Holanda
| Holanda | |
|---|---|
| Región histórica y cultural de los Países Bajos | |
| País | Países Bajos |
| Provincias actuales | Holanda Septentrional Holanda Meridional |
| Superficie | 7.494 km² (total) 5.488 km² (superficie terrestre) |
| Población | 6.1–6.3 millones (estimaciones de la década de 2020) |
| Principales ciudades | Ámsterdam, Róterdam, La Haya, Leiden, Haarlem, Delft, Dordrecht |
| Idioma | neerlandés (dialecto holandés) |
| Gentilicio | holandés, holandesa |
1. Resumen[editar]
Holanda es una región histórica y cultural situada en la costa occidental de los Países Bajos. No debe confundirse con el conjunto del país, aunque su nombre se utiliza con mucha frecuencia, por sinécdoque o pars pro toto, para referirse a todo el Estado neerlandés. Desde 1840, la región está dividida administrativamente en dos provincias: Holanda Septentrional (Holanda del Norte) y Holanda Meridional (Holanda del Sur).
El topónimo se documenta desde el siglo IX y procede del neerlandés antiguo Holtland, es decir, «tierra boscosa». El nombre de esta antigua provincia fue tan dominante durante la formación de las Provincias Unidas de los Países Bajos que acabó extendiéndose, de manera informal, al país entero. De hecho, durante el reinado de Luis Bonaparte, entre 1806 y 1810, el Estado satélite impuesto por Napoleón llevó oficialmente el nombre de Reino de Holanda. Ese uso todavía persiste: en español y en muchas otras lenguas, se llama «Holanda» a los Países Bajos y «holandés» al neerlandés, aunque técnicamente Holanda sea solo una parte del país.
La región concentra una parte esencial de la vida política, económica y demográfica de los Países Bajos. Sus principales ciudades son Ámsterdam, la capital nacional y ciudad más poblada; Róterdam, cuyo puerto es uno de los más importantes de Europa; y La Haya, sede del poder ejecutivo y legislativo y de la Corte Internacional de Justicia. Juntas articulan el Randstad, la mayor conurbación neerlandesa y una de las áreas urbanas más densamente pobladas de Europa.
2. Toponimia[editar]
2.1. Etimología[editar]
El topónimo «Holanda» apareció por primera vez en fuentes de la región de Haarlem en 866 y, hacia 1064, ya se utilizaba para referirse a la totalidad del condado. Los habitantes de la zona se denominaban a sí mismos «holandeses».[1]
«Holanda» deriva del neerlandés antiguo Holtland, que puede traducirse como «tierra boscosa».[2] La variación ortográfica se mantuvo hasta mediados del siglo XIV, cuando se normalizó en las formas Holland, Hollant y Hollandt. Existe también una etimología popular según la cual «Holanda» procedería de hol land, es decir, «tierra hueca», en alusión a la baja altitud de la región.[2:1] No obstante, la etimología boscosa es la aceptada por los principales repertorios históricos.
2.2. Uso por sinécdoque[editar]
La región de Holanda fue, durante siglos, la provincia más influyente de los Países Bajos. Por esa razón, su nombre pasó a designar todo el país, un fenómeno clásico de sinécdoque. El Diccionario panhispánico de dudas de la RAE registra que «Holanda» designa estrictamente una región occidental de los Países Bajos, aunque en el uso común se emplea para todo el territorio.[3]
El uso de «Holanda» por «Países Bajos» también se extendió al idioma: el neerlandés se conoce tradicionalmente como «holandés», pese a que el holandés en sentido estricto es un dialecto del neerlandés. La propia población del país, incluso la procedente de otras provincias, a menudo se llama a sí misma «holandesa» en contextos internacionales. Este uso es técnicamente impreciso, pero muy habitual.
A partir de 2020, el Ministerio de Asuntos Exteriores neerlandés impulsó una renovación de su marca internacional. La denominación oficial «Países Bajos» y las siglas «NL» pasaron a ocupar el lugar de la antigua marca turística «Holland». La transición se difundió en medios hispanohablantes con titulares como «La marca Holanda se renueva y ahora será NL Netherlands».[4] El nuevo logotipo sustituyó progresivamente al antiguo emblema basado en el topónimo «Holland». No obstante, la sinécdoque sigue presente en numerosos ámbitos, especialmente en el turismo y en la conversación cotidiana.
3. Historia[editar]
3.1. Del condado medieval a los Habsburgo[editar]
Hasta el siglo IX, los habitantes del territorio que después se llamaría Holanda eran principalmente de origen frisón y la zona formaba parte de Frisia. A finales del siglo IX, Holanda se constituyó como un condado dentro del Sacro Imperio Romano Germánico. El primer conde de Holanda conocido con certeza es Teodorico I, que gobernó entre 896 y 931. A partir de entonces se sucedió una larga lista de condes, conocidos hasta 1101 como condes de Frisia.[1:1]
En 1299, al morir sin descendencia el conde Juan I, el territorio pasó a Juan II de Avesnes, conde de Henao. Con el tiempo, la casa de Henao se vinculó a Holanda y Zelanda, y durante el gobierno de Guillermo V (1354-1388), de la Casa de Wittelsbach, el conde de Holanda lo era también de Henao y de Zelanda.[1:2]
Más tarde, se conquistó la región de Frisia Occidental, lo que dio lugar a instituciones que se referían conjuntamente a «Holanda y Frisia Occidental». En el siglo XV, tras conflictos sucesorios, la duquesa Jacqueline de Baviera se vio obligada a ceder sus posesiones, incluida Holanda, a su primo Felipe III de Borgoña, conocido como Felipe el Bueno, en 1432. Entre 1438 y 1441, Holanda libró una guerra contra la Liga Hanseática, con el respaldo del duque borgoñón.
Con la integración en los Países Bajos Borgoñones y, después, en las Diecisiete Provincias a partir de 1477, Holanda se consolidó como la región dominante del norte. Durante el siglo XVI se convirtió en una de las zonas más densamente urbanizadas de Europa. El último conde de Holanda fue Felipe II de España, depuesto oficialmente en 1581 por el Acta de abjuración, aunque la monarquía hispánica conservó el título honorífico de «condes de Holanda» hasta la Paz de Münster, firmada en 1648.
3.2. Provincias Unidas y Siglo de Oro[editar]
En la rebelión contra los Habsburgo, dentro de la llamada guerra de los Ochenta Años, las fuerzas navales de los rebeldes neerlandeses, conocidos como «mendigos de mar», establecieron su primera base permanente en la localidad de Brielle en 1572. A partir de entonces, Holanda se convirtió en el centro de la rebelión y de la confederación de las Provincias Unidas de los Países Bajos.
Durante el siglo XVII, la región vivió el llamado Siglo de Oro neerlandés, período en el que Holanda fue el centro cultural, político y económico de las Provincias Unidas y una de las mayores potencias europeas. En las principales ciudades de la provincia —Ámsterdam, Róterdam, Leiden, Alkmaar, La Haya, Delft, Dordrecht y Haarlem— se concentraban los comercios, las instituciones y los grandes puertos. Desde esos puertos, los mercaderes holandeses navegaban hacia mercados europeos y se articuló una extensa red comercial atlántica.
Muchos europeos se referían a las Provincias Unidas como «Holanda» en lugar de «República de los Siete Países Bajos Unidos». Esta identificación se debía al peso económico y cultural de la provincia. En el interior de la República, la paulatina estandarización cultural fue acercando las demás provincias al modelo holandés. La lengua de la Holanda urbana se convirtió en la base de la lengua estándar neerlandesa.
3.3. República Bátava, Reino de Holanda y anexión francesa[editar]
A finales del siglo XVIII, la creación de la República Bátava, inspirada en la Revolución francesa, introdujo un gobierno más centralizado. Holanda dejó de funcionar como una entidad con autonomía propia y se dividió en varios departamentos administrativos: Amstel, Delf, Texel y partes de las cuencas de los ríos Escalda y Mosa. La fecha exacta de esta reorganización se ha transmitido de forma imprecisa; en algunas fuentes se menciona el año 1789, pero el periodo bátavo comenzó formalmente en 1795, por lo que conviene contrastar el dato.[5]
Entre 1806 y 1810, Napoleón Bonaparte controló el Estado vasallo llamado Reino de Holanda, gobernado primero por Luis I Bonaparte y, durante un breve período, por su hijo Luis Napoleón Bonaparte. El nombre del reino reflejaba la costumbre de equiparar todo el territorio con la región de Holanda. El reino abarcaba gran parte de lo que hoy son los Países Bajos.[6]
Tras la anexión de los Países Bajos al Primer Imperio Francés, entre 1810 y 1813, el antiguo territorio de Holanda quedó dividido en los departamentos de Zuyderzée y Bouches-de-la-Meuse.
3.4. Reino de los Países Bajos y división provincial[editar]
Después de 1813, la antigua Holanda se convirtió en una provincia del Reino Unido de los Países Bajos. En 1840, como consecuencia de la Revolución belga de 1830, la provincia se dividió en las dos actuales: Holanda Septentrional y Holanda Meridional. Desde 1850, un fuerte proceso de construcción nacional y de modernización económica consolidó a las ciudades de Holanda como base de la economía neerlandesa.[7]
4. Geografía[editar]
Holanda se sitúa en el extremo occidental de los Países Bajos, sobre la costa del mar del Norte y en la desembocadura de los ríos Rin y Mosa. La región posee numerosos ríos, lagos y canales interiores. Limita al sur con Zelanda, al norte con Frisia y al este con el IJsselmeer y las regiones de Flevoland, Utrecht y Brabante Septentrional.
Una larga línea de dunas protege la costa. Tras esas dunas, la mayor parte del territorio está formada por pólderes, es decir, superficies ganadas al mar o a antiguos lagos y marismas, que se encuentran por debajo del nivel del mar. El punto más bajo de Holanda es el pólder de Zuidplaspolder, situado a unos 6,75 metros bajo el nivel del mar, cerca de Róterdam. El drenaje continuo es indispensable para evitar inundaciones. Durante siglos, los molinos de viento cumplieron esta función de bombeo y drenaje, y por ello se convirtieron en un símbolo visual de la región.
La extensión total de Holanda, sumando tierra y agua, es de 7.494 km², lo que representa alrededor del 13 % de la superficie de los Países Bajos. La superficie terrestre estricta es de 5.488 km². La población combinada de las dos provincias se sitúa en torno a los 6.1–6.3 millones de habitantes, es decir, más de un tercio de la población total del país.
Las principales aglomeraciones urbanas se articulan en torno a Ámsterdam, Róterdam y La Haya. Ámsterdam es la capital de los Países Bajos y su ciudad más poblada. Róterdam alberga el mayor puerto de Europa, uno de los principales centros logísticos y de distribución del continente. La Haya, capital de Holanda Meridional, concentra el poder ejecutivo y legislativo del país, además de la Corte Internacional de Justicia. Junto con Utrecht y otros municipios menores, estas ciudades forman el Randstad, una extensa conurbación de forma aproximadamente anular.
El Randstad es una de las regiones más densamente pobladas de Europa, pero se mantiene libre de una expansión urbana sin límites gracias a estrictas normas de zonificación. El crecimiento demográfico, los altos precios de la vivienda y el desarrollo urbanístico se concentran sobre todo en la periferia de las zonas urbanizadas. Aun así, la mayor parte de la región conserva un carácter rural. Las áreas agrícolas y naturales restantes son muy valoradas y protegidas. En las explotaciones agrícolas se practica agricultura intensiva, horticultura y cultivo en invernaderos.
4.1. Recuperación de tierras al mar[editar]
El territorio actual de Holanda no fue siempre estable. Durante milenios, la geografía fue dinámica: la costa occidental se desplazó hasta treinta kilómetros hacia el este y las mareas superaron en ocasiones la línea de dunas. Las islas Frisias, originalmente unidas a tierra firme, acabaron separadas en el norte. Los ríos Rin y Mosa inundaban con frecuencia la zona y cambiaron de curso de forma espectacular en varios momentos.
Tras las dunas costeras se formó una altiplanicie de turba que ofrecía cierta protección natural frente al mar. Sin embargo, gran parte del territorio era pantanoso. A partir del siglo X, los habitantes empezaron a cultivar la tierra y a drenarla. El drenaje provocó la contracción del suelo y una notable disminución de la superficie, en algunos puntos de hasta quince metros.
Las inundaciones catastróficas afectaron especialmente a Zelanda, al sur, y a Frisia, al norte, y la capa de turba llegó a desprenderse y ser arrastrada por el agua. En la actual zona del IJsselmeer se formó el Zuiderzee, un mar interior que amenazó con unir las tierras anegadas del sur y reducir Holanda a una estrecha franja de islas y dunas. Solo una intervención administrativa drástica impidió la devastación total. Se construyeron diques de emergencia y, más adelante, organismos autónomos de gestión del agua, los waterschappen, con capacidad para hacer cumplir sus propias ordenanzas y decidir sobre el mantenimiento hidráulico.
A lo largo de los siglos se levantó una red de diques junto a la línea de costa. Pero la intervención humana no se limitó a la defensa: desde el siglo XVI, y hasta el siglo XX, los neerlandeses transformaron lagos, marismas y zonas pantanosas en pólderes. Por eso, los mapas antiguos de Holanda guardan poca semejanza con la cartografía actual. Esta lucha continua por el control del agua fue central en el desarrollo de Holanda como potencia marítima y económica, y dejó una marca profunda en la cultura y en la identidad de sus habitantes.
5. Demografía[editar]
La región de Holanda concentra aproximadamente un tercio de la población total de los Países Bajos. Las estimaciones más habituales sitúan la población en torno a 6.3 millones de habitantes para la década de 2020.[8] La densidad es elevada en el Randstad, mientras que las zonas rurales del interior conservan densidades más bajas.
El Randstad es una de las conurbaciones más pobladas de Europa. Las restricciones urbanísticas, la escasez de suelo y el alto precio de la vivienda han empujado parte del crecimiento hacia los municipios periféricos. No obstante, la población se mantiene mayoritariamente concentrada en los núcleos urbanos de Ámsterdam, Róterdam, La Haya, Utrecht y sus alrededores.
6. Economía[editar]
La industria y el comercio de los Países Bajos se concentran principalmente en el Randstad. Ámsterdam actúa como centro financiero y de servicios, además de contar con el aeropuerto de Schiphol, uno de los principales de Europa. Róterdam posee el mayor puerto europeo y es una pieza clave para la importación, la exportación y la distribución de mercancías hacia el interior del continente. La Haya concentra funciones administrativas, diplomáticas y de servicios internacionales.
La economía regional tiene una base diversificada: logística, comercio marítimo, finanzas, servicios técnicos y un sector agroalimentario altamente tecnificado. La horticultura de invernadero y la floricultura, con los tulipanes como producto emblemático, forman parte del paisaje económico y visual del interior de Holanda. El turismo, favorecido por la imagen de canales, molinos, bicicletas y campos de flores, también desempeña un papel considerable en la economía local.
7. Cultura e identidad[editar]
7.1. Estereotipos y vida cotidiana[editar]
Holanda suele asociarse a una imagen tópica integrada por tulipanes, molinos de viento, zuecos, queso y trajes regionales (klederdracht). Esa imagen se reproduce con frecuencia en la promoción turística de los Países Bajos y refleja solo una parte muy parcial de la realidad. En la actualidad, el traje tradicional y los zuecos se usan únicamente en algunos pueblos y en contextos folclóricos o simbólicos.
La imagen estereotipada no es neutral: el predominio de Holanda dentro de los Países Bajos ha generado sentimientos de regionalismo en las demás provincias, que a veces reaccionan ante lo que perciben como una amenaza a sus identidades locales. En algunas provincias se expresa una imagen negativa de Holanda y de los holandeses.[9] Aun así, muchos neerlandeses aceptan la equivalencia informal entre «Holanda» y «Países Bajos» y se identifican principalmente como Nederlanders, es decir, neerlandeses.[10]
El fenómeno de considerar a Holanda como el centro a partir del cual se explica todo el país se ha denominado «holandocentrismo».[9:1] Se manifiesta, por ejemplo, en la generalización del paisaje urbano y cultural de las dos provincias holandesas como si representara al conjunto del Estado.
7.2. Idioma[editar]
El idioma predominante en Holanda es el neerlandés. En la propia región, sus habitantes suelen referirse a la lengua como «holandés», en lugar del término estándar. En Bélgica y en las demás provincias de los Países Bajos, en cambio, se reserva a menudo el término «holandés» para el dialecto hablado en Holanda.
El neerlandés estándar se basó en gran medida en el dialecto de Holanda, aunque incorpora numerosos rasgos procedentes del ducado de Brabante y del condado de Flandes. Aún hoy existe una fuerte variación dialectal en los Países Bajos. Holanda es precisamente la región donde menos se usan los dialectos originales del neerlandés, ya que han sido sustituidos en muchas zonas por la lengua estándar. El Randstad ejerce la mayor influencia sobre la evolución del neerlandés estándar europeo, con la excepción del neerlandés hablado en Bélgica.[11]
Pese a la correspondencia entre el estándar y la lengua urbana del Randstad, existen variaciones locales. Las principales ciudades tienen dialectos modernos propios, considerados sociolectos.[11:1] El dialecto original del antiguo condado se conserva, de forma reducida, en núcleos como Volendam y Marken, en parte de Frisia Occidental, en la región del Zaan y en algunas zonas limítrofes con Brabante Septentrional, Utrecht y Zelanda.
8. Nueva Holanda y proyección colonial[editar]
El nombre de Holanda se exportó también a tierras descubiertas o colonizadas por navegantes neerlandeses. La más extensa de esas denominaciones fue la de «Nueva Holanda» (Nieuw Holland), aplicada durante largo tiempo a Australia. El navegante Abel Tasman usó en 1644 la forma latina Nova Hollandia para la gran masa continental del sur, y el nombre se mantuvo en uso durante aproximadamente 190 años. En el mismo viaje, Tasman dio a Nueva Zelanda un nombre en honor a la provincia neerlandesa de Zelanda. En los Países Bajos, «Nueva Holanda» fue la denominación habitual de Australia hasta finales del siglo XIX.
En el Atlántico, el territorio del nordeste de Brasil ocupado por la Compañía Neerlandesa de las Indias Occidentales durante buena parte del siglo XVII también recibió el nombre de Nueva Holanda. El centro de esa colonia fue Recife, asociada en la administración neerlandesa al nombre de Mauritsstad. La ocupación formó parte de la expansión neerlandesa en el Atlántico y dejó huella en la cartografía y en la historiografía colonial. No debe confundirse esta Nueva Holanda brasileña con la denominación australiana: ambas derivan del nombre de la misma provincia europea, pero corresponden a contextos geográficos e históricos distintos.
9. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]
En el mundo hispanohablante, «Holanda» ha sido históricamente la forma más extendida para referirse a los Países Bajos. Los diccionarios académicos y los manuales de estilo, sin embargo, recomiendan distinguir entre la región y el país. La RAE y la Fundéu aconsejan usar «Países Bajos» para el Estado y reservar «Holanda» para las dos provincias de esa región. A pesar de ello, el gentilicio «holandés» y la sinécdoque siguen muy vivos en la prensa, en el deporte y en la conversación cotidiana.
El cambio de marca anunciado en 2020 tuvo repercusión en los medios en español. La noticia publicada por El País, titulada «La marca Holanda se renueva y ahora será NL Netherlands», explicó que las embajadas y consulados ya utilizaban oficialmente «Países Bajos», y que la Oficina Nacional de Turismo analizaría la adaptación del nuevo emblema.[4:1] Esta transición no eliminó el uso popular, pero reforzó la conciencia sobre la diferencia entre la región y el Estado.
En las principales ciudades de Holanda existen comunidades migrantes de habla hispana, aunque su peso no debe exagerarse: la sociedad neerlandesa es mayoritariamente neerlandófona y el español no tiene estatuto oficial. La presencia hispanohablante se concentra sobre todo en Ámsterdam, Róterdam y La Haya, en buena medida por migración procedente de América Latina y de España. Esa presencia se manifiesta en asociaciones culturales, comercios, centros de enseñanza del español y una oferta creciente de servicios en ese idioma.
10. Véase también[editar]
- Países Bajos
- Holanda Septentrional
- Holanda Meridional
- Historia de los Países Bajos
- Idioma neerlandés
- Randstad
- Pólder
- Nueva Holanda
11. Referencias y notas[editar]
A. Janse, «Een zichzelf verdeeld rijk», en T. de Nijs y E. Beukers (eds.), Geschiedenis van Holland, vol. 1, pág. 73. ↩︎ ↩︎ ↩︎
Oxford English Dictionary, voz «Holland, n.1», etymology. ↩︎ ↩︎
Real Academia Española, Diccionario panhispánico de dudas, entrada «Países Bajos». ↩︎
I. Ferrer, «La marca Holanda se renueva y ahora será NL Netherlands», El País, 1 de enero de 2020. ↩︎ ↩︎
Algunas versiones del artículo original sitúan la reforma departamental en 1789, fecha que probablemente remite al inicio de la Revolución francesa. La reorganización territorial de la República Bátava se produjo después, por lo que conviene contrastar la cronología. ↩︎
W. Frijhoff, «Hollands hegemonie», en T. de Nijs y E. Beukers (eds.), Geschiedenis van Holland, vol. 2, pág. 468. ↩︎
H. Knippenberg y B. de Pater, «Brandpunt van macht en modernisering», en T. de Nijs y E. Beukers (eds.), Geschiedenis van Holland, vol. 3, pág. 548. ↩︎
La sección geográfica de la fuente base indica 6.1 millones, mientras que la sección demográfica redondea en 6.3 millones. La diferencia corresponde a distintos momentos de estimación o redondeos; para el conjunto regional debe tomarse como orden de magnitud. ↩︎
R. van Ginkel, «Hollandse Tonelen», en Geschiedenis van Holland, vol. 3, págs. 647 y 688. ↩︎ ↩︎
T. de Nijs, «Hollandse identiteit in perspectief», en Geschiedenis van Holland, vol. 3, pág. 700. ↩︎
N. van der Sijs, De geschiedenis van het Nederlands in een notendop, Ámsterdam, 2006, págs. 123, 127-128. ↩︎ ↩︎