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Euskadi Ta Askatasuna

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Ficha de la organización
NombreEuskadi Ta Askatasuna (ETA)
Significado«País Vasco y Libertad»
LemaBietan jarrai («seguir en ambas»)
Fundación1958
DisoluciónAnunciada el 3 de mayo de 2018
Área de acciónEspaña y Francia
IdeologíaNacionalismo vasco, independentismo, socialismo revolucionario, izquierda abertzale
ObjetivoEstado socialista independiente en Euskal Herria
AsesinatosEntre 829 y 864, según la fuente[nota]
HeridosMás de 3.000, aunque algunas fuentes elevan la cifra a más de 22.000
Secuestros86[sin verificar]
EstatusDisuelta

1. Resumen[editar]

Euskadi Ta Askatasuna (ETA; literalmente «País Vasco y Libertad» en euskera) fue una organización armada de ideología nacionalista vasca, independentista, abertzale, socialista y revolucionaria. Nacida a partir del grupo estudiantil Ekin y del entorno juvenil del Partido Nacionalista Vasco, se mantuvo activa, según la periodización más extendida, desde julio de 1959 hasta su disolución, anunciada en mayo de 2018. Su objetivo declarado era la constitución de un Estado socialista independiente en los siete territorios históricos de Euskal Herria —Álava, Guipúzcoa, Vizcaya, Navarra, Labort, Baja Navarra y Sola— y su separación de España y Francia.

A lo largo de esos casi sesenta años, ETA combinó frentes político, militar, económico y cultural. A partir del final de los años sesenta recurrió de forma sistemática al asesinato, el secuestro y la extorsión. El Ministerio del Interior español contabiliza 829 asesinatos cometidos entre 1968 y 2010; otros recuentos elevan la cifra a 854 o a 864. Más del 40 % de las víctimas mortales fueron civiles, entre ellas 22 niños. La organización también practicó la extorsión a empresarios mediante el llamado «impuesto revolucionario».

ETA anunció el cese definitivo de su actividad armada el 20 de octubre de 2011, entregó sus armas el 8 de abril de 2017 y comunicó su disolución en mayo de 2018. España, Francia, la Unión Europea, Naciones Unidas, el Consejo de Europa, el Reino Unido, Estados Unidos, Canadá, Venezuela y Europol, entre otros, la catalogaron como organización terrorista. Su actividad fue condenada asimismo en foros iberoamericanos.

2. Denominación y simbología[editar]

Los miembros de ETA fueron llamados popularmente «etarras», un neologismo creado por la prensa a partir de la sigla y del sufijo vasco -tar/-tarra, utilizado para formar gentilicios. En euskera la denominación correcta es etakide («miembro de ETA»), plural etakideak, aunque esa forma no suele usarse en castellano.[1] En un primer momento se empleó la forma «etistas», que después cayó en desuso.

Los integrantes y simpatizantes de la organización solían autodenominarse «gudaris», término euskera que significa «guerreros», «combatientes» o «soldados», recuperado de los combatientes nacionalistas vascos que lucharon contra los sublevados durante la Guerra Civil en el frente del País Vasco.[2] El emblema de ETA estaba formado por un hacha entrelazada con una serpiente: la serpiente representaba la astucia y el trabajo político; el hacha, la fuerza y la lucha armada. Junto a ambos aparecía el lema Bietan jarrai, «seguir en ambas», que aludía a la combinación de política y acción armada.

El nombre inicialmente considerado fue Aberri Ta Askatasuna («Patria y Libertad»), pero se descartó porque su acrónimo, ATA, significa «pato» en el euskera guipuzcoano. José Luis Álvarez Emparantza, Txillardegi, propuso entonces Euskadi Ta Askatasuna. La organización usó públicamente el nombre por primera vez en una carta dirigida al lendakari en el exilio, Jesús María Leizaola, el 31 de julio de 1959, festividad de San Ignacio de Loyola y aniversario de la fundación del Partido Nacionalista Vasco.

3. Orígenes y formación[editar]

3.1. El contexto del franquismo y el grupo Ekin[editar]

Durante los años cincuenta, la dictadura franquista logró un mayor reconocimiento internacional. El Partido Nacionalista Vasco perdió en 1951 su céntrica sede de París y el régimen firmó en 1953 un concordato con la Iglesia católica. Esa evolución debilitó la estrategia diplomática y occidentalista que el PNV había desarrollado desde el exilio.

En 1952 se creó en Bilbao un grupo de estudio universitario llamado Ekin («acometer» o «emprender» en euskera). En un principio Ekin organizaba charlas y cursos clandestinos sobre lengua e historia vascas. A partir de 1953, y por medio del PNV, el grupo entró en contacto con su organización juvenil, Euzko Gaztedi Indarra (EGI). En 1956 ambas asociaciones se fusionaron, redactaron una ponencia conjunta en el primer Congreso Mundial Vasco celebrado en París y defendieron un relevo generacional dentro del nacionalismo.

Las tensiones con la dirección del PNV aumentaron hasta que en 1958 se produjo la expulsión de dirigentes de Ekin y, en mayo de ese año, la escisión. Ekin propugnaba una estrategia de «acción directa» y aspiraba a funcionar como un movimiento de resistencia vasco, en una época marcada por las luchas de liberación nacional del tercer mundo y por la descolonización de Argelia.

3.2. La constitución de ETA[editar]

Euskadi Ta Askatasuna se constituyó formalmente a finales de los años cincuenta.[3] El nombre se decidió en una reunión celebrada en Deva, Guipúzcoa, entre Benito del Valle, Julen Madariaga, Iñaki Larramendi y Txillardegi. En 1959 la organización contaba con una junta directiva colegiada formada, entre otros, por Eneko Irigarai, David López Dorronsoro, José Manuel Agirre, Alfonso Irigoien, Patxi Iturrioz, Mikel Barandiarán, Rafael Albisu e Iñaki Gainzarain.

La primera asamblea se celebró en el monasterio benedictino de Nuestra Señora de Belloc, en Urt, Francia, en mayo de 1962. En ella se fijaron los ejes ideológicos iniciales: la independencia del País Vasco, entendido este como el conjunto de los territorios españoles y franceses; la definición de ETA como movimiento revolucionario vasco de liberación nacional; la defensa del euskera como elemento central de la identidad nacional; la defensa de la democracia representativa, con rechazo del fascismo y del comunismo; y la aconfesionalidad del Estado, rompiendo con el catolicismo tradicional del nacionalismo vasco. En la segunda asamblea, celebrada en Capbreton en marzo de 1963, la organización se fue definiendo como socialista y se alejó de la tradición conservadora del PNV. En la tercera asamblea, en Bayona entre abril y mayo de 1964, se decidió que la lucha armada era el mejor camino para lograr los fines propuestos y se rompió definitivamente con el PNV.

4. Ideología[editar]

La ideología de ETA no fue homogénea a lo largo de su historia. En sus orígenes combinó el nacionalismo vasco con un radicalismo social influido por el anticolonialismo de los años cincuenta y sesenta. El exiliado Federico Krutwig, bajo el seudónimo de Fernando Sarrailh de Ihartza, publicó en 1962 su obra Vasconia, considerada uno de los textos definitorios del movimiento. Krutwig, de origen anarquista y federalista europeo, planteó un nacionalismo basado en la lengua y la cultura más que en la raza, alejándose del primer nacionalismo de Sabino Arana. Abandonó ETA años después, en 1967, cuando las corrientes marxistas se hicieron dominantes.

En la cuarta asamblea, iniciada en agosto de 1965 en Azpeitia y continuada en las campas de Urbía, se configuraron tres tendencias internas:

  • los «culturalistas» o «etnolingüistas», encabezados por Txillardegi, que daban prioridad a los aspectos nacionales y lingüísticos;
  • los «obreristas», de orientación comunista, liderados por Patxi Iturrioz, que supeditaban la cuestión nacional a la lucha de clases;
  • los «tercermundistas» o «anticolonialistas», encabezados por José Luis Zalbide, partidarios de conectar la independencia vasca con las luchas de liberación del tercer mundo.

En esa asamblea se aprobó definitivamente el uso de la violencia armada como forma habitual de acción y el uso de la violencia para obtener fondos. El primer atraco a mano armada de ETA se produjo en Vergara, Guipúzcoa, el 24 de septiembre de 1965. Con el tiempo, la organización se definió como marxista-leninista, aunque siempre con un fuerte componente etnonacionalista: sostenía que España era un «franquismo sin Franco», gobernado por los mismos grupos oligárquicos y militares, y que la burguesía vasca colaboraba con Madrid en la explotación de los trabajadores vascos.

5. Historia y principales acciones[editar]

5.1. Primeros atentados y primeros asesinatos (1959-1968)[editar]

El 25 de octubre de 1959 explotó una bomba casera en la sede del periódico Alerta en Santander; al mes siguiente hubo explosiones similares en el Gobierno Civil de Vitoria y en la jefatura de Policía de Bilbao. Un informe confidencial del consulado estadounidense en Bilbao, difundido décadas después, atribuyó esas acciones a nacionalistas vascos identificados con ETA ya en diciembre de 1959.

La primera acción violenta confirmada de ETA tuvo lugar el 18 de julio de 1961, cuando intentó hacer descarrilar un tren que transportaba a franquistas hacia San Sebastián para conmemorar el aniversario del golpe de Estado de 1936. El ataque fracasó y provocó la detención de una treintena de sospechosos, siete de los cuales fueron condenados a prisión. Ese episodio mostró que la organización no estaba aún preparada para la lucha armada.

Existe una controversia sobre la primera víctima mortal. Algunas fuentes atribuyeron a ETA la muerte de la niña Begoña Urroz Ibarrola, de veintidós meses, fallecida el 27 de junio de 1960 al explotar una bomba en la consigna de la estación de Amara, en San Sebastián. Sin embargo, investigaciones posteriores basadas en documentos policiales desclasificados señalaron al Directorio Revolucionario Ibérico de Liberación, un grupo antifranquista hispanoluso, como autor de aquel atentado y de otros similares cometidos el mismo día.[4]

El primer asesinato reconocido de ETA fue el del guardia civil José Antonio Pardines Arcay, muerto en un control de carretera el 7 de junio de 1968. Dos meses después, el 2 de agosto, ETA asesinó a Melitón Manzanas, jefe de la policía secreta de San Sebastián, en su primer atentado premeditado. Como reacción, se declaró el estado de excepción en Guipúzcoa. A lo largo de 1968 hubo 434 detenidos, 189 encarcelados, 75 deportados y 38 exiliados. En abril de 1969 una nueva oleada de detenciones dejó a la organización sin capacidad operativa.

5.2. El Proceso de Burgos y las escisiones (1970-1975)[editar]

En diciembre de 1970, dieciséis miembros de ETA fueron juzgados y seis condenados a muerte en el llamado Proceso de Burgos. Las movilizaciones populares y la presión internacional lograron que las penas fueran conmutadas. El juicio dio una gran proyección pública a la organización.

La sexta asamblea, celebrada en Itxassou en agosto de 1970, reavivó la tensión entre el sector militarista, partidario de dar prioridad absoluta a la actividad armada, y el sector obrerista, favorable a supeditar la lucha armada a la política. El sector obrerista, mayoritario, decidió frenar la actividad armada; el sector militarista no aceptó las resoluciones y creó la escisión ETA Quinta Asamblea Askatasuna ala hil («Libertad o muerte») o ETA-V. El sector mayoritario empezó a emplear la denominación ETA VI Asamblea Iraultza ala hil («Revolución o muerte») o ETA-VI. Sin embargo, ETA-V logró hacerse con el control de la organización. ETA-VI, por su parte, se dividió en dos grupos: el mayoritario, llamado de los mayos, se unió en 1973 a la Liga Comunista Revolucionaria, de orientación trotskista, que después daría lugar a la Liga Komunista Iraultzailea; el minoritario, de los minos, terminó disolviéndose.

En 1973 se produjeron dos hechos de gran repercusión. En agosto, la primera parte de la sexta asamblea que los militantes fieles a las siglas no reconocían se celebró en Hasparren. En diciembre, el sector militarista decidió unilateralmente atentar contra Luis Carrero Blanco, presidente del Gobierno franquista, asesinado en Madrid el 20 de diciembre de 1973. El atentado de la cafetería Rolando y las tensiones posteriores llevaron a la escisión definitiva entre los «militares» y los «político-militares»: surgieron ETA militar y ETA político-militar, siendo esta última la mayoritaria en un primer momento.

El 27 de septiembre de 1975 fueron fusilados tres miembros del FRAP —José Humberto Baena, José Luis Sánchez Bravo y Ramón García Sanz— y dos miembros de ETA político-militar —Juan Paredes Manot y Ángel Otaegui—. Fueron las últimas ejecuciones de la dictadura franquista y provocaron una amplia oleada de protestas internacionales.

5.3. Transición democrática y «años de plomo» (1977-1990)[editar]

Al iniciarse la transición democrática no existía una sola ETA, sino dos. ETA político-militar apoyó la fundación de Euskal Iraultzarako Alderdia, que participó en las elecciones generales de 1977 a través de la candidatura Euskadiko Ezkerra. En 1982, la facción mayoritaria de ETA político-militar aceptó la amnistía concedida por el Gobierno español, abandonó la lucha armada y se integró en Euskadiko Ezkerra, que en 1993 se fusionaría con el Partido Socialista de Euskadi. Una parte de su militancia, en especial los comandos bereziak, no aceptó el abandono de la violencia y se integró en ETA militar.

ETA militar boicoteó las elecciones de 1977 por considerar que no se daban las condiciones mínimas para participar. Trató de convencer al PNV de sumarse al abstencionismo en las conversaciones de Chiberta, pero el PNV optó por la vía institucional. ETA militar consideraba que el sistema constitucional de 1978 era una continuación de la dictadura. En 1978, reforzada por la incorporación de los bereziak, adoptó la estrategia de «guerra de desgaste», orientada a asesinar a miembros del Ejército y de las Fuerzas de Seguridad para presionar al Gobierno y forzar la aceptación de la denominada Alternativa KAS. Para no dejar el espacio político vacío, impulsó la creación de la coalición Herri Batasuna.

Los atentados aumentaron en número e intensidad durante los años ochenta. Entre ellos destacan:

  • el secuestro y asesinato en 1981 de José María Ryan, ingeniero jefe de la central nuclear de Lemóniz;
  • el primer atentado con coche bomba en Madrid, en septiembre de 1985;
  • el atentado de la plaza de la República Dominicana, en Madrid, en julio de 1986, que mató a 12 guardias civiles e hirió a 50;
  • el atentado de Hipercor, en Barcelona, el 19 de junio de 1987, que causó 21 muertos y 45 heridos;
  • el atentado contra la casa cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza, en el que murieron once personas, cinco de ellas niñas.

En 1986 ETA asesinó en Ordicia a María Dolores González Katarain, Yoyes, antigua dirigente de la organización que había decidido abandonar la lucha armada y reintegrarse a la vida civil. La acusó de «desertora». Ese mismo año se fundó la Coordinadora Gesto por la Paz de Euskal Herria, que comenzó a convocar manifestaciones silenciosas tras cada muerte causada por la violencia política.

5.4. Treguas, ilegalizaciones y disolución (1990-2018)[editar]

ETA declaró treguas o altos el fuego en varias ocasiones, entre ellas en 1989, 1996, 1998 y 2006. Una parte de esas treguas se rompió al poco tiempo. El asesinato de Miguel Ángel Blanco en 1997, tras un secuestro de dos días, provocó un fuerte rechazo social y manifestaciones masivas en el País Vasco y en el conjunto de España.

En 2002 se aprobó la Ley Orgánica de Partidos Políticos, que permite ilegalizar a formaciones que apoyen de forma reiterada y grave la violencia y el terrorismo. En aplicación de esa ley fueron ilegalizados Batasuna, Herri Batasuna, Acción Nacionalista Vasca y el Partido Comunista de las Tierras Vascas. El Tribunal Constitucional español y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos desestimaron los recursos presentados por esos partidos.

El último asesinato cometido por ETA tuvo lugar el 16 de marzo de 2010. El 20 de octubre de 2011 anunció el cese definitivo de su actividad armada. El 8 de abril de 2017 entregó sus arsenales, de forma definitiva, unilateral y sin condiciones. El 3 de mayo de 2018 hizo pública una carta en la que declaraba su disolución definitiva y el fin de su actividad política.[5]

6. Estructura y modos de actuación[editar]

ETA mantuvo durante gran parte de su historia una estructura jerárquica y compartimentada. En sus últimos años, informes policiales españoles y franceses describieron una organización dividida en once subestructuras: logística, política, relaciones internacionales, operaciones militares, reservas, apoyo a presos, expropiación, información, captación, negociación y tesorería. El órgano de dirección se denominaba Zuba, abreviatura de Zuzendaritza Batzordea, y estaba compuesto por entre siete y once personas. Existía además un comité asesor llamado Zuba-hits.

Las operaciones armadas se organizaban en taldes, grupos o comandos de tres a cinco miembros, coordinados por la cúpula militar. Para abastecerlos se mantenían pisos de seguridad y zulos —habitáculos ocultos en bosques, desvanes o subterráneos— empleados para guardar armas, explosivos y, en ocasiones, personas secuestradas. ETA distinguía entre miembros «legales», sin antecedentes policiales y con una vida aparentemente normal; «liberados», conocidos por la policía y a sueldo de la organización; «apoyos», que ofrecían ayuda puntual; y «quemados», que eran vigilados o sospechosos de haber sido detectados. Su boletín interno se llamó Zutabe; la publicación anterior, de 1962, se denominaba Zutik.

ETA también impulsó la kale borroka, la violencia callejera protagonizada sobre todo por jóvenes vinculados a organizaciones juveniles como Jarrai, Haika y Segi. Sus acciones incluían amenazas, pintadas, destrozos, disturbios y cócteles molotov contra sedes de partidos, medios de comunicación, bancos y mobiliario urbano. Muchos militantes de ETA se habían iniciado previamente en la kale borroka.

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A lo largo de su historia, ETA se relacionó con distintas formaciones y coaliciones de la llamada izquierda abertzale, entre ellas:

  • Eusko Alderdi Sozialista
  • Euskal Herriko Alderdi Sozialista
  • Euskal Iraultzarako Alderdia
  • Herri Alderdi Sozialista Iraultzailea
  • Herri Batasuna
  • Batasuna
  • Partido Comunista de las Tierras Vascas
  • Acción Nacionalista Vasca
  • Eusko Alkartasuna no formó parte de ese espacio, aunque coincidió parcialmente con él en el nacionalismo.

7. Víctimas, extorsión y coste económico[editar]

El número de víctimas mortales de ETA varía según el recuento. El Ministerio del Interior español contabiliza 829 asesinatos entre 1968 y 2010. Otros recuentos, como los publicados por medios españoles en 2018, elevan la cifra a 854 o a 864. La organización asesinó a 22 niños, el primero de ellos en 1980. Más del 40 % de las víctimas mortales fueron civiles: jueces, políticos, periodistas, empresarios, catedráticos y personas ajenas al conflicto. La propia ETA admitió en 2018 haber causado «víctimas sin responsabilidad directa» por errores o decisiones erróneas. Más de dos tercios de las víctimas mortales eran vascas o navarras.[6] El recuento de heridos es aún más dispar: se han publicado cifras de más de 3.000 y de más de 22.000, según qué daños se contabilicen.[7] Aunque ETA fue considerada parte de la oposición al franquismo, el 95 % de sus asesinatos se cometieron después de la muerte de Francisco Franco.[8]

La organización recurrió a la extorsión a gran escala. Unas 10.000 personas, en su mayoría empresarios, habrían sido víctimas del llamado «impuesto revolucionario».[9] ETA habría ingresado unos 120 millones de euros mediante atracos, secuestros, tráfico de armas y extorsión. Una parte de la financiación procedía también de herriko tabernas y de txosnas, casetas instaladas en fiestas populares. El coste económico directo de la actividad de ETA para el Estado español se ha estimado en 25.000 millones de euros entre 1970 y 2003.[10] Casi 160.000 personas abandonaron el País Vasco en los años más duros de la crisis industrial y de la actividad de ETA, aunque no todas lo hicieron por causas políticas.[11]

8. Respuesta del Estado y «guerra sucia»[editar]

Durante el franquismo, ETA estuvo perseguida por la Brigada Político-Social y por la jurisdicción militar. Tras el atentado contra Melitón Manzanas se decretó el estado de excepción en Guipúzcoa. A lo largo de los años, la organización disfrutó de una notable tolerancia en el sur de Francia, donde muchos de sus miembros podían moverse con relativa libertad. Ese territorio fue conocido como el «santuario francés» de ETA. La colaboración franco-española se intensificó desde finales de los años ochenta.

Entre 1975 y 1980 operaron además grupos parapoliciales y de extrema derecha como Alianza Apostólica Anticomunista, Antiterrorismo ETA, Grupos Armados Españoles, Guerrilleros de Cristo Rey y Batallón Vasco Español. Tras la victoria socialista de 1982 surgieron los Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL), activos entre 1983 y 1987 en toda la zona fronteriza entre España y Francia. A los GAL se les atribuyeron 27 asesinatos, en su mayoría ejecutados por mercenarios franceses contratados por policías españoles y financiados con fondos reservados. El Tribunal Supremo condenó en 1998 a varios altos cargos del Ministerio del Interior, entre ellos José Barrionuevo y Rafael Vera, por el secuestro de Segundo Marey, dirigente de ETA confundido con otro hombre. En 2000, el exgeneral de la Guardia Civil Enrique Rodríguez Galindo fue condenado a 75 años de cárcel por el secuestro y asesinato de José Antonio Lasa y José Ignacio Zabala. El PSOE negó siempre haber organizado el terrorismo de Estado.

La respuesta social contra ETA fue creciendo, especialmente desde los años noventa. El asesinato de Miguel Ángel Blanco en 1997 marcó un punto de inflexión. El movimiento pacifista Gesto por la Paz convocó concentraciones silenciosas en cada localidad vasca tras cada atentado. En 1999, la Audiencia Nacional procesó a varios miembros de ETA por el secuestro y asesinato de Lasa y Zabala, aunque el hecho se remitía a 1983.

9. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]

La actividad de ETA tuvo eco en América Latina y en los organismos iberoamericanos. En la cumbre de Panamá de 2000, los países miembros de la Organización de Estados Iberoamericanos condenaron «firmemente» el terrorismo y rechazaron las acciones de ETA en España. El comunicado final incluyó una declaración de apoyo y solidaridad con el pueblo y el Gobierno españoles. En 2010, Venezuela y España intentaron zanjar una crisis diplomática con una declaración en la que el Gobierno venezolano desmintió las informaciones sobre una supuesta colaboración con ETA y rechazó «sin paliativos» sus actividades.

Más allá de las condenas oficiales, el fenómeno de ETA fue seguido de cerca en países de América Latina con importantes comunidades de origen vasco, como Argentina, Uruguay, Chile, México y Venezuela. En esos lugares, la diáspora vasca mantuvo a lo largo de los años debates sobre el llamado «conflicto vasco». Sin embargo, la presencia orgánica de ETA en América Latina fue siempre marginal y, en general, se limitó a la simpatía de sectores muy minoritarios de la izquierda y del nacionalismo vasco en el exilio.

10. Legado y situación posterior[editar]

Tras su disolución, ETA dejó un legado de duelo, desplazados y casos sin resolver. Las asociaciones de víctimas criticaron que la organización no pidiese perdón a todas las víctimas. El Estado español mantuvo abiertas causas penales contra exmiembros de la organización, y un número indeterminado de personas siguió fuera de España. En agosto de 2023 se estimaba que entre 22 y 35 exmiembros prófugos de la justicia se ocultaban en ocho países de tres continentes. En enero de 2026, según una noticia de El Diario Vasco citada por Wikipedia en español, más de la mitad de los 125 presos de ETA cumplía su pena en casa o entraba y salía de prisión, en aplicación de medidas de semilibertad.[12]

La disolución cerró el ciclo armado de ETA, pero no eliminó del todo la discusión política e histórica. La izquierda abertzale, reagrupada en parte en torno a la coalición Euskal Herria Bildu, se distanció de la violencia y apostó por la vía institucional. Las instituciones españolas y vascas continuaron con programas de memoria, reparación y reconocimiento de las víctimas del terrorismo. En 2026, el recuerdo de ETA sigue siendo un elemento central de la memoria colectiva en España y, en menor medida, en el sur de Francia.

11. Notas[editar]


  1. El término «etarra» proviene de la combinación de la sigla ETA con el sufijo vasco -ar/-arra, que sirve para formar gentilicios. En euskera, la forma correcta es etakide, pero en castellano se impuso «etarra» por su uso periodístico. ↩︎

  2. El término «gudari» procede del euskera guda, «guerra», y se aplicó inicialmente a los combatientes del Ejército Vasco durante la Guerra Civil. En el entorno de ETA se reutilizó como autodenominación de sus militantes y simpatizantes. ↩︎

  3. La fecha exacta de fundación está discutida. La Wikipedia en español anota 1958 como inicio de ETA, aunque señala que la primera acción violenta conocida data de 1961. La Wikipedia en inglés fija el 31 de julio de 1959 como fecha de fundación y el 16 de abril de 2018 como fecha de la carta de disolución. El nombre se hizo público por primera vez el 31 de julio de 1959. En este artículo se utiliza 1959 como referencia principal, sin desconocer la tesis de que la organización existía ya en 1958. ↩︎

  4. La atribución del atentado de la estación de Amara a ETA fue defendida durante años, sobre todo a partir de declaraciones recogidas en los años noventa y de la decisión del Congreso de los Diputados en 2010 de declarar el 27 de junio Día de las Víctimas del Terrorismo. Sin embargo, historiadores como Santiago de Pablo e Iñaki Egaña, y documentos policiales desclasificados, señalaron después al Directorio Revolucionario Ibérico de Liberación como autor. La controversia sigue abierta en el plano judicial e historiográfico. ↩︎

  5. ETA hizo pública el 3 de mayo de 2018 una carta fechada el 16 de abril del mismo año, en la que comunicaba que había «disuelto completamente todas sus estructuras». Algunas fuentes citan el 2 de mayo de 2018 como fecha de difusión de la noticia. El anuncio se produjo tras el desarme de 2017 y el cese definitivo de la actividad armada de 2011. ↩︎

  6. Las cifras varían según la fuente. El Ministerio del Interior español contabilizaba 829 asesinatos entre 1968 y 2010. El diario El País habló en 2018 de 854 muertos; la Cadena SER, de 864. La diferencia depende de si se incluyen o no casos sin esclarecer, muertes por explosiones anteriores a 1968 o víctimas atribuidas a otros grupos. ↩︎

  7. La cifra de heridos también varía según el recuento. El texto de la ficha en Wikipedia en español recoge «más de 3000 heridos». Otras fuentes, como las citadas por la Wikipedia en inglés, elevan la cifra a más de 22.000, probablemente contabilizando todos los daños físicos, no solo los heridos graves. La divergencia refleja la dificultad de unificar series administrativas y periodísticas. ↩︎

  8. De las 829 víctimas mortales contabilizadas por el Ministerio del Interior, una gran mayoría fueron asesinadas después de la muerte de Franco, en noviembre de 1975. Según ese recuento, solo una pequeña parte de los asesinatos se produjo durante la dictadura. Además, 551 víctimas fueron asesinadas en el País Vasco y 40 en Navarra, lo que supone el 71,4 % del total. ↩︎

  9. La cifra de 10.000 empresarios extorsionados mediante el «impuesto revolucionario» es una estimación difundida por la prensa española. La organización exigía pagos periódicos a comerciantes, empresarios y profesionales bajo amenaza de atentado o secuestro. Muchas víctimas no denunciaron por miedo. ↩︎

  10. La estimación de 25.000 millones de euros de coste directo entre 1970 y 2003 procede de un informe divulgado en 2018, atribuido a una investigación sobre la financiación del terrorismo. Incluye daños materiales, gastos policiales y judiciales, y pérdidas económicas derivadas de la extorsión. ↩︎

  11. El dato de «casi 160.000 vascos» que dejaron Euskadi procede de un artículo de El Correo. La cifra no distingue entre motivos económicos, laborales y políticos. Aunque la actividad de ETA fue una de las causas señaladas, no puede atribuirse a ella la totalidad de la emigración. ↩︎

  12. El número de presos de ETA ha ido cambiando con los años. La ficha de la organización en Wikipedia en español, con fecha de 2026, menciona 125 presos y cita una noticia de El Diario Vasco de enero de 2026. La cifra debe actualizarse con fuentes oficiales, porque varía con excarcelaciones, traslados y medidas de semilibertad. ↩︎