Clitemnestra
| Clitemnestra | |
|---|---|
| Κλυταιμνήστρα / Κλυταιμήστρα | |
| Tipo | Personaje de la mitología griega |
| Título | Reina de Micenas |
| Padres | Tindáreo y Leda (o Zeus y Leda, según la variante) |
| Hermanos | Helena, Cástor, Pólux, Timandra, Filónoe |
| Cónyuge | Agamenón (en algunas versiones, antes Tántalo) |
| Amante | Egisto |
| Hijos | Ifigenia, Electra, Orestes, Crisótemis (y Erígone con Egisto, según algunas fuentes) |
| Lugar | Esparta (origen), Micenas (reino) |
| Conocida por | Asesinar a Agamenón tras la guerra de Troya y morir a manos de su hijo Orestes |
| Obras principales | Agamenón de Esquilo; Electra de Sófocles; Ifigenia en Áulide de Eurípides; Odisea de Homero |
| Sepultura | Tumba de cúpula fuera de las murallas de Micenas [sin verificar]siglo XIII a. C. |
1. Resumen[editar]
Clitemnestra (también transcrita como Clitemestra; en griego antiguo, Κλυταιμνήστρα o Κλυταιμήστρα) es una figura central de la mitología griega. Hija de Tindáreo y Leda, hermana de Helena y de los Dioscuros, y esposa de Agamenón, gobernó Micenas mientras su marido combatía en la guerra de Troya y acabó asesinándolo a su regreso, según la tradición trágica. Posteriormente murió a manos de su propio hijo, Orestes.
La determinación, la sed de venganza y la capacidad de acción política convierten a Clitemnestra en una de las figuras femeninas más poderosas de la tragedia ática. No es una víctima pasiva: en la Orestíada de Esquilo planifica y ejecuta personalmente el magnicidio, reclama desde la muerte que el inframundo reconozca su versión de los hechos y —como espectro— despierta a las Erinias para que persigan a su hijo. Incluso en la poesía homérica, donde el peso material del crimen recae sobre Egisto, el fantasma de Agamenón la describe con indignación como «terrible y desvergonzada», y considera que ha deshonrado a todas las mujeres, incluso a las virtuosas.[1]
El personaje es, ante todo, una creación de la tragedia. Las tres obras en las que tiene un rol decisivo —el Agamenón de Esquilo, la Electra de Sófocles y la Ifigenia en Áulide de Eurípides— ofrecen retratos deliberadamente distintos de la reina: estratega implacable en el primero, figura sombría y odiada en la segunda y madre desesperada en la tercera. Esta pluralidad de enfoques hizo de Clitemnestra un objeto permanente de reelaboración literaria y artística desde la Antigüedad hasta el presente.
2. Nombre y etimología[editar]
En español conviven dos formas, «Clitemnestra» y «Clitemestra». La primera es la más difundida en el uso moderno y en la mayoría de las ediciones hispanas de los trágicos. Sin embargo, hay una discusión filológica abierta acerca de cuál de las dos debe considerarse más antigua.
Algunos autores sostienen que «Clitemnestra» es una deformación tardía, de época bizantina, originada por una falsa conexión etimológica con el verbo μνάομαι («lamentar»). En cambio, otra línea de interpretación —defendida por el latinista Antonio Ruiz de Elvira— argumenta que no es posible demostrar cuál de las dos formas es la más antigua y que «Clitemnestra» es preferible porque la mayoría de los manuscritos antiguos apuntan a que esa era la forma empleada tanto por Homero como por los trágicos.[2]
Pierre Grimal, en su Diccionario de mitología griega y romana, prefiere la voz «Clitemestra».[3] En esta enciclopedia se usa «Clitemnestra» como forma principal, por ser la predominante en el ámbito hispanohablante, sin desconocer la variante crítica.
3. Nacimiento y familia[editar]
Las tradiciones sobre el nacimiento de Clitemnestra difieren en un punto esencial: quién fue su padre y quién su madre.
3.1 La versión del Catálogo de mujeres[editar]
En el Catálogo de mujeres atribuido a Hesíodo, Tindáreo y Leda engendraron a Timandra, Clitemnestra y Filónoe.[4] En esta línea genealógica, Helena y Clitemnestra eran hermanas, e incluso gemelas según la tradición tardía. El parentesco es coherente con el ciclo troyano: Helena es la causante de la guerra y Clitemnestra la reina que mata al jefe de la expedición griega cuando regresa.
3.2 La versión de la Biblioteca mitológica[editar]
La tradición clásica recogida por la Biblioteca mitológica (atribuida a Apolodoro) desplaza el esquema: Zeus y Leda engendraron a Pólux y a Helena, mientras que Tindáreo y Leda fueron padres de Cástor y de Clitemnestra.[5] Esta distribución explica por qué Helena y Pólux son presentados como de ascendencia divina, mientras que Clitemnestra y Cástor permanecen en la esfera mortal.
El Primer Mitógrafo Vaticano ofrece todavía otra variante: Leda puso dos huevos, uno de los cuales contenía a los Dioscuros y el otro a Helena y a Clitemnestra.[6]
3.3 La maldición familiar[editar]
Una versión atribuida a Estesícoro explica el destino adúltero de las hijas de Tindáreo como castigo divino. Tindáreo, al realizar un sacrificio, se olvidó de honrar a Afrodita; la diosa, irritada, hizo que sus hijas abandonaran a sus maridos. Por esa causa, según Estesícoro, Tindáreo engendró una estirpe de hijas «marcadas para la censura y de mala fama» a través de la Hélade: Helena, Clitemnestra y Timandra.[7]
Esta versión no anula la responsabilidad de Clitemnestra en la versión trazada. Más bien la inscribe dentro de una cadena causal más amplia: la culpa hereditaria de los Atridas, que la tragedia de Esquilo desarrolla con insistencia. En el Agamenón, la reina no es solo una esposa adúltera: es la ejecutora de un destino que ya viene sangrando la casa desde Atreo y Tiestes.
4. Matrimonio y descendencia con Agamenón[editar]
Existen al menos dos grandes versiones sobre el matrimonio de Clitemnestra con Agamenón, y la diferencia tiene consecuencias dramáticas profundas.
4.1 El primer matrimonio con Tántalo[editar]
En la versión recogida en la Ifigenia en Áulide de Eurípides, Agamenón no fue el primer esposo de Clitemnestra. Ella ya había estado casada con Tántalo —hijo de Broteas o de Tiestes, según las fuentes—, y Agamenón la tomó por la fuerza: mató a su anterior marido y estrelló contra el suelo al hijo pequeño que la reina tenía en casa, arrancándoselo de los pechos. Los Dioscuros, hermanos de Clitemnestra, acudieron a protegerla, pero Tindáreo dio asilo a Agamenón como suplicante y finalmente le entregó de nuevo a su hija.[8]
Este antecedente es crucial porque, en la Electra de Sófocles, Clitemnestra no solo defiende el asesinato de Agamenón como castigo por la muerte de Ifigenia: también recuerda la brutalidad con que Agamenón la convirtió en esposa. La reina se presenta, así, como alguien forzada desde el inicio al lecho del rey.
4.2 La versión de la poesía épica[editar]
En la poesía épica la historia es más simple. Agamenón, «rey de hombres», desposó a Clitemnestra por su belleza. En el palacio de Micenas la reina dio a luz a Ifímede (habitualmente identificada con Ifigenia), a Electra y más tarde a Orestes.[9]
Homero menciona en la Ilíada a tres hijas: Crisótemis, Laódice e Ifianasa.[10] Ifianasa homérica e Ifímede hesiódica son identificadas con la Ifigenia de los trágicos. La Odisea, en cambio, no da un elenco sistemático de los hijos, sino que centra su mirada en la relación entre Clitemnestra, Egisto y el destino de Orestes.
4.3 Los hijos de Clitemnestra[editar]
El conjunto de los descendientes de Clitemnestra y Agamenón incluye, según las fuentes:
- Ifigenia (llamada Ifímede en Hesíodo e Ifianasa en Homero);
- Electra, hija clave en la venganza de Orestes;
- Orestes, heredero y matador de su madre;
- Crisótemis, mencionada por Homero y por Sófocles;
- y en la tradición de Homero, Laódice, a veces sincretizada con Electra.
En algunas fuentes Ifigenia no era hija real de la reina, sino de Helena y Teseo, criada por Clitemnestra como si fuera suya.[11] Esta variante no altera el núcleo dramático: para Clitemnestra, Ifigenia es la hija perdida.
4.4 La ausencia de Menelao y la custodia de Hermíone[editar]
En ausencia de Menelao, que había partido a Troya, Clitemnestra guardó en Micenas a su sobrina Hermíone, que contaba nueve años.[12] El detalle subraya la posición de Clitemnestra como nodo familiar y política del palacio durante la guerra.
5. El sacrificio de Ifigenia[editar]
El motivo central que justifica el acto de Clitemnestra en la tradición trágica es, precisamente, el sacrificio de Ifigenia.
La flota aquea estaba detenida en el puerto de Áulide por la cólera de Artemisa; no soplaban vientos favorables. El adivino Calcante reveló el remedio: derramar la sangre de Ifigenia, hija del jefe de la expedición, como ofrenda purificadora para la diosa.[13] Agamenón se negó al principio, pero presionado por Menelao envió un mensaje a Clitemnestra para que mandara a su hija desde Micenas a Áulide, con el pretexto de casarla con Aquiles.[14] Luego se arrepintió y trató de impedir el sacrificio con una segunda carta, pero esta fue interceptada por Menelao. Sin otra salida, consintió.
En algunas versiones Clitemnestra viajó personalmente a Áulide acompañando a Ifigenia y a Orestes.[15] En la narración más conocida, Artemisa se apiadó de la joven en el último instante y puso en su lugar una cierva, trasladando a Ifigenia a Táuride, donde la convirtió en su sacerdotisa.[16] Pero no todas las versiones aceptan este final: en la Electra de Sófocles, el sacrificio se consuma efectivamente, y es esa muerte la que justifica —a los ojos de Clitemnestra— el asesinato de Agamenón.[17]
[ Desplegar: Versión completa del reproche de Clitemnestra a Agamenón ]
En la Ifigenia en Áulide de Eurípides, Clitemnestra enumera los agravios previos contra Agamenón antes de enfrentarlo por el sacrificio de su hija. El pasaje dice así:
«En primer lugar, para enunciar mis reproches contra ti desde el comienzo, me desposaste contra mi voluntad y me conseguiste por la violencia, después de asesinar a mi anterior marido, Tántalo, y tras haber estrellado contra el suelo a mi pequeño hijo, que arrancaste brutalmente de mis pechos. Entonces los dos hijos de Zeus, hermanos míos esplendentes sobre sus corceles, marcharon contra ti. Pero mi padre, el viejo Tindáreo, te protegió cuando viniste a él como suplicante, y otra vez obtuviste mi lecho. Desde entonces quedé reconciliada contigo, y confirmarás que hacia ti y tu casa fui una mujer sin reproche».
Eurípides: Ifigenia en Áulide, 1149-1160. Este parlamento no aparece en Esquilo, que concentra la motivación de la reina en la muerte de Ifigenia y en el adulterio con Egisto.
6. Clitemnestra y Télefo[editar]
En versiones tardías —recogidas por Higino— Clitemnestra no es solo una reina que espera en el palacio: actúa como estratega política capaz de aconsejar a héroes extranjeros y de usar incluso a su propio hijo como pieza de negociación.
El héroe Télefo, herido por la lanza de Aquiles, buscaba desesperadamente una cura. Fue Clitemnestra quien concibió y aconsejó el audaz plan: secuestrar al pequeño Orestes, príncipe heredero, directamente de su cuna y amenazar con matarlo ante Agamenón. La maniobra obligó a los líderes aqueos a negociar, desatascó el conflicto y permitió que Aquiles curara a Télefo, a cambio de que este guiara a la flota griega hacia Troya.[18]
El episodio no forma parte de las tragedias conservadas, pero interesa por una razón: recuerda que Clitemnestra es concebida, en la tradición clásica, como una reina con iniciativa política propia.
7. El reinado en Micenas: relación con Egisto[editar]
Mientras Agamenón combatía en Troya, Clitemnestra tomó el control de Micenas como reina regente y gobernó «con mano de hierro» junto a su amante Egisto, que era primo de Agamenón.[19] La Orestíada los presenta como un tándem: Clitemnestra es la mente, Egisto el instrumento.
Según la Odisea, Agamenón había dejado a Clitemnestra bajo la vigilancia de un aedo; Egisto se llevó al aedo a una isla desierta y sedujo a la reina, que se convirtió en su amante.[20] Otra versión añade que Nauplio, padre de Palamedes, recorrió Grecia difundiendo entre las reinas la noticia de que sus maridos estaban tomando concubinas durante la guerra, y así predisponía a Clitemnestra al adulterio.[21]
[ Desplegar: Diferencias entre la versión homérica y la trágica del crimen ]
En la Odisea, Egisto es el cerebro y el ejecutor del crimen: dispone un vigía, prepara una emboscada con veinte hombres armados y mata a traición a Agamenón y a sus compañeros durante un supuesto banquete. El fantasma de Agamenón acusa a Clitemnestra de no cerrarle los ojos al morir, pero no precisa que ella haya participado materialmente en el ataque.
En el Agamenón de Esquilo, en cambio, Clitemnestra es «la única estratega y ejecutora» del regicidio. Egisto queda reducido a un cómplice cobarde. La reina espera a que su esposo entre al palacio, lo envuelve en una túnica sin salidas y lo golpea tres veces hasta causarle la muerte. Esta doble tradición —épica y trágica— es fundamental para entender las interpretaciones del personaje.
La relación entre Clitemnestra y Egisto produjo, según algunas fuentes, una hija llamada Erígone. Otras tradiciones la llaman Helena la segunda.[22] Algunos relatos agregan a Aletes, hijo de Egisto —implícitamente también de Clitemnestra en cierta lectura—, que murió a manos de Orestes.[23] La genealogía secundaria del mito es menos estable que la principal y debe leerse con cautela.
8. El asesinato de Agamenón[editar]
El regreso de Agamenón a Micenas marca el clímax de la historia de Clitemnestra. La tradición presenta dos versiones enfrentadas sobre la responsabilidad material del crimen.
8.1 La versión de Homero[editar]
En la Odisea, Egisto es el cerebro y ejecutor principal: instaló un vigía, preparó una emboscada con veinte hombres armados e invitó al rey y a sus compañeros a un falso banquete de bienvenida, donde los mataron a traición.[24] El espectro de Agamenón confirma en el inframundo que pereció «junto a las mesas de comida» y acusa a Clitemnestra de complicidad por no cerrarle los ojos tras caer herido. En esta línea, la reina no asesta físicamente los golpes: su papel es haber conspirado y haber dejado que la venganza se cumpliera.
8.2 La versión de Esquilo[editar]
En el Agamenón de Esquilo, Clitemnestra asume el rol de asesina material. La escena es deliberadamente doméstica y ritualizada. La reina espera a que su esposo entre al palacio y se disponga a tomar un baño para sanar las heridas de la guerra; en ese instante lo enreda con una túnica o red sin salidas y lo golpea tres veces hasta causarle la muerte.[25]
La misma tela ensangrentada —descrita como «una trampa mortal para alguien que carecía de defensa en la bañera»— es exhibida más tarde por Orestes como prueba del crimen, en Las coéforas.[26] El objeto no es solo un elemento escénico: condensa el engaño, la inversión del rito del baño y la aniquilación del guerrero en el espacio que debería ser de descanso.
En ambas versiones Clitemnestra y Egisto dan también muerte a Casandra, la princesa troyana que Agamenón había llevado a Micenas como botín de guerra.[27] En la pintura de la crátera de cáliz atribuida al pintor de la Dokimasia (siglo V a. C.), conservada en Boston, se representa a Egisto asestando el golpe mortal a Agamenón, mientras Clitemnestra aparece a la izquierda con el brazo alzado.[28]
9. Muerte y espectro[editar]
La historia de Clitemnestra no termina con el regicidio. La tragedia de la casa de los Atridas exige una segunda venganza, y es su propio hijo quien la ejecuta.
Orestes, que había sido puesto a salvo por su hermana Electra, regresó a Micenas y mató a Egisto y a Clitemnestra. El asesinato de la madre se narra en Las coéforas de Esquilo con una fuerza particular: Orestes duda ante el cuerpo de quien le dio la vida, y es empujado a la acción por la presión de su hermana y por la voz del oráculo. Clitemnestra se defiende mostrando los pechos que lo criaron, pero el acto se consuma.[29]
Con la muerte de Clitemnestra no cesa su presencia en la mitología griega. En Las euménides, la tercera obra de la Orestíada, su espectro aparece físicamente para despertar a las Erinias, exigirles que persigan a su hijo y quejarse de la humillación que sufre entre los muertos por no haber sido vengada.[30] El fantasma de Clitemnestra no se arrepiente: defiende el asesinato de Agamenón como un acto legítimo de justicia y retribución por el sacrificio previo de Ifigenia.[31]
El espectro de Agamenón, por su parte, la describe en la Odisea como la negación misma de lo que debía ser una esposa: despiadada, traidora, indigna hasta de cerrarle los ojos y la boca a su marido muerto.[32] En esta escena late una de las claves del personaje: Clitemnestra no es castigada únicamente por matar a un rey, sino por subvertir el orden doméstico que la sociedad griega reservaba a la mujer.
10. La tumba de Clitemnestra[editar]
Existía la tradición antigua de que la tumba de Clitemnestra estaba situada, como la de Egisto, fuera del recinto de las murallas de Micenas. Pausanias dejó constancia de esta ubicación.[33] El dato es literariamente coherente: los culpables del regicidio no merecían ser enterrados intramuros, dentro del espacio sagrado de la ciudad.
A principios del siglo XIX se descubrió fuera de las murallas de Micenas una tumba de cúpula datada en el siglo XIII a. C., que con el tiempo recibió el nombre de «tumba de Clitemnestra». Se encuentra al sudeste del llamado Círculo de tumbas B.[34] Es importante aclarar que se trata de una atribución convencional: no existe evidencia epigráfica que identifique de manera directa a la reina con esta sepultura.
[ Desplegar: Sobre la asignación de tumbas micénicas a personajes del mito ]
El arqueólogo Heinrich Schliemann propagó en el siglo XIX la costumbre de asociar las tumbas micénicas a figuras homéricas. La llamada «tumba de Agamenón» —conocida también como Tesoro de Atreo— y la «tumba de Clitemnestra» responden a ese impulso romántico. No hay inscripciones que confirmen la identidad de los ocupantes. La arqueología moderna trata estos nombres como convenciones de la historiografía temprana, no como identificaciones verificadas.
11. La alfombra roja[editar]
Uno de los episodios más recordados del Agamenón de Esquilo es la escena de los tapices, origen literario remoto de lo que hoy se llama «alfombra roja».
Al regresar de la guerra de Troya, Clitemnestra ordena extender ante su esposo un sendero de tapices de púrpura para conducirlo al interior del palacio. Agamenón duda: semejante honor está reservado a los dioses, y caminar sobre esos tejidos constituiría un acto de hybris (soberbia). Finalmente, persuadido por la reina, acepta, sin saber que lo están conduciendo directamente hacia su muerte en la bañera.[35]
Este episodio es el antecedente literario más antiguo de la tradición de recibir con alfombra roja a personajes de especial dignidad. La reconversión del mito trágico en homenaje mediático es moderna. En 1922, el empresario cinematográfico Sid Grauman desplegó físicamente una alfombra roja en el Teatro Egipcio de Hollywood para el estreno de Robín de los bosques; el protocolo convirtió la trampa mortal griega en símbolo de estatus y consagró a las celebridades como nuevos «dioses» de la cultura de masas.[36]
12. Clitemnestra en la literatura griega[editar]
Clitemnestra es, antes que cualquier otra cosa, un personaje de la literatura. Las tres grandes voces de la tragedia ática le dieron rostros distintos.
12.1 Esquilo: la estratega implacable[editar]
En el Agamenón, Clitemnestra tiene más líneas de diálogo que ningún otro personaje. Su primer gran discurso es una pieza de oratoria política: narra con precisión la caída de Troya, domina la lengua del poder y oculta a su marido —y al coro— la trampa que ha tendido. Su personaje encarna la violencia institucional de la casa de los Atridas. Cuando exhibe los cadáveres de Agamenón y Casandra, no se esconde ni se justifica en el adulterio: reclama la venganza de Ifigenia como causa del regicidio.
12.2 Sófocles: la figura sombría a través de Electra[editar]
La Electra de Sófocles ofrece una versión más oscura y despiadada de Clitemnestra, filtrada por la mirada resentida de su hija. Electra la odia, la acusa de haber usurpado el trono y de haber convertido el palacio en casa de Egisto. Clitemnestra, por su parte, se defiende con el argumento del sacrificio de Ifigenia. La obra no presenta a una villana unidimensional, sino a dos mujeres atrapadas en un duelo por la memoria de un padre y una hermana muertos; el coro, sin embargo, no oculta la condena de la reina.
12.3 Eurípides: la madre desesperada[editar]
La Ifigenia en Áulide muestra a una Clitemnestra completamente distinta. Es una madre que llega a Áulide para casar a su hija con Aquiles y descubre, demasiado tarde, que el matrimonio era una farsa para llevarla al sacrificio. Su papel es suplicar en vano por la vida de la joven. Aquí Clitemnestra no es la adúltera ni la asesina: es la madre a quien el poder masculino le arrebata a su hija. Esta versión anticipa y explica, en términos psicológicos, el giro posterior del personaje.
13. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]
La recepción de Clitemnestra en el ámbito hispano ha sido particularmente intensa en el teatro y en la ópera.
13.1 Traducciones y ediciones[editar]
Las ediciones en español de la Orestíada, la Electra de Sófocles y la Ifigenia en Áulide han circulado ampliamente en América Latina y en España. La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la Universidad de Murcia y otras instituciones han publicado traducciones académicas que circulan en bibliotecas y cursos universitarios.[37] En las últimas décadas, editoriales como Cátedra, Gredos y Losada han asegurado la difusión de las tragedias en traducción anotada.
[ Desplegar / Plegar: Ver más sobre ediciones en español ]
La Biblioteca Digital Hispánica conserva facsímiles de la edición de Boccaccio, Acerca de las mujeres ilustres (De mulieribus claris), en traducción al español de la edición de Pablo Hurus de 1494. En el capítulo XXVI, Boccaccio trata De Clitemnestra Micenarum regina. La Universidad de Valencia mantiene también reproducciones digitales de esta obra en su repositorio Parnaseo. El texto latino de Giovanni Boccaccio (1361-1362) es una de las primeras relecturas humanísticas del personaje.
13.2 Ópera y teatro en español[editar]
La ópera Elektra de Richard Strauss, basada en el drama de Hugo von Hofmannsthal, presenta a Clitemnestra como una figura maternal aterrorizada y dominada por la culpa. El personaje se ha representado en temporadas líricas de Buenos Aires, Ciudad de México y otras capitales de la región.[38] En el teatro, las puestas de la Orestíada de Esquilo han sido un espacio de experimentación para directores latinoamericanos desde mediados del siglo XX.
13.3 Otros medios[editar]
La figura de Clitemnestra aparece también en adaptaciones contemporáneas del mito. Dada la naturaleza del personaje —esposa que mata, madre que es asesinada—, su historia ha sido revisitada por narradoras y dramaturgas que reescriben los mitos clásicos en clave feminista. No obstante, se trata de un corpus disperso y de autorías diversas, por lo que debe consultarse con cautela antes de atribuir obras concretas.
La consulta de imágenes del personaje en acervos digitales, como la base de datos iconográfica del Instituto Warburg o el Proyecto Perseus, permite seguir la pervivencia de Clitemnestra en la pintura, la cerámica antigua y la ilustración moderna.[39]
14. Véase también[editar]
- Orestes
- Electra
- Agamenón
- Ifigenia
- Egisto
- Orestíada
- Guerra de Troya
- Micenas
- La mujer en la Antigua Grecia
- Complejo de Electra
15. Notas y referencias[editar]
Las fuentes primarias citadas en este artículo corresponden a:
- Esquilo: Agamenón; Las coéforas; Las euménides (La Orestíada).
- Sófocles: Electra.
- Eurípides: Ifigenia en Áulide; Ifigenia entre los tauros; Orestes; Andrómaca.
- Homero: Ilíada; Odisea.
- Hesíodo: Catálogo de mujeres.
- Apolodoro: Biblioteca mitológica, con sus Epítomes.
- Higino: Fábulas.
- Pausanias: Descripción de Grecia.
- Primer Mitógrafo Vaticano.
- Focio: Biblioteca.
- Estesícoro: fragmentos citados por los escolios.
Las citas específicas de pasajes y versos se indican en las referencias al pie a lo largo del texto.
16. Enlaces externos[editar]
- Higino: Fábulas, 117: Clitemnestra. Texto inglés en el sitio Theoi; texto latino en la Bibliotheca Augustana de Augsburgo.
- Filóstrato el Viejo: Cuadros o Imágenes, II, 10: Casandra. Texto inglés en Theoi; texto bilingüe griego-francés en el sitio de Philippe Remacle.
- Giovanni Boccaccio: Acerca de las mujeres ilustres, XXVI: De Clitemnestra, reina de Micenas. Facsímil digital en el repositorio Parnaseo de la Universidad de Valencia y en la Biblioteca Digital Hispánica.
- Louisa Menzies: Lives of the Greek Heroines, 1880. Capítulo «Klytaemnestra», texto en inglés en Internet Sacred Text Archive.
- Alicia Esteban Santos: «Heroínas de la mitología griega», en Cuadernos de Filología Clásica, Universidad Complutense de Madrid. Textos disponibles en línea en formatos PDF.
- Imágenes de Clitemnestra en la base iconográfica del Instituto Warburg.
- Sobre Clitemnestra en el Proyecto Perseus: resultados de búsqueda de «Clytemnestra» y «Clitemnestra».
Odisea XI, 421-434. En la traducción de la Loeb Classical Library de la Orestíada (ed. Alan Sommerstein, 2008) se recoge precisamente el episodio del fantasma de Agamenón y su condena de la conducta de Clitemnestra. ↩︎
Antonio Ruiz de Elvira: «Clitemnestra mejor que Clitemestra», en revista Myrtia, n.º 16, 2001, pp. 5-31. La tesis contraria se expone en la introducción a la edición de la Orestíada de Alan Sommerstein, Loeb Classical Library, 2008, p. x. ↩︎
Pierre Grimal: Diccionario de mitología griega y romana, voz «Clitemestra». ↩︎
Hesíodo: Catálogo de mujeres, fr. 23a (ed. M-West), citado en los Papiros de Oxirrinco 2075, 2481, 2482 y el Papiro de Michigan 6234. ↩︎
Biblioteca mitológica III, 10, 6 y 7. ↩︎
Primer Mitógrafo Vaticano, VM I 204. ↩︎
Escolio a Eurípides, Orestes 249, citando a Estesícoro y a Hesíodo como autoridad. ↩︎
Eurípides: Ifigenia en Áulide, 1149-1160. El pasaje es un reproche directo de Clitemnestra a Agamenón y resume toda la prehistoria del matrimonio. ↩︎
Hesíodo: Catálogo de mujeres, fr. 23a (ed. M-West). ↩︎
Homero: Ilíada IX, 145 y 287. Un escolio D a Ilíada I, 7 señala además que Agamenón tuvo con Clitemnestra un hijo, Orestes, y cuatro hijas: Laódice, Crisótemis, Ifigenia y Electra, si bien advierte que Laódice y Electra son personajes distintos. ↩︎
Pausanias: Descripción de Grecia II, 22, 6. ↩︎
Apolodoro: Biblioteca mitológica, Epítome 3, 1; Eurípides: Andrómaca, 966-970; Orestes, 64-67. ↩︎
Esquilo: Agamenón, 184-204; Eurípides: Ifigenia en Áulide, 87-93. ↩︎
Eurípides: Ifigenia en Áulide, 94-105. ↩︎
Eurípides: Ifigenia en Áulide, 414-419. ↩︎
Eurípides: Ifigenia en Áulide, 1540-1612; Ifigenia entre los tauros, 28-34; Epítome III, 21-22; Higino: Fábulas, 98. ↩︎
Sófocles: Electra, 525-576. ↩︎
Higino: Fábulas, 101. ↩︎
Esquilo: Agamenón, 10-11 y 258-260. ↩︎
Odisea III, 256. ↩︎
Epítome VI, 9. ↩︎
Apolodoro: Epítome VI, 23-25; Focio: Biblioteca 190, 30. ↩︎
Higino: Fábulas, 122. La tragedia Aletes de Sófocles se ha perdido. ↩︎
Homero: Odisea IV, 524-537. ↩︎
Esquilo: Agamenón, 1372-1392. ↩︎
Esquilo: Las coéforas, 980-1000. ↩︎
Esquilo: Agamenón, 1438-1447 y 1372-1392. ↩︎
Museo de Bellas Artes de Boston, crátera de cáliz de figuras rojas, atribuida al pintor de la Dokimasia, siglo V a. C. ↩︎
Esquilo: Las coéforas, 896-930; Sófocles: Electra, 1404-1416. ↩︎
Esquilo: Las euménides, 94-139. ↩︎
Sófocles: Electra, 530-545. ↩︎
Homero: Odisea XI, 421-434. ↩︎
Pausanias: Descripción de Grecia II, 16, 6. ↩︎
Elisavet Spazari y Kelli Petropulu: Corinto - Micenas - Nauplión - Tirinto - Epidauro. Sobre la datación de la tumba en el siglo XIII a. C., véase la bibliografía arqueológica de las excavaciones de Micenas. ↩︎
Esquilo: Agamenón, 905-957. Estos versos son conocidos como la «escena de los tapices». ↩︎
Historical Society of Hollywood / Cecil B. DeMille Archives, registro del primer uso de la alfombra roja en el Hollywood Egyptian Theatre (1922); Academy of Motion Picture Arts and Sciences, registro de la introducción de la alfombra roja en la 33.ª edición de los Premios Óscar (1961) y su primera retransmisión televisiva a color (1966). La expresión lingüística «tratamiento de alfombra roja» fue documentada periodísticamente en 1902 por la New York Central Railroad Historical Society para el tren de lujo 20th Century Limited. ↩︎
InterClassica, de la Universidad de Murcia, ofrece traducciones de Germán Gómez de la Mata; la Biblioteca Digital Hispánica conserva facsímiles de la edición de Pablo Hurus (1494) de De mulieribus claris de Boccaccio. ↩︎
La frecuencia exacta de representaciones de Elektra en América Latina varía según la temporada lírica y debe verificarse caso por caso. La afirmación se refiere al repertorio estándar de los grandes teatros de ópera de la región. ↩︎
Instituto Warburg: resultados de búsqueda de «Clytemnestra» en su base iconográfica; Proyecto Perseus: entradas correspondientes a «Clytemnestra» y «Clitemnestra». ↩︎