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Jezabel

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Jezabel
OrigenFenicia
GéneroFemenino
ZonaReino de Israel
Fallecimiento842 a. C. (aprox.)[sin verificar]
Causa de muerteDefenestración
NacionalidadSidón
OcupaciónReina consorte de Israel
ReligiónPoliteísmo semítico
PadresItobaal I
CónyugeAjab

Jezabel (en hebreo: אִיזֶבֶל, transcrito Izevel; en griego antiguo: Ιεζάβελ, transcrito Iezábel; en latín: Jezabel) fue, según el Tanaj y el Antiguo Testamento cristiano, la reina consorte del rey Ajab, séptimo monarca del Reino de Israel. Hija del rey Itobaal I de Sidón, Jezabel introdujo en Israel el culto a las divinidades fenicias Baal y Astarté, lo que provocó un conflicto con los profetas del Dios de Israel, Yahvé. En los relatos bíblicos es presentada como símbolo de idolatría y corrupción moral.

1. Resumen[editar]

Jezabel ocupa un lugar singular en la narrativa bíblica: no es una profetisa ni una dirigente militar, sino una reina extranjera cuya influencia política y religiosa desafió el culto exclusivo a Yahvé en el Reino del Norte. Su nombre quedó asociado en la tradición judeocristiana con la idolatría, la manipulación del poder real y la persecución de los profetas.

El relato principal se encuentra en los Libros de los Reyes: el primer libro narra su actividad durante el reinado de Ajab y el enfrentamiento con el profeta Elías; el segundo libro describe su muerte violenta por orden de Jehú y el cumplimiento de una profecía atribuida a Elías. Además, el libro del Apocalipsis cristiano utiliza su nombre para aludir a una falsa profetisa, lo que amplió su significado simbólico más allá del Antiguo Testamento.

La historicidad de Jezabel está sujeta a debate entre los estudiosos. La arqueología no ha confirmado de manera inequívoca su existencia, aunque se ha discutido un sello del siglo IX a. C. que podría llevar su nombre. Los investigadores que siguen las tesis de la escuela de Israel Finkelstein consideran que los relatos sobre Jezabel contienen una fuerte carga teológica y literaria, más cercana a una «novela religiosa» que a una crónica histórica.

2. Nombre y etimología[editar]

Jezabel es la forma latina del nombre griego Ιεζάβελ (Iezábel), a su vez adaptación del hebreo אִיזֶבֶל (Izevel o Yezebel). El origen exacto del nombre es incierto, pero se han propuesto varias interpretaciones.[1]

La Guía de Oxford sobre personas y lugares de la Biblia sugiere que el nombre podría entenderse como Yēze-baʿal («¿Dónde está Baal?»), un posible grito ritual en ceremonias de adoración al dios Baal durante los períodos en que se creía que el dios habitaba el inframundo.[2]

Otra hipótesis sostiene que la vocalización masorética fue distorsionada deliberadamente por los redactores israelitas para asociar el nombre con conceptos de impureza o desecho. Estos redactores solían alterar los nombres que contenían referencias a divinidades extranjeras, como en el caso de Belcebú. Según esta línea interpretativa, el sentido original del nombre pudo estar relacionado con «elevada» o «altísima».[3]

3. Relato bíblico[editar]

3.1 Matrimonio y alianza con Fenicia[editar]

Jezabel era una princesa fenicia, hija de Itobaal I, rey de Sidón. Su matrimonio con Ajab, rey de Israel, selló una alianza política entre el Reino del Norte y la ciudad-Estado fenicia de Sidón. Este tipo de uniones dinásticas era común en el antiguo Cercano Oriente y reforzaba las relaciones comerciales y militares entre reinos.[4]

Según el relato bíblico, Jezabel alejó a Ajab del culto monoteísta o monolátrico a Yahvé y favoreció la restauración del politeísmo semítico, promoviendo el culto a divinidades como El, Baal y Astarté, propias de las religiones fenicias y cananeas. El primer libro de los Reyes atribuye a la influencia de Jezabel la construcción de templos dedicados a los baales en Samaria, la capital del Reino de Israel.[5]

3.2 Enfrentamiento con Elías[editar]

El conflicto central de la primera parte del relato es religioso. Jezabel intentó suprimir el culto a Yahvé y promover las costumbres religiosas fenicias. En respuesta, Yahvé envió al profeta Elías para desafiar a los sacerdotes de Baal en el monte Carmelo. Según el primer libro de los Reyes (18:20-40), Elías propuso un enfrentamiento público para demostrar cuál de los dioses era verdadero: los profetas de Baal invocarían a su dios y Elías invocaría a Yahvé; el que respondiera con fuego demostraría ser el Dios verdadero. El relato concluye con la victoria de Elías y la matanza de los profetas de Baal.[6]

Tras este episodio, Jezabel ordenó la persecución de los profetas de Yahvé y, según el relato, amenazó de muerte al propio Elías, quien huyó al desierto. Este ciclo narrativo consolida la imagen de Jezabel como antagonista de la fe en Yahvé y protectora del culto a Baal.[7]

3.3 Muerte de Jezabel[editar]

Tras la muerte de Ajab, Jezabel continuó ejerciendo influencia política durante los reinados de sus hijos Ocozías y Joram. El segundo libro de los Reyes narra que el profeta Eliseo designó a Jehú como nuevo rey de Israel, ordenándole acabar con la Casa de Omri. Jehú asesinó a Joram y marchó a Jezreel, donde confrontó a Jezabel.

Según el relato (2 Reyes 9:30-37), Jezabel se arregló y se asomó a una ventana para recibir a Jehú, quien ordenó a los eunucos de la reina que la arrojaran abajo. Su cuerpo quedó en la calle y fue devorado por perros, dejando apenas restos que cumplieron la profecía atribuida a Elías: «Los perros comerán a Jezabel en el campo de Jezreel».[8]

El episodio convierte a Jezabel en una figura trágica pero también en el símbolo de la caída de la dinastía de Omri, que había gobernado Israel durante varias décadas. Su muerte por defenestración, un método de ejecución con connotaciones de destitución violenta, ha quedado como una de las imágenes más potentes del Tanaj.[9]

4. Jezabel en el Nuevo Testamento[editar]

El libro del Apocalipsis (2:20-22) menciona a una «falsa profetisa» llamada Jezabel, que induce a la idolatría y a la inmoralidad en la iglesia de Tiatira. En este contexto, el nombre funciona como un apelativo simbólico, no como una referencia histórica directa a la reina del Tanaj.[10]

La distinción es relevante: mientras que la Jezabel del Antiguo Testamento es una reina extranjera que promueve cultos fenicios, la Jezabel del Apocalipsis es una figura cristiana o pseudo-cristiana que desvía a la comunidad de su fe. El uso del nombre en el Nuevo Testamento consolidó su asociación con la seducción espiritual y la corrupción doctrinal, de modo que la tradición posterior la convirtió en arquetipo de la mujer que pervierte la verdadera religión.[11]

5. Perspectiva histórica y arqueológica[editar]

5.1 Historicidad y relato teológico[editar]

La historicidad de Jezabel y la exactitud de los relatos de los Reyes son objeto de debate. El arqueólogo Israel Finkelstein y el historiador Neil Asher Silberman sostienen que el matrimonio entre Ajab y la hija del rey fenicio fue un reflejo del poder y prestigio del Reino del Norte en el siglo IX a. C. Sin embargo, consideran que las historias bíblicas sobre Jezabel contienen elementos teológicos y literarios, más cercanos a una «novela religiosa» que a una crónica histórica.[12]

Según esta corriente, los redactores de los Libros de los Reyes habrían escrito desde el Reino de Judá, siglos después de los hechos, reflejando su perspectiva monolátrica y su hostilidad hacia el Reino del Norte y su dinastía, la Casa de Omri. En este marco, Jezabel funciona como una figura construida para explicar el fracaso del Reino del Norte y justificar su caída ante Asiria.[13]

5.2 El sello de Jezabel[editar]

En 1964 se halló un sello del siglo IX a. C. que contiene una inscripción parcialmente dañada con las letras י ז ב ל (Y, Z, B, L), interpretadas por algunos estudiosos como «perteneciente a Jezabel». La lectura, sin embargo, es controvertida: la primera letra no coincide con la forma hebrea del nombre, que comienza con aleph, y falta el marcador posesivo lamed que indicaría pertenencia.[14]

A pesar de la ambigüedad epigráfica, el estilo y la calidad del sello sugieren que pudo haber pertenecido a una persona de alta posición, posiblemente de la realeza. La arqueóloga Marjo C. A. Korpel defendió que el sello podría ser un objeto personal de la reina fenicia, aunque esta identificación no ha sido aceptada de forma unánime.[15]

5.3 Ausencia de evidencia directa[editar]

Fuera del sello discutido, no se dispone de inscripciones ni monumentos que mencionen a Jezabel por su nombre. La evidencia epigráfica del Reino del Norte en el siglo IX a. C. es limitada y se concentra en registros asirios y en menciones de la Casa de Omri, como la inscripción del monolito de Kurkh y la estela de Mesha.[16]

La ausencia de fuentes contemporáneas no implica que Jezabel no haya existido, pero sí advierte que toda reconstrucción de su vida depende del relato bíblico, escrito con intenciones teológicas. La figura histórica de Jezabel podría haber sido una reina fenicia real cuya influencia religiosa fue exagerada por los redactores yahvistas.[17]

[ Desplegar / Plegar: pasajes bíblicos clave ]
  • 1 Reyes 16:31 — Matrimonio de Ajab con Jezabel, hija de Itobaal, rey de Sidón.
  • 1 Reyes 18:20-40 — Desafío de Elías en el monte Carmelo.
  • 1 Reyes 19:1-2 — Amenaza de Jezabel contra Elías.
  • 1 Reyes 21 — Episodio de la viña de Nabot, donde Jezabel induce a falsear testimonios contra Nabot.
  • 2 Reyes 9:30-37 — Muerte de Jezabel por defenestración y profecía cumplida.
  • Apocalipsis 2:20-22 — Mención de la «falsa profetisa» llamada Jezabel.

6. Interpretación y legado[editar]

6.1 En la tradición judía[editar]

En la tradición rabínica, Jezabel es considerada una de las figuras más negativas de la historia de Israel. Los midrashim la describen como una reina seductora y manipuladora, responsable de la expansión del culto a Baal y de la persecución de los profetas. Su muerte violenta es leída como un acto de justicia divina contra la idolatría.[18]

El Talmud y la literatura midrásica no ofrecen una biografía independiente, sino interpretaciones del relato de los Reyes que acentúan su carácter destructivo. Esta recepción influyó en la imagen cristiana posterior.[19]

6.2 En la tradición cristiana[editar]

En el cristianismo patrístico y medieval, Jezabel se convirtió en un arquetipo de la herejía y de la corrupción doctrinal. Los autores eclesiásticos la citaron para advertir contra la influencia de mujeres poderosas que promovían cultos no cristianos, aunque esta aplicación varió según la época y el autor.[20]

La reforma protestante y la literatura posterior reutilizaron el nombre de Jezabel en debates teológicos y sociales, a menudo con una carga misógina. En el uso moderno del español, el término «jezabel» se emplea en algunos contextos para referirse a una mujer desvergonzada o seductora, derivado de esta tradición hermenéutica.[21]

La muerte de Jezabel y el episodio de la viña de Nabot han inspirado representaciones pictóricas, literarias y musicales en la tradición occidental. Pintores como Gustave Doré dedicaron grabados al momento de su defenestración, dentro de las ediciones ilustradas de la Biblia del siglo XIX.[22]

En la literatura moderna, el nombre de Jezabel ha sido utilizado como título o tema de novelas, películas y piezas musicales, generalmente con connotaciones de mujer fatal o de poder destructivo. Esta presencia cultural depende en gran medida de la imagen bíblica y no de datos históricos adicionales.[23]

6.4 Perspectivas feministas y revisionistas[editar]

En el estudio contemporáneo, algunos autores han revisado la figura de Jezabel desde una perspectiva de género, señalando que el relato bíblico refleja los temores de la sociedad israelita hacia el poder femenino extranjero. Según esta lectura, la caracterización de Jezabel como idólatra y manipuladora forma parte de una retórica que deslegitima a las mujeres influyentes en la esfera religiosa y política.[24]

Otras lecturas revisionistas, basadas en la crítica histórica, sugieren que Jezabel pudo haber actuado como una reina consorte leal a sus tradiciones religiosas, y que el conflicto con Elías expresa una lucha entre el culto oficial de Samaria y el movimiento yahvista emergente.[25]

7. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]

En el ámbito hispanohablante, Jezabel ha sido objeto de interés principalmente en círculos religiosos, académicos y artísticos. La traducción de las Biblias españolas desde la Vulgata y las revisiones modernas como la Reina-Valera difundieron el nombre en la forma «Jezabel», que es la empleada en las ediciones más extendidas de América Latina y España.[26]

En la literatura hispanoamericana del siglo XX, el nombre aparece ocasionalmente como referencia culta al arquetipo de la mujer perversa o idólatra, aunque no existe una obra canónica que la convierta en protagonista. En el cine y el teatro hispánicos su figura ha sido tratada de manera tangencial, generalmente dentro de adaptaciones de episodios bíblicos.[27]

No se registran festividades, devociones ni lugares de culto dedicados a Jezabel en el mundo hispanohablante. La figura permanece ligada a la lectura bíblica y al estudio académico, sin que se haya desarrollado un culto popular paralelo.[28]

8. Notas finales[editar]

Jezabel es una figura bíblica de gran densidad simbólica: reina extranjera, defensora de los cultos fenicios y antagonista de Elías, su historia se lee como una advertencia religiosa, pero también como documento de los conflictos políticos y culturales del Reino de Israel en el siglo IX a. C. La arqueología no ha resuelto las dudas sobre su existencia histórica, y el sello que a veces se le atribuye continúa siendo objeto de debate.

La distinción entre la Jezabel histórica y la Jezabel literaria es esencial para comprender el alcance de su figura. Lo que la tradición ha transmitido es, ante todo, una construcción teológica que sirvió a los intereses de los redactores yahvistas de los Libros de los Reyes. En esa construcción, Jezabel encarna todo aquello contra lo cual se definió el monoteísmo israelita: el poder extranjero, el politeísmo cananeo y la persecución de los profetas.

Para el lector hispanohablante actual, Jezabel sigue siendo una referencia recurrente en la exégesis bíblica, la historia de las religiones y los estudios culturales. Su nombre, decantado por siglos de interpretación, conserva la ambivalencia entre la condena moral y la fascinación por una de las figuras femeninas más poderosas del Tanaj.


  1. La interpretación del nombre aparece también en la ficha de autoridad de la Wikipedia en español, que lo describe como «nombre de origen babilonio o fenicio de interpretación incierta». ↩︎

  2. La etimología ritual «¿Dónde está Baal?» es una hipótesis erudita, no una lectura comprobada del hebreo masorético. ↩︎

  3. La distorsión de nombres que contienen elementos divinos paganos es un fenómeno estudiado en la crítica textual del Tanaj; no hay consenso sobre si el caso de Jezabel responde exactamente a este patrón. ↩︎

  4. La alianza matrimonial entre la dinastía de Omri y Sidón está atestiguada indirectamente por fuentes asirias contemporáneas que mencionan a la Casa de Omri; el rey Ajab participó en la batalla de Qarqar contra Asiria en 853 a. C., según la inscripción del monolito de Kurkh. ↩︎

  5. La expresión «templos dedicados a los baales» refleja la pluralidad de deidades locales entendidas como manifestaciones del dios cananeo Baal. ↩︎

  6. El episodio del monte Carmelo es uno de los relatos más estudiados del ciclo de Elías; la crítica literaria lo identifica como una construcción teológica posterior que dramatiza el conflicto entre el yahvismo exclusivo y los cultos cananeos. ↩︎

  7. La persecución de los profetas de Yahvé se menciona en 1 Reyes 18:4 y 19:1-2; el texto no ofrece cifras exactas de víctimas. ↩︎

  8. La profecía de Elías sobre Jezabel aparece en 1 Reyes 21:23 y 2 Reyes 9:10. El cumplimiento se narra en 2 Reyes 9:33-37; el texto indica que al buscar el cuerpo solo se encontraron el cráneo, los pies y las palmas de las manos. ↩︎

  9. La palabra «defenestración» se usa en la tradición exegética para describir la muerte de Jezabel; el texto hebreo no usa un término técnico para «ventana» ni para «arrojar», sino que describe la acción con verbos comunes. ↩︎

  10. Apocalipsis 2:20-22 es el único pasaje del Nuevo Testamento que menciona el nombre. Algunos comentaristas lo interpretan como una referencia a una líder real de la comunidad de Tiatira; otros lo leen como una tipificación del peligro de la sincretismo. ↩︎

  11. La transformación de Jezabel en arquetipo moral se desarrolló especialmente en la patrística y en la literatura cristiana medieval, donde su nombre se empleó para denunciar herejías y desviaciones doctrinales. ↩︎

  12. Finkelstein y Silberman, The Bible Unearthed, 2001, pp. 169-195. Los autores comparan el relato de Jezabel con otros pasajes de los Reyes que presentan tintes novelísticos y propaganda dinástica. ↩︎

  13. La perspectiva monolátrica de los redactores de los Reyes es ampliamente aceptada en la crítica histórica; la hostilidad hacia la Casa de Omri se manifiesta también en los oráculos de los profetas Elías y Eliseo. ↩︎

  14. La lectura del sello como «de Jezabel» enfrenta problemas paleográficos: el signo inicial parece más bien una yod que una aleph, y la ausencia de la preposición lamed deja abierta la posibilidad de que sea un nombre distinto. ↩︎

  15. Korpel, «Fit for a Queen: Jezebel's Royal Seal», Biblical Archaeology Society. La autora argumenta a favor de la identificación real, pero reconoce que la interpretación no es concluyente. ↩︎

  16. La estela de Mesha, rey de Moab, menciona a Omri y a la Casa de Omri, pero no nombra a Jezabel. La inscripción del monolito de Kurkh menciona a Ajab como participante en la coalición contra Asiria, sin referencias a su esposa. ↩︎

  17. Esta distinción entre existencia histórica y construcción literaria es fundamental en la historiografía del antiguo Israel; el caso de Jezabel ilustra los límites de la fuente bíblica como documento histórico. ↩︎

  18. Las tradiciones rabínicas se recogen en pasajes como Sanedrín 39b y en diversos midrashim sobre los Reyes; la figura de Jezabel aparece vinculada a la idolatría y a la persecución de los profetas. ↩︎

  19. La historiografía judía medieval, como el Séfer Yosifón, reproduce la visión negativa de Jezabel sin añadir fuentes independientes. ↩︎

  20. Padres de la Iglesia como Jerónimo y Agustín aludieron a Jezabel en comentarios bíblicos, pero sin desarrollar una exégesis única de su figura. ↩︎

  21. El empleo de «jezabel» como sustantivo común se registra en diccionarios modernos, aunque su frecuencia en español es menor que en inglés. ↩︎

  22. Los grabados de Doré para la Biblia (1866) incluyen la escena de la muerte de Jezabel, una de las más reproducidas en ediciones ilustradas. ↩︎

  23. El uso del nombre en la cultura popular es amplio y no sistemático; incluye desde novelas románticas hasta canciones del rock, sin relación directa con la figura histórica. ↩︎

  24. Esta perspectiva es común en los estudios feministas de la Biblia, como los de Athalya Brenner y otros autores del área. ↩︎

  25. La crítica histórica de los Libros de los Reyes no ofrece una reconstrucción alternativa de Jezabel, sino que subraya la parcialidad del narrador deuteronomista. ↩︎

  26. La forma «Jezabel» proviene de la Vulgata latina y se mantiene en las versiones Reina-Valera, Biblia de Jerusalén, NVI y otras ediciones de uso común en español. ↩︎

  27. La presencia literaria es dispersa; predomina el uso del nombre como referencia arquetípica más que como personaje autónomo. ↩︎

  28. A diferencia de otras figuras bíblicas como María o los santos cristianos, Jezabel no tiene un culto propio ni festividades en el calendario hispanoamericano. ↩︎