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Elección presidencial de Chile de 2009-2010

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Elección presidencial de Chile
2009-2010
PaísChile
TipoPresidencial, nivel nacional
Período11 de marzo de 2010 al 11 de marzo de 2014
Primera vueltaDomingo 13 de diciembre de 2009
Segunda vueltaDomingo 17 de enero de 2010
Registrados8.285.186
Participación (1.ª vuelta)[sin verificar]87,66 %
Participación (2.ª vuelta)86,94 %
PredecesoraMichelle Bachelet
SucesorSebastián Piñera
Candidatura ganadora
CandidatoSebastián Piñera (RN)
CoaliciónCoalición por el Cambio
Votos (2.ª vuelta)3.591.182
Porcentaje (2.ª vuelta)51,61 %

1. Resumen[editar]

La elección presidencial de Chile para el período 2010-2014 se realizó en dos etapas. Cuatro candidatos compitieron en la primera vuelta, celebrada el domingo 13 de diciembre de 2009, en conjunto con las elecciones de diputados y senadores. Como ninguno de los postulantes alcanzó la mayoría absoluta de los votos válidamente emitidos, se convocó a una segunda vuelta el domingo 17 de enero de 2010 entre los dos candidatos más votados: el representante de la Coalición por el Cambio, Sebastián Piñera, y el abanderado de la Concertación de Partidos por la Democracia, Eduardo Frei Ruiz-Tagle.

En la primera vuelta, Piñera obtuvo 3.074.164 votos, equivalentes al 44,06 %, mientras que Frei alcanzó 2.065.061 sufragios (29,59 %). El diputado independiente Marco Enríquez-Ominami logró un tercer lugar con 1.405.124 votos (20,14 %) y el representante del pacto de izquierda Juntos Podemos Más, Jorge Arrate, sumó 433.195 preferencias (6,21 %).[1]

En el balotaje, Piñera se impuso con 3.591.182 votos (51,61 %) frente a 3.367.790 de Frei (48,39 %). Con ese resultado, Piñera se convirtió en el primer presidente de centroderecha elegido democráticamente desde 1958, rompiendo una sucesión de cuatro gobiernos consecutivos de la Concertación que se extendió por veinte años. Asumió el cargo el 11 de marzo de 2010.

2. Contexto político[editar]

La elección de 2009-2010 cerró dos décadas de administraciones concertacionistas iniciadas tras el retorno a la democracia en 1990. Desde la elección presidencial de 1989, la Concertación de Partidos por la Democracia —coalición integrada originalmente por la Democracia Cristiana, el Partido Socialista, el Partido por la Democracia y el Partido Radical— había ganado ininterrumpidamente las elecciones. Los presidentes Patricio Aylwin, Eduardo Frei Ruiz-Tagle, Ricardo Lagos y Michelle Bachelet pertenecieron a ese conglomerado.

La administración de Bachelet terminó con índices de aprobación elevados, lo que generó un escenario particular: la coalición gobernante enfrentó la elección con una mandataria popular, pero también con un desgaste político acumulado por dos décadas de gestión, divisiones internas y una oposición de centroderecha reorganizada tras su derrota en 2005.

Durante el gobierno de Bachelet se produjeron quiebres relevantes dentro del oficialismo. Tres dirigentes del Partido Socialista decidieron renunciar y levantar candidaturas propias: Jorge Arrate, histórico militante socialista, se vinculó al pacto de izquierda Juntos Podemos Más; el senador Alejandro Navarro formó el Movimiento Amplio Social; y el diputado Marco Enríquez-Ominami construyó una candidatura independiente que logró apoyos del Partido Ecologista y del Partido Humanista. A su vez, el Partido Regionalista de los Independientes y ChilePrimero, surgidos de escisiones de la Concertación y de otros espacios, fragmentaron aún más el panorama.

En la centroderecha, la antigua Alianza por Chile —compuesta por Renovación Nacional y la Unión Demócrata Independiente— se amplió con la incorporación de ChilePrimero y otros movimientos menores, dando origen a la Coalición por el Cambio. Esa alianza ungió a Sebastián Piñera como su candidato con relativa anticipación, a diferencia de la Concertación, que debió resolver su abanderado mediante un proceso de primarias.

De acuerdo con la Constitución chilena y la legislación electoral vigente en 2009, podían ejercer el derecho a sufragio los ciudadanos mayores de dieciocho años que no hubieran sido condenados a una pena aflictiva. Para participar, los electores debían haberse inscrito previamente en los registros electorales y presentar su cédula de identidad el día de la votación. La inscripción era voluntaria, pero una vez efectuada, el voto pasaba a ser obligatorio, salvo causales de salud o alejamiento de más de doscientos kilómetros del local de votación.

El sistema operaba sobre la base de padrones electorales construidos a partir de la inscripción voluntaria, lo que producía una brecha significativa entre la población en edad de votar y el número de personas efectivamente registradas. En esta elección, los inscritos alcanzaron 8.285.186, sobre una ciudadanía potencial estimada en 12.277.915. La diferencia se debía, en gran medida, a la baja inscripción de los jóvenes y a que la inscripción automática no entraría en vigor sino hasta reformas posteriores.[2]

La elección presidencial se realizó de forma simultánea con la elección de diputados y senadores en la primera vuelta. El sistema electoral presidencial chileno exigía mayoría absoluta —más del 50 % de los votos válidamente emitidos— para proclamar a un ganador en primera vuelta. De no alcanzarse, los dos candidatos más votados avanzaban a una segunda vuelta o balotaje.

4. Candidaturas[editar]

Coalición por el Cambio[editar]

La Coalición por el Cambio proclamó definitivamente a Sebastián Piñera como su candidato presidencial el 1 de septiembre de 2009, en un acto realizado en el Movistar Arena de Santiago al que asistieron más de 10.000 personas.[3]

Piñera, militante de Renovación Nacional y empresario, había sido candidato presidencial en 2005-2006, cuando perdió en segunda vuelta frente a Michelle Bachelet con alrededor del 47 % de los votos. Para 2009, lideró durante casi todo el período las encuestas de intención de voto, lo que facilitó que la UDI y RN lo ungieran como abanderado sin necesidad de primarias abiertas. Su candidatura fue inscrita ante el Servicio Electoral el 9 de septiembre de 2009.

Entre otros nombres que sonaron como posibles candidatos de la centroderecha figuraron Andrés Allamand (RN), José Antonio Kast, Joaquín Lavín, Pablo Longueira, Evelyn Matthei y Jacqueline van Rysselberghe (UDI), así como Fernando Flores por ChilePrimero.

Concertación de Partidos por la Democracia[editar]

La Concertación resolvió su abanderado mediante primarias regionales y escalonadas, un mecanismo inédito para el conglomerado. Inicialmente, los precandidatos con mayor respaldo en las encuestas fueron el exsecretario general de la OEA José Miguel Insulza y el expresidente Ricardo Lagos, pero ambos declinaron postular. Tras la renuncia de Soledad Alvear a su candidatura luego de las elecciones municipales de 2008, el senador y expresidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle emergió como la carta de la Democracia Cristiana y luego de los partidos Socialista y por la Democracia.

Frei enfrentó en primarias al senador radical José Antonio Gómez, presidente del Partido Radical Socialdemócrata. En la primera ronda, realizada el 5 de abril de 2009 en las regiones VI y VII, Frei obtuvo el 64,9 % de los votos y Gómez el 35,1 %, con una participación cercana a los 60.000. Al superar por más de veinte puntos a su rival, Frei fue proclamado candidato de todo el conglomerado. Inscribió su candidatura el 12 de septiembre de 2009.

Frei, hijo del expresidente Eduardo Frei Montalva, había gobernado Chile entre 1994 y 2000. Su candidatura descansaba en el respaldo de los cuatro partidos históricos de la Concertación —Democracia Cristiana, Partido Socialista, Partido por la Democracia y Partido Radical Socialdemócrata— y en el apoyo del partido regionalista Fuerza País.

Juntos Podemos Más[editar]

El pacto de izquierda extraparlamentaria Juntos Podemos Más llevó por segunda vez un candidato presidencial. En esta ocasión, el elegido fue Jorge Arrate, exministro y militante histórico del Partido Socialista que había renunciado a esa colectividad para sumarse a una convergencia liderada por el Partido Comunista y la Izquierda Cristiana.

La definición del abanderado se realizó en un congreso del pacto el 25 de abril de 2009. Arrate superó al humanista Tomás Hirsch con 1.145[sin verificar] votos frente a 331[sin verificar]. Antes de la votación, el precandidato comunista Guillermo Teillier había declinado su postulación en favor de Arrate.

Posteriormente, el Partido Humanista decidió retirar su apoyo a Arrate y respaldar a Marco Enríquez-Ominami. Ante esa retirada, Arrate se inscribió oficialmente en las listas del Partido Comunista y formalizó su candidatura como representante de Juntos Podemos Más el 9 de septiembre de 2009.

Nueva Mayoría para Chile[editar]

Marco Enríquez-Ominami, diputado en ejercicio y exmilitante del Partido Socialista, construyó su candidatura al margen de la Concertación, a la que consideraba agotada. Al no recibir el respaldo de su partido, anunció en enero de 2009 su intención de competir como independiente. Para ello debía reunir las firmas exigidas por la ley en notarías de todo el país: 36.000.

Su campaña de recolección de firmas se extendió por diversas ciudades y se apoyó en las redes sociales y en plataformas digitales. Para inscribir su candidatura, Enríquez-Ominami presentó cerca de 70.000 firmas, muy por encima del mínimo legal. Previamente, en junio de 2009, había renunciado a su militancia en el Partido Socialista, tal como lo exigía la normativa para las candidaturas independientes.

Su candidatura fue respaldada por el Partido Ecologista, el Partido Humanista —que abandonó Juntos Podemos Más— y el Movimiento Amplio Social, entre otras fuerzas menores. El pacto que lo sostuvo se denominó Nueva Mayoría para Chile.

Candidaturas fallidas[editar]

Varias figuras lanzaron candidaturas o fueron consideradas precandidatas, pero abandonaron la carrera presidencial antes de la inscripción oficial:

  • Alejandro Navarro (Movimiento Amplio Social): senador por la Región del Biobío. Oficializó su candidatura en 2008 y reunió cerca de 20.000 firmas para inscribirse, pero el 22 de septiembre de 2009 depuso su candidatura por motivos económicos y entregó su respaldo a Enríquez-Ominami.
  • Adolfo Zaldívar (Partido Regionalista de los Independientes): senador y precandidato desde diciembre de 2008. Nunca superó el 1 % de las preferencias en las encuestas y confirmó su retiro en el último día de plazo de inscripción, sin apoyar a ningún candidato.
  • Pamela Jiles: periodista de izquierda que lanzó una candidatura simbólica en 2009 bajo el lema «Somos millones los Jiles». Desistió por la imposibilidad de reunir las firmas necesarias.
  • Eduardo Artés (Partido Comunista Chileno, Acción Proletaria): representante de la ultraizquierda. Retiró su candidatura argumentando que el sistema electoral era excluyente por su costo económico.
  • Leonardo Farkas: empresario y figura mediática. Pese a rumores avivados en redes sociales, descartó públicamente una postulación presidencial en 2008.
  • Luis Molina Vega: ingeniero civil industrial de Tomé que se proclamó candidato en 2008. Con escasa difusión nacional, retiró su postulación por falta de apoyos.

5. Campaña[editar]

Legalmente, la campaña de la primera vuelta comenzó el 13 de noviembre de 2009 y se extendió hasta el 10 de diciembre de 2009. La de segunda vuelta se desarrolló entre el [sin verificar]3 y el 14 de enero de 2010[sin verificar]. No obstante, las candidaturas operaron con mucha anterioridad en la práctica, con despliegues territoriales, franjas radiales y propaganda callejera desde los primeros meses de 2009.

La franja electoral televisiva se transmitió de lunes a domingo entre las 20:40 y las 21:00 horas. La propaganda pagada en televisión estuvo prohibida, dejando a la franja como el principal espacio audiovisual de las candidaturas.

La campaña de Sebastián Piñera transitó desde una primera etapa centrada en la idea de «desalojo» de la Concertación hacia un mensaje de cercanía. La incorporación del publicista Hernán Larraín Matte —que tomó referencias de las campañas de Nicolas Sarkozy y Barack Obama— desplazó la estética tradicional de la centroderecha: se abandonaron el blanco, el azul y el rojo de la bandera en favor de tonalidades arcoíris, históricamente asociadas a la Concertación, y el himno «Un Chile así» incorporó instrumentos folclóricos como el charango y la quena, ligados tradicionalmente a la izquierda. El objetivo era conectar con un electorado cansado de la Concertación pero distante del imaginario de la derecha. Para el balotaje, el comando piñerista adoptó el lema «Súmate al cambio».

Eduardo Frei, por su parte, articuló su campaña en torno a la idea de continuidad con los gobiernos de la Concertación. Su eslogan de primera vuelta fue «Vamos a vivir mejor», acompañado de una flecha roja. En la segunda vuelta, la campaña buscó ampliar la base hacia votantes de izquierda no convencidos, con la consigna «No da lo mismo» y el lema «Todos por Chile, todos por Frei».

Marco Enríquez-Ominami centró su discurso en la renovación política, la juventud y la crítica a las dos coaliciones dominantes. Sus lemas fueron «Marco por ti» y «Chile cambió». A diferencia de las campañas de Piñera y Frei, evitó en buena medida las gigantografías y los rayados masivos, apostando por una estrategia de menor escala y mayor presencia en redes.

Jorge Arrate hizo de la identidad de izquierda su principal bandera. Su propaganda evocó la figura de Salvador Allende y reprodujo la simbología de la Unidad Popular, reinterpretando el emblema de la V y la A como «Vota Arrate». La campaña, con un presupuesto más limitado, apeló a los socialistas descontentos con la decisión del Partido Socialista de respaldar a Frei, bajo la consigna «Socialistas votan por socialista». Su lema fue «Marca la diferencia».[4]

6. Debates[editar]

Se realizaron al menos cinco debates presidenciales entre los cuatro candidatos durante la primera vuelta:

  1. 23 de septiembre de 2009: primer debate televisivo, organizado por Televisión Nacional de Chile y moderado por Alejandro Guillier.
  2. 9 de octubre de 2009: primer debate radial, organizado por la Asociación Chilena de Radiodifusoras (Archi) junto con la Universidad Mayor. Participaron los periodistas Alejandro de la Carrera, Verónica Franco, Cony Stipicic y Beatriz Sánchez, con medición simultánea mediante grupos focales y encuestas telefónicas.
  3. 6 de noviembre de 2009: debate de la Asociación Nacional de la Prensa realizado en Talca, el primero en realizarse fuera de Santiago. Fue transmitido por CNN Chile.
  4. 9 de noviembre de 2009: debate del programa «Chile debate», transmitido por Canal 13 y conducido por Daniel Matamala y Constanza Santa María.
  5. 16 de noviembre de 2009: debate de la Asociación Nacional de Televisión (Anatel), transmitido en cadena por los canales Mega, TVN, Red Televisión, Canal 13, Chilevisión, UCV Televisión y Telecanal. Moderaron Catalina Edwards, Amaro Gómez-Pablos, Felipe Vidal, Iván Valenzuela y Fernando Paulsen.

Un sexto encuentro estaba previsto para el 17 de noviembre de 2009 en el marco del Encuentro Nacional de Empresarios (Enade). Solo asistieron Piñera y Enríquez-Ominami; Frei optó por asistir al debate presupuestario en el Senado y Arrate se ausentó por problemas de salud.

7. Resultados[editar]

Primera vuelta[editar]

[ Desplegar / Plegar resultados de la primera vuelta ]
CandidatoPartido / CoaliciónVotosPorcentaje
Sebastián PiñeraRenovación Nacional — Coalición por el Cambio3.074.16444,06 %
Eduardo Frei Ruiz-TaglePartido Demócrata Cristiano — Concertación2.065.06129,59 %
Marco Enríquez-OminamiIndependiente — Nueva Mayoría para Chile1.405.12420,14 %
Jorge ArratePartido Comunista — Juntos Podemos Más433.1956,21 %
Total votos válidos6.977.544
Votos en blanco86.172
Votos nulos200.420
Total sufragios emitidos7.264.136100 %

Segunda vuelta[editar]

[ Desplegar / Plegar resultados de la segunda vuelta ]
CandidatoPartido / CoaliciónVotosPorcentaje
Sebastián PiñeraRenovación Nacional — Coalición por el Cambio3.591.18251,61 %
Eduardo Frei Ruiz-TaglePartido Demócrata Cristiano — Concertación3.367.79048,39 %
Total votos válidos6.958.972
Votos en blanco54.909
Votos nulos189.490
Total sufragios emitidos7.203.371100 %

La participación en la primera vuelta alcanzó el 87,66 % y en la segunda el 86,94 %, ambas calculadas sobre el total de inscritos. En la primera vuelta, el voto se concentró en Piñera y Frei, que juntos superaron el 73 % de los votos válidos. La votación de Enríquez-Ominami, aunque lejana del balotaje, representó un caudal significativo que obligó a ambas coaliciones a disputar activamente a su electorado en la segunda vuelta.

Piñera ganó la segunda vuelta con una ventaja de 223.392 sufragios sobre Frei. Aunque obtuvo la mayoría de los votos válidos, su porcentaje sobre el total de sufragios emitidos —incluidos blancos y nulos— fue de aproximadamente 49,86 %, por lo que no alcanzó la mayoría absoluta de todos los votos emitidos en la segunda vuelta. Fue el primer presidente elegido desde 1989 sin superar el 50 % del total de sufragios emitidos en el balotaje.[5]

8. Consecuencias[editar]

La victoria de Piñera puso fin a veinte años de gobiernos de la Concertación. El 11 de marzo de 2010 asumió la presidencia en una ceremonia de cambio de mando marcada por las réplicas del terremoto del 27 de febrero de ese año, que golpeó a Chile poco antes del traspaso de mando.

El resultado también reconfiguró el sistema de partidos chileno. La Concertación mantuvo su identidad como bloque opositor, mientras que la Coalición por el Cambio se consolidó como la alianza de gobierno. Cuatro años más tarde, en la elección de 2013, Bachelet volvió a postular —esta vez por la Nueva Mayoría— y derrotó a la candidata oficialista Evelyn Matthei, en un ciclo de alternancia que marcó la política chilena de la década siguiente.

Para la centroderecha, la elección de Piñera significó un hito simbólico e histórico: fue la primera vez desde la elección de 1958 que un candidato de ese sector ganaba democráticamente la presidencia. Para la Concertación, la derrota obligó a un proceso de redefinición de su identidad, de sus liderazgos y de su propuesta política, que culminó con la conformación de nuevos pactos en la segunda mitad de la década de 2010.

En términos institucionales, la elección se desarrolló sin denuncias de fraude y con una amplia participación. El Servicio Electoral cumplió con la organización del proceso y la publicación de resultados, y la transición entre administraciones se realizó de manera ordenada, pese a la emergencia nacional derivada del terremoto.

9. Presencia hispanoamericana[editar]

La elección presidencial chilena de 2009-2010 recibió cobertura en toda América Latina, tanto por la alternancia política que representaba como por el contexto regional de la época. En varios países del continente, los procesos electorales chilenos eran observados como referencia institucional por su estabilidad y continuidad democrática.

El triunfo de Piñera fue interpretado por analistas regionales como parte de un ciclo de avance de la centroderecha en países con gobiernos de izquierda o centroizquierda, aunque la comparación con otros procesos latinoamericanos fue objeto de debate. La victoria de la oposición en Chile también fue leída como una señal de madurez democrática, al producirse una alternancia pacífica entre coaliciones que se habían alternado el poder durante dos décadas.[6]

La comunidad de académicos, periodistas y observadores electorales del mundo hispanohablante también prestó atención al auge de la candidatura de Marco Enríquez-Ominami, vista como una manifestación temprana del descontento electoral con las estructuras tradicionales, fenómeno que años más tarde se expresaría en distintos movimientos políticos de la región. La elección quedó registrada, así, como un caso de estudio significativo para la política comparada latinoamericana de la década de 2010.


  1. Los porcentajes oficiales se calculan sobre los votos válidamente emitidos, es decir, excluyendo blancos y nulos. Si se consideran todos los sufragios emitidos, el porcentaje de Piñera en segunda vuelta baja levemente por debajo de la mayoría absoluta. ↩︎

  2. El proyecto de ley de inscripción automática y voto voluntario se encontraba en discusión legislativa en 2009, pero no alcanzó a regir para esta elección. Esa reforma modificó de manera sustantiva el padrón electoral chileno en elecciones posteriores. ↩︎

  3. El acto incluyó presentaciones musicales de Los Charros de Lumaco y del cantante Américo, un formato inusual para un evento político de centroderecha en Chile, pensado para proyectar una imagen de cercanía. ↩︎

  4. Catálogo de lemas adicionales: Piñera utilizó «Así queremos Chile» y «Bienvenido al cambio» en primera vuelta; Frei usó «Vamos a vivir mejor» y «Todos por Chile, todos por Frei»; Enríquez-Ominami, «Marco por ti»; y Arrate, «Marca la diferencia». ↩︎

  5. La distinción entre votos válidamente emitidos y sufragios totales es relevante en la discusión sobre legitimidad de la elección de Piñera. Sus partidarios subrayaron la mayoría entre los votos válidos; sus críticos destacaron que, considerando blancos y nulos, no alcanzó la mayoría absoluta de los sufragios totales. ↩︎

  6. La prensa hispanoamericana de la época siguió especialmente la figura de Piñera por su perfil empresarial y mediático, así como el debate sobre el fin del ciclo concertacionista. En países como Argentina, Perú y México, la elección chilena se analizó como referencia para discutir la relación entre estabilidad política y alternancia. ↩︎