Crimen de Almonte
| Crimen de Almonte | |
|---|---|
| Fecha | 27 de abril de 2013 |
| Lugar | Almonte, provincia de Huelva, España |
| Víctimas | Miguel Ángel Domínguez, de 39 años María Domínguez, de 8 años |
| Arma | Cuchillo |
| Perpetrador | Desconocido |
| Tipo | Homicidio; señalado mediáticamente como crimen pasional |
| Estado | Sin condena firme; nuevas diligencias reportadas en 2025[sin verificar] |
1. Resumen[editar]
El crimen de Almonte es el doble asesinato de Miguel Ángel Domínguez, de 39 años, y de su hija María, de 8, ocurrido la noche del 27 de abril de 2013 en la vivienda familiar situada en el número 3 de la avenida de los Reyes, en la localidad de Almonte, provincia de Huelva, España. El atacante utilizó un cuchillo y causó un total de 151 puñaladas, según la reconstrucción policial: 47 al padre y 104 a la menor.[1]
Por el doble crimen fue juzgado en septiembre de 2017 Francisco Javier Medina, pareja de Marianela Olmedo, exesposa de Miguel Ángel y madre de la niña. Medina fue declarado no culpable por un jurado popular, decisión que después fue refrendada por el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía y por el Tribunal Supremo. Hasta la fecha, no existe condena firme por estos hechos y el caso continúa abierto. En agosto de 2025, varios medios informaron de que la investigación había sido retomada tras hallarse nuevos indicios.[2]
El caso adquirió una gran repercusión mediática en España, tanto por la crudeza del crimen como por la incertidumbre sobre la autoría. La instrucción quedó marcada por la disputa entre los indicios biológicos que señalaban a Medina y las dudas del jurado sobre la imposibilidad de que el acusado hubiera podido cometer el crimen durante su turno de trabajo.
2. Contexto[editar]
Marianela Olmedo, esposa de Miguel Ángel, se encontraba separada de él aunque ambos compartían el domicilio familiar. El 8 de abril de 2013, diecinueve días antes del asesinato, Marianela abandonó la vivienda para irse a vivir con su entonces pareja, Francisco Javier Medina. Los tres trabajaban juntos en el mismo supermercado de Almonte, donde Medina y Miguel Ángel eran compañeros. El matrimonio aún estaba inmerso en el proceso de divorcio.[3]
La convivencia en un mismo espacio de trabajo y la reciente ruptura conyugal situaron a Francisco Javier Medina, persona cercana al entorno de las víctimas, como uno de los primeros focos de atención. No obstante, durante los primeros meses de la investigación también se exploraron otras pistas.
3. Hechos[editar]
La noche del 27 de abril de 2013, Miguel Ángel Domínguez se encontraba en su domicilio de la avenida de los Reyes. Se estaba duchando para salir a cenar con su hija María, de 8 años. Antes, padre e hija habían estado viendo un partido de fútbol junto a un amigo de Miguel Ángel, que se marchó cinco minutos antes del final del encuentro, hacia las 21:45 horas. Miguel Ángel había prometido a la niña que, en cuanto terminara el partido, la llevaría a una pizzería; ese fin de semana le correspondía a él estar con ella.
Alrededor de las diez de la noche, una persona entró en el edificio. Según la reconstrucción policial, abrió con llave la puerta del portal, subió por las escaleras y accedió al interior de la vivienda. Allí atacó a Miguel Ángel, que acababa de salir de la ducha, en el pasillo, y lo acuchilló 47 veces. El padre presentaba una herida en forma de cruz en la espalda.[4]
La niña corrió hacia la cocina, tomó un cuchillo de un cajón —en el que quedaron manchas de sangre— e intentó defender a su padre. De acuerdo con la reconstrucción, el agresor alcanzó a la menor en su dormitorio. María intentó defenderse con el cuchillo, pero el atacante le golpeó la mano contra el suelo para que lo soltara y le asestó 104 puñaladas. Después, dejó el cuerpo de la niña cubierto con una manta.[5]
Una vez cometido el crimen, el agresor se dirigió al baño. Limpió el arma con una toalla, se aseó e incluso limpió las suelas de sus zapatillas con otra toalla antes de abandonar el edificio por la puerta de acceso. Para los investigadores, estos movimientos indicaban un conocimiento previo del lugar y una intención deliberada de eliminar rastros.
4. Investigación inicial[editar]
Las primeras pesquisas se dirigieron a un ciudadano rumano al que Francisco Javier Medina había sorprendido robando en el supermercado y a un ciudadano marroquí que había acudido al ambulatorio local con un corte profundo en la mano. Ambos presentaron coartadas para la noche del crimen y fueron descartados.
La Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil se hizo cargo de la investigación. Los agentes calcularon que todo el ataque fue muy rápido, de apenas diez minutos, entre las 21:52 y las 22:02 horas. Para afinar la franja horaria resultaron útiles algunos testimonios: una vecina envió un mensaje a un amigo en el que decía: «Qué miedo, niño. Están peleando al lado de mi casa. Una niña está gritando». El hermano de esa joven declaró más tarde que escuchó dos voces masculinas con acento local y un grito: «¡Hijo de puta! ¿Qué haces aquí? Me tienes harto». Después, una voz infantil habría dicho: «¡No, por favor, no!» y «Nani, nani».[6]
Estos testimonios situaban el crimen en una ventana muy corta y sugerían que el atacante era una persona conocida para las víctimas. La expresión «¿Qué haces aquí?» apuntaba a que Miguel Ángel reconocía al agresor, aunque esta interpretación quedó siempre dentro del terreno de la hipótesis.
5. Proceso judicial contra Francisco Javier Medina[editar]
Las sospechas se concentraron progresivamente en Francisco Javier Medina, nueva pareja de Marianela Olmedo. Fue detenido en junio de 2014. Al principio, Marianela lo defendió, pero siguiendo el consejo de su abogada —según quedó recogido en una conversación telefónica— dejó de sostenerlo y afirmó durante el juicio que Medina era celoso y agresivo. Describió el control y la violencia machista psicológica que, según su relato, ejercía sobre ella. Sin embargo, su declaración contrastaba con la de una expareja anterior de Medina, quien lo describió como una persona no agresiva ni celosa.
Las pruebas más contundentes contra el acusado aparecieron en tres toallas limpias de dos baños distintos de la vivienda. Especialistas del Servicio de Biología del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses encontraron células epiteliales suyas entre los tejidos de algodón. Medina llevaba tres años sin pasar por esa casa, pero alegó que su ADN pudo llegar hasta las toallas de forma indirecta, mediante los contactos físicos que mantenía con Marianela.[7]
En septiembre de 2017, el caso fue juzgado ante un jurado popular. La sentencia fue absolutoria. Los miembros del jurado consideraron insuficiente la prueba de cargo y estimaron imposible que el acusado hubiera podido salir de su puesto de trabajo, cometer el asesinato y regresar al supermercado, donde varios testigos lo vieron después de las diez de la noche.
La absolución fue posteriormente confirmada por el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía y por el Tribunal Supremo. Con ello, Medina quedó definitivamente exonerado por la vía penal, aunque el debate sobre su implicación no desapareció de la opinión pública.
6. Perfil del autor según la UCO y estado actual[editar]
La Unidad Central Operativa de la Guardia Civil elaboró un perfil del autor en el que lo describía como «un varón, español, con una edad aproximada de entre 30 y 40 años en ese momento, que comete homicidio por primera vez, si bien pudiera tener algún antecedente policial por delitos leves o algún expediente por infracción administrativa». El informe señalaba además que el asesino pertenecía al entorno de las víctimas y que, por tanto, las pesquisas debían seguir orientadas hacia el círculo directo de Miguel Ángel y de su hija.[8]
El caso permanece abierto y sin condena firme. En agosto de 2025, medios como El Cierre Digital y La Vanguardia informaron de que la investigación se había retomado tras el hallazgo de nuevos indicios, lo que reavivó el interés por un crimen que ya era objeto de seguimiento en España desde 2013.[2:1] No obstante, el alcance y la solidez de esas nuevas diligencias no han sido confirmados oficialmente, por lo que la situación judicial sigue siendo la de un caso sin autor condenado.
7. Cobertura mediática y legado[editar]
El crimen de Almonte se convirtió en uno de los sucesos más mediáticos de la crónica negra española de la década de 2010. La crónica del caso se caracterizó por el choque entre la dureza de las 151 puñaladas, la imagen de una niña intentando defender a su padre con un cuchillo de cocina y la posterior absolución del único acusado.
El interés periodístico se mantuvo durante años. Programas dedicados a la crónica negra, como Territorio Negro de Onda Cero, y medios como El Español, El Caso, La Vanguardia y El HuffPost dedicaron reportajes y pódcast al doble asesinato. La atención mediática se intensificó con cada aniversario del crimen y, de nuevo, en 2025 con la noticia de la posible reapertura de la investigación.
El caso dejó una huella profunda en Almonte y en la provincia de Huelva. La incertidumbre sobre la autoría, sumada a las tensiones familiares y laborales que rodearon a los implicados, lo convirtieron en un símbolo de las dificultades que plantea la prueba en los crímenes cometidos en entornos cerrados y con fuertes lazos afectivos. A más de una década de los hechos, sigue sin haber una respuesta judicial definitiva.
Las cifras de 47 puñaladas al padre y 104 a la hija suman 151. Este total aparece recogido en varios titulares periodísticos del caso y constituye uno de los elementos más citados en la cobertura mediática. Conviene recordar que el número exacto puede variar según la fuente forense. ↩︎
La noticia de agosto de 2025 sobre la reapertura de la investigación procede de reportajes periodísticos. Hasta que no haya confirmación oficial de las diligencias y de su resultado, debe considerarse información preliminar. ↩︎ ↩︎
El hecho de que la pareja estuviera separada pero compartiendo vivienda, y que los tres adultos trabajaran en el mismo supermercado, es un dato relevante para entender la cercanía entre el acusado y las víctimas. La existencia de un proceso de divorcio en curso influyó además en la lectura inicial del crimen como pasional. ↩︎
La herida en forma de cruz en la espalda de Miguel Ángel Domínguez fue mencionada en algunos reportajes como un detalle especialmente llamativo. No está claro si su interpretación forense fue determinante en la instrucción; se recoge aquí por su presencia en las crónicas. ↩︎
El gesto de cubrir el cuerpo de la niña con una manta ha sido objeto de especulación. Algunos analistas lo interpretaron como un signo de arrepentimiento o de proximidad afectiva con la menor, pero no hay una conclusión judicial al respecto. ↩︎
Los mensajes y gritos recogidos por los vecinos fueron importantes para fijar la franja horaria. La mención a la voz infantil que decía «Nani, nani» podría corresponder a una forma coloquial dirigida a alguien del entorno, pero su interpretación no es concluyente. ↩︎
La explicación alternativa del ADN por contacto indirecto fue uno de los argumentos centrales de la defensa. Planteaba que las células epiteliales de Medina pudieron llegar a las toallas a través de Marianela, con quien mantenía contacto físico, sin que ello implicara su presencia en la vivienda la noche del crimen. ↩︎
El perfil de la UCO, publicado en 2021, no señalaba nominalmente a Medina, pero insistía en que el autor pertenecía al entorno de las víctimas. Esto fue interpretado por algunos medios como una discrepancia con la absolución judicial, lo que alimentó la controversia pública. ↩︎