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Guerra de las Malvinas

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Guerra de las Malvinas
Fecha2 de abril de 1982 – 14 de junio de 1982
(74 días)
LugarIslas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur, Atlántico Sur
ResultadoVictoria británica. El Reino Unido recupera el control de los archipiélagos.
BeligerantesArgentina
Reino Unido
Con apoyos diplomáticos y logísticos de terceros países en ambos bandos.
Comandantes principalesArgentina: Leopoldo Galtieri, Jorge Anaya, Basilio Lami Dozo, Mario Benjamín Menéndez
Reino Unido: Margaret Thatcher, Henry Leach, John Fieldhouse, Sandy Woodward, Jeremy Moore
Fuerzas en el teatroArgentina: alrededor de 13 000 efectivos en el momento de mayor despliegue
Reino Unido: aproximadamente 5 000–7 500 efectivos terrestres; flota de tareas de más de 100 naves
BajasArgentina: 649 muertos, 1 657 heridos, 11 313 prisioneros
Reino Unido: 255 muertos, 775 heridos, 107 prisioneros
Civiles: 3 isleños muertos por fuego de artillería
ConsecuenciaCaída de la dictadura militar argentina y restauración democrática; reelección de Margaret Thatcher en 1983; prolongación de la disputa de soberanía

La guerra de las Malvinas, también llamada conflicto del Atlántico Sur (en inglés, Falklands War), fue una guerra no declarada entre la Argentina y el Reino Unido, librada entre el 2 de abril y el 14 de junio de 1982, por la soberanía de las islas Malvinas, las islas Georgias del Sur y las islas Sandwich del Sur, en el océano Atlántico Sur.

El conflicto comenzó con la Operación Rosario, el desembarco de fuerzas argentinas en las Malvinas el 2 de abril de 1982, y continuó al día siguiente con la Operación Georgias, la recuperación de las Georgias del Sur. El 5 de abril, el Gobierno británico envió una gran fuerza expedicionaria naval para retomar los archipiélagos. Tras 74 días de hostilidades, la rendición argentina del 14 de junio devolvió formalmente el control al Reino Unido. En total murieron 649 militares argentinos, 255 militares británicos y 3 civiles isleños.[1]

Ninguno de los dos Estados declaró formalmente la guerra, aunque ambos gobiernos declararon las islas como zona de guerra. Argentina sostuvo desde el inicio, y continúa sosteniendo, que los archipiélagos son parte de su territorio nacional, por lo que definió su acción como la recuperación de la soberanía. El Reino Unido, por su parte, consideró el hecho una invasión a un territorio que administraba como colonia de la Corona desde 1841.[2]

El resultado aceleró la crisis de la dictadura cívico-militar argentina y contribuyó al restablecimiento de la democracia en ese país, mientras que en el Reino Unido fortaleció al gobierno conservador de Margaret Thatcher. Las relaciones diplomáticas bilaterales se reanudaron en 1989 tras una reunión en Madrid, sin que ninguno de los dos países modificara explícitamente su posición de soberanía.[3]

1. Resumen[editar]

La guerra de las Malvinas fue una confrontación bélica breve pero intensa entre dos Estados: la Argentina, gobernada por una junta militar, y el Reino Unido, gobernado por un gabinete conservador encabezado por Margaret Thatcher. El detonante inmediato fue la presencia de trabajadores argentinos en las Georgias del Sur en marzo de 1982, pero el trasfondo era una disputa de soberanía que se remontaba al siglo XIX.

Argentina invocó la recuperación de territorios que considera parte integrante de su provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur. El Reino Unido defendió la administración de un territorio cuya población civil, predominantemente descendiente de colonos británicos, se manifestaba mayoritariamente partidaria de continuar bajo soberanía británica. La Organización de las Naciones Unidas mantenía registrado el caso como una disputa de soberanía y, desde 1965, instaba a ambas partes a negociar una solución pacífica.[4]

Las hostilidades se desarrollaron principalmente en el archipiélago de las Malvinas y en las aguas circundantes, con operaciones secundarias en las Georgias del Sur. Fue una guerra limitada en términos territoriales, pero de gran impacto político: puso fin a la última dictadura militar argentina y consolidó el liderazgo de Thatcher en el Reino Unido.

2. Antecedentes[editar]

2.1. La disputa de soberanía[editar]

El origen de la disputa se sitúa en 1833, cuando el Reino Unido tomó el control de las islas Malvinas, que hasta entonces habían tenido presencia y administración de las Provincias Unidas del Río de la Plata, antecedente jurídico de la actual Argentina. A partir de ese momento, los sucesivos gobiernos argentinos mantuvieron un reclamo diplomático casi constante.

En 1965, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Resolución 2065, que reconoció formalmente la existencia de una disputa de soberanía entre la Argentina y el Reino Unido sobre las Malvinas e invitó a ambos gobiernos a iniciar negociaciones teniendo en cuenta los intereses de los habitantes del archipiélago. Las negociaciones posteriores no produjeron un acuerdo definitivo.

Durante la década de 1970, ambos países firmaron algunos acuerdos de cooperación práctica. Un acuerdo de comunicaciones de 1971 estableció un enlace aéreo entre el territorio y el continente; poco después, la petrolera argentina YPF obtuvo la provisión de combustible en las islas.[5] Estas medidas, sin embargo, no modificaron la posición de fondo de ninguna de las partes.

2.2. La Argentina de la dictadura[editar]

Desde 1976, la Argentina estaba gobernada por el Proceso de Reorganización Nacional, una dictadura cívico-militar que había impuesto un régimen de represión estatal y enfrentaba una crisis económica y social profunda. Hacia 1981, la movilización sindical y el descontento popular erosionaban la legitimidad del régimen.

En diciembre de 1981 se produjo un recambio en la cúpula militar. El 11 de diciembre fue depuesto el presidente de facto Roberto Eduardo Viola y el 22 de diciembre asumió el teniente general Leopoldo Fortunato Galtieri. Lo acompañaban en la Junta Militar el almirante Jorge Isaac Anaya y el brigadier general Basilio Arturo Ignacio Lami Dozo, quien reemplazó al brigadier Omar Domingo Rubens Graffigna el 17 de diciembre de 1981.[6]

Dentro de la Junta, el almirante Anaya aparece señalado como el principal impulsor de una salida militar al reclamo de soberanía. Según testimonios posteriores, Anaya condicionó su apoyo al nuevo gobierno a que se avanzara en la recuperación de las Malvinas.[7] El 5 de enero de 1982, la Junta dispuso un estudio de Estado Mayor para evaluar la factibilidad de una acción militar, encargado a representantes de las tres fuerzas armadas: el general de división Osvaldo Jorge García, el vicealmirante Juan José Lombardo y el brigadier mayor Sigfrido Martín Plessl.[8]

El estudio concluyó que la operación era, desde el punto de vista militar, "apta, factible y aceptable", y que podría ejecutarse a partir del 15 de mayo de 1982. Se fijó como condición que fuera una operación incruenta y que, una vez tomado el archipiélago, se retirara el grueso de las fuerzas y quedara una guarnición reducida.[8:1] El régimen de Galtieri apostaba a que el Reino Unido no respondería con una expedición militar.[9]

2.3. El Reino Unido hacia 1982[editar]

El Reino Unido enfrentaba en 1982 una difícil situación económica y social. El gobierno del Partido Conservador, encabezado por Margaret Thatcher, sufría un desgaste notable, con huelgas en las minas de carbón y una popularidad en descenso. En paralelo, los mandos de la Marina Real observaban con preocupación los planes de recorte de la flota, en el contexto de la Guerra Fría, y el Gobierno había anunciado reducciones del gasto militar.

Uno de los símbolos de esa política era la prevista retirada del HMS Endurance, patrullero de hielo que representaba la única presencia naval británica permanente en el Atlántico Sur. Analistas posteriores han sostenido que esa señal fue interpretada por la Junta argentina como una menor disposición británica a defender los archipiélagos.[10]

Antes del conflicto, hubo intentos británicos de explorar soluciones negociadas. En 1980, el ministro de Estado británico Nicholas Ridley viajó a las Malvinas para presentar a los isleños una propuesta de cesión de soberanía con arriendo posterior (leaseback), que encontró fuerte oposición de la comunidad local. En diciembre de ese año, Ridley fue criticado duramente en el Parlamento al regresar a Londres.[11]

En 1977, ante el aumento de tensión por la ocupación argentina de las islas Tule del Sur, el primer ministro laborista James Callaghan había enviado en secreto una pequeña fuerza naval al Atlántico Sur, la Operación Journeyman, compuesta por dos fragatas y un submarino nuclear. No está claro si las autoridades argentinas de entonces tuvieron conocimiento de esa presencia, pero fuentes británicas sostienen que se les informó por canales informales.[12]

2.4. La tensión con Chile y la cuestión del Beagle[editar]

La relación entre la Argentina y Chile era, a comienzos de 1982, potencialmente conflictiva. Ambos países mantenían un diferendo limítrofe en la zona del canal de Beagle. En 1978, la Argentina había estado cerca de una guerra con Chile, en el marco de la Operación Soberanía. La mediación del papa Juan Pablo II evitó entonces el enfrentamiento, pero la propuesta papal de 1980 fue rechazada por la dictadura argentina.[13]

El 19 de enero de 1982, el régimen de Galtieri denunció el Tratado de Solución Pacífica de Controversias firmado con Chile en 1972, lo que fue interpretado como un nuevo foco de fricción. Luego de la guerra de las Malvinas, varios protagonistas argentinos declararon que la cúpula militar preveía, en caso de éxito, un eventual ataque contra Chile. El propio Lami Dozo, el ministro Oscar Camilión y el analista y exsecretario de Inteligencia Juan Bautista Yofre se refirieron a esa hipótesis.[14]

Por su parte, el gobierno chileno, según declaraciones posteriores del general Fernando Matthei y otras fuentes, temía una acción de fuerza argentina en el Beagle y adoptó una postura de colaboración con el Reino Unido, en particular en materia de inteligencia y apoyo logístico discreto.[15] Este trasfondo condicionó la planificación regional de ambos bandos.

3. La crisis de marzo y la Operación Rosario[editar]

3.1. La crisis de los chatarreros[editar]

El 19 de marzo de 1982, 41 trabajadores de la empresa Compañía Georgias del Sur S.A., vinculada al empresario argentino Constantino Davidoff, arribaron a Puerto Leith, en la isla San Pedro de las Georgias del Sur, a bordo del buque ARA Bahía Buen Suceso. El grupo había viajado formalmente para desmantelar instalaciones balleneras abandonadas, pero algunas fuentes señalan que entre ellos viajaban infantes de marina argentinos infiltrados.[16]

El izamiento de la bandera argentina en el lugar generó una respuesta británica: el HMS Endurance fue enviado desde Puerto Argentino/Stanley hacia las Georgias del Sur. A la vez, un despacho de la televisión británica, luego descartado, indicó que dos submarinos nucleares británicos habían zarpado desde Gibraltar hacia el Atlántico Sur. Ese panorama alertó a la Junta, que decidió adelantar la operación.

3.2. El desembarco en las Malvinas[editar]

La Operación Rosario comenzó en la madrugada del 2 de abril de 1982. Comandos anfibios argentinos desembarcaron en las cercanías de Puerto Argentino/Stanley y atacaron primero el cuartel de Moody Brook, para continuar luego hacia la casa de gobierno de las islas. La guarnición británica era pequeña: 68 infantes de Marina Reales, 11 hidrógrafos navales y 23 voluntarios de la Falkland Islands Defence Force, con escaso armamento.[17]

El gobernador británico Rex Hunt ordenó el cese del fuego y se rindió. Los efectivos británicos, junto con el gobernador y su familia, fueron trasladados a Montevideo y posteriormente al Reino Unido. Al día siguiente, el 3 de abril, las fuerzas argentinas también tomaron las Georgias del Sur, en la Operación Georgias.

Con el paso de las semanas, la Argentina transformó el despliegue inicial en una ocupación territorial más amplia. El Ejército designó al Regimiento de Infantería 25 y luego envió refuerzos; a comienzos de mayo, la guarnición argentina alcanzó alrededor de 13 000 efectivos. El brigadier general Mario Benjamín Menéndez fue nombrado gobernador militar de las Malvinas.[18]

4. La respuesta británica y la diplomacia[editar]

4.1. La Resolución 502 del Consejo de Seguridad[editar]

El 3 de abril de 1982, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aprobó la Resolución 502 por 10 votos a favor, 1 en contra y 4 abstenciones. Panamá votó en contra; la Unión Soviética y China se abstuvieron, junto a otros dos países.[19]

La resolución exigía el fin inmediato de las hostilidades, la retirada de todas las fuerzas argentinas de las Malvinas y la búsqueda de una solución diplomática. Para el Reino Unido fue un espaldarazo importante: el texto evitaba pronunciarse sobre la soberanía y centraba la condena en el uso de la fuerza por parte de la Argentina.

4.2. La Fuerza de Tareas británica[editar]

El 5 de abril, el Gobierno británico puso en marcha la Operación Corporate, el envío de una gran fuerza naval para retomar los archipiélagos. La Fuerza de Tareas 317 zarpó desde Portsmouth, con dos portaviones —HMS Invincible y HMS Hermes— como núcleo. A la expedición se sumaron buques de asalto anfibio, destructores, fragatas, submarinos nucleares y decenas de naves mercantes requisadas.

En total, la flota británica llegó a reunir unas 127 naves: 43 buques de la Marina Real, 22 de la Royal Fleet Auxiliary y 62 mercantes.[20] El mando recayó en el almirante John Fieldhouse desde el Cuartel General de Northwood; en el teatro de operaciones, el contralmirante Sandy Woodward comandó la fuerza de superficie y aire, y después el general Jeremy Moore asumió el mando de las fuerzas terrestres.

El Reino Unido declaró primero una Zona de Exclusión Marítima, efectiva el 12 de abril, y el 30 de abril amplió la medida con una Zona de Exclusión Total para aeronaves y buques argentinos.

4.3. La mediación estadounidense[editar]

El 8 de abril, el gobierno de los Estados Unidos envió a su secretario de Estado, Alexander Haig, en una misión de mediación entre Londres y Buenos Aires. Haig se entrevistó con Galtieri el 10 de abril en la Casa Rosada. Según registros publicados posteriormente, Haig advirtió a la Junta que, de insistir en mantener un gobernador argentino en las islas, habría guerra y que el Reino Unido ganaría por superioridad de fuerzas.[21]

Después de esa reunión, Galtieri apareció en el balcón de la Casa Rosada ante una multitud y pronunció una frase que quedó asociada al conflicto: "¡Si quieren venir que vengan, les presentaremos batalla!".

La mediación no avanzó. El 30 de abril, los Estados Unidos anunciaron su apoyo público al Reino Unido, suspendieron la asistencia militar a la Argentina y dispusieron medidas económicas punitivas. La decisión, aunque previsible desde el punto de vista estratégico, fue interpretada en América Latina como un respaldo directo a la potencia europea.

4.4. Propuestas de paz[editar]

A lo largo de mayo y comienzos de junio hubo varios intentos de paz:

  • El 2 de mayo, el presidente del Perú, Fernando Belaúnde Terry, presentó una propuesta de cese de hostilidades, retirada mutua de fuerzas y administración temporal externa de las islas. Ese mismo día, el hundimiento del ARA General Belgrano cerró toda expectativa de un arreglo pacífico.
  • El 6 de mayo, el secretario general de la ONU, Javier Pérez de Cuéllar, propuso la retirada de las fuerzas de ambos países.
  • El 26 de mayo, el Consejo de Seguridad aprobó la Resolución 505, que autorizó al secretario general a mediar. El Reino Unido no aceptó detener las operaciones ni retirar la flota.
  • El 5 de junio, Pérez de Cuéllar propuso una tregua a partir del 7 de junio y el inicio de la retirada argentina en un plazo de 15 días. El Comité Militar de la dictadura argentina rechazó la propuesta.[22]

5. Fuerzas en combate[editar]

5.1. Argentina[editar]

Las Fuerzas Armadas argentinas desplegaron en el teatro de operaciones una fuerza conjunta numerosa. Según reconstrucciones argentinas, el Ejército aportó alrededor de 10 100 hombres, la Armada 3 421 y la Fuerza Aérea 1 069, con 216 aviones y 38 buques de distinto tipo.[23]

El despliegue terrestre creció desde el 2 de abril hasta alcanzar un pico de unos 13 000 efectivos en las islas, en su mayoría conscriptos convocados poco antes. La Aviación Naval argentina contaba con aviones Super Étendard armados con misiles Exocet, y la Fuerza Aérea operaba desde bases continentales con una mezcla de aviones de ataque, bombarderos Canberra y aviones interceptores.

5.2. Reino Unido[editar]

La Fuerza de Tareas británica era técnicamente más moderna y profesional. Incluía dos portaviones ligeros, alrededor de dos docenas de destructores y fragatas, submarinos nucleares, buques anfibios y de apoyo logístico. El componente aéreo británico era reducido en número: unos 42 aviones de combate, entre Sea Harrier y Harrier GR.3, frente a una fuerza aérea argentina de aproximadamente 122 jets disponibles.[24]

Esa desventaja numérica británica se compensaba con una doctrina consolidada, reabastecimiento en vuelo desde la isla Ascensión y una superior capacidad defensiva de los buques. El apoyo de los Estados Unidos fue clave: Washington facilitó la base aérea de la isla Ascensión, equipo, municiones, combustible y, según revelaciones posteriores, información satelital de inteligencia.[25]

6. Desarrollo de las operaciones militares[editar]

6.1. La ocupación argentina[editar]

Tras la captura de Puerto Argentino/Stanley, la Argentina inició la administración militar del archipiélago. Algunos residentes considerados hostiles a la ocupación fueron arrestados o expulsados, y la población civil de Goose Green permaneció confinada durante semanas en condiciones difíciles.[26] La escasez logística y los problemas de abastecimiento afectaron a la guarnición argentina, generando denuncias de maltrato hacia los conscriptos y episodios de hambre en algunas unidades.[27]

6.2. La reconquista británica de las Georgias del Sur[editar]

El 25 de abril, un destacamento británico atacó a la guarnición argentina de las Georgias del Sur, en la Operación Paraquet. Después de dañar gravemente al submarino ARA Santa Fe con helicópteros y cargas de profundidad, los británicos forzaron la rendición de unos 190 efectivos argentinos sin combate terrestre de gran escala. La reconquista de las Georgias del Sur fue el primer éxito británico y permitió consolidar el flanco logístico.

6.3. Los ataques Black Buck[editar]

El 1 de mayo, el Reino Unido abrió las hostilidades contra la base aérea de Puerto Argentino/Stanley con la primera de una serie de misiones denominadas Black Buck, realizadas por bombarderos Avro Vulcan desde la isla Ascensión. Cada ataque implicaba un vuelo de ida y vuelta de unas 8 000 millas náuticas, con reabastecimiento aéreo múltiple.[28]

El efecto directo de las misiones fue limitado en términos de daños: solo una de las bombas impactó contra la pista, que continuó operando para aviones de transporte y aviones de ataque livianos. Las consecuencias estratégicas y disuasivas de los ataques siguen siendo motivo de debate.

6.4. La guerra aeronaval[editar]

La fase aeronaval se extendió desde comienzos de mayo hasta la rendición. El 2 de mayo, el submarino británico HMS Conqueror hundió al crucero ARA General Belgrano, el episodio más letal del conflicto y el que canceló las esperanzas de una salida diplomática inmediata. El 4 de mayo, aviones navales argentinos atacaron con misil Exocet al destructor HMS Sheffield, que resultó dañado y se hundió días después.[29]

La aviación argentina operaba desde el continente, con poco tiempo de permanencia sobre el objetivo y sin capacidad de alerta temprana suficiente, lo que la obligaba a ataques rápidos con perfil de penetración bajo. Pese a esas limitaciones, los pilotos argentinos lograron impactar a varios buques británicos. La flota británica impuso un bloqueo cada vez más estrecho y desembarcó fuerzas terrestres en el archipiélago durante mayo.

El 14 de junio, con las fuerzas británicas avanzando hacia Puerto Argentino/Stanley, el gobernador militar argentino Mario Benjamín Menéndez firmó la rendición. Las hostilidades cesaron formalmente ese día, aunque la operación británica continuó en fase logística hasta el 20 de junio.[30]

7. Bajas y costos humanos[editar]

Las cifras consolidadas suelen citar 649 muertos argentinos y 255 muertos británicos, más 3 civiles isleños alcanzados por fuego de artillería británico durante los bombardeos.[31] Los heridos argentinos se ubican en torno a 1 657, aunque algunas publicaciones consignan 1 687.[32] El Reino Unido registró 775 heridos.

Argentina tuvo 11 313 prisioneros de guerra, en su mayoría soldados conscriptos. El Reino Unido reportó 107 prisioneros, incluyendo personal naval y terrestre. Algunas fuentes elevan ese número a 150 si se incluye a civiles del British Antarctic Survey capturados en las Georgias del Sur.[33]

Las pérdidas materiales incluyeron, del lado argentino, el crucero ARA General Belgrano, el submarino ARA Santa Fe, varios buques de carga, aviones y helicópteros. Del lado británico se hundieron dos destructores, dos fragatas, un buque de desembarco, una lancha de desembarco, el buque portacontenedores Atlantic Conveyor y decenas de aeronaves. Las cifras exactas varían según se incluyan naves auxiliares y aeronaves de transporte.[34]

El impacto psicológico de la guerra fue alto en ambos países. Estudios posteriores reportaron una sobrerrepresentación de casos de estrés postraumático y suicidio entre veteranos, tanto argentinos como británicos.[35]

[ Desplegar / Plegar ]

Resumen de pérdidas materiales

Concepto Argentina Reino Unido
Naves de guerra hundidas 6 8
Vehículos terrestres destruidos 600 Land Rover y una cantidad no precisada de blindados ligeros

Notas: las cifras varían según la fuente; en la tabla se recogen las más citadas en reconstrucciones argentinas y británicas.

8. Consecuencias políticas[editar]

8.1. En la Argentina[editar]

La derrota marcó el inicio del fin del Proceso de Reorganización Nacional. El prestigio del régimen militar, que se había beneficiado de un primer apoyo popular tras el desembarco, se desplomó después de la rendición. Las contradicciones de la conducción militar fueron expuestas por la Comisión Rattenbach, que examinó la planificación y la ejecución del conflicto.

El proceso de transición se aceleró. En 1983 se realizaron elecciones democráticas, en las que resultó elegido Raúl Alfonsín. Desde entonces, la cuestión Malvinas quedó como una causa diplomática permanente y como un punto sensible de la memoria pública argentina.

8.2. En el Reino Unido[editar]

La victoria fortaleció al gobierno de Margaret Thatcher. El exitoso desempeño de la Fuerza de Tareas devolvió al Partido Conservador una popularidad que venía en descenso y contribuyó a su holgada reelección en las elecciones generales de 1983. La guerra también tuvo efectos en la política de defensa y en la posición internacional del Reino Unido, que conservó el control del territorio.

8.3. Relaciones bilaterales y situación de soberanía[editar]

Las relaciones diplomáticas entre la Argentina y el Reino Unido se restablecieron en 1989, tras una reunión celebrada en Madrid, en la que ambos gobiernos emitieron una declaración conjunta. Ninguno de los dos países modificó explícitamente su posición de soberanía: la Argentina mantuvo su reclamo y el Reino Unido continuó administrando los archipiélagos como territorio británico de ultramar.

En 1994, la reforma de la Constitución argentina incorporó la ratificación de la soberanía argentina sobre las Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur, considerándolas parte de la provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur. Las Naciones Unidas continúan clasificando a los archipiélagos como territorios en disputa y han llamado reiteradamente al diálogo.[36]

9. El conflicto en América Latina y el mundo hispanohablante[editar]

La guerra de las Malvinas tuvo una dimensión latinoamericana inmediata. Varios gobiernos de la región respaldaron diplomáticamente a la Argentina o condenaron la respuesta británica. En los días posteriores al desembarco, la OEA y el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca emitieron resoluciones de apoyo a la posición argentina.

El 28 de abril de 1982, el órgano consultivo del TIAR aprobó una resolución de nueve puntos que urgía al Reino Unido a cesar las hostilidades y a la Argentina a no agravar la situación. La votación fue de 17 a favor y 4 abstenciones: los Estados Unidos, Colombia, Chile y Trinidad y Tobago.[37]

El apoyo más visible llegó del Perú, que presentó la propuesta de paz de Belaúnde Terry y vendió a la Argentina aviones Mirage VP en los días finales de la guerra. Bolivia autorizó el paso de esas aeronaves por su territorio, lo que, según se ha señalado, les permitió evitar la detección de los radares chilenos.[38] Venezuela y Panamá manifestaron también apoyo político a la Argentina; en contraste, Chile mantuvo una postura de colaboración secreta con el Reino Unido, condicionada por el temor a una expansión argentina en el Beagle.

La denominación del conflicto presenta diferencias notables. En España y América Latina se dice "guerra de las Malvinas", mientras que en inglés se la conoce como Falklands War. La elección de uno u otro topónimo no es neutra: el nombre "Malvinas" se asocia al reclamo argentino, y "Falkland" a la administración británica.[39]

La conmemoración del 2 de abril es el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas en la Argentina. Es una fecha en la que se recuerda a los fallecidos y a los veteranos, y en la que organismos estatales y asociaciones civiles renuevan el reclamo de soberanía.

10. Memoria, testimonios y conmemoración[editar]

La guerra dejó una huella profunda en la conciencia pública argentina. La combinación de patriotismo inicial, sacrificio de los conscriptos y derrota final generó un debate que aún continúa. Los veteranos de la guerra, en muchos casos, sufrieron durante años falta de reconocimiento oficial y dificultades para acceder a atención sanitaria y psicosocial.

En el Reino Unido, el recuerdo del conflicto es más acotado, asociado a la decisión de enviar la Fuerza de Tareas y a la figura de Thatcher. Las ceremonias de recuerdo se concentran en fechas y monumentos militares específicos.

El conflicto ha generado libros, documentales, películas, obras de teatro y canciones en ambos idiomas. En la producción cultural argentina, el énfasis suele estar puesto en la experiencia de los soldados, las carencias materiales y la crítica a la decisión militar; en la británica, en la logística de la expedición y la dimensión estratégica.

11. Datos destacados[editar]

  • La guerra duró 74 días: del 2 de abril al 14 de junio de 1982.
  • Fue una guerra no declarada: ninguno de los dos países emitió una declaración formal de guerra.
  • El Reino Unido recuperó el control de los archipiélagos, pero el estatus de la soberanía permanece en disputa.
  • La Resolución 2065 de la ONU, de 1965, fue el primer antecedente multilateral que reconoció la existencia de la disputa.
  • La participación de conscriptos argentinos fue muy visible en las unidades terrestres; muchos de ellos tenían entre 18 y 20 años.[40]

12. Referencias simbólicas en el mundo hispanohablante[editar]

La frase "las Malvinas son argentinas" resume el reclamo sostenido por los gobiernos argentinos posteriores al conflicto. En la diplomacia argentina, la cuestión Malvinas se plantea como un objetivo permanente, recogido en la Constitución y en la política exterior de distintos signos partidarios.

En América Latina, el conflicto también dejó un legado de desconfianza hacia la actuación de los Estados Unidos y de la OTAN en la región. El hecho de que Washington apoyara a una potencia europea contra un país latinoamericano fue leído por varios sectores como una señal de las prioridades hemisféricas de los Estados Unidos.

Notas y referencias[editar]


  1. En total, 649 militares argentinos, 255 militares británicos y 3 civiles isleños murieron durante las hostilidades. Los civiles fueron alcanzados por fuego de artillería británico en un bombardeo erróneo, según reconstrucciones difundidas por organizaciones pacifistas. ↩︎

  2. El Reino Unido administraba las Malvinas como colonia de la Corona desde 1841 y consideraba la población local predominantemente descendiente de colonos británicos. La Argentina, en cambio, considera los archipiélagos parte de su territorio e históricamente se refiere a la acción británica de 1833 como una ocupación. ↩︎

  3. La reunión de Madrid de 1989 permitió reanudar las relaciones consulares y bilaterales, pero dejó pendiente la cuestión de soberanía mediante una fórmula de acuerdo en desacuerdo. ↩︎

  4. El Comité Especial de Descolonización de las Naciones Unidas mantiene a las islas Malvinas como uno de los territorios no autónomos pendientes de descolonización, con una disputa abierta entre la Argentina y el Reino Unido. ↩︎

  5. El acuerdo de comunicaciones de 1971 permitió inicialmente un enlace aéreo entre el territorio y el continente, y más tarde se otorgó a YPF un papel en el abastecimiento de combustible. Muchos isleños lo interpretaron como una interdependencia progresiva con la Argentina. ↩︎

  6. La Junta Militar que gobernaba desde 1976 estaba integrada por representantes del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea. La incorporación de Lami Dozo en diciembre de 1981 completó la nueva cúpula. ↩︎

  7. Diversos libros y periodísticos, entre ellos los más citados sobre la trama de Malvinas, describen a Anaya como el principal promotor militar de la invasión. ↩︎

  8. El estudio de Estado Mayor del 5 de enero de 1982 estaba integrado por un representante de cada fuerza: Osvaldo Jorge García (Ejército), Juan José Lombardo (Armada) y Sigfrido Martín Plessl (Fuerza Aérea). Concluyó que la operación era factible con la condición de minimizar derramamiento de sangre. ↩︎ ↩︎

  9. Alexander Haig sostuvo años después que Galtieri le dijo que la Junta nunca creyó que el Reino Unido respondería militarmente; consideraba que Occidente estaba debilitado y que los británicos no darían pelea. ↩︎

  10. La retirada del HMS Endurance, prevista en el Libro Blanco de Defensa británico de 1981, fue posteriormente señalada por el capitán Nicholas Barker y por analistas como una señal de desinterés británico que pudo haber influido en los cálculos de la Junta. ↩︎

  11. La propuesta de leaseback consistía en transferir la soberanía a la Argentina a cambio de un arriendo prolongado a favor de los isleños. Fue rechazada tanto por los isleños como por sectores del Parlamento británico. ↩︎

  12. La operación secreta de 1977 se produjo luego de la ocupación argentina de Tule del Sur y tenía como objetivo disuadir una escalada en las islas. ↩︎

  13. La propuesta papal de 1980 fue aceptada por Chile y dejada sin respuesta por la Argentina, que mantuvo el conflicto latente hasta el fin de la dictadura. ↩︎

  14. En entrevistas posteriores, Lami Dozo afirmó que, después de Malvinas, el plan de la dictadura era atacar Chile. Oscar Camilión y Juan Bautista Yofre recogieron afirmaciones en el mismo sentido. ↩︎

  15. Las declaraciones de Fernando Matthei, excomandante en jefe de la Fuerza Aérea de Chile, describen una coordinación secreta de inteligencia con los británicos. La magnitud y el alcance exactos de ese apoyo siguen siendo materia de discusión entre investigadores. ↩︎

  16. La historiografía británica, apoyada en las investigaciones de Lawrence Freedman y otros autores, sostiene que entre los trabajadores de Davidoff viajaban infantes de marina argentinos encubiertos. Esta versión fue negada por otras fuentes argentinas. ↩︎

  17. La guarnición británica contaba con 68 infantes de Marina, 11 hidrógrafos y unos 23 voluntarios locales, según las reconstrucciones británicas del comienzo de la Operación Rosario. ↩︎

  18. El Regimiento de Infantería 25 y la posterior movilización de reservistas elevaron la guarnición argentina a un pico de aproximadamente 13 000 hombres. ↩︎

  19. La Resolución 502 exigía la retirada de las fuerzas argentinas y el cese de las hostilidades. Fue aprobada por 10 votos a 1 y 4 abstenciones; entre las abstenciones estuvieron la Unión Soviética y China, y Panamá votó en contra. ↩︎

  20. El total de 127 naves incluye 43 buques de la Marina Real, 22 de la Royal Fleet Auxiliary y 62 mercantes. Otras reconstrucciones cuentan solamente los buques de guerra y auxiliares y arrojan un número menor, en torno a 111. ↩︎

  21. La advertencia de Haig, recogida en obras sobre la trama del conflicto, era que el Reino Unido ganaría si la Argentina insistía en conservar un gobernador argentino en las islas. ↩︎

  22. La cronología de las propuestas de paz de la ONU muestra la persistencia de la vía diplomática hasta los últimos días del conflicto. La propuesta de tregua del 5 de junio fue rechazada por el Comité Militar argentino. ↩︎

  23. Las cifras por fuerza son de origen argentino y presentan diferencias según la fuente. En total, el despliegue terrestre alcanzó un máximo de unos 13 000 efectivos. ↩︎

  24. La disparidad entre los 42 aviones de combate británicos y los alrededor de 122 disponibles para la Argentina explica en parte la intensidad de los ataques aéreos argentinos contra la flota. ↩︎

  25. El apoyo estadounidense incluyó la isla Ascensión como base logística, equipo de comunicaciones, combustible, misiles y material aeronáutico. Periodístas revelaron en plena crisis que Washington compartía información satelital de inteligencia con la flota británica. ↩︎

  26. Según testimonios recogidos por historiadores británicos, la población civil de Goose Green permaneció confinada en un salón comunitario durante parte de la ocupación. ↩︎

  27. Antes y después de la guerra circularon denuncias de castigos y malas condiciones para los conscriptos argentinos. Algunos casos llegaron a instancias judiciales a partir de 2007. ↩︎

  28. Cada incursión del bombardero Vulcan exigía una cadena de reabastecimiento aéreo con aviones cisterna Victor, incluyendo reabastecimiento entre los propios cisternas. El esfuerzo logístico fue enorme para un impacto relativamente reducido. ↩︎

  29. La fecha y el detalle exacto del impacto sobre el HMS Sheffield han sido objeto de múltiples trabajos. El buque, alcanzado por un Exocet disparado desde un Super Étendard argentino, se hundió posteriormente. ↩︎

  30. La rendición se firmó en Puerto Argentino/Stanley el 14 de junio. Las operaciones británicas de seguridad y desmovilización se extendieron hasta el 20 de junio. ↩︎

  31. Las cifras de muertos y heridos están tomadas de los balances más citados por agencias y gobiernos. Corresponden a las hostilidades del 2 de abril al 14 de junio de 1982. ↩︎

  32. La cifra de 1 657 heridos argentinos aparece en la Historia Marítima Argentina y en organismos veteranos, pero circula también el redondeo a 1 687, una discrepancia probablemente derivada de la suma de heridos por fuerza. ↩︎

  33. El número de prisioneros británicos se cita como 107 en los balances de la campaña y como 150 en fuentes que incluyen a civiles del British Antarctic Survey capturados en las Georgias del Sur. ↩︎

  34. Las pérdidas de buques y aeronaves se recogen con criterios disímiles. Las cifras de un inventario argentino suelen elevar las aeronaves destruidas totales, mientras que las británicas contabilizan por tipo operacional. ↩︎

  35. Organizaciones de veteranos en ambos países han publicado cifras de suicidio y de estrés postraumático superiores a la media de la población general. Las metodologías de medición no siempre son comparables. ↩︎

  36. La Asamblea General y el Comité de Descolonización de la ONU continúan llamando a las partes a negociar, al considerar los archipiélagos y sus aguas circundantes como territorios en disputa. ↩︎

  37. La resolución aprobada en el TIAR fue un momento de tensión hemisférica. Las abstenciones de los Estados Unidos, Colombia, Chile y Trinidad y Tobago evidenciaron la división regional sobre el conflicto. ↩︎

  38. La venta peruana de aviones Mirage VP a la Argentina y la autorización boliviana de sobrevuelo se conocen por informes periodísticos de la época y por relatos posteriores de funcionarios de ambos países. ↩︎

  39. La disputa por el nombre es una constante en los documentos oficiales. En español oficial argentino se omite "Falklands" y se usa "Malvinas"; en el Reino Unido se habla de "Falkland Islands", aunque se reconoce la existencia del reclamo. ↩︎

  40. La conscripción obligatoria argentina tenía un segmento significativo de soldados de menos de 20 años. La dictadura no suspendió el servicio militar obligatorio durante la guerra. ↩︎