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Cine gore

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Cine gore
Otros nombresCine splatter, cine visceral, gorno
Origen estéticoTeatro del Grand Guignol, cine de explotación, cine de terror
Primera película emblemáticaBlood Feast (1963), de Herschell Gordon Lewis
Obras representativasLa noche de los muertos vivientes, Dawn of the Dead, The Evil Dead, Braindead, Hostel, Saw
Subgéneros y términosSplatstick, torture porn, gorno, ero guro
Directores claveHerschell Gordon Lewis, George A. Romero, Sam Raimi, Peter Jackson, Eli Roth

1. Resumen[editar]

El cine gore, también llamado cine splatter o cine visceral, es un tipo de cine de terror y de explotación centrado en lo visceral y en la violencia gráfica extrema. Estas películas, mediante el uso de efectos especiales y de sangre artificial en exceso, intentan mostrar la vulnerabilidad, la fragilidad y la debilidad del cuerpo humano, y teatralizar su mutilación. El término «cine splatter» fue adoptado por George A. Romero para describir su película Dawn of the Dead, aunque una parte de la crítica considera que esa obra contiene un mensaje más profundo, basado en una crítica social.[1]

La palabra «gore» aparece recogida en el Diccionario de la lengua española de la RAE y la ASALE, lo que confirma su uso asentado en el mundo hispanohablante para referirse a este tipo de cine.[2] En español, «gore» suele funcionar como adjetivo invariable que modifica a «cine», «película» o «género», y es habitual en la prensa cultural de España e Hispanoamérica desde los años noventa.

No todo el cine de terror es gore. El cine gore se distingue por el lugar central que ocupa la destrucción física del cuerpo humano, mientras que el terror clásico suele tratar temas como lo desconocido, lo sobrenatural o la oscuridad. En el gore, el miedo nace de la imagen explícita de la herida, el desmembramiento y la sangre.

2. Orígenes y primeras representaciones[editar]

2.1. El Grand Guignol y el cine mudo[editar]

El cine splatter tuvo sus inicios estéticos en el teatro francés del Grand Guignol, un espacio escénico de París donde se representaban escenas sangrientas de matanzas, degüellos y torturas para un público que buscaba emociones fuertes. En 1908, el Grand Guignol hizo su primera aparición en Inglaterra, aunque las escenas fueron suavizadas hacia un tono más gótico debido a la censura existente en las artes británicas.[1:1]

La primera aparición de la mutilación realista del cuerpo humano en el cine se remonta a la película Intolerancia (1916), de D. W. Griffith, que presenta varios elementos similares a los del Grand Guignol, incluidas dos decapitaciones y una escena en la que una lanza atraviesa el abdomen de un soldado. Varias películas posteriores de Griffith, y las de su contemporáneo Cecil B. DeMille, muestran matanzas semejantes.[1:2]

2.2. El Código Hays y casi cincuenta años de censura[editar]

A comienzos de los años veinte, una serie de escándalos en Hollywood —entre ellos el de Roscoe Arbuckle— generaron una crítica pública contra la «obscenidad» que se consideraba promovida por el cine. Como resultado se creó el Código Hays, un conjunto de reglas restrictivas que determinaba qué podía mostrarse en pantalla y qué no. El género gore permaneció censurado durante casi cincuenta años, lo que obligó a que la sangre, la mutilación y la violencia explícita quedaran fuera del cine comercial estadounidense.[1:3]

3. La era moderna del gore[editar]

3.1. Los años cincuenta y sesenta[editar]

A finales de la década de 1950 y principios de la de 1960, el público reencontró temas de tipo splatter gracias a películas como Psicosis (1960), de Alfred Hitchcock, y a algunos trabajos de Hammer Productions, como La maldición de Frankenstein (1957) y Drácula (1958).[1:4]

El género splatter surgió como estilo cinematográfico diferenciado en Estados Unidos. Entre los directores más importantes de esta etapa destaca Herschell Gordon Lewis, que había comenzado produciendo películas de bajo presupuesto y que, al perder terreno comercial en Hollywood, se dedicó a tocar temas que el cine temía: escenas explícitas y viscerales. En 1963 dirigió Blood Feast, considerada por muchos la primera película del género splatter.[3] En ella destacan escenas como la de un personaje que arranca la lengua de una joven y muestras de desmembramiento.

Blood Feast se filmó con un presupuesto muy reducido, estimado en unos 24.500 dólares, y con el paso del tiempo obtuvo una recaudación acumulada de aproximadamente siete millones de dólares.[4] Tuvo una segunda parte, Blood Feast 2: All U Can Eat, estrenada en 2002. La siguiente película de Lewis, Two Thousand Maniacs! (1964), fue rehecha en 2005 con el título 2001 Maniacs, y tuvo una segunda parte, 2001 Maniacs: Beverly Hellbillys, estrenada en 2008.[1:5]

Debido a su influencia y rentabilidad, Blood Feast se mantuvo en la cartelera de varios autocines del sur de Estados Unidos. La violencia gráfica comenzó a mostrarse en películas de gran presupuesto como Bonnie y Clyde (1967) y The Wild Bunch (1969), aunque continuó siendo vista como tabú en Hollywood.[1:6]

3.2. George A. Romero y los zombis[editar]

La primera película que logró popularizar el género fue La noche de los muertos vivientes (1968), de George A. Romero. El director intentaba replicar la atmósfera de los cómics de EC Comics. Aunque en un principio la prensa estadounidense la calificó de «pésima», se convirtió rápidamente en una sensación nacional, y fue proyectada no solo en autocines sino también en funciones de medianoche por todo el país. Las críticas extranjeras fueron más amables: la revista británica Sight & Sound la situó entre las diez mejores películas de 1968.[1:7]

Su secuela, Dawn of the Dead (1978), se convirtió en una de las películas splatter con mayor éxito, tanto comercial como crítico.[5] El crítico Roger Ebert la describió como «una de las mejores películas de terror jamás hechas».[6] Las películas de Romero fueron importantes, además, por su cuidado en la técnica, los efectos especiales, el guion y la caracterización de los personajes.[7]

3.3. Los años ochenta: clasificación y censura[editar]

Durante los años ochenta, el sistema de clasificación de la MPAA empezó a intervenir con más fuerza. Como resultado, varias películas splatter sufrieron cortes, con la excepción de Friday the 13th (Viernes 13) y sus gráficas escenas de violencia. La segunda parte de la franquicia, en cambio, no corrió la misma suerte.[7:1]

El crítico de cine Roger Ebert, en Estados Unidos, y el miembro del Parlamento británico Graham Bright, en el Reino Unido, encabezaron intentos de censura contra este tipo de películas. Mientras los críticos iban tras la película I Spit on Your Grave, los políticos británicos impulsaron el Video Recordings Act, un sistema de censura y certificación de videos que provocó la censura de varias películas en el Reino Unido.[7:2]

3.4. Sam Raimi y Peter Jackson: el splatstick[editar]

Algunos directores que comenzaron en el gore lograron después filmar películas de mayor presupuesto y rentabilidad. Sam Raimi, conocido más tarde por dirigir las películas de Spider-Man, se volvió famoso tras crear The Evil Dead (1981), que fue seguida por dos secuelas: Evil Dead II (1987) y El ejército de las tinieblas (1992).[8]

Peter Jackson, quien se haría mundialmente conocido por su trilogía basada en El Señor de los Anillos, comenzó su carrera en Nueva Zelanda dirigiendo películas splatter como Bad Taste (1987) y Braindead (1992). En estas películas, la cantidad de gore era tan excesiva que se convertía en un elemento cómico. Este tipo de comedia con elementos gore ha sido llamada «splatstick», un acrónimo de «splatter» y «slapstick», y se define como humor físico que involucra destripamiento.[1:8]

4. El torture porn de los años 2000[editar]

A comienzos de los años 2000 hubo un resurgimiento de películas influenciadas por el género splatter, con desnudos, tortura, mutilación y sadismo. La crítica las denominó de manera despectiva «torture porn» (‘porno de tortura’ en español);[9] también se las conoce como «gorno», acrónimo de «gore» y «porno».[10]

La película Hostel (2005), de Eli Roth, fue la primera en ser llamada «torture porn» por el crítico David Edelstein, pero la clasificación ha sido aplicada también a Saw (2004) y sus secuelas, Los renegados del diablo (2005), Wolf Creek (2005), Baise-moi (2000) y Koroshiya 1 (2001).[9:1][11][12] Una diferencia entre estas películas y las splatter tradicionales es que las torture porn suelen ir acompañadas de numerosa publicidad y de estrenos amplios en salas, por lo que recaudan más.[11:1]

El subgénero demostró ser bastante rentable: Saw, hecha con 1,2 millones de dólares, recaudó 100 millones en todo el mundo, mientras que Hostel, con un presupuesto de aproximadamente cinco millones, recaudó unos 80 millones.[13] Lionsgate, el estudio detrás de estas películas, obtuvo grandes ganancias de taquilla gracias al ciclo.[14] El éxito financiero inspiró el estreno de películas similares, entre ellas Turistas (2006), Hostel 2, Captivity —protagonizada por Elisha Cuthbert—, Borderland, Delirium y el remake de The Last House on the Left.[13:1] La película Grindhouse (2007), producida y dirigida por Quentin Tarantino y Robert Rodriguez, también ha sido considerada parte del género.[12:1]

El torture porn recibió numerosas críticas. Joss Whedon, creador de la serie de televisión Buffy la cazavampiros, dijo que el torture porn es «parte de un ciclo de violencia y misoginia que arrebata algo a la gente que lo ha visto».[15] Los afiches utilizados para la publicidad de Hostel 2 y Captivity generaron críticas por su contenido gráfico y fueron retirados de algunos lugares.[16] El director Eli Roth sostuvo que el uso del término «torture porn» por parte de los críticos «dice mucho acerca del limitado entendimiento de los críticos, en relación con lo que las películas de terror pueden hacer o son», y que esos planteos son «anticuados».[17][18] El escritor Stephen King defendió Hostel 2 y el torture porn diciendo: «Seguro que te hace sentir incómodo, pero el buen arte debe hacerte sentir incómodo».[19]

5. Características[editar]

Según el crítico de cine Michael Arnzen, el cine splatter «deleita tímidamente con sus efectos especiales gore utilizados como elemento artístico».[20] Mientras en el cine de terror convencional se tratan temas como lo desconocido, lo sobrenatural o la oscuridad, el miedo del género splatter consiste en la destrucción física del cuerpo humano. Hay, además, un énfasis en el aspecto visual, el estilo y la técnica, incluido un hiperactivo trabajo de cámara.

Otra diferencia señalada por Arnzen es que el cine de terror suele intentar restablecer el orden social y moral mediante el triunfo de las fuerzas del bien sobre el mal, mientras que en las películas gore abunda la falta de trama y de orden. En palabras del crítico, «el espectáculo violento reemplaza cualquier intento de estructura narrativa, ya que el gore es la única parte de la película que es consistente».[20:1] Estas películas presentan, además, narraciones entrelazadas, con montajes repletos de movimientos de cámara, tomas cruzadas de cazador y cazado, y siniestras yuxtaposiciones y contrastes.[20:2]

6. Relación con otros géneros y medios[editar]

El gore no se limita a un solo formato ni a una sola tradición nacional. Su estética se ha mezclado con otros estilos y ha reaparecido en medios diversos.

6.1. El cine mondo y las películas de caníbales[editar]

Uno de los cruces más destacados es el producido por la fusión de elementos del cine mondo y del gore, que dio lugar al género italiano de «películas de caníbales en la selva». Ese ciclo fue inaugurado en 1972 con la obra Hombre del río profundo, de Umberto Lenzi, y alcanzó su apogeo con Holocausto caníbal (1979), de Ruggero Deodato.[1:9] Holocausto caníbal cuenta la historia de un grupo de jóvenes mediante una cinta grabada por ellos antes de morir a manos de caníbales. Este elemento de «falso documental» sería utilizado también, años después, en The Blair Witch Project (1999).[21]

6.2. Gore y slasher[editar]

El término «gore» suele confundirse con «slasher». Aunque a veces coinciden, muchas películas slasher, como Halloween (1978), no son consideradas gore, ya que no muestran suficiente sangre. Otras películas, como Maniac (1980), The Prowler (1981), Castle Freak (1995) y Haute tension (2003), pueden incluirse dentro del subgénero gore.[1:10]

6.3. Gore en el western, el thriller y el cine de samuráis[editar]

Escenas splatter pueden verse en películas de otros géneros. Algunos ejemplos son El topo (1970), dentro del western, y Kill Bill (2003), dentro del thriller. Muchas películas del género chambara, o películas de samuráis, contienen efectos de sangre similares a los utilizados en el gore; un ejemplo es Shogun Assassin (1980).[1:11]

6.4. Anime y manga[editar]

El gore también es muy común en el anime y el manga, con series como Corpse Party: Tortured Souls y Midori: la niña de las camelias, así como en el denominado ero guro dentro de la cultura otaku, una variante que combina lo erótico y lo grotesco. En la animación, series como Invencible utilizan con frecuencia la violencia gráfica y excesiva propia del gore.[1:12]

7. Recepción crítica y controversias[editar]

El cine gore ha provocado desde sus inicios tensiones entre la libertad expresiva, la censura y la crítica moral. Ya en los años veinte, el pánico moral en torno a Hollywood llevó a la adopción del Código Hays. En los años ochenta, el sistema de clasificación de la MPAA y la legislación británica de video impusieron cortes y certificaciones a numerosas películas.[7:3]

En los años 2000, el debate se reavivó con el torture porn. Los críticos culturales vieron en el ciclo una señal de agotamiento creativo y de misoginia, mientras que directores como Eli Roth defendieron la artificialidad explícita de la violencia en pantalla. La controversia alcanzó incluso a la publicidad: los afiches de Hostel 2 y Captivity fueron retirados de algunos espacios por su contenido gráfico.[16:1]

8. El cine gore en el mundo hispanohablante[editar]

La presencia del gore en el mundo hispanohablante tiene una de sus principales huellas editoriales en España. El crítico y ensayista Jesús Palacios Trigo publicó en 1995 el libro Goremanía: la guía definitiva del cine gore, y en 2001, junto con Fernando Savater, amplió el proyecto con Goremanía 2.[22] Estas obras contribuyeron a fijar en el mercado hispano un canon de películas y directores del género, y a conectar el cine gore con la tradición del fantástico español y latinoamericano.

El uso del término «gore» está respaldado por la RAE y la ASALE, lo que facilita su empleo en la prensa, la crítica y la programación de festivales en América Latina y España.[2:1] En muchos países hispanohablantes, los títulos clásicos del género se conocen mediante traducciones consolidadas: La noche de los muertos vivientes, El despertar de los muertos, Viernes 13, El ejército de las tinieblas o Holocausto caníbal, entre otros.

No se dispone en este artículo de una cronología exhaustiva de estrenos, festivales o ciclos de cine gore en todos los países hispanohablantes. La circulación del género en la región ha dependido históricamente del mercado del video, de los cines de medianoche y, más recientemente, de plataformas y festivales de cine fantástico.

9. Legado[editar]

El cine gore dejó una marca duradera en el cine de terror y en la cultura audiovisual contemporánea. Directores como Sam Raimi y Peter Jackson, que iniciaron sus carreras en el splatter, pasaron luego a grandes producciones de Hollywood, llevando consigo un sentido del exceso visual y del humor físico macabro. El auge del torture porn en los años 2000 demostró la capacidad del género para renovarse y generar ciclos comerciales internacionales.

Al mismo tiempo, el gore amplió los límites de lo representable en la pantalla y alimentó debates sobre la censura, la clasificación por edades y los efectos de la violencia en la ficción. Su influencia se percibe en el anime, el manga, la animación para adultos y en numerosos cruces con el western, el thriller y el cine de terror contemporáneo.

Bibliografía[editar]

  • Goremanía: la guía definitiva del cine gore (RST, 1995), de Jesús Palacios Trigo.
  • Goremanía 2 (Alberto Santos Editor, 2001), de Jesús Palacios Trigo y Fernando Savater.

  1. McCarty, John. Splatter Movies: Breaking the Last Taboo of the Screen. Nueva York: St. Martin’s Press, 1984. ↩︎ ↩︎ ↩︎ ↩︎ ↩︎ ↩︎ ↩︎ ↩︎ ↩︎ ↩︎ ↩︎ ↩︎ ↩︎

  2. Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española. Entrada «gore» en el Diccionario de la lengua española. Disponible en dle.rae.es. ↩︎ ↩︎

  3. Bankard, Bob. «Making ‘Blood Feast’», Philly Burbs. Consulta original de 2007; el material ya no está disponible en línea de forma estable. ↩︎

  4. Briggs, Joe Bob. Profoundly Disturbing: Shocking Movies That Changed History. Universe Publishing, 2003. ↩︎

  5. Datos de taquilla de Dawn of the Dead (1978) según IMDb. ↩︎

  6. Ebert, Roger. «Review of Dawn of the Dead», The Chicago Sun Times, 4 de mayo de 1979. ↩︎

  7. Newman, Kim. Nightmare Movies. Londres: Bloomsbury Publishing, 1990. ↩︎ ↩︎ ↩︎ ↩︎

  8. Bankard, Bob. «The Sam Raimi Guide», Philly Burbs. Consulta de 2007. ↩︎

  9. Edelstein, David. «Now Playing at Your Local Multiplex: Torture Porn», New York Magazine, 6 de febrero de 2006. ↩︎ ↩︎

  10. Harvey, Shannon. «Shock horror», PerthNow, 7 de abril de 2007. ↩︎

  11. Skenazy, Lenore. «It’s Torture! It’s Porn! What’s Not to Like? Plenty, Actually», Advertising Age, 28 de mayo de 2007. ↩︎ ↩︎

  12. «Is there a link between ‘torture porn’ and real sexual violence?», The Guardian, 3 de mayo de 2007. ↩︎ ↩︎

  13. Murray, Steve. «‘Horror porn’ a bloody success», Associated Press, 7 de junio de 2007. ↩︎ ↩︎

  14. La Monica, Paul R. «‘Torture porn’ helps Lionsgate roar», CNNMoney, 8 de junio de 2007. ↩︎

  15. Kinsella, Warren. «Torture porn’s dark waters», National Post, 7 de junio de 2007. ↩︎

  16. «For your entertainment», The Guardian, 1 de mayo de 2007. ↩︎ ↩︎

  17. «Capone and Eli Roth discuss horror movies, gore, Stephen King, the phrase “Torture Porn” and much more!!!», Ain’t It Cool News, 3 de junio de 2007. ↩︎

  18. Horowitz, Josh. «‘Hostel’ Helmer Eli Roth Says Horror Should Have No Limits: ‘It’s All Fake’», MTV, 28 de marzo de 2007. ↩︎

  19. Olsen, Marc. «Stephen King on the artistic merits of torture porn», Los Angeles Times, 20 de junio de 2007. ↩︎

  20. Arnzen, Michael A. «Who’s Laughing Now?... The Postmodern Splatter Film», Journal of Popular Film and Television, 1994. ↩︎ ↩︎ ↩︎

  21. Deodato, Ruggero. Entrevista con Sage Stallone y Bob Murawski, comentario del DVD de Holocausto caníbal, 2000. ↩︎

  22. Palacios Trigo, Jesús. Goremanía: la guía definitiva del cine gore. RST, 1995; y Palacios Trigo, Jesús, y Savater, Fernando. Goremanía 2. Alberto Santos Editor, 2001. ↩︎