Haroldo II de Inglaterra
| Haroldo II de Inglaterra | |
|---|---|
| Rey de Inglaterra | |
| Reinado | 5 de enero de 1066 – 14 de octubre de 1066 |
| Coronación | 6 de enero de 1066 |
| Nacimiento | c. 1022 Wessex, Reino de Inglaterra |
| Fallecimiento | 14 de octubre de 1066 Hastings, Reino de Inglaterra |
| Casa real | Casa de Wessex |
| Padre | Godwin de Wessex |
| Madre | Gytha Thorkelsdóttir |
| Cónyuges | Edith la Hermosa Edith de Mercia |
| Descendencia | Godwin, Edmundo, Magnus, Gytha de Wessex, Gunhilda, Ulf y Haroldo |
| Predecesor | Eduardo el Confesor |
| Sucesor | Edgar Atheling (no coronado) Guillermo I (coronado) |
Harold Godwinson, conocido en español como Haroldo II de Inglaterra (en inglés antiguo: Hereweald Godƿinson; Wessex, aprox. 1022 – Hastings, 14 de octubre de 1066), fue el último rey de la Inglaterra anglosajona. Elegido por el Witenagemot para suceder a su cuñado Eduardo el Confesor, gobernó desde el 5 de enero de 1066 hasta su muerte en la batalla de Hastings, ocurrida el 14 de octubre del mismo año. Su reinado brevísimo condensó una de las crisis sucesorias más decisivas de la historia inglesa: tuvo que enfrentar de manera casi simultánea la invasión del rey noruego Harald Hardrada y la del duque Guillermo de Normandía. Derrotó al primero en la batalla de Stamford Bridge, pero fue vencido y muerto por el segundo en Hastings, hecho que dio inicio al período anglonormando de la historia de Inglaterra.
2. Origen familiar y juventud[editar]
2.1. La casa de Godwin[editar]
Haroldo nació alrededor de 1022 en Wessex, dentro de una de las familias más poderosas de la Inglaterra del siglo XI. Fue hijo de Godwin, conde de Wessex, y de Gytha Thorkelsdóttir, cuyo supuesto hermano Ulf Jarl fue yerno de Svend I de Dinamarca y padre de Svend II de Dinamarca. La posición de Godwin no dependía de un linaje real antiguo, sino de su enorme influencia política y territorial, construida durante los reinados de Canuto el Grande y sus sucesores. Para mediados del siglo XI, la familia Godwin controlaba una parte sustancial del sur y el este de Inglaterra, y su poder era comparable al del propio monarca.
Godwin y Gytha tuvieron varios hijos varones —Svend, Haroldo, Tostig, Gyrth y Leofwine— y una hija, Edith de Wessex (1029–1075), que se convirtió en reina consorte al casarse con Eduardo el Confesor. Ese matrimonio convirtió a Haroldo en cuñado del rey y reforzó la influencia de la casa de Godwin en la corte.
2.2. Formación y primeros años[editar]
Poco se conoce con certeza sobre la infancia y la educación de Haroldo. La Inglaterra anglosajona de su tiempo era una sociedad guerrera gobernada por una aristocracia de condes y thegns, y es razonable situar su formación dentro de ese ambiente militar y administrativo. Los hijos de Godwin fueron educados para el ejercicio del poder territorial: el mando de tropas, la administración de tierras, la diplomacia y el patrocinio eclesiástico. Haroldo, como hijo mayor tras la temprana caída en desgracia de su hermano Svend, se convirtió en el heredero natural de la posición de su padre.
La base de su poder fue Anglia Oriental, donde Haroldo mantuvo dominios desde su juventud. Cuando Godwin murió en 1053, Haroldo sumó el condado de Wessex y se transformó en el señor de casi todo el sureste de Inglaterra, controlando directamente alrededor de un tercio del reino. Desde esa posición, pasó a ser la figura más poderosa del país después del propio rey.
2.3. Matrimonios y descendencia[editar]
Haroldo mantuvo una unión prolongada con Edith la Hermosa, también llamada Edith Cuello de Cisne. Este matrimonio siguió la llamada more danico —la costumbre danesa de unión consensual— y no fue aprobado plenamente por la Iglesia, aunque era socialmente aceptado en zonas de fuerte influencia escandinava. De esta unión nacieron cinco hijos: Godwin, Edmundo, Magnus, Gytha y Gunhilda.
Más tarde, en marzo de 1064, Haroldo se casó en York con Edith de Mercia, viuda de Gruffydd ap Llywelyn, rey de Gwynedd. De este segundo matrimonio nacieron dos hijos gemelos póstumos: Ulf y Haroldo, nacidos en Chester hacia diciembre de 1066 y muertos en el exilio antes de finales del siglo XI. La doble relación de Haroldo ha sido interpretada de distintas maneras por los historiadores; la existencia de Edith la Hermosa y de Edith de Mercia está documentada, pero los detalles de la condición jurídica de uno y otro vínculo siguen siendo objeto de debate.[1]
3. Conde de Wessex[editar]
3.1. Ascenso político[editar]
En 1051, Godwin cayó en desgracia ante el rey Eduardo el Confesor y tuvo que exiliarse junto con su familia. El exilio duró aproximadamente un año; se le permitió regresar y recuperar sus posesiones. Cuando Godwin murió en 1053, Haroldo lo sucedió como conde de Wessex. Uniendo ese territorio a sus dominios en Anglia Oriental, Haroldo pasó a controlar directamente una tercera parte del reino, convirtiéndose en el hombre más poderoso de Inglaterra tras el monarca.
Haroldo fue elevado también al cargo de primer ministro del rey, aunque el título debe entenderse en el sentido de principal consejero y ejecutor de las decisiones reales, no como un cargo de gabinete moderno. En 1058 amplió aún más sus tierras con la incorporación del condado de Hereford. Desde esa posición, utilizó su influencia para oponerse al ascenso de nobles normandos en la corte de Eduardo el Confesor, un conflicto que tendría consecuencias posteriores en la crisis de 1066.
3.2. Campaña en Gales[editar]
Entre 1062 y 1063, Haroldo dirigió una campaña militar exhaustiva contra el último reino celta independiente de Gales, Gwynedd. La guerra culminó con la muerte de Gruffydd ap Llywelyn, rey de Gwynedd, y la incorporación efectiva de su territorio a la órbita inglesa. La victoria consolidó la reputación militar de Haroldo y le dio experiencia directa en la dirección de campañas terrestres y navales. También le permitió casarse con la viuda del rey vencido, Edith de Mercia, lo que reforzó su influencia sobre las tierras fronterizas con Gales.
3.3. El viaje a Normandía y el juramento[editar]
El episodio más controvertido de la vida de Haroldo antes de ser rey fue su viaje forzoso a Normandía, ocurrido probablemente entre 1064 y 1065. Mientras regresaba por mar hacia sus dominios del sur de Inglaterra, su embarcación naufragó cerca de Ponthieu y Haroldo fue hecho prisionero. El duque Guillermo de Normandía, primo del rey Eduardo el Confesor, lo tomó bajo su custodia y se negó a liberarlo hasta que Haroldo jurara apoyar su pretensión al trono inglés.
Según los testimonios normandos, el juramento se realizó sobre reliquias sagradas, detalle que Guillermo no reveló hasta después de que Haroldo lo prestara. De este modo, si Haroldo rompía su palabra y accedía al trono, Guillermo podía acusarlo de perjurio y justificar una guerra. La veracidad y el alcance exacto del juramento son discutidos, porque la sucesión de Eduardo el Confesor era ambigua y las fuentes anglosajonas y normandas difieren en su interpretación. Lo cierto es que Guillermo utilizó más tarde ese juramento como una de sus justificaciones para invadir Inglaterra.
3.4. Ruptura con Tostig[editar]
En 1065, Haroldo se enfrentó nuevamente a su hermano Tostig. Este había sido conde de Northumbria, pero su gobierno provocó una revuelta de los nobles locales. Haroldo decidió apoyar a los rebeldes, destituyó a Tostig y lo reemplazó por el noble Morcar. La decisión fortaleció la candidatura de Haroldo al trono entre la aristocracia sajona, pero rompió definitivamente la relación entre los hermanos.
A partir de entonces, Tostig comenzó a buscar apoyos para una invasión contra su propio hermano. Encontró un aliado en el rey Harald Hardrada de Noruega, quien también aspiraba al trono inglés, y juntos prepararon una campaña militar en 1066. La enemistad entre Haroldo y Tostig se convirtió así en uno de los factores que precipitaron la crisis múltiple del último año del reinado anglosajón.
4. Rey de Inglaterra (1066)[editar]
4.1. Elección y coronación[editar]
Eduardo el Confesor murió el 5 de enero de 1066. En su lecho de muerte, el Witenagemot —la asamblea de hombres sabios que asistía al rey en el gobierno— reconoció a Haroldo como nuevo rey de Inglaterra.[2] Fue coronado al día siguiente, el 6 de enero de 1066, con el nombre de Haroldo II. La rapidez de la elección y la coronación indica que Haroldo ya era la opción predominante entre la nobleza anglosajona, pese a las pretensiones de Guillermo de Normandía.
Poco después de la coronación, el cometa Halley fue visible sobre Inglaterra. En la mentalidad de la época, aquel fenómeno celeste fue interpretado como un mal augurio para el nuevo reinado. El Tapiz de Bayeux representa el cometa y lo asocia con la crisis que se avecinaba.
4.2. La amenaza noruega y Stamford Bridge[editar]
Haroldo intentó una reconciliación tardía con su hermano Tostig ofreciéndole un tercio del reino. Tostig preguntó cuánto daría al rey de Noruega, a lo que Haroldo respondió con una frase célebre: «Seis pies de terreno son muchos más de los que él necesita, a pesar de que es más alto que la mayoría de los hombres». La oferta fue rechazada y Tostig se mantuvo del lado de la invasión noruega, comandada por Harald Hardrada y acompañada por Olaf, hijo del rey.
Las fuerzas noruegas desembarcaron en el norte de Inglaterra y avanzaron hacia York. Haroldo marchó con su ejército a gran velocidad hacia el norte y los enfrentó en la batalla de Stamford Bridge, cerca de York, el 25 de septiembre de 1066. Los huscarles de Haroldo, su guardia personal armada, infligieron una derrota decisiva a los invasores. Las fuentes contemporáneas y posteriores mencionan 4.500 noruegos muertos, entre ellos Tostig y Harald Hardrada.[3] Olaf fue hecho prisionero y Haroldo le permitió regresar a Noruega tras un juramento de que no volvería a invadir Inglaterra.
La victoria de Stamford Bridge fue completa, pero obligó a Haroldo a desplazar su ejército al sur en muy poco tiempo, porque Guillermo de Normandía ya estaba listo para cruzar el canal de la Mancha.
4.3. La invasión normanda[editar]
Guillermo de Normandía había lanzado una campaña propagandística y diplomática contra Haroldo, presentándolo como un hombre sin honor y como un perjuro. Apoyándose en la promesa que según él Eduardo le había hecho en 1052 y en el juramento de Haroldo, formó un ejército de 7.000 hombres y una flota invasora de 600 naves. La flota normanda arribó a la costa sur de Inglaterra el 28 de septiembre de 1066, apenas tres días después de Stamford Bridge.
Haroldo descendió con su ejército a toda prisa hacia el sur para bloquear el avance de Guillermo hacia Londres. El encuentro decisivo se produjo cerca de Hastings el 14 de octubre de 1066.
4.4. La batalla de Hastings y muerte[editar]
La batalla de Hastings se extendió durante buena parte del día. En los momentos iniciales, las tropas de Haroldo mantuvieron una posición ventajosa sobre una colina, formando un muro de escudos que rechazó los primeros asaltos normandos. Sin embargo, la disciplina de las tropas anglosajonas se quebró tras falsas retiradas normandas, y Haroldo perdió el control sobre sus hombres. El ejército normando aprovechó la desorganización y lanzó un contraataque decisivo.
Haroldo murió luchando junto a sus hombres en plena batalla. La forma exacta de su muerte es incierta. El Tapiz de Bayeux, tejido para conmemorar la victoria normanda, lo muestra recibiendo un impacto de flecha en un ojo. No se puede asegurar que ese detalle corresponda a lo que realmente ocurrió. La imagen de la flecha en el ojo probablemente fue un añadido simbólico para representar el perjurio de Haroldo, ya que durante la Edad Media la muerte por un golpe en la cabeza solía asociarse con la falta de palabra.[4]
Su cadáver quedó con la cabeza destrozada tras el combate. Aun así, pudo ser identificado, según algunas versiones, por una marca de nacimiento. Fue enterrado en la abadía de Waltham, en Essex, con honores reales. Con el paso de los siglos, el sepulcro se perdió y hoy se desconoce dónde reposan sus restos.
5. Sucesión y consecuencias inmediatas[editar]
La muerte de Haroldo no significó el fin automático de la resistencia anglosajona. Tras la batalla, el Witenagemot eligió a Edgar Atheling, descendiente de la casa real de Wessex, como sucesor. Sin embargo, Edgar no llegó a ser coronado. Guillermo avanzó hacia Londres, obtuvo la sumisión de la elite anglosajona y fue coronado rey de Inglaterra en Westminster el 25 de diciembre de 1066.
Con Guillermo I, conocido como Guillermo el Conquistador, se consolidó el período anglonormando. La aristocracia anglosajona fue desplazada de manera progresiva; muchas tierras pasaron a manos de nobles normandos y bretones, y el inglés antiguo comenzó a ceder terreno ante el francés normando y el latín en la administración, la Iglesia y la justicia. La batalla de Hastings y la muerte de Haroldo se convirtieron así en el punto de inflexión que separa la Inglaterra anglosajona de la Inglaterra medieval normanda.
Los dos hijos gemelos de Haroldo, Ulf y Haroldo, sobrevivieron hasta la edad adulta y marcharon al exilio después de la coronación de Guillermo. No se conocen con certeza sus destinos ulteriores. En cambio, la suerte de Gytha de Wessex, la hija de Haroldo con Edith la Hermosa, está mejor documentada. Casó con Vladímir II Monómaco, gran príncipe de Kiev, y sus descendientes se extendieron por amplias zonas de Europa oriental, con vínculos dinásticos con Polonia y Rusia.
6. Legado e historiografía[editar]
6.1. Memoria religiosa y dinástica[editar]
La figura de Haroldo fue recordada de manera ambivalente en la Inglaterra posterior a 1066. Para los anglosajones desplazados, se convirtió en un símbolo de la resistencia frente al invasor normando. La Iglesia ortodoxa rusa, ligada a la memoria de la descendencia de Haroldo a través de Gytha de Wessex, reconoció a Haroldo como mártir y celebra su festividad el 14 de octubre, fecha de la batalla de Hastings. Este dato es notable porque une la historia inglesa con la cristiandad oriental, aunque la veneración de Haroldo fuera un fenómeno marginal en comparación con los grandes santos de la época.
6.2. La leyenda del superviviente[editar]
Desde el siglo XII circuló una leyenda con diversas versiones según la cual Haroldo no murió en Hastings. Según esta tradición, sobrevivió a la batalla, pasó dos años en Winchester recuperándose de sus heridas y luego se exilió a la antigua patria sajona en Alemania. Allí habría vivido como ermitaño con el nombre de Christian hasta llegar a la vejez. De regreso en Inglaterra, se habría instalado en una caverna cerca de Dover y habría revelado su verdadera identidad solo al recibir la extremaunción.
La leyenda del rey que no murió sirvió para mantener viva la esperanza anglosajona de una restauración y para explicar la persistencia de figuras semiocultas de la antigua realeza. No hay evidencia documental sólida que confirme la supervivencia de Haroldo, pero el relato muestra la fuerza simbólica de su figura entre los vencidos.
6.3. Recuperación cultural moderna[editar]
En el siglo XIX, el interés popular por Haroldo resurgió con fuerza. La novela El último de los Reyes Sajones (1848) y la pieza poética Harold (1876) contribuyeron a fijar la imagen del rey como héroe nacional y mártir de la causa anglosajona. Rudyard Kipling retomó posteriormente la leyenda del ermitaño en su obra breve El árbol de la justicia (1910), en la que un anciano afirma ser el rey Haroldo durante el reinado de Enrique I de Inglaterra.
Durante ese período, varios historiadores intentaron rehabilitar a Haroldo frente a la historiografía de tradición normanda, que lo había presentado como perjuro y usurpador. La obra de los historiadores victorianos acentuó su dimensión trágica: un rey guerrero, defensor de Inglaterra, obligado a combatir en dos frentes y vencido no por falta de valor, sino por la acumulación de amenazas y la velocidad de los acontecimientos.
La historiografía moderna mantiene posiciones matizadas. Haroldo es considerado por muchos especialistas como un gobernante competente y un militar experimentado, cuyo reinado no fracasó por torpeza personal, sino por la imposibilidad de sostener dos invasiones de gran escala en un intervalo de menos de un mes. Su derrota en Hastings no borró el recuerdo de su victoria en Stamford Bridge, ni su lugar como el último rey de la Inglaterra anglosajona.
7. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]
En los países de habla hispana, Haroldo II no es una figura de la cultura popular comparable a otros reyes medievales europeos, pero aparece de manera constante en los libros de texto de historia medieval y en obras de divulgación sobre la conquista normanda. Su nombre suele citarse como sinónimo del fin de la Inglaterra anglosajona y como ejemplo clásico de una crisis sucesoria que cambió el rumbo de un reino.
La batalla de Hastings, la muerte de Haroldo y el ascenso de Guillermo el Conquistador forman parte del temario habitual de historia universal en la educación secundaria de varios países hispanoamericanos. En ese contexto, Haroldo suele presentarse menos como un héroe trágico y más como el protagonista derrotado de un proceso de transformación dinástica y cultural. La figura de Haroldo también aparece en obras literarias traducidas al español, especialmente en novelas históricas sobre la conquista normanda, aunque sin una tradición autónoma en la literatura hispanoamericana.
No existe una presencia hispanoamericana activa en la conmemoración o en la investigación especializada sobre Haroldo II. Su estudio se integra por lo general en los marcos más amplios de la historia medieval inglesa o de la historia de la monarquía británica. Con todo, la riqueza dramática de su reinado —un rey elegido, un juramento forzado, dos invasiones y una muerte en batalla— lo ha mantenido como un tema recurrente en la divulgación histórica en español.
La coexistencia de ambos vínculos se apoyó en la vigencia parcial de la ley danesa en el este de Inglaterra desde la época vikinga. No se trataba de una poligamia tolerada por la Iglesia latina, sino de una práctica consuetudinaria que convivía con el derecho canónico. ↩︎
La elección de Haroldo por el Witenagemot no equivalía a una elección popular moderna. Se trataba de una asamblea de notables laicos y eclesiásticos que reconocía a un candidato, a menudo dentro de la casa gobernante o entre los grandes señores del reino. ↩︎
Los números de tropas y bajas del siglo XI son siempre aproximados y proceden de crónicas con intereses partidarios. Los 7.000 hombres de Guillermo y los 4.500 noruegos muertos en Stamford Bridge deben leerse como órdenes de magnitud, no como censos exactos. ↩︎
La muerte por flecha u objeto punzante en el ojo era un motivo iconográfico usado para castigos y perjuros. La asociación no siempre implica un hecho médico verificable, sino una lectura moral de la derrota. ↩︎