G
| G | |
|---|---|
| Nombre | ge (plural: ges) |
| Mayúscula | G |
| Minúscula | g |
| Alfabeto | Latino básico / español |
| Posición | 7.ª letra · 5.ª consonante |
| Sonido(s) en español | /g/, /ɣ/, /x/ |
| Origen | Fenicio gimel → griego gamma → etrusco C → latino C |
| Unicode | G: U+0047 · g: U+0067 |
| Código morse | — — · |
| Palabra aeronáutica | Golf |
La G (mayúscula G, minúscula g; nombre ge, plural ges) es la séptima letra del alfabeto latino básico y la quinta consonante del alfabeto español. Su sonido en español ha variado diacrónicamente: hoy alterna entre un sonido oclusivo o aproximante velar sonoro y una fricativa velar sorda según la vocal que le siga. La letra proviene, a través del etrusco y del latino arcaico, de la letra C, que a su vez desciende de la gamma griega y del gimel fenicio.
1. Resumen[editar]
En español, la G ocupa la séptima posición del orden alfabético tradicional y la quinta posición entre las consonantes. Es una de las letras más estables del alfabeto latino: en la mayoría de los alfabetos europeos que usan escritura latina representa, por defecto, una consonante velar sonora, aunque en las lenguas romances desarrolló tempranamente valores palatales o fricativos ante vocales anteriores.
La distinción entre G y C es relativamente tardía. La C original del latín servía para notar tanto la oclusiva velar sorda /k/ como la sonora /g/; la creación de la G como grafema autónomo permitió distinguir pares de palabras y aclarar la escritura. Este cambio, atribuido por la tradición al libreto Espurio Carvilio Ruga, se consolidó durante el siglo III a. C. y ha dejado huella en la posición septenaria de la letra dentro del alfabeto.
La letra tiene además una gran presencia en sistemas simbólicos y notaciones: representa la nota sol en la notación musical anglosajona, el gramo como unidad de masa, el prefijo giga como multiplicador de mil millones, la palabra Golf en el alfabeto fonético aeronáutico y diversos sonidos en sistemas fonéticos y ortográficos de numerosas lenguas.
2. Nombre y pronunciación en español[editar]
El nombre castellano de la letra es ge, con plural ges. Se pronuncia /xe/ y coincide en su inicio fricativo con la pronunciación de la letra en palabras como general o gira. El nombre es patrimonio común del español peninsular y del español latinoamericano, sin variantes dialectales de relevancia en el uso culto.
En cuanto a sus valores fonéticos, la G española representa:
- Oclusiva velar sonora /g/: en posición inicial absoluta o tras nasal, como en gato, gol, mango, engordar.
- Aproximante velar sonora /ɣ/: en posición intervocálica o tras vocal, como en mago, pago, lago. Es la pronunciación más frecuente en habla espontánea.
- Fricativa velar sorda /x/: ante las vocales e, i, como en gesto, girar. En este contexto coincide con el sonido de la letra J.
Para representar el sonido velar sonoro ante e o i, el español recurre a la combinación ortográfica gu: gue, gui (guerra, guitarra), y cuando se desea que la u intercalada suene, se emplea la diéresis: güe, güi (pingüino, vergüenza). Ante a, o, u, la G simple conserva el valor velar sonoro: gato, goma, gusto.
3. Historia[editar]
3.1 Origen fenicio y griego[editar]
La G remonta su genealogía al signo protosemítico que dio origen al gimel fenicio, tercera letra del alfabeto fenicio, cuyo nombre estaba asociado al camello y a la idea de “lanzar” o “bastón”. Los griegos adaptaron este signo para crear la gamma (Γ, γ), tercera letra de su alfabeto, con valor de oclusiva velar sonora /g/. La gamma griega pasó al alfabeto etrusco en una forma redondeada que los romanos adoptaron como C.
En su etapa más antigua, el alfabeto itálico no distinguía gráficamente la oclusiva velar sorda de la sonora. La C etrusca, y luego la C latina arcaica, se empleaban para ambos sonidos. Así, una misma grafía podía cubrir los sonidos iniciales de palabras que en latín clásico se distinguirán después como c y g.[1]
3.2 Incorporación al alfabeto latino[editar]
La tradición gramatical latina atribuye la introducción de la G como letra independiente a Espurio Carvilio Ruga, un liberto que habría sido esclavo del cónsul Espurio Carvilio Ruga. Según esta versión, Carvilio añadió un pequeño rasgo a la C para diferenciar la velar sonora de la sorda. El episodio se sitúa en el siglo III a. C., en el contexto de la consolidación del alfabeto latino histórico.[2]
La fecha exacta varía según las fuentes: se suele dar como referencia alrededor del 230 a. C., pues algunas tradiciones lo asocian con la apertura de la primera escuela romana de pago. En cualquier caso, la innovación se enmarca en la reorganización del alfabeto latino tras la pérdida de la Z, la antigua séptima letra, eliminada por el censor Apio Claudio en la primera mitad del siglo III a. C. La vacante dejada por la Z en el orden alfabético habría permitido insertar la nueva G en séptimo lugar, posición que conserva hasta hoy en el alfabeto latino básico.[3]
Existe una teoría alternativa formulada por George Hempl en 1899, según la cual la G no habría nacido de una simple modificación de la C, sino que descendería directamente de la zeta arcaica. En algunas escrituras itálicas la zeta tenía formas angulares que, estilizadas, podrían haber derivado en la G monumental latina. Esta hipótesis no contradice la función fonológica de la G, pero propone una filiación gráfica distinta. Es minoritaria en la literatura especializada.[4]
A partir de entonces, la C quedó reservada a la velar sorda /k/, mientras que la G pasó a notar la velar sonora /g/. Con el tiempo, tanto C como G desarrollaron alófonos palatalizados ante vocales anteriores en muchas lenguas romances, dando origen a los llamados sonidos “suaves” de C y G, un fenómeno compartido por el español, el francés, el italiano y el portugués, entre otros.
3.3 Variantes tipográficas[editar]
La minúscula g posee dos variantes tipográficas principales:
- La forma de un solo piso (también llamada “de cola abierta”), habitual en la escritura manual y en la mayoría de las tipografías de palo seco o sans serif, como Helvetica.
- La forma de dos pisos (también llamada “de cola de lazo” o “de cola cerrada”), dominante en las tipografías con remates o serif, como Times.
La forma de dos pisos es la más antigua como minúscula caligráfica: aparece ya en la escritura carolingia del siglo IX. Durante los siglos de copia monástica, la forma de cola abierta se extendió en la escritura corriente, y fue la que adoptó Gutenberg en sus primeras tipografías góticas. Posteriormente, la minúscula humanística restableció la variante de cola cerrada en la imprenta.[5]
En Unicode, ambas formas se tratan como variantes glíficas de un mismo carácter, sin diferencia semántica. Para la transcripción fonética estricta existen code points específicos, como U+0261 (ɡ, g latina minúscula de tipo script) y U+A7AC (Ɡ, mayúscula correspondiente). En el Alfabeto Fonético Internacional, la forma de cola abierta ⟨ɡ⟩ representa la oclusiva velar sonora; la forma de cola cerrada fue usada históricamente entre 1895 y 1900 para la fricativa velar sonora. En 1948 la Asociación Fonética Internacional reconoció ambas formas como equivalentes tipográficos, decisión reafirmada en 1993.[6]
Un estudio publicado en 2018 mostró que muchos hablantes nativos de inglés tienen poca conciencia de la forma de dos pisos de la g minúscula: a pesar de encontrarla a diario en textos impresos, una parte considerable de los participantes no pudo reproducirla correctamente ni identificarla con seguridad.[7]
4. Uso fonético[editar]
4.1 En español[editar]
En español moderno, la G representa dos fonemas básicos dependiendo del contexto:
- /g/ y su alófono aproximante /ɣ/: en los grupos ga, gue, gui, go, gu, gua, güe, güi, guo. La oclusiva /g/ aparece tras pausa o tras nasal; en los demás contextos se realiza típicamente como aproximante /ɣ/.
- /x/: en los grupos ge, gi, con el mismo sonido fricativo velar sordo que la J. Así, girar y jirafa, o general y jefe, comparten ese segmento inicial.
La oposición entre ge, gi /xe, xi/ y gue, gui /ge, gi/ se marca ortográficamente mediante la u muda y, cuando la u debe sonar, mediante la diéresis: guerra frente a güero, guiso frente a lingüista.
4.2 En otras lenguas romances[editar]
La mayoría de las lenguas románicas presentan una alternancia parecida: la G tiende a conservar el sonido /g/ ante a, o, u y a suavizarse ante e, i, y. El valor suave varía según la lengua:
- En francés y portugués: /ʒ/.
- En catalán: [(d)ʒ], con variaciones dialectales.
- En italiano y rumano: /d͡ʒ/.
- En español: /x/.
Además, en francés y en portugués la G suave coincide con el sonido de la J; en italiano y en rumano, en cambio, no. El italiano y el rumano usan el dígrafo gh para representar /g/ ante e o i, casos en los que la G simple tendría valor suave. En italiano y francés, el dígrafo gn representa la nasal palatal /ɲ/, semejante a la ñ española; en italiano, el trígrafo gli representa la lateral palatal /ʎ/ ante vocal.
4.3 En inglés[editar]
En inglés, la G presenta tres valores principales como letra aislada:
- Oclusiva velar sonora /ɡ/ (G “fuerte” o dura), como en game /ɡeɪm/ (“juego”).
- Africada postalveolar sonora /dʒ/ (G “suave”), preferente ante e, i, y, como en giant /ˈdʒaɪ.ənt/ (“gigante”) o ginger /ˈdʒɪndʒər/ (“jengibre”).
- Fricativa postalveolar sonora /ʒ/, en préstamos del francés como rouge /ruːʒ/, beige /beɪʒ/ o genre /ˈʒɒnrə/.
La misma alternancia se manifiesta en los dígrafos:
- dg: /dʒ/ en bridge (“puente”), judge (“juez”).
- ng: /ŋ/ en ring (“anillo”), sing (“cantar”), y /ŋɡ/ en jungle (“selva”), finger (“dedo”).
- gh: tiene valores diversos según la palabra: /f/ en enough (“suficiente”), /g/ en préstamos como spaghetti, alargamiento vocálico en sigh (“suspirar”), night (“noche”), silencio en eight (“ocho”) o plough (“arar”).
- gn: /n/ en gnome (“gnomo”), sign (“señal”), y /nj/ en préstamos como lasagna.
Pese a la tendencia general, muchas palabras inglesas de origen no romance conservan G dura ante e o i, como get (“obtener”), gift (“regalo”), girl (“niña”) o giggle (“reírse tontamente”). En casos excepcionales, la G es suave ante a, como en gaol, grafía hoy casi siempre reemplazada por jail.[8]
Según los análisis de frecuencia, la G es la décima letra menos usada en inglés, con una frecuencia aproximada del 2,02% en palabras.[9]
4.4 En otros idiomas[editar]
Fuera de las lenguas romances, la G tiende a representar regularmente /g/ sin condicionarse por la vocal siguiente. Sin embargo, hay excepciones notables:
- En neerlandés, la G no representa /g/ en el vocabulario patrimonial, sino una fricativa velar sonora /ɣ/. Muchos dialectos de los Países Bajos la realizan como fricativa velar sorda /x/ o /χ/, y en los dialectos del sur puede palatalizarse como /ʝ/. A final de palabra, la G es siempre sorda en todos los dialectos, incluidos el neerlandés estándar de los Países Bajos y el de Bélgica.[10]
- En feroés, la G representa /dʒ/ y /ɡ/, y puede indicar un deslizamiento semivocálico.
- En maorí, la G aparece en el dígrafo ng, que representa la nasal velar /ŋ/, como en la palabra inglesa singer.
- En samoano y fiyiano, la G por sí sola puede representar /ŋ/.
- En azerí, la G latina se usa exclusivamente para la palatal /ɟ/; el sonido /ɡ/ se escribe con q, lo que produce grafías como qram (“gramo”), qrup (“grupo”) o qaraj (“garaje”).[11]
También existen usos históricos particulares: en las ortografías checa y eslovaca antiguas, la G se empleaba para /j/, mientras que /ɡ/ se escribía con ǧ.
5. Uso gráfico y otros usos[editar]
5.1 Notación musical[editar]
En la notación anglosajona, la letra G representa la nota sol y, por extensión, el acorde construido sobre ella. Esta convención convive en el mundo hispanohablante con el sistema latino de do, re, mi, fa, sol, la, si, de modo que una partitura puede presentar equivalencias como G = sol, G major = sol mayor. En el cifrado armónico moderno, la G mayúscula designa el acorde de sol mayor y la g minúscula, en algunos sistemas, el acorde de sol menor.
5.2 Unidad de masa: gramo[editar]
La g minúscula es el símbolo del gramo, unidad de masa del Sistema Internacional de Unidades. El símbolo se escribe sin punto y no varía en plural: 25 g, 1 g, 0,5 g. En el sistema métrico, la G mayúscula se reserva para el prefijo giga, equivalente a 10⁹, es decir, mil millones de veces la unidad base. Así, un gigagramo (Gg) equivale a mil millones de gramos, y un gigahercio (GHz), a mil millones de hercios.
La G también forma parte de símbolos derivados y de unidades compuestas en contextos técnicos, siempre diferenciando estrictamente mayúscula y minúscula según la normativa internacional.
5.3 Otros usos simbólicos[editar]
En la simbología masónica, la letra G es uno de los elementos más reconocibles del conjunto escuadra y compás. Suele asociarse a conceptos como God (“Dios”), Geometry (“geometría”) o Great (“gran”), aunque el significado varía según la tradición masónica. Se trata de un uso simbólico, no fonográfico, que ha dado lugar a numerosas interpretaciones y discusiones.
6. Reglas ortográficas en español[editar]
La existencia de dos sonidos para una misma letra, y la coincidencia de la G y la J ante e, i, generan dudas ortográficas habituales en español. Las normas académicas y de los principales manuales de ortografía pueden organizarse en varios grupos. Las principales reglas se resumen a continuación.
[ Desplegar / Plegar: reglas ortográficas de la G ]
Palabras que empiezan por ciertos grupos
- germ-: germen, germanofilia, germano.
- in-: ingenio, ingerir, ingenuo; excepciones notables son injerto y sus derivados.
- La raíz latina legi- con el significado de “ley”: legítimo, legislativo, legislar.
- El prefijo de origen griego geron-, que significa “viejo”: gerontocracia, geriatría.
Palabras que contienen las partículas gest-, gen- o ges-
- gest-: gestionar, ingestión, gestación, congestión.
- gen-: vigente, tangente, aborigen, género, margen, homogéneo. Se exceptúan, entre otras, avejentar, jengibre, berenjena, Jenofonte, comején, ajeno, enajenar, ajenjo, jején, ojén, así como las formas de los verbos cuyo infinitivo lleva j: dejen (de dejar), tejen (de tejer), lijen (de lijar), bajen (de bajar), viajemos (de viajar).
- ges-: gesto, gestión, congestión, ingestión. Se exceptúan majestad y sus compuestos y derivados, como majestuosidad y majestuosamente.
Verbos terminados en ger, gir, giar e igerar
- Se escriben con G: proteger, afligir, presagiar, morigerar, y sus derivados.
- Excepciones: crujir, tejer, mejer, anejir, brujir, grujir, desquijerar, y sus compuestos y derivados.
- En las formas verbales de estos verbos, la G cambia a J ante a y o: protejo, aflijamos, recoja, exijan.
Prefijos y sufijos de origen griego
- geo- (“tierra”): geoquímica, geodesia, epigeo, perigeo.
- gine- (“mujer”): vagina, poliginia, misoginia, ginofobia.
- genea- / geno- (“nacimiento, origen o linaje”): criógeno, endrógeno, bacterígeno, genealogía.
- -logía (“ciencia o tratado”): astrología, genealogía, farmacología, mineralogía.
- -gogía (“conducir”): andragogía, psicopedagogía, hidragogía.
- -algia (“dolor o pesar”): nostalgia, mialgia, otalgia, enteralgia.
- -fagia (“comer”): onicofagia, disfagia, antropofagia.
Palabras terminadas en ciertos sufijos
- -gélico: evangélico.
- -gético: energético, apologética.
- -gia: magia, arrugia.
- -gible: inteligible, legible.
- -giénico: higiénico.
- -ginal: original, vaginal.
- -ginario: originario, imaginario.
- -genario: octogenario, cuadragenario.
- -gíneo: virgíneo, origíneo.
- -ginia: misoginia, Virginia.
- -ginoso: caliginoso, ferruginoso, vertiginoso.
- -gio: litigio, ergio.
- -gión: legión, religión.
- -gional: regional.
- -gionario: legionario, correligionario.
- -gioso: contagioso, religioso, prodigioso.
- -gírico: panegírico, espagírico.
- -gismo: silogismo, neologismo.
- -ígena: indígena, alienígena.
- -ígeno: oxígeno, antígeno.
- -ógico: lógica, oncológico.
- -urgia: metalurgia, siderurgia.
Adjetivos numerales ordinales en -gésimo
- cuadragésimo, quincuagésimo, vigésimo, y demás ordinales con esa terminación.
La G ante m y n
- segmento, fragmento, pragmático, cognitivo, agnóstico, ignominia, pigmento, maligno.
La aplicación de estas reglas no resuelve todos los casos: numerosas palabras de origen etimológico variado requieren consulta lexicográfica. La Ortografía de la lengua española recomienda, ante la duda, verificar la forma en el diccionario académico o en obras normativas equivalentes.
7. Letras y caracteres relacionados[editar]
La G ha dado lugar, mediante diacríticos o adaptaciones, a varios caracteres especiales:
[ Desplegar / Plegar: caracteres relacionados con la G ]
- Ĝ ĝ: G con acento circunflejo, usada en esperanto.
- Ğ ğ: G con breve, denominada “g dulce” en turco.
- G̃ g̃: G con acento nasal, usada en guaraní.
- Ɣ ɣ: gamma latina, empleada en transcripciones fonéticas y ortografías africanas.
- Ȝ ȝ: yogh, letra latina medieval usada en inglés medio y escocés.
- Γ γ: gamma griega.
- Г г: ge cirílica.
- Ѓ ѓ: gje cirílica.
- Ғ ғ: ghayn cirílica.
- Ᵹ: g insular, usada en la lingüística irlandesa y en manuscritos medievales.
- ɢ: pequeña capital G, símbolo de la oclusiva uvular sonora en el Alfabeto Fonético Internacional.
Además, la G comparte origen con la C latina, con la gamma griega y con la letra fenicia gimel. En las escrituras derivadas del alfabeto latino, la G suele mantener su séptima posición, aunque la introducción de caracteres especiales como ñ, ç u otras letras nacionales puede alterar el orden de palabras en diccionarios de cada lengua.
8. Codificación informática[editar]
Los valores de codificación principales de la G mayúscula y la g minúscula son los siguientes:
[ Desplegar / Plegar: codificación de G y g ]
| Carácter | G | g | ||
|---|---|---|---|---|
| Nombre Unicode | LETRA LATINA G MAYÚSCULA | LETRA LATINA G MINÚSCULA | ||
| Codificación | decimal | hexadecimal | decimal | hexadecimal |
| Unicode | 71 | U+0047 | 103 | U+0067 |
| UTF-8 | 71 | 47 | 103 | 67 |
| ASCII | 71 | 47 | 103 | 67 |
| EBCDIC | 199 | C7 | 135 | 87 |
Los valores ASCII coinciden con los de las codificaciones derivadas, como los juegos de caracteres de DOS, Windows, ISO-8859 y las familias de Macintosh. En Unicode, la g de cola abierta para transcripción fonética se codifica aparte como U+0261; la mayúscula correspondiente es U+A7AC. Además, existen numerosos caracteres de G con diacríticos precompuestos o combinables.
9. Representaciones alternativas[editar]
En los sistemas de comunicación no alfabéticos, la G recibe las siguientes representaciones:
- Alfabeto fonético aeronáutico y militar: la palabra asignada es Golf.
- Código Morse: se representa como — — · (dos rayas y un punto).
- Banderas de señales marítimas: la letra G posee un diseño específico en el Código Internacional de Señales.
- Alfabeto semáforo: tiene una posición de brazos propia.
- Sistemas de signografía táctil: en braille español se corresponde con un símbolo propio dentro del grupo de letras básicas.
- Alfabeto manual o dactilológico: en las lenguas de señas nacionales existe una configuración manual para la letra G.
Estas representaciones permiten transmitir la G en radiotelefonía, navegación, telegrafía, comunicación táctica pedagógica para personas ciegas y en comunidades sordas.
10. La G en otras tradiciones alfabéticas[editar]
Además de su posición en el alfabeto latino, la G ocupa lugares diversos en otras tradiciones de escritura:
- Es la 3.ª letra en los alfabetos griego, caldeo, siriaco, hebreo, asirio, etrusco y copto, así como en los alfabetos románico y gótico en algunos recuentos.
- Es la 4.ª letra en las escrituras cirílicas, glagolíticas, croata, rusa, serbia y valaca en ciertas enumeraciones tradicionales.
- Es la 7.ª letra del alfabeto inglés.
- En sánscrito ocupa el lugar 17.º como letra, o la 3.ª entre las consonantes en algunos ordenamientos; la G sánscrita, como la alemana, conserva siempre el sonido suave, semejante al de la G castellana en tengo.
Estas diferencias se explican por los reordenamientos históricos de cada tradición y no deben confundirse con el valor fonológico de la letra, que puede cambiar entre lenguas.
11. Legado y curiosidades[editar]
La G es una de las letras con mayor densidad simbólica de la escritura latina. Su creación permitió distinguir sonidos que en latín arcaico convivían bajo una misma grafía y sentó las bases para la regularidad ortográfica de todas las lenguas romances. La posición séptima que conserva hoy es un resto fosilizado del reordenamiento alfabético romano, ligado a la eliminación de la antigua Z.
Como curiosidad tipográfica, la g minúscula es uno de los pocos caracteres del alfabeto latino que presenta variantes de diseño notoriamente distintas en función de la tipografía. En los textos infantiles y en la escritura escolar predomina la forma de un piso; en los libros impresos y textos académicos, la forma de dos pisos.
En el mundo hispanohablante, la G interviene en digrafos ortográficos como gu y en las marcas de diéresis güe, güi, sobre todo en topónimos, apellidos y voces de origen prehispánico y amerindio. Su correcta distinción respecto de la J forma parte del aprendizaje escolar de la ortografía y es motivo frecuente de ejercicios didácticos en todos los países de habla hispana.
El término “sonido velar sonoro” se refiere en fonética a la consonante producida con el dorso de la lengua contra el velo del paladar y vibración de las cuerdas vocales. En español, la oclusiva /g/ y su variante aproximante /ɣ/ comparten este punto de articulación. ↩︎
La fuente principal es la tradición gramatical latina. Amalia E. Gnanadesikan, en The Writing Revolution: Cuneiform to the Internet (2011), recoge que Carvilio fue el primer romano en abrir una escuela de pago y que la G se introdujo como variante de la C en el siglo III a. C. ↩︎
La cita de Sampson (1985) indica que el orden del alfabeto se percibía como algo tan concreto que solo se podía insertar una letra nueva en medio si se creaba un “espacio” mediante la eliminación de una letra antigua. La Z, considerada extranjera por el censor Apio Claudio, habría dejado ese espacio. ↩︎
Hempl propuso en 1899 que no existió tal espacio alfabético y que la G deriva directamente de la zeta, a partir de formas como ⊏, en paralelo al desarrollo de la C desde la gamma. La idea se publicó en Transactions and Proceedings of the American Philological Association 30 (1899), pp. 24–41. ↩︎
La evolución de las variantes de la g minúscula se describe en la historia de la tipografía: la forma de cola cerrada aparece en la carolingia; la abierta se difundió en la escritura monástica y fue usada por Gutenberg, antes de que la minúscula humanística repusiera la variante cerrada. ↩︎
La Asociación Fonética Internacional usó la forma de cola cerrada para la fricativa velar sonora entre 1895 y 1900. En 1948 reconoció ambas formas como equivalentes; el Handbook of the International Phonetic Association de 1999 acepta las dos variantes. ↩︎
Kimberly Wong, Frempongma Wadee, Gali Ellenblum y Michael McCloskey, “The Devil’s in the g-tails: Deficient letter-shape knowledge and awareness despite massive visual experience”, Journal of Experimental Psychology: Human Perception and Performance 44, n.º 9 (2018), pp. 1324–1335. ↩︎
La grafía gaol, de origen normando, es una de las pocas palabras inglesas con G suave ante a. En la práctica contemporánea ha sido desplazada casi por completo por jail, de origen francés. ↩︎
En inglés, la G tiene una frecuencia aproximada del 2,02% en palabras, según los análisis de frecuencia de letras. Se ubica como la décima letra menos usada, tras Y, P, B, V, K, J, X, Q y Z. ↩︎
En neerlandés, la G final de palabra es sorda en todos los dialectos, pero en posición inicial o intervocálica la realización puede variar: muchos dialectos de los Países Bajos la pronuncian [x] o [χ], mientras que los dialectos del sur pueden palatalizarla. ↩︎
El alfabeto latino del azerí reserva la G para /ɟ/ y emplea la Q para /ɡ/, de ahí las grafías no etimológicas qram, qrup y qaraj para préstamos como “gramo”, “grupo” y “garaje”. ↩︎