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Jorge III del Reino Unido

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Jorge III del Reino Unido
Nombre completoJorge Guillermo Federico
Nacimiento4 de junio de 1738, Norfolk House, Londres, Inglaterra
Defunción29 de enero de 1820, castillo de Windsor, Berkshire, Inglaterra
SepulturaCapilla de San Jorge, castillo de Windsor
Casa realHannover
PadreFederico Luis de Gales
MadreAugusta de Sajonia-Gotha
CónyugeCarlota de Mecklemburgo-Strelitz, casados en 1761; viudo en 1818
Descendencia15 hijos, entre ellos Jorge IV, Guillermo IV y Eduardo, duque de Kent
ReinadoRey de Gran Bretaña y de Irlanda: 25 de octubre de 1760 – 31 de diciembre de 1800
Rey del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda: 1 de enero de 1801 – 29 de enero de 1820
Coronación22 de septiembre de 1761
PredecesorJorge II
SucesorJorge IV
Otros títulosDuque de Brunswick-Luneburgo, elector de Hannover (1760–1806), rey de Hannover (1814–1820)
ReligiónAnglicanismo

1. Resumen[editar]

Jorge III del Reino Unido, de nombre completo Jorge Guillermo Federico (Norfolk House, Londres, 4 de junio de 1738 – castillo de Windsor, 29 de enero de 1820), fue rey de Gran Bretaña y de Irlanda desde el 25 de octubre de 1760 hasta el 31 de diciembre de 1800 y, a partir del 1 de enero de 1801, rey del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda hasta su fallecimiento. Al mismo tiempo, ostentó los títulos de duque de Brunswick-Luneburgo, elector de Hannover entre 1760 y 1806 y rey de Hannover desde 1814.

Fue el tercer monarca británico de la Casa de Hannover, pero el primero en haber nacido en las islas británicas y en tener el inglés como lengua materna. Su largo reinado abarcó acontecimientos decisivos para Gran Bretaña y para el mundo atlántico: la guerra de los Siete Años, la independencia de las Trece Colonias británicas en América del Norte, la formación del Reino Unido y las guerras revolucionarias francesas y napoleónicas.

Durante su reinado, Gran Bretaña se consolidó como una potencia dominante, ganó supremacía marítima y derrotó a Napoleón Bonaparte. Sin embargo, la memoria popular lo asocia sobre todo con la pérdida de las Trece Colonias, que con el tiempo se convertirían en el núcleo de los Estados Unidos. En la segunda mitad de su vida sufrió episodios recurrentes de enfermedad mental que, según estudios posteriores, podrían relacionarse con porfiria y con elevados niveles de arsénico detectados en muestras de cabello. Tras una recaída final en 1810, su hijo mayor, el príncipe de Gales, gobernó como regente desde 1811. A Jorge III se lo conoció con el apodo de «el Granjero Jorge», por sus modales simples y llanos.[1][2]

2. Primeros años y formación[editar]

Jorge Guillermo Federico nació prematuramente en Norfolk House, en Londres, a las 07:45 del 4 de junio de 1738. Fue el segundo hijo y el primer varón de los nueve hijos del príncipe Federico Luis de Gales y de Augusta de Sajonia-Gotha. Por tratarse de un nacimiento prematuro, fue bautizado de inmediato en Norfolk House por el obispo de Oxford, Thomas Secker. El bautismo público se celebró nuevamente en la misma residencia el 4 de julio de 1738. Sus padrinos fueron el rey Federico I de Suecia, representado por Lord Baltimore; su tío materno, el duque Federico III de Sajonia-Gotha, representado por el duque de Chandos; y su tía abuela Sofía Dorotea de Hannover, reina de Prusia, representada por Lady Carlota Edwin, hija del duque de Hamilton.[3]

La relación entre el rey Jorge II y su hijo Federico Luis, príncipe de Gales, era muy difícil. Por ello, Jorge y sus hermanos pasaron sus primeros años alejados de la corte. La muerte de Federico Luis en 1751 cambió la posición del joven príncipe, que heredó el ducado de Edimburgo y se convirtió en heredero presuntivo del trono. Poco después fue nombrado príncipe de Gales. Su madre, Augusta, desconfiaba de Jorge II y mantuvo al príncipe apartado de su abuelo. Una de las influencias más importantes de su infancia fue John Stuart, tercer conde de Bute, quien más tarde se convertiría en su primer ministro.[4]

3. Matrimonio y descendencia[editar]

Jorge, príncipe de Gales, heredó la corona el 25 de octubre de 1760, tras la muerte de su abuelo Jorge II. A partir de entonces se organizó en toda Europa la búsqueda de una esposa adecuada. El 8 de septiembre de 1761, en la Capilla Real del palacio de St. James, se casó con Carlota de Mecklemburgo-Strelitz. Dos semanas después, ambos fueron coronados en la abadía de Westminster.

Se dice que Jorge había estado muy enamorado de Lady Sarah Lennox, hija de Charles Lennox, segundo duque de Richmond, y que se estremeció al ver por primera vez a la poco agraciada Carlota, a la que conoció el mismo día de la boda. Sin embargo, cumplió con el matrimonio y, de forma notable, nunca tomó una amante, a diferencia de sus dos antecesores. Con el tiempo, la pareja real alcanzó una auténtica felicidad doméstica. De esa unión nacieron quince hijos.[5]

[ Desplegar / Plegar lista de hijos ]
  1. Jorge IV, nacido el 12 de agosto de 1762 y fallecido el 26 de junio de 1830; sucedió a su padre en el trono.
  2. Federico, duque de York y de Albany, nacido el 16 de agosto de 1763 y fallecido el 5 de enero de 1827.
  3. Guillermo IV, nacido el 21 de agosto de 1765 y fallecido el 20 de junio de 1837; sucedió a Jorge IV.
  4. Carlota, princesa real, nacida el 29 de septiembre de 1766 y fallecida el 6 de octubre de 1828; casada con Federico I de Wurtemberg.
  5. Eduardo, duque de Kent y de Strathearn, nacido el 2 de noviembre de 1767 y fallecido el 23 de enero de 1820; fue padre de la reina Victoria.
  6. Augusta Sofía, nacida el 8 de noviembre de 1768 y fallecida el 22 de septiembre de 1840.
  7. Isabel, nacida el 22 de mayo de 1770 y fallecida el 10 de enero de 1840; casada con el landgrave Federico VI de Hesse-Homburg.
  8. Ernesto Augusto, nacido el 5 de junio de 1771 y fallecido el 18 de noviembre de 1851; fue rey de Hannover.
  9. Augusto Federico, duque de Sussex, nacido el 27 de enero de 1773 y fallecido el 21 de abril de 1843.
  10. Adolfo, duque de Cambridge, nacido el 24 de febrero de 1774 y fallecido el 8 de julio de 1850.
  11. María, nacida el 25 de abril de 1776 y fallecida el 30 de abril de 1857; casada con su primo Guillermo Federico de Hannover, duque de Gloucester y Edimburgo.
  12. Sofía, nacida el 3 de septiembre de 1777 y fallecida el 25 de julio de 1848.
  13. Octavio, nacido el 23 de febrero de 1779 y fallecido el 3 de mayo de 1783.
  14. Alfredo, nacido el 22 de septiembre de 1780 y fallecido el 20 de agosto de 1782.
  15. Amelia, nacida el 7 de agosto de 1783 y fallecida el 2 de noviembre de 1810.

4. Trayectoria[editar]

4.1 La Revolución de las Trece Colonias[editar]

La década de 1760 estuvo marcada por una gran inestabilidad burocrática, que llevó a los Whigs a acusar a Jorge III de actuar como un autócrata a la manera de Carlos I. El conde de Bute dimitió en 1763 y los Whigs volvieron al poder. Ese mismo año, el gobierno británico publicó la Proclamación Real de 1763, que impuso un límite a la expansión hacia el oeste de las colonias norteamericanas. El propósito era obligar a los colonos a negociar con los pueblos indígenas la compra legal de tierras y reducir así los costosos conflictos fronterizos. La llamada Línea de Proclamación resultó sumamente impopular y se convirtió en otro obstáculo entre colonos y gobierno británico.

Con los colonos cada vez más reticentes a pagar impuestos británicos, la Corona tenía dificultades para costear sus incursiones militares y la defensa de las colonias. Después de que George Grenville fuera nombrado primer ministro, introdujo la Ley del Timbre, que impuso un impuesto sobre todo el papel impreso en las colonias británicas de Norteamérica. Grenville intentó reducir a Jorge III a una mera marioneta. El rey pidió a William Pitt el Viejo que aceptara el cargo de primer ministro, pero este se negó. Entonces Jorge III se decidió por el marqués de Rockingham, Charles Watson-Wentworth, y despidió a Grenville en 1765.

Lord Rockingham revocó la impopular Ley del Timbre, pero tuvo que afrontar serios desacuerdos dentro del Parlamento. Fue sustituido en 1766 por William Pitt, a quien el rey nombró conde de Chatham. Lord Chatham se mostró favorable a los colonos norteamericanos y criticó la actitud dura de sus colegas. Jorge III, en cambio, consideraba que el deber principal de los colonos era someterse a Gran Bretaña y se sintió ofendido por la actitud rebelde de los norteamericanos. Chatham cayó enfermo en 1767, lo que permitió al duque de Grafton, Augustus FitzRoy, encargarse del gobierno. El duque obtuvo formalmente el cargo de primer ministro en 1768, pero los ataques políticos lo llevaron a renunciar en 1770, y los Tories volvieron al poder con Frederick North, segundo conde de Guilford.

El gobierno de Lord North estuvo dominado por la cuestión de las Trece Colonias. En el Motín del té de 1773, una multitud lanzó al mar más de 340 cajones de té en el puerto de Boston como protesta política. En respuesta, North introdujo las Leyes Punitivas, también conocidas como Leyes Coactivas o Leyes Intolerables. Se cerró el puerto de Boston y se suspendieron las elecciones legislativas en Massachusetts.

4.2 La guerra de Independencia de los Estados Unidos[editar]

El conflicto armado estalló en América en 1775. Algunos delegados del Segundo Congreso Continental redactaron una oferta de paz conocida como la Petición de la rama de olivo, en la que aseguraban lealtad al rey, pero pedían negociar las leyes impuestas desde Londres. Los enfrentamientos ya habían comenzado cuando el documento llegó a la corte británica. El 4 de julio de 1776, los delegados de las Trece Colonias declararon formalmente su independencia de la Corona. La Declaración de Independencia de los Estados Unidos, redactada por Thomas Jefferson, formuló numerosos cargos políticos contra el rey, la legislatura y el pueblo británico. Entre otras acusaciones, responsabilizaba a Jorge III de haber abandonado al gobierno colonial, asolado los mares, devastado las costas, quemado ciudades y destruido vidas.

Jorge III se indignó al conocer la opinión de los colonos. Aunque la guerra contra las Trece Colonias fue inicialmente favorable a Gran Bretaña, la situación cambió por completo después de la rendición del teniente general John Burgoyne en la batalla de Saratoga, entre septiembre y octubre de 1777. En 1778, Francia firmó un tratado de amistad con los nuevos Estados Unidos, los reconoció como Estado soberano y aceptó otorgarles ayuda militar. España también suscribió acuerdos similares y en 1779 entró en guerra contra Gran Bretaña. Lord North pidió dimitir en favor de William Pitt, conde de Chatham, al que consideraba más capaz de afrontar la situación, pero Jorge III hizo oídos sordos y sugirió que Chatham debía ser un ministro subordinado a las órdenes de North. Chatham rechazó cooperar y murió ese mismo año.

Jorge III trató obstinadamente de mantener a Gran Bretaña en guerra contra los rebeldes, pese a las opiniones de sus propios ministros. Granville Leveson-Gower, segundo conde de Gower, y Thomas Thynne, tercer vizconde de Weymouth, dimitieron antes que seguir vinculados a la guerra. Lord North informó al rey de que compartía la opinión de sus colegas dimisionarios, pero permaneció en el cargo.

En 1781 llegaron a Londres las noticias de la capitulación de Charles Cornwallis, primer marqués Cornwallis, tras la batalla de Yorktown, en octubre de ese año. Lord North dimitió en 1782. Jorge III admitió finalmente la derrota en Norteamérica y aceptó negociar la paz. El Tratado de París y el Tratado de Versalles, asociado a aquel, se ratificaron en 1783. El primero aseguró el reconocimiento de los nuevos Estados Unidos por Gran Bretaña. El segundo estipuló que Gran Bretaña devolvería Florida a España y concedería a Francia acceso a las aguas de Terranova.

Tras la pérdida de las colonias se hicieron cambios en la estructura del gobierno británico. Hasta entonces existían la Secretaría de Estado para el Departamento del Sur y la Secretaría de Estado para el Departamento del Norte. La primera era responsable del sur de Inglaterra, Irlanda y las relaciones con naciones europeas no protestantes; la segunda, del norte de Inglaterra, Escocia y las relaciones con las naciones europeas protestantes. En 1768, la responsabilidad de las colonias pasó a una Secretaría de Estado para las Colonias. Las tres secretarías fueron abolidas en 1782 y sustituidas por el Ministerio de Asuntos Exteriores y el Ministerio del Interior.

En 1782 terminó el ministerio de Lord North tras doce años en el cargo. El whig Lord Rockingham se convirtió por segunda vez en primer ministro, pero murió pocos meses después. Jorge III eligió a William Petty, segundo conde de Shelburne, para reemplazarlo. Charles James Fox rechazó formar parte del gobierno de Shelburne y exigió el nombramiento de William Henry Cavendish-Bentinck, tercer duque de Portland. En 1783, la Cámara de los Comunes obligó a Lord Shelburne a dejar el cargo, y fue reemplazado por la Coalición Fox-North. El duque de Portland fue designado primer ministro, pero Fox y Lord North, que asumieron los ministerios de Asuntos Exteriores e Interior, respectivamente, ejercieron el poder real.

Jorge III estaba disgustado por verse obligado a nombrar a ministros que no eran de su agrado, pero el ministerio de Portland se consolidó con una mayoría en la Cámara de los Comunes. El malestar del rey aumentó cuando el gobierno aprobó la Ley de Indias. Inmediatamente después de la votación en los Comunes, Jorge III advirtió a la Cámara de los Lores que consideraría enemigo personal a todo aquel que votara a favor. El 17 de diciembre de 1783 la ley fue rechazada por los Lores y, al día siguiente, el ministro Portland fue despedido. William Pitt el Joven fue designado nuevo primer ministro. Jorge III disolvió el Parlamento en marzo de 1784, y las elecciones siguientes dieron a Pitt un sólido apoyo parlamentario.

4.3 El ministerio de William Pitt y la crisis de 1788[editar]

La llegada de William Pitt el Joven representó una gran victoria para Jorge III. El rey sintió que el panorama demostraba que todavía tenía poder para designar a los primeros ministros sin depender de ningún grupo parlamentario. Durante el ministerio de Pitt, apoyó con entusiasmo muchas de sus políticas. Para ayudar a Pitt, creó nuevos títulos nobiliarios en un tiempo récord. Los nuevos pares llenaron la Cámara de los Lores y permitieron a Pitt conservar una firme mayoría.

Durante ese ministerio, Jorge III gozó de gran popularidad. El público apoyó los viajes exploratorios al océano Pacífico. El rey también ayudó a la Royal Academy con importantes concesiones económicas de sus fondos privados. Además, los británicos admiraban la fidelidad del rey hacia su esposa, en contraste con la conducta de sus dos predecesores. Se hicieron también importantes avances en ciencia e industria.

Sin embargo, la salud personal de Jorge III se hallaba en mal estado. Sufría una enfermedad mental que hoy se cree pudo ser síntoma de porfiria. Estudios realizados en 2004 sobre muestras de cabello del rey revelaron niveles extremadamente altos de arsénico, una posible causa de la enfermedad. El rey ya había sufrido un breve episodio en 1765, pero la crisis más larga comenzó en 1788. Aunque estaba enfermo desde el verano, Jorge III se sintió lo bastante sano como para aplazar la convocatoria del Parlamento del 25 de septiembre al 20 de noviembre. Durante ese intervalo, sin embargo, mostró síntomas de demencia imposibles de ignorar y llegó a representar una amenaza para su propia vida.

Cuando el Parlamento se reunió en noviembre, el rey no pudo pronunciar su discurso inaugural. Según una práctica establecida desde hacía mucho tiempo, el Parlamento no podía iniciar sus sesiones hasta que el rey hubiera hecho el Discurso del Trono. No obstante, el Parlamento pasó por alto la costumbre y comenzó a discutir las disposiciones para establecer una regencia.

Charles James Fox y William Pitt discutieron quién tenía el legítimo derecho a asumir el control del gobierno durante la enfermedad del soberano. Ambas partes convinieron en que lo más razonable era que ocupara la regencia el hijo mayor de Jorge III, el príncipe de Gales. Discreparon, sin embargo, sobre las bases de la regencia. Fox sugirió que el príncipe de Gales tenía el legítimo derecho de actuar en nombre de su padre enfermo; Pitt sostuvo que era mejor que el Parlamento nombrara al regente.

Los procedimientos se retrasaron y se discutió qué autoridad tenía el Parlamento para nombrar una regencia cuando la sesión ni siquiera había sido abierta formalmente por el soberano. Pitt propuso una solución basada en una antigua y poco conocida práctica inglesa que permitía delegar las funciones del monarca de modo excepcional. El soberano podía delegar muchas de sus funciones en Lores Comisionados mediante Letras Patentes, validadas por el Gran Sello Real. Se propuso que el guardián del Gran Sello, el Lord Canciller, estampara el sello en una Letra Patente por la que el rey supuestamente delegaba algunas facultades, aunque sin consentimiento del soberano enfermo. La acción era formalmente ilegal, pero Pitt sabía que difícilmente podría cuestionarse la validez de las Letras Patentes, ya que la presencia del Gran Sello sería concluyente en la corte.[6]

El segundo hijo de Jorge III, el príncipe Federico, duque de York, denunció la propuesta de Pitt como «inconstitucional e ilegal». No obstante, se designó a los Lores Comisionados y el Parlamento comenzó sus sesiones ante la urgencia de la situación. En febrero de 1789 se envió a la Cámara de los Comunes una Ley de Regencia que autorizaba al príncipe de Gales a actuar como regente. La ley fue aprobada en los Comunes, pero antes de que la Cámara de los Lores la votara, Jorge III se recuperó de su enfermedad gracias a los cuidados del doctor Francis Willis. El rey confirmó como válidas las acciones de los Lores Comisionados y reasumió el control total del gobierno.

4.4 Las guerras napoleónicas[editar]

Después de recuperarse, el prestigio de Jorge III aumentó considerablemente. La Revolución francesa, en la que se derrocó a la monarquía francesa, preocupó a muchos terratenientes británicos. Francia declaró la guerra a Gran Bretaña en 1793, y Jorge III pronto representó la resistencia británica. El rey permitió que Pitt aumentara los impuestos, formara ejércitos y suspendiera el privilegio del habeas corpus durante la guerra.

Pese a la preparación británica, Francia era más fuerte. La Primera Coalición, que incluía a Austria, Prusia y España, fue derrotada en 1798. La Segunda Coalición, formada por Austria, Rusia y el Imperio otomano, fue vencida en 1800. Al final, Gran Bretaña tuvo que luchar sola contra Napoleón Bonaparte.

Ese mismo año 1800, una breve tregua permitió a Pitt centrar sus esfuerzos en Irlanda, donde en 1798 se había producido un levantamiento popular con colaboración y desembarco de tropas francesas. El Parlamento aprobó el Acta de Unión de 1800, que establecía que, a partir del 1 de enero de 1801, el Reino de Gran Bretaña y el Reino de Irlanda se convertirían en una sola nación: el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda. Jorge III aprovechó la ocasión para renunciar a toda reclamación sobre el trono de Francia, algo que los soberanos ingleses y británicos habían mantenido desde el reinado de Eduardo III. A veces se sugiere que Jorge III aceptó abandonar esas pretensiones conforme a lo estipulado en el Tratado de París de 1783 o en el Tratado de Amiens de 1802. Cronológicamente, esto es poco lógico: el Tratado de París se firmó en 1783 y el de Amiens en 1802, después de que Jorge hubiera renunciado formalmente al trono de Francia. Se ha sugerido que se le ofreció el título de «Emperador de los Británicos y de Hannover», pero lo rechazó. Según A. G. Stapleton, Jorge III sintió que su verdadera dignidad consistía en lo que era sabido en Europa y el mundo entero: el adecuado e indiscutible estilo que pertenecía a la corona británica.[7]

La impopularidad de Pitt aumentó cuando planeó eliminar ciertas incapacidades legales que se habían aplicado a los católicos después de la Unión. Jorge III declaró que la emancipación de los católicos lo haría violar su juramento de coronación, en el que los soberanos prometían mantener el protestantismo. El rey llegó a afirmar que preferiría pedir pan de puerta en puerta por Europa antes que consentir cualquier medida a favor de los católicos, y que no podía romper su juramento.[8]

Ante la oposición del soberano, Pitt amenazó con dimitir. Entretanto, el rey sufrió otro ataque de locura, pero se recuperó rápidamente. El 14 de marzo de 1801, Pitt fue sustituido formalmente por el portavoz de la Cámara de los Comunes, Henry Addington, vizconde de Sidmouth. Como Addington era amigo cercano de Pitt, este permaneció como su consejero privado. El ministerio de Addington fue relativamente intrascendente: no hubo casi reformas ni nuevas medidas. La nación estaba fuertemente en contra de la idea de reformas por temor a que se reprodujera la Revolución francesa. Aunque se valoró su comportamiento pacificador en el Reino Unido, el público deseaba una acción fuerte en Europa, algo que Addington no pudo lograr. En octubre de 1801 hizo las paces con Francia y en 1802 se firmó el Tratado de Amiens.

Jorge III no consideraba la paz con Francia como «verdadera», sino como un simple experimento. En 1803 las dos naciones volvieron a declararse la guerra. En 1804, el rey se vio nuevamente afectado por la porfiria. Tan pronto como pudo continuar con su gobierno, descubrió que Addington era odiado por el público y que no resultaba confiable para dirigir la nación en guerra. El público tendió a confiar más en William Pitt el Joven. Pitt intentó designar a Charles James Fox en su ministerio, pero Jorge III se negó. El rey sentía aversión hacia Fox, que había animado al príncipe de Gales a llevar una vida extravagante y costosa. William Wyndham Grenville, primer barón Grenville, lo percibió como una injusticia hacia Fox y rechazó entrar en el nuevo ministerio.

Pitt se concentró en formar una coalición con Austria, Rusia y Suecia. La Tercera Coalición, sin embargo, terminó como las dos anteriores y fue derrotada en 1805. Una invasión de Napoleón parecía inminente, pero la amenaza desapareció tras la célebre victoria del vicealmirante Horatio Nelson en la batalla de Trafalgar, el 21 de octubre de 1805.

Los reveses en Europa afectaron la salud de Pitt. Después de su muerte en 1806, se reabrió la cuestión de quién debía servir en el ministerio. Lord Grenville fue nombrado primer ministro y en su «Ministerio de todos los talentos» incluyó a Charles James Fox. El rey estaba en desacuerdo, pero se vio obligado a aceptar el nombramiento. Después de la muerte de Fox en septiembre de 1806, el rey y el ministerio entraron en conflicto abierto. El ministerio propuso permitir a los católicos desempeñar servicio activo en las fuerzas armadas. Jorge III mandó anular la medida y acordar que nunca se volviera a introducir. Los ministros aceptaron retirar la medida pendiente, pero se negaron a rechazarla para el futuro. En 1807, todos los ministros de la administración Pitt fueron despedidos y sustituidos por el duque de Portland como primer ministro nominal, con el poder real en manos del canciller de Hacienda, Spencer Perceval. Se disolvió el Parlamento y las elecciones subsiguientes dieron al ministerio una mayoría fuerte en la Cámara de los Comunes. Jorge III no tomó ninguna otra decisión política importante durante su reinado; la sustitución del duque de Portland por Perceval tuvo poca relevancia.

4.5 Últimos años y muerte[editar]

En 1810, Jorge III enfermó gravemente. Se ha señalado como posible causa de la brusca recaída la muerte de su hija menor, la princesa Amelia, víctima de erisipela o de porfiria. El envenenamiento por arsénico es también una causa verosímil de la muerte de la princesa.[9] Para 1811, Jorge III había quedado permanentemente incapacitado y se decidió confinarlo en el castillo de Windsor hasta su muerte. Algunas veces hablaba sin pausa durante horas, decía conversar con ángeles y saludó una vez a un roble que según él era el rey Federico Guillermo III de Prusia. Sus doctores le administraron el «Polvo de James», una combinación de calomelano y emético tártaro, y le practicaron sangrías con regularidad. También le aconsejaron bañarse en el mar, lo que llegó a hacer delante de su pueblo.

El Parlamento aprobó en 1811 el Acta de Regencia, en la cual el asentimiento real fue concedido por los Lores Comisionados, designados según el mismo procedimiento irregular adoptado en 1788. El príncipe de Gales actuó como regente durante el resto de la vida de Jorge III.[10]

Spencer Perceval fue asesinado en 1812, siendo el único primer ministro británico en tener ese final, y fue sustituido por Robert Banks Jenkinson, segundo conde de Liverpool. Lord Liverpool supervisó la victoria británica en las guerras napoleónicas. El posterior Congreso de Viena otorgó aumentos territoriales significativos a Hannover, que fue elevada de electorado a reino.[11]

Mientras tanto, la salud de Jorge III seguía deteriorándose. En la Navidad de 1819 sufrió otro ataque de locura y habló incoherencias durante 58 horas, al final de las cuales entró en coma. El 29 de enero de 1820 murió ciego, sordo y loco en el castillo de Windsor, a los 81 años. Fue sepultado el 16 de febrero en la capilla de San Jorge, en Windsor.

Jorge III fue sucedido por su hijo mayor, el príncipe de Gales, que reinó con el nombre de Jorge IV. La hija de Jorge IV, la princesa Carlota Augusta, había fallecido en 1817 junto con su bebé, por lo que se perdió la línea directa del príncipe de Gales. Al morir Jorge IV sin descendencia directa, lo sucedió el príncipe Guillermo, duque de Clarence, con el nombre de Guillermo IV. Como Guillermo IV tampoco dejó hijos legítimos, el trono pasó a su sobrina Victoria, hija del príncipe Eduardo, duque de Kent. Victoria, que murió sin herederos directos en 1901, fue la última monarca de la Casa de Hannover.

Al morir, Jorge III tenía el récord de mayor tiempo en el trono de un monarca británico, con 59 años y 96 días. Ese récord fue superado más tarde por su nieta la reina Victoria y, posteriormente, por la reina Isabel II.[12]

5. Imagen pública y apodos[editar]

Jorge III fue conocido con el sobrenombre de «el Granjero Jorge» por sus modales simples y llanos. A diferencia de sus dos antecesores, nunca tomó una amante, y su fidelidad a la reina Carlota fue ampliamente admirada por el público británico. Durante el ministerio de Pitt el Joven, el rey gozó de una popularidad considerable: el público valoraba su apoyo a los viajes de exploración al Pacífico, su patrocinio de la Royal Academy y el ambiente de estabilidad que parecía rodearlo en medio de las convulsiones internacionales.

Su imagen quedó inevitablemente marcada por dos polos opuestos: por un lado, la obstinación con la que condujo la política hacia las Trece Colonias y la dureza con la que recibió la rebelión de los colonos; por otro, la dignidad con la que, ya enfermo y ciego, representó la resistencia británica frente a la Francia revolucionaria y napoleónica. La larga crisis de la regencia lo convirtió en una figura trágica y, con el tiempo, literaria. El dramaturgo Alan Bennett escribió una obra de éxito sobre su enfermedad, y el director Nicholas Hytner la llevó al cine con el título La locura del rey Jorge.[2:1]

6. Títulos y honores[editar]

Jorge Guillermo Federico nació como príncipe de la Casa de Hannover. En su vida llevó varios títulos, vinculados a su posición dinástica y a sus dominios alemanes. Los principales fueron:

  • Del 4 de junio de 1738 al 31 de marzo de 1751: príncipe Jorge.
  • Del 31 de marzo de 1751 al 20 de abril de 1751: duque de Edimburgo.
  • Del 20 de abril de 1751 al 25 de octubre de 1760: príncipe de Gales.
  • Del 25 de octubre de 1760 al 29 de enero de 1820: rey de Gran Bretaña y de Irlanda, y desde el 1 de enero de 1801 rey del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda.
  • Del 25 de octubre de 1760 al 6 de agosto de 1806: elector de Hannover.
  • Desde el 1 de octubre de 1814, o bien el 12 de octubre del mismo año, rey de Hannover.[13]

Además, conservó el título de duque de Brunswick-Luneburgo y los derechos asociados al Electorado de Hannover hasta su ocupación por Francia. Tras el Congreso de Viena, el reino de Hannover fue reconocido como tal, y Jorge III figura como su primer rey aunque no llegó a ejercer funciones plenas en él durante sus últimos años, debido a su enfermedad.

7. Legado[editar]

El reinado de Jorge III es uno de los más largos y controvertidos de la historia británica. Fue el primer monarca de la Casa de Hannover nacido en las islas británicas y el primero en usar el inglés como lengua materna, lo que contribuyó a acercar la figura real a la población. Durante su gobierno, Gran Bretaña se convirtió en la primera potencia dominante, extendió su dominio por Norteamérica tras la guerra de los Siete Años, ganó supremacía oceánica y derrotó a Napoleón. Sin embargo, la pérdida de las Trece Colonias quedó como la gran sombra de su reinado y como uno de los episodios fundacionales de los Estados Unidos.

La crisis de la regencia de 1788 y la enfermedad mental del rey plantearon interrogantes constitucionales sobre la sucesión del poder en caso de incapacidad del soberano. El procedimiento irregular mediante Lores Comisionados sentó un precedente que se volvería a usar en la regencia de 1811. La obsesión de Jorge III por el juramento de coronación y su rechazo a la emancipación católica condicionaron la política británica durante décadas y retrasaron reformas que solo se concretarían más tarde.

Su figura ha sido reinterpretada por la historiografía y por la cultura popular. La obra de Alan Bennett y la película La locura del rey Jorge lo presentaron como un monarca atrapado por su enfermedad y por las estructuras de poder que lo rodeaban. Aún hoy, la discusión sobre el origen de su demencia, entre porfiria, arsénico u otros trastornos, sigue abierta.[1:1]

8. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]

La presencia directa de Jorge III en el mundo hispanohablante es limitada, pues nunca visitó América española ni los territorios de la monarquía hispánica. Su vínculo es, sobre todo, indirecto y se concentra en los efectos que su política exterior produjo en el Imperio español y en América.

España participó en la guerra de Independencia de los Estados Unidos a partir de 1779, como aliada de Francia y de los independentistas norteamericanos, en contra de Gran Bretaña. El Tratado de Versalles de 1783 devolvió Florida a España, lo que restableció parcialmente la posición española en el Caribe y en el golfo de México. Durante el reinado de Jorge III se produjeron también las invasiones británicas al Río de la Plata, en 1806 y 1807[14], rechazadas por las milicias locales de Buenos Aires y Montevideo. Esos hechos forman parte de la historia rioplatense y, en retrospectiva, se los suele vincular con el clima de militarización y autonomía que precedió a las independencias hispanoamericanas.

La invasión napoleónica de la península ibérica ocurrió mientras Jorge III era rey del Reino Unido. Gran Bretaña se convirtió entonces en aliada de las juntas españolas y de Portugal, y su influencia se sintió en los procesos independentistas hispanoamericanos, en un contexto internacional dominado por la pugna entre el Reino Unido y la Francia napoleónica. Así, aunque Jorge III no tuvo una relación personal con América española, su reinado coincide con una etapa decisiva en la que el mundo hispánico y el Imperio británico se enfrentaron y se influyeron mutuamente.


  1. La atribución de la enfermedad de Jorge III a la porfiria ha sido defendida por varios estudios, pero no es un diagnóstico aceptado de forma unánime. En 2004 se publicaron análisis de cabello del rey con altos niveles de arsénico, lo que abrió otra línea de explicación. Algunos historiadores y médicos siguen debatiendo si los síntomas fueron producto de una enfermedad física, un trastorno psiquiátrico primario o una combinación de ambos. ↩︎ ↩︎

  2. El apodo «Granjero Jorge» (farmer George) aludía a su estilo sencillo y a su interés por los asuntos rurales, aunque no debe tomarse como indicio de una actividad agrícola profesional. La imagen de un rey llano convivió con la de un monarca obstinado y celoso de sus prerrogativas. ↩︎ ↩︎

  3. El bautismo público de Jorge se celebró el 4 de julio de 1738. Los padrinos no estuvieron presentes; fueron representados por terceros según la costumbre dinástica de la época. ↩︎

  4. La creación como príncipe de Gales se produjo el 20 de abril de 1751, poco después de la muerte de Federico Luis. El título no era automático, sino que se otorgaba mediante cartas patentes. ↩︎

  5. La historia del enamoramiento por Lady Sarah Lennox circula en la literatura biográfica, pero no todas las fuentes la presentan con el mismo grado de certeza. Lo que sí está bien documentado es que Jorge III no tuvo amantes conocidas, a diferencia de Jorge I y Jorge II. ↩︎

  6. El uso del Gran Sello para validar una Letra Patente sin el consentimiento expreso del monarca fue una solución de urgencia. Su legalidad era dudosa, pero se consideró pragmática para permitir la apertura del Parlamento y discutir la regencia. ↩︎

  7. La renuncia al trono de Francia no fue consecuencia del Tratado de París de 1783 ni del Tratado de Amiens de 1802, sino que se produjo en el contexto del Acta de Unión de 1800. La cronología de esos tratados no coincide con la decisión de abandonar el título francés. ↩︎

  8. Jorge III expresó su oposición a la emancipación católica en términos muy duros. La frase sobre preferir pedir pan de puerta en puerta o poner su cabeza en el patíbulo antes que romper el juramento se cita con algunas variantes en la bibliografía. ↩︎

  9. La causa exacta de la muerte de la princesa Amelia no está del todo establecida. Se mencionan la erisipela, la porfiria y el envenenamiento por arsénico como posibilidades. La recaída de Jorge III en 1810 suele relacionarse con la muerte de su hija menor, pero no hay acuerdo absoluto sobre el vínculo causal. ↩︎

  10. El Acta de Regencia de 1811 se tramitó con el asentimiento real otorgado por Lores Comisionados, un mecanismo de urgencia ya usado en 1788. El príncipe de Gales ejerció como regente sin asumir formalmente la corona. ↩︎

  11. Spencer Perceval fue asesinado en 1812 y es el único primer ministro británico en haber muerto de esa forma. Su sucesor, Lord Liverpool, dirigió el gobierno durante la etapa final de las guerras napoleónicas. ↩︎

  12. La duración de 59 años y 96 días se refiere al período entre el 25 de octubre de 1760 y el 29 de enero de 1820. Victoria reinó después 63 años y 216 días; Isabel II, 70 años y 214 días, aunque el cálculo exacto de esta última depende de la fecha de inicio y fin de su reinado. ↩︎

  13. Existe una discrepancia entre el 1 de octubre de 1814 y el 12 de octubre de 1814 como fecha de elevación del Electorado de Hannover a reino. El texto de la es.wikipedia indica 12 de octubre en la sección correspondiente, mientras que la ficha de soberano usa el 1 de octubre. Ambas fechas se mantienen en este artículo para señalar la divergencia. ↩︎

  14. Las invasiones británicas al Río de la Plata de 1806 y 1807 forman parte del período de Jorge III, pero suele analizárselas como episodios de la expansión imperial británica más que como decisiones personales del rey. La primera invasión desembarcó en Quilmes y ocupó Buenos Aires; la segunda fue rechazada definitivamente en julio de 1807. ↩︎