Grito de Dolores
| Grito de Dolores | |
|---|---|
| Otros nombres | El Grito de Independencia |
| Fecha | 16 de septiembre de 1810 |
| Lugar | Dolores, Guanajuato, Nueva España (hoy Dolores Hidalgo, México) |
| Causa | Descubrimiento de la Conspiración de Querétaro |
| Objetivo | Levantamiento armado contra el mal gobierno virreinal, en nombre de Fernando VII |
| Participantes | Miguel Hidalgo y Costilla, Ignacio Allende, Juan Aldama |
| Resultado | Inicio de la Guerra de Independencia de México |
| Conmemoración actual | 15 y 16 de septiembre; ceremonia del Grito en Palacio Nacional |
El Grito de Dolores fue el acto con el que dio inicio la Guerra de Independencia de México. Según la tradición, en la madrugada del 16 de septiembre de 1810 el cura Miguel Hidalgo y Costilla convocó a los habitantes del pueblo de Dolores, en la intendencia de Guanajuato, para que se levantaran en armas contra las autoridades de la Nueva España. El nombre proviene de la localidad donde ocurrió el llamamiento: Dolores, hoy Dolores Hidalgo, en el estado de Guanajuato.[1]
No existe ningún documento escrito por participantes o testigos directos de las primeras horas del movimiento. Lo que se sabe con certeza es que la mañana del 16 de septiembre de 1810 Hidalgo reunió de alguna manera a los habitantes del pueblo y sus alrededores, y les dirigió una arenga para sumarlos a la rebelión. Los detalles que la tradición ha conservado —la campana, el atrio, las palabras exactas y la hora— no constan en fuentes de primera mano y son objeto de debate entre los historiadores.
1. Antecedentes: Nueva España y la Conspiración de Querétaro[editar]
A comienzos del siglo XIX, el territorio que hoy es México formaba parte de la Nueva España, un virreinato de la Corona española. Tras la invasión napoleónica de la península ibérica y la caída de la monarquía borbónica en 1808, las posesiones americanas de España entraron en una crisis de legitimidad. En la Nueva España, grupos de criollos comenzaron a organizarse en torno a la idea de defender la soberanía del rey legítimo, Fernando VII, frente al gobierno impuesto por Napoleón. Sin embargo, la élite peninsular temía que ese discurso derivara en la pérdida del control de la colonia y, también en nombre de Fernando VII, dio un golpe contra el virrey José de Iturrigaray.
En ese contexto surgió la Conspiración de Querétaro, una red de criollos, militares y miembros del clero que planeaba desconocer a las autoridades virreinales. Entre los conspiradores estaban el corregidor de Querétaro, Miguel Domínguez, y su esposa Josefa Ortiz de Domínguez, así como los militares Ignacio Allende y Juan Aldama. El cura Miguel Hidalgo y Costilla, párroco de Dolores, se unió al grupo por invitación de Allende. La conspiración preveía un alzamiento para diciembre de 1810, pero su descubrimiento por las autoridades realistas aceleró los hechos.
Cuando los conspiradores supieron que la conjura había sido denunciada, decidieron adelantar el levantamiento. Allende viajó a Dolores para reunirse con Hidalgo. La noche del 15 al 16 de septiembre de 1810, ambos, junto con Aldama, optaron por iniciar de inmediato el movimiento armado.
2. Los hechos del 16 de septiembre de 1810[editar]
Según la tradición, Hidalgo ordenó tocar las campanas de la parroquia de Dolores para reunir a los feligreses. El pueblo se encontraba en vísperas o en plena celebración de la fiesta patronal de la Virgen de los Dolores, por lo que había gente en las cercanías.[2] Muchos acudieron al atrio creyendo que se trataba de una emergencia. Una vez reunidos, Hidalgo les dirigió una arenga para que se alzaran contra el mal gobierno.
El levantamiento se produjo en un momento de gran precariedad: los conspiradores no tenían armas suficientes ni un plan militar acabado. Aun así, el contingente que se formó en Dolores fue el primer núcleo armado del movimiento independentista. Pocos días después, el ejército insurgente tomó San Miguel el Grande y luego intentó avanzar hacia la capital.
Sobre la hora del llamamiento hay versiones distintas. La tradición cívica mexicana sitúa el Grito en la madrugada del 16 de septiembre, hacia las La fuente indica que la arenga se dio alrededor de las ocho de la mañana del día 16, no a las 2:30 a. m.. Sin embargo, estudios más recientes han señalado que la arenga pudo darse alrededor de las ocho de la mañana del mismo día, y que los habitantes de Dolores no acudieron con la rapidez que supone el relato tradicional. Incluso, con grito o sin él, el domingo 16 de septiembre estaba previsto tocar la campana para llamar a misa.[3]
3. Las palabras de Hidalgo: versiones y problemas de las fuentes[editar]
No se conoce el texto exacto del Grito. Las palabras que pronunció Hidalgo se han transmitido por testimonios de segunda o tercera mano y fueron alteradas con el tiempo, a menudo al servicio del gobierno en turno. Entre las versiones más antiguas se cuentan las siguientes:
[ Desplegar / Plegar – versiones tempranas del Grito ]
- Manuel Abad y Queipo (1810): «¡Viva nuestra madre santísima de Guadalupe!, ¡viva Fernando VII y muera el mal gobierno!»
- Diego de Bringas (1810): «¡Viva la América!, ¡viva Fernando VII!, ¡viva la religión y mueran los gachupines!»
- Anónimo recopilado por Ernesto Lemoine Villicaña (1810): «¡Viva la religión católica!, ¡viva Fernando VII!, ¡viva la patria y reine por siempre en este continente americano nuestra sagrada patrona la santísima Virgen de Guadalupe!, ¡muera el mal gobierno!»
- Juan Aldama (1811): «¡Viva América!, ¡viva la religión y muera el mal gobierno!»
- Servando Teresa de Mier (1813): «¡Viva Fernando VII y la Virgen de Guadalupe!»
- Lucas Alamán (1840): «¡Viva la religión!, ¡viva nuestra madre santísima de Guadalupe!, ¡viva Fernando VII!, ¡viva la América y muera el mal gobierno!» El pueblo habría respondido: «¡Viva la Virgen de Guadalupe y mueran los gachupines!»
- Julio Zárate (1884): «¡Viva la independencia!, ¡viva la América!, ¡mueran los gachupines!» Después se habría añadido: «¡Viva la Virgen de Guadalupe!»
Los historiadores coinciden en que la arenga no pudo ser un ataque contra la monarquía en abstracto, sino contra el «mal gobierno» virreinal. Las menciones a Fernando VII y a la Virgen de Guadalupe resultaban compatibles con la religiosidad popular y con el discurso legitimista de la época. En cambio, la consigna «¡mueran los gachupines!» era una expresión de hostilidad contra los peninsulares que tal vez no apareció en el momento original, sino en una etapa posterior del conflicto. El «¡Viva México!» que hoy cierra la ceremonia es asimismo un añadido posterior: en 1810 no existía una nación mexicana formalmente constituida.[4]
4. La Campana de Dolores y la cuestión del lugar[editar]
La tradición identifica el tañido de una campana de la parroquia de Nuestra Señora de los Dolores como la señal del levantamiento. Esa campana, conocida como el esquilón San José, se conserva y es la que los presidentes mexicanos hacen sonar en la ceremonia anual del Grito en el Palacio Nacional. Sin embargo, no hay evidencia documental de que Hidalgo la tocara efectivamente aquella noche.
Tampoco hay certeza sobre el sitio exacto de la arenga. La versión más difundida la sitúa en el atrio de la parroquia. Algunos autores del siglo XIX propusieron que Hidalgo habló desde un balcón de su casa, ubicada dos calles al sur del templo. Esa hipótesis pierde fuerza porque la edificación en cuestión, hoy convertida en museo, es de una sola planta y no tiene —ni parece haber tenido— balcones.[5]
5. La conmemoración cívica: de Huichapan a la fiesta nacional[editar]
La primera conmemoración del 16 de septiembre ocurrió en 1812, en Huichapan, en el actual estado de Hidalgo. La encabezó el general Ignacio López Rayón, con una descarga de artillería al alba, una misa posterior y una serenata por la noche.[6]
José María Morelos propuso en los Sentimientos de la Nación, leídos en 1813, que el 16 de septiembre se solemnizara todos los años como aniversario del inicio de la Independencia. La Constitución de Apatzingán declaró el 16 de septiembre fiesta nacional, medida que ratificaron los congresos constituyentes de 1822 y 1824. La primera celebración nacional en forma tuvo lugar en 1825, durante la presidencia de Guadalupe Victoria. Ese año las autoridades de la Ciudad de México pidieron a los ciudadanos iluminar casas, ventanas y balcones, y se organizaron desfiles, paseos y fuegos artificiales.
Durante las primeras décadas la fiesta tuvo un carácter a la vez cívico y religioso. El escritor Luis González Obregón señaló que la celebración se volvió enteramente laica a partir de 1857. La conmemoración se suspendió en 1847, durante la intervención estadounidense en México, aunque en muchas poblaciones se siguió recordando. Maximiliano de Habsburgo oficializó la celebración durante el Segundo Imperio Mexicano y en 1864 dio el Grito en Dolores, desde la casa de Hidalgo.
La idea popular de que Porfirio Díaz adelantó el Grito un día para hacerlo coincidir con su onomástico es inexacta. La noche del 15 de septiembre ya se celebraba en 1824 con una serenata frente al Palacio Nacional. El calendario liberal de 1852 también registra ceremonias el día 15. Benito Juárez, por su parte, dio un Grito la noche del 15 de septiembre de 1864 en la hacienda de San Juan de la Noria Pedriceña, en Durango, durante la intervención francesa.[7]
6. La ceremonia actual del Grito[editar]
Cada año, en la noche del 15 de septiembre, el presidente de la República sale al balcón principal del Palacio Nacional, en la Ciudad de México, para dar el Grito ante la multitud reunida en el Zócalo. La ceremonia no tiene protocolo oficial, pero sigue una tradición consolidada. El presidente recibe la bandera nacional de una escolta militar, tañe la campana de Dolores y pronuncia una arenga que en su forma habitual incluye:
¡Mexicanos y mexicanas! ¡Vivan los héroes que nos dieron patria y libertad! ¡Viva Miguel Hidalgo y Costilla! ¡Viva José María Morelos! ¡Viva Josefa Ortiz de Domínguez! ¡Viva Ignacio Allende! ¡Vivan Aldama y Matamoros! ¡Viva la independencia nacional! ¡Viva México! ¡Viva México! ¡Viva México!
Tras el discurso, el mandatario ondea la bandera y hace sonar la campana. Los asistentes cantan el Himno Nacional Mexicano y la celebración suele continuar con música, luces y fuegos artificiales. La mañana del 16 de septiembre se realiza el desfile militar.
Los gobernantes suelen introducir variantes. Pueden agregar vivas a otros próceres como Vicente Guerrero, Guadalupe Victoria o los Niños Héroes, e incluso a personajes locales. Algunos presidentes han añadido frases coyunturales, no sin polémica. Lázaro Cárdenas vitoreó la «revolución social»; Andrés Manuel López Obrador sumó mueras a la corrupción, el clasismo y el racismo; Claudia Sheinbaum incluyó a heroínas y mencionó a Josefa Ortiz de Domínguez por su nombre de soltera.[8] La ceremonia de 2020 se celebró sin público en el Zócalo debido a la pandemia de COVID-19.
Los presidentes mexicanos suelen dar el Grito del quinto año de su gobierno en Dolores Hidalgo. La costumbre se ha cumplido desde Lázaro Cárdenas, con excepciones: Carlos Salinas y Vicente Fox lo hicieron en el sexto año, mientras que Ernesto Zedillo, Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador presidieron la ceremonia en Palacio Nacional durante todo su sexenio. Felipe Calderón dio el Grito en los dos sitios en 2010, año del Bicentenario de la Independencia: la noche del 15 de septiembre en el Zócalo y la madrugada del 16 en Dolores.
La ceremonia también se replica en las capitales de los estados, en los municipios y en las representaciones diplomáticas de México en el extranjero. En los consulados, el Grito funciona como un acto de cohesión de las comunidades mexicanas en el exterior, especialmente en los Estados Unidos.
7. El Grito como símbolo político y su presencia hispanoamericana[editar]
El Grito de Dolores no es solo un hecho histórico, sino un símbolo cívico que ha sido disputado y reapropiado en distintos momentos. En el siglo XX, el Grito funcionó como acto de oposición en movimientos sociales: Heberto Castillo lo dio en la Ciudad Universitaria de la UNAM en 1968, durante el movimiento estudiantil; Manuel Clouthier lo hizo en el Ángel de la Independencia en 1988, y Cuauhtémoc Cárdenas, también en la Ciudad Universitaria, en 1994.
La fuerza del Grito como mito fundacional se explica en parte por su ambigüedad: al no existir un texto original, cada generación ha podido proyectar en él sus propias demandas. La historiografía profesional ha insistido, sin embargo, en separar el acontecimiento histórico de la leyenda cívica. En la actualidad, el Grito de Dolores se considera el momento formal de inicio de la Independencia de México, aunque esa independencia no se consumó sino hasta el 28 de septiembre de 1821, más de once años después.
8. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]
En el resto de Hispanoamérica, el Grito de Dolores es conocido principalmente como el inicio de la Independencia de México y como modelo de las ceremonias patrias mexicanas. La celebración del 16 de septiembre se difundió a través de las comunidades migrantes mexicanas y de los medios de comunicación. En países como Guatemala, Venezuela o Colombia, las conmemoraciones independentistas propias siguen calendarios distintos, aunque algunos discursos patrios locales utilizaron recursos retóricos semejantes —vivas a la patria, a la religión y a la Virgen— en sus propias guerras de independencia.[9]
La fecha del Grito de Dolores se ha convertido, además, en una referencia cultural mexicana que aparece en la literatura, el cine y la música de México. La figura del cura Hidalgo y la escena del campanario de Dolores forman parte del imaginario nacional y de la iconografía escolar con la que se ha enseñado la historia de México durante generaciones.
Dolores es aquí un topónimo, no el sustantivo común «dolores» (penas o sufrimientos). Las traducciones literales como «grito de dolores» desde el inglés suelen ser erróneas. ↩︎
La fiesta de Nuestra Señora de los Dolores se celebra en el calendario litúrgico en fechas próximas al 15 de septiembre, lo que explicaría la presencia de fieles en los alrededores del templo, aunque la coincidencia exacta ha sido discutida. ↩︎
La tradición sitúa el llamamiento en la madrugada del 16 de septiembre. Algunas fuentes anglosajonas mencionan las 2:30 a. m., mientras que la historiografía reciente en español ha propuesto que la arenga pudo darse hacia las ocho de la mañana. ↩︎
El «¡Viva México!» no formó parte del Grito de 1810. La arenga original circulaba en torno a la religión, la Virgen de Guadalupe, Fernando VII y la América, frente al mal gobierno. ↩︎
La casa de Hidalgo en Dolores se conserva como museo y es de una sola planta. La hipótesis del balcón, repetida por autores decimonónicos, choca con las características del inmueble. ↩︎
La primera conmemoración registrada ocurrió en 1812 en El Chapitel, Huichapan, Hidalgo, encabezada por Ignacio López Rayón. ↩︎
La versión popular según la cual Porfirio Díaz adelantó el Grito al 15 de septiembre para hacerlo coincidir con su onomástico es errónea. Las ceremonias del 15 ya existían desde 1824. ↩︎
Claudia Sheinbaum fue la primera mujer en la historia de México en presidir la ceremonia del Grito desde el balcón principal del Palacio Nacional, en septiembre de 2025. ↩︎
Las juntas y los movimientos independentistas hispanoamericanos compartieron símbolos como la lealtad a Fernando VII y la defensa de la religión, aunque cada uno desarrolló sus propias fechas y mitos fundacionales. ↩︎