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Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia

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Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia
PaísArgentina
TipoFeriado nacional inamovible
Fecha24 de marzo
Primera conmemoración1984, de hecho no oficial; 2002, oficial; 2006, feriado
MotivoGolpe de Estado del 24 de marzo de 1976; memoria, verdad y justicia frente al terrorismo de Estado
Normativa centralLey 25.633 (2002); Ley 26.085 (2006)

1. Resumen[editar]

El Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia es un feriado nacional inamovible de Argentina que se conmemora cada 24 de marzo. La fecha recuerda el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, que dio inicio al autodenominado Proceso de Reorganización Nacional, una dictadura cívico-militar que implementó el terrorismo de Estado de manera sistemática.

El objetivo de la jornada es construir memoria colectiva sobre las violaciones a los derechos humanos cometidas durante la última dictadura, exigir verdad y justicia por los crímenes de lesa humanidad y sostener la consigna de que esos hechos no se repitan. En las movilizaciones y actos se suele nombrar a las víctimas con la fórmula “30.000 detenidos-desaparecidos ¡Presentes! ¡Ahora y siempre!”.

La conmemoración comenzó de hecho en 1984, poco después de la recuperación democrática, impulsada por organismos de derechos humanos, sindicatos, movimientos sociales y partidos políticos. En 1998, un decreto del presidente Carlos Menem estableció que los establecimientos educativos dedicaran el día al análisis crítico del golpe. En 2002, la ley 25.633 creó la conmemoración oficial con su nombre actual. En 2006, la ley 26.085 le otorgó carácter de feriado nacional inamovible. En 2017, un decreto de necesidad y urgencia del presidente Mauricio Macri intentó hacerlo móvil, pero fue derogado a los once días ante el rechazo del peronismo y de los organismos de derechos humanos.

2. Historia[editar]

2.1 Contexto: golpe militar y terrorismo de Estado[editar]

El 24 de marzo de 1976, las Fuerzas Armadas derrocaron al gobierno constitucional de la presidenta María Estela Martínez de Perón. El golpe instaló una Junta Militar y dio inicio al Proceso de Reorganización Nacional, una dictadura cívico-militar que gobernó hasta el 10 de diciembre de 1983.

Durante esos años se aplicó una política de terrorismo de Estado orientada a aniquilar a la disidencia política y social. Las víctimas fueron asesinadas, secuestradas, desaparecidas, torturadas, violadas, encarceladas o forzadas al exilio. También se produjo la apropiación sistemática de niños y niñas nacidos en cautiverio, con sustracción de su identidad biológica y familiar.

La dictadura empleó centros clandestinos de detención, desaparición forzada de personas y un aparato represivo articulado en todo el país. Los crímenes cometidos alcanzaron la escala de crímenes de lesa humanidad, según el derecho internacional y la jurisprudencia argentina posterior.

2.2 Recuperación democrática y primeras convocatorias[editar]

El 10 de diciembre de 1983 asumió el gobierno democrático encabezado por Raúl Alfonsín, de la Unión Cívica Radical. En ese clima, los reclamos por memoria, verdad y justicia se convirtieron en una prioridad política y social.

Una de las primeras medidas del gobierno fue crear la CONADEP, comisión encargada de investigar las desapariciones y crímenes de la dictadura. Su informe, titulado Nunca más, dio base al histórico Juicio a las Juntas de 1985.

En ese contexto comenzaron también las movilizaciones cada 24 de marzo. La primera conmemoración de hecho se realizó en Rosario en 1984. Fue organizada por activistas radicales y peronistas, con una asistencia de alrededor de 700 personas. La columna marchó desde la Plaza Pringles hasta el Concejo Deliberante de Rosario. Hablaron el intendente Horacio Usandizaga y el concejal peronista Pedro Bluma. En los años siguientes, esa convocatoria bipartidaria rosarina se repitió bajo la consigna “Memoria y alerta contra los golpes de Estado”.

2.3 Las marchas de las Madres de Plaza de Mayo[editar]

En 1985, las Madres de Plaza de Mayo, encabezadas por Hebe de Bonafini, comenzaron a marchar de manera sostenida para darle al 24 de marzo un significado popular y masivo. La primera movilización de esa serie se realizó el 21 de marzo, pocos días antes del inicio del Juicio a las Juntas.

Las Madres de Plaza de Mayo y las Abuelas de Plaza de Mayo mantenían reservas frente a la CONADEP, porque no integraron la comisión y porque consideraban que el informe oficial omitía el plan sistemático de sustracción de niños y la identidad política de las personas desaparecidas.[1] Las marchas del 24 de marzo se plantearon, desde ese origen, como un espacio de presión popular para evitar la impunidad.

Uno de los momentos más característicos de aquellas marchas y de todas las posteriores es la invocación colectiva:

— 30.000 detenidos-desaparecidos…
— ¡Presentes!
— ¡Ahora y siempre!
— ¡Ahora y siempre!
— ¡Ahora y siempre!

El primer gran objetivo de las movilizaciones fue el reclamo de juicio y castigo a los responsables del terrorismo de Estado. Con el correr de los años, las mismas consignas se sostuvieron frente a las leyes de Punto Final y Obediencia Debida y a los indultos que consolidaron impunidad durante los gobiernos de Alfonsín y Menem.

2.4 Decreto 314 de 1998[editar]

El 23 de marzo de 1998, el presidente Carlos Menem dictó el decreto 314/98. La norma dispuso que cada año los establecimientos educativos dedicaran el 24 de marzo al análisis crítico del golpe de Estado y a “recordar a las víctimas tanto de la violencia irracional desatada por los grupos armados como de la represión ilegal”.[2]

Ese texto incorporó una interpretación en clave de teoría de los dos demonios, al equiparar la violencia de los grupos armados con la represión estatal ilegal. La redacción fue cuestionada por organismos de derechos humanos, porque la dictadura no fue una respuesta a una violencia simétrica, sino un aparato estatal de aniquilamiento.[3]

2.5 Ley 25.633 de 2002[editar]

El 2 de agosto de 2002, durante la presidencia de Eduardo Duhalde, el Congreso de la Nación sancionó la ley 25.633. Esa norma creó el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, con el fin de conmemorar a las víctimas de la dictadura. La ley no le otorgó, en ese momento, carácter de feriado.

La sanción se produjo en un contexto de crisis política, económica y social posterior a diciembre de 2001, cuando las demandas de memoria y justicia volvieron a ocupar un lugar central en la agenda pública.

2.6 Ley 26.085: feriado nacional inamovible[editar]

En 2006, durante el gobierno de Néstor Kirchner, se sancionó la ley 26.085, que convirtió al 24 de marzo en feriado nacional inamovible. El proyecto fue impulsado por el Poder Ejecutivo y aprobado con el voto mayoritario del Frente para la Victoria. La oposición de entonces —Unión Cívica Radical, PRO, Coalición Cívica ARI y Partido Socialista— votó en contra o se abstuvo.

La ley consolidó la fecha como día no laborable en todo el territorio nacional. Algunos referentes del movimiento de derechos humanos, como el premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel y Nora Cortiñas, de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, manifestaron objeciones al proyecto. También la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos se opuso. Sus críticas señalaban, entre otras cosas, que el feriado podía despolitizar la fecha y vaciarla de su contenido de lucha.

2.7 Intento de feriado móvil en 2017[editar]

En enero de 2017, el presidente Mauricio Macri dictó un decreto de necesidad y urgencia que incluía al 24 de marzo entre los feriados movibles. La medida formaba parte de una reorganización general de feriados con fines turísticos.

El anuncio provocó un rechazo rápido del Partido Justicialista y de los organismos de derechos humanos, que consideraron inaceptable modificar la condición inamovible de una fecha vinculada a la memoria. Once días después, Macri dictó otro decreto de necesidad y urgencia que revocó la movilidad del 24 de marzo y lo restableció como feriado fijo.

2.8 El spot oficial de 2024 y la controversia[editar]

El 24 de marzo de 2024, durante la presidencia de Javier Milei, la cuenta oficial de la Casa Rosada publicó un video institucional con una versión propia sobre el golpe de 1976. El spot incluyó el testimonio de la hija del capitán Humberto Viola y los comentarios del periodista Juan Bautista Yofre y del exguerrillero Luis Labraña. En el video se afirmó que la cifra de 30.000 desaparecidos era falsa y que “lo de los 30.000 fue falso, lo puse yo”.

El spot no mencionó el informe Nunca más, ni las sentencias judiciales dictadas en causas por crímenes de lesa humanidad. El cierre del mensaje proponía “que nos demos la mano y miremos todos juntos para adelante”.

La pieza generó un fuerte debate público y fue interpretada por organismos de derechos humanos, partidos políticos y sectores académicos como un intento de reescribir la historia oficial y relativizar el terrorismo de Estado.

3. Cómo se conmemora[editar]

3.1 Marchas y actos centrales[editar]

Cada 24 de marzo se realizan en Argentina movilizaciones multitudinarias, actos y actividades culturales. La marcha central suele tener lugar en la ciudad de Buenos Aires, con concentración en Plaza de Mayo o en los alrededores del Congreso de la Nación. También se realizan actos en las principales ciudades del país, como Rosario, Córdoba, Mendoza, La Plata y Santa Fe.

Las convocatorias son impulsadas por un amplio arco de organismos de derechos humanos, centrales sindicales, movimientos sociales, organizaciones estudiantiles, partidos políticos y colectivos de familiares de víctimas. A lo largo de los años, las marchas han tenido distinto grado de unidad o fragmentación según el contexto político.

3.2 Consignas y símbolos[editar]

Entre las consignas más repetidas se encuentran:

  • “30.000 detenidos-desaparecidos ¡Presentes! ¡Ahora y siempre!”
  • “Memoria, verdad y justicia”
  • “Nunca más”
  • “Son 30.000”

También tienen presencia los pañuelos blancos de las Madres de Plaza de Mayo, los pañuelos con nombres de desaparecidos, las fotos de las víctimas y las siluetas que recuerdan a quienes ya no están. Las rondas y pañuelos son símbolos centrales de la jornada.

3.3 Actividades educativas y culturales[editar]

En el ámbito educativo, la fecha integra el calendario escolar y da lugar a clases, talleres, proyecciones y discusión de materiales sobre la dictadura. El decreto 314/98 dispuso el análisis crítico del golpe en las escuelas; posteriormente las políticas públicas de memoria ampliaron esa tarea con programas específicos.

Museos, centros culturales, universidades y sitios de memoria organizan paneles, muestras, presentaciones de libros y proyecciones. En muchos casos, las actividades se extienden durante toda la semana del 24 de marzo.

4. Debates y disputas sobre la memoria[editar]

4.1 La cifra de desaparecidos[editar]

La cifra de 30.000 detenidos-desaparecidos es el número simbólico y político más utilizado en las marchas. No se trata de un censo exacto, sino de una construcción colectiva que expresa la magnitud de la represión. El informe Nunca más documentó alrededor de 8.961 casos, pero los organismos de derechos humanos sostienen que el número real de víctimas fue mayor.[4]

La comunidad LGBT reivindica en ocasiones la cifra de 30.400 personas desaparecidas, al incorporar más de 400 casos de personas LGBT que, según ese colectivo, no fueron adecuadamente visibilizados en el informe de la CONADEP.[5]

4.2 Teoría de los dos demonios[editar]

La lectura del pasado dictatorial ha estado atravesada por la disputa entre la memoria vinculada al “Nunca más” y la teoría de los dos demonios, que equipara la violencia guerrillera con el terrorismo de Estado. El decreto 314/98 utilizó, en parte, ese lenguaje.

Esa interpretación ha sido criticada por considerar que omite el carácter sistemático, masivo y estatal de la represión, y porque convierte a las víctimas de la dictadura en un actor equiparable a los grupos armados.

4.3 Posiciones de organismos y partidos[editar]

Los organismos de derechos humanos han sostenido históricamente la exigencia de juicio y castigo, el repudio a los indultos y a las leyes de impunidad, y la reivindicación de la militancia política y social de las personas desaparecidas. En distintas coyunturas, algunos sectores expresaron diferencias sobre la forma de conmemorar, el uso del feriado o el rol del Estado.

En el plano partidario, el feriado del 24 de marzo recibió apoyos mayoritarios a partir de 2006, aunque la oposición de entonces votó en contra o se abstuvo. Con el tiempo, la fecha se consolidó como parte del calendario institucional argentino.

5. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]

La fecha tiene resonancia en América Latina y en las comunidades argentinas en el exterior. En ciudades con importante presencia de exiliados y migrantes argentinos, como Montevideo, Santiago de Chile, Madrid, Barcelona o Ciudad de México, se suelen realizar actos, vigilias o actividades culturales en torno al 24 de marzo.[6]

El vínculo regional con las dictaduras del Cono Sur y con los procesos de memoria de Chile, Uruguay y otros países genera que la conmemoración argentina sea seguida también por organizaciones de derechos humanos de la región.

6. Normativa y vigencia[editar]

La normativa principal está compuesta por la ley 25.633, que creó el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, y la ley 26.085, que le otorgó carácter de feriado nacional inamovible. A estas se suman el decreto 314/98, de carácter educativo, y los decretos de 2017 que restablecieron la condición de feriado fijo.

Hasta marzo de 2026, el feriado permanece inamovible.[7] Cualquier modificación posterior requeriría una nueva norma legal o un decreto de necesidad y urgencia, y seguramente provocaría una nueva controversia pública.

Notas[editar]


  1. Las Madres y Abuelas no integraron la CONADEP y cuestionaron la calificación genérica de muchas víctimas como “terroristas”, así como la omisión de la actuación política de las personas desaparecidas. ↩︎

  2. El decreto 314/98 lleva la fórmula “violencia irracional desatada por los grupos armados como de la represión ilegal”, que ha sido señalada como una formulación propia de la teoría de los dos demonios. ↩︎

  3. La teoría de los dos demonios sostiene una simetría moral entre la guerrilla y la represión estatal, y ha sido ampliamente debatida en la historiografía y en el campo de los derechos humanos. ↩︎

  4. El informe Nunca más de la CONADEP documentó unos 8.961 casos de desaparición. El número 30.000 es una cifra simbólica sostenida por organismos de derechos humanos y por las movilizaciones. ↩︎

  5. La comunidad LGBT reivindica el número simbólico de 30.400 personas desaparecidas, al sumar más de 400 casos de personas LGBT que no habrían sido visibilizados en el informe de la CONADEP. ↩︎

  6. Se han registrado actos en ciudades con diáspora argentina, aunque su alcance y continuidad varían según el país[sin verificar]. ↩︎

  7. Según la normativa vigente, el 24 de marzo permanece como feriado nacional inamovible. ↩︎