Islam
| Islam | |
|---|---|
| Fundador | Mahoma |
| Deidad | Alá (Dios) |
| Tipo | Monoteísta, religión abrahámica |
| Escritura principal | Corán |
| Lengua litúrgica | Árabe |
| Seguidores | aprox. 2 000 millones[sin verificar] |
| Lugares sagrados | La Meca, Medina (Arabia Saudita); Jerusalén |
| País con mayor población | Indonesia |
| Ramas principales | Sunismo, chiismo, jariyismo, sufismo, ibadismo, ahmadíes |
| Símbolo | La shahada o testimonio de fe |
1. Resumen[editar]
El islam (en árabe, ٱلْإِسْلَام, al-Islām, literalmente "sumisión [a Dios]") es una religión abrahámica monoteísta basada en el Corán y en las enseñanzas del profeta Mahoma. Su premisa fundamental se resume en la declaración: "No hay más divinidad que Alá y Mahoma es su profeta." Los fieles del islam se llaman musulmanes y, según estimaciones del Pew Research Center, suman aproximadamente dos mil millones de personas en todo el mundo, lo que la convierte en la segunda religión con mayor número de seguidores, después del cristianismo, y en la principal religión de mayor crecimiento global.[1]
Los eruditos islámicos definen el islam como la sumisión a Dios mediante el monoteísmo, la obediencia y el abandono de la idolatría. Se presenta como la versión completa y universal de una fe primordial revelada en múltiples ocasiones a lo largo de la historia a través de profetas como Adán, Noé, Abraham, Moisés y Jesús —llamado Isa en el Corán—, siendo Mahoma el último de ellos y el "sello de la profecía". El Corán, dictado según la fe islámica por Dios a Mahoma mediante el arcángel Gabriel, es considerado la revelación final e inalterada escrita en árabe.
El islam no es solo un sistema de creencias, sino un modo de vida regulado por la ley islámica o sharía, que abarca aspectos privados y sociales, desde la práctica devocional hasta la banca, la familia, la alimentación y las normas comunitarias. Las ciudades de La Meca, Medina y Jerusalén albergan los tres lugares más sagrados de la tradición islámica. Históricamente, el islam surgió a comienzos del siglo VII en la península arábiga, se expandió en pocas décadas desde Iberia hasta el río Indo y protagonizó una época de florecimiento científico, económico y cultural conocida como la Edad de Oro islámica.
2. Etimología y significado[editar]
En árabe, islām (إسلام) es el sustantivo verbal derivado del verbo aslama, de la raíz trilítera S-L-M (س ل م), que forma una amplia familia de palabras vinculadas con la integridad, la sumisión, la sinceridad, la seguridad y la paz. En contexto religioso, designa la entrega total a la voluntad de Dios. El término musulmán (مُسْلِم, muslim) es el participio activo de la misma forma verbal y significa "el que se somete [a Dios]".
Pedro Martínez Montávez, arabista español, subrayó que la traducción habitual "sumisión total a Dios" recoge solo una parte del campo semántico: la raíz S-L-M remite también al bienestar, la salvaguarda, la salud y la paz, de modo que el creyente se somete a Dios "porque tiene la seguridad de que así se pone a salvo". En la misma línea, islām y salām —"paz" en árabe— son términos hermanos.
En muchos versículos del Corán se acentúa el carácter de convicción interna del islam: "A quien quiera que Dios desee dirigir, él ampliará su pecho al islam." Otros pasajes vinculan islām con la palabra dīn, normalmente traducida como "religión" o "fe": "Hoy, he perfeccionado su religión (dīn) para usted; he completado mi bendición sobre usted; he aprobado el islam para su religión."
En el ámbito hispanohablante, es frecuente la confusión entre los términos árabe, musulmán, islámico e islamista. No son sinónimos: árabe designa una pertenencia lingüística o étnica; musulmán alude al creyente; islámico se refiere a lo relacionado con el islam, y islamista remite a corrientes políticas o ideológicas que reivindican la aplicación de la sharía en el orden estatal. La Fundéu y la RAE han publicado aclaraciones al respecto.[2]
3. Creencias fundamentales[editar]
La doctrina islámica —denominada aqidah en su formulación dogmática— se articula en torno a seis artículos de fe: Dios, los ángeles, las escrituras reveladas, los profetas, el Día de la Resurrección y la predestinación divina. Esta estructura es la más difundida en el sunismo y se apoya en el propio texto coránico: "Conforme al Corán, todos los musulmanes tienen que creer en Dios, sus ángeles, sus libros, sus profetas, la predestinación y en la próxima vida."
3.1 Dios[editar]
El concepto central del islam es la unicidad de Dios, llamada tawhid (توحيد). Se trata de un monoteísmo estricto: Dios es incomparable, único en esencia y no admite multiplicidad de personas, a diferencia del dogma cristiano de la Trinidad. Asociarle copartícipes o atribuir sus cualidades a otros —el shirk o politeísmo— constituye la falta más grave dentro del islam.
El nombre propio de Dios en árabe es Allāh (الله), término sin plural ni género gramatical, emparentado etimológicamente con la raíz semítica El que aparece en la Biblia y en la Torá. Para los arabófonos de cualquier religión —incluidos cristianos y judíos— la palabra "Alá" designa simplemente a Dios. Junto a este nombre, la tradición islámica reconoce noventa y nueve nombres o atributos divinos, los "más bellos nombres" (al-asmā' al-husnà), como El Clemente (Al-Rahmān), El Misericordioso (Al-Rahīm), El Creador (Al-Jāliq) o El Poderoso (Al-'Azīz). Algunas tradiciones místicas hablan de un centésimo nombre incognoscible, de gran relevancia en el sufismo.
En el islam, Dios es personal, creador de todo cuanto existe, soberano y juez de la humanidad. No se le atribuyen formas ni imágenes, y no se requieren intermediarios —como un clero— para entrar en contacto con él. La conciencia reverencial de Dios se denomina taqwa.
El islam subraya que el universo fue creado por mandato divino, expresado en la fórmula "¡Sé!" (kun), y que la finalidad de la existencia humana es la adoración de Dios. El Corán refuta la hipótesis de una pluralidad de dioses señalando que, si hubiera varios, el cosmos habría caído en desorden: "Si hubiera en ellos [los cielos y la tierra] otros dioses además de Dios, se corromperían sin duda."
3.2 Ángeles[editar]
Los ángeles (en árabe singular malak) son criaturas descritas en el Corán y en los hadices como siervos honorables de Dios que no desobedecen sus órdenes. La fe en ellos implica aceptar su existencia, conocer los nombres que la revelación ha transmitido —como Gabriel (Ŷibrīl) o Miguel (Mīkā'īl)— y reconocer sus funciones: comunicar las revelaciones, registrar los actos humanos y tomar el alma en el momento de la muerte.
Según la tradición, los ángeles fueron creados de luz (nūr) o, según otras interpretaciones, de fuego (nār). Carecen de necesidades corporales como comer o beber, y su número es conocido solo por Dios. Desempeñan un papel destacado en los relatos sobre el viaje nocturno y la ascensión de Mahoma a los cielos —el Mi'rāj—, así como en la escatología islámica.
3.3 Libros revelados[editar]
El islam sostiene que Dios reveló escrituras a distintos profetas a lo largo de la historia. La principal es el Corán (Qur'ān), revelado a Mahoma. Junto a él, la tradición reconoce el origen divino de:
- La Torá (al-Tawrāt), revelada a Moisés.
- Los Salmos (al-Zabūr), atribuidos al rey David.
- El Evangelio (al-Inŷīl), revelado a Jesús.
El islam llama a judíos y cristianos "gente del Libro" (Ahl al-Kitāb), en reconocimiento de su raíz revelada común. Sin embargo, la corriente mayoritaria sostiene que los textos actuales del judaísmo y del cristianismo han sufrido alteraciones —tahrīf— de interpretación o de redacción, por lo que el Corán es la única escritura considerada palabra textual, final e inalterada de Dios.
El Corán consta de 114 azoras o capítulos y, según el cómputo más difundido, de 6 236 aleyas[sin verificar]. Las azoras reveladas en La Meca tratan sobre todo temas espirituales, mientras que las reveladas en Medina abordan más cuestiones sociales y jurídicas. El texto se organiza por extensión general, no cronológicamente. Para la interpretación del Corán, los juristas recurren a los hadices —relatos de los dichos, hechos y silencios de Mahoma— y a la ciencia de la exégesis llamada tafsir.
Los musulmanes consideran que el Corán solo es perfecto en su versión árabe original; las traducciones se entienden como interpretaciones no infalibles. Quienes memorizan el texto completo reciben el título de hāfiz y son millones en el mundo actual. Los ejemplares coránicos en desuso no se destruyen como papel corriente, sino que se queman o se depositan en lugares destinados a su conservación.
3.4 Profetas[editar]
El islam enseña que Dios envió un mensajero a cada comunidad con un mismo núcleo de llamada: adorar únicamente a Dios y abandonar todo culto ajeno a él. Los profetas son seres humanos —no divinos—, veraces, rectos y obedientes a su misión. El Corán menciona por nombre a más de veinte figuras, entre ellas Adán, Idrís, Noé, Hud, Sálih, Abraham, Lot, Ismael, Isaac, Jacob, José, Aiyub, Shuaib, Moisés, Aarón, Jonás, David, Salomón, Elías, Zacarías, Juan, Jesús y, como sello de la profecía, Mahoma.
Se distinguen los "profetas legisladores" o ûlûl 'azm —"los poseedores de determinación"—, entre los que la tradición cuenta a Noé, Abraham, Moisés, Jesús y Mahoma, por haber traído nuevos códigos de ley. Los relatos de los profetas que exceden lo coránico se recogen en la literatura conocida como Qisas al-Anbiyā' (Historias de los profetas).
Mahoma (c. 570 – 632) es considerado el último y más grande de los profetas. Según la tradición, no fue el creador de una religión nueva, sino el restaurador de la fe monoteísta original de Adán y Abraham, que con el tiempo se había corrompido. Comenzó a recibir revelaciones a los 40 años y predicó durante veintitrés, primero en La Meca —donde él y sus primeros seguidores sufrieron persecución— y luego en Medina, adonde emigró en 622 en el episodio conocido como la Hégira. En Medina estableció su autoridad política y religiosa, y hacia el final de su vida la mayor parte de la península arábiga se había convertido al islam.
La sunna —el ejemplo normativo de la vida de Mahoma— es, para la mayoría de los musulmanes, indispensable para interpretar el Corán. Se conserva en los hadices, compuestos por la cadena de transmisión (sanad) y el texto (matn), clasificados según su autenticidad en grados como sahīh (auténtico), hasan (bueno) o da'īf (débil). En el sunismo, las seis colecciones canónicas por excelencia son el Kutub al-Sittah; el Sahīh de al-Bujari goza de especial prestigio, mientras que el chiismo reconoce como referencia principal los llamados Cuatro Libros.
Jesús en el islam
Jesús —llamado Isa— es, en la fe islámica, un profeta muy querido por Dios, pero sin carácter divino. El Corán confirma su nacimiento virginal y dedica una azora entera a María (Maryam). Se le reconoce como "el Mesías, la Palabra de Alá, Su Verbo" (azora 5, aleya 169) y se le atribuyen milagros realizados con permiso divino. A diferencia del relato cristiano, los musulmanes creen que Jesús no fue crucificado; según la interpretación coránica, Dios lo elevó hacia sí y sus enemigos ajusticiaron a alguien que se le parecía. La escatología islámica espera su retorno al final de los tiempos, vinculado al juicio final.
3.5 Predestinación[editar]
La creencia en la predestinación y el designio divino —al-qadā' wa l-qadar— forma parte de los artículos de fe mayoritarios. Según esta doctrina, el conocimiento de Dios abarca todas las cosas; los acontecimientos están "escritos" en una Tabla Preservada (al-Lawh al-Mahfūz), y cuanto sucede acaece por voluntad divina. Al mismo tiempo, el ser humano posee una capacidad de elección, aunque no absoluta. La expresión corriente inshallah ("si Dios quiere") es una muestra cotidiana de esa mentalidad de designio divino.
No todas las escuelas comparten la predestinación en los mismos términos. Los mu'tazila y algunas corrientes chiitas, a fin de salvaguardar la responsabilidad ética del ser humano y la justicia divina, rechazan o matizan la idea de que todos los actos, incluidos los malos, estén directamente decretados por Dios.[3]
3.6 Vida eterna[editar]
La fe en el más allá es central. La muerte no se entiende como aniquilación, sino como tránsito hacia una vida eterna, con un estado intermedio llamado Barzaj hasta la Hora de la Resurrección. El Corán afirma la resurrección corporal —una ruptura con la mentalidad de la Arabia preislámica— y describe la reunión de toda la humanidad para el juicio.
En el Día del Juicio (Yawm al-Qiyāmah), también llamado "Día de la Religión" (Yawm ad-Dīn) y "la Última Hora" (as-Sā'ah), cada persona recibirá el registro de sus obras; quien lo reciba con la diestra será de los bienaventurados, y quien lo reciba con la izquierda, de los perdedores. Los justos serán recompensados con el paraíso (Ŷanna) y los injustos castigados en el infierno (Ŷahannam). El Corán enumera faltas que pueden condenar a una persona, como la incredulidad, la usura o la falta de honradez, pero también subraya que Dios perdona a quien se arrepiente según su voluntad. Las tradiciones místicas suelen colocar los deleites paradisíacos en el marco de una conciencia extática de Dios.
4. Los cinco pilares del Islam[editar]
Los actos de adoración obligatorios se agrupan en los llamados Cinco Pilares del Islam (Arkān al-Islām): el testimonio de fe, la oración, la limosna obligatoria, el ayuno del mes de ramadán y la peregrinación a La Meca.
Testimonio de fe (shahada)[editar]
La shahada es el juramento que declara la fe: "Atestiguo que no hay más divinidad que Dios y atestiguo que Mahoma es el mensajero de Dios." Constituye la base de los demás elementos de la religión y es la fórmula que pronuncia ante testigos toda persona que desea convertirse al islam.
Oración (salat)[editar]
La oración ritual —salat o as-salah— se realiza cinco veces al día: al alba, al mediodía, a media tarde, al crepúsculo y por la noche. Se practica orientada hacia La Meca y se compone de unidades llamadas rak'at, que incluyen inclinaciones y postraciones. Se recita en árabe y exige un estado de pureza ritual, obtenido mediante la ablución menor (wudu) o, en ciertos casos, la ablución completa (ghusl). La oración comunitaria del viernes se celebra en la mezquita, presidida por el imán.
Limosna obligatoria (azaque)[editar]
El azaque o zakat consiste en entregar una porción fija de la riqueza acumulada —convencionalmente el 2,5 % anual— a los pobres, a los endeudados, a los viajeros desvalidos y a otras categorías beneficiarias definidas por la sharía. No se concibe como caridad voluntaria, sino como una obligación que el bienha acaudalado debe a los necesitados, pues su riqueza es vista como un depósito confiado por Dios y el azaque como purificación de lo que excede. Junto al azaque obligatorio existe la sadaqa, caridad voluntaria estimulada, y el waqf, fundación piadosa perpetua que históricamente financió hospitales, escuelas y obras públicas.
Ayuno (sawm)[editar]
Durante el mes de ramadán, el noveno del calendario lunar islámico, los musulmanes deben ayunar desde el alba hasta la puesta del sol, absteniéndose de comer, beber y mantener relaciones sexuales. El ayuno está dispensado por motivos de salud, edad, embarazo o viaje, con la correspondiente compensación posterior —ayunando en otro momento o alimentando a un necesitado—. El objeto espiritual es acercarse a Dios, ejercitar el autocontrol y pensar en los desfavorecidos. El ramadán culmina con la fiesta de la ruptura del ayuno, el Eid al-Fitr.
Peregrinación (hach)[editar]
Todo musulmán con capacidad física y económica debe peregrinar al menos una vez en la vida a La Meca durante el mes de dhu al-hiyya. Los ritos del hach conmemoran episodios de la familia de Abraham: se recorre siete veces la Kaaba —considerada el primer santuario monoteísta, erigido por Adán y reconstruido por Abraham e Ismael—, se camina siete veces entre las colinas de Safa y Marwa, recordando la búsqueda de agua de Agar para su hijo, se pasa un día en la llanura de Arafat y se lapida simbólicamente al demonio en Mina. Los varones visten dos piezas blancas sin coser, el ihram, símbolo de igualdad entre clases y naciones. La peregrinación menor o umrah puede realizarse en otros meses.
El chiismo, además de la oración, el ayuno, la limosna, la peregrinación y la yihad, añade otros preceptos en sus clasificaciones de las "ramas de la religión": el jums (el quinto), la ordenación del bien, la prohibición del mal, la amistad y la exoneración.
5. Derecho y jurisprudencia islámicos[editar]
La sharía (شريعة), literalmente "el camino que conduce al abrevadero", es la ley divina tal como la entiende el islam. No se reduce a un código penal, sino que abarca todas las facetas de la vida: el culto, la alimentación, el matrimonio, la herencia, los contratos, la banca, la condición de la mujer y la relación con el medio ambiente. Vivir conforme a la sharía es, para el musulmán, poner toda la existencia en manos de Dios.
La jurisprudencia islámica, el fiqh, es la ciencia humana que deriva normas de las fuentes sagradas. En la mayoría de las escuelas sunitas, las fuentes principales del derecho son el Corán y la sunna, complementadas por el consenso de los eruditos (iyma') y la analogía jurídica (qiyas). Existen varias escuelas jurídicas —las principales sunitas son la hanafí, la malikí, la shafi'í y la hanbalí, mientras que en el chiismo destaca la yafarí—. La sharía no existe como un código único: se despliega en sentencias concretas emitidas por juristas cualificados (ulama) y, según el país y la época, se incorpora en mayor o menor grado a los ordenamientos estatales.
La relación entre sharía y Estado es objeto de un amplio debate contemporáneo, que va desde sistemas que la aplican en materias de estatuto personal hasta regímenes que la proclaman fuente principal de legislación, pasando por países de mayoría musulmana con ordenamientos seculares. El término islamismo se reserva en español para las corrientes políticas que defienden la aplicación estatal de la sharía, mientras que el adjetivo islámico remite genéricamente a lo religioso. Esta distinción, aclarada por la Fundéu, evita confusiones frecuentes en los medios hispanohablantes.
6. Historia del islam[editar]
6.1 Origen en Arabia[editar]
El islam se originó a comienzos del siglo VII en la península arábiga, en la ciudad de La Meca. Según la tradición islámica, hacia el año 610, Mahoma recibió la primera revelación en la cueva de Hira, en el monte Ŷabal al-Nūr, cerca de La Meca. Los primeros años estuvieron marcados por la predicación en favor del monoteísmo y por la hostilidad de las autoridades de la ciudad, aferradas al politeísmo y a su papel como centro de los cultos tribales.
En 622, tras trece años de predicación, Mahoma y sus seguidores emigraron a la ciudad de Yathrib —luego llamada Medina— en el episodio conocido como la Hégira. Allí Mahoma estableció una comunidad política y religiosa, la umma, combinando la autoridad espiritual con la conducción temporal. Desde Medina consolidó el islam, y hacia el final de su vida la mayor parte de la península arábiga se había convertido.
6.2 Expansión temprana y califato[editar]
Tras la muerte de Mahoma, los primeros califas —Abu Bakr, Úmar, Uthmán y Alí— gobernaron la comunidad en el periodo conocido como el califato ortodoxo (Rāshidūn). En muy pocas décadas, el dominio musulmán se expandió fuera de Arabia, hacia Siria, Irak, Egipto y Persia. La cuestión de la sucesión legítima de Mahoma fue el origen de la principal fractura entre sunitas y chiitas: los primeros aceptaron la legitimidad de los califas elegidos entre los compañeros del profeta; los segundos sostuvieron que la guía correspondía a Alí, primo y yerno de Mahoma, y a su descendencia.
El califato omeya, con capital en Damasco, se extendió en el siglo VIII desde la península ibérica —el Al-Ándalus— por el oeste hasta el río Indo por el este. El califato abasí, con capital en Bagdad, protagonizó la llamada Edad de Oro islámica, periodo que tradicionalmente se fecha entre los siglos VIII y XIII y en el que florecieron la ciencia, la filosofía, la medicina, la matemática, la astronomía, la economía y el comercio en el mundo islámico.
6.3 Diversificación y expansión posterior[editar]
Después del califato abasí, la expansión del mundo musulmán prosiguió a través de dinastías locales, sultanatos y estados sucesivos, así como mediante el comercio, la actividad misionera y las redes sufíes. Entre los grandes imperios de matriz islámica figuran el Imperio otomano, con presencia en Anatolia, los Balcanes y Oriente Medio; el Imperio safávida en Persia, que consolidó el chiismo duodecimano como religión oficial; y el Imperio mogol en el subcontinente indio. La expansión por el África subsahariana y el sudeste asiático, en particular Indonesia y las actuales Malasia y Filipinas meridionales, se produjo en gran medida por vías comerciales y no por conquista militar.
En la península ibérica, Al-Ándalus fue durante siglos uno de los centros intelectuales y urbanos más importantes de Europa, con ciudades como Córdoba, Sevilla y Granada, y legó un patrimonio decisivo en la lengua, la arquitectura, la música y el pensamiento del mundo hispánico. La presencia islámica en la península terminó con la conquista de Granada en 1492, fecha también del inicio de la expansión europea hacia América.
7. Ramas y denominaciones[editar]
La mayoría de los musulmanes pertenece a una de dos grandes denominaciones: el sunismo y el chiismo. Las estimaciones más difundidas asignan al sunismo entre el 85 % y el 90 % de los musulmanes, y al chiismo entre el 10 % y el 15 %.
Sunismo[editar]
El sunismo es la rama mayoritaria. Su nombre deriva de sunna, la práctica normativa de Mahoma. Además de la shahada, la oración, el azaque, el ayuno y la peregrinación, el sunismo organiza su teología y su derecho en escuelas históricas. En el plano de los hadices, la recopilación canónica por excelencia es el Kutub al-Sittah, con el Sahīh de al-Bujari como referencia especialmente destacada. El califato, dentro del sunismo, se ha entendido históricamente como una institución elegida o designada entre los notables de la comunidad.
Chiismo[editar]
El chiismo surgió del desacuerdo sobre la sucesión de Mahoma. Los chiitas sostienen que la guía legítima de la comunidad correspondía a Alí y a su descendencia, a través de figuras llamadas imanes, investidas de autoridad religiosa y, según su doctrina, infalibles. Las principales ramas chiitas son el duodecimano o imamí, el ismailí y el zaidí. Además del Corán, consideran como referencia los Cuatro Libros de hadices. Su teología añade a los principios de la unicidad de Dios (tawhid), la profecía (nubuwwah) y la resurrección (ma'ad), la imamah (liderazgo) y el adl (justicia).
Otras ramas[editar]
Junto a sunitas y chiitas existen otras ramas históricas, como los jariyíes y los ibadíes —estos últimos presentes sobre todo en Omán—, así como el sufismo, que no constituye una denominación separada sino una dimensión mística presente tanto en el sunismo como en el chiismo, centrada en la purificación del alma, la devoción interior y la cercanía a Dios. El movimiento ahmadí —Comunidad Ahmadía— se originó en la India británica en el siglo XIX y se considera a sí mismo musulmán, aunque en varios países de mayoría musulmana no es reconocido como tal. El drusismo y el bahaísmo presentan vínculos históricos con el islam, pero suelen tratarse como confesiones independientes.
8. Distribución geográfica[editar]
El islam es la religión mayoritaria en unos cincuenta países, con las mayores poblaciones musulmanas concentradas en Asia y África. Los musulmanes suman alrededor de la cuarta parte de la población mundial.
Presencia por regiones[editar]
Indonesia es el país con mayor población musulmana del mundo: aproximadamente el 12 %[sin verificar] de todos los musulmanes vive allí. En el sur de Asia, que incluye India, Pakistán y Bangladés, reside alrededor del 31 % del total; en la región de Oriente Medio y Norte de África, cerca del 20 %, y en el África subsahariana, alrededor del 15 %. Existen además comunidades musulmanas significativas en las Américas, China y Europa, fruto en parte de migraciones contemporáneas y en parte de asentamientos históricos.
Musulmanes en América Latina y España[editar]
La presencia musulmana en el ámbito hispanohablante tiene dos caras: la histórica, vinculada a Al-Ándalus y a las poblaciones de origen morisco y musulmán que pasaron a América en la época colonial, y la contemporánea, ligada a la migración desde el Levante árabe, el sur de Asia y, más recientemente, África occidental. En España, el islam es la confesión minoritaria más numerosa, con comunidades concentradas sobre todo en Cataluña, Madrid, Andalucía y la Comunidad Valenciana, en buena parte de origen marroquí, argelino y senegalés.
En América Latina, las comunidades musulmanas son pequeñas pero visibles en Argentina, Brasil, México, Colombia y Venezuela, con mezquitas y centros islámicos en las principales ciudades. La conversión de latinoamericanos al islam, el diálogo interreligioso y la presencia de instituciones culturales islámicas constituyen un fenómeno creciente, aunque estadísticamente secundario dentro del panorama religioso de la región.
9. Vida religiosa y festividades[editar]
Festividades principales[editar]
Las dos fiestas mayores del islam son el Eid al-Fitr, con el que culmina el mes de ramadán, y el Eid al-Adha, la fiesta del sacrificio, que se celebra durante la peregrinación y recuerda la disposición de Abraham a sacrificar a su hijo por mandato divino. Ambas se celebran con oraciones comunitarias, caridad y reuniones familiares. El calendario islámico es lunar, diez u once días más corto que el solar, de modo que el ramadán y las festividades se desplazan cada año por las estaciones.
Alimentación[editar]
La normativa alimentaria islámica distingue lo lícito (halal) de lo ilícito (haram). Están prohibidos, entre otros, el consumo de cerdo y del alcohol. La carne debe proceder de animales sacrificados ritualmente, invocando el nombre de Dios.
Lugares de culto[editar]
La mezquita (masjid) es el lugar de oración y, al mismo tiempo, un centro social de la comunidad. Además de la sala de oración, muchas mezquitas cuentan con espacios educativos, de beneficencia y de reunión. Desde el alminar se realiza el llamamiento a la oración (adhan). La mezquita del Profeta en Medina sirvió históricamente también como refugio para los pobres, hecho que refleja su función comunitaria integral.
10. Islam en el mundo hispanohablante[editar]
La relación entre el islam y el mundo hispanohablante es antigua y profunda. Al-Ándalus dejó una huella decisiva en la lengua española: palabras como aceite, alcalde, azúcar, arroz, ojalá, hasta, barrio o naranja proceden del árabe. Ojalá deriva de la expresión law šā' Allāh ("si Dios quiere"). La toponimia, la arquitectura mudéjar, la música, la matemática y la filosofía medievales conservan igualmente la impronta andalusí.
En la era contemporánea, el islam reaparece en el espacio hispanohablante a través de varias vías: las comunidades migrantes establecidas en España, la presencia de centros islámicos en ciudades latinoamericanas, la cooperación cultural de los países árabes y la conversión de hispanohablantes. Las organizaciones islámicas de la región suelen desplegar actividades caritativas, educativas y de diálogo interreligioso, y celebran públicamente las fiestas mayores del calendario islámico.
El idioma español también ha conservado ecos del pensamiento islámico: el arabismo español, desde el siglo XIX, contribuyó al estudio científico del islam, y la traducción del Corán al español —entre las que se destacan las versiones de Juan Vernet, Julio Cortés y Abdel Ghani Melara Navi— forma parte del patrimonio bibliográfico del ámbito hispánico. En América Latina, los estudios islámicos y el interés por el mundo árabe crecieron sobre todo a partir del siglo XX, de la mano de las migraciones del Levante y de la cooperación académica con los países musulmanes.
11. Relación con otras religiones[editar]
El islam se presenta como continuidad y restauración de la tradición monoteísta abrahámica. Reconoce a judíos y cristianos como "gente del Libro" y acepta, como ya se ha indicado, el origen divino de la Torá, los Salmos y el Evangelio, si bien no reconoce como incólume su transmisión textual. El Corán entabla un diálogo constante con las tradiciones bíblicas, coincidiendo con ellas en el monoteísmo y en la cadena profética, y diferenciándose en aspectos trinitarios y cristológicos.
Desde el punto de vista histórico, las relaciones entre musulmanes, cristianos y judíos oscilaron entre la convivencia, la disputa teológica y el conflicto militar —las cruzadas, la Reconquista o las rivalidades mediterráneas—, pero también entre la cooperación comercial, la traducción y la transmisión de saber. La filosofía islámica medieval, con figuras como Avicena (Ibn Sīnā) y Averroes (Ibn Rushd), fue fundamental para la escolástica cristiana europea. En la actualidad, el diálogo interreligioso entre el islam y el cristianismo dispone de instancias como el diálogo musulmán-católico y de documentos interreligiosos de alcance global, mientras las relaciones con el judaísmo y con las demás religiones se desarrollan en foros nacionales e internacionales.
12. Estado actual[editar]
A 2026, el islam sigue siendo la religión de mayor crecimiento demográfico entre los grandes grupos confesionales, impulsada por su fecundidad y por su juventud poblacional. El panorama del mundo islámico es diverso: abarca desde las monarquías de la península arábiga hasta repúblicas con ordenamientos seculares, y desde sociedades con fuerte presencia pública de la religión hasta comunidades musulmanas minoritarias en Europa, América y Oceanía. La diversidad doctrinal, jurídica y cultural es uno de sus rasgos históricos distintivos y se refleja tanto en las escuelas de pensamiento como en las prácticas vivas de las distintas regiones del mundo hispanohablante y del planeta.
El Pew Research Center atribuye este crecimiento principalmente a una tasa de fecundidad más alta y a una estructura etaria más joven en comparación con otros grupos religiosos importantes. El dato de dos mil millones corresponde a la actualización publicada en junio de 2025 con base en la evolución entre 2010 y 2020. ↩︎
La Fundéu (Fundación del Español Urgente) ha recomendado usar "islámico" y no "islamista" para lo referido a la religión, reservando este último para los movimientos políticos que hacen de la aplicación estricta de la sharía su programa. El término "mahometano", antiguo en español, ha caído en desuso porque sugiere una centralidad de Mahoma análoga a la de Cristo en el cristianismo, algo que la tradición islámica rechaza. ↩︎
La discusión sobre el libre albedrío y la justicia divina (el debate entre qadar y justicia) fue uno de los ejes de la teología escolástica islámica o kalam. Los mu'tazila sostuvieron que la justicia de Dios exige que el ser humano sea el autor real de sus actos; otras escuelas, como la ash'arí, acentuaron la omnipotencia divina y la creación de los actos humanos. El equilibrio entre ambos polos es objeto de matices según las escuelas y las épocas. ↩︎