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Jerusalén

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Jerusalén
יְרוּשָׁלַיִם
القـُدْس
PaísIsrael / Palestina
Ciudad en disputa
Distrito / GobernaciónJerusalén / Jerusalén
Gentiliciojerosolimitano, -a; hierosolimitano, -a
Superficie125,2 km²
Altitud754 m s. n. m.
ClimaMediterráneo
Población (2019)936 425 hab.
Población metropolitana1 253 900 hab.
AlcaldeMoshe Lion
Huso horarioEET (UTC+2); verano EEST (UTC+3)
Sitio webjerusalem.muni.il
Patrimonio de la Humanidad1981

1. Resumen[editar]

Jerusalén (en hebreo: יְרוּשָׁלַיִם, Yerushaláyim, «Ciudad de Paz»; en árabe: القـُدْس, Al-Quds, «La Santa») es una ciudad de Oriente Próximo situada en los montes de Judea, entre el mar Mediterráneo y la ribera norte del mar Muerto. Es una de las ciudades más antiguas del mundo: los asentamientos más antiguos documentados en su actual perímetro se remontan al V milenio a. C.[1]

Después de la guerra árabe-israelí de 1948, el sector occidental de la ciudad quedó bajo control del recién proclamado Estado de Israel, mientras que el sector oriental —incluida la Ciudad Vieja— quedó bajo control jordano. En 1967, durante la guerra de los Seis Días, Israel conquistó Jerusalén Este y proclamó la ciudad reunificada como su capital. El Estado de Palestina, por su parte, reivindica Jerusalén Este como capital de un futuro Estado palestino. El estatus de la parte oriental, anexionada formalmente por Israel mediante la Ley de Jerusalén de 1980, permanece en disputa y la comunidad internacional, a través de la resolución 478 del Consejo de Seguridad de la ONU, consideró esa anexión contraria al Derecho Internacional.[2]

La ciudad tiene una importancia religiosa capital para el judaísmo, el cristianismo y el islam. La Ciudad Vieja, con lugares como el Muro de las Lamentaciones, la Cúpula de la Roca, la mezquita de Al-Aqsa y la iglesia del Santo Sepulcro, fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1981.

2. Toponimia[editar]

El origen exacto del nombre hebreo יְרוּשָׁלַיִם (Yerushalayim) es incierto y admite varias interpretaciones académicas. La forma más antigua atestiguada, en escritura cuneiforme, aparece en las Cartas de Amarna como ú-ru-sa-lim y ú-ru-ša₁₀-lim. El elemento URU se lee en acadio yerû, «ciudad», por lo que Uru-salim se ha interpretado como «fundada por Shalim», el dios asociado con el anochecer, la puesta de sol, el descanso y la paz.[3] La etimología hebrea tradicional relaciona yeru («casa») con shalem o shalom («paz»), de modo que Jerusalén significaría literalmente «casa de la paz».[4]

El Talmud y la tradición cristiana identifican Jerusalén con Salem, la ciudad cuyo rey Melquisedec bendijo a Abraham según el capítulo 14 del Génesis. Antes de la conquista davídica, la ciudad era conocida como Jebús. Poéticamente se la ha llamado Sion, por una de sus colinas, o Ariel.

En la Septuaginta, traducción griega del Tanaj, el nombre se transcribió como Ιερουσαλήμ (Yerousalém); en otras fuentes griegas antiguas aparece también la forma Ἱεροσόλυμα (Yerosólyma), ligada a ἱερός, «sagrado». En la Vulgata latina se fijó Hierusalem. Tras la destrucción de la Jerusalén judía, el emperador romano Adriano refundó la ciudad como colonia romana con el nombre latino de Aelia Capitolina.

En árabe, el nombre más común entre los musulmanes es Al-Quds («Lo Sagrado»), a veces Bayt al-Maqdis («Casa de lo Sagrado»), denominación que se estableció en el siglo XII. El Estado de Israel utiliza en árabe la forma coránica arcaica Urshalim o la mixta Urshalim Al-Quds.[5] El gentilicio español recomendado es jerosolimitano o hierosolimitano.[6]

3. Historia[editar]

3.1. Antigüedad[editar]

Las pruebas cerámicas indican la ocupación de Ophel, dentro de la Jerusalén actual, desde la Edad del Cobre, cerca del IV milenio a. C., con un asentamiento permanente ya en los primeros siglos de la Edad del Bronce Temprana (c. 3000-2800 a. C.). Los escritos más tempranos que mencionan la ciudad son los llamados Textos de Execración de Berlín y Bruselas (c. siglo XIX a. C.), que se refieren a una localidad llamada Roshlamem o Rosh-ramen, y las Cartas de Amarna (c. siglo XIV a. C.), que hablan de Urusalem, «ciudad de paz».[7] Algunos arqueólogos, entre ellos Kathleen Kenyon, consideran que Jerusalén fue fundada por un pueblo semítico occidental con asentamientos organizados hacia el siglo XXVI a. C.[8]

Según el relato bíblico, hacia el siglo XI a. C. los jebuseos controlaban la ciudad, llamada Jebús, y fue el rey David quien la conquistó y la convirtió en capital de su reino, renombrándola Ciudad de David. Su hijo Salomón amplió las murallas y construyó el primer Templo de Jerusalén, destinado a albergar el Arca de la Alianza.[9]

La arqueología ofrece una imagen matizada de la Jerusalén del siglo X a. C. El arqueólogo israelí Israel Finkelstein sostiene que la ciudad de ese período era de extensión reducida y que el reino de Judá estaba escasamente poblado, sin una jerarquía clara de aldeas, pueblos y ciudades.[10] En cambio, la ciudad conoció un crecimiento importante en la primera mitad del siglo VIII a. C., cuando pasó de ser un asentamiento pequeño a una ciudad de hasta 0,6 km²; ese auge se atribuye a la llegada de refugiados del norte tras la caída del Reino de Israel en manos del Imperio asirio.[11]

Judá quedó bajo influencia asiria primero y bajo dominio babilonio después. Los babilonios tomaron y arrasaron Jerusalén, depusieron a Sedecías, deportaron a la clase dirigente a Babilonia y destruyeron el Templo en julio del año 587 a. C.[12] En 539 a. C., el rey persa Ciro II el Grande conquistó Babilonia y permitió el regreso de las comunidades judías deportadas; la reconstrucción del Segundo Templo concluyó en el año 516 a. C., durante el reinado de Darío I. Hacia 445 a. C., el emperador aqueménida Artajerjes I autorizó la reconstrucción de la ciudad y sus murallas, y Jerusalén recobró su papel de capital de Judá y centro del culto judío.

En 332 a. C., Alejandro Magno conquistó el Imperio persa sin que la ciudad sufriera destrucciones. A su muerte, Judea y Jerusalén pasaron a la dinastía ptolemaica y, en 198 a. C., al Imperio seléucida. El intento seléucida de helenizar la ciudad terminó con la rebelión de los macabeos; bajo los asmoneos, Jerusalén se convirtió en capital de un reino relativamente independiente. En 63 a. C., las tropas romanas de Pompeyo tomaron la ciudad.[13]

Bajo Herodes I el Grande, cliente de Roma, Jerusalén fue restaurada y embellecida: se construyeron murallas, torres y palacios, y se amplió considerablemente el Templo. De esa ampliación subsiste una parte conocida como el Muro de las Lamentaciones. Poco después de la muerte de Herodes, en el año 6 d. C., Roma asumió el control directo de la provincia de Judea. Hacia el año 33 existía ya una creciente comunidad cristiana en la ciudad, y alrededor del año 49 se celebró allí el llamado Concilio de Jerusalén.

La primera guerra judeo-romana (66-70) terminó con el asedio y la toma de Jerusalén por el general Tito en el año 70, así como con la segunda destrucción del Templo. Flavio Josefo escribió que la ciudad fue arrasada de modo tan metódico que nada quedaba que persuadiera al visitante de que aquel lugar había estado habitado.[14] El proyecto de Adriano de reconstruirla como ciudad romana, Aelia Capitolina, desencadenó la rebelión de Bar Kojba (132-135). Tras sofocarla, se prohibió a los judíos la entrada a la ciudad, con la única excepción de un día al año, el Tisha B'Av. Esas restricciones se relajaron para los cristianos a partir de Constantino I, que ordenó levantar templos cristianos en la ciudad, entre ellos la iglesia del Santo Sepulcro en 326. Durante el período bizantino, los enterramientos hallados en Jerusalén son exclusivamente cristianos, lo que sugiere que la población de la ciudad era cristiana mientras estuvo gobernada desde Constantinopla.[15]

3.2. Edad Media[editar]

Dentro del Imperio bizantino, Jerusalén fue una de las sedes cristianas más relevantes. El Concilio de Calcedonia de 451 elevó a su obispo al rango de patriarca, junto con Roma, Constantinopla, Alejandría y Antioquía. Sin embargo, la política imperial bizantina dejó a Jerusalén bajo la órbita de las autoridades griegas de Constantinopla, mientras Roma nunca aceptó la doctrina de la pentarquía y reclamó la primacía.[16]

En 614, el Imperio sasánida conquistó Jerusalén tras un asedio de 21 días. Las crónicas bizantinas relatan masacres de cristianos, muchas de ellas junto al estanque de Mamilla, y la destrucción de monumentos e iglesias, incluida la del Santo Sepulcro. Los sasánidas conservaron la ciudad hasta 629, cuando las tropas del emperador Heraclio la recuperaron.[17] Este episodio ha generado un amplio debate historiográfico sobre la escala y la autoría de la violencia.[18]

En 638, las fuerzas árabes de Umar ibn al-Jattab conquistaron la Jerusalén bizantina. Umar firmó un pacto con el patriarca cristiano Sofronio por el que se garantizaba la protección de la población y los lugares sagrados cristianos. Según la tradición árabe-cristiana, el califa se negó a orar dentro de la iglesia del Santo Sepulcro para evitar que los musulmanes reclamaran después su conversión en mezquita; rezó fuera, en el lugar donde hoy se alza la mezquita de Omar.[19] En los inicios del dominio islámico, la ciudad fue conocida como Madinat bayt al-Maqdis («Ciudad del Templo»); con el tiempo, el nombre común pasó a ser al-Quds al-Sharif. El cambio de la alquibla de Jerusalén a La Meca se produjo trece años después del inicio de la Hégira.[20]

A finales del siglo VII, el califa omeya Abd al-Malik ordenó la construcción de la Cúpula de la Roca, y en 710 se terminó la mezquita de Al-Aqsa. En el siglo X descollaron en Jerusalén el geógrafo Al-Muqaddasi y el médico Al-Tamimi. Durante los cuatro siglos siguientes, la importancia de la ciudad decayó mientras distintas potencias árabes competían por su control. En 1073 la conquistó el comandante selyúcida Atsız; luego pasó a manos de los hijos de Artuk Bey y, en 1098, fue reconquistada por los fatimíes.[21]

En 1095, el papa Urbano II predicó en el Concilio de Clermont la Primera Cruzada para recuperar Jerusalén. En 1099, el gobernante fatimí expulsó a la población cristiana antes de que el noble francés Godofredo de Bouillón tomara la ciudad, tras lo cual masacró a la mayoría de los habitantes musulmanes y judíos. La población cayó hasta unos 30 000 habitantes.[22] Los cruzados crearon el Reino de Jerusalén, y la ciudad se repobló con griegos, búlgaros, húngaros, georgianos, armenios, sirios, egipcios, nestorianos, maronitas y coptos, entre otros grupos. El barrio nororiental se repobló con cristianos ortodoxos de Transjordania.[23]

En 1187, tras la batalla de los Cuernos de Hattin, el sultán Saladino tomó Jerusalén y permitió a judíos y musulmanes volver a asentarse. Unos 60 000 francos fueron expulsados tras pagar rescate, mientras que a los cristianos ortodoxos se les permitió quedarse. Bajo la dinastía ayubí se invirtió en casas, mercados, baños públicos y hospederías para peregrinos, aunque durante gran parte del siglo XIII la ciudad perdió peso estratégico.[24]

Jerusalén volvió pacíficamente a manos cristianas en 1229, por el tratado entre el emperador Federico II Hohenstaufen y el sultán ayubí de Egipto al-Kamil, que puso fin a la Sexta Cruzada. Los ayubíes conservaron el control de los lugares sagrados musulmanes y, según algunas fuentes árabes, no se autorizó a Federico restaurar las fortificaciones.[25] En 1244, la ciudad fue saqueada por jorezmitas, que diezmaron a la población cristiana y expulsaron a los judíos. Los ayubíes expulsaron a su vez a los jorezmitas en 1247. En 1267, cuando Nahmánides la visitó, solo encontró a dos familias judías entre unos 2000 habitantes, de los cuales 300 eran cristianos y el resto musulmanes.[26] Entre 1260 y 1517, Jerusalén quedó bajo el dominio de los mamelucos, en un período marcado por terremotos y por la peste negra.[27]

3.3. Época otomana[editar]

En 1517, Jerusalén pasó a formar parte del Imperio otomano. Bajo Solimán el Magnífico vivió un período de renovación; en 1538 se construyó la muralla que hoy rodea la Ciudad Vieja, con una extensión aproximada de 4,5 km, una altura variable entre 5 y 15 m y un espesor de hasta 3 m. La muralla tiene 43 torres y once puertas, de las que siete están abiertas y cuatro selladas. Las cuatro puertas principales son la de Jaffa, la de Damasco, la de los Leones y la de Sion, orientadas según los cuatro puntos cardinales. La Puerta Dorada, llamada «Puerta de la Misericordia», es, según la tradición judía, aquella por la que el Mesías entrará en la ciudad.[28]

Durante la mayor parte del dominio otomano, Jerusalén fue un centro provincial con gran importancia religiosa, aunque alejado de la principal ruta comercial entre Damasco y El Cairo. Un libro inglés de 1744 afirmaba que Jerusalén seguía considerándose «la capital de Palestina», pese a su decadencia respecto del esplendor antiguo. A mediados del siglo XIX se construyó la primera carretera pavimentada entre Jaffa y Jerusalén, y el ferrocarril llegó a la ciudad hacia 1892.[29]

El egipcio Mehmet Alí conquistó la ciudad en 1831, y las misiones diplomáticas y consulados empezaron a establecerse en ella. En 1836, Ibrahim Bajá permitió a los judíos restaurar cuatro sinagogas importantes, entre ellas la sinagoga Hurva. Durante la revuelta campesina de Palestina, Qasim al-Ahmad entró en Jerusalén el 31 de mayo de 1834; cristianos y judíos sufrieron ataques, y el ejército egipcio derrotó a sus fuerzas al mes siguiente.[30] Aunque los otomanos restablecieron su control en 1840, muchos musulmanes egipcios permanecieron en la ciudad y comenzaron a llegar judíos de Argel y de otras partes del norte de África.

Según el cónsul prusiano, la población en 1845 era de 16 410 habitantes: 7 120 judíos, 5 000 musulmanes, 3 390 cristianos, 800 soldados turcos y 100 europeos. En las décadas de 1840 y 1850, las potencias europeas compitieron por ampliar la protección de las minorías religiosas en Palestina, sobre todo a través de sus cónsules en Jerusalén.[31]

Desde la década de 1860 se desarrollaron nuevos barrios fuera de las murallas para aliviar la superpoblación y las malas condiciones sanitarias del interior. El Complejo Ruso y Mishkenot Sha'ananim se fundaron en 1860; este último se levantó gracias a la donación del filántropo Moisés Montefiori, quien también financió molinos de viento para animar a la población a salir de las murallas. Les siguieron Mahane Israel (1868), Nahalat Shiv'a (1869), la Colonia Alemana (1872), Beit David (1873), Mea Shearim (1874), Shimon HaZadiq (1876), Beit Ya'aqov (1877), Abu Tor (década de 1880), la Colonia sueco-estadounidense (1882), Yemin Moshe (1891) y, hacia finales de siglo, Mamilla y Wadi al-Joz.[32] En 1867, un misionero estadounidense estimó que la ciudad superaba los 15 000 habitantes, de ellos entre 4 000 y 5 000 judíos y 6 000 musulmanes, y que cada año llegaban de 5 000 a 6 000 peregrinos cristianos rusos.[33]

En 1874, Jerusalén se convirtió en centro del Mutasarrifato de Jerusalén, un distrito administrativo especial independiente del Valiato de Siria y bajo autoridad directa de Estambul.[34]

3.4. Mandato británico de Palestina[editar]

En 1917, durante la Primera Guerra Mundial, los ejércitos británicos desplegados en Egipto, dirigidos por el general Edmund Allenby, avanzaron por la costa oriental del Mediterráneo y capturaron Jerusalén tras vencer la resistencia otomana en la campaña del Sinaí y Palestina. Finalizada la guerra, la Sociedad de Naciones otorgó al Reino Unido un mandato sobre Palestina.[35]

El 27 de enero de 1914, antes de la llegada británica, el Ayuntamiento de Jerusalén y el empresario griego Eurípides Mavromatis firmaron una serie de acuerdos para el suministro de agua y electricidad y la construcción de una red de tranvías, mediante concesiones otomana. Cuando los británicos asumieron el control, las obras no habían comenzado y las nuevas autoridades se negaron a reconocer el acuerdo. Mavromatis sostuvo que la concesión de Auja, firmada en 1921 con Rutenberg, coincidía con la suya, y reclamó sus derechos. La concesión de Mavromatis siguió adelante y cubrió Jerusalén y localidades cercanas, como Belén, en un radio de 20 km alrededor de la iglesia del Santo Sepulcro.[36]

Los británicos no lograron frenar las hostilidades entre las comunidades judía y árabe. Los grupos paramilitares judíos se oponían al régimen británico y reclamaban un Estado judío y la libre entrada de refugiados judíos de Europa. La población árabe protestaba contra la presencia británica y contra la creciente inmigración judía. Esas tensiones derivaron en episodios como el pogromo de Jerusalén de 1920 y en la revuelta árabe de Palestina de 1936-1939.

La población de Jerusalén creció de manera notable entre 1922 y 1948, al pasar de unos 52 000 a unos 165 000 habitantes, de los que aproximadamente dos tercios eran judíos y un tercio árabes, musulmanes y cristianos. Bajo el Mandato se construyeron nuevos barrios verdes al norte y al oeste, y en 1925 se fundó la Universidad Hebrea de Jerusalén en el Monte Scopus.[37] La clase inaugural fue dictada en alemán por Albert Einstein.[38]

El 22 de julio de 1946, el Irgún, dirigido por Menájem Beguín, atentó contra el ala sur del Hotel Rey David, sede del secretariado británico, del mando militar y de la División de Investigación Criminal. El atentado dejó 91 muertos, 17 de ellos judíos, y fue uno de los mayores durante el Mandato británico.[39]

3.5. División y reunificación[editar]

El 29 de noviembre de 1947, la Asamblea General de la ONU aprobó el plan de partición de Palestina. La resolución 181 (II) establecía la creación de un Estado judío y otro árabe, mientras que la ciudad de Jerusalén quedaría internacionalizada como corpus separatum bajo un régimen especial administrado por las Naciones Unidas. El área incluía la municipalidad de Jerusalén y las localidades periféricas: el punto más oriental era Abu Dis, el más meridional Belén, el más occidental Ein Karim —con el área urbanizada de Motsa— y el más septentrional Shuafat. El régimen internacional duraría diez años, tras los cuales un referéndum entre sus habitantes decidiría su estatus futuro.[40] Las autoridades judías aceptaron la propuesta, pero la población árabe de Palestina y los líderes de los países árabes vecinos la rechazaron, y al día siguiente estalló la guerra civil.

Desde mediados de enero de 1948, los cerca de 100 000 judíos de Jerusalén quedaron sometidos a un intenso asedio por parte de las fuerzas árabes. El 15 de mayo de 1948, un día después de que David Ben Gurión leyera la declaración de independencia de Israel en Tel Aviv, expiró el mandato británico y los ejércitos árabes vecinos invadieron el país, dando inicio a la guerra de Independencia de Israel.[41]

En contravención de la resolución de la ONU, Israel tomó el control de la parte de la ciudad que pasaría a conocerse como Jerusalén Oeste, así como de territorios asignados al Estado árabe. Por su parte, Jordania tomó el control de Jerusalén Oriental y de Cisjordania. La guerra provocó el desplazamiento de árabes y judíos. Los 2 000 habitantes del Barrio Judío de la Ciudad Vieja fueron expulsados en masa cuando la Legión Árabe ocupó la zona el 28 de mayo de 1948. El comandante jordano de la operación informó: «Por primera vez en 1 000 años no queda un solo judío en el barrio judío. Ni un solo edificio se mantiene intacto. Esto hace que el retorno de los judíos aquí sea imposible».[42] Dos días después, la sinagoga Hurva, construida originalmente en 1701, fue volada por la Legión Árabe. A su vez, los habitantes árabes de Katamon, Talbiya y la Colonia Alemana fueron expulsados de sus hogares. Al terminar la contienda, Israel controlaba 12 de los 15 barrios residenciales árabes de Jerusalén. Al menos 30 000 jerosolimitanos se convirtieron en refugiados.[43]

En 1967, durante la guerra de los Seis Días, Israel conquistó la zona oriental de la ciudad y proclamó la ciudad reunificada como su capital, un movimiento que no ha recibido reconocimiento internacional general. En 1980, la Ley de Jerusalén declaró a la ciudad capital «eterna e indivisible» de Israel. El Consejo de Seguridad de la ONU, mediante la resolución 478, consideró la anexión contraria al Derecho Internacional y pidió a los Estados miembros que retiraran sus embajadas de la ciudad. En consecuencia, la mayoría de las embajadas extranjeras ante Israel se trasladaron a Tel Aviv.[44]

4. Geografía y clima[editar]

Jerusalén se asienta en los montes de Judea, entre la costa mediterránea y la ribera norte del mar Muerto. Su altitud oficial es de 754 metros sobre el nivel del mar, y su término municipal abarca 125,2 km². El clima es de tipo mediterráneo, con veranos secos y cálidos e inviernos húmedos y frescos.[45]

La combinación de altitud y proximidad al desierto de Judea produce marcados contrastes entre los barrios más altos y el valle del mar Muerto, situado más abajo hacia el este.

5. Demografía[editar]

Según las cifras disponibles para 2019, la población municipal de Jerusalén era de 936 425 habitantes, la mayor de Israel, y su área metropolitana alcanzaba 1 253 900 habitantes.[46]

Históricamente, la población pasó de unos 16 410 habitantes en 1845 a más de 15 000 en 1867, según estimaciones consulares y de viajeros. Bajo el Mandato británico creció de unos 52 000 habitantes en 1922 a unos 165 000 en 1948, con una mayoría judía de aproximadamente dos tercios. El descenso y el reasentamiento se produjeron en el contexto de la guerra de 1948 y la posterior unificación de la ciudad bajo control israelí.

6. Religión y lugares sagrados[editar]

Jerusalén es sagrada para las tres grandes religiones monoteístas abrahámicas.

Para el judaísmo, la ciudad alberga el Monte del Templo o Explanada de las Mezquitas, lugar del primer y del segundo Templo, y el Muro de las Lamentaciones, resto del muro de contención construido durante la ampliación herodiana del Templo. La sinagoga Hurva, destruida en 1948 y reconstruida después, es otro de los hitos judíos de la Ciudad Vieja.[47]

Para el cristianismo, Jerusalén es el escenario central de la pasión, muerte y resurrección de Jesús. La iglesia del Santo Sepulcro, levantada a partir de la orden de Constantino I en 326, se levanta sobre el lugar tradicional del Gólgota y del sepulcro. Desde 451, la ciudad es sede de un patriarcado cristiano.

Para el islam, la explanada que los musulmanes llaman Haram al-Sharif alberga la Cúpula de la Roca y la mezquita de Al-Aqsa. La tradición musulmana vincula el lugar con el viaje nocturno del profeta Mahoma y su ascensión a los cielos. Jerusalén fue la primera alquibla del islam, antes del cambio de dirección de la oración hacia La Meca.[48]

7. Estatus político y reconocimiento internacional[editar]

El estatus de Jerusalén es uno de los ejes del conflicto israelí-palestino. Israel considera la ciudad, este y oeste, como su capital única e indivisible, posición formalizada en la Ley de Jerusalén de 1980. El Estado de Palestina reivindica Jerusalén Este como su capital. La ONU, en la resolución 181 (II) de 1947, había previsto un régimen internacional para la ciudad, plan que nunca se aplicó. Tras la guerra de 1948, la ciudad quedó dividida entre Israel y Jordania, y tras 1967 quedó unificada de facto bajo administración israelí, con una anexión formal no reconocida por la comunidad internacional.

En la práctica, la mayoría de los Estados mantuvieron sus embajadas en Tel Aviv y no reconocieron la anexión de la parte oriental. Durante décadas, la comunidad internacional ha evitado fijar en Jerusalén sus legaciones ante Israel, en línea con la resolución 478 del Consejo de Seguridad. La situación diplomática se mantiene variada según el país.[sin verificar]

8. Educación y cultura[editar]

Jerusalén es sede de instituciones académicas y culturales importantes. La Universidad Hebrea de Jerusalén fue fundada en 1925 en el Monte Scopus, y su clase inaugural contó con Albert Einstein. La ciudad alberga igualmente organismos científicos y centros de estudio vinculados a las tradiciones judía, cristiana e islámica.

El sistema educativo de la ciudad, como el de la región, refleja la convivencia, no exenta de tensiones, entre los distintos sectores sociales y religiosos.

9. Transporte[editar]

El ferrocarril llegó a Jerusalén hacia 1892, durante el período otomano, mediante la línea que la conectaba con Jaffa. En la actualidad la ciudad cuenta con estaciones de ferrocarril y conexiones por carretera con Tel Aviv y otras ciudades de la región. El transporte urbano incluye autobuses y un tranvía ligero; la primera línea fue objeto de concesiones ya en tiempos otomanos.[49]

10. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]

Jerusalén tiene una presencia histórica constante en el mundo hispanohablante, sobre todo a través de la tradición católica. Los peregrinos de España y América Latina han visitado sus lugares santos durante siglos, y el nombre español de la ciudad quedó fijado como Jerusalén. La custodia franciscana de Tierra Santa, con fuerte presencia de religiosos de lengua española, administra parte de los santuarios cristianos.

En el plano diplomático, España y la mayoría de los países latinoamericanos mantienen sus embajadas ante Israel en Tel Aviv, de acuerdo con la posición predominante en la comunidad internacional, y sus sedes consulares no alteran el estatuto disputado de la ciudad.


  1. National Geographic España, «Hallan un asentamiento de 7.000 años de antigüedad en Jerusalén», 17 de febrero de 2016. ↩︎

  2. Resolución 478 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, 1980. ↩︎

  3. Victor P. Hamilton, The Book of Genesis 1-17, 1990, p. 409-410; Stephen J. Binz, Jerusalem, the Holy City, 2005, p. 2. ↩︎

  4. Ringgren y Fabry, Theological Dictionary of the Old Testament, 2006, p. 24-25. La interpretación popular «casa de la paz» se apoya en una etimología popular de los elementos yeru y shalom. ↩︎

  5. Nir Hasson, «The Jerusalem Anomaly», Palestine-Israel Journal. ↩︎

  6. Real Academia Española, Diccionario panhispánico de dudas, 2005; Fundéu, «Jerosolimitano». ↩︎

  7. Vaughn y Killebrew, Jerusalem in Bible and Archaeology: the First Temple Period, 2003, p. 32-33; Yisrael Shalem, «History of Jerusalem from Its Beginning to David», Bar-Ilan University. ↩︎

  8. Kathleen Kenyon, Jerusalem: excavating 3000 years of history, 1967. ↩︎

  9. Relato bíblico en 2 Samuel 5:6-10 y Génesis 14:18-20; la datación tradicional se sitúa en torno al año 1004 a. C. ↩︎

  10. Israel Finkelstein y Neil A. Silberman, La Biblia desenterrada, Madrid: Siglo XXI, 2003, p. 134-135. ↩︎

  11. Israel Finkelstein, The forgotten kingdom, 2013, p. 154-155. ↩︎

  12. La fecha de la destrucción del Templo se data en julio de 587 a. C. según la cronología común; algunas fuentes prefieren 586 a. C. ↩︎

  13. La caída de Jerusalén en manos de Pompeyo suele fecharse en 63 a. C.; el texto de referencia escribe 60 a. C. en uno de sus pasajes. Conviene verificar la concordancia. ↩︎

  14. Flavio Josefo citado por la historiografía de la primera guerra judeo-romana. ↩︎

  15. Constantino I ordenó la construcción de la iglesia del Santo Sepulcro en 326; los enterramientos bizantinos urbanos son cristianos. ↩︎

  16. El Concilio de Calcedonia de 451 reconoció al obispo de Jerusalén como patriarca. ↩︎

  17. Rodney Aist, The Christian Topography of Early Islamic Jerusalem, 2009, p. 56: el control persa duró de 614 a 629. ↩︎

  18. Elliott Horowitz, «The Vengeance of the Jews Was Stronger Than Their Avarice», 1998. ↩︎

  19. Steven Runciman, A History of the Crusades, vol. 1, 1951, p. 3-4. ↩︎

  20. William Montgomery Watt, Muhammad: prophet and statesman, 1974, p. 112-113. ↩︎

  21. Dan Bahat, The Illustrated Atlas of Jerusalem, 1996, p. 71; Yücel y Sevim, Türkiye Tarihi Cilt I, 1990. ↩︎

  22. Michael D. Hull, «First Crusade: Siege of Jerusalem», Military History, 1999. ↩︎

  23. Adrian J. Boas, Jerusalem in the Time of the Crusades, Routledge, 2001, p. 14 y 35. ↩︎

  24. Adrian J. Boas, Jerusalem in the Time of the Crusades, p. 16 y 19; Abu-Lughod y Dumper, Cities of the Middle East and North Africa, 2007, p. 209. ↩︎

  25. Larry H. Addington, The Patterns of War Through the Eighteenth Century, 1990, p. 59; Denys Pringle, The Churches of the Crusader Kingdom of Jerusalem, 2007, p. 5. ↩︎

  26. Hunt Janin, Four Paths to Jerusalem, 2002, p. 120. ↩︎

  27. Michael Avi-Yonah, A History of Israel and the Holy Land, 2003, p. 279. ↩︎

  28. Descripción de la muralla otomana construida en 1538: 4,5 km de longitud, entre 5 y 15 m de altura, 3 m de espesor, 43 torres y once puertas. ↩︎

  29. The Jerusalem Mosaic, Universidad Hebrea de Jerusalén, 2002. ↩︎

  30. Joel Beinin, Workers and peasants in the modern Middle East, 2001, p. 33. ↩︎

  31. Jerusalem: Illustrated History Atlas, Martin Gilbert, 1978, p. 37; Encyclopaedia Judaica, vol. 9, p. 304-306. ↩︎

  32. Lili Eylon, «Jerusalem: Architecture in the Late Ottoman Period», Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel, 1999. ↩︎

  33. Ellen Clare Miller, Eastern Sketches, 1871, p. 126. ↩︎

  34. James P. Jankowski, Rethinking Nationalism in the Arab Middle East, 1997, p. 174. ↩︎

  35. David Fromkin, A Peace to End All Peace, 2001, p. 312-313. ↩︎

  36. Ronen Shamir, Current Flow: The Electrification of Palestine, 2013. ↩︎

  37. «Historia», Universidad Hebrea de Jerusalén; tabla de población en focusonjerusalem.com. ↩︎

  38. La participación de Albert Einstein en la clase inaugural de la Universidad Hebrea se menciona con cautela en la fuente; conviene confirmar el dato. ↩︎

  39. Cifras del atentado al Hotel Rey David según la historiografía del Mandato británico. ↩︎

  40. Resolución 181 (II) de la Asamblea General de la ONU, 29 de noviembre de 1947. ↩︎

  41. Michael B. Oren, La Guerra de los Seis Días, 2005, p. 31; Joan B. Culla, La tierra más disputada, 2005, p. 166. ↩︎

  42. Nadav Shragai, «Byzantine arch found at site of renovated Jerusalem synagogue», Ha'aretz, 28 de noviembre de 2006. ↩︎

  43. Henry Cattan, Jerusalem, 1981, p. 51; K. J. Asali, Jerusalem in History, 1989, p. 259. ↩︎

  44. Resolución 478 del Consejo de Seguridad de la ONU; los Estados miembros trasladaron sus embajadas a Tel Aviv. ↩︎

  45. Clima mediterráneo según la fuente consultada; altitud y superficie municipales en la ficha de la entidad. ↩︎

  46. Datos de población de 2019, según el Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel y el aniversario de la reunificación. ↩︎

  47. Sobre la sinagoga Hurva, volada por la Legión Árabe en 1948 y reconstruida con posterioridad. ↩︎

  48. La tradición islámica sitúa en Jerusalén el viaje nocturno de Mahoma; el cambio de alquibla se produjo trece años después de la Hégira. ↩︎

  49. La concesión de 1914 a Mavromatis contemplaba el suministro de agua y electricidad y una red de tranvías; el ferrocarril llegó hacia 1892. ↩︎