Chiismo
| Chiismo Islam chií / Islam chiita | |
|---|---|
| Nombre en árabe | شيعة (shīʿa) |
| Tipo | Rama del islam |
| Seguidores | Más de 200 millones, cerca del 10% de los musulmanes[nota] |
| Escrituras | Corán |
| Lengua litúrgica | Árabe |
| Deidad | Dios (Allah) |
| País con mayor proporción | Irán (89%[sin verificar] de la población) |
| Lugares sagrados | La Meca, Medina, Kerbala, Náyaf, Jerusalén, Qom |
| Clero | Ayatolás, imanes, ulemas |
| Principal líder simbólico actual | Ali al-Sistani |
1. Resumen[editar]
El chiismo, también llamado islam chií o islam chiita (en árabe, شيعة, shīʿa), es la segunda rama del islam por número de seguidores, después del sunismo. Su nombre deriva de la expresión árabe shīʿat-u-ʿAlī («partido de Alí» o «seguidores de Alí»), porque sus seguidores sostienen que el profeta Mahoma designó a su primo y yerno, Ali ibn Abi Tálib, como sucesor legítimo al frente de la comunidad musulmana. A partir de esa premisa, el chiismo desarrolló una teología, una jurisprudencia y una estructura religiosa propias, centradas en la idea de que la autoridad espiritual y política corresponde a los imanes descendientes de Ali y de Fátima, hija del profeta.
Los chiíes reconocen el mismo Corán que los suníes y comparten con ellos los pilares fundamentales de la fe y de la práctica islámica, como la oración, el ayuno de Ramadán y la peregrinación a La Meca. Las diferencias se concentran, sobre todo, en la sucesión del profeta, en la doctrina del imanato, en ciertas formas de oración y en un acervo propio de hadices, es decir, de relatos sobre los dichos y hechos de Mahoma y de los imanes.
El chiismo es profesado por una minoría significativa de los musulmanes del mundo. Las estimaciones habituales sitúan su número en más de 200 millones de personas, aunque la proporción exacta varía según las fuentes: algunas la calculan entre el 5% y el 10% del total de musulmanes, mientras que otras la elevan al 15%.[1][2] Es mayoritario en Irán, Irak, Azerbaiyán y Baréin, y cuenta con minorías importantes en Líbano, Siria, Yemen, Pakistán, Afganistán, India y Turquía. Su principal referente simbólico mundial es, en la actualidad, el gran ayatolá Ali al-Sistani.[3] [4]
2. Significado y etimología[editar]
El término shīʿa significa literalmente «partido», «facción» o «seguidor». En el contexto de la historia islámica temprana, la expresión completa shīʿat-u-ʿAlī designaba a los partidarios de Ali ibn Abi Tálib en las disputas que siguieron a la muerte de Mahoma en el año 632. Con el tiempo, el término se castellanizó como chií y chiita, y la rama se conoció como chiismo.
Los chiíes consideran que la sucesión del profeta no era una simple cuestión política que pudiera resolver la comunidad por consenso, sino un derecho especial de la familia profética, en particular de los descendientes del matrimonio entre Ali y Fátima az-Zahra. Por eso, desde sus orígenes, el chiismo no solo fue una postura sucesoria, sino también una corriente teológica y cultural que sostenía que los imanes de la casa de Mahoma poseían una autoridad espiritual y una capacidad de interpretación religiosa superiores.[5]
A diferencia del sunismo, que tradicionalmente no construyó un clero jerarquizado y descansó en la autoridad de los sabios y en el consenso de la comunidad, el chiismo fue configurando con el tiempo una estructura de guías, maestros y juristas religiosos en torno a la figura del imán oculto y de sus representantes.
3. Historia[editar]
3.1. El anuncio de Ghadir al-Jumm[editar]
El punto de partida de la reivindicación chií se sitúa en un episodio conocido como Ghadir al-Jumm. Según la tradición chií, al regresar de la última peregrinación a La Meca, Mahoma recibió la orden divina de comunicar un mensaje decisivo a los creyentes. El Corán, en la lectura chií, alude a esa orden en el versículo 5:67: «¡Oh, Mensajero, difunde lo que se te ha revelado de tu Señor; si no lo haces, sería como si no hubieras difundido el mensaje en absoluto. Dios te protegerá de la gente».[6]
Mahoma se detuvo en Ghadir al-Jumm el 18 de du l-hiyya del décimo año de la Hégira, antes de que los peregrinos se dispersaran. Allí, según este relato, preguntó a la multitud si él no tenía más autoridad sobre los creyentes que la que ellos tenían sobre sí mismos. Ante la respuesta afirmativa, tomó de la mano a Ali y pronunció la frase central del episodio: man kuntu mawlāhu fa-hādhā ʿAlīyun mawlāhu, «para quien yo sea su mawlā, este Alí también es su mawlā».[7] Para los chiíes, esta declaración constituye la prueba de que Mahoma designó a Ali como su sucesor. Los musulmanes suníes, en cambio, interpretan el episodio de manera distinta o le otorgan un alcance espiritual, sin considerarlo una designación política formal.
Cada año, el 18 de du l-hiyya, los chiíes celebran el aniversario de la declaración de Ghadir al-Jumm.
3.2. La sucesión de Mahoma[editar]
Tras la muerte de Mahoma en el año 632, un grupo de compañeros del profeta eligió a Abu Bakr como primer califa, decisión que los partidarios de Ali consideraron una usurpación del derecho legítimo de este. Según la posición chií predominante, el califato fue ocupado sucesivamente por Abu Bakr, Úmar ibn al-Jattab y Uthmán ibn Affán, antes de que Ali fuera finalmente reconocido como califa.
Tras la muerte de Uthmán, Ali fue elegido califa, pero su autoridad fue contestada por Muawiya ibn Abi Sufián, gobernador de Siria y miembro de la familia omeya. El conflicto desembocó en una guerra civil. En la batalla de Siffín, ambos bandos aceptaron someter sus diferencias a un arbitraje. De las filas de Ali surgió entonces una tercera facción, los jariyíes, que rechazaba el arbitraje. Fue un jariyí quien asesinó a Ali en el año 661, en Kufa.[8]
Los partidarios de Ali pusieron sus esperanzas en su primogénito, Hasan ibn Ali, quien presionado por Muawiya renunció al poder mediante un acuerdo. El segundo hijo, Husáyn ibn Ali, se negó a jurar lealtad a Yazid, hijo y sucesor de Muawiya. En el año 680, Husáyn cayó en la batalla de Karbalá, en el actual Irak, junto a un grupo de seguidores.[9] Su martirio es el acontecimiento fundacional de la identidad chií y se conmemora cada año en la Ashura, el décimo día del mes de Muharram.
La muerte de Husáyn marcó el cisma definitivo entre los chiíes y los que más tarde serían conocidos como suníes. Desde entonces, el martirio, la injusticia sufrida por la familia del profeta y la esperanza de una restauración de la justicia mediante el imán oculto se convirtieron en ejes de la memoria y de la espiritualidad chiíes.
3.3. Los imanes posteriores y las primeras escisiones[editar]
Después de la Ashura, la mayoría de los chiíes reconoció como imán a Ali ibn al-Husáyn, hijo de Husáyn y conocido como Zayn al-Abidin. Una minoría, conocida como kayssaníes, siguió en cambio a Muhammad ibn al-Hanafiyya, otro hijo de Ali, al que consideró el cuarto y último imán.[10]
Ali ibn al-Husáyn murió en Medina el año 712.[11] Le sucedió su hijo Muhámmad al-Báqir como quinto imán. Surgió entonces otra disidencia: los zaydíes, que consideraban que el imán debía ser Zayd ibn Ali, otro hijo de Zayn al-Abidin.[12]
Tras al-Báqir, los chiíes reconocieron a Yá‘far as-Sádiq, sexto imán. La sucesión de Yá‘far dio lugar a una escisión mayor: un grupo sostuvo que el siguiente imán debía ser su hijo Musa al-Kázim, mientras que otro consideró que correspondía a su hijo mayor Ismaíl. Los partidarios de Musa formaron la rama que después se consolidaría como imamí o duodecimana; los partidarios de Ismaíl dieron origen al ismailismo. Una tercera minoría, los fatahíes, siguió por un tiempo a Abdul-lah Aftah, hermano de Musa al-Kázim.[13]
Musa al-Kázim murió el 25 de Rayab del año 183 de la Hégira[sin verificar]. Los chiíes imamíes nombraron como siguiente imán a su hijo Ali ibn Musa, llamado también Ali ar-Rida. Un grupo conocido como waqifiyah aceptaba solo siete imanes y se detuvo en Musa al-Kázim.[14]
La línea imamí continuó con Muhammad al-Yawad, Ali al-Hadi y Hasan al-Askari. A la muerte de este, la mayoría de los imamíes aceptó como duodécimo imán a su hijo Muhammad al-Mahdi, quien, según la creencia, permanece vivo y oculto desde entonces.[15]
4. Los doce imanes[editar]
La rama mayoritaria del chiismo, la imamí o duodecimana, reconoce doce imanes. Los tres primeros son:
[ Desplegar / Plegar ] – Los tres primeros imanes del chiismo imamí
- Ali ibn Abi Tálib (600-661), Amir al-Mu'minin, «príncipe de los creyentes».
- Hasan ibn Ali (625-669), Hasan al-Mujtaba.
- Husáyn ibn Ali (626-680), Husayn al-Shahid.
Las fechas de nacimiento y muerte de los imanes se basan en la tradición chií más extendida. Algunas pueden presentar variaciones de uno o dos años según la fuente.[16]
El duodécimo imán, Muhammad al-Mahdi, ocupa un lugar central: los chiíes imamíes creen que está vivo, oculto, y que regresará al final de los tiempos para llenar el mundo de justicia. Por eso se le conoce como el imán oculto y, en la escatología chií, es el salvador esperado.[17]
5. Teología y principios del chiismo[editar]
5.1. Los cinco principios[editar]
La teología chií se formuló en los primeros siglos de la era islámica, es decir, entre los siglos VII y IX. Los primeros estados y sociedades chiíes se establecieron hacia finales del siglo IX. El especialista francés Louis Massignon llamó al siglo X «el siglo ismailí chiita en la historia del islam».[18]
Según la doctrina chií, los principios de la religión son cinco: monoteísmo, justicia divina, profecía, imamato y escatología.
Monoteísmo. Los chiíes creen en la existencia de un único Dios, creador y gobernante del universo. La mayoría de los versículos coránicos relacionados subrayan la unidad de Dios en la creación, en la dirección del mundo y en la adoración. Según esta doctrina, solo Dios es el creador, solo Él ejerce la soberanía y solo Él merece ser adorado.[19]
Justicia divina. Todos los musulmanes, incluidos los chiíes, creen en la justicia de Dios, porque la justicia forma parte de los atributos de perfección divina. Esta creencia se apoya en los versículos coránicos que niegan cualquier forma de opresión en Dios y lo presentan como «establecedor de la equidad».[20]
Profecía. El chiismo entiende la profecía como la principal vía de comunicación entre Dios y el ser humano. El profeta, o nabí, informa de la revelación divina y trae la ley religiosa, la sharía. Según la perspectiva chií, el profeta es una manifestación perfecta de Dios y posee la capacidad espiritual de iniciar a los creyentes en los misterios divinos.[21]
Imanato. Es el principio distintivo del chiismo. El imán no es solo un dirigente político ni un simple especialista religioso, sino un líder espiritual con autoridad para enseñar las verdades religiosas, guiar a la comunidad y preservar el legado de Mahoma. Desde la perspectiva chií, tras la muerte del profeta, la comunidad necesita un imán que continúe su labor de conducción en todos los ámbitos.[22]
Escatología. El Yaum al-Qiyamah, o Día de la Resurrección, es el juicio final. Los chiíes creen que, tras la aniquilación de este mundo, Dios resucitará a la humanidad y cada persona responderá por sus acciones. El día también recibe nombres como «la Hora», «Día de la Cuenta» o «Día del Encuentro».[23]
5.2. Las ramificaciones de la religión[editar]
Además de los cinco principios, el chiismo distingue lo que llaman ramificaciones de la religión, es decir, preceptos prácticos. La clasificación más habitual incluye: la oración, el ayuno, el jums (el quinto), la limosna obligatoria o zakat, la peregrinación (hach), el esfuerzo en el camino de Dios (yihad), ordenar el bien, prohibir el mal, la amistad y la exoneración.[24]
6. Práctica y oración[editar]
En términos de práctica cotidiana, los chiíes diferencian poco de los suníes, pero existen matices. Todos los musulmanes oran cinco veces al día; sin embargo, los chiíes consideran lícito combinar el dhuhur con el asr y el magrib con el isha, de modo que la oración puede realizarse en tres momentos distintos, atendiendo a las tres horas mencionadas en el Corán. Los suníes, por lo general, solo combinan estas oraciones en circunstancias particulares.[25]
El chiismo comprende igualmente un sistema propio de interpretación religiosa y de autoridad política. Hay que recordar que, durante siglos, el chiismo no siempre tuvo un clero jerarquizado en el sentido moderno. Esa estructura se fue desarrollando de forma tardía, sobre todo a partir de la dinastía safávida en Irán, como se explica más adelante.
7. Profesión de fe[editar]
La versión chií de la shahada, la profesión de fe, difiere de la suní. La forma suní afirma: «No hay más dios que Alá y Mahoma es el mensajero de Dios». Los chiíes añaden una tercera cláusula: «y Alí es el wali de Dios» (ʿAliyyun waliyyu llāh), es decir, el custodio o el representante de Dios. Esta adición expresa el énfasis chií en la herencia de autoridad a través del linaje de Mahoma.[26]
Las tres cláusulas de la shahada chií corresponden a los tres conceptos centrales del credo: tawhid (la unidad de Dios), nubuwwah (el profetismo de Mahoma) e imamah (el imanato, el liderazgo de la fe). La condición de Ali como wali se apoya en la llamada Aleya de Wilayah, un versículo coránico que los chiíes interpretan a la luz de la autoridad de Ali y de los imanes.[27]
8. Infalibilidad[editar]
El concepto de ismah designa la infalibilidad o la preservación del error y del pecado concedida por Dios. En el islam, los musulmanes creen que Mahoma y los demás profetas poseyeron ismah. Los chiíes imamíes e ismailíes extienden esta cualidad a los imanes y a Fátima, hija del profeta. Los zaydíes, en cambio, no atribuyen infalibilidad a los imanes.[28]
La infalibilidad, que en sus inicios fue una posición más bien política, evolucionó hasta convertirse en una creencia distintiva del chiismo no zaydí. Los teólogos chiíes la consideran una condición racional necesaria para la guía espiritual: si Dios ordena obediencia absoluta a una figura, esa figura debe estar libre de error y solo puede ordenar lo correcto. Esta doctrina se apoya en la interpretación chií del versículo de la purificación, el versículo 33 de la sura al-Ahzab.[29]
La infalibilidad no significa, según la teología chií, que exista un poder sobrenatural que impida físicamente pecar a los imanes, sino que su fe absoluta en Dios los lleva a abstenerse de todo pecado. Poseen además un conocimiento pleno de la voluntad divina y transmiten sin falla el conocimiento traído por los ángeles a los profetas. En la visión chií, Ali es considerado el «hombre perfecto» (al-insan al-kamil), semejante a Mahoma, elegido por decreto divino para ser el primer imán.[30]
9. Ocultamiento[editar]
El ocultamiento, al-Ghayba en árabe (o ghaybat en persa), es la creencia de que una figura mesiánica, el imán oculto conocido como Mahdi, regresará al mundo y lo llenará de justicia. Según los chiíes imamíes, el objetivo principal del Mahdi será establecer un estado islámico y aplicar las leyes reveladas a Mahoma.[31]
No todas las ramas chiíes comparten la doctrina del ocultamiento. Los zaydíes y los ismailíes nizaríes, por ejemplo, no creen en ella. Los grupos que sí la aceptan difieren en cuanto a qué individuo se ha ocultado y en qué linaje del imanato es válido. Los imamíes creen que el duodécimo imán, Muhammad al-Mahdi, hijo de Hasan al-Askari, ya se encuentra en la tierra y está oculto desde su nacimiento, inicialmente para escapar de sus perseguidores.[32] Los musta‘líes, por su parte, creen en la ocultación de su imán At-Tayyib Abu'l-Qasim, mientras que los suníes, en general, sostienen que el Mahdi aún no ha llegado a la tierra.
El Corán no contiene versículos explícitos sobre el imanato, que es la doctrina básica del chiismo. Por eso, la creencia en el ocultamiento y en el mahdismo se sustenta, sobre todo, en los hadices y en la tradición teológica chií. Los chiíes creen que existen numerosas señales que indicarán el momento del retorno.[33]
10. Herencia simbólica de los imanes[editar]
La tradición chií sostiene que los armamentos y objetos sagrados de todos los profetas, incluido Mahoma, fueron transmitidos en sucesión a los imanes de la Casa del Profeta. En el Kitab al-Kafi, una de las compilaciones de hadices más importantes del chiismo, el sexto imán, Yá‘far as-Sádiq, afirma: «conmigo se encuentran las armas del Mensajero de Alá. No está abierto a disputa». Y añade que con él están la espada del Mensajero, su escudo, su gallardete y su casco, así como la bandera victoriosa del profeta.[34]
En la misma fuente, Yá‘far as-Sádiq menciona también el báculo de Moisés, el anillo de Salomón y la bandeja en la que Moisés ofrecía sus ofrendas. Se trata de una idea simbólica: la posesión de esas reliquias equivale a detentar la autoridad del imanato, de forma análoga a como el Arca de la Alianza señalaba, para los israelitas, la función profética. El octavo imán, Ali ar-Rida, lo expresa así: «dondequiera que los armamentos vayan entre nosotros, el conocimiento irá tras ellos, y los armamentos nunca se separarán de aquellos que tienen conocimiento».[35]
11. Fuentes del chiismo[editar]
11.1. Colecciones de hadices[editar]
Las principales compilaciones de hadices chiíes son cuatro, entre ellas Al-Istibsâr, del Sheij at-Tûsî, en cuatro tomos.[36]
Estas obras constituyen el segundo gran conjunto de compendios de hadices del chiismo. Antes de ellas, durante los siglos II y III de la Hégira, se elaboraron las llamadas «primeras compilaciones», entre ellas los Usûl al-arba‘mi’ah, los cuatrocientos documentos redactados por los compañeros de los imanes, cuyo contenido fue luego trasladado a las cuatro grandes colecciones. Con el tiempo, en los siglos XI y XII se compilaron otras obras, entre las que destacan Bihâr al-anwâr («Los mares de luces») de Muhammad Bâqir al-Maŷlisî y Wasâ’il ash-Shî‘ah («Los medios de la shía») de Muhammad ibn al-Hasan al-Hurr al-‘Âmilî.[37]
11.2. Fuentes del derecho islámico[editar]
Las fuentes principales del derecho islámico chií, en orden de importancia, son el Corán, la Sunna —entendida como la tradición del profeta y de los imanes—, el consenso de los sabios y la razón.
- El Corán es la fuente suprema de la ley islámica.
- La Sunna comprende los dichos y acciones del profeta y de los imanes, y es la segunda fuente autorizada después del Corán.
- El consenso de opinión (iyma), en el chiismo, no se aplica del mismo modo que en el sunismo. Los juristas chiíes consideran que si un asunto está resuelto por el Corán o la Sunna, no corresponde someterlo al consenso. Si no existe texto explícito, la opinión de los juristas puede ser autorizada, con la presunción de que se apoya en una autoridad de la Sunna no conocida.
- La razón desempeña un papel central en el iytihad, el esfuerzo de deducción de las normas jurídicas a partir de las fuentes. Existe una máxima que afirma: «Cualquier juicio pronunciado por la razón también lo pronuncia la ley islámica, y cualquier juicio pronunciado por la ley islámica también lo pronuncia la razón». En todas las etapas de la deducción jurídica, la razón interviene para limitar, ampliar o jerarquizar los dictámenes.[38]
12. El esoterismo chií[editar]
El chiismo considera que el Corán posee un mensaje literal, comprensible para cualquier musulmán, y a la vez un mensaje esotérico o cifrado, accesible solo a ciertos iniciados. Ese nivel esotérico sería, a su vez, metáfora de un tercer mensaje, y así sucesivamente hasta siete niveles. El mensaje último solo lo conoce Dios. El esoterismo es especialmente fuerte en el ismailismo, pero está presente en el chiismo en general, vinculado a la institución del imanato. Marca, además, una distancia clara con el sunismo, que considera que cualquier creyente puede ser intérprete del mensaje divino y que, en su forma predominante, no descansa en una estructura clerical comparable.[39]
Según la crítica de las corrientes salafíes y wahhabíes, el esoterismo chií tendría su origen en la expansión inicial del chiismo por Irán, Siria, Líbano, Jordania y Palestina, donde habría absorbido elementos de la filosofía neoplatónica y del mazdeísmo. Desde esa perspectiva, los mensajes ocultos estudiados por los iniciados compartirían rasgos con aquellas escuelas filosóficas extrañas al islam. Esta crítica, formulada por salafíes y wahhabíes, considera que el chiismo habría incurrido en un sincretismo religioso alejado de lo que ellos presentan como la forma pura y original del islam.[40]
13. El clero chií[editar]
Durante mucho tiempo, el chiismo no tuvo un clero jerárquico en el sentido estricto. Existían expertos en religión —los ulemas, también llamados mulás—, pero no formaban un cuerpo colegiado del tipo que se conoce en otras religiones. Su autoridad derivaba del conocimiento religioso y de su relación con el imanato. Dado que el imán oculto sigue vivo, la doctrina shií no se considera completamente cerrada, y se entiende que son necesarios intérpretes capaces de captar los signos que el imán envía desde su ocultamiento.[41]
No hay vestigios claros de un clero jerarquizado hasta el siglo XVII, cuando la dinastía safávida lo habría instaurado, en parte, como forma de obtener legitimación teológica de su poder. A diferencia del clero de otras religiones, los clérigos chiíes no hacen votos monásticos y suelen estar casados.[42]
La jerarquía chií se organiza en grados: el mulá, al incrementar sus conocimientos, se convierte en hoyatoleslam; después, en ayatolá; y luego, en gran ayatolá. A partir del siglo XIX se añadieron dos grados más: el marŷaʿ-e taqlid («fuente de emulación»), reservado a muy pocos, y el wali faqih, concebido como jefe político y espiritual de la comunidad y considerado representante del imán oculto. En Irán, el wali faqih es el Líder Supremo de la Revolución, y su opinión se sitúa por encima de la del presidente de la República y del Parlamento.[43]
Los clérigos de mayor rango, los marŷaʿ-e taqlid, reciben tradicionalmente el joms, un impuesto basado en la aleya 41 de la sura al-Anfal, que consiste en un quinto de los capitales no utilizados durante un año. Este ingreso, entendido como contribución de los creyentes a los representantes del imán, les ha otorgado históricamente una fuente de financiación relativamente independiente del poder político.[44]
14. Divisiones del chiismo[editar]
Las diferencias sobre la sucesión de ciertos imanes explican, en buena medida, la formación de los distintos grupos chiíes. Los cuatro grandes grupos actuales son los imamíes o duodecimanos, que constituyen la mayoría; los alauíes, también duodecimanos; los zaydíes, presentes sobre todo en Yemen; y los ismailíes, que se dividieron por la sucesión del califa fatimí al-Mustansir.[45]
A estos grupos se añaden otros cultos situados en la periferia del islam, surgidos del chiismo o de sus ramas, que no siempre son considerados musulmanes por las corrientes principales. Los más destacados son los drusos y los alevíes.[46]
Según el carácter atribuido a los imanes, el chiismo puede clasificarse en tres grandes posiciones. Para los zaydíes, el imán es ante todo un líder; para la mayoría de los chiíes, el imán es hereditario y está guiado por Dios; y para los grupos llamados ghulat o «extremistas», el imán es una manifestación de Dios, por lo que suelen ser considerados no musulmanes. En esta última categoría se sitúan los Ali-ollahíes o Ahl-e Haqq y, en algunas clasificaciones, los drusos.[47]
15. Difusión geográfica[editar]
Los chiíes representan una minoría significativa del mundo islámico. Las estimaciones sobre su proporción varían: algunas fuentes indican alrededor del 15% de los musulmanes, mientras que otras la sitúan entre el 5% y el 10%.[1:1][2:1]
Son mayoritarios en Irán, Azerbaiyán, Irak y Baréin, y existen minorías chiíes en otros lugares, especialmente en el sur del Líbano, Siria, Yemen, Turkmenistán, Afganistán y Pakistán. El chiismo septimano, asociado al ismailismo, tiene presencia en India, Pakistán, Siria y Yemen. Los drusos se concentran sobre todo entre el sur del Líbano, los altos del Golán y el norte de Israel. Los zaydíes se encuentran principalmente en Yemen. Los alauíes son bastante numerosos en Siria; la familia del presidente sirio hasta diciembre de 2024, Bashar al-Assad, pertenece a esta confesión. Los alevíes se ubican en el centro y el este de Turquía.[48]
En el mundo hispanohablante no existe una presencia chií comparable a la de Oriente Medio o Asia del Sur. Los fieles chiíes en América Latina y España se concentran, sobre todo, en comunidades inmigratorias de origen libanés, sirio, iraní e iraquí, y en pequeñas organizaciones religiosas y culturales vinculadas a mezquitas y mezquitas-escuelas de esas comunidades.[49]
16. Lugares santos[editar]
Todos los musulmanes, sean suníes o chiíes, comparten la veneración de La Meca, Medina y la mezquita de Al-Aqsa en Jerusalén. Después de La Meca y Medina, las ciudades más sagradas para los chiíes son Náyaf y Kerbala, ambas en Irak.
En Náyaf se encuentra la mezquita del Imán Ali, que alberga el sepulcro de Ali ibn Abi Tálib y es uno de los principales centros de peregrinación chií. En Kerbala se encuentra la mezquita del Imán Husáyn y el santuario de su hermanastro Abbas, ligados a la batalla de Karbalá y a la conmemoración de la Ashura. La ciudad iraquí de Samarra es también un centro importante, porque allí se encuentra el santuario de los imanes Ali al-Hadi y Hasan al-Askari. En Irán, las ciudades de Qom y Mashhad tienen un alto valor religioso: Qom es uno de los grandes centros de enseñanza teológica chií y Mashhad alberga el santuario de Ali ar-Rida, el octavo imán.[50]
Los chiíes de origen libanés, sirio e iraní han reproducido en otros países, en pequeña escala, la devoción a estas figuras. Las festividades de la Ashura y de Ghadir al-Jumm suelen dar lugar a procesiones y conmemoraciones en las comunidades chiíes de la diáspora, incluidas las de América Latina y España.
17. Contribuciones a la civilización islámica[editar]
El chiismo no solo ha sido una postura religiosa y política; también ha tenido un papel relevante en la formación de la civilización islámica. Las aportaciones de sabios chiíes abarcan disciplinas como la filosofía, la teología (ʿilm al-kalām), la lógica, la literatura, la poesía, la prosa, la medicina, la ingeniería, las artes, la gramática árabe, la morfología lingüística, la astronomía, las matemáticas, la geografía, la historiografía y la política.[51]
A figuras ligadas al entorno chií, y en particular al sexto imán Yá‘far as-Sádiq, se atribuye incluso la invención o el primer desarrollo sistemático de la alquimia, precursora de la química moderna. También se atribuye a los sabios chiíes la introducción de los puntos diacríticos en el alfabeto árabe y en el texto coránico, un recurso decisivo para fijar la lectura y la transmisión del Corán.[52]
18. Véase también[editar]
- Escuelas y ramas del islam
- Mahoma
- Ali ibn Abi Tálib
- Husáyn ibn Ali
- Batalla de Karbalá
- Ashura
- Mahdi
- Duodecimanos
- Ismailismo
- Zaydíes
19. Referencias[editar]
Nota sobre las referencias. Las citas señaladas con [^...] remiten a la bibliografía y a los estudios citados en el artículo original es.wikipedia, cuyos enlaces pueden consultarse en la versión de origen.
Las cifras varían según la fuente. Algunos estudios sitúan a los chiíes entre el 5% y el 10% de los musulmanes; otros, en torno al 15%. La cifra de 200 millones es una aproximación habitual. ↩︎ ↩︎
La proporción del 15% aparece en fuentes periodísticas y de ciencia política, como La Nación (2015), citada en el artículo es.wikipedia sobre el chiismo. ↩︎ ↩︎
El gran ayatolá Ali al-Sistani, con residencia en Náyaf (Irak), es considerado el principal marŷaʿ-e taqlid de la mayoría de los chiíes imamíes. Su estatus simbólico puede variar según la coyuntura política y religiosa. ↩︎
Estado verificado a partir de la información disponible a 2026; la posición de «líder simbólico mundial» es más simbólica que institucional, ya que el chiismo no posee una jerarquía única. ↩︎
La expresión Ahl ul-Bayt («gente de la casa») designa a la familia del profeta Mahoma, y en el chiismo suele referirse especialmente a Ali, Fátima, Hasan y Husáyn. ↩︎
Corán 5:67. La exégesis chií conecta este versículo con el episodio de Ghadir al-Jumm. ↩︎
La traducción de mawlā es objeto de discusión: puede significar «señor», «protector», «amigo» o «autoridad». La lectura chií sostiene que implica la designación de Ali como sucesor. ↩︎
Ali fue herido en Kufa el 26 de enero de 661 y murió dos días después. La fecha exacta puede variar ligeramente en los calendarios conversos. ↩︎
Las cifras tradicionales hablan de 72 seguidores de Husáyn contra un ejército de Yazid de más de treinta mil hombres. Son números simbólicos transmitidos por la tradición y difíciles de verificar históricamente. ↩︎
La desviación kayssaní tomó su nombre de Kaysan, un personaje relacionado con Muhammad ibn al-Hanafiyya, y dejó de tener relevancia como grupo independiente. ↩︎
El año de fallecimiento de Zayn al-Abidin se sitúa en el 95 de la Hégira, que corresponde aproximadamente al 712-713 del calendario gregoriano. ↩︎
Los zaydíes aceptan el liderazgo de los primeros imanes pero consideran que cualquier descendiente de Hasan o Husáyn que reúna las condiciones puede ser imán, y rechazan la transmisión fija de padre a hijo. ↩︎
El ismailismo y el imamismo duodecimano tienen por tanto un origen común en la sucesión del sexto imán, Yá‘far as-Sádiq. ↩︎
El nombre waqifiyah significa «los que se detienen»: se negaron a aceptar la sucesión tras Musa al-Kázim. ↩︎
La ocultación inicial del Mahdi se habría producido, según la tradición imamí, en Samarra hacia el año 874, cuando desapareció de la vista pública. ↩︎
Las fechas indicadas corresponden al calendario gregoriano y siguen las cifras más citadas en las fuentes de referencia; pueden existir diferencias de uno o dos años en la bibliografía. ↩︎
En el chiismo imamí, el Mahdi es objeto de una espera activa. Los relatos sobre sus signos y su retorno forman un corpus literario y teológico propio. ↩︎
Louis Massignon (1883-1962) fue un islamólogo francés que dedicó gran parte de su obra al estudio del misticismo islámico y de las ramas chiíes. ↩︎
El desarrollo del monoteísmo como principio teológico ocupa, según la exégesis chií, la mayor parte del discurso coránico. ↩︎
La justicia divina es un principio teológico especialmente desarrollado por las corrientes racionalistas del chiismo, frente a posiciones más literalistas del sunismo. ↩︎
La doctrina del profetismo chií reproduce en gran medida la del islam general, pero insiste en la función de los imanes como continuadores de la autoridad espiritual del profeta. ↩︎
La doctrina del imanato no aparece en el Corán de forma explícita, pero se apoya en la interpretación de ciertos versículos y en un amplio corpus de hadices. ↩︎
La escatología chií comparte con el islam general la creencia en el juicio final, la resurrección, el paraíso y el infierno, con rasgos propios ligados a la figura del Mahdi. ↩︎
Las ramificaciones son una clasificación doctrinal, no una lista cerrada en todos los grupos chiíes. ↩︎
La posibilidad de combinar oraciones se considera una diferencia práctica y jurisprudencial, no un cisma teológico. ↩︎
La adición de wa ʿAliyyun waliyyu llāh no es considerada obligatoria por todos los juristas chiíes; algunos la recomiendan como acto meritorio, no como parte integrante de la shahada. ↩︎
La Aleya de Wilayah es identificada con el versículo 5:55 del Corán, en el que se menciona a «los que creen, hacen la oración y dan la limosna mientras se inclinan», interpretado por los chiíes como una referencia a Ali. ↩︎
La infalibilidad es un punto de separación importante entre el imamismo, por un lado, y el zaydismo, por otro. ↩︎
El versículo de la purificación es un pasaje central en la devoción chií a la Casa del Profeta; suníes y chiíes polemizan sobre su alcance. ↩︎
La idea del «hombre perfecto» aparece en el sufismo y en la teología especulativa chií, y en el caso de Ali se vincula con su cercanía a Mahoma. ↩︎
El término ghayba se traduce habitualmente como «ocultación» u «ocultamiento». En la doctrina imamí se distinguen una ocultación menor y una mayor. ↩︎
En la tradición imamí, la ocultación menor habría durado unos decenios y habría terminado con la muerte del último representante visible del imán; desde entonces se habla de ocultación mayor, que dura hasta hoy. ↩︎
Las señales del retorno incluyen, según los hadices chiíes, la aparición del Dajjal, la salida del Sufyani y otros acontecimientos apocalípticos. ↩︎
La cita se encuentra en Al-Kâfî, de al-Kulainî, en el libro del hujjat, dedicado al imanato. ↩︎
El simbolismo de las reliquias del profeta se adapta a la idea de que la legitimidad pasa, en cada generación, del imán saliente al imán entrante. ↩︎
Los cuatro libros se consideran las compilaciones canónicas de hadices del chiismo imamí, pero su autoridad es menor que la que el sunismo concede a los Sahihayn de al-Bujari y Muslim. ↩︎
Las colecciones posteriores son todavía más extensas; Bihâr al-anwâr de al-Maŷlisî reúne, en sus ediciones modernas, decenas de volúmenes. ↩︎
El papel de la razón distingue al derecho imamí de otras escuelas y se desarrolló especialmente en el periodo moderno, con la escuela de los usulíes. ↩︎
El esoterismo chií se manifiesta también en la hermenéutica coránica de los imanes y en las obras de los teósofos de la escuela de Isfahán. ↩︎
La crítica wahhabí y salafí al «sincretismo» chií no es compartida por los estudios académicos que analizan el desarrollo histórico del chiismo en su propio contexto. ↩︎
La ausencia de clero jerarquizado no significa ausencia de autoridad religiosa: los imanes, considerados infalibles, eran la autoridad suprema; tras la ocultación, los ulemas fueron asumiendo funciones delegadas. ↩︎
La dinastía safávida gobernó Irán entre los siglos XVI y XVIII y estableció el chiismo imamí como religión oficial. ↩︎
La doctrina del wali faqih fue desarrollada políticamente por el ayatolá Jomeini en el marco de la Revolución iraní de 1979, aunque tiene antecedentes teológicos más antiguos. ↩︎
El joms o jums es, literalmente, el «quinto». En el chiismo imamí se calcula sobre el excedente anual de ciertos tipos de ingreso y se paga a la autoridad religiosa o a sus representantes. ↩︎
La clasificación en cuatro grandes grupos es simplificada; dentro de cada grupo existen numerosas subdivisiones, especialmente en el ismailismo. ↩︎
Los drusos surgen del ismailismo fatimí en el siglo XI y los alevíes de Anatolia muestran claras influencias chiíes y del sufismo. ↩︎
El término ghulat significa «exageradores» en árabe y fue usado por los heresiógrafos islámicos para referirse a quienes elevaban la figura del imán por encima del rango humano. ↩︎
Los porcentajes exactos de población chií en cada país varían según la fuente; los países con mayor proporción son Irán, Irak, Azerbaiyán y Baréin. ↩︎
No hay un censo confiable sobre chiíes en América Latina. La presencia se asocia a la migración árabe, iraní y paquistaní, con mezquitas chiíes en ciudades como Buenos Aires, Ciudad de México, São Paulo y, en menor medida, otras capitales. ↩︎
Qom y Mashhad, en Irán, se integran en la geografía sagrada chií; Qom es la sede de importantes seminarios teológicos y Mashhad recibe a millones de peregrinos cada año. ↩︎
Esta síntesis se apoya en la tradición biográfica de los Notables chiítas y en las historias de la civilización islámica de autores como Muhsin al-Amin y Ja‘far as-Subhani. ↩︎
La atribución de la alquimia y de los puntos diacríticos a figuras chiíes aparece en la apologética chií y en parte de la historiografía árabe, pero es objeto de debate académico. ↩︎