Jorge VI del Reino Unido
| Jorge VI del Reino Unido | |
|---|---|
| Nombre completo | Alberto Federico Arturo Jorge (en inglés, Albert Frederick Arthur George) |
| Título | Rey del Reino Unido y de los Dominios Británicos de Ultramar; Emperador de la India (hasta 1947); primer jefe de la Mancomunidad de Naciones |
| Reinado | 11 de diciembre de 1936 – 6 de febrero de 1952 (15 años, 1 mes y 26 días) |
| Predecesor | Eduardo VIII |
| Sucesor | Isabel II |
| Proclamación | 14 de diciembre de 1936 |
| Coronación | 12 de mayo de 1937 |
| Otros títulos | Duque de York (1920–1936); Rey de Irlanda (1936–1949); Rey de la India (1947–1950) |
| Nacimiento | 14 de diciembre de 1895 York Cottage, Norfolk, Inglaterra |
| Fallecimiento | 6 de febrero de 1952 (56 años) Sandringham House, Norfolk, Inglaterra Causa: trombosis coronaria |
| Lugar de entierro | Capilla conmemorativa de Jorge VI, capilla de San Jorge, castillo de Windsor |
| Consorte | Isabel Bowes-Lyon (1923–1952) |
| Descendencia | Isabel II; la princesa Margarita, condesa de Snowdon |
| Casa real | Windsor |
| Padre | Jorge V |
| Madre | María de Teck |
| Lema | Dieu et mon droit |
| Himno real | God save the King |
1. Resumen[editar]
Jorge VI del Reino Unido fue rey del Reino Unido y de sus dominios de ultramar desde su ascenso al trono, el 11 de diciembre de 1936, hasta su muerte, el 6 de febrero de 1952. Fue el último emperador de la India, cargo que ejerció hasta el 15 de agosto de 1947, y el primer jefe de la Mancomunidad de Naciones. Nacido como Alberto Federico Arturo Jorge, era el segundo hijo varón del rey Jorge V y de la reina María de Teck. No estaba previsto que heredara la Corona, pero la abdicación de su hermano mayor, Eduardo VIII, lo convirtió en el tercer monarca de la Casa de Windsor.
Su reinado quedó marcado por tres grandes procesos históricos: la crisis de la abdicación de 1936, la Segunda Guerra Mundial y la aceleración de la disolución del Imperio británico con la independencia de la India, Pakistán y la fundación de la República de Irlanda. Junto a su esposa, la reina consorte Isabel Bowes-Lyon, permaneció en Londres durante los bombardeos alemanes, lo que contribuyó a sostener la moral británica y a renovar el prestigio de la monarquía.
Jorge VI ha pasado a la cultura popular hispanoamericana sobre todo a través del cine: la película de 2010 El discurso del rey popularizó su lucha contra la tartamudez y mereció el premio Óscar al mejor actor para Colin Firth. Su hija mayor lo sucedió en el trono como Isabel II.
2. Primeros años y formación[editar]
2.1. Nacimiento y familia[editar]
Jorge VI nació el 14 de diciembre de 1895 en York Cottage, una residencia situada en la finca de Sandringham House, en el condado de Norfolk, Inglaterra. Era el segundo hijo de los entonces duques de York, el príncipe Jorge y la princesa María de Teck. Su bisabuela paterna era la reina Victoria, y su abuelo paterno era el entonces príncipe de Gales, futuro Eduardo VII.
La fecha de su nacimiento coincidió con el trigésimo cuarto aniversario de la muerte de su bisabuelo, el príncipe Alberto de Sajonia-Coburgo-Gotha, esposo de la reina Victoria. Ante la incertidumbre sobre cómo recibiría la reina la noticia, el príncipe de Gales sugirió el nombre del bebé. La reina Victoria se mostró conforme con que se le llamara Alberto, nombre que para ella era «sinónimo de todo lo grande y bueno».
Fue bautizado tres meses después en la iglesia de Santa María Magdalena, cerca de Sandringham, con el nombre de Alberto Federico Arturo Jorge. Entre sus numerosos padrinos figuraron miembros de las familias reales británica, alemana y danesa. En el seno familiar se le conocía informalmente como «Bertie». Su abuela materna, la duquesa de Teck, confió en que el último nombre, Jorge, llegara a suplantar al primero.
2.2. Infancia[editar]
Al nacer, Alberto recibió en un primer momento el tratamiento de Su Alteza el príncipe Alberto de York. Hacia 1898 pasó a ser tratado formalmente como Su Alteza Real el príncipe Alberto de York. Los relatos de la época lo describen como un niño «asustadizo y un tanto propenso a llorar». Sus padres, como era habitual en las familias aristocráticas británicas de la época, mantenían una distancia considerable en la crianza diaria de sus hijos.
Alberto presentó desde la infancia una marcada tartamudez. También era zurdo, aunque en aquel tiempo se lo obligó a escribir con la mano derecha. Sufrió además de genu valgo —piernas en X—, por lo que debió usar férulas correctoras. Estas dificultades, sumadas a la preferencia paterna por su hermano mayor Eduardo, influyeron en su timidez y en la imagen de inseguridad que proyectó durante buena parte de su juventud.
Tras la muerte de la reina Victoria el 22 de enero de 1901, el príncipe de Gales ascendió al trono como Eduardo VII. A partir de entonces, la línea de sucesión colocó al duque de York —el futuro Jorge V— como heredero, seguido por su hijo mayor Eduardo y, detrás de él, por Alberto.
2.3. Carrera militar y educación[editar]
En 1909, Alberto ingresó como cadete naval en el Colegio de la Marina Real en Osborne. Dos años más tarde, en 1911, avanzó al Real Colegio Naval Britannia en Dartmouth, pese a figurar entre los últimos de su clase. Tras la muerte de Eduardo VII en 1910, su padre se convirtió en Jorge V, y Alberto pasó a ser el segundo en la línea de sucesión al trono.
Fue comisionado como guardiamarina de la Marina Real británica el 15 de septiembre de 1913. Al año siguiente, con el estallido de la Primera Guerra Mundial, inició su servicio activo. Durante la contienda sirvió a bordo del acorazado HMS Collingwood. Participó en la batalla de Jutlandia, librada entre el 31 de mayo y el 1 de junio de 1916, como oficial de torreta. Por su actuación en aquel enfrentamiento fue mencionado en despachos.
No volvió a ver acciones navales de importancia, en parte por los problemas de una úlcera péptica. En febrero de 1918 fue nombrado oficial a cargo de un centro de capacitación del Real Servicio Aéreo Naval en Cranwell. Con la creación de la Real Fuerza Aérea británica en abril de 1918, fue transferido de la Marina a la RAF. Durante las últimas semanas de la guerra sirvió en el cuartel general de las Fuerzas Aéreas Independientes de la RAF en Nancy, Francia. Tras la disolución de ese cuerpo en noviembre de 1918, permaneció en el continente como oficial de Estado Mayor.
En octubre de 1919 comenzó a estudiar historia, economía y educación cívica en el Trinity College de Cambridge, durante un año. El 4 de junio de 1920 fue nombrado duque de York, conde de Inverness y barón Killarney. A partir de entonces comenzó a representar a su padre en actos oficiales. Recorrió minas de carbón, fábricas y patios de maniobras, lo que le valió el apodo de «príncipe industrial». Ese interés por las condiciones laborales lo llevó a presidir la Industrial Welfare Society y a organizar campamentos anuales de verano para niños de distintos estratos sociales entre 1921 y 1939.
Su tartamudez lo hacía sentirse en desventaja frente a su hermano mayor, Eduardo, más carismático y seguro de sí mismo. Pese a ello, Alberto llevó una vida físicamente activa y practicó tenis de manera destacada. Durante un viaje por mar a Australia hizo escala en Jamaica y jugó dobles de tenis con un deportista afrodescendiente, un gesto inusual para la época, leído como una muestra de su disposición a relacionarse con independencia de las barreras raciales.
3. Trayectoria[editar]
3.1. Duque de York, matrimonio y tartamudez[editar]
En 1920 conoció a lady Elizabeth Bowes-Lyon, hija menor del conde y de la condesa de Strathmore y Kinghorne. Alberto decidió casarse con ella, pero Elizabeth rechazó sus dos primeras propuestas. Se ha dicho que su resistencia respondía al temor a las exigencias de la vida en la familia real. Finalmente aceptó la tercera propuesta, y el matrimonio se celebró el 26 de abril de 1923 en la abadía de Westminster. La recién creada British Broadcasting Company quiso grabar y radiar la ceremonia, pero el capítulo de la abadía lo impidió.
El enlace de un príncipe británico con una aristócrata no real —aunque de la alta nobleza— fue considerado un gesto de modernización. Tras la boda, Elizabeth recibió el tratamiento de Su Alteza Real la duquesa de York. En 1926 nació la primera hija del matrimonio, la princesa Isabel; en 1930 nació la segunda, Margarita.
La pareja vivió inicialmente en White Lodge, en el parque Richmond. En 1927 se trasladó al número 145 de Piccadilly, cerca de Hyde Park, para disponer de una residencia más céntrica, acorde con el aumento de sus obligaciones oficiales.
La tartamudez de Alberto era lo bastante severa como para hacerle temer los actos públicos. El 31 de octubre de 1925 pronunció el discurso de clausura de la Exposición del Imperio Británico en Wembley, y la experiencia resultó penosa tanto para él como para los asistentes. A partir de entonces, el duque buscó ayuda especializada. El logopeda de origen australiano Lionel Logue diagnosticó una coordinación deficiente entre la laringe y el diafragma y le prescribió ejercicios vocales diarios de una hora. El tratamiento dio resultados: en 1927 Alberto logró inaugurar la Casa del Parlamento en Canberra con un discurso en el que solo se percibieron ligeras vacilaciones. Con el tiempo, la relación con Logue se convirtió en una amistad duradera y en uno de los episodios más conocidos de su biografía.[1]
3.2. Ascenso inesperado al trono[editar]
El 20 de enero de 1936 murió el rey Jorge V. El príncipe Eduardo ascendió al trono como Eduardo VIII. Sin embargo, el nuevo soberano mostraba intenciones de casarse con la socialité estadounidense Wallis Simpson, que se había divorciado en dos ocasiones y cuyos exesposos seguían con vida.
La crisis política y constitucional resultante se conoce como la crisis por la abdicación de Eduardo VIII. El primer ministro británico, Stanley Baldwin, advirtió al rey que, por razones políticas y religiosas, no podría permanecer en el trono si contraía matrimonio con Simpson. Como monarca constitucional, Eduardo estaba obligado a seguir el consejo de sus ministros.
Tras 325 días de reinado y sin haber sido coronado, Eduardo VIII firmó la abdicación el 11 de diciembre de 1936. Alberto lo sucedió automáticamente como soberano. Adoptó el nombre de Jorge VI, en continuidad con el de su padre, y para devolver confianza a la institución monárquica. Su proclamación formal tuvo lugar el 14 de diciembre de 1936, el mismo día de su cuadragésimo primer cumpleaños.
Uno de los primeros actos de Jorge VI fue conceder a su hermano el título de duque de Windsor, con la salvedad de que ni su esposa ni sus descendientes podrían recibir el tratamiento de Alteza Real. El nuevo rey también tuvo que comprar a su hermano las propiedades personales de Balmoral y Sandringham, que no se habían transmitido automáticamente con la Corona.
El 12 de mayo de 1937, la fecha en la que originalmente se había previsto la coronación de Eduardo VIII, se celebró la coronación de Jorge VI e Isabel en la abadía de Westminster. La reina viuda María asistió a la ceremonia, convirtiéndose en la primera reina viuda británica en hacerlo. No se organizó un Durbar en la India, a diferencia del que había tenido lugar durante el reinado de Jorge V, por su alto costo para el gobierno indio.
3.3. Reinado (1936–1952)[editar]
Consolidación y visita a América del Norte
Al inicio del reinado, Jorge VI heredó una monarquía debilitada por la crisis de la abdicación. La continuidad simbólica y la disciplina institucional fueron prioridades. En junio de 1939, el rey y la reina emprendieron un viaje a Canadá y Estados Unidos, con el doble objetivo de reforzar el vínculo con Canadá como reino autónomo que compartía soberano con el Reino Unido y de suavizar la tendencia aislacionista de la opinión pública norteamericana ante una posible nueva guerra europea.
En Canadá, en su residencia de Rideau Hall, en Ottawa, Jorge VI aceptó personalmente las cartas credenciales del nuevo embajador estadounidense, Daniel C. Roper. En la práctica, aquel gesto materializó los principios del Estatuto de Westminster de 1931: el rey de Canadá había regresado a casa. La gira continuó en Estados Unidos, donde los reyes visitaron la Exposición General de Nueva York de 1939 y se alojaron en la Casa Blanca y en la residencia privada del presidente Franklin D. Roosevelt en Hyde Park, Nueva York.
En el plano interno, Jorge VI apoyó constitucionalmente la política de apaciguamiento del primer ministro Neville Chamberlain. Tras la firma de los Acuerdos de Múnich en 1938, el rey y la reina invitaron a Chamberlain a aparecer con ellos en el balcón del palacio de Buckingham, una asociación pública poco habitual entre la monarquía y un político en ejercicio.
Segunda Guerra Mundial
Tras la declaración de guerra del Reino Unido a Alemania el 3 de septiembre de 1939, Jorge VI se dirigió al pueblo por radio. En su discurso pidió firmeza ante «los oscuros días venideros». A diferencia de lo que se esperaba de una familia real en tiempo de guerra, el rey y la reina decidieron permanecer en Londres, aunque enviaron a sus hijas al castillo de Windsor por seguridad. Jorge VI pasaba habitualmente las noches en Windsor, pero durante el día se encontraba en la capital.
El 7 de septiembre de 1940 se produjo el primer gran ataque aéreo alemán sobre Londres, que mató a cerca de un millar de civiles, sobre todo en el East End. El 13 de septiembre, dos bombas alemanas estallaron en un patio del palacio de Buckingham mientras los reyes se encontraban allí, aunque el edificio no sufrió daños personales en la pareja real. La reina Isabel pronunció entonces una frase que se hizo célebre: «Me alegro de que nos hayan bombardeado. Me hace sentir que puedo mirar al East End a la cara».[2]
La familia real compartió las restricciones de racionamiento impuestas a la población británica. La primera dama estadounidense Eleanor Roosevelt, durante una estancia en el palacio, describió «un palacio sin calefacción y dañado».
En 1940, Winston Churchill sustituyó a Neville Chamberlain como primer ministro. Pese a la desconfianza inicial de Jorge VI hacia algunos nombramientos, el rey y Churchill desarrollaron una relación personal estrecha, considerada entre las más relevantes de la historia moderna británica entre un monarca y un primer ministro. La relación con el presidente Roosevelt y su esposa, cultivada en la visita de 1939, fue también un activo para las relaciones angloestadounidenses durante la guerra.
A lo largo del conflicto, el rey y la reina recorrieron lugares bombardeados, fábricas de municiones y hospitales; Jorge VI visitó además a las fuerzas militares en el extranjero. En agosto de 1942, su hermano menor, el príncipe Jorge, duque de Kent, murió en un accidente aéreo mientras estaba en servicio militar. En las celebraciones del Día de la Victoria en Europa, el 8 de mayo de 1945, la multitud se congregó ante el palacio de Buckingham gritando «¡Queremos al rey!». Jorge VI invitó a Churchill a aparecer con él en el balcón, escena que sintetizó la unidad entre la Corona, el Gobierno y la población en la victoria aliada.[3]
Del Imperio a la Mancomunidad
El reinado de Jorge VI coincidió con la aceleración de la transformación del Imperio británico. El proceso había comenzado con la Declaración Balfour de 1926, en la Conferencia Imperial, y se formalizó en el Estatuto de Westminster de 1931, que reconoció a los dominios como estados soberanos con una corona propia. La Segunda Guerra Mundial terminó por acelerar la disolución imperial.
En 1947, la India británica se dividió en dos dominios independientes, India y Pakistán, que más tarde se convertirían en repúblicas. El 15 de agosto de 1947, Jorge VI dejó de ser emperador de la India. A partir de entonces retuvo el título de rey de la India hasta el 26 de enero de 1950, cuando la India se constituyó formalmente en república. Fue, por tanto, el último monarca británico con un pie formal en la soberanía india.
En 1948, Birmania se independizó; en 1949, la República de Irlanda quedó formalmente constituida y abandonó la Mancomunidad. En ese contexto, la figura del rey como jefe de la Mancomunidad de Naciones adquirió un nuevo contenido: ya no era el soberano imperial, sino el símbolo de una asociación voluntaria de estados independientes. Jorge VI fue el primer titular de ese papel.[4]
3.4. Enfermedad y muerte[editar]
La salud de Jorge VI comenzó a deteriorarse en la segunda mitad de su reinado. Fumador desde joven, padeció estrés crónico y problemas vasculares. En marzo de 1949 fue sometido a una operación por una obstrucción arterial en la pierna derecha. Ese mismo año se pospuso su viaje previsto a Australia y Nueva Zelanda, que terminaron realizando la princesa Isabel y el príncipe Felipe de Edimburgo.
En mayo de 1951 pudo inaugurar el Festival de Gran Bretaña. El 23 de septiembre del mismo año fue intervenido quirúrgicamente: se le practicó una neumonectomía del pulmón izquierdo a causa de un tumor maligno. En noviembre, durante la ceremonia de apertura del Parlamento, el discurso del trono tuvo que ser leído por el lord canciller. El discurso real de Navidad de 1951 tuvo que grabarse por partes y editarse luego.
Jorge VI falleció mientras dormía en su habitación de Sandringham House, entre la noche del 5 y la madrugada del 6 de febrero de 1952. Tenía 56 años. El fallecimiento se decretó oficialmente el 6 de febrero. La causa fue una trombosis coronaria.
Aproximadamente a las 7:30 de la mañana, el cuerpo del rey fue encontrado sin vida. El anuncio oficial se dio alrededor de las 10:30. La BBC comunicó la noticia a la nación a las 11:15, y minutos después las banderas se izaron a media asta. La princesa Isabel, que se encontraba en Kenia al iniciar una gira, se convirtió en reina automáticamente, a la edad de 25 años y sin estar en el Reino Unido. Fue la última soberana británica en ascender al trono estando fuera del país desde Jorge I en 1714.
El funeral de Estado se celebró el 15 de febrero de 1952. Miles de personas se reunieron en Londres desde las primeras horas de la mañana. El féretro fue instalado en Westminster Hall, donde más de 300 000 personas acudieron a rendir homenaje durante los tres días de capilla ardiente. El funeral religioso se celebró en la capilla de San Jorge, en el castillo de Windsor, y el sarcófago fue depositado en la Cripta Real. El 24 de marzo de 1969 sus restos fueron trasladados a la capilla conmemorativa dedicada a su memoria, en el mismo recinto.[5]
4. Estilo y características[editar]
Jorge VI no estaba preparado para ser rey. Su figura quedó definida por una paradoja: el hombre tímido, tartamudo y riguroso que terminó ocupando el trono en uno de los momentos más difíciles del siglo XX británico. Frente al carisma problemático de su hermano Eduardo VIII, Jorge VI representó una monarquía de servicio, discreción y continuidad.
Su tartamudez, lejos de ser solo una limitación personal, se convirtió en un rasgo decisivo de su imagen pública. El tratamiento con Lionel Logue le permitió cumplir con los discursos solemnes del cargo, y la lucha contra el trastorno lo convirtió, décadas después, en un ejemplo de superación personal. Su timidez inicial dio paso a una actitud metódica y disciplinada, formada en la Marina y fortalecida por la lectura de los deberes constitucionales.
La historiadora Sarah Bradford y otros biógrafos han subrayado su sentido del deber y su trabajo en favor de las condiciones laborales antes de ser rey. Aunque nunca fue un intelectual público, su reinado reforzó la idea de la monarquía como una institución estable por encima de las luchas partidistas.
5. Palmarés y récords[editar]
Jorge VI acumuló a lo largo de su vida títulos, condecoraciones y reconocimientos, dentro y fuera del Reino Unido. Los principales hitos de su carrera institucional son:
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- Duque de York (4 de junio de 1920 – 11 de diciembre de 1936).
- Rey del Reino Unido y de los Dominios Británicos de Ultramar (11 de diciembre de 1936 – 6 de febrero de 1952).
- Emperador de la India (11 de diciembre de 1936 – 15 de agosto de 1947).
- Rey de la India (15 de agosto de 1947 – 26 de enero de 1950).
- Rey de Irlanda (11 de diciembre de 1936 – 18 de abril de 1949, fecha en que la República de Irlanda dejó de tener al monarca como jefe de Estado).
- Jefe de la Mancomunidad de Naciones (1949 – 6 de febrero de 1952).
- Orden de la Jarretera (condecoración otorgada por su padre y por él mismo como soberano).
- Cruz de Jorge y Medalla de Jorge: creadas por sugerencia del rey durante la Segunda Guerra Mundial para premiar actos de valentía civil.
- Cruz de Jorge a Malta (15 de abril de 1942): condecoración colectiva concedida al pueblo maltés por su resistencia a los bombardeos del Eje.
- Orden de la Liberación (Francia, 1960, póstuma): uno de los dos únicos casos excepcionales de entrega de la condecoración después de 1946.
Entre los honores institucionales más recordados se encuentra la creación de la Cruz de Jorge, sugerida por el propio rey en 1940, y su concesión colectiva a la isla de Malta el 15 de abril de 1942. Desde la independencia de Malta, el 21 de septiembre de 1964, la Cruz de Jorge figura en la bandera del país.
6. Vida pública y legado[editar]
El legado de Jorge VI está ligado a la supervivencia de la monarquía constitucional en medio de la crisis de la abdicación, la guerra y la descolonización. Su decisión de permanecer en Londres durante el Blitz y de compartir las privaciones del pueblo británico ayudó a reconstruir la cercanía entre la Corona y la ciudadanía.
En el plano político e institucional, su reinado acompañó la transición del Imperio a la Mancomunidad. La fórmula del monarca como «jefe de la Mancomunidad», sin soberanía efectiva sobre los nuevos estados, permitió conservar un vínculo simbólico entre el Reino Unido y sus antiguas colonias. Fue, además, el primer soberano británico en asumir ese título.
La muerte del rey en 1952 dio paso al reinado de su hija Isabel II, que se prolongó hasta 2022. La continuidad dinástica y el ejercicio escrupuloso del papel constitucional se consideran parte de su herencia.
En su honor se bautizaron instituciones y lugares:
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- King George Hospital, hospital londinense.
- King George VI Reservoir, embalse en Surrey, próximo al aeropuerto de Londres-Heathrow.
- King George VI Highway, carretera de la Columbia Británica, en Canadá.
- King George VI Chase, carrera de caballos británica.
- Estatus: una estatua suya fue erigida en 1955 frente a The Mall, en el centro de Londres. Una estatua contigua de su esposa, la reina madre Isabel, se inauguró en 2009.
- Estatua en Hong Kong: en el Zoológico y Jardín Botánico de Hong Kong se conserva otra estatua del rey.
En el cine y la televisión, Jorge VI ha sido interpretado en más de diez ocasiones. Entre los actores que lo han representado figuran Andrew Ray y James Wilby. El retrato más conocido en el ámbito hispanoamericano llegó con El discurso del rey (2010), dirigida por Tom Hooper, en la que Colin Firth interpretó al rey durante su tratamiento con Lionel Logue.
7. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]
En el mundo hispanohablante, Jorge VI entró con fuerza en el imaginario popular a raíz del estreno de El discurso del rey. La película, estrenada en 2010 en el Reino Unido y Estados Unidos, llegó a los cines de América Latina y España durante la temporada de premios de 2010–2011. Colin Firth ganó el premio Óscar al mejor actor por su interpretación del monarca en la ceremonia de los Óscar de 2011.
La prensa en español cubrió con amplitud aquel ciclo de premios. El diario chileno La Tercera, por ejemplo, informó en enero de 2011 sobre la cosecha de Globos de Oro de la película y su ingreso a la carrera por el Óscar. En la prensa española, La Vanguardia recogió declaraciones de Colin Firth en las que aclaraba que el rey «no era tonto, sólo tartamudo».[6]
El interés periodístico en español no se limitó al cine. La Nación de Argentina dio cuenta del funeral de la reina madre Isabel en 2002, recordando la figura del rey. Durante las décadas de 1940 y 1950, la prensa hispanoamericana cubrió también la abdicación de Eduardo VIII y el ascenso de Jorge VI, aunque sin la intensidad que el personaje alcanzaría mucho después con la película.
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- En España, la película se estrenó con el título doblado al español peninsular; en América Latina se utilizó el doblaje regional correspondiente. Los datos de estreno exactos por país varían entre finales de 2010 y los primeros meses de 2011, según el mercado.[7]
- La figura de Lionel Logue, el logopeda australiano, también fue difundida ampliamente por la prensa en español, tanto en notas sobre la cinta como en reseñas históricas sobre la tartamudez real.
- El filme contribuyó a que Jorge VI dejara de ser una figura relativamente distante para el público hispanoamericano y pasara a ser reconocido como el «rey tartamudo».[8]
8. Continuidad y memoria[editar]
El reinado de Jorge VI ocupa un lugar singular en la historia británica: fue breve en comparación con el de su padre y el de su hija, pero estuvo cargado de consecuencias. La abdicación de Eduardo VIII, la guerra contra la Alemania nazi, la transformación del Imperio en Mancomunidad, la independencia de la India y la fundación de la República de Irlanda son procesos que no solo definieron su tiempo en el trono, sino que reconfiguraron el papel de la monarquía británica en el mundo contemporáneo.
Su hija Isabel II, nacida en 1926 como princesa Isabel de York, heredó un trono estabilizado por la disciplina y el sentido del deber de su padre. En ese sentido, la figura de Jorge VI suele leerse no como un simple monarca de transición, sino como el restaurador de la credibilidad institucional de la Corona en uno de sus momentos más comprometidos.
Para los lectores hispanoamericanos, el rey sigue presente principalmente a través del cine, pero también a través de la historia de la Segunda Guerra Mundial, la descolonización británica y la memoria de una monarquía europea que, en plena crisis global, optó por permanecer junto a su pueblo.
Lionel Logue (1880–1953) fue un logopeda australiano que trabajó con Jorge VI desde 1926. Su papel se popularizó enormemente tras la película El discurso del rey (2010). El discurso del rey[sin verificar] es la traducción al español de The King's Speech. ↩︎
La frase de la reina Isabel, citada en crónicas británicas de 1940, ha sido reproducida con pequeñas variantes. La versión más difundida es: «Me alegro de que nos hayan bombardeado. Me hace sentir que puedo mirar al East End a la cara». [sin verificar]. ↩︎
La relación entre Jorge VI y Winston Churchill pasó de una fase inicial de tensión a una colaboración estrecha durante la guerra. Churchill, que había sido periodista en la guerra de Cuba y ministro durante la Primera Guerra Mundial, valoraba profundamente la permanencia del rey en Londres. ↩︎
La Mancomunidad de Naciones, conocida en inglés como Commonwealth of Nations, comenzó a perfilarse con la Declaración Balfour de 1926 y el Estatuto de Westminster de 1931. Jorge VI fue el primer monarca en llevar el título de «jefe de la Mancomunidad» sin soberanía directa sobre los nuevos estados republicanos. ↩︎
Los funerales de Estado de Jorge VI fueron los primeros de un monarca británico retransmitidos en su época por televisión y radio. [sin verificar]. ↩︎
La declaración de Colin Firth fue recogida por La Vanguardia en diciembre de 2010: «El rey Jorge VI no era tonto, sólo tartamudo». [sin verificar]. ↩︎
En América Latina, el estreno de El discurso del rey se produjo con los doblajes regionales habituales. No se han localizado en esta primera versión del borrador los datos exactos de fecha y estudio de doblaje para cada país. [sin verificar]. ↩︎
El apodo de «rey tartamudo» se popularizó en los titulares hispanoamericanos durante la promoción de El discurso del rey. Antes de la película, la prensa en español solía referirse a él como «Jorge VI de Inglaterra» o simplemente «el rey Jorge». ↩︎