Jorge V del Reino Unido
| Jorge V del Reino Unido | |
|---|---|
| Rey del Reino Unido y de los Dominios Británicos de Ultramar | |
| Reinado | 6 de mayo de 1910 – 20 de enero de 1936 |
| Coronación | 22 de junio de 1911 |
| Predecesor | Eduardo VII |
| Sucesor | Eduardo VIII |
| Emperador de la India | |
| Reinado | 6 de mayo de 1910 – 20 de enero de 1936 |
| Predecesor | Eduardo VII |
| Sucesor | Eduardo VIII |
| Nombre completo | Jorge Federico Ernesto Alberto (George Frederick Ernest Albert) |
| Tratamiento | Su Majestad; Su Majestad Imperial (en la India) |
| Otros títulos | Duque de York (1892–1910); duque de Cornualles; duque de Rothesay; príncipe de Gales (1901–1910) |
| Casa real | Sajonia-Coburgo-Gotha (hasta 1917); Windsor (desde 1917) |
| Nacimiento | 3 de junio de 1865, Marlborough House, Londres, Reino Unido |
| Fallecimiento | 20 de enero de 1936, Sandringham House, Norfolk, Reino Unido |
| Sepultura | Capilla de San Jorge, castillo de Windsor, Berkshire, Inglaterra |
| Consorte | María de Teck (matrimonio 1893–1936) |
| Descendencia | Eduardo VIII; Jorge VI; María, princesa real; Enrique, duque de Gloucester; Jorge, duque de Kent; príncipe Juan |
| Padre | Eduardo VII |
| Madre | Alejandra de Dinamarca |
| Lema | Dieu et mon droit |
1. Resumen[editar]
Jorge V del Reino Unido fue rey del Reino Unido y de los Dominios Británicos de Ultramar, y emperador de la India, desde el 6 de mayo de 1910 hasta su muerte el 20 de enero de 1936. Nació como Jorge Federico Ernesto Alberto en Londres el 3 de junio de 1865, segundo hijo del entonces príncipe de Gales, el futuro Eduardo VII, y de la princesa Alejandra de Dinamarca. Como segundo hijo, en principio no estaba destinado a reinar: era tercero en la línea de sucesión, detrás de su padre y de su hermano mayor, Alberto Víctor, duque de Clarence y Avondale.
Su vida cambió en 1892, cuando la muerte inesperada de su hermano lo colocó directamente en la línea sucesoria. Desde entonces se preparó para el trono como duque de York y, a partir de 1901, como príncipe de Gales. Al morir Eduardo VII en 1910, Jorge ascendió al trono en un momento de intensa agitación política. Su reinado abarcó la crisis constitucional británica de 1910–1911, la Primera Guerra Mundial, la caída de varias monarquías europeas, la transformación del Imperio británico en la Mancomunidad Británica de Naciones, la partición de Irlanda y el ascenso de los totalitarismos en Europa.
En 1917, en plena guerra y ante el antigermanismo dominante en el Reino Unido, Jorge cambió el nombre de la casa real de Sajonia-Coburgo-Gotha a Windsor, denominación que conserva la monarquía británica hasta hoy. Fue el último monarca británico en ejercer formalmente como emperador de la India y el único emperador británico que asistió personalmente a su propio Delhi Durbar. Su funeral de Estado, en enero de 1936, marcó el inicio de un corto y conflictivo reinado de su hijo mayor, Eduardo VIII, que abdicó menos de un año después.
2. Primeros años y formación[editar]
Jorge nació el 3 de junio de 1865 en Marlborough House, Londres, residencia de sus padres, los entonces príncipes de Gales. Su padre era Alberto Eduardo, primogénito de la reina Victoria y del príncipe Alberto de Sajonia-Coburgo-Gotha. Su madre, Alejandra, era hija mayor del rey Cristián IX de Dinamarca. Por línea paterna, Jorge era nieto de la monarca reinante y, por tanto, recibió desde su nacimiento el tratamiento de Su Alteza Real y el título de príncipe Jorge de Gales.
Fue bautizado el 7 de julio de 1865 en la capilla de San Jorge del castillo de Windsor por el arzobispo de Canterbury, Charles Longley. Como era habitual en la realeza europea, tuvo numerosos padrinos, entre ellos parientes de las casas de Hannover, Sajonia-Coburgo-Gotha, Dinamarca y Hesse-Kassel, varios de los cuales estuvieron representados por delegados.[1]
Jorge fue el segundo de los hijos varones y creció a la sombra de su hermano mayor, Alberto Víctor, que era solo diecisiete meses mayor. La cercanía de edad hizo que los dos príncipes fueran educados juntos. En 1871, la reina Victoria nombró tutor de ambos al capellán John Neale Dalton. El programa era estricto e incluía materias académicas, ejercicios militares y juegos, aunque ninguno de los dos muchachos destacó intelectualmente.
Su padre consideraba que la marina era «la mejor formación posible para cualquier niño». Por ello, en septiembre de 1877, cuando Jorge tenía doce años, los dos hermanos entraron como cadetes al buque escuela HMS Britannia en Dartmouth, Devon. A partir de 1879 sirvieron durante tres años en el HMS Bacchante, acompañados por Dalton y por una pequeña comitiva. En ese periodo recorrieron colonias y territorios del Imperio británico en el Caribe, Sudáfrica, Australia, el Mediterráneo, Egipto y Asia oriental. También visitaron América del Sur, experiencia que conectaría al futuro rey con los países hispanohablantes del hemisferio. En Japón, Jorge se tatuó un dragón azul y rojo en un brazo, un detalle poco común en la realeza europea de la época.
Dalton publicó posteriormente un relato del viaje titulado The Cruise of HMS Bacchante. Entre Melbourne y Sídney, el tutor registró un avistamiento de El holandés errante, el legendario barco fantasma.[2] Al regresar a Gran Bretaña, la reina Victoria se quejó de que sus nietos no hablaban francés ni alemán. Los príncipes pasaron entonces seis meses en Lausana, en un intento —finalmente fracasado— de aprender otro idioma.
Tras la estancia en Suiza, los hermanos fueron separados. Alberto Víctor ingresó al Trinity College de Cambridge, mientras que Jorge continuó su carrera en la Marina Real Británica. Jorge viajó por el mundo, visitó numerosas zonas del Imperio británico y sirvió activamente hasta su última misión en 1891–1892. Después, su rango naval fue en gran medida honorario.
3. Matrimonio[editar]
Durante su carrera naval, Jorge sirvió bajo el mando de su tío, el príncipe Alfredo, duque de Edimburgo, destinado en Malta. Esa estancia lo acercó a su prima, la princesa María de Edimburgo, de quien se enamoró. La reina Victoria, el príncipe de Gales y el duque de Edimburgo aprobaron la elección, pero las madres de ambos se opusieron. La princesa de Gales consideraba a la familia de María demasiado progermánica, y a la duquesa de Edimburgo le molestaba la precedencia de la madre de Jorge. Finalmente, María rechazó la propuesta y en 1893 se casó con Fernando, heredero del trono de Rumanía.
En diciembre de 1891, el hermano mayor de Jorge, Alberto Víctor, se comprometió con su tía tercera, la princesa Victoria María de Teck, llamada «May» en la familia por el mes de su nacimiento. May pertenecía por vía materna a la familia real británica: su madre, María Adelaida de Cambridge, era nieta por línea masculina del rey Jorge III y prima de la reina Victoria. Su padre, Francisco, duque de Teck, descendía de una rama morganática de la casa de Württemberg.
Alberto Víctor murió de neumonía seis semanas después del compromiso, lo que convirtió a Jorge en segundo en la línea de sucesión, solo detrás de su padre. Poco antes, el propio Jorge se había recuperado de una fiebre tifoidea que lo mantuvo seis semanas en cama. La reina Victoria siguió considerando a la princesa de Teck una candidata adecuada para uno de sus nietos, y durante el luto compartido la relación entre Jorge y May se fue estrechando.
Un año después de la muerte de Alberto Víctor, Jorge pidió matrimonio a May y ella aceptó. Se casaron el 6 de julio de 1893 en la capilla real del palacio de St. James, en Londres. A lo largo de su vida permanecieron cercanos. Jorge admitía que le costaba expresar sus sentimientos de forma verbal, pero la pareja intercambió con frecuencia cartas amorosas y notas personales.
4. Duque de York[editar]
La muerte de su hermano puso fin a la carrera naval activa de Jorge, pues pasó a estar directamente en la línea sucesoria. El 24 de mayo de 1892, la reina Victoria le otorgó los títulos de duque de York, conde de Inverness y barón de Killarney. Además, recibió lecciones de historia constitucional de J. R. Tanner. Tras el matrimonio, María se convirtió en duquesa de York.
Los duques de York vivieron principalmente en York Cottage, una casa relativamente pequeña dentro de la finca de Sandringham, en Norfolk. Su modo de vida se parecía más al de una familia acomodada de clase media que al de miembros de la realeza. Jorge prefería una existencia sencilla y tranquila, en contraste con la intensa vida social de su padre.
El biógrafo oficial Harold Nicolson describió con ironía aquella etapa: Jorge pudo ser un buen joven marino y, después, un rey sabio, pero como duque de York «no hizo nada en absoluto, excepto matar animales y pegar estampillas». Nicolson despreciaba la filatelia del duque; sin embargo, Jorge tuvo un papel importante en convertir la colección filatélica real en una de las más completas del Reino Unido y de la Mancomunidad, y en algunas ocasiones estableció récords de precios de compra.[3]
Durante esos años nacieron sus seis hijos: Eduardo en 1894, Alberto en 1895, María en 1897, Enrique en 1900, Jorge en 1902 y Juan en 1905. Los dos primeros serían, respectivamente, Eduardo VIII y Jorge VI. Una cita atribuida al rey, según la cual habría dicho que se encargaría de que sus hijos le temieran, carece de fuente directa; probablemente su estilo de crianza fue el común de la época, aunque se lo ha descrito como un padre estricto y de carácter fuerte.[4]
5. Príncipe de Gales y giras imperiales[editar]
Al morir la reina Victoria el 22 de enero de 1901, el padre de Jorge subió al trono como Eduardo VII. Jorge heredó los títulos de duque de Cornualles y duque de Rothesay, y durante gran parte de 1901 fue conocido como duque de Cornualles y York.
En 1901, Jorge y María emprendieron una larga gira por el Imperio británico. El recorrido incluyó Gibraltar, Malta, Adén, Ceilán, Singapur, Australia, Nueva Zelanda, Sudáfrica, Canadá y la colonia de Terranova. La gira fue diseñada por el secretario colonial Joseph Chamberlain con apoyo del primer ministro lord Salisbury, y su propósito era reconocer la participación de los dominios en la guerra de Sudáfrica de 1899–1902. Jorge entregó a las tropas coloniales miles de medallas conmemorativas. En Sudáfrica, la comitiva real fue recibida con grandes celebraciones, aunque no todos los afrikáners de la colonia del Cabo respondieron con entusiasmo.[5]
En Australia, el duque abrió la primera sesión del Parlamento australiano tras la creación de la Mancomunidad de Australia. En Nueva Zelanda elogió los valores militares y la lealtad al Imperio. La gira tenía también un objetivo propagandístico: promocionar el progreso de la colonia y atraer turistas e inmigrantes, evitando a la vez difundir noticias sobre las crecientes tensiones sociales locales.
A su regreso, en un discurso en el Guildhall de Londres, Jorge advirtió sobre la impresión, extendida en los territorios de ultramar, de que el «Viejo País» debía despertar si quería mantener su posición privilegiada en el comercio colonial frente a los competidores extranjeros.
El 9 de noviembre de 1901, Jorge fue nombrado príncipe de Gales y conde de Chester. A diferencia de lo que había ocurrido con Eduardo VII, a quien la reina Victoria excluyó de los asuntos de Estado, Eduardo VII dio a Jorge amplio acceso a los documentos oficiales y valoró sus consejos. Como príncipe de Gales, Jorge apoyó reformas en el entrenamiento naval, entre ellas que los cadetes se enrolaran a los doce o trece años y recibieran la misma educación con independencia de su clase social. Las reformas fueron implementadas por John Fisher, entonces Segundo Lord del Mar.
Entre noviembre de 1905 y marzo de 1906, Jorge y María recorrieron la India británica. Al príncipe le disgustó la discriminación racial y promovió una mayor participación de los gobernados en la administración del territorio. Poco después viajó a España para la boda del rey Alfonso XIII con Victoria Eugenia de Battenberg, prima hermana de Jorge. Durante los festejos, los novios sobrevivieron a un intento de asesinato con bomba.[6] Una semana después de regresar a Gran Bretaña, la pareja viajó a Noruega para la coronación de Haakon VII y de la reina Maud, hermana de Jorge.
6. Rey y emperador[editar]
6.1 Política interna y crisis constitucional[editar]
Eduardo VII murió el 6 de mayo de 1910 y Jorge se convirtió en rey. Sobre la muerte de su padre escribió en su diario que había perdido a su mejor amigo y al mejor de los padres, y que nunca había tenido una sola palabra de enfado con él.
A Jorge nunca le gustó que su esposa firmara como «Victoria María» y le insistió en que abandonara uno de los dos nombres. Como ambos acordaron que ella no debía llamarse reina Victoria, pasó a ser la reina María. Ese mismo año, el propagandista radical Edward Mylius difundió la falsedad de que el rey se había casado en secreto en Malta y que su matrimonio con la reina María era bigamia. Mylius fue juzgado por difamación y condenado a un año de prisión.
La coronación de los reyes tuvo lugar el 22 de junio de 1911 en la abadía de Westminster. El acontecimiento se celebró en Londres con el Festival del Imperio. A finales de ese año, Jorge y María viajaron a la India para el Delhi Durbar, donde fueron presentados el 12 de diciembre de 1911 ante una audiencia de dignatarios y príncipes indios como emperador y emperatriz de la India. Jorge usó la recién creada Corona Imperial de la India y proclamó el traslado de la capital de Calcuta a Delhi. El 15 de diciembre colocó la primera piedra de Nueva Delhi junto con la reina María.
En Nepal, el rey disfrutó de la caza mayor: en diez días mató 21 tigres, 8 rinocerontes y un oso, según el relato de la expedición.[7] Era un tirador experto y entusiasta, aunque en una ocasión reconoció que habían ido «un poco demasiado lejos» al disparar a cerca de mil faisanes en seis horas en la finca de lord Burnham.
Jorge heredó el trono en un momento de fuerte enfrentamiento político. En 1909, la Cámara de los Lores, dominada por conservadores y unionistas, rechazó el presupuesto propuesto por el liberal David Lloyd George, desafiando la convención de que los lores no vetaban asuntos presupuestarios. El primer ministro H. H. Asquith pidió al rey Eduardo VII garantías para nombrar suficientes lores liberales si el presupuesto era rechazado tras dos elecciones generales. Eduardo aceptó a regañadientes. Tras las elecciones de enero de 1910, los lores acabaron aprobando el presupuesto.
Asquith intentó después reducir el poder de la Cámara Alta mediante reformas constitucionales, que fueron bloqueadas de nuevo. En noviembre de 1910, una conferencia constitucional se interrumpió después de 21 sesiones. Asquith y lord Crewe, líder liberal de los lores, pidieron a Jorge una disolución del Parlamento y el compromiso de nombrar suficientes lores liberales si la legislación volvía a ser bloqueada. Si el rey se negaba, el gobierno liberal renunciaría y quedaría la apariencia de que el monarca intervenía en la política partidista contra el pueblo.
Los secretarios privados del rey le dieron consejos contradictorios. Lord Knollys, liberal, le recomendó aceptar las exigencias del gabinete, mientras que lord Stamfordham, unionista, le sugirió aceptar la dimisión. Finalmente Jorge accedió con reticencia, aunque sintió que los ministros se habían aprovechado de su inexperiencia para intimidarlo. Tras las elecciones de diciembre de 1910, los lores dejaron pasar el proyecto de ley al conocer la amenaza de un nombramiento masivo de pares liberales. La Ley del Parlamento de 1911 retiró definitivamente, con pocas excepciones, el poder de los lores para vetar proyectos de ley presupuestarios.
Las elecciones de 1910 dejaron a los liberales como gobierno en minoría dependiente del apoyo de los nacionalistas irlandeses. Como compensación, Asquith impulsó una ley de autogobierno para Irlanda, a la que se opusieron conservadores y unionistas. Para evitar una guerra civil en Irlanda, Jorge convocó una reunión de todas las partes en el palacio de Buckingham en julio de 1914. Tras cuatro días, la conferencia terminó sin acuerdo. El 18 de septiembre de 1914, el rey —después de considerar vetar la legislación— dio su consentimiento a la ley de autogobierno, pero su aplicación quedó suspendida por el estallido de la Primera Guerra Mundial.
6.2 Primera Guerra Mundial y el cambio de nombre de la casa real[editar]
El 4 de agosto de 1914, el rey celebró un Consejo para declarar la guerra a Alemania. Gran Bretaña y sus aliados combatieron contra las Potencias Centrales, lideradas por el Imperio alemán, hasta 1918. El káiser Guillermo II, primo hermano de Jorge, se convirtió para el público británico en el símbolo de los horrores de la guerra.
La familia real británica tenía profundas raíces alemanas. El abuelo paterno del rey era el príncipe Alberto de Sajonia-Coburgo-Gotha, y la reina María, aunque británica por su madre, era hija del duque de Teck, descendiente de la casa de Württemberg. Numerosos parientes llevaban títulos alemanes. Ante el antigermanismo creciente, el escritor H. G. Wells calificó a la corte británica de «extranjera y aburrida», a lo que Jorge respondió: «Puedo ser aburrido, pero que me maldigan si soy extranjero».
El 17 de julio de 1917, Jorge expidió un decreto real por el que la casa real británica dejaba de llamarse Sajonia-Coburgo-Gotha y pasaba a denominarse Windsor, un nombre inequívocamente inglés. El rey y sus parientes británicos renunciaron a sus títulos y tratamientos alemanes y adoptaron apellidos anglófilos. Su primo, el príncipe Luis de Battenberg, que había tenido que dimitir como Primer Lord del Mar por los sentimientos antialemanes, se convirtió en Lord Luis Mountbatten, primer marqués de Milford Haven. Los hermanos de la reina María se convirtieron en Adolfo de Cambridge, primer marqués de Cambridge, y Alejandro de Cambridge, primer conde de Athlone.
En una patente publicada el 11 de diciembre de 1917, el rey restringió el tratamiento de «Su Alteza Real» y la dignidad de «príncipe o princesa de Gran Bretaña e Irlanda» a los hijos de los soberanos, a los hijos de los hijos del soberano y al hijo mayor vivo del hijo mayor vivo de un príncipe de Gales. A los parientes que lucharon del lado alemán, como Ernesto Augusto de Hannover y Carlos Eduardo de Sajonia-Coburgo-Gotha, se les suspendieron sus títulos británicos en 1919 por la Ley de privación de títulos de 1917. Bajo presión de su madre, la reina Alejandra, Jorge también retiró de la capilla de San Jorge las banderas heráldicas de los parientes alemanes pertenecientes a la Orden de la Jarretera.
Durante la Revolución rusa, el zar Nicolás II, primo hermano de Jorge, fue derrocado en 1917. El gobierno británico ofreció asilo a la familia imperial rusa, pero la operación no se llevó a cabo. Existe controversia sobre la responsabilidad: lord Mountbatten sostuvo que el primer ministro Lloyd George se opuso al rescate, mientras que las cartas del secretario privado lord Stamfordham sugieren que fue el propio Jorge V quien lo frenó, pese al consejo del gobierno.[8] El zar y su familia permanecieron en Rusia y fueron asesinados por los bolcheviques en julio de 1918. Al año siguiente, María Fiódorovna, madre del zar y tía de Jorge, y otros miembros de la familia imperial rusa fueron rescatados de Crimea por buques británicos.
Dos meses después del fin de la guerra, el hijo menor del rey, Juan, murió a los trece años tras sufrir problemas de salud durante toda la vida. La reina María comunicó la noticia al rey en Sandringham. En mayo de 1922, Jorge recorrió Bélgica y el norte de Francia para visitar los cementerios de la guerra y los monumentos construidos por la Imperial War Graves Commission. Rudyard Kipling describió ese viaje en el poema The King's Pilgrimage. Esa gira y una corta visita a Italia en 1923 fueron las últimas salidas oficiales de Jorge al extranjero.
6.3 Últimos años: Irlanda, Mancomunidad y Gran Depresión[editar]
En los años posteriores a la guerra, las monarquías de Austria, Alemania, Grecia, España y Rusia cayeron o fueron profundamente transformadas. En 1919, Jorge envió al teniente coronel Edward Lisle Strutt a escoltar al exemperador Carlos I de Austria y su familia hacia Suiza. En 1922, el buque HMS Calypso fue enviado a Grecia para rescatar a sus primos, el príncipe Andrés de Grecia y la princesa Alicia de Battenberg. Entre los hijos de ambos estaba el príncipe Felipe, que más tarde se casaría con la nieta de Jorge, Isabel II. La monarquía griega fue restaurada poco antes de la muerte de Jorge.
En Irlanda, la agitación nacionalista derivó en guerra de independencia. Jorge expresó su horror por los homicidios aprobados por el gobierno y por las represalias. En la apertura del Parlamento de Irlanda del Norte, el 22 de junio de 1921, pronunció un discurso de conciliación elaborado en parte por el general Jan Smuts y aprobado por Lloyd George. Poco después se acordó una tregua. Las negociaciones condujeron al Tratado anglo-irlandés, y a finales de 1922 Irlanda fue dividida y se estableció el Estado Libre Irlandés.
Jorge y sus asesores veían con preocupación el auge del socialismo y del movimiento laborista, que asociaban con el republicanismo. Sin embargo, el rey adoptó una postura más democrática e incluyente con la clase trabajadora y sus representantes. Cultivó relaciones con políticos moderados del Partido Laborista y con dirigentes sindicales, y abandonó el aislamiento social que había condicionado a la familia real, lo que mejoró la popularidad de la monarquía durante la crisis económica de los años veinte.
Entre 1922 y 1929 hubo frecuentes cambios de gobierno. En 1924, Jorge nombró primer ministro a Ramsay MacDonald, el primer laborista en ocupar el cargo, ante la ausencia de una mayoría clara. El trato respetuoso del rey hacia aquel gobierno, que duró menos de un año, disipó las sospechas de los simpatizantes del partido. Durante la huelga general de 1926, Jorge aconsejó al gobierno conservador de Stanley Baldwin que no tomara medidas exaltadas y objetó que se describiera a los huelguistas como «revolucionarios». Llegó a decir: «Traten de vivir con sus salarios antes de juzgarlos».[9]
En 1926, el rey fue anfitrión de una Conferencia Imperial en Londres, en la que la declaración de Balfour reconoció la evolución de los dominios británicos hacia formas de autogobierno. En 1931, el Estatuto de Westminster formalizó la independencia legislativa de los dominios y estableció que cualquier alteración de la ley relativa a la sucesión al trono requeriría la aprobación de los parlamentos de los dominios, y no solo del Parlamento de Westminster. El prólogo del estatuto describía a Jorge como símbolo de la libre asociación de los miembros de la Mancomunidad Británica de Naciones.
A raíz de la crisis financiera mundial, Jorge alentó en 1931 la formación de un gobierno nacional liderado por MacDonald y Baldwin, y se ofreció a reducir la lista civil para ayudar a equilibrar el presupuesto. En 1932, pronunció el primer mensaje real de Navidad por radio, una costumbre que a partir de entonces se hizo anual. Al principio se mostró reacio, pero fue persuadido de que era lo que el pueblo quería.
En 1933 le preocupó la llegada al poder de Adolf Hitler y los nazis en Alemania. En 1934, dijo al embajador alemán Leopold von Hoesch que Alemania era el peligro del mundo y que, si seguía así, estaría destinada a entrar en guerra en el plazo de diez años. Para las bodas de plata de su reinado, en 1935, era ya un rey querido por la opinión pública. Ante la adulación de la multitud, comentó con sencillez: «No lo entiendo; después de todo, soy solo una persona bastante común».
En sus últimos años, la relación de Jorge con su hijo mayor, Eduardo, príncipe de Gales, se deterioró. Estaba decepcionado por su falta de asentamiento y escandalizado por sus vínculos con mujeres casadas. En cambio, era muy cercano a su segundo hijo, Alberto, y sentía adoración por su nieta mayor, Isabel, a quien llamaba «Lilibet». En 1935, el rey comentó sobre Eduardo: «Después de mi muerte, el chico se arruinará en doce meses». También expresó el deseo de que nada se interpusiera entre Alberto y Lilibet y el trono.
6.4 Problemas de salud y muerte[editar]
La Primera Guerra Mundial afectó la salud de Jorge. El 28 de octubre de 1915 se lesionó gravemente cuando su caballo lo tiró al suelo durante una revista de tropas en Francia. Su fuerte afición al tabaco agravó sus problemas respiratorios: padecía pleuresía y enfermedad pulmonar obstructiva crónica. En 1925, por consejo médico, partió a regañadientes en un crucero privado por el Mediterráneo, su tercer viaje al extranjero desde la guerra y el último.
En noviembre de 1928 enfermó de gravedad por septicemia. Durante los dos años siguientes, su hijo Eduardo asumió muchas de sus responsabilidades. En 1929, rechazó en términos duros la sugerencia de un nuevo viaje de descanso al extranjero y se retiró durante tres meses a Craigweil House, en Bognor, Sussex. A raíz de su estancia, la ciudad adoptó el nombre de «Bognor Regis», versión latina de «Bognor del rey». Después se difundió el mito de que sus últimas palabras, o al menos su comentario ante la perspectiva de volver a Bognor, fueron «¡Que le jodan a Bognor!».[10]
Jorge nunca se recuperó del todo. En su último año se le administró oxígeno en varias ocasiones. La noche del 15 de enero de 1936, llegó a su dormitorio de Sandringham House quejándose de un resfriado y ya no volvió a salir de la habitación con vida. Hacia el 20 de enero estaba cerca de la muerte. Sus médicos, encabezados por lord Dawson de Penn, emitieron un boletín célebre: «La vida del rey se mueve pacíficamente hacia su fin».[11]
El diario privado de Dawson, hecho público en 1986, reveló que las últimas palabras del rey, según el propio médico, fueron un susurrante «¡Maldita seas!» dirigido a la enfermera que le administraba un sedante la noche del 20 de enero. Dawson escribió que había acelerado la muerte del rey aplicándole inyecciones de morfina y cocaína, con el fin de preservar su dignidad, evitar más tensión a la familia y conseguir que la muerte, ocurrida a las 23:55, pudiera anunciarse en la edición matutina de The Times y no en las publicaciones vespertinas.[12]
El compositor alemán Paul Hindemith compuso esa misma mañana Trauermusik (Música de luto) en un estudio de la BBC. La obra se estrenó por radio en la noche, con la Orquesta Sinfónica de la BBC dirigida por Adrian Boult y el compositor como solista.
Durante la procesión hacia el palacio de Westminster, la Corona Imperial del Estado cayó de la parte superior del féretro cuando el cortejo llegaba al patio. El nuevo rey, Eduardo VIII, vio caer la corona y se preguntó si era un mal presagio para su reinado.[13] Eduardo abdicaría antes de un año, y su hermano Alberto, duque de York, ascendería al trono como Jorge VI.
Como señal de respeto, los cuatro hijos varones supervivientes —Eduardo, Alberto, Enrique y Jorge— montaron guardia junto al catafalco la noche anterior al funeral, una ceremonia conocida como la Vigilia de los Príncipes. La misma vigilia se repitió en 2002 en el funeral de la reina Isabel, la reina madre, y en 2022 en los funerales de la reina Isabel II, nieta de Jorge V.
7. Carácter y estilo de reinado[editar]
Jorge V fue descrito por contemporáneos y biógrafos como un hombre de costumbres sencillas, apegado a la disciplina y más cómodo en ambientes militares o aristocráticos que en los salones de la alta sociedad. No poseía un brillo intelectual destacado, pero mostró dedicación al trabajo administrativo y una concepción fuerte del deber monárquico. Su biógrafo oficial, Harold Nicolson, lo consideró un rey sabio en su madurez, aunque juzgó con severidad su etapa como duque de York.
El rey era un entusiasta coleccionista de sellos y un diestro cazador, actividades que formaban parte de su rutina privada. Su idea de la vida doméstica era austera para los estándares reales: en York Cottage, la familia vivía con cierta sobriedad. Como padre, se lo recuerda más por su severidad que por su expresividad afectiva. La cita según la cual deseaba que sus hijos le temieran es dudosa, pero refleja la percepción que dejó entre su entorno.[4:1]
En lo político, procuró actuar como árbitro neutral dentro de los límites de la monarquía constitucional. Sin embargo, su reinado incluyó momentos de intervención directa, como la crisis constitucional de 1910–1911 y la formación del gobierno nacional de 1931. Su relación con los laboristas, inicialmente recelosa, evolucionó hacia una convivencia pragmática. El mensaje navideño por radio, iniciado en 1932, se convirtió en un instrumento para acercar la Corona al público.
8. Títulos, tratamientos y honores[editar]
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A lo largo de su vida, Jorge V ostentó numerosos títulos y distinciones. Entre sus principales títulos británicos se cuentan:
- Príncipe Jorge de Gales (desde 1865)
- Duque de York, conde de Inverness y barón de Killarney (desde 1892)
- Duque de Cornualles y duque de Rothesay (desde 1901)
- Príncipe de Gales y conde de Chester (desde 1901)
- Rey del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda y de los Dominios Británicos de Ultramar (desde 1910)
- Emperador de la India (desde 1910)
- Como soberano, fue cabeza de las órdenes británicas de caballería, entre ellas la Orden de la Jarretera y la Orden del Cardo.
Tras 1917, abandonó los títulos alemanes de la casa de Sajonia-Coburgo-Gotha y adoptó como casa real el nombre Windsor. Conservó como lema la expresión francesa Dieu et mon droit, tradicional de la monarquía inglesa.
9. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]
En el mundo hispanohablante, Jorge V es conocido principalmente por los manuales de historia universal y por las referencias a la Casa de Windsor. Su nombre se ha traducido tradicionalmente al español como «Jorge V», no como «George V», conforme a la costumbre de castellanizar los nombres de los monarcas británicos desde la dinastía hannoveriana.
La relación de Jorge con el ámbito hispano no fue tan directa como la de otros monarcas, pero existió en varios momentos. En su juventud, durante el crucero del HMS Bacchante, visitó América del Sur. Años después, en 1906, viajó a España para la boda del rey Alfonso XIII con Victoria Eugenia de Battenberg, prima hermana de Jorge. Durante los festejos, los recién casados sufrieron un atentado anarquista con bomba, lo que marcó aquella visita.[6:1]
Como soberano, Jorge no realizó giras por América Latina. En el contexto de la Primera Guerra Mundial, su decisión de no rescatar al zar Nicolás II fue seguida con interés en la prensa internacional de habla hispana, que cubrió la caída de las monarquías europeas. En la historiografía española y latinoamericana, su figura suele aparecer asociada a la transformación del Imperio británico y a la consolidación de la monarquía parlamentaria.
No se conocen doblajes ni producciones audiovisuales hispanoamericanas protagonizadas por Jorge V; su representación en cine y televisión ha correspondido mayoritariamente a producciones británicas y estadounidenses. La versión española de Wikipedia y numerosos sitios de consulta en español presentan su biografía con el título «Jorge V del Reino Unido».
10. Legado[editar]
El reinado de Jorge V dejó huellas visibles en la monarquía británica y en la historia del siglo XX. Fue el primer monarca de la Casa de Windsor, nombre que continúa identificando a la familia real británica. Bajo su reinado, el Imperio británico alcanzó su máxima extensión territorial y, al mismo tiempo, comenzó a transformarse en una comunidad de reinos con mayor autonomía, formalizada en el Estatuto de Westminster de 1931.
La Ley del Parlamento de 1911 redujo de forma permanente el poder de la Cámara de los Lores y reforzó la autoridad de la Cámara de los Comunes. La monarquía, ante el auge del laborismo y del republicanismo, se adaptó a un papel más cercano a la población. El mensaje navideño por radio, que Jorge inauguró en 1932, perduró como tradición real durante décadas.
Su muerte dio paso a la crisis de la abdicación de Eduardo VIII, en 1936, que cambió la línea de sucesión y llevó al trono a Jorge VI, padre de Isabel II. La Vigilia de los Príncipes, realizada por primera vez en su funeral, se convirtió en una ceremonia de homenaje repetida en funerales reales posteriores.
La figura de Jorge V también quedó asociada a decisiones difíciles del siglo: la suspensión del autogobierno irlandés por la guerra, la negativa al asilo de los Románov y el cambio de nombre de la casa real ante el antigermanismo. Su reinado, breve en comparación con el de su nieta Isabel II, fue decisivo para la supervivencia y modernización de la monarquía constitucional británica en una Europa que vio desplomarse varios tronos emparentados con el suyo.
Entre otros, fueron padrinos el rey Jorge V de Hannover, el duque de Sajonia-Coburgo-Gotha y el príncipe heredero de Dinamarca, varios de ellos representados por terceros. La reina de Dinamarca, abuela materna de Jorge, estuvo representada por la reina Victoria. ↩︎
El avistamiento del mítico barco fantasma quedó registrado en el relato de Dalton sobre el viaje del HMS Bacchante. ↩︎
La familia real británica mantiene aún hoy una importante colección filatélica, considerada una de las más completas del mundo; la actividad coleccionista de Jorge V contribuyó a su consolidación. ↩︎
La frase sobre el temor de los hijos circula en biografías, pero no existe una fuente directa que la confirme. Los historiadores suelen situarla dentro de la imagen de padre estricto que se atribuía a Jorge. ↩︎ ↩︎
Muchos afrikáners de la colonia del Cabo criticaron el costo y el carácter imperial de la visita, en un momento de tensión entre su cultura de origen neerlandés y su condición de súbditos británicos. ↩︎
El coche real y más de una docena de espectadores resultaron víctimas de una bomba arrojada por el anarquista Mateo Morral durante los festejos nupciales. ↩︎ ↩︎
La caza mayor de Jorge V en Nepal forma parte de los relatos de viaje de la realeza británica; las cifras exactas suelen citarse como 21 tigres, 8 rinocerontes y un oso en diez días. ↩︎
Las cartas del secretario privado lord Stamfordham sugieren que Jorge V se opuso al rescate de la familia imperial rusa; lord Mountbatten afirmó, en cambio, que fue el primer ministro Lloyd George quien bloqueó el asilo. ↩︎
La frase «Traten de vivir con sus salarios antes de juzgarlos» se atribuye al rey en el contexto de la huelga general de 1926, como objeción a la caracterización de los huelguistas como revolucionarios. ↩︎
La frase blasfema atribuida al rey pertenece al terreno de la leyenda; no consta en documentos contemporáneos y apareció en relatos posteriores sobre su convalecencia. ↩︎
El boletín «La vida del rey se mueve pacíficamente hacia su fin» fue publicado por los médicos del rey en la noche anterior a su muerte y se convirtió en una frase célebre. ↩︎
El diario de lord Dawson de Penn, revelado en 1986, describe la administración de morfina y cocaína para acelerar el fallecimiento. La práctica ha sido objeto de debate ético posterior. ↩︎
La cruz superior de la corona, formada por un zafiro y numerosos diamantes, fue recuperada por un soldado que marchaba detrás en la procesión. ↩︎