Inundaciones de la DANA de 2024 en España
| Inundaciones de la DANA de 2024 en España | |
|---|---|
| Tipo | Desastre natural provocado por una DANA |
| Duración | 29 de octubre de 2024 – 15 de noviembre de 2024 |
| Fatalidades | 238 fallecidos oficiales |
| Heridos | 2 641 heridos |
| Precipitación máxima | 771,8 l/m² en Turís; récord horario de 184,6 l/m² |
| Zonas afectadas | Comunidad Valenciana, Castilla-La Mancha, Andalucía, Aragón, Cataluña y otras zonas orientales de España |
Las inundaciones de la DANA de 2024 en España fueron un desastre natural provocado por una depresión aislada en niveles altos, conocida como gota fría o DANA, que afectó a partir del 29 de octubre de 2024 principalmente a la Comunidad Valenciana, además de zonas de Castilla-La Mancha, Andalucía, Aragón y Cataluña.
El episodio produjo lluvias extremas, con acumulados que en algunos observatorios superaron los 770 l/m². Las precipitaciones provocaron el desbordamiento de ríos y barrancos y generaron inundaciones relámpago especialmente catastróficas en la provincia de Valencia. Oficialmente se contabilizaron 238 fallecidos y más de 2 600 heridos, lo que lo sitúa entre las peores riadas de la historia de España.[1]
La gestión de la emergencia quedó marcada por los tiempos de los avisos a la población. La Agencia Estatal de Meteorología emitió avisos rojos durante la mañana del 29 de octubre, pero la alerta masiva del sistema ES-Alert a los teléfonos móviles de la provincia de Valencia se envió a las 20:11, después de que numerosos municipios ya se encontraran inundados. El nuevo cauce del río Turia protegió a la ciudad de Valencia de una avenida mayor, aunque municipios del área metropolitana y del interior resultaron gravemente afectados.
1. Contexto meteorológico[editar]
Una DANA —depresión aislada en niveles altos— es un embolsamiento de aire frío que queda separado de la circulación general. En el Mediterráneo occidental, especialmente en otoño, este fenómeno puede coincidir con un mar todavía cálido y generar lluvias torrenciales de larga duración o de gran intensidad.
El 23 de octubre de 2024 la AEMET comenzó a alertar sobre la posible formación de una DANA. En los días siguientes concretó que el mayor riesgo correspondía al este peninsular y, en particular, a la Comunidad Valenciana.[2]
El 27 de octubre la agencia emitió un aviso especial en el que pronosticaba acumulaciones que podrían superar los 150 mm en 24 horas en puntos de la Comunidad Valenciana y Murcia. El episodio llegó a ser descrito como de un periodo de retorno estimado de 1 000 años en algunas zonas, es decir, un evento cuya magnitud tendría una probabilidad anual cercana al 0,1 % según los registros históricos disponibles.[3]
2. Desarrollo del episodio[editar]
2.1 Preludio: 28 de octubre[editar]
Durante el 28 de octubre la AEMET delimitó la zona de máximo riesgo al estrecho de Gibraltar, Andalucía oriental, Murcia, el este de Castilla-La Mancha y la Comunidad Valenciana. La Universidad de Valencia canceló la actividad docente prevista para el día siguiente y la Generalidad Valenciana pospuso un acto oficial en la capital.
Esa noche se produjeron los primeros impactos. Una tormenta de granizo afectó a El Ejido, en Almería, con daños en vehículos, infraestructuras e invernaderos y decenas de rescates.
2.2 29 de octubre: día principal[editar]
El 29 de octubre de 2024 fue la jornada más grave del episodio. A las 7:36 la AEMET emitió aviso rojo por precipitaciones para el interior de la provincia de Valencia y a lo largo de la mañana lo extendió a buena parte del resto de la provincia. Las lluvias comenzaron a acumularse con rapidez en municipios del oeste del área metropolitana de Valencia.
En Turís se registró un récord histórico de precipitación máxima en una hora en España: 184,6 l/m², con un acumulado diario de 771,8 l/m².[4]
El desbordamiento del río Magro inundó localidades como Utiel, donde el agua alcanzó varios metros de altura. La rambla del Poyo, habitualmente seca, comenzó a crecer de forma muy rápida durante la tarde. Los datos del Sistema Automático de Información Hidrológica mostraron un salto de caudal desde valores muy bajos hasta superar ampliamente el umbral de alerta.[5]
La crecida de la rambla del Poyo fue decisiva en el desastre de los municipios de l'Horta Sud, especialmente en Paiporta, Picanya, Sedaví, Alfafar, Catarroja y Massanassa. El agua arrastró vehículos, anegó plantas bajas y dejó a muchas personas atrapadas en viviendas y garajes.
La Confederación Hidrográfica del Júcar y el Centro de Coordinación de Emergencias de la Generalidad Valenciana intercambiaron avisos técnicos durante toda la tarde. La alerta hidrológica se activó para los municipios ribereños de la rambla a primera hora de la tarde, pero la alerta masiva a la población no llegó hasta la noche.
2.3 La ciudad de Valencia y el cauce del Turia[editar]
La ciudad de Valencia no sufrió una inundación generalizada comparable a la de los municipios cercanos. El nuevo cauce del río Turia, construido tras la gran riada de 1957, canalizó una avenida extraordinaria y evitó que el centro urbano quedara anegado.
Sin embargo, numerosos municipios del sur de la capital —los situados junto a la rambla del Poyo y otras cuencas— quedaron gravemente anegados. La diferencia entre la protección de Valencia y la exposición de las localidades del área metropolitana se convirtió en uno de los ejes del debate público posterior.
2.4 Otras zonas afectadas[editar]
Aunque la Comunidad Valenciana concentró los daños más graves, el episodio afectó también a otras provincias. Se registraron lluvias e inundaciones en:
- Castilla-La Mancha, con especial incidencia en Albacete y Cuenca.
- Andalucía, sobre todo en Málaga, Granada, Almería, Sevilla, Huelva y Cádiz.
- Aragón, en particular en Zaragoza y Teruel.
- Cataluña, con lluvias torrenciales que obligaron a suspender servicios de Rodalies en Barcelona y Tarragona y cancelaron vuelos en el aeropuerto de El Prat.
- Comunidad de Madrid, con incidencias por lluvias y caída de árboles en municipios del oeste metropolitano.
En Cataluña los efectos se produjeron especialmente a comienzos de noviembre, cuando nuevas precipitaciones afectaron a las provincias de Barcelona y Tarragona.
3. Cronología de la emergencia[editar]
La cronología detallada de la jornada del 29 de octubre se convirtió posteriormente en objeto de investigación judicial y política.
[ Desplegar / Plegar cronología del 29 de octubre ]
| Hora | Hecho |
|---|---|
| 7:36 | La AEMET emite aviso rojo por lluvias en el interior de la provincia de Valencia. |
| 11:48 | El presidente de la Generalidad Valenciana, Carlos Mazón, declara que la previsión apuntaba a que el temporal se desplazaría hacia la Serranía de Cuenca y disminuiría en intensidad hacia las 18:00. [sin verificar] |
| 12:07 | La Confederación Hidrográfica del Júcar comunica una crecida de la rambla del Poyo desde 0 hasta 208,2 m³/s. |
| 14:00 | El río Magro comienza a desbordarse en Utiel. [sin verificar] |
| 15:29 | La Generalitat solicita la intervención de la Unidad Militar de Emergencias en la zona de Utiel-Requena. [sin verificar] |
| 16:40 | El 112 comienza a recibir llamadas por el desbordamiento del barranco del Poyo, las primeras desde Chiva. [sin verificar] |
| 17:00 | Se constituye el CECOPI, el centro de coordinación de la emergencia. [sin verificar] |
| 18:43 | Llega al Centro de Coordinación de Emergencias el aviso de la CHJ sobre el aumento de caudal de la rambla del Poyo. |
Durante la tarde, los servicios de emergencia gestionaron un volumen de llamadas excepcional. El 112 recibió miles de llamadas y muchos avisos no pudieron atenderse con la rapidez habitual. La saturación del servicio provocó que algunas llamadas de auxilio se derivaran a otras provincias.
4. Consecuencias[editar]
4.1 Víctimas y daños materiales[editar]
El balance oficial se fijó en 238 fallecidos y 2 641 heridos. La mayor parte de las muertes se produjeron en la provincia de Valencia.
Los daños materiales fueron cuantiosos: miles de viviendas, vehículos, carreteras, vías de tren, comercios y explotaciones agrarias. El agua y el lodo inutilizaron plantas bajas de numerosos municipios.
La red ferroviaria y las carreteras quedaron interrumpidas en amplias zonas, especialmente en el entorno de Valencia y en el tramo de la A-3 entre Buñol y Chiva. Adif suspendió servicios ferroviarios entre Chiva y Utiel.
4.2 Infraestructuras críticas[editar]
La central nuclear de Cofrentes redujo su producción eléctrica después de que la DANA dañara torres de alta tensión en la estación transformadora de Catadau. Los equipos técnicos de Iberdrola y Red Eléctrica prepararon la activación de distintas centrales para evitar un apagón generalizado en la provincia de Valencia.
El embalse de Forata contuvo gran parte de la avenida de la cuenca del Júcar, aunque llegó a presentar un riesgo crítico. Su estado obligó a plantear escenarios preventivos para la población aguas abajo.
4.3 Zonas más afectadas[editar]
Entre los municipios más castigados de la provincia de Valencia se encontraron Paiporta, Picanya, Sedaví, Alfafar, Catarroja, Massanassa, Torrente, Cheste, Chiva, Buñol, Utiel, Requena, Algemesí y Carlet.
En Castilla-La Mancha fueron especialmente relevantes los daños en la provincia de Albacete, donde se buscó a personas desaparecidas en las primeras horas.
5. Gestión de la emergencia y debate público[editar]
5.1 Los avisos meteorológicos e hidrológicos[editar]
La AEMET emitió avisos rojos con antelación a las lluvias más intensas de la tarde. Sin embargo, el aviso rojo no implicaba automáticamente el envío de una alerta masiva a los teléfonos móviles. La activación de ES-Alert correspondía al centro de emergencias de la Generalidad Valenciana.
La existencia de informes técnicos y comunicaciones entre la Confederación Hidrográfica del Júcar y el Centro de Coordinación de Emergencias no se tradujo en una alerta general a la población hasta las 20:11.
5.2 Cronología política y judicial[editar]
La gestión de la Generalidad Valenciana, presidida entonces por Carlos Mazón, quedó bajo un intenso escrutinio. Tras el desastre, Mazón llevó a cabo una remodelación del Consell con ceses en varias áreas, entre ellas la división de la Consejería de Justicia e Interior y el cese del secretario general de Emergencias. [6]
Las actuaciones de los responsables autonómicos fueron investigadas en sede judicial. Entre los aspectos examinados figuran el retraso en el envío de la alerta móvil, la coordinación con la Unidad Militar de Emergencias y el seguimiento de los caudales de la rambla del Poyo.
5.3 Activación de la UME[editar]
La Unidad Militar de Emergencias estaba preparada desde primeras horas del día, pero su despliegue dependía de la solicitud de la Generalidad Valenciana. La petición formal se produjo por la tarde y en un primer momento hubo confusiones sobre si se solicitaba la movilización o la desmovilización.
La cuestión de si la UME debía haber intervenido antes se convirtió en un punto central del debate político. El ministro de Defensa y los mandos de la UME explicaron que, en el marco competencial español, la unidad actúa a requerimiento de la comunidad autónoma afectada.
6. Respuesta ciudadana y solidaridad[editar]
Los días posteriores a la riada se registró una amplia movilización ciudadana. Miles de personas se desplazaron a pie desde la ciudad de Valencia y otros municipios hacia las zonas afectadas de l'Horta Sud para ayudar con palas, escobas, agua y alimentos.
Las tareas de limpieza y búsqueda se prolongaron durante semanas. Surgieron redes de voluntarios coordinadas por internet y numerosos puntos de recogida de ayuda.
7. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]
El desastre tuvo una amplia cobertura en los medios de América Latina. El término DANA, de uso común en España, fue explicado en medios hispanoamericanos como equivalente a un sistema de baja presión aislado en altura. En varios países se utilizó también la expresión gota fría.
La dimensión del suceso, con más de dos centenares de muertes, lo situó entre los desastres meteorológicos más graves de los últimos años en Europa. Medios latinoamericanos siguieron en particular la escasez de alertas a tiempo y la respuesta ciudadana.
8. Legado[editar]
Las inundaciones de octubre de 2024 reabrieron el debate en España sobre:
- la urbanización en zonas inundables;
- los protocolos de alerta a la población;
- la coordinación entre administraciones;
- la financiación de la respuesta ante desastres;
- la relación entre el Mediterráneo y los episodios de lluvias extremas en un contexto de cambio climático.
El caso valenciano dejó lecciones institucionales y políticas de gran alcance. La cronología del 29 de octubre se convirtió en materia de informes, comparecencias y procesos judiciales.
Suele compararse con episodios como las riadas del Vallés de 1962, la riada de Santa Teresa de 1879 en la cuenca del Segura, la riada de San Calixto de 1651 y la riada del camping de Biescas de 1996. ↩︎
Una nota informativa del 25 de octubre ya señalaba la alta probabilidad de acumulaciones considerables y tormentas intensas en el Mediterráneo. ↩︎
El cálculo del periodo de retorno convive con el debate sobre si el cambio climático y la urbanización de zonas inundables obligan a revisar los umbrales históricos de referencia. ↩︎
La cifra fue difundida por AEMET y recogida por medios valencianos como Levante-EMV. La comparación con registros anteriores debe tomar en cuenta la disponibilidad histórica de estaciones automáticas. ↩︎
La Confederación Hidrográfica del Júcar comunicó a mediodía un aumento de caudal en la rambla del Poyo desde 0 hasta 208,2 m³/s entre las 11:00 y las 11:30, y más tarde el sensor marcó registros muy superiores. ↩︎
La dimisión se produjo más de un año después de la inundación, en un contexto de presión política y de avances en las investigaciones judiciales sobre la gestión de la emergencia. ↩︎