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Enfermedad por el virus del Ébola

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Sinónimos Enfermedad del Ébola, fiebre hemorrágica del Ébola (FHE), enfermedad del ébolavirus
Agente causal Ebolavirus (género Ebolavirus, familia Filoviridae)
Especies identificadas Zaire ebolavirus (ZEBOV), Sudan ebolavirus (SUDV), Taï Forest ebolavirus (TAFV), Bundibugyo ebolavirus (BDBV), Reston ebolavirus (RESTV)
Transmisión Contacto directo con sangre u otros fluidos corporales de personas o animales infectados
Período de incubación Generalmente 8 a 10 días; rango de 2 a 21 días
Síntomas iniciales Fiebre, dolor de garganta, dolores musculares, dolor de cabeza; luego vómitos, diarrea, disfunción hepática y renal
Letalidad Variable según brote y cepa; con frecuencia entre 50 % y 90 %
Clasificación de bioseguridad Nivel 4 de bioseguridad; patógeno de categoría A
CIE-10 A98.4
CIE-9 065.8
CIAP-2 A77
MeSH D019142

1. Resumen[editar]

La enfermedad por el virus del Ébola (EVE), también llamada enfermedad del ébolavirus, fiebre hemorrágica del Ébola (FHE) o simplemente ébola, es una enfermedad infecciosa causada en el ser humano por virus del género Ebolavirus. La forma recomendada de escritura en español es «ébola», con minúscula inicial.[1]

Normalmente los síntomas comienzan entre los ocho días y las tres semanas después de haber contraído el virus, con fiebre, dolor de garganta, dolores musculares y dolor de cabeza. Por lo general, siguen náuseas, vómitos y diarrea, junto con fallo hepático y renal. En ese momento, algunos pacientes empiezan a sufrir complicaciones hemorrágicas.

El virus puede contraerse por contacto con la sangre o los fluidos corporales de animales infectados, generalmente monos o murciélagos de la fruta. No se ha documentado la transmisión aérea en el entorno natural. Se cree que los murciélagos de la fruta son portadores del virus y pueden contagiarlo sin resultar afectados. Una vez que un ser humano resulta infectado, la enfermedad también puede contagiarse entre personas. Los supervivientes de sexo masculino pueden transmitir la enfermedad a través del semen hasta por un año y medio.

La enfermedad es causada por cualquiera de las cinco especies de virus ébola identificadas: Bundibugyo ebolavirus (BDBV), Reston ebolavirus (RESTV), Sudan ebolavirus (SUDV), Taï Forest ebolavirus (TAFV) y Zaire ebolavirus (ZEBOV). La especie Zaire es la responsable de la mayor parte de los brotes históricos y de las mayores tasas de letalidad.

La infección por el virus del Ébola fue identificada por primera vez en Sudán y la República Democrática del Congo en 1976. La enfermedad aparece normalmente en brotes en las regiones tropicales del África subsahariana. Hasta 2014, los brotes solo habían afectado a regiones concretas de África. A partir de la epidemia de 2014 originada en África Occidental, se produjeron contagios en otros continentes. El brote de 2014-2016 fue el más virulento, y afectó principalmente a Guinea, Sierra Leona y Liberia, aunque también se registraron casos en Nigeria, Senegal, Mali, España, Estados Unidos y otros países.

No se dispone de un tratamiento médico curativo; los esfuerzos realizados para ayudar a los pacientes infectados consisten en administrarles sales de rehidratación oral o fluidos intravenosos. Desde 2019 existe una vacuna autorizada para la prevención de la enfermedad.

2. Virología[editar]

2.1. Clasificación y especies[editar]

Los virus causantes de la enfermedad pertenecen al género Ebolavirus, dentro de la familia Filoviridae. Son virus de ARN monocatenario de sentido negativo. Las cinco especies reconocidas que pueden infectar al ser humano son:

  • Zaire ebolavirus (ZEBOV) — la especie más letal, con tasas de letalidad que han llegado hasta el 90 % en algunas epidemias, con una media en torno al 83 %. Es la que causó el primer brote documentado en 1976 y la gran epidemia de África Occidental de 2014-2016.
  • Sudan ebolavirus (SUDV) — identificada también en 1976, con tasas de letalidad de alrededor del 50 % en varios brotes.
  • Taï Forest ebolavirus (TAFV) — descubierta en Costa de Marfil en 1994, a partir de chimpancés infectados.
  • Bundibugyo ebolavirus (BDBV) — identificada en Uganda en 2007, en un brote en la región fronteriza con la República Democrática del Congo.
  • Reston ebolavirus (RESTV) — identificada en 1989 en primates importados a Estados Unidos desde Filipinas. Es la única de las cinco que no ha causado enfermedad sintomática en humanos, aunque puede infectar al ser humano y a cerdos.

2.2. Reservorio natural[editar]

Se considera que los murciélagos frugívoros son posiblemente los huéspedes naturales del virus del Ébola en África. Entre las especies señaladas como probables reservorios figuran Hypsignathus monstrosus, Epomops franqueti y Myonycteris torquata. Por ello, la distribución geográfica de los ebolavirus puede coincidir inicialmente con la de dichos murciélagos.

Estudios recientes muestran que el virus del Ébola ha coexistido con los murciélagos por al menos 25 millones de años en una especie de carrera armamentista, en la que ambas especies han coevolucionado: los murciélagos han desarrollado mecanismos de protección y el virus, probablemente en respuesta, ha desarrollado nuevos mecanismos para infectarlos.[2]

3. Transmisión[editar]

3.1. Transmisión de animales a humanos[editar]

El virus del Ébola se introdujo en la población humana como consecuencia de un contacto directo con la sangre, secreciones, órganos u otros líquidos corporales de animales infectados. Este virus solo se transmite por contacto directo con fluidos del cuerpo infectado de mamíferos. En África se han comprobado casos de infección asociados a la manipulación de chimpancés, gorilas, murciélagos de la fruta, monos, antílopes de los bosques y puercoespines infectados que habían sido encontrados muertos o enfermos en la selva. Incluso luego de prácticas de embalsamamiento continúa el riesgo de contagio.

El consumo de carne de caza (murciélagos, monos y otros animales selváticos) está ligado a la transmisión de varias enfermedades humanas, entre ellas el ébola.

3.2. Transmisión de persona a persona[editar]

Una vez que el virus se introduce en la comunidad, se propaga mediante la transmisión de persona a persona, debido al contacto estrecho con la sangre, secreciones, órganos u otros líquidos corporales de personas infectadas. Se ha descrito la transmisión por contacto con saliva, sudor, sangre, semen, flujo vaginal y otros líquidos biológicos, así como con vómitos, orina y heces, tanto de personas vivas como fallecidas.

Las ceremonias de inhumación en las cuales los integrantes del cortejo fúnebre tienen contacto directo con el cadáver pueden desempeñar una función significativa en la transmisión. En ciertas aldeas africanas, los ritos funerarios que implican tocar y lavar el cuerpo del difunto han sido identificados como factores que amplifican los brotes.

Los supervivientes de sexo masculino pueden transmitir la enfermedad a través del semen durante un período prolongado tras la recuperación clínica. Este hallazgo obliga a mantener medidas de vigilancia en los sobrevivientes y a ofrecer orientación sobre prácticas sexuales seguras.

3.3. Transmisión indirecta y fómites[editar]

También se ha documentado la transmisión indirecta a través de fómites u objetos contaminados con fluidos corporales de personas o animales infectados. El riesgo depende de la cantidad de virus presente en la superficie y de las condiciones de manipulación.

3.4. Número básico de reproducción[editar]

El número básico de reproducción (R₀) del ébola es bajo comparado con otras enfermedades contagiosas como el sarampión, el SARS, el VIH o la pandemia de gripe de 1918. En el caso del ébola, el R₀ se sitúa entre 1.2 y 1.9, lo que significa que cada persona infectada contagia, en promedio, a entre 1.2 y 1.9 personas durante el período de infección.[3]

Este valor relativamente bajo implica que, con medidas de aislamiento temprano, rastreo de contactos y prácticas de entierro seguro, es posible interrumpir las cadenas de transmisión, incluso en contextos de brotes urbanos.

4. Cuadro clínico[editar]

4.1. Período de incubación[editar]

El período de incubación habitual es de 8 a 10 días, pero puede variar entre 2 y 21 días. Durante este tiempo, la persona infectada no presenta síntomas y no se considera transmisora, sino a partir del inicio de la sintomatología.

4.2. Síntomas iniciales[editar]

La sintomatología del ébola en la fase inicial es parecida a un estado gripal caracterizado por fatiga, fiebre, cefaleas y dolor en las articulaciones, los músculos y el abdomen. También son comunes el vómito, la diarrea y la pérdida de apetito. Otros síntomas menos frecuentes incluyen dolor de garganta, dolor en el pecho, hipo, dificultad para respirar y para tragar. Los primeros síntomas pueden ser similares a los de la malaria, el dengue u otras fiebres tropicales, antes de que la enfermedad progrese a la siguiente fase.

En aproximadamente 5-50 % de los casos, las manifestaciones cutáneas pueden incluir una erupción maculopapular.

4.3. Fase hemorrágica[editar]

La fase de sangrado suele comenzar a los 5-7 días de las primeras manifestaciones sintomáticas del EVE. En el 40-50 % de los casos se produce sangrado en las mucosas y en las zonas de punción. Las hemorragias internas y subcutáneas se manifiestan en forma de enrojecimiento de los ojos y tos, vómitos o excreciones con sangre. En la piel, se crean petequias, equimosis y hematomas, especialmente allí donde se haya puncionado la piel con inyecciones.

En el análisis de sangre se detectan leucocitosis neutrofílica, trombocitopenia y anemia. La muerte se produce, por lo general, en la segunda semana de la enfermedad, debido a hemorragias y shock hipovolémico por la pérdida de líquidos o sangre.

5. Diagnóstico[editar]

El reconocimiento clínico se basa en la evaluación de antecedentes epidemiológicos, como la permanencia en un área endémica, el contacto con pacientes o animales infectados y la participación en ceremonias fúnebres, junto con los síntomas clínicos característicos.

Para confirmar el diagnóstico se hacen pruebas de sangre que permiten detectar anticuerpos específicos, ARN viral o el propio virus. Las pruebas de laboratorio especializadas detectan antígenos específicos y/o genes del virus. El virus también puede ser aislado en cultivo celular.

Dado que las muestras de sangre y otros fluidos de pacientes infectados se asocian con un mayor riesgo de infección, su manipulación debe llevarse a cabo en el nivel máximo de protección biológica (nivel 4 de bioseguridad). También se analizan muestras de saliva y orina.

Por lo general, antes de confirmar el diagnóstico se descartan otras enfermedades con síntomas parecidos, como la malaria, el cólera, la fiebre tifoidea, la meningitis y otras fiebres hemorrágicas víricas.

6. Tratamiento y prevención[editar]

6.1. Tratamiento de soporte[editar]

No existe un tratamiento médico curativo específico. El tratamiento usado durante los brotes consiste principalmente en dar apoyo al organismo del afectado contra la infección e incluye: reducir al mínimo los procedimientos invasivos; reequilibrar los niveles de fluidos y electrolitos para contrarrestar la deshidratación; administrar anticoagulantes en la infección temprana para prevenir o controlar la coagulación intravascular diseminada; administrar procoagulantes en la infección tardía para controlar hemorragias; mantener los niveles de oxígeno; gestionar el dolor; y administrar antibióticos o antimicóticos para el tratamiento de infecciones oportunistas secundarias.

La administración temprana de sales de rehidratación oral (agua con azúcar y sal) o de fluidos intravenosos puede reducir la mortalidad al evitar el shock hipovolémico.

6.2. Antivirales y tratamientos experimentales[editar]

Entre los fármacos utilizados de manera experimental en algunos casos figuran:

  • ZMapp — un suero experimental desarrollado a partir de anticuerpos monoclonales, probado en animales y administrado a algunos pacientes durante la epidemia de 2014.
  • Favipiravir — medicamento antivírico que ha mostrado eficacia en modelos animales.
  • Brincidofovir — agente antiviral ensayado en casos clínicos.
  • Clomifeno y toremifeno — moduladores selectivos de receptores de estrógeno que podrían inhibir la progresión de la enfermedad según estudios iniciales en animales.

6.3. Vacunas[editar]

En 2015 comenzó la fase de pruebas de una vacuna contra el ébola, comprobándose en los ensayos preliminares una efectividad del 100 %. En 2019, la Organización Mundial de la Salud y la Agencia Europea de Medicamentos autorizaron la comercialización de la vacuna rVSV∆G-ZEBOV-GP, la primera destinada a la inmunización de sujetos de 18 o más años en riesgo de infección. Esta vacuna se utiliza principalmente en campañas de vacunación en anillo durante brotes.[4]

6.4. Medidas de prevención[editar]

La prevención incluye la reducción del contagio de la infección de monos o cerdos al hombre. Una forma de llevarlo a cabo sería la verificación de la infección en dichos animales y su matanza y posterior eliminación de los cuerpos en caso de detección de la enfermedad. También es de ayuda una adecuada cocción de la carne, así como llevar ropa protectora durante su manipulación.

En entornos de salud y en contacto con personas infectadas, se recomienda usar equipo de protección personal, lavarse las manos con frecuencia y manipular con especial precaución las muestras de tejidos o fluidos corporales de pacientes infectados.

7. Historia y brotes[editar]

7.1. Primer brote documentado: 1976[editar]

El primer brote documentado de ébola ocurrió en 1976, simultáneamente en Zaire y Sudán, zonas que hoy pertenecen a la República Democrática del Congo y a Sudán del Sur, respectivamente. En ese momento se detectaron 3 418 casos y 2 830 muertes, con una tasa de letalidad del 83 %. Este brote fue causado por el virus ébola-Zaire, una de las cepas más epidémicas y mortales de la historia.

El primer caso registrado del brote de Zaire fue Mabalo Lokela, un profesor de escuela de 44 años que volvía de un viaje por el norte de Zaire. Su alta fiebre fue diagnosticada inicialmente como malaria, y en consecuencia se le administró quinina. Una semana después, sus síntomas incluían vómitos incontrolables, diarrea sangrienta, dolor de cabeza, mareos y dificultades respiratorias. Más tarde empezó a sangrar por nariz, boca y ano, y murió el 8 de septiembre de 1976, apenas 14 días después de manifestársele los primeros síntomas.[5]

7.2. La cepa ébola-Zaire y sus brotes[editar]

La cepa ébola-Zaire tiene la mayor tasa de mortalidad, hasta 90 % en algunas epidemias, con una media de un 83 %. Desde 1976, ha causado brotes recurrentes en África central y occidental.

Los principales brotes documentados de la cepa ébola-Zaire incluyen:

[ Desplegar / Plegar: brotes de la cepa ébola-Zaire ]
Período Lugar Casos / muertes (letalidad)
1994: diciembre-febrero Gabón 49/29 (59 %)
1995: abril-junio Zaire (actual RDC) 345/256 (74 %)
1996: enero-abril Gabón 93/68 (73 %)
2001/2002: octubre-marzo Gabón y República del Congo 122/96 (79 %)
2002/2003: diciembre-abril República del Congo, villas de Mbomo y Kellé en Cuvette Ouest 143/128 (90 %)
2003: noviembre-diciembre República del Congo, villas de Mbomo y Mbandza en Cuvette Ouest 35/29 (83 %)
2007: abril-octubre Kasai Occidental (República Democrática del Congo) 264/187 (71 %)
2012: julio-octubre Uganda 24/17 (71 %)
2012: septiembre-noviembre República Democrática del Congo 62/34 (55 %)
2014-2016 Guinea, Liberia, Sierra Leona (brote de África Occidental) 28 610/11 308 (39 %)
2017: desde abril República Democrática del Congo 8/4
2021: desde febrero Guinea / República Democrática del Congo 30/15

7.3. La gran epidemia de África Occidental de 2014-2016[editar]

En 2014 surgió el mayor brote de la historia de esta cepa y también el mayor brote de ébola registrado hasta entonces, afectando inicialmente a Guinea-Conakry y expandiéndose posteriormente a Sierra Leona, Liberia y Nigeria.

El 8 de agosto de 2014, la Organización Mundial de la Salud decretó la situación como «emergencia pública sanitaria internacional» y recomendó medidas para detener su transmisión en medio de la expectante preocupación mundial ante el riesgo de pandemia global. Entre ellas, pedía a los países donde se habían detectado afectados que declarasen emergencia nacional y hacía una llamada a la solidaridad internacional. La declaración se producía al rondar la cifra de 1 000 fallecidos por la epidemia.

El brote en Nigeria, que llegó al país a través de un vuelo con un pasajero infectado, se pudo controlar totalmente en octubre de ese mismo año, con un total de 19 contagios y 8 fallecidos. Esta contención fue considerada un éxito de salud pública, gracias al rastreo expeditivo de contactos y al establecimiento de centros de aislamiento.

Los primeros afectados transportados oficialmente a Estados Unidos durante el brote fueron llevados a Atlanta para ser tratados con ZMapp, un suero experimental procedente de Ginebra que había dado resultados positivos en simios.

7.4. Casos fuera de África: España y Estados Unidos[editar]

El 7 de octubre de 2014 se declaró en Madrid, España, el primer caso de contagio de ébola fuera de África. Una de las auxiliares de enfermería que atendieron al misionero repatriado desde Sierra Leona, Manuel García Viejo, fallecido a causa del virus, contrajo la enfermedad. La trabajadora sanitaria, Teresa Romero, fue aislada y recibió tratamiento experimental, y finalmente se recuperó y fue dada de alta.[sin verificar] El 11 de octubre siguiente se supo de otro caso de contagio fuera de África, al ser infectada una trabajadora sanitaria en Dallas, Estados Unidos, al tratar al paciente Thomas Duncan, un liberiano que falleció como consecuencia de la enfermedad.

Estos casos fuera de África demostraron que los hospitales con protocolos de aislamiento y protección podían contener la transmisión, pero también revelaron fallas en la formación del personal y en el manejo de equipos de protección, que llevaron a reforzar los protocolos internacionales.

7.5. La cepa ébola-Sudán[editar]

El ébola-Sudán fue la segunda cepa clasificada del virus, en 1976. Aparentemente se originó entre los trabajadores de una fábrica de algodón en Nzara, Sudán, ya que el primer caso registrado fue uno de los trabajadores. Sin embargo, los científicos que analizaron todos los animales e insectos que había en la fábrica no pudieron encontrar ninguno que diese positivo al virus ébola. El transmisor original aún se desconoce.

La epidemia de 1976 acabó causando 151 muertes entre las 285 personas que resultaron infectadas.

[ Desplegar / Plegar: brotes de la cepa ébola-Sudán ]
Período Lugar Casos / muertes (letalidad)
1976 Condados de Nzara y Maridi, Sudán (actual Sudán del Sur) 285/151 (53 %)
1979 Condado de Nzara, Sudán 34/22 (65 %)
2000-2001 Distritos de Gulu, Masindi y Mbarara, Uganda 425/224 (53 %)
2004 Sudán 17/7 (41 %)

7.6. La cepa ébola-Reston[editar]

Apareció en noviembre de 1989 en un grupo de cien macacos (Macaca fascicularis) importados desde Filipinas hasta Reston, Virginia, Estados Unidos. Otro cargamento de macacos infectados fue también enviado a Filadelfia. Esta epidemia fue altamente letal en los macacos, pero no causó ninguna muerte entre los humanos. Sin embargo, seis de los encargados de manipular los animales dieron positivo al virus, dos de ellos debido a una exposición previa. Sobre este incidente, el escritor estadounidense Richard Preston escribió el libro The Hot Zone, traducido al español con el título de Zona caliente.

Más monos infectados con ébola-Reston fueron enviados de nuevo a Reston y Texas en febrero de 1990. También se detectaron en 1992 en Siena, Italia, y en Texas de nuevo en marzo de 1996. Ningún humano fue infectado en estos últimos brotes.

El 23 de enero de 2009, el gobierno de Filipinas anunció la detección de anticuerpos IgG frente al virus ébola-Reston en una persona que podía haber estado en contacto con cerdos enfermos. El 30 de enero de 2009, se anunció la detección de anticuerpos anti-ERV en otras cuatro personas: tres granjeros y un carnicero. Unos 6 000 cerdos de una explotación ganadera situada al norte de Manila fueron sacrificados para impedir la expansión de la epidemia.

Estos casos en Filipinas representaron la primera vez que el ébola-Reston había sido detectado en cerdos, y también la primera vez que se sospechó de una transmisión del virus desde el cerdo al ser humano.[6]

7.7. La cepa ébola-Taï Forest[editar]

Este subtipo de ébola fue descubierto entre los chimpancés de los bosques de Tai en Costa de Marfil. El 1 de noviembre de 1994, se encontraron los cadáveres de dos chimpancés en este bosque. Las autopsias revelaron que había sangre marrón en el corazón de ambos chimpancés, y que uno de ellos presentaba los pulmones encharcados de sangre. Los estudios de los tejidos tomados de los chimpancés arrojaron muchas similitudes con la cepa ébola-Zaire que durante 1976 causó estragos en Zaire y Sudán.

Más tarde, en 1994, se encontraron más chimpancés muertos. Muchos de ellos dieron positivo al ébola tras utilizarse tests moleculares. Se cree que el origen del brote fue la carne de algunos monos infectados de la especie Colobus roja que los chimpancés atacaban.

Una de las científicas que llevaron a cabo las autopsias de los chimpancés infectados contrajo ébola. Desarrolló los primeros síntomas, similares al dengue o la malaria, aproximadamente una semana después de las autopsias. Fue transportada a Suiza para recibir tratamiento. Dos semanas después fue dada de alta, y seis semanas después de la infección estaba completamente recuperada.[7]

7.8. La cepa ébola-Bundibugyo[editar]

El 29 de noviembre de 2007, el ministro ugandés de Salud confirmó que la fiebre hemorrágica que había matado al menos a 35 personas y que había infectado a 127 en Uganda, había sido provocada por el virus del Ébola. Las muertes se registraron en la región de Bundibugyo, en la frontera con la República Democrática del Congo.

Tras analizar muestras en el Laboratorio Nacional de Estados Unidos y el Centro para el Control de Enfermedades, la Organización Mundial de la Salud confirmó que se trataba de una cepa nueva del virus ébola. Esta cepa, denominada Bundibugyo, tiene una letalidad estimada de alrededor del 40 %, menor que las de Zaire y Sudán, pero significativa.

8. Zoonosis y animales domésticos[editar]

Es importante estudiar esta zoonosis desde el punto de vista de la epidemiología de las enfermedades infecciosas humanas. En un estudio científico en Gabón sobre casos humanos del ébola, se investigó una muestra de perros silvestres que llegarían a comer animales salvajes posiblemente infectados, los cuales presentaron estudios serológicos del 32 % positivos a anticuerpos específicos contra el virus.

Dichos estudios llegaron a la conclusión, en el año 2005, de que los animales domésticos pueden infectarse y excretar el virus durante un período determinado para cada especie animal, convirtiéndose así en una fuente de infección para los humanos. Es muy necesario evaluar el papel de los perros domésticos en las epidemias de la enfermedad y poder así controlarla, según el Instituto de Investigación para el Desarrollo de París.

8.1. El caso del perro Excalibur en España[editar]

En octubre de 2014, surgió un caso de ébola en Madrid por contagio de una enfermera auxiliar que se dedicaba a la atención de un segundo enfermo de ébola traído desde África que terminó falleciendo, convirtiéndose así en el primer caso de esta enfermedad contagiada fuera de África. Su marido, quien mantuvo mayor contacto con dicha enfermera auxiliar, presentó serología negativa, pero las autoridades, ante el riesgo, determinaron sacrificar unilateralmente al perro de la familia, llamado Excalibur, sin haberle realizado estudio serológico alguno.

Esto hizo imposible comprobar si el animal había podido ser fuente de contagio o, eventualmente, estudiar la actividad del virus en animales domésticos. El dueño no autorizó el sacrificio, y el caso generó un intenso debate público y científico en España.[8]

Este tema en particular es de potencial importancia para estudios y seguimientos de la enfermedad en animales domésticos, para determinar si efectivamente estos animales pueden representar un foco de infección en las epidemias del ébola, ya que las aldeas africanas afectadas están con sobrepoblación de los mismos, tanto domésticos como asilvestrados.

9. Impacto en el mundo hispanohablante[editar]

9.1. España y el primer contagio europeo[editar]

España ocupó un lugar central en la crisis internacional de 2014 al producirse en Madrid el primer contagio de ébola fuera de África. El caso de la auxiliar de enfermería Teresa Romero, contagiada en el Hospital Carlos III mientras atendía al misionero Manuel García Viejo, puso a prueba los protocolos sanitarios españoles y europeos.

La gestión del caso estuvo marcada por la incertidumbre sobre el tratamiento, la aplicación de fármacos experimentales como el ZMapp y el favipiravir, y el debate sobre la idoneidad de los trajes de protección utilizados por el personal sanitario. Tras un período de aislamiento, la paciente fue declarada libre de virus y dada de alta el [sin verificar]; fue el primer caso documentado de curación de ébola en España.

En respuesta a la crisis, el Gobierno de España creó un Comité Especial para la gestión de la enfermedad por el virus ébola, y se reforzaron los protocolos de repatriación y aislamiento de casos sospechosos.

9.2. América Latina: vigilancia y cooperación[editar]

Los países de América Latina reforzaron sus sistemas de vigilancia epidemiológica durante la epidemia de 2014-2016. Aunque no se registraron casos de ébola en Latinoamérica, países como México, Colombia, Brasil, Argentina, Chile y Perú publicaron protocolos de detección temprana y preparación de unidades de aislamiento. La región también contribuyó a través de la cooperación técnica y la participación de personal de salud en las misiones internacionales.

La Organización Panamericana de la Salud, en coordinación con la OMS, difundió guías en español sobre diagnóstico, manejo clínico y prevención del ébola, dirigidas a los ministerios de salud de la región.

9.3. Terminología en español[editar]

El término «ébola» cuenta con escritura recomendada por la Fundéu, que aconseja la minúscula inicial. En los medios hispanohablantes, se alternan las denominaciones «enfermedad por el virus del Ébola», «fiebre hemorrágica del Ébola» y simplemente «ébola». La comunidad científica suele preferir las siglas EVE (enfermedad por el virus del Ébola) para evitar ambigüedades.

10. Investigación actual y modelos experimentales[editar]

Se están utilizando modelos animales, y en particular primates no humanos, para estudiar diferentes aspectos de la enfermedad por el virus del Ébola. Los avances en la tecnología de órganos en chip han llevado al desarrollo de un modelo basado en chip para el síndrome hemorrágico del Ébola, desarrollado por Alireza Mashaghi de la Universidad de Leiden.

La investigación se centra en varios frentes:

  • Desarrollo de vacunas — la vacuna rVSV∆G-ZEBOV-GP ya autorizada, y otras candidatas en evaluación.
  • Antivirales — identificación de compuestos capaces de inhibir la replicación viral.
  • Diagnóstico rápido — pruebas moleculares y de antígenos para detectar el virus en etapas tempranas.
  • Estudios de reservorios — comprensión del papel de los murciélagos y otros animales en el mantenimiento del virus en la naturaleza.
  • Modelos en chip — sistemas de microfluidos que reproducen la fisiología de órganos humanos para estudiar la enfermedad sin recurrir a animales.

11. Clasificación como agente de bioseguridad[editar]

Dada la naturaleza letal del ébola, y considerando que no existió una vacuna aprobada durante la mayor parte de su historia y que el tratamiento no está disponible, está clasificado como un agente de bioseguridad de nivel 4 por los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos. Está clasificado como categoría A como agente de bioterrorismo, porque tiene el potencial de servir como arma para su uso en guerra biológica.

Esta clasificación implica que la manipulación del virus solo puede realizarse en laboratorios de máxima contención, con trajes de presión positiva, esclusas de descontaminación y protocolos estrictos de eliminación de residuos.

12. Referencias[editar]

Documento elaborado a partir de las siguientes fuentes primarias y secundarias:

  • Organización Mundial de la Salud, «Enfermedad por el virus del Ebola», nota descriptiva.
  • Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), materiales sobre transmisión, síntomas y rastreo de contactos.
  • Feldmann y Geisbert, «Ebola haemorrhagic fever», The Lancet, 2011.
  • Bausch et al., «Outbreaks of Filovirus Hemorrhagic Fever», The Journal of Infectious Diseases, 2007.
  • C.M. Fauquet, Virus taxonomy: classification and nomenclature of viruses, 2005.
  • Fundéu, «ébola, escritura adecuada».
  • Noticias de la ONU, «La autorización de la primera vacuna contra el ébola», 2019.

13. Véase también[editar]

  • Virus del Ébola
  • Ebolavirus Zaire
  • Virus Ebola-Reston
  • Virus de Marburgo
  • Fiebre hemorrágica viral
  • Epidemia de ébola de 2014-2016
  • Vacunas contra el Ébola
  • Niveles de bioseguridad

Las cifras de casos y muertes pueden variar según la fuente oficial (OMS, CDC, ministerios de salud). Para datos definitivos, consulte las referencias citadas o las actualizaciones de la Organización Mundial de la Salud (2026).


  1. La Fundéu recomienda la grafía «ébola» con inicial minúscula, dado que el nombre de la enfermedad no deriva de un topónimo o nombre propio que conserve la mayúscula en este uso. ↩︎

  2. La investigación, difundida en 2015 por el Albert Einstein College of Medicine, analizó la evolución de la interacción entre el virus y las células de murciélago, y sugiere que esta coevolución explica por qué muchas especies de murciélagos pueden portar el virus sin enfermar gravemente. ↩︎

  3. El R₀ del sarampión, por ejemplo, es mucho mayor, lo que explica por qué el ébola no produce brotes explosivos del mismo modo, aunque en contextos con sistemas de salud débiles puede multiplicarse rápidamente. ↩︎

  4. La estrategia de vacunación en anillo consiste en vacunar a los contactos directos de un caso confirmado y a los contactos de esos contactos, creando un cinturón de inmunidad que impide la expansión del brote. ↩︎

  5. El caso de Mabalo Lokela es citado en la literatura como el primer caso documentado del brote de Yambuku, una pequeña localidad del norte del actual República Democrática del Congo, que dio nombre a la enfermedad por encontrarse cerca del río Ébola. ↩︎

  6. La cepa Reston es singular porque, aunque infecta a humanos y genera respuesta inmunitaria, no causa enfermedad grave. Su detección en cerdos en Filipinas amplió el espectro de hospedadores conocidos del virus y planteó preguntas sobre la transmisión porcina. ↩︎

  7. El caso de la investigadora suiza, aunque es el único brote humano documentado de la cepa Taï Forest, evidenció que esta especie puede causar enfermedad en humanos, aunque con menor letalidad que las cepas Zaire y Sudán. ↩︎

  8. La decisión de sacrificar a Excalibur, adoptada por la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid, fue criticada por asociaciones animalistas y por algunos científicos, que señalaron la falta de evidencia de que los perros transmitan el ébola. El episodio puso de relieve la tensión entre el principio de precaución y la protección animal. ↩︎