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Guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán

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Guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán
Fecha 28 de febrero de 2026 – presente
(7 de abril de 2026 como cese de las operaciones principales en Irán; enfrentamientos posteriores continuaron)
Lugar Irán, golfo Pérsico, Líbano, Irak, Siria, Yemen y otros puntos del Medio Oriente
Estado En curso
Negociaciones de paz sin acuerdo definitivo; alto el fuego parcial incumplido desde julio de 2026
Beligerantes principales Estados Unidos
Israel

Irán
con apoyo del Eje de la Resistencia, Hezbolá, grupos armados iraquíes y los hutíes de Yemen
Comandantes principales Donald Trump, Marco Rubio, Pete Hegseth, Dan Caine, Benjamín Netanyahu, Israel Katz

Alí Jameneí, Mojtabá Jameneí, Masoud Pezeshkian, Alí Lariyaní, Mohammad Bagher Zolghadr
Fuerzas en zona Estados Unidos: 40 000–50 000 soldados, 2 grupos de portaaviones, entre 150 y 300 aviones
Israel: 270 000 efectivos activos
Irán: 960 000 entre activos y reservistas[sin verificar]
Bajas principales Estados Unidos: 15 militares muertos y cientos de heridos
Israel: 9 muertos y 486 heridos
Irán: 531 muertos y al menos 1 000 heridos, incluidos 170 niñas muertas

Total consolidado estimado: 3 403 muertos y 1 173 heridos[sin verificar]
Consecuencias Muerte de Alí Jameneí y de altos mandos iraníes
Cierre selectivo del estrecho de Ormuz
Invasión israelí del sur del Líbano
Retirada parcial de la Quinta Flota de los Estados Unidos del golfo Pérsico
Firma del Memorando de Islamabad el 17 de junio de 2026
Nueva escalada desde julio de 2026

1. Resumen[editar]

La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán es un conflicto bélico en curso que comenzó el 28 de febrero de 2026 con una serie de bombardeos aéreos sorpresivos lanzados por Estados Unidos e Israel contra objetivos militares, de mando y de infraestructura en Irán. Los ataques se produjeron mientras estaban en marcha negociaciones diplomáticas entre Washington y Teherán. El gobierno de Donald Trump presentó la ofensiva como parte de una campaña para impedir que Irán obtuviera armas nucleares y destruir capacidades militares iraníes, aunque distintas voces oficiales ofrecieron justificaciones cambiantes y, en algunos momentos, el propio presidente estadounidense habló de provocar el cambio de régimen en Irán.

En respuesta, Irán lanzó misiles y drones contra Israel y contra bases militares estadounidenses en Baréin, Kuwait, Catar, los Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Jordania e Irak, e impuso un cierre selectivo del estrecho de Ormuz. El conflicto se extendió rápidamente al Líbano, donde se reactivó el enfrentamiento entre Hezbolá e Israel y se produjo una invasión terrestre israelí del sur del país. Los bombardeos y las respuestas iraníes causaron miles de muertos y heridos, especialmente entre civiles iraníes, y alteraron los mercados energéticos mundiales por el temor a una interrupción prolongada del suministro de petróleo y gas natural.

Las hostilidades de alta intensidad en Irán y en los países vecinos cesaron el 7 de abril de 2026, pero la guerra continuó en el Líbano y en forma de bloqueo naval estadounidense contra Irán e intercambios de fuego esporádicos en el golfo Pérsico. El 17 de junio de 2026, Estados Unidos, Irán y Pakistán firmaron el Memorando de Islamabad, un acuerdo que preveía la apertura del estrecho de Ormuz, el levantamiento del bloqueo naval, la liberación de activos iraníes congelados y un programa de reconstrucción para Irán, aunque no resolvió definitivamente la cuestión del uranio enriquecido. Israel no firmó el memorando y declaró que se reservaba el derecho de continuar su guerra en el Líbano. Las negociaciones posteriores fracasaron y en julio de 2026 se produjo una nueva escalada militar.

El conflicto se inscribe tanto en la crisis regional del Medio Oriente iniciada en octubre de 2023 como en una lógica de creciente rivalidad global entre grandes potencias. Estados Unidos lo ha denominado Operación Furia Épica; Israel, Operación Rugido del León; e Irán, Operación Promesa Verdadera IV. Ninguno de los bandos ha declarado formalmente la guerra en los términos clásicos del derecho internacional, y el alcance legal de las operaciones militares es objeto de debate en Estados Unidos y en el sistema de las Naciones Unidas.

2. Terminología[editar]

El conflicto no tiene todavía un nombre aceptado universalmente. En Irán se utilizan denominaciones como guerra del Ramadán y tercera guerra impuesta, en alusión a la guerra Irán-Irak como la primera y a otras campañas posteriores como la segunda. Fuentes internacionales y expertos hispanohablantes han empleado también guerra de Irán, tercera guerra del Golfo, guerra de los 40 días, guerra de Oriente Medio y guerra de Asia Occidental. El término “guerra del Golfo” no es unánime porque puede confundirse con la guerra de 1991 encabezada por Estados Unidos contra Irak o con la guerra Irán-Irak de 1980-1988.

El Departamento de Defensa de los Estados Unidos designó la campaña militar estadounidense bajo el nombre de Operación Furia Épica, en inglés Epic Fury. El gobierno israelí llamó a su propia operación Operación Rugido del León, en hebreo Mivtsa Sha'agat HaAriyé [sin verificar]. El gobierno iraní llamó a su respuesta Operación Promesa Verdadera IV, en persa Va'de-ye Sadeq 4 [sin verificar]. El uso de numerales en la respuesta iraní remite a operaciones anteriores de represalia contra Israel.[1]

El presidente Donald Trump evitó inicialmente la palabra “guerra” y prefirió la expresión “operación militar”. Su administración argumentó que describir la campaña como guerra podría obligar a solicitar autorización del Congreso de los Estados Unidos. Por ese motivo, el debate terminológico no fue solo semántico, sino también legal: la Constitución estadounidense asigna al Congreso la facultad de declarar la guerra, mientras que el presidente conserva la capacidad de ordenar operaciones militares limitadas en su calidad de comandante en jefe.[2]

3. Antecedentes[editar]

3.1 La larga confrontación entre Irán, Estados Unidos e Israel[editar]

Las relaciones entre Irán, Estados Unidos e Israel estuvieron marcadas por el derrocamiento del primer ministro iraní Mohammad Mossadeq en 1953, organizado con participación de servicios de inteligencia británicos y estadounidenses. La reinstauración del shah Mohammad Reza Pahleví convirtió a Irán en un aliado prooccidental y particularmente amistoso con Israel. Ese orden se derrumbó con la revolución islámica de 1979, que sustituyó la monarquía por una república islámica hostil a Estados Unidos e Israel.

En 1979 se produjo la toma de rehenes en la embajada estadounidense en Teherán, y en 1980 Washington rompió relaciones diplomáticas con Irán. Durante la guerra Irán-Irak de 1980-1988, Estados Unidos inclinó su apoyo hacia el Irak de Sadam Huseín. En 1988, un crucero estadounidense derribó un avión de pasajeros iraní, el vuelo 655 de Iran Air, y murieron las 290 personas a bordo. Ese episodio quedó grabado en la memoria iraní y ha sido citado repetidamente como símbolo de la hostilidad estadounidense hacia Irán.

En los decenios siguientes, la tensión se concentró en el programa nuclear iraní. El 14 de julio de 2015, Irán y seis potencias —entre ellas Estados Unidos— firmaron un acuerdo nuclear, conocido como Plan de Acción Integral Conjunto, por el que Teherán se comprometió a limitar su programa nuclear a cambio del levantamiento progresivo de sanciones económicas. En 2018, el presidente Donald Trump retiró a Estados Unidos del acuerdo y restableció sanciones severas contra Irán. Esa decisión fue celebrada por el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu.

El 15 de enero de 2021, al final del primer mandato de Trump, el Departamento de Defensa estadounidense transfirió a Israel desde el Mando Europeo al Mando Central de los Estados Unidos. Esa reorganización permitió una planificación operativa más estrecha entre las fuerzas estadounidenses e israelíes para escenarios de guerra en el Medio Oriente.[3]

3.2 El Eje de la Resistencia y las guerras de Israel[editar]

Irán construyó a lo largo de décadas una red de alianzas conocida como Eje de la Resistencia, integrada por el régimen sirio de Bashar al-Ásad, Hezbolá en el Líbano, milicias chiíes iraquíes y el movimiento hutí de Yemen. Israel y Estados Unidos consideraron esa red como una amenaza estratégica y realizaron acciones militares y encubiertas para debilitarla.

Algunos hitos que precedieron a la guerra de 2026 incluyen el asesinato del general iraní Qasem Soleimani por parte de Estados Unidos en Irak, en 2020; la participación de Hezbolá y de los hutíes en la guerra de Gaza iniciada en 2023; el bombardeo israelí del consulado iraní en Damasco en 2024; y el asesinato del líder político de Hamás, Ismail Haniya, en Teherán.

A finales de 2024, Israel asestó golpes importantes a los aliados de Irán. Primero atacó a Hezbolá mediante la explosión coordinada de dispositivos electrónicos de comunicaciones en el Líbano y Siria y mató a su líder, Hasán Nasralá. Después, la caída del régimen de Bashar al-Ásad en Siria, tras la ofensiva de grupos armados opositores en diciembre de 2024, debilitó uno de los corredores terrestres que Irán utilizaba para abastecer a sus aliados.

3.3 La Guerra de los Doce Días y las protestas en Irán[editar]

La guerra de 2026 fue precedida por la Guerra de los Doce Días, un conflicto entre Israel e Irán que se desarrolló en junio de 2025. Según la información disponible, las fuerzas armadas y los servicios de inteligencia israelíes iniciaron el conflicto con un ataque masivo por sorpresa el 13 de junio de 2025 y atacaron a altos mandos de la Guardia Revolucionaria, científicos nucleares e infraestructuras militares y nucleares iraníes. Irán respondió con misiles contra zonas de Jerusalén y Tel Aviv.13 de junio de 2025

En paralelo, se desarrollaron en Irán las protestas de 2025-2026. Estas protestas y su represión se encuentran entre los antecedentes inmediatos citados por quienes sostienen que la guerra estadounidense-israelí buscó aprovechar el descontento interno para acelerar un cambio de régimen. Algunos funcionarios de la administración Trump negaron que la guerra tuviera ese objetivo, mientras que el propio Trump hizo declaraciones ambiguas al respecto.

3.4 Negociaciones de Ginebra y acumulación militar[editar]

En las semanas previas al ataque del 28 de febrero de 2026, Estados Unidos mantuvo negociaciones con Irán en Ginebra mientras reforzaba su presencia militar en el Medio Oriente con portaaviones, sistemas antiaéreos y aviones de combate. Según una versión difundida por el consejero británico Jonathan Powell, poco antes de los bombardeos Irán habría manifestado disposición a entregar su uranio enriquecido y a permitir visitas del Organismo Internacional de Energía Atómica, así como a negociar sobre su programa de misiles y sobre el apoyo a sus aliados regionales. Si esa versión es correcta, los ataques se habrían lanzado en un momento en que la vía diplomática todavía estaba abierta.[4]

4. Desarrollo de las hostilidades[editar]

4.1 Los bombardeos del 28 de febrero de 2026[editar]

El 28 de febrero de 2026, aviones y misiles de Estados Unidos e Israel atacaron por sorpresa varias ciudades e instalaciones de Irán. Según los primeros informes, los objetivos incluyeron centros de mando, infraestructura militar, sistemas de defensa aérea e instalaciones relacionadas con el programa nuclear y de misiles. El contraste entre la naturaleza masiva de los ataques y las negociaciones en curso creó inmediatamente una crisis internacional.

El gobierno estadounidense no presentó un plan de salida único ni una justificación jurídica uniforme. El presidente Trump declaró en un primer momento que el objetivo era destruir las capacidades militares y de misiles iraníes, y después habló de impedir que Irán obtuviera un arma nuclear. Más tarde, afirmó que el resultado deseado era la caída del régimen y animó a los iraníes a “tomar el control de su gobierno” una vez terminada la ofensiva.[5]

4.2 La respuesta de Irán y el cierre del estrecho de Ormuz[editar]

Irán lanzó misiles y drones contra Israel y contra bases militares estadounidenses en varios países del Golfo. Los ataques iraníes contra Baréin, Kuwait, Catar, los Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Jordania e Irak se presentaron como represalia por la ofensiva contra la república islámica. Teherán también decretó un cierre selectivo del estrecho de Ormuz, uno de los corredores energéticos más importantes del planeta.

El cierre del estrecho se convirtió de inmediato en uno de los temas centrales de la crisis. Las marinas de guerra de Estados Unidos y de otros países presentes en la zona adoptaron posturas defensivas, mientras los mercados internacionales de crudo y gas natural reaccionaron con alzas pronunciadas. Los informes periodísticos señalaron que China, principal comprador de petróleo iraní, observó con especial preocupación el bloqueo del estrecho, ya que una parte importante de su comercio energético depende de esa vía marítima.

4.3 La expansión al Líbano[editar]

El 2 de marzo de 2026, el conflicto se extendió al Líbano. Hezbolá, aliado de Irán, se involucró nuevamente en hostilidades contra Israel, y las fuerzas israelíes lanzaron una invasión terrestre del sur del Líbano. La reactivación del frente libanés amplió la guerra y complicó cualquier posible tregua, porque Israel exigió el debilitamiento militar de Hezbolá y el fin de su presencia armada cerca de la frontera norte.

Los combates en el Líbano dejaron víctimas civiles y daños a infraestructura urbana. El gobierno libanés reportó más de medio centenar de muertos por ataques israelíes en los primeros días del nuevo frente, y la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas para el Líbano también sufrió bajas.[6]

4.4 El cese parcial del 7 de abril y el bloqueo naval[editar]

Las principales hostilidades en Irán y en los países vecinos cesaron el 7 de abril de 2026. Sin embargo, la guerra continuó en el Líbano y en el mar. Estados Unidos impuso un bloqueo naval contra Irán, y se registraron intercambios de fuego esporádicos en el golfo Pérsico. La Quinta Flota estadounidense retiró o redistribuyó parte de sus unidades, en respuesta al riesgo de ataques costeros y a la dificultad de operar en aguas restringidas.

El cese parcial no fue una paz formal. Fuentes militares y diplomáticas describieron el período posterior al 7 de abril como una fase de negociaciones frágiles, en la que los ataques menores continuaron y ninguna de las partes desmovilizó completamente sus fuerzas.

4.5 El Memorando de Islamabad[editar]

Tras dos meses adicionales de negociaciones, los presidentes de Irán, Estados Unidos y Pakistán firmaron el 17 de junio de 2026 el Memorando de Islamabad. El documento, de catorce puntos según versiones filtradas, acordaba la apertura del estrecho de Ormuz, el levantamiento del bloqueo y de las sanciones económicas estadounidenses contra Irán, una cifra superior a 300 mil millones de dólares para la reconstrucción de Irán y la liberación de activos iraníes congelados. Teherán reiteró su renuncia a las armas nucleares, mientras que el destino del uranio enriquecido quedó pospuesto al acuerdo final, con un plazo inicial de 60 días prorrogables.

Israel no firmó el memorando y declaró que se reservaba el derecho de continuar su guerra en el Líbano. El 21 de junio de 2026, delegaciones de Estados Unidos e Irán se reunieron en Suiza para seguir negociando un acuerdo de paz. Hasta ese momento, según un recuento periodístico, Trump había anunciado en 39 ocasiones que el acuerdo estaba cerca.39 ocasiones

4.6 El colapso del proceso de paz y la escalada de julio[editar]

Las conversaciones de paz fracasaron y a principios de julio de 2026 se produjo una nueva escalada militar. Estados Unidos volvió a atacar objetivos iraníes, incluidos puentes ferroviarios vinculados a rutas de abastecimiento, e Irán respondió contra bases e intereses estadounidenses. El conflicto se amplió al sur de la península arábiga, con enfrentamientos armados entre Arabia Saudita y el gobierno hutí de Yemen, el cierre del estrecho de Bab el-Mandeb para buques saudíes y bombardeos de los hutíes contra refinerías de Arabia Saudita.

En ese contexto también se registró el hundimiento de un barco iraní en el mar Caspio, según información que lo atribuyó a un misil lanzado por Ucrania. Irán advirtió a Ucrania de “consecuencias” por el ataque. El episodio mostró que la guerra ya no se limitaba al golfo Pérsico ni al Líbano, sino que se proyectaba hacia flancos geográficos más amplios.

5. Frentes y actores[editar]

5.1 Estados Unidos e Israel[editar]

Estados Unidos e Israel operaron como aliados de igual a igual, una situación que algunos análisis describen como la primera guerra estadounidense desde al menos 1945 en la que otro país actúa como socio militar tan estrecho. Las fuerzas estadounidenses desplegadas en el Medio Oriente incluyeron decenas de miles de militares, dos grupos de portaaviones, buques de apoyo y entre 150 y 300 aeronaves, entre cazas F-18, F-16, F-15, F-22 y F-35, bombarderos B-2 y aviones de reabastecimiento.

Israel movilizó alrededor de 270 000 efectivos activos, según las cifras disponibles, y empleó su Fuerza Aérea y su Marina. La participación israelí incluyó aviones F-35, F-16 y F-15, helicópteros de ataque AH-64 y buques de guerra. El grueso de las operaciones contra Irán se realizó desde plataformas aéreas y navales, sin una invasión terrestre de gran escala.

5.2 Irán y el Eje de la Resistencia[editar]

Irán combatió principalmente mediante la Guardia Revolucionaria Islámica, el Ejército regular, la Fuerza Aeroespacial y la marina de guerra. Además, contó con el apoyo del Eje de la Resistencia: Hezbolá, el Movimiento Amal, las Fuerzas de Movilización Popular de Irak, la Resistencia Islámica en Irak, Kataeb Hezbolá y el movimiento hutí de Yemen. La participación de los hutíes se hizo más clara a partir del 28 de marzo de 2026, cuando comenzaron a atacar buques y objetivos regionales vinculados a los aliados de Estados Unidos e Israel.[7]

5.3 Países del Golfo y acciones encubiertas[editar]

La información pública sobre la participación de los países del Golfo es especialmente sensible y contradictoria. Según informes de Reuters, The New York Times, The Wall Street Journal y Bloomberg, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Baréin y el gobierno reconocido de Yemen habrían participado en ataques o apoyo defensivo. Algunas versiones hablan de ataques aéreos saudíes no anunciados contra territorio iraní y contra milicias respaldadas por Irán en Irak; otras atribuyen a Emiratos Árabes Unidos un ataque a una refinería en la isla de Lavan el 8 de abril; otras mencionan incursiones de Kuwait contra milicias iraquíes y en la isla Bubiyán.

Varios de esos gobiernos negaron total o parcialmente las informaciones. La negativa oficial, sumada a la censura militar, hace difícil establecer con certeza qué acciones correspondieron a fuerzas nacionales y cuáles a fuerzas estadounidenses o de coalición.

5.4 Rusia, China y otros actores externos[editar]

Rusia y China fueron identificados por fuentes occidentales como respaldos defensivos de Irán. Según The Washington Post, Rusia habría proporcionado a Irán inteligencia para sus ataques contra fuerzas estadounidenses. El medio español As informó que China y Rusia apoyaron militarmente a Irán. Ambos países condenaron los ataques estadounidenses e israelíes contra Irán y exigieron el retorno a la diplomacia.

La OTAN —en particular Turquía— actuó de manera defensiva al interceptar un misil iraní que se dirigía hacia espacio aéreo turco sobre el Mediterráneo. El Reino Unido, Francia y Australia ofrecieron apoyo defensivo y logístico, sin participar como beligerantes directos en las primeras fases del conflicto.

6. Operaciones militares y ataques de alto impacto[editar]

6.1 Operación Furia Épica[editar]

La Operación Furia Épica fue el nombre oficial de la campaña aérea y naval estadounidense contra Irán. Combinó ataques con misiles de crucero Tomahawk lanzados desde buques y submarinos, incursiones de aviones de combate desde portaaviones y bombardeos contra infraestructura crítica. Los objetivos declarados fueron capacidades de mando y control, sistemas de defensa antiaérea, instalaciones militares y de producción de armas, y elementos del programa de misiles.

La operación enfrentó dificultades inmediatas. Estados Unidos perdió al menos quince militares estadounidenses muertos y cientos de heridos, así como aviones, drones y radares. La pérdida de once aeronaves estadounidenses, incluidas tres cazas F-15 por fuego amigo kuwaití y un caza furtivo F-35 derribado, fue reportada en la prensa internacional. La campaña aérea de alta intensidad impuso un ritmo de desgaste elevado y reveló vulnerabilidades de la red de reabastecimiento en vuelo, con varios aviones cisterna dañados o destruidos.

6.2 Operación Rugido del León[editar]

La Operación Rugido del León fue la operación israelí contra Irán. Israel puso a prueba su capacidad de ataque profundo sobre territorio iraní, con participación de aviones F-16, F-15, F-35 y drones. Las acciones israelíes se centraron en objetivos de alto valor: centros de investigación de misiles, instalaciones nucleares, nodos de comunicación y dirigentes del aparato de seguridad iraní.

La operación israelí fue presentada por Jerusalén como parte de una estrategia de disuasión frente al programa nuclear y a los misiles balísticos iraníes. El gobierno de Benjamín Netanyahu insistió en que Israel no estaba obligado por los límites de la autorización estadounidense y que actuaría en solitario si fuera necesario.

6.3 Operación Promesa Verdadera IV[editar]

La Operación Promesa Verdadera IV fue la respuesta de Irán contra Israel y contra bases estadounidenses en el Medio Oriente. Comenzó horas después del ataque inicial y consistió en ataques coordinados con misiles balísticos, misiles de crucero y drones. La magnitud fue mayor que las anteriores operaciones iraníes contra Israel. Irán buscó golpear la red de bases de Estados Unidos en la región, aumentar los costos militares y económicos de la campaña estadounidense-israelí y demostrar capacidad de respuesta pese a la superioridad aérea adversaria.

6.4 El ataque a la escuela Shajare Tayebé[editar]

Uno de los episodios más graves de la guerra fue el ataque contra una escuela de niñas en la localidad de Minab, en Irán. Lo que se denominó ataque contra la escuela primaria Shajare Tayebé causó la muerte de decenas de niñas, con cifras iraníes que hablan de 170 niñas muertas y 96 heridas. Las primeras versiones del Pentágono y de la diáspora iraní favorable a la monarquía negaron la autoría estadounidense y atribuyeron el hecho a la Guardia Revolucionaria, pero investigaciones posteriores contradijeron esa teoría y confirmaron la responsabilidad del bombardeo estadounidense.

El ataque se convirtió en una referencia simbólica del costo humano de la guerra y en objeto de disputa informativa. Las organizaciones humanitarias y los medios de comunicación independientes denunciaron la dificultad de verificar las cifras de víctimas por la censura impuesta por los contendientes y por la ausencia de observadores independientes en muchas zonas atacadas.

7. Bajas y daños[editar]

7.1 Víctimas civiles y militares[editar]

Las cifras de bajas varían según la fuente y el momento en que fueron recogidas. La Media Luna Roja iraní confirmó en las primeras horas después del inicio de la campaña más de 200 muertos y casi 750 heridos. Con el avance de la guerra, las cifras de muertos en Irán se elevaron a al menos 531 y los heridos a más de 1 000, aunque es muy probable que el balance real sea mayor por la dificultad de acceso a las zonas bombardeadas y por la interrupción de los servicios de emergencia.

Irán reportó al menos 170 niñas muertas y 96 heridas solo en el ataque a la escuela de Minab. Estados Unidos e Israel estimaron que unos 2 500 miembros de las Fuerzas Armadas iraníes murieron, una cifra que las autoridades iraníes no confirmaron. Al menos 50 aviones iraníes fueron destruidos, incluidos cazas F-5, F-4, Su-22, Su-24 y un Yak-130, y más de veinte buques fueron hundidos o inutilizados, según el Mando Central de Estados Unidos. Israel reportó 9 muertos y 486 heridos, la mayoría leves. Las cifras de víctimas en terceros países incluyen 1 muerto y 11 heridos en Abu Dabi, 4 muertos en Palm Jumeirah, 4 muertos en Siria, al menos 52 muertos en Líbano y 3 cascos azules indonesios fallecidos en el sur del Líbano. En distintos puntos del golfo Pérsico y del Medio Oriente se registraron al menos 80 muertes adicionales. 2 Infraestructura y capacidades militares

El conflicto dañó gravemente infraestructuras civiles y militares en Irán, Líbano, Irak y otros países. Se reportaron daños estructurales en edificios residenciales de Sanandaj y Kermanshah, columnas de humo sobre Teherán y ataques a radares, baterías antiaéreas y bases militares. Según el Mando Central estadounidense y el mando israelí, más del 60 % de la red de radares y baterías antiaéreas de Irán quedó neutralizada. La cifra es discutida por fuentes iraníes, que afirman que la defensa aérea siguió operando y que los datos occidentales fueron deliberadamente exagerados. El choque de versiones impide un balance fiable.

El sistema de transporte y abastecimiento también fue blanco de ataques. En julio de 2026, Estados Unidos atacó puentes ferroviarios en Irán, probablemente para interrumpir el movimiento de personal y material militar, no solo en el frente interno sino también en los corredores hacia el oeste y el sur del país.

8. Desinformación y censura[editar]

La guerra de 2026 se ha librado también en el campo informativo. Circularon noticias falsas y acusaciones cruzadas de bandera falsa. El ataque contra la escuela Shajare Tayebé generó una disputa sobre la autoría: sectores de la diáspora iraní favorables a la monarquía, y en un primer momento el propio presidente Trump, negaron la responsabilidad estadounidense y sugirieron que la Guardia Revolucionaria había bombardeado la escuela para generar indignación internacional. Investigaciones de New Lines Magazine y de medios como The Washington Post y The New York Times desmintieron esa versión, y el Pentágono terminó confirmando la autoría estadounidense.

También se cruzaron acusaciones de bandera falsa entre Irán e Israel por lanzamientos de misiles contra Chipre, Azerbaiyán y el espacio aéreo turco. Irán negó haber atacado un aeropuerto de Azerbaiyán. Fuentes atribuidas a medios turcos y de otras procedencias sostuvieron que los ataques contra Chipre y Turquía, adjudicados a Irán, habrían sido ejecutados por Israel para arrastrar a la OTAN al conflicto. No existe consenso sobre la autoría de algunos de estos incidentes, y las investigaciones independientes se enfrentan a la censura militar impuesta por todos los bandos.

La censura y la imposibilidad de verificar los daños con observadores independientes han reducido la calidad de la información disponible. Los reportes de bajas, sobre todo en Irán y en el Líbano, deben leerse como estimaciones provisionales, no como cifras finales.

9. Reacciones internacionales y debates legales[editar]

Las Naciones Unidas y varios países no involucrados en el conflicto, entre ellos China y Rusia, condenaron los ataques estadounidenses e israelíes por considerarlos una amenaza a la estabilidad del Medio Oriente. Otras capitales condenaron las represalias iraníes contra los aliados de Estados Unidos en el Golfo. La división entre las potencias occidentales y las potencias euroasiáticas agudizó la dinámica de Nueva Guerra Fría, en la que Rusia y China aparecieron como aliados estratégicos de Teherán.

En Estados Unidos, el gran debate fue la legalidad de la operación. Legisladores demócratas y académicos del derecho desafiaron la justificación de los ataques y alertaron de una posible violación de la Resolución de Poderes de Guerra. El gobierno de Trump sostuvo que la campaña era una operación militar defensiva autorizada por el presidente como comandante en jefe, sin necesidad de una declaración formal de guerra del Congreso. Este debate, lejos de cerrarse, se reabrió con cada nueva escalada. Para Estados Unidos, además, se trata de la primera guerra desde al menos 1945 en la que combate en alianza de igual a igual con otro país, un detalle que cambió la dinámica de mando y responsabilidad entre Washington y Jerusalén.

El Organismo Internacional de Energía Atómica declaró tras los primeros ataques que no había indicios de que Irán estuviera desarrollando activamente armas nucleares, lo que debilitó uno de los argumentos centrales utilizados por la administración Trump para justificar la ofensiva. Irán, por su parte, rechazó la acusación de que preparaba un ataque inminente contra Estados Unidos o sus aliados.

10. Impacto económico y energético[editar]

El cierre selectivo del estrecho de Ormuz, los ataques a instalaciones energéticas y el bloqueo naval empujaron al alza los precios del petróleo y del gas natural. El golfo Pérsico concentra una parte importante de las exportaciones mundiales de crudo, y la sola posibilidad de una interrupción prolongada afectó los mercados financieros y la planificación energética de países industrializados y emergentes.

Los ataques de los hutíes contra el transporte y las refinerías de Arabia Saudita cerraron el estrecho de Bab el-Mandeb para buques saudíes y ampliaron el riesgo a otra ruta marítima vital. El conflicto puso en alerta a China y a otras economías asiáticas muy dependientes del petróleo del golfo. La subida de precios se notó también en América Latina, región importadora de combustibles y sensible a la cotización internacional del crudo, aunque el alcance concreto varió por país.

11. Situación humanitaria[editar]

La guerra provocó una crisis humanitaria de gran escala en Irán, el Líbano y partes de Irak y Siria. Los bombardeos sobre áreas urbanas alcanzaron viviendas, escuelas, hospitales y otras infraestructuras civiles. La destrucción de hospitales y estaciones de emergencia, sumada a los apagones y a los problemas de abastecimiento, dificultó la atención de los heridos y la distribución de agua, alimentos y medicamentos.

Las ciudades iraníes de Sanandaj, Kermanshah y Teherán figuran entre las que sufrieron daños visibles. En el Líbano, la nueva invasión israelí obligó a desplazarse a miles de personas y volvió a colapsar servicios ya debilitados por crisis anteriores. Las organizaciones humanitarias internacionales reclamaron corredores seguros y el acceso a las víctimas, pero la censura y la inseguridad limitaron la ayuda.

12. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]

El conflicto recibió amplia cobertura en los medios en español. Medios como BBC Mundo, El País, Infobae, France 24 en español, RTVE, El Mundo, El Periódico y Europa Press ofrecieron directos, infografías y explicadores, y difundieron términos como “Furia Épica”, “Rugido del León” y “Promesa Verdadera IV”. Las claves de redacción en español fueron objeto de recomendaciones de la Fundéu, que sugirió evitar calcos innecesarios y mantener el uso de “golfo Pérsico” y “estrecho de Ormuz” en lugar de adaptaciones erróneas.

América Latina y España siguieron la guerra principalmente por su impacto en los precios de la energía y en la seguridad global. Varios gobiernos latinoamericanos emitieron llamados a la contención, aunque sin una postura regional única. Las comunidades de origen iraní, libanés y judío en países como México, Argentina, Brasil, Chile y Colombia convirtieron el conflicto en un tema de conversación pública, con manifestaciones pacíficas y pedidos de información consular.

13. Legado y debates[editar]

La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán es ya una de las crisis internacionales más graves de la década de 2020. Cambió la relación militar entre Estados Unidos e Israel, expuso las divisiones entre Occidente y el eje Rusia-China, y volvió a demostrar la capacidad iraní de desestabilizar la economía energética mundial pese a la superioridad tecnológica de sus adversarios.

Quedan abiertas varias cuestiones: si los ataques del 28 de febrero de 2026 tuvieron una base legal suficiente en el derecho internacional; si la Casa Blanca dispuso de un plan de salida; si el Memorando de Islamabad se convertirá en un acuerdo de paz sostenible; y si la guerra en el Líbano y en el golfo Pérsico puede cerrarse sin una reconfiguración más amplia del Medio Oriente. También está por verse si la muerte de Alí Jameneí y el ascenso de su entorno político conducirán a una transformación del régimen iraní o a una militarización aún mayor del país.

La guerra no ha terminado. Las hostilidades continuaron después del alto el fuego parcial, y los combates de julio de 2026 demostraron que el conflicto puede reabrirse en varios frentes a la vez. Con la censura, la desinformación y la volatilidad diplomática, este conflicto probablemente pasará a los estudios de seguridad internacional como un caso paradigmático de guerra no declarada, librada en paralelo en el terreno, en la diplomacia y en la opinión pública.[8]

Notas[editar]


  1. Los nombres operativos fueron difundidos por fuentes gubernamentales y medios internacionales en los primeros días del conflicto. No todos los aliados de Washington y Jerusalén adoptaron las mismas denominaciones. ↩︎

  2. La distinción entre “guerra” y “operación militar” aparece repetidamente en la retórica de la administración Trump y en los análisis legales publicados durante marzo de 2026. ↩︎

  3. La transferencia de Israel al área del Mando Central fue explicada por Washington como una medida para facilitar la cooperación militar en Oriente Medio, no como un anuncio de guerra. ↩︎

  4. La declaración de Jonathan Powell fue reportada por medios internacionales como un indicio más de que la justificación estadounidense del ataque no fue enteramente clara. El gobierno de Irán también negó que estuviera preparando un ataque inminente contra Estados Unidos o sus aliados. ↩︎

  5. Las declaraciones de Trump fueron materia de intensa discusión en los medios estadounidenses. Para algunos analistas, revelaban una política improvisada; para otros, la ambigüedad era deliberada y servía para mantener abiertas varias opciones militares y diplomáticas. ↩︎

  6. Tres cascos azules indonesios murieron en el sur del Líbano, según informaciones confirmadas por medios internacionales. El episodio elevó la presión diplomática sobre Israel y sobre los actores armados libaneses. ↩︎

  7. La participación hutí no fue declarada en los mismos términos por todos los actores. Los hutíes presentaron sus operaciones como parte de la confrontación con Estados Unidos, Israel y sus socios regionales, especialmente Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos. ↩︎

  8. La revisión de fuentes sobre este conflicto se encuentra en desarrollo. Las cifras y fechas señaladas en el texto como pendientes de contrastar deben cotejarse con documentación actualizada, especialmente las relativas a bajas y a acciones encubiertas de países del Golfo. ↩︎