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Independencia de Guayaquil

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Independencia de Guayaquil
Parte deIndependencia del Ecuador y guerras de independencia hispanoamericanas
Fecha9 de octubre de 1820
LugarGuayaquil, actual Ecuador
ResultadoCreación de la Provincia Libre de Guayaquil; inicio de la guerra de independencia del actual Ecuador
Beligerantes
Guayaquil revolucionarioImperio español
Figuras principales
José Joaquín de Olmedo
José de Antepara
José de Villamil
León de Febres Cordero
Luis Urdaneta
Gregorio Escobedo
Rafael Ximena
Francisco María Roca
Fernando VII
Juan de Urbina
Joaquín Magallar
Antonio Fominaya
Francisco de Benavides y Vargas
Bajas
Sin bajas1 muerto: Joaquín Magallar

1. Resumen[editar]

La independencia de Guayaquil fue el proceso por el cual la ciudad portuaria de Guayaquil y su provincia rompieron el vínculo colonial con el Imperio español el 9 de octubre de 1820. El movimiento dio origen a la Provincia Libre de Guayaquil, un estado independiente que se organizó de manera inmediata con su propia junta de gobierno, presidida por José Joaquín de Olmedo, y con un mando militar encabezado por Gregorio Escobedo. El suceso reactivó la guerra de independencia en el territorio de la Real Audiencia de Quito y se insertó en el marco general de las guerras de independencia hispanoamericanas.[1]

La sublevación no fue una simple asonada local: combinó la acción de la guarnición española de la ciudad, especialmente del batallón Granaderos de Reserva del Cuzco, con la presión militar y simbólica de la expedición libertadora del Perú, dirigida por José de San Martín. Olmedo, una vez instalada la junta guayaquileña, buscó de inmediato contacto con San Martín y con lord Thomas Cochrane para asegurar respaldo material y militar al nuevo gobierno.[2]

En la historiografía tradicional ecuatoriana se ha querido presentar como antecedentes directos de la independencia a varias sublevaciones coloniales, como la Crisis de las Alcabalas de 1592-1593 o la Rebelión de los Estancos de 1765. Sin embargo, la historiografía moderna distingue cuidadosamente esos episodios: fueron protestas contra políticas fiscales o reformas administrativas y no reclamaban la separación de España. El primer movimiento propiamente juntista de la Real Audiencia de Quito fue el del 10 de agosto de 1809, aunque incluso entonces los dirigentes juraron fidelidad a Fernando VII y hablaron de mayor autonomía antes que de independencia formal.[3]

Entre los factores decisivos de 1820 se encuentran el debilitamiento de la monarquía española tras la invasión napoleónica de la península, el avance de las campañas de Simón Bolívar en el norte de Sudamérica, el desembarco de la expedición libertadora del Perú en Pisco el 8 de septiembre de 1820 y el bloqueo de los principales puertos del Pacífico sur por la escuadra de Cochrane. Esos elementos crearon una ventana favorable para que el grupo conspirador guayaquileño actuara con rapidez y sin combates de gran escala dentro de la ciudad.[4]

2. Antecedentes[editar]

2.1. Primeras sublevaciones en la Real Audiencia de Quito[editar]

Durante la época colonial, la Real Audiencia de Quito experimentó varias revueltas que, aunque no fueron independentistas en sentido estricto, revelaron tensiones entre los criollos y las autoridades de la monarquía. La llamada Crisis de las Alcabalas estalló entre julio de 1592 y abril de 1593, cuando los criollos quiteños, apoyados por los cabildos, se enfrentaron a la Corona por el cobro del impuesto de alcabala. El impuesto se aplicaba al conjunto del Virreinato del Perú, recaía sobre los criollos y dejaba exentos a los indígenas. La Corona necesitaba recursos para sostener las costosas guerras que España libraba en el norte de Europa.[5] Los disturbios terminaron con la intervención de tropas enviadas por el Virrey del Perú y con sanciones al cabildo de Quito, que vio reducida su autonomía.[6]

Un nuevo choque se produjo en 1765 con la Rebelión de los Estancos. La medida que desató el conflicto fue la decisión de la monarquía de estatizar la producción y distribución del aguardiente, que desde 1738 se vendía libremente. Los rebeldes criollos protestaron porque esa intervención alteraba un régimen comercial más descentralizado y reducía la participación local en las decisiones estatales. Aunque la revuelta fue sofocada, fortaleció la conciencia de la élite criolla sobre su capacidad de organización frente al poder peninsular.[7]

2.2. Idealismo revolucionario y factores internacionales[editar]

Las ideas contrarias al colonialismo europeo en América tomaron fuerza tras la independencia de las Trece Colonias británicas. La revolución iniciada en 1775, con ejércitos continentales liderados por George Washington, y la Declaración de Independencia de los Estados Unidos en 1776 tuvieron repercusiones en Europa y en el resto de América. Varias potencias europeas apoyaron a los revolucionarios norteamericanos para debilitar al Imperio británico, un antecedente de cómo los conflictos globales podían alterar el equilibrio colonial.[8]

En las colonias españolas, el factor más inmediato fue la crisis de la monarquía hispánica. En 1808, las tropas francesas de Napoleón Bonaparte invadieron España y forzaron el cambio dinástico. Carlos IV abdicó en Bayona a favor de su hijo Fernando VII, y este pronto fue sustituido por José Bonaparte. El Estatuto de Bayona intentó reconocer autonomía a las provincias americanas, pero las élites hispanoamericanas, en su mayoría, rechazaron a la nueva administración francesa y formaron juntas soberanas que decían gobernar en nombre del rey cautivo.[9] Ese recurso a las juntas fue el molde institucional que luego permitió transformar la lealtad al rey en construcción de soberanía popular.

2.3. La rebelión quiteña de 1809 a 1812[editar]

El médico y escritor Eugenio Espejo contribuyó a difundir ideas ilustradas en la sociedad criolla quiteña mediante publicaciones como El Nuevo Luciano de Quito y el periódico Primicias de la Cultura de Quito. Fue perseguido y encarcelado varias veces por las autoridades españolas. Su influencia llegó a personajes como Juan Pío Montúfar, marqués de Selva Alegre, y a otros criollos ilustrados, entre ellos Juan de Dios Morales y Manuel Rodríguez de Quiroga.[10]

El 10 de agosto de 1809 se instaló en Quito una Junta Soberana presidida por el marqués de Selva Alegre. La junta reconoció como única autoridad legítima a Fernando VII y no proclamó abiertamente la independencia, pero constituyó el primer gobierno criollo autónomo de la Audiencia. En la memoria ecuatoriana, el 10 de agosto se recuerda como el Primer Grito de Independencia y se celebra por su valor simbólico. Los dirigentes del movimiento fueron encarcelados y enjuiciados. Como respuesta a la ocupación militar limeña, el 2 de agosto de 1810 estalló una revuelta popular en Quito; la represión fue brutal y dejó un número de muertos estimado en torno a trescientas personas, cerca del 1% de la población de la ciudad en esa época.[11]

La llegada de Carlos Montúfar, comisionado regio de la Junta Central, permitió la formación de una segunda Junta Soberana. El 11 de diciembre de 1811 esta proclamó la independencia de la metrópoli y convocó un Congreso Constituyente, que dio paso al Estado de Quito. La nueva entidad redactó su propia constitución el 15 de febrero de 1812. Sin embargo, el Estado de Quito fue efímero. Las tropas virreinales enviadas desde Lima, al mando de Toribio Montes, derrotaron a los quiteños en la batalla de El Panecillo el 8 de noviembre de 1812 y consumaron la victoria realista con la batalla de Ibarra el 1 de diciembre de 1812. El proyecto autonomista quiteño quedó desarticulado, pero dejó un precedente decisivo para los conspiradores posteriores.[12]

2.4. La guerra hispanoamericana y los libertadores[editar]

Desde 1808, la crisis de la monarquía española abrió paso a conflictos en distintos puntos del continente. En México se produjo la crisis política de 1808 y en Montevideo se crearon juntas de autogobierno. Con el tiempo, la guerra dejó de ser una defensa de los derechos del rey y se convirtió en un proceso de independencia continental. Entre los dirigentes más destacados estuvieron Simón Bolívar, José de San Martín, José Artigas, Francisco de Paula Santander, Bernardo O'Higgins, Antonio José de Sucre, Miguel Hidalgo y José María Morelos.[13]

Bolívar comenzó la lucha en la Capitanía General de Venezuela y la extendió al Virreinato de Nueva Granada. Sus campañas, incluida la llamada Campaña Admirable, debilitaron progresivamente al ejército español. En 1819, después de reunir fuerzas suficientes, instaló el Supremo Congreso de la República en Angostura y proclamó el nacimiento de la Gran Colombia. Las victorias de Bolívar en la batalla del Pantano de Vargas, el 25 de julio de 1819, y en la batalla de Boyacá, el 7 de agosto de 1819, obligaron a los realistas de la Real Audiencia de Quito a orientar su atención hacia las fronteras del norte, lo que redujo la capacidad de control militar en otras zonas.[14]

2.5. Las reales cédulas sobre la jurisdicción de Guayaquil[editar]

La posición administrativa de Guayaquil cambió varias veces en los años anteriores a la independencia. Mediante la Real Orden del 7 de julio de 1803, el Gobierno de Guayaquil pasó a depender militarmente del Virreinato del Perú, mientras que su administración mercantil continuó ligada al Virreinato de Nueva Granada. La medida se justificó por la mayor facilidad de Lima para enviar tropas, dinero, pertrechos y armas a Guayaquil.[15]

Más tarde, la Real Cédula del 10 de febrero de 1806 dispuso que la agregación de Guayaquil al Virreinato del Perú fuera también mercantil, con lo cual la ciudad quedó subordinada al consulado de Lima. El cabildo guayaquileño solicitó en 1808 y nuevamente en 1815 que la provincia fuera separada del Virreinato del Perú y reintegrada al Virreinato de Nueva Granada. Finalmente, la Real Cédula del 23 de junio de 1819 devolvió a Guayaquil al sistema judicial y rentístico de la Presidencia de Quito, aunque mantuvo su sujeción militar al Virreinato del Perú. Esta serie de traslados jurisdiccionales generó malestar e incertidumbre en la élite guayaquileña, y dejó a la ciudad en una posición ambigua entre Lima, Santa Fe y Quito.[16]

3. Los preparativos del golpe[editar]

3.1. La Fragua de Vulcano[editar]

Uno de los precursores de la independencia guayaquileña fue José María de la Concepción de Antepara y Arenaza, conocido como José de Antepara. Tras vivir en Europa y relacionarse con personajes de ideales independentistas como Francisco de Miranda, regresó a Guayaquil en 1814 y trabó amistad con partidarios de la emancipación, entre ellos José de Villamil y José Joaquín de Olmedo.[17]

Los venezolanos León de Febres Cordero, Luis Urdaneta y Miguel de Letamendi habían pertenecido al Batallón Numancia, pero sus simpatías por la causa emancipadora motivaron su expulsión y su envío de regreso a Venezuela. El barco que los transportaba arribó a Guayaquil y permaneció allí varias semanas. Durante ese tiempo, los militares venezolanos entraron en contacto con los grupos que planeaban independizar la provincia.[18]

El 1 de octubre de 1820, Villamil y Antepara visitaron la casa de Pedro Morlás. Allí, Isabela Morlás, hija del anfitrión, propuso la organización de un baile, idea que los conspiradores adoptaron como pantalla perfecta. La recepción fue organizada por Ana Garaycoa de Villamil, esposa de José de Villamil. Esa misma noche, tras iniciada la fiesta a la que asistieron las familias más prestigiosas de la ciudad, Villamil reunió a los invitados considerados esenciales para el triunfo de la causa: José Joaquín de Olmedo, Gregorio Escobedo, el doctor Luis Fernando Vivero, Francisco de Paula Lavayen, José Rivas, Manuel de Fajardo, José Correa y los venezolanos Febres Cordero, Urdaneta y Letamendi.[19]

Esa reunión, conocida como la Fragua de Vulcano, fue el momento en que empezó a diseñarse el plan de sublevación de los cuarteles realistas. El nombre proviene de la logia de ocasión formada por los conspiradores, la mayoría de los cuales eran masones vinculados a la Logia Estrella de Guayaquil. La logia se reunió en lo que se consideró un templo de campaña montado en la casa de Villamil.[20]

3.2. Organización y planificación[editar]

La conspiración avanzó con rapidez durante los primeros días de octubre de 1820. El lunes 2 de octubre, Villamil se reunió con Escobedo y José Peña, jefes respectivos de los batallones Granaderos de Reserva del Cuzco y Milicias Urbanas, quienes confirmaron su adhesión a la causa. Los conspiradores veían difícil plegar al Escuadrón de Artillería y al escuadrón de caballería Daule, cuyos jefes eran españoles, pero no descartaron convencer a la tropa mediante los sargentos Álvarez Vargas y Pavón, simpatizantes del movimiento.[21]

El problema del liderazgo civil fue tratado en los días siguientes. Se pensó primero en el coronel Jacinto Bejarano y luego en el teniente coronel José Carbo y Unzueta, pero ambos fueron descartados. Se comisionó a Villamil para proponerle la jefatura a Olmedo, quien declinó el 3 de octubre, argumentando que el puesto debía recaer en un hombre de armas y que él, como poeta, poco podía aportar en el plano militar. No obstante, expresó su adhesión y su disposición a colaborar. Se pensó entonces en el coronel Rafael Ximena, quien fue consultado al día siguiente. Ximena también se excusó, pese a simpatizar con las ideas emancipadoras, por considerar que su educación y su carrera militar debían lealtad a la Corona. Ese mismo día se logró el apoyo del capitán Damián Nájera, del escuadrón de caballería Daule.[22]

El jueves 5 de octubre, el ánimo del grupo flaqueó por diversos factores. León de Febres Cordero, temeroso de que los comprometidos se desalentaran, pronunció una arenga en la que pidió no dejar pasar la ocasión favorable de lanzar a la provincia de Guayaquil a la revolución. A partir de ese momento, Febres Cordero adquirió un liderazgo visible dentro del movimiento. El viernes 6 de octubre, Villamil conversó con Francisco Loro, copropietario con Luzárraga de la goleta Alcance, para retrasar la partida del barco a Panamá y mantenerlo disponible según el resultado de la acción. Loro aceptó y Villamil también obtuvo una respuesta afirmativa de Luzárraga, aunque sin revelarle toda la verdad, pues era español. Para justificar el retraso, Villamil anunció una recepción en su casa el 8 de octubre con motivo de su nombramiento como Procurador General.[23]

El sábado 7 de octubre, los independentistas se enteraron del rumor de que el padre Querejasú, de la iglesia de San Francisco, había alertado a Pascual Vivero sobre la revolución en ciernes. La noticia dividió a los complotados en dos bandos: uno partidario de acelerar el golpe y otro inclinado a esperar una ocasión más propicia. Febres Cordero volvió a inclinar la balanza a favor de actuar de inmediato. La decisión final se tomó el domingo 8 de octubre, cuando todos los complotados se reunieron a las cuatro de la tarde en la casa de Villamil. Una hora y media después, un toque de clarín convocó a los oficiales de los Granaderos de Reserva. Escobedo dispuso que el capitán Vargas acudiera al llamado; a su regreso, Vargas informó que se había realizado una junta de guerra en casa del gobernador Vivero y que se habían ordenado medidas ante los rumores. El escuadrón fue formado en el malecón, lo que obligó a los conspiradores a modificar temporalmente sus planes. Sin embargo, el temor se disipó cuando los Granaderos regresaron a su cuartel. Escobedo volvió a la casa de Villamil a las diez y media de la noche para confirmar que todo estaba listo y que a las dos de la mañana se reunirían en su cuartel. Al despedirse, aseguró a Villamil que el triunfo sería total y que no se derramaría sangre, pues prácticamente no habría resistencia organizada.[24]

4. La revolución del 9 de octubre de 1820[editar]

4.1. Las fuerzas en la ciudad[editar]

La guarnición realista de Guayaquil contaba con aproximadamente mil quinientos efectivos, distribuidos en los siguientes cuerpos: seiscientos soldados del batallón Granaderos de Reserva del Cuzco, quinientos del escuadrón de caballería Daule, doscientos del batallón de Milicias Urbanas, doscientos de las Brigadas de Artillería y trescientos cincuenta hombres en siete lanchas cañoneras apostadas en el malecón. Sin embargo, los oficiales comprometidos —Gregorio Escobedo e Hilario Álvarez por el Granaderos, Damián Nájera por la Brigada de Artillería, José Peña por las Milicias Urbanas y los sargentos Vargas y Pavón por el escuadrón Daule— aseguraban el control o la neutralización de alrededor del 70% de los efectivos de la plaza.[25]

El plan consistía en tomar el escuadrón de caballería Daule, apoderarse de la bodega de armas y explosivos de la brigada de artillería y neutralizar a los jefes realistas Joaquín Magallar, comandante del Granaderos, y Benito García del Barrio, primer jefe del batallón. Por las lanchas cañoneras, al mando de Joaquín Villalba, no se mostró mayor preocupación porque estaban fuera del puerto desde el día anterior; el problema podría resolverse una vez asegurada la revolución en tierra.[26]

4.2. La noche del 8 al 9 de octubre[editar]

Durante la noche del domingo 8 de octubre y la madrugada del lunes 9, los capitanes León de Febres Cordero y Damián Nájera atrajeron con engaños al comandante español Torres Valdivia a la casa de Nájera, con el pretexto de invitarlo a una partida de naipes. Una vez allí, lo redujeron y lo dejaron cautivo temporalmente, explicándole que era la única forma de evitar que interviniera contra el movimiento y que, por la estima que le tenían, preferían no enfrentarlo en combate. Febres Cordero, con las llaves del parque de Torres Valdivia, se dirigió al cuartel de los Granaderos. Con unos cincuenta hombres avanzó hacia la Brigada de Artillería, sorprendió y encerró al oficial de guardia y se apoderó del recinto. La tropa fue formada y aclamó la causa revolucionaria.[27]

Mientras tanto, Luis Urdaneta, con veinticinco hombres del Granaderos y jóvenes guayaquileños, tomó el escuadrón de caballería Daule con la complicidad de los sargentos Vargas y Pavón. En esa acción murió Joaquín Magallar al intentar impedir la toma. El comandante Matías Tirapeguí, que se había plegado al movimiento, fue enviado por Urdaneta con la mitad del escuadrón de caballería a tomar la Batería de las Cruces. Por su parte, Benito García del Barrio fue apresado mientras dormía por el teniente Hilario Álvarez.[28]

4.3. La mañana del 9 de octubre[editar]

En la mañana del 9 de octubre de 1820, la ciudad de Guayaquil había quedado en manos de los revolucionarios. José Joaquín de Olmedo asumió el mando político y Gregorio Escobedo el mando militar de la Junta de Gobierno. El movimiento se consumó con saldo de un muerto: el realista Joaquín Magallar. Con ello comenzó formalmente la guerra de independencia en el territorio que hoy corresponde a la República del Ecuador.[29]

5. El Acta de Independencia[editar]

El acta de independencia fue firmada el 9 de octubre de 1820 por un amplio grupo de vecinos, oficiales y representantes de la ciudad. La lista de firmantes incluye a figuras centrales del proceso, como José Joaquín de Olmedo, José de Antepara, José de Villamil, León de Febres Cordero, Luis Urdaneta, Gregorio Escobedo, Vicente Ramón Roca y muchos otros. [30]

A continuación se despliega la lista de personajes tradicionalmente presentados como firmantes del acta:

[ Desplegar / Plegar ]
  • Manuel Ignacio Aguirre
  • Carlos Acevedo
  • Francisco Xavier de Aguirre Cepeda
  • Cristóbal Alarcón y Guzmán
  • José Joaquín Alarcón
  • Bernardo Alzua y Lamar
  • Hilario Álvarez
  • Esteban José de Amador y Rodríguez Funges
  • Manuel José Amador y Sotomayor Luna
  • José de Antepara
  • Juan de Antepara y Bejarano
  • Juan de Dios Arauzo
  • Mariano Arcia
  • José Arellano
  • José Ramón de Arrieta y Echegaray
  • Manuel Avilés y Pacheco
  • Juan de Avilés y Carbo
  • José Gabriel de Avilés y Vidal
  • Miguel Mamerto Avilés
  • Fernando Ayarza
  • Jacinto Bejarano y Lavayen
  • Pedro de Benvente
  • José Francisco Benítes y Franco
  • Luis Benítes y Franco
  • Juan María Bernal
  • Guillermo Bodero y Franco
  • Fray Pedro Bou
  • Mariano Briceño
  • Antolin Bustina
  • Carlos Calisto y Borja
  • Abdón Calderón Garaycoa
  • José Carbo Unzueta
  • Mariano Carbo
  • José Camargo
  • Miguel Carretero
  • José M. Caicedo
  • Juan José Casilari y González
  • Miguel de Casilari y González
  • Francisco Casanova
  • Francisco de Camba y Garaycoa
  • Mariano Cevallos
  • Manuel Cevallos
  • Santiago Cepeda
  • Bernabé Cornejo y Avilés
  • José Cornejo
  • José de la Cruz Correa
  • Fray Miguel Cumplido
  • Sebastián Antonio Delgado y Cortejada
  • Juan Francisco de Elizalde y Lamar
  • Antonio Elizalde y Lamar
  • Gregorio Escobedo y Rodríguez de Olmedo
  • Lorenzo Espinoza
  • José Antonio de Espantoso y Avellán
  • José Vicente de Espantoso y Avellán
  • Antonio Farfán
  • Dionicio Farfán
  • Manuel Fajardo
  • José María Fajardo
  • León de Febres Cordero y Oberto
  • Esteban de Febres Cordero y Oberto
  • Gabriel Fernández de Urbina
  • Juan Barno de Ferrusola
  • Juan de Dios Florencia
  • Vicente Franco y Malo
  • Luis Franco y Rodríguez Plaza
  • Agustín Franco Herrera
  • Gabriel García Gómez
  • Baltazar García y de la Rocha
  • Lorenzo de Garaycoa y Llaguno
  • José de Garaycoa y Llaguno
  • Vicente González y Rodríguez
  • Gabino González
  • José de Gorostiza y Garzón
  • Miguel Guerrero
  • José Pío Gutiérrez y Atencio
  • Manuel José de Herrera y Lavayen
  • José Hilario de Indaburu y Jijón
  • Miguel de Isusi Lescano
  • Rafael Jimena y Larrabeta
  • Francisco de Paula Lavayen y Muguerza
  • Agustín de Lavayen y Muguerza
  • Miguel de Lavayen y Muguerza
  • Manuel de Lavayen y Muguerza
  • Gabriel de Lavayen y Puga
  • Manuel de Lara y Ponce de León
  • Juan Layana Duarte
  • Miguel de Letamendi
  • José Felipe de Letamendi
  • Manuel Loro
  • José Joaquín Loboguerrero
  • José Lopéz Merino y Moreno de Acosta
  • Manuel Antonio de Luzarraga y Echezuria
  • José Leocadio de Llona y Rivera
  • Manuel de Llona y Rivera
  • Francisco de Marcos y Crespo
  • José Antonio de Marcos y Crespo
  • José María Maldonado y Torres
  • Diego Manrique
  • José Antonio de Marticorena y Puga
  • Manuel Mármol y Pineda
  • Nicolás Antonio Martínez
  • José Mariscal y Núñez
  • Juan Meléndez
  • José Ramón Menéndez
  • Manuel Menéndez
  • Pablo de Mendiola y Fernández Caballero
  • Pablo Merino
  • Rafael Merino y Ortega
  • Guillermo Merino y Ortega
  • Joaquín Medranda
  • Carlos Morán Iturralde
  • Pedro Morlás
  • Juan de Dios Molina
  • Manuel María Montblanc
  • Ramón Moncayo
  • Manuel J. Murillo
  • Juan Najar y Murillo
  • José María y Narváez
  • Diego Noboa y Arteta
  • José Joaquín de Olmedo
  • Manuel Otoya y Sánchez Navarrete
  • José Oyarvide
  • Ramón Pacheco y Echeverría
  • Isidro Pavón
  • Juan Padilla
  • Bernardo Plaza de la Tejada
  • Ambrosio de la Parra
  • José María Peña
  • Francisco Javier Pérez
  • Juan Pérez
  • Jacinto Ponce de León y Espinoza
  • Manuel Ponce de León y Espinoza
  • José Joaquín Ponce de León y Espinoza
  • Sebastián Puga y Ayala
  • José Manuel Quevedo
  • Cayetano Ramírez y Fita
  • Manuel Ribadeneira
  • Justo Rivera
  • Ignacio Rivera
  • Miguel Jerónimo de Rivera y Arizcun Elizondo
  • José Rivas
  • Ciriaco Robles y García
  • Francisco María Roca Rodríguez
  • Vicente Ramón Roca Rodríguez
  • Pedro José Roca y Rodríguez
  • Gregorio Roca
  • Fulgencio Rocha
  • José Rodayega y Olabarri
  • Antonio Salazar
  • Manuel Salcedo
  • Pedro Santander y Peña
  • Gaspar de Santistevan
  • Domingo de Santistevan y Carbo
  • José Mata de Santistevan y Noboa
  • José Mateo Santistevan
  • Pedro Sanz
  • Ambrosio Sánchez Layno
  • Narciso Sánchez
  • Ramón Sobenes
  • José María Samper
  • Jerónimo Santa Cruz
  • José Secundino
  • Mariano Soto
  • Manuel Tama y Rodríguez Plaza
  • Francisco Tejada
  • Bacilio Tirsio
  • Ángel de Tola y Salcedo
  • Francisco de Ugarte y Rodríguez Plaza
  • Luis Urdaneta Farias
  • Manuel Vargas
  • José Vargas
  • Francisco Valverde Cassaus
  • José Vallejo
  • Ignacio Vélez
  • Andrés Vera
  • José de Villamil
  • Luis Fernando de Vivero y Toledo
  • Juan Antonio de Vivero y Toledo
  • Isidro Viteri y Gómez Cornejo
  • Miguel Viteri y Gómez Cornejo
  • Jerónimo Zerda y Chávez

La extensión de la lista refleja la base social del movimiento en Guayaquil, que incluyó a comerciantes, abogados, militares, médicos, sacerdotes y vecinos procedentes tanto de la ciudad como de otras localidades del litoral y de distintas partes de Hispanoamérica. [31]

6. Consecuencias[editar]

6.1. La Provincia Libre de Guayaquil[editar]

La revolución del 9 de octubre dejó a la ciudad de Guayaquil libre del dominio español, pero la provincia aún debía asegurar su territorio. Rápidamente se sumaron varios pueblos: Samborondón lo hizo el 10 de octubre, Daule el 11 de octubre y Naranjal el 15 de octubre. El 8 de noviembre de 1820, cincuenta y siete representantes de los pueblos de la provincia fueron convocados al Ayuntamiento de la ciudad. Allí se proclamó la creación de la Provincia Libre de Guayaquil y se eligió como presidente a José Joaquín de Olmedo. En las semanas siguientes se dictó el Reglamento Provisorio de Gobierno, que sirvió como constitución del naciente estado.[32]

El 14 de octubre, la Junta de Gobierno comisionó a José de Villamil para informar del triunfo guayaquileño a José de San Martín o a lord Cochrane. Villamil encontró a Cochrane el 31 de octubre fondeado en la bahía de Ancón y al día siguiente fue presentado a San Martín. A su regreso trajo carabinas y pertrechos, además del coronel Toribio de Luzuriaga, enviado como comandante militar de Guayaquil, lo que representó un respaldo temprano de San Martín a la revolución.[33]

6.2. La División Protectora de Quito[editar]

La independencia de Guayaquil no aseguraba por sí sola la liberación del resto de la Real Audiencia de Quito. Quito y Cuenca seguían bajo control realista, y su cercanía era un peligro para el nuevo gobierno. Olmedo creó un ejército conocido como la División Protectora de Quito, encargado de proteger la Provincia Libre y de extender la independencia a los demás pueblos de la Audiencia.[34]

La División Protectora obtuvo una victoria en la batalla de Camino Real, pero luego quedó en una posición delicada tras las derrotas en la Primera Batalla de Huachi y en la batalla de Tanizagua, a inicios de enero de 1821. Ante ese panorama, Olmedo reiteró sus solicitudes de ayuda militar a José de San Martín y a Simón Bolívar para defender la ciudad y liberar la Real Audiencia de Quito.[35]

6.3. La intervención de Sucre[editar]

Simón Bolívar envió primero al general José Mires con el escuadrón Guías, en febrero de 1822, y luego a su general de mayor confianza, Antonio José de Sucre. Sucre llegó a Guayaquil el 6 de mayo de 1821 con unos seiscientos cincuenta soldados colombianos transportados desde Panamá, a los que se sumaron aproximadamente mil cuatrocientos guayaquileños. Sus instrucciones eran tomar el mando de las tropas en Guayaquil, asegurar la incorporación de la provincia a la Gran Colombia y preparar la liberación de Quito.[36]

Sucre firmó un convenio con el gobierno de Guayaquil y situó a sus tropas en Samborondón y Babahoyo para bloquear la entrada de los realistas a la provincia. El 17 de julio de 1821 estalló una rebelión anticolombiana y realista que fue reprimida. Los realistas intentaron apoyarla: el gobernador realista de Quito, Melchor de Aymerich, marchó al sur con dos mil hombres, mientras el coronel González avanzaba desde Cuenca hacia Guayaquil. Sucre, advertido de ese movimiento, retrocedió para enfrentar a González y lo derrotó el 19 de agosto en la batalla de Yaguachi. Luego, las fuerzas independentistas persiguieron a los realistas hacia el norte, pero fueron derrotadas en la Segunda Batalla de Huachi el 12 de septiembre de 1822. José Mires fue tomado prisionero y Sucre resultó herido. Los independentistas tuvieron que replegarse a la costa y firmaron un armisticio con los realistas el 18 de noviembre de 1821.[37]

6.4. La expedición auxiliar peruana[editar]

El centro del poder español en Sudamérica era el Virreinato del Perú, cuyo Ejército Real del Perú había sofocado las revoluciones independentistas previas desde 1810 en Charcas, Chile y Quito. El desembarco de la expedición libertadora del Perú en Paracas, el 21 de agosto de 1820, cambió el equilibrio. A inicios de noviembre de 1820, San Martín trasladó su cuartel general a Huara, al norte de Lima, para rodear la capital virreinal y proteger a las ciudades libres del norte peruano, como Trujillo, Lambayeque, Piura y Cajamarca, que habían declarado su independencia entre finales de 1820 e inicios de 1821.[38]

Enterado de la revolución guayaquileña, San Martín comisionó a Tomás Guido y al general Toribio de Luzuriaga para viajar a Guayaquil y apoyar su defensa. Arribaron el 20 de noviembre de 1820 y se firmó un Pacto de Protección y Mutuo Auxilio de once artículos, mediante el cual la Provincia Libre de Guayaquil se puso bajo la protección del Ejército Libertador del Perú y aceptó su conducción militar, aunque conservó el derecho de decidir libremente más tarde si se integraba al Perú o a la Gran Colombia.[39]

En octubre de 1821, desde Trujillo se preparó una división expedicionaria peruana que quedó al mando del coronel Andrés de Santa Cruz. La unidad estaba compuesta por unos mil seiscientos hombres de infantería, caballería y artillería. Avanzó por tierra, pasó por Piura y llegó a Saraguro a inicios de febrero de 1822, conforme a lo coordinado con Sucre, para formar un Ejército Unido Libertador dirigido por el propio Sucre. Con ese ejército, integrado por tropas grancolombianas, peruanas y guayaquileñas, se obtuvieron varias victorias y se selló la independencia del territorio de la Real Audiencia de Quito en la batalla de Pichincha, el 24 de mayo de 1822.[40]

6.5. La Entrevista de Guayaquil y la anexión a Colombia[editar]

Tras la victoria de Pichincha, los dos grandes líderes sudamericanos, Simón Bolívar y José de San Martín, se reunieron en Guayaquil. La reunión, conocida como la Entrevista de Guayaquil, debía definir la finalización de la guerra en el Perú, donde se encontraban los últimos bastiones del poder español, y la soberanía sobre la Provincia Libre de Guayaquil. El resultado final fue la anexión de la provincia a la Gran Colombia, el 31 de julio de 1822.[41]

7. Legado[editar]

La independencia de Guayaquil ocupa un lugar central en la memoria histórica ecuatoriana. Se la considera el punto de partida de la guerra que condujo a la liberación del territorio de la Real Audiencia de Quito y, junto con la batalla de Pichincha, uno de los hitos fundacionales de la República del Ecuador. La historiografía tradicional ecuatoriana la vincula simbólicamente con las revueltas quiteñas de 1809 y con las luchas de otros pueblos de la Audiencia, aunque distingue el carácter propiamente independentista del movimiento guayaquileño de 1820.[42]

La figura de José Joaquín de Olmedo pasó a ocupar un lugar destacado en la construcción del relato patriótico, tanto como dirigente político de la Provincia Libre como poeta de la independencia. José de Villamil, José de Antepara y León de Febres Cordero también han sido recordados como próceres de la gesta. El proceso guayaquileño es un ejemplo de cómo una revuelta urbana, articulada con las campañas continentales de San Martín y Bolívar, podía modificar el mapa político de una región sin producir un gran derramamiento de sangre: el único muerto de la jornada fue el realista Joaquín Magallar.[43]

En la actualidad, la fecha del 9 de octubre es una efeméride cívica importante en Guayaquil y en Ecuador [sin verificar]. La columna conmemorativa a los próceres del 9 de octubre, situada en Guayaquil, es uno de los monumentos asociados a la memoria de la gesta.[44]

Fuentes y referencias[editar]


  1. El 9 de octubre de 1820 se rompieron los vínculos coloniales entre la Provincia de Guayaquil y el Imperio español, y se dio paso a la Provincia Libre de Guayaquil como estado independiente. Ver: es.wikipedia.org, «Independencia de Guayaquil». ↩︎

  2. Olmedo contactó a San Martín a través de la goleta Alcance tras el desembarco de la expedición libertadora del Perú en Pisco, el 8 de septiembre de 1820. Ver: Archivo Histórico del Guayas, «Independencia de Guayaquil». ↩︎

  3. La revuelta quiteña del 10 de agosto de 1809 juró fidelidad a Fernando VII y no habló claramente de independencia. Ver: Hachette Castell, tomo 2, p. 746. ↩︎

  4. Las campañas de Bolívar y el dominio del Pacífico por la escuadra de Cochrane debilitaron a las fuerzas españolas de la Audiencia de Quito. Ver: es.wikipedia.org, «Independencia de Guayaquil». ↩︎

  5. La Crisis de las Alcabalas se originó en 1592 como protesta contra el impuesto de alcabala, impuesto en todo el Virreinato del Perú para los criollos, con exención de los indígenas. La Corona necesitaba fondos para las guerras de España en el norte de Europa. ↩︎

  6. Tras la revuelta, se sancionó al cabildo y se disminuyó la autonomía de Quito. Ver: Hachette Castell, tomo 2, p. 746. ↩︎

  7. La Rebelión de los Estancos de 1765 protestó contra la estatización de la producción y distribución del aguardiente, establecida como libre en 1738. Ver: es.wikipedia.org, «Independencia de Guayaquil». ↩︎

  8. Varias potencias europeas ayudaron a los revolucionarios norteamericanos para debilitar al Imperio británico. Ver: es.wikipedia.org, «Independencia de Guayaquil». ↩︎

  9. En 1808, las tropas napoleónicas invadieron España; Carlos IV y Fernando VII abdicaron y José Bonaparte fue proclamado rey. El Estatuto de Bayona reconoció autonomía americana, pero las élites coloniales formaron juntas soberanas fieles a Fernando VII. ↩︎

  10. Eugenio Espejo difundió ideas ilustradas mediante El Nuevo Luciano de Quito y Primicias de la Cultura de Quito. Fue perseguido y encarcelado varias veces. ↩︎

  11. La represión del 2 de agosto de 1810 dejó aproximadamente trescientos muertos, cerca del 1% de la población de Quito en esa época. La ocupación militar limeña fue comandada por Manuel de Arredondo. ↩︎

  12. El Estado de Quito proclamó su independencia el 11 de diciembre de 1811 y expidió constitución el 15 de febrero de 1812. Las tropas de Toribio Montes vencieron en El Panecillo (8 de noviembre de 1812) y en Ibarra (1 de diciembre de 1812). ↩︎

  13. Entre los libertadores se incluye, además de Bolívar y San Martín, a José Artigas, Francisco de Paula Santander, Bernardo O'Higgins, Antonio José de Sucre, Miguel Hidalgo y José María Morelos. ↩︎

  14. Las batallas del Pantano de Vargas y de Boyacá se libraron el 25 de julio y el 7 de agosto de 1819, respectivamente. ↩︎

  15. La Real Orden del 7 de julio de 1803 dispuso que el Gobierno de Guayaquil dependiera militarmente del Virrey de Lima y no del de Santa Fe. Ver: Vernaza, Recopilación de documentos oficiales de la época colonial, 1979. ↩︎

  16. La Real Cédula del 10 de febrero de 1806 declaró absoluta la agregación de Guayaquil al Virreinato del Perú, incluida la parte mercantil. La cédula del 23 de junio de 1819 devolvió la provincia a la administración judicial y rentística de Quito, manteniendo la sujeción militar a Lima. ↩︎

  17. José de Antepara vivió en Europa y conoció a Francisco de Miranda; regresó a Guayaquil en 1814. Ver: Archivo Histórico del Guayas, «Independencia de Guayaquil». ↩︎

  18. Los venezolanos León de Febres Cordero, Luis Urdaneta y Miguel de Letamendi habían pertenecido al Batallón Numancia y fueron expulsados por sus ideales emancipadores. El barco que los llevaba de vuelta a Venezuela arribó a Guayaquil y permaneció varias semanas. ↩︎

  19. Villamil y Antepara visitaron la casa de Pedro Morlás el 1 de octubre de 1820; Isabela Morlás propuso el baile que sirvió de cobertura. Ver: Villamil, La independencia de Guayaquil, p. 12; Archivo Histórico del Guayas. ↩︎

  20. La mayoría de los próceres eran masones de la Logia Estrella de Guayaquil. La logia de ocasión, llamada Fragua de Vulcano, se reunió en la casa de Villamil. Ver: Archivo Histórico del Guayas. ↩︎

  21. Escobedo y Peña ratificaron su adhesión el 2 de octubre de 1820. Sobre los sargentos Álvarez Vargas y Pavón, ver: El Universo, «Conmemoraciones octubrinas». ↩︎

  22. Olmedo declinó el liderazgo el 3 de octubre; Ximena se excusó el 4 de octubre; el mismo día se logró el apoyo del capitán Damián Nájera. Ver: El Universo, «Conmemoraciones octubrinas». ↩︎

  23. Villamil pidió a Francisco Loro retrasar la salida de la goleta Alcance a Panamá. Ver: Hachette Castell, tomo 2, p. 747. ↩︎

  24. La junta de guerra en casa del gobernador Vivero y la arenga de Febres Cordero corresponden al 7 y 8 de octubre de 1820. Ver: Destruge, Biografía del General Don León de Febres Cordero, p. 49; El Universo. ↩︎

  25. La guarnición realista estaba compuesta por unos 1.500 hombres, distribuidos entre Granaderos (600), Daule (500), Milicias Urbanas (200), Artillería (200) y lanchas cañoneras (350). Los oficiales comprometidos aseguraban aproximadamente el 70% de la plaza. Ver: Diario Los Andes, «Independencia de Guayaquil, 9 de octubre de 1820»; VisitaEcuador.com. ↩︎

  26. El plan consistía en tomar el escuadrón Daule, apoderarse de la bodega de armas y neutralizar a Magallar y a Benito García del Barrio. Ver: Efemérides.ec, «Independencia de Guayaquil». ↩︎

  27. Febres Cordero y Nájera redujeron a Torres Valdivia con el pretexto de una partida de naipes; Febres Cordero tomó después la Brigada de Artillería con unos cincuenta hombres. Ver: Efemérides.ec. ↩︎

  28. Urdaneta tomó el escuadrón Daule con veinticinco hombres y la complicidad de los sargentos Vargas y Pavón; en la acción murió Joaquín Magallar. Ver: Diario Los Andes; Efemérides.ec; Hachette Castell, tomo 2, p. 747. ↩︎

  29. En la mañana del 9 de octubre, Olmedo asumió el mando político y Escobedo el mando militar. Ver: Hachette Castell, tomo 3, p. 1055. ↩︎

  30. La lista de firmantes incluye a los principales dirigentes civiles y militares del 9 de octubre de 1820. Ver: es.wikipedia.org, «Independencia de Guayaquil», sección «Firmantes del Acta de Independencia». ↩︎

  31. La lista refleja la participación de comerciantes, abogados, militares, médicos, sacerdotes y vecinos de Guayaquil y de otras localidades hispanoamericanas. ↩︎

  32. El 8 de noviembre de 1820 se proclamó la Provincia Libre de Guayaquil con cincuenta y siete representantes y se eligió presidente a Olmedo. Ver: Correa Bustamante, Todo Guayas en sus manos, p. 12. ↩︎

  33. Villamil informó a San Martín de la revolución y regresó a Guayaquil con carabinas, pertrechos y al coronel Toribio de Luzuriaga. Ver: Archivo Histórico del Guayas. ↩︎

  34. Olmedo creó la División Protectora de Quito para defender la Provincia Libre y liberar a los demás pueblos de la Real Audiencia. Ver: Muñoz, Doctrinas militares aplicadas en el Ecuador, p. 21. ↩︎

  35. La División Protectora venció en Camino Real, pero fue derrotada en la Primera Batalla de Huachi y en Tanizagua a inicios de enero de 1821. Ver: Archivo Histórico del Guayas. ↩︎

  36. Sucre llegó a Guayaquil el 6 de mayo de 1821 con unos 650 soldados colombianos; sumó unos 1.400 guayaquileños. Ver: Briceño Perozo, Historia bolivariana, p. 111. ↩︎

  37. Sucre venció en Yaguachi el 19 de agosto de 1821 y fue derrotado en la Segunda Batalla de Huachi. Sobre la fecha de esta última, las fuentes presentan discrepancias; el texto base sitúa el combate en septiembre de 1822, pero los datos de campaña de 1821 sugieren verificación. ↩︎

  38. La expedición libertadora del Perú desembarcó en Paracas el 21 de agosto de 1820; San Martín se trasladó a Huara a inicios de noviembre de 1820. Ver: Archivo Histórico del Guayas. ↩︎

  39. El Pacto de Protección y Mutuo Auxilio constó de once artículos y fue firmado con Guido y Luzuriaga, presentes en Guayaquil desde el 20 de noviembre de 1820. Ver: Leguía y Martínez, Historia de la Emancipación del Perú: el Protectorado, tomo IV. ↩︎

  40. La división expedicionaria peruana al mando de Andrés de Santa Cruz partió de Trujillo y llegó a Saraguro a inicios de febrero de 1822. El Ejército Unido Libertador venció en Pichincha el 24 de mayo de 1822. ↩︎

  41. La Entrevista de Guayaquil entre Bolívar y San Martín precedió a la anexión de la Provincia Libre de Guayaquil a la Gran Colombia, el 31 de julio de 1822. ↩︎

  42. La independencia de Guayaquil es considerada el inicio de la guerra de independencia del actual Ecuador. Ver: Hachette Castell, tomo 3, p. 1055. ↩︎

  43. La jornada del 9 de octubre de 1820 dejó un solo muerto, el realista Joaquín Magallar. Ver: El Universo, «La revolución del 9 de Octubre de 1820 en 20 hechos curiosos», 8 de octubre de 2015. ↩︎

  44. La Columna a los Próceres del 9 de Octubre es un monumento conmemorativo situado en Guayaquil. Ver: es.wikipedia.org, «Independencia de Guayaquil», ficha de conflicto. ↩︎