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Jacobo I de Inglaterra y VI de Escocia

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Jacobo I de Inglaterra y VI de Escocia
Rey de Escocia, Inglaterra e Irlanda
Reinado como rey de Escocia24 de julio de 1567 – 27 de marzo de 1625
Coronación escocesa29 de julio de 1567
Predecesora escocesaMaría I de Escocia
Reinado como rey de Inglaterra e Irlanda24 de marzo de 1603 – 27 de marzo de 1625
Coronación inglesa25 de julio de 1603
Predecesora inglesaIsabel I de Inglaterra
SucesorCarlos I
Nacimiento19 de junio de 1566, castillo de Edimburgo, Escocia
Fallecimiento27 de marzo de 1625 (58 años), Theobalds House, Inglaterra
SepulturaAbadía de Westminster, Londres
ConsorteAna de Dinamarca
Descendencia9 hijos, 3 llegaron a la edad adulta
Casa realCasa de Estuardo
PadreEnrique Estuardo, lord Darnley, duque de Albany
MadreMaría I de Escocia
ReligiónIglesia de Escocia (presbiterianismo/calvinismo) hasta 1603; Iglesia de Inglaterra (anglicanismo) desde 1603
Regentes de EscociaJacobo, conde de Moray (1567–1570); Mateo, conde de Lennox (1570–1571); John Erskine, conde de Mar (1571–1572); Jacobo, conde de Morton (1572–1581)
FirmaJames I of England signature

1. Resumen[editar]

Jacobo Carlos Estuardo (en inglés, James Charles Stuart; Edimburgo, 19 de junio de 1566–Theobalds House, 27 de marzo de 1625) fue rey de Escocia como Jacobo VI desde el 24 de julio de 1567 hasta su muerte, y rey de Inglaterra e Irlanda como Jacobo I desde el 24 de marzo de 1603 hasta su fallecimiento en 1625.[1] Los reinos de Escocia e Inglaterra eran Estados soberanos, con parlamentos, sistemas judiciales y conjuntos de leyes propios; a partir de 1603 fueron gobernados por un mismo soberano en una unión personal.

Hijo de María I de Escocia, fue proclamado rey con un año de edad. Una serie de regentes gobernó en su nombre durante su minoría de edad, que terminó oficialmente en 1578, aunque no obtuvo el control real del aparato estatal hasta 1581. En 1603 sucedió en el trono de Inglaterra e Irlanda a Isabel I, última monarca de la dinastía Tudor, que murió sin descendencia. Rigió conjuntamente Escocia, Inglaterra e Irlanda durante 22 años, hasta su muerte a los 58 años.

Aunque gobernó con relativa eficacia en Escocia, en Inglaterra enfrentó grandes dificultades, que incluyeron el célebre Complot de la Pólvora de 1605 y conflictos sucesivos con el Parlamento, especialmente en materia de impuestos. La historiografía tradicional iniciada a mediados del siglo XVII sostiene que su política absolutista, su irresponsabilidad financiera y los favores concedidos a favoritos impopulares sentaron las bases de la Revolución inglesa, durante la cual su hijo y sucesor, Carlos I, fue ejecutado. Con todo, los historiadores contemporáneos lo consideran un soberano inteligente y reflexivo, y destacan que la situación política de ambos reinos fue relativamente estable durante su vida.

Durante su reinado continuó la «era dorada» del teatro y la literatura isabelinos, con escritores patrocinados por la Corona como William Shakespeare, John Donne, Ben Jonson y Francis Bacon. El propio Jacobo fue un erudito de considerable talento: escribió poesía, tratados de teoría política, una obra sobre demonología y un alegato contra el tabaco. Ordenó además la traducción de la Biblia que lleva su nombre, la Biblia del rey Jacobo, obra oficial de la Iglesia anglicana y una de las cumbres de la prosa inglesa de la época.

2. Primeros años y formación[editar]

2.1. Nacimiento[editar]

Jacobo fue el único hijo de María I Estuardo, reina de Escocia, y de su segundo marido, Enrique Estuardo, lord Darnley, duque de Albany. Descendía directamente del rey Enrique VII de Inglaterra a través de su bisabuela Margarita Tudor, hija de Enrique VII y hermana de Enrique VIII. El dominio de María Estuardo sobre Escocia era frágil, tanto para ella como para su marido, y por ser católicos enfrentaron una rebelión de los nobles protestantes. El matrimonio fue especialmente turbulento, en parte por los celos patológicos de Darnley. Durante el embarazo de María, Darnley se alió en secreto con los rebeldes y participó en el asesinato del secretario y favorito de la reina, el italiano David Rizzio, en presencia de la propia reina.

Jacobo nació el 19 de junio de 1566 en el castillo de Edimburgo, y como heredero de la Corona recibió automáticamente los títulos de duque de Rothesay, príncipe y alto senescal de Escocia. Fue bautizado con el nombre de Jacobo Carlos en honor a su padrino, el rey Carlos IX de Francia, convirtiéndose así en el primer monarca británico en tener más de un nombre.[2] Isabel I de Inglaterra, madrina en ausencia, envió una fuente de oro como regalo de bautismo.

Lord Darnley fue asesinado el 10 de febrero de 1567 en su residencia de Kirk o'Field, en Edimburgo. El matrimonio de María el 15 de mayo del mismo año con James Hepburn, conde de Bothwell, principal sospechoso del asesinato, aumentó la impopularidad de la reina. En junio de 1567 los rebeldes protestantes arrestaron a María y la encarcelaron en el castillo de Loch Leven; nunca volvió a ver a su hijo. Fue obligada a abdicar el 24 de julio en favor del infante Jacobo, y a nombrar regente a su medio hermano ilegítimo, Jacobo Estuardo, conde de Moray.

2.2. Regencias[editar]

El cuidado de Jacobo fue confiado al conde y la condesa de Mar, que lo criaron en la seguridad del castillo de Stirling. El niño fue solemnemente coronado a los 13 meses de edad como Jacobo VI de Escocia en la iglesia de Holyrood, en el castillo de Stirling, el 29 de julio de 1567. El sermón corrió a cargo del calvinista escocés John Knox. Aunque Jacobo había sido bautizado católico, la clase dirigente lo educó en la disciplina calvinista y lo convirtió en miembro de la Iglesia de Escocia. Su educación fue supervisada por el historiador y poeta George Buchanan, un humanista de notable erudición pero de carácter severo, que lo sometió a palizas regulares. Con todo, le proporcionó una formación sólida y le inspiró una pasión duradera por la literatura y el saber.

En 1568 María Estuardo escapó de su prisión, lo que desató un breve período de violencia. El conde de Moray derrotó a sus tropas en la batalla de Langside, forzándola a huir a Inglaterra, donde fue encarcelada por su prima Isabel I. El 22 de enero de 1570 Moray fue asesinado por James Hamilton de Bothwellhaugh, y fue sustituido por el abuelo paterno del joven rey, Mateo Estuardo, conde de Lennox, que murió al año siguiente en un ataque de partidarios de María. Su sucesor en la regencia, John Erskine, conde de Mar, falleció el 28 de octubre de 1572 tras acudir a un banquete en la finca de James Douglas, conde de Morton. Morton, el más poderoso de los nobles escoceses, se convirtió en el más eficaz de los regentes de Jacobo, y derrotó a las familias que continuaban apoyando a María, pero se ganó numerosos enemigos por su codicia.

La caída de Morton no provino de los partidarios de María, sino de los cortesanos más cercanos al rey, que impresionaron al joven monarca animándolo a tomar el control del reino. Morton perdió el favor regio con la llegada a Escocia del francés Esmé Estuardo, señor de Aubigny, primo del difunto lord Darnley, que se convirtió rápidamente en el primero de los grandes favoritos del rey. Los cortesanos acusaron a Morton de participar en el asesinato de lord Darnley; fue juzgado, condenado y ejecutado el 2 de junio de 1581. El 8 de agosto, Jacobo convirtió a Lennox en el único duque de Escocia. El rey, de 15 años, permaneció bajo su influencia durante un año más.

3. Gobierno personal en Escocia[editar]

3.1. La incursión de Ruthven[editar]

Aunque Jacobo ya era mayor de edad, el control del gobierno seguía en manos de favoritos y nobles. El conde de Arran se inclinó hacia el anglicanismo y se ganó el odio de la nobleza calvinista; Lennox, aunque convertido al protestantismo, era visto con recelo por los nobles, que notaron las frecuentes demostraciones físicas de afecto entre el favorito y el rey. En agosto de 1582, en la llamada Incursión de Ruthven, los condes de Gowrie y Angus secuestraron a Jacobo y lo condujeron al castillo de Ruthven, en Angus, encarcelándolo y obligándolo a desterrar a Lennox.

El rey y el conde de Arran escaparon de Ruthven en junio de 1583 y recuperaron el poder. El conde de Gowrie fue ejecutado, los rebeldes huyeron a Inglaterra y Jacobo se dedicó a reforzar su control sobre el reino. El Parlamento aprobó las llamadas Actas Negras para afirmar la autoridad real sobre la Kirk, la Iglesia de Escocia, poniéndola directamente bajo su control. Estas medidas fueron muy impopulares, en especial entre el clero, pero entre 1584 y 1603 el rey logró establecer un gobierno efectivo e imponer una paz relativa entre los lores, ayudado hábilmente por John Maitland de Thirlestane, que dirigió el gobierno hasta 1592.

3.2. La sucesión inglesa y la ejecución de María Estuardo[editar]

En 1586 Jacobo firmó el Tratado de Berwick con Inglaterra. Poco después se descubrió la implicación de María Estuardo en el Complot de Babington, un plan que intentaba asesinar a Isabel I y colocar en su lugar a María en el trono inglés. Acusada de traición, María fue decapitada en Fotheringay el 8 de febrero de 1587, lo que allanó el camino de Jacobo a la sucesión inglesa. Durante la crisis de la Armada Invencible de 1588, Jacobo aseguró a Isabel su apoyo.

Aunque Enrique VIII había excluido por testamento a la línea escocesa de su hermana Margarita Tudor de la sucesión al trono inglés, Jacobo seguía siendo el pariente más cercano de Isabel I y, por tanto, el presunto heredero de la Corona inglesa. Conforme pasaban los años e Isabel permanecía soltera, asegurar la sucesión se convirtió en el centro de la política de Jacobo.

3.3. Matrimonio con Ana de Dinamarca[editar]

Durante su juventud, Jacobo fue elogiado por su castidad, mostraba escaso interés por las mujeres y prefería la compañía masculina. Sin embargo, un matrimonio de conveniencia y un heredero seguían siendo necesarios para reforzar su trono. La elegida fue Ana de Dinamarca, hija de Federico II de Dinamarca, de 14 años. Tras un matrimonio por poderes en 1589, Ana partió rumbo a Escocia, pero las tormentas condujeron su barco a las costas de Noruega. El 7 de octubre Jacobo recibió la noticia de que el viaje se pospondría hasta la primavera; entonces, en lo que se ha calificado como el único episodio romántico de su vida, partió del puerto de Leith con un séquito de 300 hombres para buscar a su esposa personalmente. La pareja se casó formalmente en el palacio episcopal de Oslo el 23 de noviembre, y tras visitar Dinamarca y alojarse en Elsinor y Copenhague, retornaron a Escocia en mayo de 1590. Al principio Jacobo estuvo fascinado con Ana y mostró una paciencia y un afecto constantes hacia ella, pero con el tiempo se distanciaron y, finalmente, vivieron separados tras la muerte de su última hija, Sofía, en 1606.

3.4. Brujería y otros conflictos[editar]

La visita a Dinamarca, país donde las cazas de brujas eran habituales, favoreció el interés de Jacobo por el estudio de la brujería, que consideraba una rama de la teología. Poco después de volver de Dinamarca tuvo lugar el proceso contra las brujas de North Berwick, en el que varias personas fueron sentenciadas por haber empleado la brujería para enviar una tormenta contra el barco que transportaba a Jacobo y Ana desde Dinamarca. Jacobo quedó obsesionado con la amenaza de la brujería y en 1597 escribió la Daemonologie —Demonología—, un tratado en defensa de la existencia de la brujería; con el tiempo su postura se suavizó y tendió hacia el escepticismo.

Jacobo hizo frente a una sublevación católica en 1588 y se vio forzado a reconciliarse con la Iglesia de Escocia, acordando la derogación de las Actas Negras en 1592. Temiendo que un trato duro contra los rebeldes católicos pudiera encolerizar a los católicos ingleses, perdonó a algunos de sus opositores, lo que molestó a la iglesia protestante. Uno de los últimos intentos contra la persona del rey habría ocurrido en agosto de 1600, cuando Jacobo fue, al parecer, agredido por Alexander Ruthven en Gowrie House, sede de la familia Ruthven. Ruthven fue atravesado por el paje del rey, John Ramsay, y el conde de Gowrie fue ejecutado tras fracasar el supuesto complot. La falta de testigos y el odio de Jacobo hacia los Ruthven hicieron que su versión no fuera creída por todo el mundo.[3]

3.5. Teoría de la monarquía[editar]

Entre 1597 y 1598, Jacobo escribió dos obras que establecieron la base ideológica de su monarquía: The True Law of Free Monarchies —La verdadera ley de las monarquías libres— y Basilikon Doron —El don real—. En la primera desarrolló la doctrina del derecho divino de los reyes, explicando que, por razones bíblicas, los reyes son superiores a los demás hombres. El documento proponía una administración centralizada y una política absolutista, según la cual el rey debía imponer nuevas leyes por prerrogativa real, aunque debía atender a la tradición y a Dios, quien podía castigar a los reyes corrompidos.

El Basilikon Doron, escrito como libro de instrucción para su hijo y heredero, el duque de Rothesay, era una guía práctica para el arte de gobernar. A pesar de ciertas advertencias moralizantes, la obra está bien escrita y es considerada quizá el mejor exponente de la prosa de Jacobo. Sobre los parlamentos, recomendaba a su heredero: «No convoquéis Parlamentos excepto por la necesidad de nuevas leyes, lo que debe ser rara vez».

4. Ascenso al trono inglés y unión de las coronas[editar]

4.1. Proclamación como rey de Inglaterra[editar]

Desde 1601, en los últimos años de Isabel I, ciertos políticos ingleses —en especial Robert Cecil, el principal ministro y consejero de la reina— mantuvieron correspondencia secreta con Jacobo para preparar la sucesión. Al morir Isabel el 24 de marzo de 1603, la Corona debería haber pasado, de acuerdo con el testamento de Enrique VIII, a lady Anne Stanley, descendiente de María Tudor, hermana de Enrique VIII. Sin embargo, Jacobo era el único aspirante serio: los otros pretendientes no tenían poder suficiente para defender sus derechos. Un Consejo de Ascensión proclamó a Jacobo rey de Inglaterra pocas horas después de la muerte de Isabel.

Al avanzar hacia el sur, sus nuevos súbditos se congregaron para verlo, y la sucesión no provocó descontentos ni fue percibida como una invasión. Al entrar en Londres fue recibido por una muchedumbre, pero no agradó a todos: algunos consideraron que le faltaba dignidad. Jacobo y Ana fueron coronados reyes de Inglaterra el 25 de julio de 1603, entre las alegorías preparadas por poetas dramáticos como Thomas Dekker y Ben Jonson, aunque un brote de peste suspendió las fiestas.

4.2. Los comienzos del reinado[editar]

El principal consejero del nuevo rey fue Robert Cecil, creado conde de Salisbury en 1605. En su primer año de reinado, Jacobo tuvo que hacer frente a dos conspiraciones —el Complot Bye y el Complot Main—, que condujeron al arresto, entre otros, de lord Cobham y Walter Raleigh. Jacobo odiaba a Raleigh, el más acérrimo enemigo de España en Inglaterra, y su amistad con el embajador español, el conde de Gondomar, influyó en su decisión de ejecutarlo.

Quienes esperaban cambios en el gobierno quedaron defraudados por el mantenimiento de los miembros del Consejo Privado de Isabel, tal como Jacobo había planeado en secreto con Cecil, aunque pronto añadió a viejos partidarios suyos —Henry Howard y su sobrino Thomas Howard— y a cinco nobles escoceses. En los primeros años, el manejo cotidiano del gobierno recayó en Cecil, asistido por el experimentado Thomas Egerton como lord canciller y por Thomas Sackville como lord tesorero. Jacobo pudo así desentenderse de los problemas administrativos y centrarse en asuntos mayores, como la unión entre Inglaterra y Escocia y la política exterior, así como en sus placeres personales, en especial la caza.

Jacobo ambicionaba convertir la unión personal de las coronas en un reino unificado con un monarca, un parlamento y una ley comunes, plan que encontró oposición en ambos países. En abril de 1604, la Cámara de los Comunes rechazó en términos legales su petición de intitularse «rey de Gran Bretaña». En octubre de 1604 asumió el título por proclamación, no por ley. Escocia e Inglaterra siguieron como Estados separados, unidos solo en la persona del rey; no fue hasta 1707 que el Acta de Unión combinó los dos países para crear el Reino de Gran Bretaña.

En política exterior, Jacobo dedicó sus esfuerzos a poner fin a la guerra con España. El 28 de agosto de 1604, gracias a la diplomacia de Cecil y Henry Howard, se alcanzó un acuerdo de paz entre ambos países, que Jacobo celebró con un banquete. Sin embargo, asegurar la libertad de culto para los católicos en Inglaterra siguió siendo un objetivo prioritario para la política española, lo que causó constantes dilemas a Jacobo.

4.3. La conspiración de la Pólvora[editar]

La víspera de la solemne apertura de la segunda sesión del primer Parlamento de su reinado, el 5 de noviembre de 1605, un veterano católico de los tercios españoles llamado Guy Fawkes fue descubierto en los sótanos del palacio de Westminster con una antorcha y fósforos, no lejos de una pila de leña y dos decenas de barriles de pólvora con los que pretendía hacer volar el palacio al día siguiente, con el rey, su familia y el cuerpo del Estado dentro. Horrorizado, Jacobo rehusó abandonar su residencia durante varios días. Fawkes, responsable de ejecutar el complot, fue torturado hasta revelar la identidad de los demás conspiradores, todos los cuales fueron ejecutados o asesinados durante su captura.

El presunto plan de estos extremistas católicos, conducidos por Robert Catesby, era sustituir a Jacobo por su hija Isabel, a la que esperaban convertir al catolicismo. El descubrimiento de la conspiración provocó un sentimiento popular que Robert Cecil explotó para obtener del Parlamento subsidios mucho mayores que los que había recibido Isabel I. Una teoría, mantenida por algunos historiadores pero no demostrada, sostiene que el Complot de la Pólvora fue urdido o al menos tolerado por Cecil para crear un sentimiento de unidad nacional y desbloquear las finanzas del rey.

4.4. Política religiosa[editar]

Tras su llegada a Londres, Jacobo tuvo que enfrentar conflictos religiosos casi de inmediato. En 1604 recrudeció la caza de brujas iniciada por Isabel proclamando la pena de muerte para quien invocara espíritus malvados. El Complot de la Pólvora lo llevó a reconsiderar su política de relativa tolerancia hacia los católicos: en mayo de 1606 el Parlamento aprobó un acta que requería a todos los súbditos un Juramento de Obediencia, que expresaba la negación de la autoridad del papa sobre el monarca inglés. En la práctica, Jacobo se mostró indulgente y toleró el catolicismo y el criptocatolicismo incluso en la corte.

Con respecto a los puritanos, en 1603 recibió la Petición milenaria, que solicitaba la tolerancia y la abolición de varias prácticas consideradas papistas. En la Conferencia de Hampton Court de 1604, Jacobo se mostró poco dispuesto a aceptar sus demandas, y aunque en principio apoyó la persecución de los inconformistas, la represión religiosa se fue suavizando. La impopularidad del rey aumentó entre los protestantes por la ejecución de Walter Raleigh, satisfaciendo en parte las demandas de España.

Uno de los éxitos de la Conferencia de Hampton Court fue la autorización de una traducción oficial de la Biblia, conocida como la Versión del rey Jacobo —también llamada King James—. Completada en 1610, es considerada una obra maestra de la prosa de la época jacobina.

En Escocia, Jacobo trató de asimilar la Kirk escocesa a la Iglesia anglicana y restablecer el episcopado, política que encontró fuerte oposición. En 1618, los obispos del rey forzaron la aplicación de los llamados Cinco Artículos de Perth en una Asamblea General, rechazados por considerarse tentativas de introducir prácticas católicas y anglicanas en la Escocia presbiteriana. A su muerte, Jacobo dejó a la Iglesia escocesa dividida, lo que constituiría una fuente de futuros problemas para su hijo.

4.5. Relación con el Parlamento y finanzas[editar]

Acostumbrado a un parlamento tímido y servil en Escocia, Jacobo se enredó en numerosos conflictos con el Parlamento inglés. El momento de cooperación provocado por el Complot de la Pólvora fue una excepción, no la norma. El 7 de julio de 1604, se vio obligado a prorrogar el Parlamento tras no lograr el apoyo necesario para unificar Gran Bretaña y aprobar nuevos subsidios financieros. En su discurso de clausura se mostró irritado con los parlamentarios.

En 1605, el Parlamento votó cuatro subsidios para el rey, que Jacobo consideró insuficientes. Impuso derechos de aduana sin el consentimiento parlamentario, algo que ningún monarca se había atrevido a hacer desde el reinado de Ricardo II. La legalidad de tal acción fue desafiada en 1606 por el mercader John Bates, pero la corte del Ministerio de Hacienda falló a favor del rey, dictamen denunciado por el Parlamento. Las relaciones también se agriaron por el rechazo del plan real de abolir las aduanas internas y permitir el libre comercio entre Inglaterra y Escocia.

Con el avance del reinado aumentaron las dificultades financieras, por la constante subida de precios y por la prodigalidad e incompetencia financiera de la corte. En la última sesión del primer Parlamento, en febrero de 1610, lord Salisbury propuso el plan conocido como el Gran Contrato: el Parlamento garantizaría una suma para liquidar las deudas del rey y una asignación anual a cambio de ciertas concesiones regias. Las negociaciones se prolongaron tanto por la hostilidad de algunas facciones que Jacobo perdió la paciencia y disolvió el Parlamento el 31 de diciembre de 1610.

Lord Salisbury murió en 1612, y poco después su favorito Carr cayó en desgracia, con lo que Jacobo comenzó a manejar él mismo los asuntos financieros, con desastrosos resultados para las arcas reales. Un nuevo Parlamento fue convocado en 1614 para aprobar nuevos impuestos, pero fue conocido como el Parlamento Inútil, porque no pudo aprobar ninguna legislación ni imponer ningún impuesto. Tras ocho meses de discusiones estériles, el rey lo disolvió airadamente.

Después de la disolución, Jacobo gobernó sin parlamento durante siete años. Para enfrentar las dificultades financieras sin aprobación parlamentaria, empleó los servicios del negociante Lionel Cranfield, que actuó con astucia para aumentar los ingresos y ahorrar dinero a la Corona. Entre otras medidas, el rey vendió títulos y dignidades, muchas de ellas creadas expresamente como fuente de ingresos. En 1611 creó el nuevo título de baronet, al que se podía acceder mediante el pago de £1080. El rey también vendió baronías, vizcondados y condados a precios elevados. Durante su reinado se crearon 62 nuevos títulos, en contraste con los 8 creados por Isabel I en sus 45 años de gobierno.

La práctica de vender monopolios y otros privilegios también fue desaprobada. La Cámara de los Comunes intentó acusar a Francis Bacon, vizconde de St. Albans, implicado en la venta de privilegios durante su servicio como lord canciller, por corrupción. La Cámara de los Lores condenó a Bacon, que fue destituido. Aunque la acusación era la primera en siglos, Jacobo no se opuso, creyendo que sacrificar a Bacon le ayudaría a desviar la oposición parlamentaria. Al final, liberó a Bacon de la prisión y le concedió el perdón completo.

4.6. El proyecto de boda española[editar]

Otra fuente potencial de ingresos era la dote aportada por el matrimonio en perspectiva entre el príncipe de Gales y la infanta María Ana de España. La boda también atraía al rey como un modo de mantener la paz con España y evitar los costos de una guerra. Mientras las negociaciones estuvieran abiertas, Inglaterra seguiría disfrutando de los beneficios de la paz, lo que explica por qué tanto Jacobo como el duque de Lerma permitieron que se alargaran durante casi una década. Apoyada por los Howard y otros ministros procatólicos —el llamado «Partido español»—, la alianza con la mayor potencia católica no fue bien recibida en la Inglaterra protestante.

El estallido de la Guerra de los Treinta Años en 1618 absorbió a Europa y echó a perder la política pacifista del rey. Su yerno, Federico V del Palatinado, nombrado rey de Bohemia por los rebeldes protestantes, fue expulsado del país por el emperador Fernando II en 1620, y las tropas españolas invadieron el Bajo Palatinado.

La reina Ana murió en 1619. Los rumores atribuyen lo poco que Jacobo se vio afectado por su muerte a su especial afecto por George Villiers. Los dos se conocieron en 1614; el rey lo apodó «Steenie» y le otorgó numerosos honores, culminando con la creación del ducado de Buckingham en 1623. Villiers fue el primer plebeyo elevado a un ducado en más de un siglo.

Jacobo convocó por tercera vez al Parlamento en 1621 para financiar una expedición militar en apoyo de su yerno. La convocatoria resultó en un doble fiasco: los Comunes solo aprobaron un presupuesto insuficiente para socorrer al Elector Palatino y, recordando el botín obtenido por Isabel I al atacar las flotas españolas, reclamaron la guerra contra España. En noviembre de 1621, dirigidos por Edward Coke, formularon una petición para declarar la guerra a España, casar al príncipe de Gales con una protestante y endurecer las leyes anticatólicas. El rey les advirtió que no debían interferir en asuntos de prerrogativa real. Los parlamentarios protestaron exigiendo el reconocimiento de sus derechos, incluida la libertad de expresión. Jacobo eliminó la protesta del diario de sesiones y disolvió nuevamente el Parlamento.

4.7. Últimos años y muerte[editar]

En 1623, el joven príncipe Carlos y Buckingham decidieron viajar de incógnito a España para ganar personalmente la mano de la infanta, pero la misión resultó un error: el gobierno español planteó que el príncipe debía convertirse al catolicismo y pasar un año en España. Los dos retornaron a Inglaterra en octubre sin la infanta y rompieron inmediatamente el tratado, con gran deleite popular. Desengañados tras su viaje, Carlos y Buckingham rechazaron la política hispanófila de Jacobo y reclamaron una boda francesa y la guerra contra los Habsburgo. Para obtener financiación, se impusieron al rey y lograron la convocatoria de un nuevo Parlamento, que se reunió en febrero de 1624.

Durante su último año de vida, mientras Buckingham consolidaba su control sobre Carlos para asegurar su propio futuro, Jacobo estuvo a menudo seriamente enfermo. Por lo general era incapaz de visitar Londres, y su figura fue perdiendo relevancia en los asuntos de Estado.[4] A comienzos de 1625 padecía artritis, gota y desmayos; en marzo enfermó gravemente de fiebres tercianas y sufrió un ataque al corazón. Finalmente murió en Theobalds House el 27 de marzo de 1625, a los 58 años, durante un fuerte ataque de disentería, con Buckingham a su lado.[5] El funeral, magnífico pero desorganizado, tuvo lugar el 7 de mayo. John Williams, obispo de Lincoln, pronunció el sermón, en el que comparó al rey con Salomón. Fue sepultado en la capilla de Enrique VII de la abadía de Westminster.

5. Obra intelectual y patrocinio cultural[editar]

Jacobo fue un erudito de notable talento. Escribió poesía, traducciones, un tratado sobre poesía y varios trabajos de teoría política y religiosa. Entre sus obras principales destacan:

  • Daemonologie (1597), diálogo sobre la existencia de la brujería, escrita en la época de su máximo interés por el tema.
  • The True Law of Free Monarchies (1598), exposición del derecho divino de los reyes y de la monarquía libre.
  • Basilikon Doron (1599), manual de gobierno dedicado a su hijo y heredero.
  • A Counterblaste to Tobacco (1604), alegato contra el tabaco, que el rey consideraba un vicio pernicioso.

Además, Jacobo ordenó la traducción de la Biblia que lleva su nombre, la Biblia del rey Jacobo, completada en 1610 y oficial de la Iglesia anglicana. Bajo su reinado continuó la «era dorada» del drama y la literatura isabelinos, con figuras como William Shakespeare, John Donne, Ben Jonson y Francis Bacon, a quienes el rey patrocinó. Probablemente jamás hubo tal concentración de talento literario bajo el patronazgo de la Corona inglesa.

6. Personalidad y características[editar]

Jacobo tuvo una personalidad curiosa y excéntrica. Apasionado por la caza, gran comedor y bebedor desmedido, era un erudito de primera categoría, capaz de debatir con sabios, teólogos y juristas en latín y de abrumar con citas bíblicas. Pero era a la vez caprichoso, vanidoso y sumamente temeroso: se decía que no podía ver una espada sin echarse a temblar. Se hallaba desprovisto de gracia, se lavaba con poca frecuencia y tenía una voz chillona e irritante. Sus súbditos creían que le faltaba dignidad. Recelaba de todo el mundo y temía constantemente ser asesinado, como le ocurrió a su coetáneo Enrique IV de Francia, al que detestaba.[6]

Su aversión hacia las mujeres fue notoria pese a su matrimonio con Ana de Dinamarca. Otorgó títulos, tierras, pensiones y joyas a sus diversos favoritos con tal generosidad que agotó el tesoro real. Los ingleses desaprobaron tanto el comportamiento del monarca y de su corte como sus gastos. Las relaciones estrechas que mantuvo con varios hombres de su corte han llevado a muchos historiadores a debatir sobre su orientación sexual; la evidencia disponible no permite una conclusión clara.[7]

7. Tratamiento y títulos[editar]

A lo largo de su vida, Jacobo llevó los siguientes tratamientos y títulos:

  • 19 de junio de 1566 – 24 de julio de 1567: duque de Rothesay, duque de Albany y alto senescal de Escocia;
  • 24 de julio de 1567 – 24 de marzo de 1603: Su Gracia Jacobo VI, rey de los escoceses y señor de las Islas;
  • 24 de marzo de 1603 – 27 de marzo de 1625: Su Majestad Jacobo I, rey de Inglaterra e Irlanda.

Tras la unión personal de las tres coronas, Jacobo fue el primero en pretender titularse «rey de Gran Bretaña», pero encontró la oposición de los parlamentos de Inglaterra y Escocia, que consideraban que el título carecía de tradición y base legal.

8. Matrimonio y descendencia[editar]

Entre 1593 y 1595, Jacobo tuvo por amante a Anne Murray, posteriormente lady Glamis, de quien no tuvo descendencia conocida. De su matrimonio con Ana de Dinamarca tuvo 9 hijos, de los cuales solo 3 llegaron a la edad adulta:

[ Desplegar / Plegar ]
  • Enrique Estuardo (1594–1612), duque de Rothesay, príncipe de Gales; murió a los 18 años.
  • Isabel Estuardo (1596–1662), casada con Federico V del Palatinado; reina de Bohemia y abuela del futuro Jorge I de Gran Bretaña.
  • Margarita Estuardo (1598–1600).
  • Carlos Estuardo (1600–1649), sucesor de Jacobo como Carlos I de Inglaterra, Escocia e Irlanda.
  • Roberto Estuardo (1602), duque de Kintyre; murió en la infancia.
  • María Estuardo (1605–1607).
  • Sofía Estuardo (1606), murió poco después de nacer.

9. Legado e historiografía[editar]

Jacobo Estuardo pasó a la historia desdibujado entre las célebres reinas que lo precedieron —Isabel I en Inglaterra y María Estuardo en Escocia— y las desdichas de su hijo Carlos, el primer rey condenado a muerte por un Parlamento. Durante los últimos tres siglos, su reputación sufrió a causa de las descripciones ácidas escritas contra él por cortesanos despechados, en particular Anthony Weldon. La tradición historiográfica iniciada a mediados del siglo XVII lo presentó como un monarca absolutista, financieramente irresponsable y entregado a favoritos impopulares.

Sin embargo, los historiadores contemporáneos tienden a valorar más los éxitos de Jacobo, especialmente en Escocia y en los primeros años de su reinado en Inglaterra. Se destaca su habilidad para mantener la paz con España, su mecenazgo cultural y su contribución a la Biblia del rey Jacobo. La situación política de Inglaterra y Escocia fue relativamente estable durante su vida, y se lo considera un soberano inteligente y reflexivo.

10. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]

La figura de Jacobo I ocupa un lugar secundario en la memoria histórica del mundo hispanohablante, por detrás de su madre María Estuardo, de su predecesora Isabel I y de su hijo Carlos I. Sin embargo, tiene conexiones directas con la historia de España y América:

  • Firmó el Tratado de Londres de 1604, que puso fin a más de dos décadas de guerra entre España e Inglaterra y permitió aliviar la presión sobre los territorios que la Monarquía Hispánica defendía en América.
  • Mantuvo una relación diplomática estrecha con el embajador español Diego Sarmiento de Acuña, conde de Gondomar, figura central de la política hispano-inglesa de la época.
  • El frustrado proyecto de boda entre el príncipe Carlos y la infanta María Ana de España, la «boda española», es uno de los episodios hispánicos más comentados de su reinado.
  • La expresión «versión del rey Jacobo» pertenece al mundo bíblico angloparlante, aunque su equivalente cultural en español es la Biblia Reina-Valera, de larga tradición en las iglesias evangélicas de América Latina.
  • La Guy Fawkes Night del 5 de noviembre, que conmemora el fracaso de la Conspiración de la Pólvora, se ha difundido en la cultura popular hispanoamericana a través del cine y la televisión, en particular por la representación de Guy Fawkes en novelas gráficas y adaptaciones cinematográficas.

En el ámbito académico, Jacobo I suele ser estudiado junto con Isabel I y Carlos I como parte de la transición de la Inglaterra Tudor a la Inglaterra Estuardo, proceso que desembocaría en la Revolución inglesa y en el ascenso del parlamentarismo británico. Las biografías en español del monarca son relativamente escasas, y su figura suele aparecer en obras colectivas sobre la dinastía Estuardo o sobre la historia moderna de Inglaterra.


  1. El nombre inglés James puede traducirse al español como Jacobo, Jaime, Yago o Santiago. En el caso de los reyes de Escocia e Inglaterra que llevaron ese nombre, la tradición hispánica prefiere la forma Jacobo. ↩︎

  2. El nombre doble era aún inusual entre los monarcas británicos; los nombres compuestos se generalizaron en la realeza europea mucho después, a partir de los siglos XVII y XVIII. ↩︎

  3. Los dos principales protagonistas murieron en el incidente, de modo que solo quedó la versión de Jacobo. La historiografía ha llamado al complot de Gowrie «la más oscura de todas las conspiraciones nobiliarias escocesas». ↩︎

  4. Algunos historiadores consideran que Jacobo había caído en una senilidad prematura; otros sostienen que en el verano de 1624, aliviado por el clima, recuperó momentáneamente las riendas del poder y rechazó las políticas más agresivas de Carlos y Buckingham. ↩︎

  5. Un medicamento recomendado por Buckingham solo empeoró al rey. La disparidad entre la política exterior del monarca y la del favorito era tan evidente que circuló el rumor de que este lo había envenenado. ↩︎

  6. El cortesano Anthony Weldon, despedido por Jacobo, escribió duras descripciones del rey en la década de 1650. Se atribuye a este autor la frase «el bobo más sabio de la Cristiandad», que a menudo se cita para resumir las paradójicas cualidades del monarca, aunque también se ha atribuido a Enrique IV de Francia. ↩︎

  7. En su Basilikon Doron, Jacobo citaba la sodomía entre los crímenes «que en conciencia nunca podrán perdonarse». Sin embargo, la correspondencia y los testimonios contemporáneos sobre sus favoritos han llevado a algunos historiadores a considerar que era homosexual o bisexual; otros consideran que la conclusión no es clara. ↩︎