insoportable, por lo que descuidó los estudios. Aprendió taxidermia con John Edmonstone, un hombre negro liberto procedente de Demerara, en América del Sur, que había acompañado al naturalista Charles Waterton por las selvas sudamericanas y gozaba de gran aprecio en los círculos naturalistas.

En su segundo año en Edimburgo, Darwin se incorporó a la Sociedad Pliniana, grupo estudiantil de historia natural en el que se debatían temas científicos con espíritu contestatario. Colaboró en las investigaciones de Robert Edmond Grant sobre la anatomía y el ciclo de vida de los invertebrados marinos en el fiordo de Forth. El 27 de marzo de 1827 presentó ante la Sociedad Pliniana su propio hallazgo de que unas esporas negras halladas en conchas de ostras eran huevos de una sanguijuela de rayas. Por esa época, Grant alabó en su presencia las ideas evolutivas de Jean-Baptiste Lamarck; Darwin quedó sorprendido por su audacia, aunque ya había leído ideas similares en los escritos de su abuelo Erasmus.

El desinterés de Darwin por la medicina disgustó a su padre, quien en enero de 1828 lo envió al Christ’s College de Cambridge para obtener un grado en letras como paso previo a ordenarse pastor anglicano. Darwin prefirió la equitación y el tiro al estudio. Su primo segundo William Darwin Fox lo introdujo en la afición, entonces de moda, de coleccionar escarabajos, y algunos de sus hallazgos fueron publicados en las Illustrations of British entomology de James Francis Stephens. Se hizo amigo cercano y discípulo del profesor de botánica John Stevens Henslow, y frecuentó a otros naturalistas que concebían la ciencia como una teología natural. Fue conocido entre los académicos como “el hombre que pasea con Henslow”. En el examen final de enero de 1831 se clasificó décimo entre 178 candidatos al grado ordinario.[5]

Tras el examen, Darwin permaneció en Cambridge hasta junio. Leyó la Teología Natural de William Paley, que defendía la adaptación biológica como prueba del diseño divino; el Discurso preliminar sobre el estudio de la filosofía natural de John Herschel, que presentaba el conocimiento de las leyes naturales mediante el razonamiento inductivo; y el relato de viajes de Alexander von Humboldt, que despertó en él un intenso deseo de estudiar la naturaleza en los trópicos. Planeó con algunos compañeros un viaje a Tenerife, pero antes se inscribió en el curso de geología de Adam Sedgwick y lo acompañó en el verano a cartografiar estratos en Gales, en la costa de Barmouth. Al volver a Shrewsbury encontró una carta de Henslow proponiéndole embarcarse como naturalista, sin retribución, en el bergantín HMS Beagle, al mando del capitán Robert FitzRoy. El padre de Darwin se opuso inicialmente al viaje; lo convenció su cuñado Josiah Wedgwood II, y Charles finalmente aceptó.

3. El viaje del HMS Beagle[editar]

La expedición zarpó de Plymouth el 27 de diciembre de 1831 y regresó a Falmouth el 2 de octubre de 1836, tras casi cinco años de circunnavegación. La misión principal del Beagle era cartografiar las costas de América del Sur y realizar mediciones hidrográficas. Darwin, por su parte, pasó la mayor parte del tiempo en tierra: investigó la geología, recogió ejemplares y anotó de manera sistemática sus observaciones y especulaciones. Aunque padecía frecuentes mareos, escribió copiosas notas a bordo. La mayor parte de sus apuntes zoológicos se refiere a invertebrados marinos, empezando por una colección de plancton reunida en aguas tranquilas.

En la primera escala, en Santiago de Cabo Verde, advirtió que una banda blanquecina elevada en unos acantilados de roca volcánica contenía conchas. FitzRoy le había prestado poco antes el primer volumen de los Principios de Geología de Charles Lyell, cuya perspectiva uniformista —levantaamientos y hundimientos lentos a lo largo de períodos inmensos— Darwin adoptó para interpretar los estratos. Allí comenzó a pensar en escribir él mismo una obra de geología.

En Brasil, Darwin quedó fascinado por la selva tropical y al mismo tiempo abominó el espectáculo de la esclavitud, discutiendo por ello con FitzRoy. Más al sur, en Punta Alta, cerca de Bahía Blanca, en la actual Argentina, realizó uno de los hallazgos fundamentales del viaje: junto a conchas de especies modernas encontró fósiles de grandes mamíferos extintos, entre ellos el poco conocido megaterio y placas óseas semejantes a una armadura de gliptodonte, pariente gigante de los armadillos actuales. Estos hallazgos, ocurridos el 24 de septiembre de 1832, despertaron gran interés a su regreso a Inglaterra y fueron, en sus propias palabras, el origen de sus dudas sobre la estabilidad de las especies.[6]

Cabalgando con gauchos del interior, Darwin observó la geología, recogió más fósiles y adquirió una perspectiva social y antropológica de las poblaciones nativas y criollas en un período de inestabilidad política previo a la era de Rosas. Aprendió también que las dos variedades de ñandú se distribuían en territorios distintos aunque superpuestos.

En Tierra del Fuego, el regreso de tres nativos yaganes que habían sido llevados a Inglaterra durante la primera expedición del Beagle y educados como misioneros le permitió comparar las costumbres de esos hombres, que consideraba amables y civilizados, con las de los demás fueguinos, a quienes describió en términos muy duros. A diferencia de muchos de sus contemporáneos, Darwin explicó esa diferencia por causas culturales y comenzó a sospechar que no existía una distancia insalvable entre los seres humanos y los animales. Al cabo de un año, la misión había fracasado: el fueguino Jemmy Button vivía con los demás nativos, se había casado y no deseaba volver a Inglaterra.

En Chile, Darwin fue testigo del terremoto de Concepción de 1835. Observó indicios de levantamiento reciente del terreno, como lechos de mejillones situados por encima de la línea de marea alta. En las alturas de los Andes encontró conchas y árboles fósiles que habían crecido cerca de la costa. Esas pruebas lo llevaron a pensar que, cuando el terreno se eleva, las islas oceánicas vecinas pueden hundirse, y que los arrecifes de coral crecen alrededor de ellas hasta formar atolones. En el actual Chile continental también ascendió al cerro La Campana, hoy parque nacional La Campana, cuya placa conmemorativa recuerda su paso.[7]

En las islas Galápagos, territorio de Ecuador, Darwin buscó indicios de un antiguo “centro de creación”. Encontró sinsontes emparentados con los del continente pero que variaban de isla a isla, y recibió informes de que los caparazones de las tortugas gigantes permitían reconocer la isla de origen de cada ejemplar. No registró con rigor a qué isla correspondían los pinzones que recolectó; más tarde, con ayuda de las notas de otros tripulantes, incluido FitzRoy, se pudo atribuir cada forma a su isla. En Australia, el canguro rata y el ornitorrinco le parecieron tan singulares que pensó que era como si dos creadores hubieran obrado a la vez. Encontró a los aborígenes australianos “de buen humor y agradables”, y observó la disminución de su número por la expansión de los asentamientos europeos.

En las islas Cocos, la investigación de FitzRoy sobre la formación de los atolones respaldó las explicaciones de Darwin. En Ciudad del Cabo, Darwin y FitzRoy conocieron a John Herschel, quien había escrito a Lyell alabando su uniformismo por abrir una especulación audaz sobre “ese misterio de misterios: la sustitución de especies extintas por otras” como un proceso natural y no milagroso. Ya de regreso, Darwin anotó que, si sus sospechas acerca de los sinsontes, las tortugas y el zorro de las islas Malvinas eran correctas, “estos hechos desbaratan la teoría de la estabilidad de las especies”; más tarde, con prudencia, atenuó la frase escribiendo que “podrían desbaratar”.

4. Formación de la teoría de la evolución[editar]

4.1 Inicios de la teoría[editar]

Cuando el Beagle regresó, Darwin era ya una figura conocida en los círculos científicos ingleses: sin que él lo supiera, Henslow había publicado extractos de sus cartas y los había distribuido entre naturalistas. Darwin visitó primero a su familia en Shrewsbury y luego se trasladó a Cambridge para que Henslow lo orientara sobre cómo catalogar y distribuir las colecciones. Su padre organizó las inversiones que le permitieron vivir como “caballero científico” financiado por sus propios ingresos.

Lyell lo recibió con entusiasmo el 29 de octubre de 1836 y pronto lo presentó al anatomista Richard Owen, quien dispuso de las instalaciones del Real Colegio de Cirujanos para trabajar con los huesos fósiles recolectados por Darwin. Owen clasificó, entre otros, varios perezosos terrestres gigantes extintos, un esqueleto casi completo del desconocido Scelidotherium y un cráneo de roedor del tamaño de un hipopótamo denominado Toxodon, semejante a un capibara gigante. Las placas descritas por Darwin correspondían en realidad al Glyptodon, una criatura gigante parecida a un armadillo. Esas formas extinguidas estaban estrechamente emparentadas con las especies vivas de América del Sur.

En enero de 1837, Darwin leyó en la Sociedad Geológica de Londres su primer artículo, en el que defendía que la masa continental de América del Sur se elevaba lentamente. El mismo día presentó especímenes de mamíferos y aves ante la Sociedad Zoológica. El ornitólogo John Gould anunció pronto que los pájaros de las Galápagos que Darwin había creído una mezcla de tordos, picogordos y pinzones eran en realidad doce especies distintas de pinzones.[8] En febrero, Darwin fue elegido miembro del consejo de la Sociedad Geológica; en el discurso presidencial, Lyell expuso los resultados de Owen y subrayó la continuidad geográfica de las especies como apoyo a sus ideas uniformistas.

En marzo de 1837 Darwin se instaló en Londres para trabajar cerca de los especialistas. En su Cuaderno Rojo comenzó a especular que “una especie se transforma en otra” para explicar la distribución geográfica de los ñandúes y de formas extintas como la Macrauchenia, semejante a un guanaco gigante. Hacia mediados de julio, en su cuaderno B, esbozó la idea de una descendencia ramificada a partir de un ancestro común y dibujó un esquema de árbol evolutivo. Allí escribió que era absurdo hablar de que un animal fuese superior a otro, descartando la idea de Lamarck de líneas independientes que progresaban hacia formas más elevadas.

4.2 Sobrecarga de trabajo, salud y matrimonio[editar]

Mientras maduraba su teoría, Darwin se vio desbordado por la edición de los informes científicos del viaje. Con ayuda de Henslow obtuvo una asignación del Tesoro de mil libras esterlinas para patrocinar la obra en varios volúmenes Zoología del viaje del Beagle. Se comprometió con el editor a fechas poco realistas y la presión repercutió en su salud.

El 20 de septiembre de 1837 sufrió una “incómoda palpitación del corazón”; los médicos le ordenaron interrumpir todo trabajo y descansar en el campo. Tras visitar Shrewsbury, pasó una temporada con sus parientes Wedgwood en Maer Hall, Staffordshire. Allí volvió a ver a su prima Emma Wedgwood, nueve meses mayor que él. En aquella estancia, su tío Josiah le mostró un sector del terreno donde la marga cubría residuos de ceniza; Darwin sugirió que aquello podía ser obra de las lombrices de tierra, lo que inspiró una teoría nueva e importante sobre la formación del suelo, presentada ante la Sociedad Geológica el 1 de noviembre de 1837. En marzo de 1838 aceptó ser secretario de esa sociedad, a instancias de William Whewell.

A partir de entonces padeció episodios repetidos de dolores de estómago, vómitos, forúnculos, palpitaciones, temblores y otros síntomas, sobre todo en momentos de tensión, como reuniones o visitas sociales. La causa de la enfermedad de Darwin sigue siendo desconocida y los tratamientos de la época tuvieron escaso éxito.[9]

El 23 de junio de 1838 viajó a Escocia para descansar y hacer geología. Visitó Glen Roy, donde observó unas líneas paralelas en las laderas a tres alturas; las interpretó primero como playas marinas elevadas y más tarde aceptó que eran antiguas orillas de un lago proglacial. De regreso en Shrewsbury, en julio, tomó notas en dos papeles sobre las ventajas e inconvenientes de casarse. Decidido a favor del matrimonio, visitó a Emma el 29 de julio de 1838 y, en contra del consejo paterno, le habló de sus ideas sobre la transmutación de las especies.

4.3 Malthus y la selección natural[editar]

En Londres, Darwin leyó la sexta edición del Ensayo sobre el principio de la población de Thomas Malthus. El 28 de septiembre de 1838 anotó que, si no se controla, la población humana crecería en progresión geométrica y pronto superaría los recursos alimentarios disponibles. Darwin estaba preparado para comparar esa dinámica con la “guerra de especies” descrita por Augustin Pyrame de Candolle entre las plantas y con la lucha por la existencia en la naturaleza: las especies producen muchos más individuos de los que pueden sobrevivir, y las variaciones favorables tenderían a preservarse mientras que las desfavorables serían eliminadas. El resultado sería la formación de nuevas especies.[10]

A mediados de diciembre, Darwin vio una analogía entre los ganaderos que escogen lo mejor de su rebaño y una naturaleza maltusiana que selecciona entre variantes surgidas al azar, de modo que cada parte de una estructura adquirida queda puesta a prueba y perfeccionada. Describió esa comparación como “la parte más bella de mi teoría”. Más tarde llamaría “selección natural” a este proceso, en contraste con la “selección artificial” de la cría selectiva.

El 11 de noviembre de 1838 pidió matrimonio a Emma y ella aceptó. En la correspondencia previa a la boda, Emma mostró tolerancia por las dudas religiosas de su prometido, pero le confesó su preocupación de que sus diferencias de creencias pudieran separarlos después. El 29 de enero de 1839 contrajeron matrimonio en Maer, en una ceremonia anglicana preparada de modo que también acomodara a los unitarios, y se instalaron en Londres. Poco antes, el 24 de enero de 1839, Darwin había sido elegido miembro de la Royal Society. Emma y Charles tuvieron diez hijos a lo largo de su vida.

4.4 La carta de Wallace y la presentación conjunta[editar]

Hacia comienzos de 1856, Darwin investigaba si los huevos y las semillas podían sobrevivir a la inmersión en agua de mar y contribuían así a la dispersión de las especies a través de los océanos. Hooker dudaba cada vez más de la inmutabilidad de las especies, pero Thomas Henry Huxley era un firme detractor de la evolución. Lyell, fascinado por las especulaciones de Darwin, lo instó a publicar para asegurarse la prioridad. Darwin comenzó a redactar una publicación corta, que pronto se amplió hasta convertirse en un “gran libro sobre las especies”, con el título Selección natural. El 5 de septiembre de 1857 envió un esbozo detallado de su teoría al botánico estadounidense Asa Gray.

El 18 de junio de 1858 recibió una carta de Wallace, quien trabajaba en el archipiélago malayo, con un manuscrito que defendía esencialmente la misma idea: la evolución por selección natural. Darwin la envió a Lyell con sorpresa por la extraordinaria coincidencia y sugirió su publicación. La familia Darwin atravesaba una crisis: varios niños de su pueblo morían de escarlatina. Darwin dejó el asunto en manos de Lyell y Hooker, que organizaron una presentación conjunta en la Sociedad Linneana de Londres el 1 de julio de 1858, con el título Sobre la tendencia de las especies a formar variedades, y sobre la perpetuación de las variedades y de las especies por medios naturales de selección. Se compuso de dos artículos: el manuscrito de Wallace y un extracto del ensayo no publicado de Darwin de 1844, junto con un resumen de su carta a Asa Gray. Poco después murió la hija menor de Darwin, y él, demasiado abatido, no asistió a la sesión.[11]

La presentación no atrajo mucha atención. El presidente de la Sociedad Linneana comentó que 1858 no se había distinguido por ningún descubrimiento revolucionario. Solo una reseña, la del profesor Samuel Haughton de Dublín, le pareció a Darwin lo bastante incisiva para recordarla: afirmaba que todo lo novedoso del artículo era falso, y lo verdadero ya había sido dicho antes.

4.5 Publicación de El origen de las especies[editar]

Tras la presentación conjunta, Darwin trabajó durante trece meses para producir un “extracto” de su gran libro, agobiado por enfermedades cardíacas. Lyell coordinó la publicación con el editor John Murray. El 22 de noviembre de 1859 apareció El origen de las especies por medio de la selección natural, o la preservación de las razas favorecidas en la lucha por la vida, inmediatamente popular: la primera tirada de 1.250 ejemplares quedó vendida entre suscriptores y libreros en el momento de su puesta a la venta.[12]

En el libro, Darwin tejió una “larga argumentación” a partir de observaciones detalladas e inferencias, y anticipó las objeciones a su teoría. Su única alusión a la evolución humana fue una frase moderada: que en el futuro “se arrojará luz sobre el origen del hombre y su historia”. La tesis central quedó formulada en la introducción:

Como de cada especie nacen muchos más individuos de los que pueden sobrevivir, y como, en consecuencia, hay una lucha por la vida, se sigue que todo ser, si varía, por débilmente que sea, de algún modo provechoso para él bajo las complejas y a veces variables condiciones de la vida, tendrá mayor probabilidad de sobrevivir y, si es así, será naturalmente seleccionado. Según el poderoso principio de la herencia, toda variedad seleccionada tenderá a propagar su nueva y modificada forma.

Darwin argumentó con contundencia en favor de un origen común de las especies, pero evitó utilizar el entonces controvertido término “evolución”. Al final de la segunda edición del libro concluyó:

Hay grandeza en esta concepción de que la vida, con sus diferentes fuerzas, ha sido alentada originalmente en unas pocas formas o en una sola, y que, mientras este planeta ha ido girando según la constante ley de la gravitación, se han desarrollado y se están desarrollando, a partir de un principio tan sencillo, una infinidad de las formas más bellas y admirables.

5. Obras principales y aportes científicos[editar]

La bibliografía de Darwin abarca no solo sus libros evolutivos, sino también obras de geología, zoología y botánica. Entre las más importantes:

  • El viaje del Beagle — el diario del viaje se publicó primero como parte de la narración oficial de FitzRoy y después de forma independiente. Hizo célebre a Darwin como escritor de divulgación.
  • La estructura y distribución de los arrecifes de coral (1842) — su primera monografía científica importante. Junto con su trabajo sobre cirrípedos, le valió la Medalla Real en 1853.
  • Observaciones geológicas en América del Sur (1846) — tercer libro geológico salido de sus investigaciones de campo.
  • El origen de las especies (1859) — la obra fundamental de la evolución por selección natural.
  • La fecundación de las orquídeas (1862) — estudio pionero de la coevolución entre flores y polinizadores.
  • El origen del hombre y de la selección en relación al sexo (1871) — obra en la que abordó abiertamente la evolución humana y la selección sexual.
  • La expresión de las emociones en los animales y en el hombre (1872) — obra temprana de psicología, una de las primeras en valerse sistemáticamente de fotografías.
  • La formación del mantillo vegetal por la acción de las lombrices (1881) — su último libro, sobre el papel de las lombrices en la formación del suelo. Dos semanas antes de morir publicó además una breve nota sobre un bivalvo diminuto hallado en las patas de un escarabajo acuático, ejemplar enviado por Walter Drawbridge Crick, abuelo paterno del codescubridor de la estructura molecular del ADN Francis Crick.[13]

En su trabajo sobre los cirrípedos, Darwin dedicó ocho años al estudio de estos invertebrados marinos; su teoría le ayudó a hallar homologías que sugerían cómo pequeñas alteraciones morfológicas podían permitir a un organismo nuevas funciones. Sus investigaciones lo convirtieron en uno de los naturalistas más respetados de su tiempo antes de que apareciera su obra evolutiva.

6. Estilo científico y método[editar]

Darwin se distinguió por su manera de trabajar: reunir gran cantidad de datos procedentes de fuentes heterogéneas y someterlos a una explicación integradora. Su correspondencia muestra que consultaba tanto a naturalistas expertos como a criadores de palomas, agricultores, jardineros y aficionados con experiencia práctica. A lo largo de los años recogió datos de parientes, hijos, vecinos, criadores y antiguos compañeros de navegación.

Su método incluía formular hipótesis, buscar pruebas en su contra y modificar sus conclusiones cuando era necesario. Un ejemplo de esa disposición a corregirse es su interpretación de las líneas paralelas de Glen Roy: las consideró primero playas marinas elevadas y más tarde aceptó que eran orillas de un antiguo lago proglacial. Su correspondencia con Hooker, Lyell y Asa Gray muestra un trabajo deliberado de contraste y revisión.

La obra El origen de las especies refleja ese estilo: anticipa las posibles objeciones —las imperfecciones del registro fósil, la ausencia de formas intermedias, la complejidad de órganos como el ojo— y las responde con la evidencia disponible. Su habitual prudencia quedó de manifiesto al no publicar durante más de veinte años sus ideas completas, por el deseo de reunir pruebas suficientes y abordar las dificultades.

7. Reconocimientos y honores[editar]

Entre las distinciones y honores de Darwin figuran:

  • Miembro de la Royal Society (FRS) en 1839.
  • Medalla Real en 1853, por sus investigaciones geológicas y zoológicas sobre los arrecifes de coral y los cirrípedos.
  • Medalla Wollaston en 1859, concedida por la Sociedad Geológica de Londres.
  • Medalla Copley en 1864, de la Royal Society.
  • Pour le Mérite, en su clase civil, en 1867.
  • Medalla Baly en 1879.

Su nombre permanece ligado a la abreviatura científica “Darwin”, utilizada en botánica y zoología para citar los organismos que describió.

A su fallecimiento, el 19 de abril de 1882, recibió funeral de Estado en la abadía de Westminster, junto a John Herschel e Isaac Newton. Se considera a Charles Darwin una de las figuras más influyentes de la historia humana.

8. Vida personal y legado[editar]

A partir de septiembre de 1842, Charles y Emma Darwin se instalaron en Down House, una casa de campo en el pueblo de Down, Kent, donde Darwin vivió y trabajó el resto de su vida. Allí redactó la mayor parte de sus libros, realizó experimentos con plantas, hongos y lombrices, y recibió a naturalistas de todo el mundo. La casa funciona hoy como museo dedicado a su memoria.[14] La grafía del nombre del pueblo varió a lo largo del siglo XIX; la más común hasta los años 1870 fue “Down” y después “Downe”.

La pareja tuvo diez hijos. Entre ellos, William Erasmus Darwin, Henrietta Litchfield, George Darwin —que llegó a ser astrónomo—, Francis Darwin —botánico y colaborador de su padre—, Leonard Darwin y Horace Darwin. La muerte de su hija Anne en 1851 afectó profundamente al matrimonio y avivó en Darwin los temores sobre el posible componente hereditario de la mala salud.

La recepción pública de la evolución fue compleja. Aunque en vida de Darwin la comunidad científica aceptó mayoritariamente la evolución como hecho, muchos científicos inicialmente prefirieron explicaciones rivales que asignaban a la selección natural un papel menor. Solo con la síntesis evolutiva moderna, entre las décadas de 1930 y 1950, la selección natural fue reconocida como el mecanismo básico de la evolución, integrada con la genética mendeliana. Desde entonces, los descubrimientos de Darwin constituyen el fundamento de la biología evolutiva contemporánea.

9. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]

El vínculo de Darwin con el mundo hispanohablante comienza en su propio viaje científico: las etapas sudamericanas del Beagle fueron decisivas para su teoría. En la actual Argentina, sus hallazgos de fósiles en Punta Alta y Bahía Blanca, el contacto con los gauchos y la observación de los ñandúes dejaron una huella duradera. En Chile, el terremoto de Concepción de 1835 y los estratos de la cordillera de los Andes le proporcionaron argumentos geológicos; el cerro La Campana recuerda su ascenso. En Ecuador, las islas Galápagos —territorio ecuatoriano— fueron el escenario de observaciones ornitológicas y zoológicas fundamentales, en particular los pinzones y los sinsontes que más tarde ayudarían a consolidar la teoría de la evolución.

En el ámbito editorial y literario, Darwin ha sido conocido tradicionalmente como “Carlos Darwin”. Existen ediciones españolas de sus obras desde el siglo XIX. La primera traducción de un libro suyo apareció en España en 1857, impulsada por Juan N. de Vizcarrondo. En 1909, la editorial valenciana F. Sempere y Cía. publicó El origen del hombre firmado por “Carlos R. Darwin”. En 1959, con motivo del centenario de la primera edición del Origen de las especies, la Casa de la Cultura Ecuatoriana y su Boletín de Informaciones Científicas Nacionales le dedicaron un número conmemorativo.[15]

Es habitual en el mundo hispanohablante asociar el nombre de Darwin a los “pinzones de Darwin” de las Galápagos, a la expresión “darwinismo” y a la noción popular de la evolución por selección natural. El reconocimiento académico también se refleja en el uso de las traducciones de sus obras principales en cursos universitarios de biología en América Latina y España.

10. Notas[editar]


  1. Sobre la publicación conjunta con Wallace y la evidencia de El origen de las especies, véase la bibliografía clásica: Desmond, A. y Moore, J., Darwin, Londres, 1991; Browne, J., Charles Darwin: Voyaging, Londres, 1995; Van Wyhe, J., “Darwin: The Story of the Man and His Theories of Evolution”, 2008. ↩︎

  2. La síntesis evolutiva moderna integró la selección natural con la genética de poblaciones a lo largo de los años 1930 y 1940. Antes de esa integración, la selección natural compitió con otras explicaciones de la evolución. ↩︎

  3. Fue uno de los cinco personajes del siglo XIX ajenos a la familia real británica que recibieron funeral de Estado, según la BBC y las crónicas de la abadía de Westminster. ↩︎

  4. El nombre castellanizado “Carlos Darwin” aparece en ediciones tempranas en español y en el uso tradicional de la prensa hispanoamericana. Algunas fuentes lo llaman “Carlos Dárwin”, con tilde a la inglesa. ↩︎

  5. El examen final de enero de 1831 correspondía al grado ordinario de Cambridge, distinto del más exigente Tripos. Darwin no se presentó al Tripos porque no calificaba para él y debió cursar el grado ordinario. ↩︎

  6. Darwin, C., Journal and Remarks (1839); los fósiles de Punta Alta fueron descritos por Richard Owen en 1840. La fecha exacta del hallazgo suele citarse como 24 de septiembre de 1832, con alguna variación según el autor. ↩︎

  7. La placa conmemorativa del ascenso de Charles Darwin al cerro La Campana se encuentra en el parque nacional La Campana, provincia de Quillota, Chile. ↩︎

  8. Las aves de las Galápagos reconocidas por John Gould como pinzones distintos se contaron en doce especies. Darwin no había rotulado los pinzones por isla, de modo que la asignación insular se hizo después recurriendo a las notas de otros tripulantes. ↩︎

  9. La causa de la enfermedad de Darwin ha sido objeto de hipótesis variadas —entre ellas la enfermedad de Chagas, trastornos somáticos o infecciones parasitarias— sin que exista consenso histórico. Tanto la medicina de su época como los estudios retrospectivos han dejado abierto el diagnóstico. ↩︎

  10. La influencia de Malthus y de Candolle aparece en los cuadernos de transmutación de septiembre y octubre de 1838. Los cuadernos D y E documentan cómo Darwin pasó de la lectura de Malthus a la concepción de la selección natural. ↩︎

  11. La carta de Wallace habitualmente se fecha el 18 de junio de 1858, y la presentación conjunta en la Sociedad Linneana se realizó el 1 de julio de 1858. La hija de Darwin, Charles Waring, murió pocos días antes, lo que explica su ausencia. ↩︎

  12. La primera edición de El origen de las especies tuvo un tiraje de 1.250 ejemplares. La cifra exacta de venta inicial varía en algunas fuentes, pero la obra volvió a imprimirse de inmediato. ↩︎

  13. La nota apareció en 1882, poco antes de la muerte de Darwin, y trataba sobre un bivalvo diminuto transportado en las patas de un escarabajo acuático. El remitente, Walter Drawbridge Crick, era abuelo paterno del Francis Crick codescubridor de la estructura del ADN. ↩︎

  14. Down House, en el pueblo de Downe (antes Down), se conserva como casa museo gestionada por English Heritage. La grafía del topónimo varió entre “Down” y “Downe” en el siglo XIX e incluso en la correspondencia de la época. ↩︎

  15. El número 89 del Boletín de Informaciones Científicas Nacionales de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, de 1959, se dedicó al centenario de la primera edición de El origen de las especies. El uso de “Carlos Darwin” en esa publicación es un ejemplo de la hispanización del nombre en el medio académico hispanoamericano. ↩︎