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Filipinas

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Filipinas
Nombre oficialRepública de Filipinas
Nombre localRepublika ng Pilipinas (filipino)
Republic of the Philippines (inglés)
LemaMaka-Diyos, Maka-Tao, Makakalikasan at Makabansa
(«Por Dios, el hombre, la naturaleza y el país»)
HimnoLupang Hinirang («Tierra elegida»)
CapitalManila
Ciudad más pobladaCiudad Quezón
Idiomas oficialesFilipino e inglés
Idiomas reconocidosEspañol y árabe, además de las lenguas regionales
GobiernoRepública presidencialista unitaria
PresidenteFerdinand Marcos y Romuáldez (Bongbong Marcos)
VicepresidentaSara Duterte
Superficie300 000 km²
Línea de costa36 289 km
Población estimada115,8 millones (censo de 2024) (2023)
Densidad388[sin verificar] hab./km²
PIB nominal (2021)USD 402 638 millones
PIB PPA (2021)USD 1 000 617 millones
PIB per cápita nominal (2021)USD 3 646
IDH (2023)0,720 (117.º)
MonedaPeso filipino (₱, PHP)
Huso horarioPST (UTC+8)
Dominio internet.ph
Código telefónico+63
Miembro deONU, ASEAN, APEC, ASALE, Unión Latina

1. Resumen[editar]

Filipinas, oficialmente la República de Filipinas (en filipino Republika ng Pilipinas; en inglés Republic of the Philippines), es un país insular situado en el Sudeste Asiático, sobre el océano Pacífico. Su capital es Manila y su ciudad más poblada es Ciudad Quezón. Al norte queda separado de la isla de Taiwán por el estrecho de Luzón; al oeste se extienden el mar de la China Meridional y Vietnam; al suroeste se encuentra la isla de Borneo; al sur el mar de Célebes lo separa de Indonesia; y al este limita con el mar de Filipinas. Su ubicación en el cinturón de fuego del Pacífico y su clima tropical lo hacen propenso a terremotos y tifones. Es un país rico en recursos naturales y considerado una de las zonas con mayor biodiversidad del planeta.

El archipiélago está compuesto tradicionalmente por 7107 islas, aunque durante mucho tiempo la cifra más difundida fue de 7 107. Geográficamente se divide en tres grandes grupos: Luzón, las Bisayas y Mindanao. Cada uno reúne centenares o miles de islas menores y presenta identidades regionales propias. La nación tiene una gran diversidad étnica y lingüística: conviven pueblos indígenas, comunidades de origen malayo-polinesio, poblaciones con herencia china y una notable impronta hispánica producto de más de tres siglos de administración española.

Filipinas cuenta con una población estimada de 115,8 millones (2024) de habitantes en 2023, lo que la ubica entre los países más poblados del mundo; distintas fuentes la sitúan en el puesto 12.º país más poblado del mundo. A ello se suman cerca de 12 millones de filipinos residentes en el extranjero. Es un país recientemente industrializado cuya economía continúa expandiéndose desde fines del siglo XX, impulsada por el sector servicios, las remesas de los trabajadores filipinos en el exterior y el crecimiento del consumo interno.

El legado histórico es complejo. Los primeros pobladores llegaron hace decenas de miles de años; después se sucedieron oleadas austronesias y corrientes comerciales procedentes de China, India, Malasia y el mundo islámico. El explorador portugués Fernando de Magallanes llegó al archipiélago en 1521 al servicio de España, hecho que marcó el inicio de la influencia española. En 1565 Miguel López de Legazpi fundó el primer asentamiento español en Cebú y en 1571 se estableció Manila como capital. Durante el dominio español, el archipiélago fue administrado primero desde el Virreinato de Nueva España y, tras la independencia de México, directamente desde Madrid. El galeón de Manila conectó durante siglos la capital filipina con Acapulco y convirtió al archipiélago en un punto clave del comercio transpacífico.

A finales del siglo XIX, la revolución filipina y la guerra hispano-estadounidense llevaron a la cesión de las islas por España a Estados Unidos en 1898. Tras la guerra filipino-estadounidense, Estados Unidos administró el territorio, que luego se convirtió en Mancomunidad Filipina en 1935. Durante la Segunda Guerra Mundial el país fue ocupado por Japón, y la derrota japonesa abrió paso a la independencia formal, proclamada el 4 de julio de 1946. Desde entonces, Filipinas ha alternado periodos democráticos con etapas autoritarias —la más prolongada la dictadura de Ferdinand Marcos— y ha consolidado desde 1986 un sistema presidencialista marcado por elecciones periódicas.

2. Etimología[editar]

Antes de recibir su nombre actual, el archipiélago fue denominado «Islas del Poniente» y «San Lázaro» por Fernando de Magallanes. El término «Filipinas» deriva del rey Felipe II de España. En 1542, el explorador español Ruy López de Villalobos bautizó las islas de Leyte y Sámar como «Felipinas» en honor del entonces príncipe de Asturias. Con el tiempo, el nombre se modificó y la denominación «Islas Filipinas» pasó a designar a todo el archipiélago.

El nombre oficial del país ha cambiado varias veces. Durante la revolución filipina, el Congreso de Malolos proclamó la «República Filipina». Con la colonización estadounidense y la introducción del inglés, el nombre oficial se tradujo como Republic of the Philippines. Desde su independencia, la forma oficial en español ha sido «República de Filipinas», sin anteponer el artículo «las» que aparecería en una traducción literal del nombre.[1]

3. Historia[editar]

3.1 Prehistoria y época prehispánica[editar]

Hasta hace poco, los restos humanos más antiguos hallados en el archipiélago eran los del llamado hombre de Tabón, con una antigüedad de 22 000 a 24 000 años. Ese registro fue superado por el metatarso del hombre de Callao, fechado por el método de uranio-torio en unos 67 000 años. Los negritos figuran entre los primeros pobladores de las islas, aunque la fecha de su llegada sigue sin determinarse con precisión.

Durante el poblamiento temprano se produjeron varios movimientos. Hacia el 13 000 a. C. se registra un asentamiento de grupos relacionados con lenguas austroasiáticas, que habitaron la extinta masa terrestre de Sondalandia, de la cual Filipinas es un remanente insular. Una expansión de poblaciones de origen papuano hacia el oeste ha sido detectada también en la genética de algunos grupos étnicos. Alrededor del año 3000 a. C., marineros austronesios —antepasados de la mayoría de la población actual— migraron hacia el sur desde Taiwán. También hubo una limitada inmigración procedente del sur de Asia en los primeros siglos de la era cristiana.

Para el año 1000 a. C., los habitantes del archipiélago se organizaban en cuatro tipos principales de grupos sociales: tribus de cazadores-recolectores, sociedades guerreras, pequeñas plutocracias y principados portuarios. Con el paso del tiempo, el comercio con pueblos marítimos asiáticos introdujo el islam, el budismo y el hinduismo. No existió un Estado político unificador. Las islas estaban divididas en varias talasocracias gobernadas por datus, rajás o sultanes.

Entre las entidades políticas prehispánicas más conocidas estuvieron los reinos de Manila, Namayan y Tondó; las polities de Cainta, Ma-i, Sandao y Pulilu; los kedatuanos de Dapitan y Madja-as; los rajanatos de Cebú, Butuan y Sanmalan; y los sultanatos de Lanao, Maguindanao y Sulú. Algunas de estas sociedades formaron parte o mantuvieron vínculos con los imperios malayos de Srivijaya, Madjapahit y Brunéi.

[ Desplegar / Plegar: entidades prehispánicas citadas ]
  • Reinos de Manila, Namayan y Tondó
  • Polities de Cainta, Ma-i, Sandao y Pulilu
  • Kedatuanos de Dapitan y Madja-as
  • Rajanatos de Cebú, Butuan y Sanmalan
  • Sultanatos de Lanao, Maguindanao y Sulú

El islam llegó a través de comerciantes y proselitistas provenientes de Malasia e Indonesia. En el siglo XV se estableció en el archipiélago de Sulú; para 1656 ya había alcanzado Mindanao, Luzón y las Bisayas. Los reinos filipinos permanecieron divididos y escasamente poblados a causa, entre otros factores, de las guerras constantes y la frecuencia de los desastres naturales.

3.2 Dominación española (1565-1898)[editar]

En 1521, el portugués Fernando de Magallanes, al servicio de la Corona española, llegó a Filipinas y tomó posesión simbólica de las islas para España. La conquista efectiva comenzó en 1565, cuando Miguel López de Legazpi llegó desde Nueva España y fundó el primer asentamiento español en la actual Cebú. En 1571, tras acuerdos y enfrentamientos con las élites locales y la derrota de la tripulación del pirata chino Limahong, los españoles establecieron Manila como capital de Filipinas y de las Indias Orientales Españolas.

El dominio español representó la unificación política del archipiélago por primera vez en su historia. Desde 1565 hasta 1821, la Capitanía General de Filipinas dependió del Virreinato de Nueva España, con sede en Ciudad de México. Después de la independencia de México, el territorio se administró directamente desde Madrid. Desde la misma Capitanía, España controlaba además otros territorios del Pacífico, entre ellos Guam, Palaos, las islas Carolinas y las islas Marianas.

Entre los siglos XVI y XIX, el galeón de Manila comunicó la capital filipina con Acapulco, en Nueva España, mediante uno o dos viajes anuales en cada sentido. La leva de soldados para la guarnición filipina se nutrió principalmente de reclutas novohispanos. El mantenimiento del archipiélago dependió en buena medida de los situados de plata, procedentes sobre todo de Potosí, entonces bajo la jurisdicción del Virreinato del Perú y más tarde del Virreinato del Río de la Plata. El comercio transpacífico introdujo alimentos americanos como el maíz, el tomate, la papa, el chile y la piña.

Los misioneros católicos convirtieron a la mayoría de la población al cristianismo y fundaron escuelas, universidades y hospitales. El cristianismo, aunque oficial, permitió grados de sincretismo con otras creencias. Los españoles llevaron asimismo el arado, la imprenta, el reloj y la construcción en piedra. Un decreto español de 1863 estableció por primera vez la educación pública gratuita, lo que contribuyó a elevar los índices de alfabetización.

Durante el periodo español, las fuerzas hispanas y sus aliados locales combatieron rebeliones internas y ataques externos de piratas chinos, neerlandeses y portugueses. Destacaron los combates de Cagayán de 1582, en los que enfrentaron a piratas y ronin japoneses. En la década de 1760, en el marco de la guerra de los Siete Años, fuerzas británicas ocuparon brevemente Manila y encontraron aliados como Diego y Gabriela Silang, hasta que el gobierno español fue restaurado tras el Tratado de París de 1763.

El conflicto hispano-moro se prolongó durante cientos de años. En el último cuarto del siglo XIX, España conquistó porciones de Mindanao y reconoció formalmente la soberanía sobre el sultanato de Sulú. En paralelo, la apertura de los puertos al comercio mundial transformó la sociedad. Los criollos y mestizos enriquecieron, mientras la influencia de las independencias hispanoamericanas se hacía sentir en el archipiélago.

En este contexto se produjo la revuelta del efímero emperador Andrés Novales, apoyado por oficiales hispanoamericanos que rechazaban la desigualdad impuesta por los peninsulares. La insatisfacción criolla culminó en el motín de Cavite de 1872, una de las chispas de la revolución filipina.

3.3 Revolución filipina y Primera República[editar]

Los sentimientos revolucionarios se intensificaron en 1872, cuando los sacerdotes Mariano Gómez, José Burgos y Jacinto Zamora —conocidos como Gomburza— fueron acusados de sedición y ejecutados. El hecho inspiró un movimiento de propaganda en España organizado por Marcelo Hilario del Pilar, José Rizal y Mariano Ponce, quienes presionaron al gobierno para introducir reformas políticas.

José Rizal fue arrestado y, acusado de rebelión, ejecutado el 30 de diciembre de 1896. Ante la resistencia a las reformas, en 1892 Andrés Bonifacio fundó la sociedad secreta Katipunan, relacionada con círculos masónicos y orientada a lograr la independencia mediante la revuelta armada. La revolución filipina estalló en 1896 y se desarrolló en medio de confrontaciones entre facciones —los Magdiwang, seguidores de Bonifacio, y los Magdalo, partidarios de Emilio Aguinaldo—. Bonifacio fue capturado y fusilado ese mismo año.

En 1898, la guerra hispano-estadounidense, iniciada en Cuba, se extendió al archipiélago. El 12 de junio de 1898, Emilio Aguinaldo declaró la independencia de Filipinas en Kawit, Cavite. Al año siguiente se estableció la Primera República Filipina. No obstante, por el Tratado de París de 1898, España cedió la soberanía de las islas a Estados Unidos a cambio de 20 millones de dólares. Los dirigentes filipinos consideraron que Estados Unidos no reconocería a la Primera República, lo que desembocó en la guerra filipino-estadounidense.

Durante la revolución secesionista ocurrió el sitio de Baler, protagonizado por el último destacamento español, que resistió 337 días, entre el 1 de julio de 1898 y el 2 de junio de 1899, en la iglesia del pueblo de Baler, en Luzón. Los asediados no supieron a tiempo de la firma del Tratado de París y por ello son conocidos como los «últimos de Filipinas».

La guerra filipino-estadounidense terminó con victoria de Estados Unidos en 1902. Las cifras de muertos varían según las fuentes: la mayoría de los historiadores modernos las sitúa entre 200 000 y 250 000, incluida una epidemia de cólera al final del conflicto que mató entre 150 000 y 200 000 personas.[2]

3.4 Dominación estadounidense y Mancomunidad[editar]

Tras la guerra, el archipiélago quedó bajo control estadounidense como área insular. Las autoridades estadounidenses realizaron un censo en 1903, uno de los primeros ejercicios modernos de empadronamiento del territorio. Los datos del recuento, útil para la administración colonial, mostraron una población del orden de 70 635 426 personas (censo estadounidense de 1903) de habitantes, aunque las cifras exactas del censo de ese año varían en la bibliografía.[3]

En 1935, Filipinas obtuvo el estatus de Estado libre asociado bajo el nombre de Mancomunidad Filipina. El presidente Manuel Quezón impulsó la construcción de instituciones propias y preparó la transición hacia la independencia. En 1938 creó la Corporación de Viviendas del Pueblo y adquirió terrenos en el extenso estado de Diliman, que luego sirvieron de base para la expansión metropolitana. La Asamblea Nacional aprobó la carta de Ciudad Quezón, pensada en un inicio para Balintawak; los asambleístas Narciso Ramos y Ramón Mitra cabildearon para que la nueva ciudad llevara el nombre del presidente. Quezón dejó que la ley caducara sin su firma el 12 de octubre de 1939, estableciéndose así Ciudad Quezón.

3.5 Segunda Guerra Mundial y ocupación japonesa[editar]

Los planes de independencia fueron interrumpidos por la Segunda Guerra Mundial. El Imperio japonés invadió Filipinas y estableció un gobierno títere conocido como Segunda República Filipina. Durante la ocupación se cometieron múltiples crímenes de guerra, entre ellos la marcha de la Muerte de Batán y la masacre de Manila, que culminó con la batalla de Manila de 1945.

Los crímenes contra la población de origen español, concentrada en gran parte en el barrio de Intramuros, y los asaltos a las sedes oficiales españolas generaron gran inquietud en el gobierno de Francisco Franco. España rompió relaciones diplomáticas con Japón el 12 de abril de 1945. Para cuando las tropas aliadas derrotaron a los japoneses en 1945, más de un millón de filipinos habían muerto. Finalmente, el 4 de julio de 1946, Filipinas alcanzó su independencia del gobierno estadounidense.

3.6 Independencia, era Marcos y democracia restaurada[editar]

Tras la independencia hubo que reconstruir el país y reorganizar la política. En las zonas rurales, los grandes terratenientes mantenían a los arrendatarios en condiciones difíciles, lo que generó tensiones sociales. La clase política de posguerra incluyó a figuras vinculadas a la ocupación japonesa, mientras que a muchos diputados de la resistencia se les impidió ocupar escaños en el Congreso para asegurar mayorías favorables a los intereses estadounidenses.

Entre 1948 y 1954, el levantamiento campesino de inspiración comunista Hukbalahap combatió al gobierno y a las milicias de los grandes propietarios. Con ayuda militar de Estados Unidos, el movimiento fue debilitado y desapareció en la década de 1960.

En 1965, Ferdinand Marcos fue elegido presidente. Tras dos mandatos y ante la prohibición constitucional de una reelección adicional, declaró la ley marcial el 21 de septiembre de 1972, alegando la división política, la tensión de la Guerra Fría, la rebelión comunista y la insurgencia islámica. Inició así una dictadura de más de diez años, caracterizada por el control de la economía y la represión política.

El 21 de agosto de 1983, el opositor Benigno «Ninoy» Aquino Jr. regresó del exilio en Estados Unidos y fue asesinado al aterrizar en el entonces Aeropuerto Internacional de Manila, hoy Aeropuerto Internacional Ninoy Aquino. Ante la creciente presión, Marcos convocó elecciones presidenciales en 1986. Corazón Aquino, viuda de Ninoy, se convirtió en la líder de la oposición. Cuando Marcos se proclamó ganador, amplios sectores denunciaron fraude. Esto condujo a la Revolución EDSA, impulsada por la renuncia de dos aliados clave de Marcos: Fidel Ramos, jefe de Estado Mayor adjunto de las Fuerzas Armadas, y Juan Ponce Enrile, secretario de Defensa. El cardenal arzobispo de Manila, Jaime Sin, exhortó a la población a protestar en la avenida Epifanio de los Santos (EDSA). Marcos y sus allegados huyeron a Hawái, y Corazón Aquino asumió la presidencia.

La restauración democrática y las reformas posteriores enfrentaron obstáculos como la deuda nacional, la corrupción, los intentos de golpe de Estado, la persistente insurgencia comunista y los movimientos separatistas islámicos. En junio de 1991, la erupción del volcán Pinatubo provocó una de las mayores catástrofes naturales de la historia del país. La economía mejoró durante la administración de Fidel Ramos, elegido presidente en 1992, pero la crisis financiera asiática de 1997 frenó los avances.

En 2001, en medio de acusaciones de corrupción y un proceso de destitución estancado, Joseph Estrada fue desplazado de la presidencia por la Revolución de EDSA de 2001 y reemplazado por Gloria Macapagal Arroyo. Sus nueve años de gobierno registraron crecimiento económico, aunque estuvieron marcados por escándalos de corrupción. El 23 de noviembre de 2009 fueron asesinados 34 periodistas y varios civiles en Maguindanao.

3.7 Del siglo XXI al presente[editar]

Tras la presidencia de Arroyo, Benigno Aquino III gobernó entre 2010 y 2016, con un discurso centrado en el combate a la corrupción y un periodo de alto crecimiento económico. Su sucesor fue Rodrigo Duterte (2016-2022), cuya administración emprendió una polémica política antidrogas que organismos internacionales asociaron a numerosas muertes extrajudiciales. Duterte impulsó además un giro pragmático en política exterior, con mayor acercamiento a China.

Desde 2022 ocupa la presidencia Ferdinand Marcos y Romuáldez, conocido como Bongbong Marcos, hijo del antiguo dictador Ferdinand Marcos. La vicepresidenta es Sara Duterte, hija del expresidente Rodrigo Duterte. El gobierno actual mantiene una política exterior de equilibrio entre Estados Unidos y China y enfrenta tensiones en el mar de la China Meridional, además de retos internos en infraestructura, educación y reducción de la pobreza.

4. Geografía y clima[editar]

4.1 Islas y regiones[editar]

El territorio filipino es un extenso archipiélago del Sudeste Asiático. La cifra tradicional de islas es de 7 107, pero los recuentos más recientes la elevan a 7107 islas. Solo una parte de ellas están habitadas. Geográficamente se clasifican en tres grupos principales:

[ Desplegar / Plegar: grupos de islas ]
  • Luzón: la isla mayor y económicamente dominante, donde se hallan la capital Manila, Ciudad Quezón y la región metropolitana.
  • Las Bisayas: grupo central de islas con ciudades como Cebú, Iloílo y Bacolod; ha sido históricamente puente entre Luzón y Mindanao.
  • Mindanao: extensa isla meridional con gran peso agrícola y presencia significativa de comunidades musulmanas.

La superficie terrestre ronda los 300 000 km², con una línea de costa de unos 36 289 km. Filipinas no tiene fronteras terrestres con ningún Estado. Entre los relieves más importantes se encuentra el monte Apo, situado en Mindanao y considerado el pico más alto del país con una altitud de 2 954 metros sobre el nivel del mar. Otros sistemas montañosos relevantes son la cordillera Central de Luzón y las sierras de Mindanao.

Los ríos principales son el Cagayán, en el norte de Luzón, y el Pampanga, en el centro de la misma isla. El mayor lago es la Laguna de Bay, muy próximo a la capital. Numerosos volcanes activos forman parte del paisaje; entre ellos destacan el Taal, el Mayón, de silueta cónica casi perfecta, y el Pinatubo, cuya erupción de 1991 tuvo efectos globales sobre el clima.

4.2 Clima y desastres naturales[editar]

El clima es tropical, con temperaturas elevadas y lluvias abundantes. La estacionalidad se define en gran medida por los monzones y por la presencia de tifones, que se forman en el Pacífico occidental y afectan sobre todo a Luzón y las Bisayas. El país recibe un número considerable de ciclones cada año; algunos episodios, como el tifón Haiyan (denominado Yolanda en Filipinas) en 2013, han causado miles de muertes y gravísimos daños.[4]

Por su ubicación en el cinturón de fuego del Pacífico, Filipinas es un territorio sísmicamente activo. Los terremotos son frecuentes y algunas fallas cercanas a Manila han motivado estrictas normas de construcción. La combinación de sismos, tifones, deslizamientos y erupciones volcánicas convierte la gestión del riesgo de desastres en un desafío permanente para el Estado.

4.3 Biodiversidad[editar]

El archipiélago se encuentra en una de las regiones de mayor biodiversidad del mundo. Sus selvas tropicales, arrecifes de coral, manglares y montañas albergan una fauna y flora muy diversa, con numerosas especies endémicas. Entre los animales más conocidos están el águila filipina —ave nacional y una de las mayores rapaces del planeta—, el tarsero, el cóbano filipino y una gran variedad de reptiles, anfibios y peces coralinos.

La deforestación, la expansión agrícola y la pesca insostenible han presionado los ecosistemas. Filipinas ha sido señalada como uno de los países con mayor número de especies amenazadas del Sudeste Asiático. En las últimas décadas se han creado áreas protegidas marinas y terrestres, aunque la capacidad de fiscalización sigue siendo limitada.

5. Gobierno y política[editar]

5.1 Estructura del Estado[editar]

Filipinas es una república presidencialista unitaria. Su Constitución vigente, aprobada en 1987, restableció el sistema democrático después de la dictadura de Marcos y consagró la separación de poderes. El presidente es jefe de Estado y de gobierno, elegido por voto directo. El mandato presidencial dura seis años sin reelección inmediata.

El poder legislativo recae en el Congreso, integrado por el Senado y la Cámara de Representantes. Los senadores se eligen a nivel nacional; la Cámara se compone de representantes distritales y de otros elegidos mediante un sistema de listas sectoriales. El poder judicial tiene en la Corte Suprema su máxima instancia. Existen además gobiernos locales con grados de autonomía: provincias, ciudades, municipios y barangayes, estos últimos la unidad administrativa de base.

5.2 Situación actual[editar]

El presidente actual es Ferdinand Marcos y Romuáldez, conocido como Bongbong Marcos, hijo del antiguo dictador Ferdinand Marcos. La vicepresidenta es Sara Duterte, hija del expresidente Rodrigo Duterte. Ambos asumieron sus cargos en 2022. El escenario político se caracteriza por una fuerte polarización y por la pervivencia de estructuras familiares y clientelares en la política local.

Entre los retos institucionales figuran la reducción de la pobreza, la mejora de la educación y la sanidad, la corrupción y la consolidación de la justicia. Filipinas mantiene tensiones territoriales con China por la soberanía de formaciones del mar de la China Meridional; el litigio obtuvo un fallo arbitral favorable a Filipinas en 2016, aunque su aplicación efectiva sigue sin resolverse.

6. Economía[editar]

Filipinas está catalogada como un país recientemente industrializado. Su economía ha crecido de manera sostenida durante gran parte del siglo XXI, impulsada por el sector servicios, que representa más de la mitad del PIB. El comercio, los servicios financieros, el transporte y las tecnologías de la información han desplazado a la agricultura como motores principales de la producción nacional.

La industria de centros de atención telefónica y de procesos de negocio —como se denomina localmente al sector de externalización— se expandió hasta colocar al país entre los principales destinos mundiales de ese tipo de servicios. Otro pilar económico son las remesas: los millones de filipinos que trabajan en el extranjero envían divisas que sostienen una parte considerable del consumo interno. La economía filipina está, por tanto, muy integrada en la globalización, aunque sigue expuesta a los ciclos de la economía mundial.

El PIB nominal ascendió en 2021 a unos 402 638 millones de dólares, mientras que el PIB medido en paridad de poder adquisitivo alcanzó los 1 000 617 millones de dólares. El PIB per cápita nominal se situó en torno a 3 646 dólares y el per cápita en paridad de poder adquisitivo en unos 9 061 dólares.

La agricultura continúa teniendo relevancia social y emplea a una parte importante de la población, aunque su peso en el producto total ha disminuido. Los cultivos principales son el arroz, el coco, la caña de azúcar, el maíz y las frutas tropicales. La pesca y la minería también contribuyen a la economía. El turismo, por su parte, es una actividad en expansión, con destinos como Cebú, Palawan, Boracay y los paisajes volcánicos de Luzón.

Pese a los avances, el desarrollo sigue limitado por carencias en infraestructura, insuficiencia del gasto social y una elevada desigualdad. El índice de Gini más reciente es de 42,3 (2018), un nivel que refleja una distribución del ingreso todavía poco equitativa.

7. Demografía y lenguas[editar]

7.1 Población[editar]

Filipinas tiene una población estimada de 115,8 millones (2024) de habitantes según datos de 2023, lo que la ubica entre los países más poblados del mundo —el puesto varía entre el 12.º y el 13.º según la fuente—. A esa cifra se suma una diáspora de unos 12 millones de filipinos residentes en el exterior. La estructura por edades es relativamente joven, aunque la tasa de fecundidad ha ido descendiendo. La población es étnicamente diversa e incluye grupos de raíces austronesias, pueblos indígenas como los negritos y comunidades con herencia china o, en menor medida, europea. En la región autónoma del Mindanao musulmán predomina una población de tradición islámica, con identidades socioculturales propias.

[ Desplegar / Plegar: principales grupos étnicos ]
  • Tagalos, cebuanos e ilocanos, entre los grupos lingüísticos mayoritarios.
  • Pueblos indígenas de las cordilleras y de las zonas montañosas.
  • Comunidades moras de Mindanao y del archipiélago de Sulú.
  • Población de origen chino, relevante en la economía urbana desde la época colonial.

7.2 Idiomas[editar]

En Filipinas se hablan más de 170 lenguas. El filipino —basado principalmente en el tagalo— y el inglés son los dos idiomas oficiales. El inglés se emplea en la administración, la educación superior, los negocios y los medios de comunicación, y su dominio generalizado ha facilitado el desarrollo de la industria de servicios de atención al cliente a escala global. Las lenguas regionales —cebuano, ilocano, hiligaynon, bicolano, samareño y muchas otras— conservan una vitalidad considerable en la vida cotidiana.

El español y el árabe figuran como idiomas reconocidos por la Constitución. Su estatuto formal no implica que sean de uso general: el español es hoy una lengua minoritaria, aunque con una gran impronta histórica y léxica sobre el filipino y las lenguas locales. Algunas variedades criollas de base española, como el chabacano, sobreviven especialmente en zonas de Mindanao. El reconocimiento constitucional del árabe responde a la importancia del islam en el sur del país.

7.3 Religión[editar]

El catolicismo es la religión mayoritaria, herencia directa de más de tres siglos de dominio español. La mayoría de los filipinos se identifica como católica, y las festividades religiosas, las procesiones y el culto a los santos conservan gran vitalidad popular. El islam tiene una presencia significativa, sobre todo en el suroeste de Mindanao y el archipiélago de Sulú, donde históricamente se desarrollaron sultanatos y centros de estudios islámicos. Existen además minorías budistas, principalmente entre la población de origen chino, y comunidades que practican religiones indígenas. La Constitución garantiza la libertad religiosa y establece la separación entre iglesia y Estado.

8. Cultura y sociedad[editar]

La cultura filipina es el resultado de la superposición de sustratos indígenas prehispánicos con influencias chinas, malayas, islámicas, hispánicas y estadounidenses. Esa mezcla se aprecia en la gastronomía, la música, la danza, el arte, la arquitectura y las festividades. Platos como el adobo, el lechón, el pancit o el halo-halo combinan técnicas e ingredientes de distintos orígenes; las fiestas patronales —algunas de raíz hispánica— marcan el calendario de pueblos y ciudades.

La herencia hispánica es visible en la religión católica, en numerosos topónimos, en los nombres y apellidos, en varias iglesias y casas históricas y en préstamos léxicos cotidianos. La herencia estadounidense se manifiesta sobre todo en la difusión del inglés, en el sistema educativo y en una fuerte afinidad con la cultura popular estadounidense, desde el baloncesto hasta el cine y la música. El baloncesto, introducido durante la ocupación estadounidense, es hoy el deporte de masas por excelencia.

La literatura filipina cuenta con figuras como José Rizal, cuya obra crítica contribuyó a la formación de una conciencia nacional, y con una rica tradición oral que sigue viva en las comunidades rurales. El arte contemporáneo filipino se ha internacionalizado en las últimas décadas, con presencia creciente en galerías y bienales de Asia. La música abarca desde el folclore de las regiones hasta el pop urbano de Manila, muchas veces cantado en filipino o en inglés.

Las relaciones familiares y comunitarias ocupan un lugar central en la organización social. La emigración, la urbanización y el desarrollo económico han modificado las estructuras tradicionales sin borrarlas del todo: aún son frecuentes los hogares extendidos, las redes de parentesco transnacionales y un fuerte sentido de pertenencia regional.

9. Presencia hispánica e hispanoamericana[editar]

Filipinas es el país de Asia con mayor huella hispánica. Tres siglos de administración española dejaron una impronta profunda en la lengua, la religión y las costumbres. Durante el virreinato, el archipiélago dependió de Nueva España, de modo que la relación con México fue particularmente intensa. El galeón de Manila no solo transportaba mercancías entre Manila y Acapulco, sino también personas, prácticas culturales, plantas y alimentos. Algunos de esos intercambios arraigaron en ambos lados del Pacífico.

El español floreció en Filipinas entre la segunda mitad del siglo XIX y la primera mitad del XX. La prensa, la literatura propagandista y los círculos ilustrados usaron el idioma como vehículo de las reformas y del independentismo. Tras la ocupación estadounidense, la enseñanza del español fue retrocediendo frente al inglés. Hoy es minoritario, pero mantiene un valor simbólico e institucional: la Constitución lo reconoce y el país es miembro de la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE), con la Academia Filipina de la Lengua Española como institución local.

Las variedades criollas conocidas como chabacano sobreviven en localidades como Zamboanga y Cavite, y son el ejemplo más claro de continuidad lingüística hispánica en la nación. En años recientes ha surgido un interés renovado por la recuperación del español como lengua de cultura y de vínculo con América Latina. No obstante, su uso diario sigue muy lejos de los niveles previos a la Segunda Guerra Mundial.

La relación de Filipinas con el mundo hispanohablante se expresa también en los nombres de localidades, en apellidos como García, Santos o Ramos, en la arquitectura religiosa de ciudades como Vigan o Manila y en una memoria histórica compartida que incluye episodios como el sitio de Baler. Para los lectores hispanoamericanos, Filipinas representa un caso singular: una nación asiática cuya historia colonial, lenguas y costumbres permiten reconocer, bajo las capas posteriores, una inconfundible base hispánica.

10. Filipinas en el mundo[editar]

En el plano internacional, Filipinas es miembro fundador de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) y de las Naciones Unidas. También participa en la ASALE y otras organizaciones regionales. Su política exterior ha oscilado históricamente entre la alianza estratégica con Estados Unidos —heredada de la época colonial y de la guerra fría— y una mayor diversificación de vínculos con China, Japón, Corea del Sur y los países de la ASEAN.

Las relaciones con América Latina, aunque de menor intensidad, se apoyan en lazos históricos y en la afinidad cultural hispánica. México y Filipinas mantienen cierta cooperación conmemorativa en torno al galeón de Manila, y España conserva una presencia cultural a través del Instituto Cervantes de Manila. La diáspora filipina, por su parte, es una de las más numerosas del mundo y envía trabajadores a países de Oriente Medio, Asia, Europa y América del Norte.

El país tiene una posición estratégica en el mar de la China Meridional, lo que lo convierte en un actor relevante en las tensiones regionales sobre rutas comerciales y soberanía. Al mismo tiempo, su crecimiento demográfico, su juventud relativa y la expansión de sus servicios digitales le otorgan un peso creciente en la economía asiática. Pese a los desafíos internos, Filipinas ha pasado de ser una economía agraria dependiente a una sociedad en rápida urbanización con aspiraciones de convergencia con las economías más dinámicas del Sudeste Asiático.


  1. La grafía española mantiene la forma «Filipinas», usada desde la época colonial; en los textos administrativos actuales convive con la denominación en inglés Philippines y en filipino Pilipinas. ↩︎

  2. Otras estimaciones amplían el rango de víctimas de toda la guerra a entre 200 000 y 1 000 000, por lo que la magnitud precisa sigue siendo materia de discusión. La diferencia se explica por la inclusión o exclusión de las muertes por hambruna y enfermedad. ↩︎

  3. Algunas transcripciones de esa época presentan cifras que parecen contener errores de escala, por lo que el número preciso del censo de 1903 no queda fijado por ellas, sino por las tablas censales originales. ↩︎

  4. El tifón Haiyan tocó tierra en el este de las Bisayas en noviembre de 2013 y se convirtió en uno de los más intensos jamás registrados en tocar tierra. Las cifras oficiales de víctimas superaron las 6 000, aunque los cálculos iniciales fueron mayores. ↩︎