Ir al contenido

Franz Kafka

✏️ Editar🕓 Historial🔗 Enlaces
Franz Kafka
Nacimiento3 de julio de 1883
Praga, Imperio austrohúngaro
(actual República Checa)
Fallecimiento3 de junio de 1924 (40 años)
Kierling, cerca de Viena, Austria
Causa de muerteTuberculosis laríngea y privación de alimentos por dolor al tragar
SepulturaCementerio judío nuevo de Praga-Žižkov
NacionalidadAustríaca (hasta 1918); checoslovaca (desde 1918)
Lengua de escrituraAlemán
EducaciónDoctor en Derecho, Universidad Karl-Ferdinand, Praga (1906)
OcupaciónEscritor, funcionario de seguros
Obras notablesLa metamorfosis; El proceso; El castillo; El desaparecido; Carta al padre
PadresHermann Kafka y Julie Löwy

1. Resumen[editar]

Franz Kafka (Praga, 3 de julio de 1883–Kierling, 3 de junio de 1924) fue un escritor bohemio de lengua alemana, considerado una de las figuras más influyentes de la literatura universal. Su obra combina elementos realistas con situaciones fantásticas o absurdas y aborda temas como los conflictos paternofiliales, la ansiedad, el existencialismo, la culpa, la burocracia y las transformaciones espirituales. Escribió las novelas El proceso, El castillo y El desaparecido (también conocida como América), la novela corta La metamorfosis y un gran número de relatos breves, además de una abundante correspondencia y escritos autobiográficos.[1]

Kafka creció en el seno de una familia judía de Praga, en la entonces capital del Reino de Bohemia dentro del Imperio austrohúngaro. Estudió Derecho y, tras doctorarse, trabajó a tiempo completo en empleos legales y de seguros, particularmente en el Instituto de Seguros de Accidentes de Trabajo del Reino de Bohemia. Sus obligaciones profesionales entraron en conflicto con su vocación literaria, que consideraba su verdadera razón de vivir.[2]

Durante su vida solo publicó una parte menor de su obra. Las colecciones de cuentos Contemplación (1912) y Un médico rural (1919), así como historias sueltas —entre ellas La metamorfosis—, aparecieron en revistas literarias y recibieron escasa atención. Murió de tuberculosis con cuarenta años, relativamente desconocido. Su amigo y albacea Max Brod ignoró el deseo de Kafka de destruir los manuscritos y supervisó la publicación póstuma de la mayor parte de su obra.[3]

El adjetivo «kafkiano» se usa en español, y en otras lenguas, para describir situaciones insólitas por lo absurdas y angustiosas, como las que aparecen en sus escritos.[4] Escritores como Albert Camus, Jean-Paul Sartre, Jorge Luis Borges y Gabriel García Márquez están entre los autores influidos por su obra.

2. Primeros años y formación[editar]

Infancia y familia[editar]

Franz Kafka nació en Praga el 3 de julio de 1883 en una familia de judíos asquenazíes de habla alemana. Sus padres fueron Hermann Kafka (1852–1931) y Julie Löwy (1856–1934). El padre había nacido en Osek, una aldea de Bohemia meridional con población mayoritariamente judía, en una familia rural dedicada a la carnicería y con frecuentes apuros económicos. Tras trabajar como representante comercial, Hermann se estableció por su cuenta en Praga en 1881 y abrió un negocio textil que llegó a emplear a unas quince personas cuando Franz nació. Como emblema comercial usaba un grajo, en checo kavka, palabra de la que deriva el apellido Kafka.[5]

La madre, nacida en Poděbrady, provenía de una familia judeoalemana más acomodada y refinada que la de su esposo. Era hija de Jakob Löwy, descrito por las fuentes como un próspero fabricante de cerveza o como un comerciante de telas.[6] Tras el matrimonio, la familia se instaló en Praga y pasó a formar parte de la alta sociedad local. El padre marcó la pauta de la educación de Franz con una actitud autoritaria y exigente, mientras que la madre quedó en un papel secundario.[7]

Franz era el mayor de seis hermanos. Dos de ellos, Georg y Heinrich, murieron a los quince y seis meses de edad respectivamente, antes de que Franz cumpliera siete años. Tuvo tres hermanas: Gabriele («Elli») (1889–1941), Valerie («Valli») (1890–1942) y Ottilie («Ottla») (1892–1943). Las tres fueron asesinadas durante el Holocausto. Ottla, la hermana favorita de Kafka, fue deportada al gueto de Łódź y luego a Auschwitz, donde murió en las cámaras de gas el 7 de octubre de 1943.[8]

Como muchos praguenses de la época, Kafka hablaba checo y alemán desde la infancia, pues eran las lenguas maternas de su padre y de su madre respectivamente. Aunque recibió elogios por su checo, nunca llegó a considerarse completamente fluido en esa lengua y hablaba alemán con acento checo. Posteriormente adquirió conocimientos de francés y de cultura francesa. Entre sus autores favoritos estaban Flaubert, Dickens, Cervantes, Goethe, Dostoievski, Gogol, Grillparzer y Heinrich von Kleist.[9]

Educación[editar]

Kafka cursó la escuela primaria entre 1889 y 1893 en la Deutsche Knabenschule de Praga. Sus padres tenían poco apego a las tradiciones judías, y aparte de la celebración del bar mitzvá, Kafka asistía con desgana a la sinagoga solo unas cuatro veces al año con su padre.[10]

La educación secundaria la realizó entre los diez y los dieciocho años en el estricto Altstädter Deutsches Gymnasium, ubicado en el Palacio Kinský de la Plaza de la Ciudad Vieja de Praga. Allí completó sus exámenes de Matura en 1901.[11] Leía ávidamente a Nietzsche, Darwin y Haeckel, sentía entusiasmo por el socialismo —sobre todo por el ideal de solidaridad— y por el ateísmo. Sus notas superaban la media de sus compañeros. Hacia los catorce años hizo sus primeros intentos literarios, aunque destruyó los textos.

3. Trayectoria[editar]

3.1 Formación universitaria y empleo[editar]

Tras aprobar el bachillerato en 1901, Kafka comenzó a estudiar química en la Universidad Karl-Ferdinand de Praga, pero abandonó a las dos semanas. Probó también historia del arte y filología alemana, y finalmente, presionado por su padre, se matriculó en Derecho. El profesor de sociología Alfred Weber, hermano de Max Weber, ejerció una influencia notable sobre él. Kafka se doctoró en Derecho el 18 de junio de 1906.[12]

Mientras estudiaba, participó en actividades del club de lectura y oratoria de los estudiantes alemanes y promovió representaciones de teatro yidis. Al final de su primer año conoció a Max Brod, compañero de estudios que se convertiría en su amigo íntimo y, más tarde, en su albacea literario. Brod observó pronto que Kafka, aunque tímido y de pocas palabras, decía cosas generalmente profundas. Entre el círculo de amigos estaban el periodista Felix Weltsch, el actor Yitzchak Lowy y los escritores Ludwig Winder, Oskar Baum y Franz Werfel.[^círculo]

Tras terminar la carrera en 1906, hizo un año de servicio obligatorio sin remuneración en los tribunales civiles y penales. Luego entró como pasante, también sin retribución, en la compañía italiana de seguros Assicurazioni Generali, donde trabajó desde el 1 de noviembre de 1907 hasta el 15 de julio de 1908.[13] El horario, de 08:00 a 18:00, le dificultaba concentrarse en la escritura. Poco después ingresó en el Instituto de Seguros de Accidentes de Trabajo del Reino de Bohemia, donde permaneció hasta su jubilación anticipada en 1922 por causa de la tuberculosis. Su trabajo consistía en investigar y evaluar las compensaciones por lesiones de trabajadores industriales. Los accidentes —pérdida de dedos o extremidades— eran frecuentes por las malas condiciones de seguridad laboral de la época. Kafka redactó durante varios años el informe anual del instituto; esos informes fueron bien recibidos por sus superiores.[14] Generalmente salía del trabajo a las dos de la tarde para dedicar tiempo a la literatura. Su padre se refería a ese empleo como Brotberuf, un trabajo solo para pagar las cuentas.[15]

3.2 Escritura y primeras publicaciones[editar]

Los primeros escritos publicados de Kafka fueron ocho relatos aparecidos en 1908 en el primer número de la revista literaria Hyperion, bajo el título de Betrachtung (Contemplación). El relato Descripción de una lucha fue escrito en 1904; Kafka se lo mostró a Brod en 1905, y publicó un fragmento en 1908 y dos secciones en la primavera de 1909.[16]

En la noche del 22 de septiembre de 1912, Kafka escribió de un tirón el relato Das Urteil (El juicio, también traducido como La condena), dedicado a Felice Bauer. El relato aborda la relación conflictiva entre un hijo y un padre dominante a partir del compromiso matrimonial del hijo. Kafka lo describió como «una apertura completa del cuerpo y del alma», y suele considerarse su obra de madurez inicial o su primer gran avance.[17]

En 1912 escribió también La metamorfosis, publicada en Leipzig en 1915. A finales de noviembre de 1912 terminó Contemplación, colección de dieciocho relatos aparecidos antes de manera dispersa. En 1914 comenzó la novela El proceso. En 1919 terminó los catorce relatos que componen Un médico rural.[18]

Kafka publicó muy poco en vida. Aparte de las colecciones ya mencionadas, dio a conocer relatos como En la colonia penitenciaria (1919) y Un artista del hambre, aparecido en 1924 en la revista Die neue Rundschau. Sus novelas quedaron inconclusas y fueron publicadas póstumamente por Brod.

3.3 Relaciones personales y compromisos[editar]

Kafka nunca se casó, aunque dio gran valor al matrimonio y a los hijos. Estuvo comprometido en varias ocasiones. Entre 1913 y 1917 mantuvo una relación difícil con Felice Bauer, con quien se comprometió dos veces; la boda no llegó a celebrarse. La correspondencia con ella supera las quinientas cartas y tarjetas postales, publicadas póstumamente como Cartas a Felice. Las cartas de ella no se conservan.[19]

Posteriormente conoció a Julie Wohryzek, con quien se prometió. El padre de Kafka se opuso a la relación por motivos sociales y por las creencias sionistas de Wohryzek. Aunque la pareja llegó a alquilar una vivienda y fijar fecha de boda, el matrimonio no se celebró.[20] Algunos biógrafos, en particular Max Brod, sostienen que Kafka tuvo un hijo con Margarethe «Grete» Bloch, amiga de Felice, nacido en 1914 o 1915 y muerto en Múnich en 1921. Sin embargo, otros biógrafos, como Peter-André Alt, niegan que Kafka fuera el padre; Reiner Stach señala pruebas contradictorias al respecto.[21]

En 1920 inició una relación intensa con la escritora, traductora y periodista checa Milena Jesenská, conocida sobre todo por la correspondencia publicada como Cartas a Milena. La relación terminó en noviembre de 1920, aunque el contacto amistoso se mantuvo hasta la muerte de Kafka. Jesenská tradujo al checo el relato El fogonero, la primera traducción de un escrito de Kafka a otro idioma.[22]

Kafka conoció en julio de 1923, durante una estancia en Müritz junto al Báltico, a Dora Diamant, una joven de familia judía ortodoxa. Se trasladó con ella a Berlín en septiembre de 1923, buscando distanciarse de la influencia de la familia y concentrarse en su obra. Diamant fue su compañera en los últimos meses de vida y reavivó su interés por el judaísmo y el Talmud.[23]

3.4 Enfermedad y muerte[editar]

Kafka fue diagnosticado de tuberculosis en 1917. La noche del 12 al 13 de agosto de ese año sufrió una hemoptisis que confirmó la tuberculosis pulmonar. Debido a la enfermedad, el instituto de seguros le concedió una pensión en 1918, y desde entonces pasó largas temporadas en sanatorios. Su hermana Ottla lo apoyó especialmente durante las convalecencias.[24]

En la Navidad de 1923 contrajo una pulmonía que lo obligó a regresar al hogar paterno en Praga en marzo de 1924. Al agravarse la enfermedad, ingresó en el sanatorio de Wiener Wald, cerca de Viena, y sufrió una tuberculosis de laringe que hacía muy doloroso tragar alimentos. Como todavía no existía la alimentación parenteral, no había forma de alimentarlo; en sus últimas semanas consumió principalmente líquidos. Fue trasladado a la clínica universitaria y, a finales de abril, al sanatorio Dr. Hoffmann de Kierling, donde falleció el 3 de junio de 1924.[25]

Fue enterrado el 11 de junio de 1924 en la parte judía del Nuevo Cementerio de Praga-Žižkov. La lápida fue diseñada por el arquitecto Leopold Ehrmann. Kafka estuvo corrigiendo el relato Un artista del hambre en su lecho de muerte. Su obituario apareció en el Prager Presse y en el Berliner Tageblatt. Milena Jesenská escribió otro obituario para el diario checo Národní listy.[26]

4. Estilo y características[editar]

La obra de Kafka se caracteriza por la fusión de elementos realistas con elementos fantásticos o absurdos. Sus protagonistas suelen ser individuos aislados que se enfrentan a un mundo difícil, regido por reglas desconocidas, paradójicas o inescrutables. Son recurrentes los conflictos paternofiliales, la ansiedad, la culpa, la burocracia, la brutalidad física y psicológica, el absurdo existencial y la alienación del hombre contemporáneo.[27]

Kafka aportó a la literatura moderna un nuevo mecanismo narrativo: la parábola o relato simbólico al que suprimió toda moraleja, reflejando el absurdo y la angustia de una existencia de perpetua postergación. A diferencia de las parábolas antiguas, las suyas no tienen interpretación unívoca.[28]

En su estilo se han señalado técnicas expresionistas deshumanizadoras, como la cosificación y la animalización, para expresar la disolución de la identidad burguesa o la alienación del ser humano. También se ha subrayado su deuda con la tradición judeo-oriental del Talmud, el teatro yidis y los relatos jasídicos recopilados por Martin Buber.[29]

Sus textos, escritos en alemán, se distinguen por una prosa sobria y precisa. El crítico Harold Bloom afirmó: «Desde una perspectiva puramente literaria, esta es la época de Kafka, más incluso que la de Freud. Freud [...] nos ofreció el mapa de nuestra mente; Kafka nos insinuó que no esperáramos utilizarlo para salvarnos, ni siquiera de nosotros mismos».[30]

5. Obras principales[editar]

Todas las obras que Kafka consideró acabadas o que dejó en estado publicable están escritas en alemán, salvo algunas cartas en checo dirigidas a Milena Jesenská. Kafka no terminó ninguna de sus novelas largas y quemó alrededor del noventa por ciento de su trabajo, buena parte durante su estancia en Berlín con Dora Diamant, que lo ayudó a quemar borradores.[31]

Novelas[editar]

[ Desplegar / Plegar ]
Obra Título original Escritura Publicación
El desaparecido (América) Der Verschollene Iniciada en 1912 Póstuma
El proceso Der Process Iniciada en 1914 Póstuma, 1925[sin verificar]
El castillo Das Schloss Iniciada en 1922 Póstuma, 1926[sin verificar]

El desaparecido (conocida tradicionalmente como América por decisión de Brod) es la más explícitamente humorística y realista de sus novelas. Utiliza detalles de experiencias de parientes suyos que emigraron a Estados Unidos y es la única obra para la que Kafka consideró un final optimista.[32]

El proceso narra la historia de Josef K., detenido y procesado por una autoridad remota e inaccesible, sin que se le revele a él ni al lector la naturaleza de su culpa. Según Elias Canetti, Felice Bauer es central en la trama y Kafka habría afirmado que se trataba de «su historia».[33]

El castillo tiene como protagonista a un agrimensor llamado K., que lucha por acceder a las autoridades misteriosas de un castillo que gobierna la aldea donde llega. La novela quedó inconclusa.

Relatos y novela corta[editar]

[ Desplegar / Plegar ]
  • Descripción de una lucha (1904, fragmento publicado en 1908)
  • Contemplación (colección, 1912)
  • La condena o El juicio (Das Urteil, 1912)
  • La metamorfosis (novela corta, 1915)
  • En la colonia penitenciaria (1919)
  • Un médico rural (colección, 1919)
  • Un artista del hambre (relato, 1924; colección póstuma)
  • Josefina la cantora o el pueblo de los ratones (último relato)

La metamorfosis, publicada en 1915, comienza con un viajante de comercio que despierta convertido en un insecto monstruoso. Es considerada una de las obras narrativas fundamentales del siglo XX. En la colonia penitenciaria gira en torno a un elaborado aparato de tortura y ejecución. Un artista del hambre narra la decadencia del aprecio público por el oficio del ayunador profesional.[18:1]

Además de la ficción, Kafka dejó escritos autobiográficos y epistolares de gran valor. Carta al padre, escrita en 1919, es una extensa queja contra la autoridad paterna y nunca fue publicada en vida. Las colecciones Cartas a Felice, Cartas a Milena y Cartas a Ottla documentan sus vínculos afectivos y sus reflexiones sobre la escritura.

6. Interpretación y recepción crítica[editar]

La obra de Kafka ha dado lugar a interpretaciones múltiples y a menudo contrapuestas. Se la ha leído en clave existencialista, expresionista, marxista, anarquista, judía, mística, psicoanalítica y política. Albert Camus y, en cierta medida, Jean-Paul Sartre consideraron su desesperación y su absurdo como emblemáticos del existencialismo. Camus vio en Kafka a uno de los grandes antecesores de la sensibilidad del absurdo.[34]

Algunos críticos han señalado una posible influencia marxista en la sátira de la burocracia presente en En la colonia penitenciaria, El proceso y El castillo. Otros, en cambio, destacan el individualismo antiburocrático del autor y su breve militancia juvenil en ambientes anarquistas checos. Existe también una lectura política, referida sobre todo a El proceso, que atiende al contexto antisemita y prenazi en el que vivió Kafka.[35]

Las lecturas biográficas y religiosas han sido frecuentes, pero no unánimes. Walter Benjamin rechazó la idea de Brod según la cual Kafka iba camino de la santidad, y prefirió observar una tensión entre la tradición mística y la experiencia del hombre en la gran ciudad. Theodor Adorno señaló que en Kafka cada frase vale literalmente lo que dice. La traductora y estudiosa Marthe Robert renovó los estudios kafkianos entre 1963 y 1979, y Roland Barthes defendió una atención a su técnica alusiva, que remite a algo defectuoso por fuerza, pues el sentido del mundo no es del todo enunciable.[36]

Otros, como Vladimir Nabokov y Edmund Wilson —este último con cierto desdén—, rechazaron las lecturas esotéricas y consideraron que sus textos son, ante todo, historias. Hannah Arendt insistió en que el mundo de Kafka no es nada oculto, sino un mundo construido por los propios hombres, expresado con la «simplicidad y fácil naturalidad de su lenguaje».[37]

Gilles Deleuze y Félix Guattari sostuvieron que Kafka representa mucho más que el estereotipo del escritor solitario movido por la angustia, y que su trabajo era deliberado, subversivo y, aun así, «alegre». Los biógrafos han comentado que Kafka solía leer capítulos de sus obras en progreso a los amigos más cercanos, y que la situación podía volverse cómica y terminar en risas de todos.[38]

7. Judaísmo, sionismo y cuestión nacional[editar]

Kafka creció en Praga como judío de habla alemana en una ciudad y una época marcadas por tensiones entre la minoría germano-hablante, la mayoría checa y la comunidad judía. Se describió a sí mismo como hablante nativo de alemán, aunque escribió frases como: «El alemán es mi lengua materna, pero el checo me llega al corazón».[39] Tras la desaparición del Imperio austrohúngaro en 1918, Kafka se convirtió en ciudadano checoslovaco y usó la forma checa de su nombre, František Kafka, en la correspondencia oficial en checo.[40]

El autor sentía una profunda fascinación por los judíos de Europa oriental, a quienes atribuía una vida espiritual intensa que consideraba ausente entre los judíos occidentales. Su diario contiene muchas referencias a la literatura yidis. Sin embargo, a veces se sentía distanciado del judaísmo; en una entrada del 8 de enero de 1914 anotó: «¿Qué tengo en común con los judíos? Tengo poco en común conmigo mismo y debería quedarme muy quieto en un rincón, contento de poder respirar». En su adolescencia se declaró ateo.[41]

A través de Max Brod, vinculado al sionismo, Kafka entró en contacto con el movimiento. Consideró mudarse a Palestina con Felice Bauer y, más tarde, con Dora Diamant. Mientras vivía en Berlín estudió hebreo con un tutor llegado de Palestina y asistió a clases de rabinos en la Hochschule für die Wissenschaft des Judentums. Hacia el final de su vida envió una postal a su amigo Hugo Bergmann a Tel Aviv anunciando su intención de emigrar; Bergmann no quiso recibirlo por temor a que contagiara tuberculosis a sus hijos pequeños. Reiner Stach resume: «Palestina siguió siendo un sueño que su cuerpo finalmente destruyó».[42]

En cuanto a la identidad judía en su obra, los estudiosos discuten. Hawes sugiere que Kafka, pese a ser consciente de su propia condición judía, no incorporó personajes, escenas o temas judíos a su ficción. En cambio, Harold Bloom lo consideró «el escritor judío por excelencia». Lothar Kahn afirma que «la presencia del judaísmo en la obra de Kafka ya no está sujeta a duda». Pavel Eisner, uno de sus primeros traductores, interpreta El proceso como la encarnación de la «triple dimensión de la existencia judía en Praga».[43]

8. Vida personal y personalidad[editar]

En sus relaciones sociales, Kafka temía causar rechazo tanto por su físico como por su personalidad; sin embargo, quienes lo conocieron lo describían como una persona de aspecto juvenil, pulcro y austero, conducta tranquila y desenfadada, gran inteligencia y un particular sentido del humor. Brod lo consideraba una de las personas más entretenidas que conoció, un recitador apasionado capaz de frasear su discurso como si fuera música. Destacaba en él la «veracidad absoluta» y la «escrupulosidad precisa».[44]

Kafka mostró poco interés por el ejercicio en la infancia, pero de adulto desarrolló pasión por los juegos y la actividad física. Fue jinete, nadador y remero consumado. Los fines de semana hacía largas caminatas con amigos, a menudo planificadas por él mismo. Se interesó por la medicina alternativa, por sistemas educativos como el Montessori y por novedades tecnológicas como los aviones y el cine. Era vegetariano estricto y naturista; no bebía alcohol ni consumía excitantes como el café, el té o el chocolate. Consideraba la escritura una «forma de oración» y era muy sensible al ruido, por lo que prefería silencio absoluto para escribir.[45]

Distintos estudios han propuesto diagnósticos retrospectivos sobre su salud mental. Se ha afirmado que podría haber presentado rasgos de trastorno esquizoide de la personalidad, trastorno límite de la personalidad, insomnio psicofisiológico o anorexia nerviosa atípica. El doctor Manfred M. Fichter, de la Clínica Psiquiátrica de la Universidad de Múnich, presentó «pruebas para la hipótesis de que el escritor Franz Kafka padeció una anorexia nerviosa atípica» y señaló que Kafka no solo estaba solo y deprimido, sino también «ocasionalmente suicida». Kafka consideró el suicidio al menos una vez, a finales de 1912.[46] Debe recordarse que se trata de hipótesis formuladas a posteriori, no de diagnósticos coetáneos.

Su sexualidad y su vida íntima han sido objeto de análisis biográficos. Según Brod, Kafka fue «torturado» por el deseo sexual y tenía miedo al «fracaso sexual». Visitó burdeles durante gran parte de su vida adulta y se interesó por la pornografía. Algunos estudiosos, como Saul Friedländer, han señalado que sus diarios y cartas revelan temas homoeróticos, y que esa tensión pudo alimentar los motivos de alienación y brutalidad psicológica de su obra. Estas lecturas conviven con la evidencia de sus relaciones heterosexuales documentadas con Felice Bauer, Julie Wohryzek, Milena Jesenská y Dora Diamant, y no existe consenso sobre hasta qué punto las recompensas afectivas condicionaron su producción.[47]

9. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]

La obra de Kafka fue traducida y difundida tempranamente en los países de lengua española. Desde Buenos Aires se publicaron traducciones que circularon en toda Hispanoamérica. En España, La metamorfosis alcanzó muy pronto un notable éxito de público. La editorial Galaxia Gutenberg ha publicado hasta 2018 cuatro volúmenes de las obras completas de Kafka en castellano: sus novelas, diarios, narraciones y otros escritos, y cartas 1900–1914.[48]

La recepción latinoamericana de Kafka tiene un capítulo destacado en la literatura del boom. Jorge Luis Borges lo leyó tempranamente y lo tradujo; su propia narrativa breve y fantástica mantiene afinidades con la parábola kafkiana. Gabriel García Márquez reconoció la impresión que le produjo la lectura de La metamorfosis; su obra posterior integra, con diferencias notables, la naturalidad con que Kafka narra lo extraordinario. Borges y García Márquez figuran entre los escritores influidos por Kafka.[49]

La circulación de Kafka en el ámbito hispanoamericano se vio ampliada durante la segunda mitad del siglo XX con ediciones de diverso sello y con el uso académico de sus textos en universidades. Su célebre comienzo de La metamorfosis —«Al despertar Gregorio Samsa una mañana, tras un sueño intranquilo, se encontró sobre su cama convertido en un monstruoso insecto»— es una de las frases más citadas de la literatura en español. Sin embargo, no existe una versión canónica única: las traducciones varían en la palabra exacta para el insecto y en el tono de la frase inicial, lo que ha dado lugar a debates entre traductores hispanohablantes.[50]

10. Legado[editar]

Kafka pidió a Max Brod que destruyera sus manuscritos después de su muerte. Brod no cumplió el encargo y supervisó la publicación de la mayor parte de los escritos que conservaba. Dora Diamant, por su parte, cumplió solo en parte: guardó en secreto numerosos papeles, pero la Gestapo los confiscó en 1933. La búsqueda de documentos desaparecidos de Kafka continuó durante décadas en varios países.[3:1]

Su obra empezó a ganar reconocimiento en los años veinte en Austria y Alemania, y en los años treinta en Francia, el Reino Unido y los Estados Unidos, con interpretaciones muy dispares. Después de la Segunda Guerra Mundial su valoración creció de forma decisiva. Kafka pasó de ser casi un desconocido en vida a convertirse en una figura central del canon literario del siglo XX.[51]

El adjetivo «kafkiano», incorporado al español y a otras lenguas, condensa la visión de un mundo administrado por poderes inaccesibles, con reglas paradójicas y un individuo atrapado en la culpa y la espera. La crítica, la filosofía, el cine, el teatro y la cultura popular han vuelto una y otra vez sobre sus imágenes.

Kafka murió antes de que los nazis desencadenaran el Holocausto en el que fueron asesinadas sus tres hermanas. Su legado literario, casi destruido por su propia voluntad, terminó por hacer de él uno de los autores más leídos e interpretados de la modernidad. A más de un siglo de su nacimiento, la impresión de que el mundo puede volverse «kafkiano» sigue siendo una de las formas más reconocibles de nombrar la angustia ante lo absurdo.


  1. Kafka dejó una enorme correspondencia con amigos y familiares, entre la que destacan las cartas al padre, a Felice Bauer, a Ottla y a Milena Jesenská. Parte de esos escritos se publicaron póstumamente. ↩︎

  2. El propio Kafka escribió: «Todo mi ser se centra en la literatura, y hasta los treinta años he mantenido ese rumbo a rajatabla; si alguna vez lo abandono, dejaré de vivir». ↩︎

  3. Max Brod fue el albacea literario de Kafka. Contradiciendo el mandato de Kafka, publicó la mayor parte de sus manuscritos póstumos y fue uno de los primeros en defender su valor. ↩︎ ↩︎

  4. El término se registra en español y en otras lenguas para designar situaciones insólitas por absurdas y angustiosas. Deriva del apellido de Kafka y de las escenas típicas de sus ficciones. ↩︎

  5. El emblema comercial del padre era un grajo, kavka en checo, palabra fonética y coloquialmente cercana a kafka. Este detalle explica el apellido de la familia. ↩︎

  6. Las fuentes no coinciden sobre el oficio de Jakob Löwy, abuelo materno de Kafka: algunas lo describen como un próspero fabricante de cerveza y otras como un comerciante de telas de Humpolec, en Bohemia oriental. ↩︎

  7. Hermann Kafka, nacido en Osek, era originario de una familia judía rural de carniceros con problemas económicos. Su carácter autoritario y sus exigencias dejaron una huella profunda en la escritura del hijo. ↩︎

  8. Valli fue deportada al gueto de Łódź en 1942; Gabriele y Ottla también murieron en el Holocausto. Ottla fue asesinada en Auschwitz el 7 de octubre de 1943, según los registros citados por las fuentes. ↩︎

  9. Kafka fue lector asiduo de Platón, Flaubert, Dostoievski, Gogol, Grillparzer, Goethe, Cervantes y Dickens, entre otros. A su vez consideraba a Flaubert, Dostoievski, Gogol, Grillparzer y Kleist como sus «hermanos de sangre» literarios. ↩︎

  10. Kafka completó su educación judía formal con el bar mitzvá a los trece años, pero no disfrutaba de la sinagoga y acudía solo unas cuatro festividades al año con su padre. ↩︎

  11. El examen de Matura, equivalente al bachillerato, lo rindió en 1901 en el Altstädter Deutsches Gymnasium, ubicado dentro del Palacio Kinský. ↩︎

  12. El registro universitario indica que Kafka se doctoró en Derecho el 18 de junio de 1906. Max Brod da julio, probablemente porque confundió la fecha con la de un examen de 1903. ↩︎

  13. Kafka trabajó en Assicurazioni Generali desde el 1 de noviembre de 1907 hasta el 15 de julio de 1908. Su correspondencia de esa época muestra su malestar por el horario y la dificultad para escribir. ↩︎

  14. Los informes anuales del instituto fueron bien recibidos por sus superiores. Aunque el profesor Peter Drucker atribuyó a Kafka la invención del primer casco civil, no hay documentos del empleador que lo confirmen. ↩︎

  15. Brotberuf significa literalmente «trabajo de pan», es decir, un empleo solo para ganarse la vida. El padre de Kafka usaba el término para restar valor a las aspiraciones literarias del hijo. ↩︎

  16. Description of a Struggle fue escrito en 1904 y mostrado a Brod en 1905. Kafka publicó un fragmento en 1908 y dos secciones en 1909, todas ellas en Múnich. ↩︎

  17. Das Urteil se escribió la noche del 22 al 23 de septiembre de 1912. Brod notó la similitud de los nombres de los protagonistas con los de Franz Kafka y Felice Bauer. ↩︎

  18. La metamorfosis se publicó en Leipzig en 1915. El texto original usa la palabra Ungeziefer, alimaña o insecto no deseado, cuya traducción exacta ha sido ampliamente debatida. ↩︎ ↩︎

  19. Las cartas conservadas de Kafka a Felice Bauer se publicaron como Briefe an Felice; las cartas de ella no se conservan. La relación pasó por dos compromisos matrimoniales que no prosperaron. ↩︎

  20. Se trataba de una mujer joven, pobre y de escasa educación formal. Hermann Kafka se opuso a la relación, entre otras razones, por las ideas sionistas de Wohryzek. ↩︎

  21. Max Brod sostiene que Grete Bloch dio a luz un hijo de Kafka, muerto en Múnich en 1921. Peter-André Alt afirma que la pareja nunca fue íntima; Reiner Stach recoge pruebas contradictorias. ↩︎

  22. Milena Jesenská, casada por entonces con Ernst Polak, tradujo al checo El fogonero, primera traducción de Kafka a un idioma extranjero. La relación entre ambos terminó en noviembre de 1920. ↩︎

  23. Dora Diamant fue la compañera final de Kafka. Vivió con él en Berlín entre septiembre de 1923 y marzo de 1924 y lo ayudó a quemar parte de sus borradores. ↩︎

  24. Kafka fue diagnosticado en 1917. En 1918 el instituto de seguros le concedió una pensión, pues la enfermedad no tenía cura en aquella época. ↩︎

  25. La tuberculosis laríngea de Kafka le impedía tragar; en sus últimas semanas se alimentó principalmente de líquidos y fue hospitalizado en el sanatorio Dr. Hoffmann de Kierling hasta su fallecimiento. ↩︎

  26. El primero de los obituarios apareció en el diario Národní listy. Milena Jesenská, que lo escribió largo y conmovida, había conocido íntimamente a Kafka desde 1920. ↩︎

  27. Los temas kafkianos han sido asociados al existencialismo, el expresionismo y el absurdo, y su obra ha sido interpretada también en clave religiosa, política y psicoanalítica. ↩︎

  28. Ejemplo de su parábola sin moraleja es el microrrelato La partida, citado con frecuencia por la crítica para mostrar el carácter abierto de sus ficciones. ↩︎

  29. Se ha señalado en Kafka el empleo de técnicas expresionistas como la cosificación y la animalización. La lectura expresionista convive con la que lo vincula a la tradición de la parábola judía oriental. ↩︎

  30. Cita reproducida en la recepción crítica. Harold Bloom dedicó a Kafka un lugar central en su libro The Western Canon. ↩︎

  31. La cifra aproximada del noventa por ciento de la obra destruida procede de estudios biográficos recientes. El propio Kafka pidió a Brod que destruyera lo que quedara sin publicar. ↩︎

  32. El título Amerika se debe a Brod, que lo eligió al publicar la novela inconclusa después de la muerte del autor. ↩︎

  33. El personaje de Felice Bauer en la vida de Kafka y los lazos con la escritura del proceso fueron desarrollados por Elias Canetti en The Other Trial, citado por la crítica. ↩︎

  34. La lectura existencialista de Kafka fue dominante tras la Segunda Guerra Mundial, sobre todo a partir de Camus y Sartre. ↩︎

  35. La lectura política de El proceso recoge el contexto antisemita y prenazi de la Praga de Kafka. Algunos estudiosos la defienden con el contexto histórico; otros enfatizan el aspecto universal de la burocracia. ↩︎

  36. Marthe Robert, traductora y estudiosa francesa, publicó trabajos fundamentales sobre Kafka. Roland Barthes destacó su técnica alusiva, que apela a un sentido quebrado del mundo. ↩︎

  37. Vladimir Nabokov y Edmund Wilson rechazaron las lecturas esotéricas de Kafka. Hannah Arendt insistió en la literalidad de su lenguaje. ↩︎

  38. Gilles Deleuze y Félix Guattari publicaron Kafka en 1975, donde subrayan su humor, su implicación política y su escritura menor. ↩︎

  39. La frase procede de una carta a Milena Jesenská. En el contexto de su aislamiento, Kafka añadió: «Nunca he vivido con el pueblo alemán». ↩︎

  40. Kafka pasó de ser ciudadano austríaco, como súbdito del Imperio, a ciudadano checoslovaco tras 1918. El dato tiene matices, pues su vínculo afectivo con Praga era más fuerte que cualquier adscripción estatal formal. ↩︎

  41. Kafka se declaró ateo en la adolescencia, pero su interés por el judaísmo, el Talmud, el Zohar y la Cábala aparece de forma recurrente en sus diarios. ↩︎

  42. Kafka estudió hebreo en Berlín con Pua Bat-Tovim y asistió a clases en la Hochschule für die Wissenschaft des Judentums. La emigración no llegó a concretarse por el agravamiento de su tuberculosis. ↩︎

  43. La cuestión de si la obra de Kafka contiene temas judíos sigue abierta entre los críticos. Pavel Eisner propuso una lectura alegórica de El proceso a partir de la triple arresto de Josef K. por un alemán, un checo y un judío. ↩︎

  44. La descripción de Brod, contenida en su biografía y en sus ensayos, es la fuente principal para la personalidad de Kafka. Reiner Stach y otros biógrafos la matizan con los diarios y cartas. ↩︎

  45. Kafka adoptó el vegetarianismo en torno a 1912. Su dieta no incluía alcohol ni excitantes, y practicaba curas naturales. ↩︎

  46. Los diagnósticos retrospectivos de tratornos mentales para Kafka son hipótesis de autores contemporáneos, no constataciones clínicas. Deben leerse como interpretaciones biográficas, no como hechos médicos comprobados. ↩︎

  47. La vida sexual de Kafka ha sido tema de las biografías de Brod, Stach y Friedländer. Algunos estudios enfatizan el deseo heterose rico, mientras que otros señalan componentes homoeróticos; no hay una conclusión unánime. ↩︎

  48. La edición de Galaxia Gutenberg reúne las obras completas en volúmenes distintos: novelas, diarios, narraciones y otros escritos, y cartas 1900–1914. ↩︎

  49. Jorge Luis Borges tradujo y prologó piezas de Kafka; Gabriel García Márquez ha contado en entrevistas la impresión que le produjo leer La metamorfosis de joven. Ambos aparecen citados como autores influidos por Kafka. ↩︎

  50. La traducción de Der Verschollene y Die Verwandlung plantea variantes importantes. En el caso de Die Verwandlung, el término Ungeziefer se ha renderizado como «insecto», «bicho» o «alimaña» según la versión. ↩︎

  51. La fama póstuma de Kafka se consolidó tras la Segunda Guerra Mundial. Aunque en vida interesó a círculos reducidos, hoy es un clásico del canon occidental. ↩︎