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Che Guevara

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Che Guevara
Nombre completoErnesto Guevara de la Serna
Apodo"Che", del interjectivo rioplatense que usaba constantemente al hablar
Nacimiento14 de junio de 1928, Rosario, provincia de Santa Fe, Argentina, según su partida de nacimiento. Varios biógrafos, entre ellos Jon Lee Anderson, sostienen que la fecha real fue el 14 de mayo de 1928 y que sus padres alteraron el registro para ocultar un embarazo anterior al matrimonio
Fallecimiento9 de octubre de 1967 (39 años), La Higuera, Bolivia
Causa de muerteEjecución sumaria a manos del Ejército de Bolivia, un día después de ser capturado herido
NacionalidadArgentina de nacimiento; el gobierno revolucionario cubano le concedió la ciudadanía cubana en 1959
OcupaciónMédico, guerrillero, funcionario de Estado, teórico político y escritor
MovimientoMovimiento 26 de Julio; marxismo-leninismo; guevarismo
CónyugesHilda Gadea (1955-1959, divorcio); Aleida March (1959 hasta su muerte en 1967)
HijosCinco: Hilda Beatriz (1956-1995), con Hilda Gadea; Aleida (n. 1960), Camilo (1962-2022), Celia (n. 1963) y Ernesto (n. 1965), con Aleida March
CargosJefe del Departamento de Industrialización del INRA (1959); presidente del Banco Nacional de Cuba (26 de noviembre de 1959 – 23 de febrero de 1961); ministro de Industrias (11 de febrero de 1961 – 1 de abril de 1965)
Grado militarComandante del Ejército Rebelde, el primero nombrado por Fidel Castro además de él mismo (julio de 1957)
Obras destacadasLa guerra de guerrillas (1960); Pasajes de la guerra revolucionaria (1963); El socialismo y el hombre en Cuba (1965); El diario del Che en Bolivia y Diarios de motocicleta, póstumos

1. Resumen[editar]

Ernesto "Che" Guevara de la Serna fue un médico, guerrillero, funcionario de Estado y teórico político de origen argentino que se convirtió en una de las figuras centrales de la Revolución cubana y en uno de los iconos políticos más reproducidos del siglo XX.

Formó parte del núcleo dirigente del Movimiento 26 de Julio desde el desembarco del Granma, en diciembre de 1956, y fue el primer combatiente ascendido a comandante por Fidel Castro. Tras el triunfo de enero de 1959 ocupó cargos de primer nivel en el gobierno revolucionario —la jefatura militar de la fortaleza de La Cabaña, la presidencia del Banco Nacional y el Ministerio de Industrias— y ejerció como su representante internacional más visible. En 1965 abandonó Cuba y sus cargos para impulsar la lucha armada en el Congo y después en Bolivia, país donde fue capturado y ejecutado por el Ejército boliviano en octubre de 1967.

Su figura genera lecturas radicalmente opuestas, y esa divergencia es en sí misma un dato del asunto. Para sectores de la izquierda latinoamericana y mundial encarna el internacionalismo revolucionario y la coherencia entre discurso y sacrificio personal; para sus críticos representa la violencia política, la justicia sumaria y el fracaso económico del modelo que ayudó a construir. Este artículo expone la biografía documentada —incluida su responsabilidad en las ejecuciones de La Cabaña— y trata su iconografía posterior como un objeto de estudio, sin adoptar ninguna de las dos valoraciones.

2. Primeros años y formación[editar]

Ernesto Guevara nació en Rosario, provincia de Santa Fe, en una familia de clase media acomodada con ascendencia patricia y simpatías de izquierda. Fue el mayor de cinco hermanos. Desde los dos años padeció asma crónica y grave, condición que marcó su infancia —obligó a la familia a mudarse a Alta Gracia, en Córdoba, por el clima seco—, que le impidió una escolarización regular durante períodos largos y que, según los relatos familiares y sus propios escritos, forjó en él una disciplina y una obstinación físicas notorias. En el hogar desarrolló un temprano hábito de lectura: poesía —Pablo Neruda, César Vallejo, Nicolás Guillén, Walt Whitman, John Keats—, novela de aventuras y, más tarde, teoría política.

En 1948 ingresó en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires y se graduó como médico en 1953. Su formación fue de medicina general; durante sus viajes visitó y trabajó brevemente en leproserías, entre ellas la de San Pablo, en la Amazonía peruana, y publicó investigaciones sobre alergia, pero no llegó a especializarse formalmente en leprología, como a veces se afirma. Durante los años universitarios y los meses siguientes a su graduación realizó dos largos viajes por el continente que resultarían determinantes para su formación política.

3. Trayectoria[editar]

3.1 Viajes por América Latina y el golpe de Guatemala[editar]

Entre diciembre de 1951 y julio de 1952, Guevara recorrió Sudamérica junto a su amigo Alberto Granado, bioquímico, a bordo de una motocicleta Norton apodada "La Poderosa II", que se averió definitivamente en Chile y obligó a continuar el viaje por otros medios. La ruta atravesó Argentina, Chile, Perú, Colombia y Venezuela, y lo puso en contacto con la pobreza estructural, las condiciones de las minas de Chuquicamata y la situación de las comunidades indígenas andinas. Sus notas se publicaron póstumamente como Diarios de motocicleta, base de una adaptación cinematográfica de amplia difusión.

Tras graduarse emprendió un segundo viaje que lo llevó a Bolivia —donde observó la reforma agraria de la revolución de 1952— y a Guatemala, donde presenció en 1954 el golpe de Estado respaldado por la CIA que derrocó al presidente reformista Jacobo Árbenz. El episodio fue decisivo: consolidó su rechazo a la intervención estadounidense en la región y, según su propia correspondencia, la convicción de que un proceso de reforma desarmado era indefendible frente a una intervención exterior. En Guatemala conoció a la economista peruana Hilda Gadea, militante del APRA, que lo introdujo en la lectura sistemática del marxismo.

3.2 México y el inicio de la Revolución cubana[editar]

Perseguido tras la caída de Árbenz, Guevara se trasladó a México en septiembre de 1954. Allí conoció, en 1955, a los hermanos Fidel y Raúl Castro, exiliados cubanos que preparaban una expedición armada contra la dictadura de Fulgencio Batista. Guevara se sumó al Movimiento 26 de Julio inicialmente como médico de la futura columna, aunque recibió también entrenamiento militar. Fue en México, en agosto de 1955, donde se casó con Hilda Gadea; su primera hija, Hilda Beatriz, nació en la Ciudad de México en febrero de 1956.

El grupo zarpó de Tuxpan, Veracruz, el 25 de noviembre de 1956 a bordo del yate Granma, con 82 expedicionarios a bordo, y desembarcó el 2 de diciembre en una zona pantanosa de Playa Las Coloradas, en la provincia de Oriente. Detectados casi de inmediato, fueron dispersados días después en Alegría de Pío con pérdidas muy elevadas. Solo algo más de veinte hombres —no los "doce" de la versión épica, cifra que la propia historiografía cubana ha corregido— lograron reagruparse en la Sierra Maestra. Guevara resultó herido en aquel primer combate.

3.3 La guerra de guerrillas en Sierra Maestra[editar]

Durante 1957 y 1958 la columna guerrillera creció en número y capacidad operativa, apoyada en el campesinado de la sierra y en la red clandestina urbana del movimiento. Guevara destacó por su disciplina, su dureza —incluida la aplicación de la pena capital a desertores e informantes, que él mismo dejó documentada en sus escritos— y su capacidad de mando, y en julio de 1957 se convirtió en el primer combatiente ascendido al grado de comandante por Fidel Castro, al frente de una segunda columna.

A finales de 1958, en la ofensiva final, dirigió la columna que avanzó hacia el centro de la isla. El 29 de diciembre descarriló un tren blindado cargado de tropas y pertrechos del gobierno, y entre el 28 y el 31 de diciembre de 1958 sus fuerzas tomaron Santa Clara, acción considerada decisiva para el colapso del régimen. Batista abandonó el país en la madrugada del 1 de enero de 1959.

3.4 Gobierno revolucionario cubano (1959-1965)[editar]

Tras el triunfo, Guevara pasó a ser una de las figuras más influyentes del nuevo gobierno, junto a Fidel y Raúl Castro. Su primer destino fue el mando militar de la fortaleza de La Cabaña, en La Habana, que ejerció durante los primeros meses de 1959. Allí se instalaron los tribunales revolucionarios que juzgaron y ejecutaron a personas acusadas de crímenes de guerra, tortura y colaboración con el aparato represivo de Batista.

Este es uno de los puntos más disputados de su biografía y conviene exponer las cifras con sus fuentes. Los recuentos publicados varían de forma considerable según quién los elabore y qué incluyan:

  • Las estimaciones recogidas en la bibliografía de referencia sitúan las ejecuciones bajo su jurisdicción en La Cabaña entre 55 y 105.
  • La organización Cuba Archive, de orientación crítica con el gobierno cubano, documenta 73 ejecuciones en La Cabaña atribuidas directamente a él entre enero y noviembre de 1959, cifra que otras de sus publicaciones elevan a 151 para el conjunto de las ejecuciones en esa fortaleza en 1959, y 216 muertes atribuidas a Guevara entre 1957 y 1959.
  • Compilaciones del exilio cubano manejan cifras de varios cientos, sin aparato documental equivalente.
  • Biógrafos como Jorge Castañeda sostienen que no hubo ejecuciones de inocentes en número significativo, en el sentido de que los juzgados eran en su mayoría miembros del aparato represivo del régimen anterior.

Lo que no está en discusión es que los procesos fueron sumarios, sin garantías procesales reconocibles, que Guevara los supervisó y confirmó sentencias, y que él mismo defendió públicamente su necesidad como acto de justicia revolucionaria. Lo que sigue abierto es el número exacto y la proporción de casos con base probatoria sólida.

En el plano institucional ocupó sucesivamente la jefatura del Departamento de Industrialización del INRA, la presidencia del Banco Nacional de Cuba (noviembre de 1959 – febrero de 1961) —cargo desde el que firmó los billetes cubanos simplemente como "Che", en un gesto que interpretó como expresión de su desdén por el dinero— y el Ministerio de Industrias (1961-1965). Desde este último impulsó la industrialización acelerada, la centralización de la gestión y su "sistema presupuestario de financiamiento", frente al modelo de autogestión financiera defendido por otros dirigentes, en la polémica conocida como el Gran Debate de 1963-1964 sobre incentivos morales frente a incentivos materiales.

Apoyó la Campaña Nacional de Alfabetización de 1961 —el "Año de la Educación"—, que según las cifras cubanas avaladas por la UNESCO redujo el analfabetismo de en torno al 23-24 % a menos del 4 %, elevando la alfabetización desde alrededor del 76-77 % hasta cerca del 96 %. Conviene precisar, sin embargo, que no la dirigió: la campaña fue lanzada por Fidel Castro y ejecutada por el Ministerio de Educación, mientras Guevara encabezaba la cartera de Industrias.

En el plano militar, su papel durante la invasión de bahía de Cochinos, en abril de 1961, ha sido con frecuencia exagerado. Guevara había participado en la instrucción de las milicias, pero durante la invasión estuvo al mando de las tropas desplegadas en Pinar del Río, en el extremo occidental de la isla, respondiendo a un desembarco de distracción que resultó ser una falsa alarma; llegó a la zona de Playa Girón el 20 de abril, cuando el combate había terminado. Durante aquella movilización se produjo un incidente de fuego amigo que él mismo lamentó después.

Sí desempeñó, en cambio, un papel diplomático central en el acercamiento a la Unión Soviética: viajó a Moscú en agosto de 1962 para ultimar el acuerdo militar secreto que derivó en el despliegue de misiles nucleares y en la Crisis de los Misiles de octubre de aquel año. Como representante internacional de Cuba recorrió África, Asia y Europa del Este, y pronunció en diciembre de 1964 un discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas que se cuenta entre sus intervenciones más citadas.

3.5 Congo y Bolivia (1965-1967)[editar]

A comienzos de 1965, tras un discurso en Argel en el que criticó abiertamente a la Unión Soviética por comerciar con los países pobres en los mismos términos que las potencias occidentales, Guevara abandonó sus cargos y desapareció de la vida pública cubana. En abril viajó clandestinamente al Congo —la actual República Democrática del Congo— al frente de un contingente de combatientes cubanos, con el propósito de apoyar a las fuerzas rebeldes herederas de Patrice Lumumba.

La operación fue un fracaso completo, por la desorganización de las fuerzas locales, la falta de apoyo político y el desgaste militar. Guevara abandonó el país en noviembre de 1965 y dejó constancia del episodio en un relato que empieza con la frase "Esta es la historia de un fracaso", publicado póstumamente en 1999 como Pasajes de la guerra revolucionaria: Congo y traducido al inglés como The African Dream.

En noviembre de 1966 se trasladó en secreto a Bolivia, con documentación falsa y disfrazado, para instalar un foco guerrillero en la región de Ñancahuazú que sirviera de base a la expansión revolucionaria en el Cono Sur. La campaña careció de apoyo campesino, quedó aislada del Partido Comunista de Bolivia, cuyo secretario general Mario Monje rechazó subordinarse a su mando, y fue combatida por un ejército boliviano reforzado por instructores de las fuerzas especiales estadounidenses y asesorado por la CIA.

3.6 Captura y muerte[editar]

El 8 de octubre de 1967, Guevara fue capturado, herido en una pierna y con el fusil inutilizado, en la quebrada del Yuro, en el sureste de Bolivia. Fue trasladado a la escuela del cercano pueblo de La Higuera, donde permaneció detenido durante la noche.

Al día siguiente, 9 de octubre de 1967, fue ejecutado en el aula de esa escuela por el sargento Mario Terán. La orden se transmitió desde el alto mando militar boliviano y la responsabilidad última se atribuye de forma general al presidente René Barrientos y a la cúpula militar; el agente de la CIA Félix Rodríguez, presente en La Higuera, ha sostenido siempre que la decisión fue boliviana y que Washington prefería un juicio. No existe un documento que zanje la cuestión, y la responsabilidad concreta de cada instancia sigue discutiéndose.

Su cuerpo fue exhibido en el lavadero del hospital de Vallegrande, se le amputaron las manos para su identificación dactilar y fue enterrado en secreto junto a la pista de aterrizaje de esa localidad. El lugar permaneció oculto casi treinta años, hasta que un equipo forense cubano-argentino localizó los restos en 1997; fueron repatriados a Cuba y depositados en el Mausoleo de Santa Clara en octubre de aquel año.

4. Pensamiento e ideología[editar]

Guevara fue uno de los principales formuladores del llamado "guevarismo", una variante del marxismo articulada en torno a la teoría del foco guerrillero (foquismo): la idea de que un núcleo armado reducido, actuando en el campo, puede generar las condiciones subjetivas de la revolución sin esperar a que maduren todas las condiciones objetivas que el marxismo clásico consideraba previas. La tesis, sistematizada después por Régis Debray, orientó a numerosos movimientos insurgentes latinoamericanos de las décadas de 1960 y 1970 y fue objeto de crítica tanto desde los partidos comunistas ortodoxos como, tras el fracaso boliviano, desde la propia izquierda revolucionaria.

Sostuvo también la tesis del "hombre nuevo", expuesta sobre todo en El socialismo y el hombre en Cuba (1965): un ser humano movido por la conciencia moral y el compromiso colectivo antes que por el incentivo material, que debía surgir del propio proceso revolucionario mediante el trabajo voluntario y la educación. De ahí su defensa del trabajo voluntario y su recelo hacia los mecanismos de mercado en la construcción del socialismo.

Sus posiciones fueron críticas tanto del capitalismo estadounidense como de lo que consideraba el aburguesamiento de la política soviética y de los partidos comunistas alineados con Moscú, lo que le valió tensiones duraderas con esa órbita. Su libro La guerra de guerrillas (1960) se convirtió en manual de referencia por partida doble: para movimientos insurgentes y para los estrategas de contrainsurgencia que estudiaban cómo combatirlos.

5. Obra escrita[editar]

[ Desplegar / Plegar ]
Obra Publicación Contenido
La guerra de guerrillas 1960 Manual táctico y político derivado de la campaña cubana
Pasajes de la guerra revolucionaria 1963 Memorias de la campaña de Sierra Maestra
El socialismo y el hombre en Cuba 1965 Ensayo sobre el "hombre nuevo" y los incentivos morales
El diario del Che en Bolivia Póstuma, 1968 Diario de campaña de 1966-1967, con prólogo de Fidel Castro
Diarios de motocicleta (Notas de viaje) Póstuma Diario del viaje sudamericano de 1951-1952
Pasajes de la guerra revolucionaria: Congo Póstuma, 1999 Relato de la campaña congoleña de 1965

A ello se suman numerosos discursos, artículos y textos económicos, en particular los publicados durante el Gran Debate de 1963-1964.

6. Vida personal[editar]

Guevara contrajo dos matrimonios. El primero, en México en 1955, con la economista peruana Hilda Gadea, con quien tuvo a su hija Hilda Beatriz; se divorciaron en 1959. El segundo, ese mismo año, con la cubana Aleida March, combatiente del Movimiento 26 de Julio que había servido en su columna, con quien tuvo cuatro hijos: Aleida, Camilo, Celia y Ernesto.

Su asma lo acompañó toda la vida y condicionó tanto la campaña cubana como la boliviana, donde la falta de medicación agravó su estado en los últimos meses. Fue un lector constante en circunstancias extremas: sus diarios de campaña incluyen anotaciones de lectura, y entre sus efectos personales en Bolivia se conservó un cuaderno con poemas copiados a mano de autores como Neruda, Vallejo, León Felipe y Nicolás Guillén, hoy publicado como El cuaderno verde del Che.

7. Legado y controversia[editar]

La figura de Che Guevara ocupa un lugar singular en la memoria política contemporánea, y su rasgo más llamativo es la distancia entre el personaje histórico y el signo visual en que se ha convertido.

Para numerosos movimientos de izquierda de América Latina y del mundo representa el internacionalismo revolucionario, el sacrificio personal por una causa colectiva y la resistencia frente a la intervención extranjera. El Estado cubano lo erigió en modelo cívico y educativo —la consigna escolar "Seremos como el Che" se recita desde 1961— y su imagen preside espacios públicos de la isla.

En sentido contrario, historiadores, disidentes cubanos y organizaciones de derechos humanos señalan su responsabilidad directa en las ejecuciones sumarias de 1959, su defensa explícita de la justicia revolucionaria sin garantías, su papel en la instauración de un sistema de partido único, y los resultados adversos de la política de industrialización acelerada que dirigió como ministro. Se le atribuye asimismo, en algunas lecturas críticas, corresponsabilidad en el establecimiento de las Unidades Militares de Ayuda a la Producción, campos de trabajo creados en 1965 —después de su salida del gobierno— a los que fueron enviados homosexuales, religiosos y disidentes; su vinculación personal con esa medida es objeto de discusión.

Su iconografía merece un tratamiento aparte, porque es un fenómeno en sí mismo. La fotografía Guerrillero Heroico, tomada por Alberto Korda el 5 de marzo de 1960 durante el funeral de las víctimas de la explosión del vapor La Coubre, permaneció casi inédita hasta que el editor italiano Giangiacomo Feltrinelli la difundió tras la muerte de Guevara. Convertida en estarcido de dos tonos, se transformó en una de las imágenes más reproducidas de la historia contemporánea, presente en camisetas, murales, banderas y toda clase de mercancía. Korda, que nunca cobró derechos por ella y sostenía que su difusión servía a la causa, sí litigó —y ganó— contra su uso en una campaña publicitaria de vodka. Esa trayectoria, de retrato de circunstancias a marca gráfica global despojada de contenido político, es objeto de estudio en la historia del diseño y de la cultura visual, y se cita con frecuencia como el caso más extremo de absorción comercial de un símbolo revolucionario.

Los monumentos y espacios públicos dedicados a Guevara han sido, por último, objeto de disputa recurrente en varios países, con retiradas, traslados y reinstalaciones decididas por autoridades locales y contestadas por colectivos de uno u otro signo. El patrón es el mismo que afecta a otras estatuas históricas contestadas y responde menos a la evaluación académica de su biografía que al estado de la discusión política de cada momento.

8. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]

La presencia de Che Guevara es particularmente intensa en América Latina, donde su imagen circula tanto en manifestaciones políticas como en productos de consumo despojados de cualquier connotación ideológica explícita.

En Argentina, su país natal, la memoria es más ambivalente de lo que suele suponerse y ha sido objeto de disputa pública recurrente. En Rosario, su ciudad de nacimiento, se erigió en junio de 2008 —en el ochenta aniversario de su nacimiento— una estatua monumental de unos cuatro metros, obra del escultor Andrés Zerneri, fundida con miles de objetos de bronce donados por particulares de distintos países; el proyecto y su emplazamiento generaron un debate considerable en la ciudad.

En Cuba, su figura forma parte de la vida cotidiana: su firma se asocia históricamente a la moneda nacional, su rostro —en la versión mural de acero realizada por Enrique Ávila a partir de la fotografía de Korda— domina la fachada del Ministerio del Interior en la Plaza de la Revolución de La Habana, y su nombre se invoca de forma habitual en actos oficiales y escolares. El Mausoleo de Santa Clara, donde reposan sus restos desde 1997 junto a los de otros combatientes de la columna boliviana, es uno de los principales lugares de memoria del país.

En Bolivia, escenario de su muerte, se ha desarrollado la llamada "Ruta del Che", un circuito turístico y conmemorativo que enlaza La Higuera, Vallegrande y la quebrada del Yuro, visitado por viajeros de toda la región.

Su vida ha generado, por último, una producción audiovisual y editorial abundante en español. Las obras de mayor circulación son la película Diarios de motocicleta (2004), dirigida por el brasileño Walter Salles y protagonizada por el mexicano Gael García Bernal, y el díptico Che: el argentino y Che: guerrilla, dirigido por Steven Soderbergh y protagonizado por el puertorriqueño Benicio del Toro, estrenado en 2008. En el terreno biográfico, las obras de referencia en castellano son las de Jon Lee Anderson, Jorge Castañeda y Paco Ignacio Taibo II, escritas desde perspectivas distintas y de lectura complementaria precisamente por eso.