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José Gregorio Hernández

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José Gregorio Hernández
Nombre completoJosé Gregorio Hernández Cisneros
ApodoEl Médico de los Pobres
Fecha de nacimiento26 de octubre de 1864
Lugar de nacimientoIsnotú, estado Trujillo, Venezuela
Fecha de fallecimiento29 de junio de 1919 (54 años)
Lugar de fallecimientoCaracas, Venezuela
Causa de muerteFractura craneal tras un accidente de tránsito
NacionalidadVenezolana
Alma máterUniversidad Central de Venezuela
OcupaciónMédico, científico, profesor, investigador
Conocido porPionero de la medicina experimental en Venezuela y figura de devoción popular
Afiliación religiosaOrden Franciscana Seglar (O.F.S.)
Venerado enIglesia católica
Festividad26 de octubre
Beatificación30 de abril de 2021, por Aldo Giordano
Canonización19 de octubre de 2025, por León XIV
Santuario principalSantuario José Gregorio Hernández, Isnotú
Lugar de descansoIglesia de Nuestra Señora de la Candelaria, Caracas

1. Resumen[editar]

José Gregorio Hernández Cisneros (Isnotú, estado Trujillo, 26 de octubre de 1864 – Caracas, 29 de junio de 1919) fue un médico, científico, profesor, investigador y filántropo venezolano, miembro de la Orden Franciscana Seglar. Es conocido en Venezuela y en otros países de América Latina como el Médico de los Pobres, tanto por su labor asistencial gratuita como por la profunda devoción popular que lo acompaña desde su muerte.

Hernández fue uno de los principales responsables de la modernización de la medicina venezolana a finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX. Introdujo el microscopio en el país, fundó las cátedras de Histología, Bacteriología y Fisiología Experimental en la Universidad Central de Venezuela (UCV), y fue autor de algunos de los primeros textos venezolanos de bacteriólogía. Al mismo tiempo mantuvo una sostenida vocación religiosa que lo llevó a explorar la vida sacerdotal y monástica, y a profesar como franciscano seglar.

Tras su muerte en un accidente de tránsito, su prestigio como médico cercano a los pacientes de escasos recursos se convirtió en un culto popular de amplia raigambre en Venezuela, Colombia, las islas Canarias y buena parte del Caribe hispanohablante. La Iglesia católica lo declaró venerable en 1986, lo beatificó en 2021 y lo canonizó solemnemente el 19 de octubre de 2025 en la plaza de San Pedro, convirtiéndolo —junto con Carmen Rendiles Martínez— en uno de los dos primeros santos venezolanos reconocidos por la Iglesia.[1] Su memoria litúrgica se celebra el 26 de octubre, fecha de su nacimiento.

2. Primeros años y formación[editar]

Nació en Isnotú, una pequeña localidad del actual municipio Rafael Rangel, en el estado Trujillo, al occidente de Venezuela. Era hijo de Benigno María Hernández Manzaneda, comerciante y propietario de un almacén de mercancías secas y farmacia, y de Josefa Antonia Cisneros Mansilla, dedicada a las labores del hogar propias de la época. Su madre era descendiente de una familia de origen canario, y por la rama materna se le atribuye parentesco lejano con el cardenal español Francisco Jiménez de Cisneros; por la línea paterna se le relaciona con el religioso y educador ecuatoriano Miguel Febres-Cordero.[2]

José Gregorio fue bautizado el 30 de enero de 1865 en el templo colonial de Escuque, hoy Santuario Diocesano del Niño Jesús. Recibió la confirmación el 6 de diciembre de 1867 en la iglesia de San Juan Bautista de Betijoque. Su madre falleció en 1872, cuando él tenía ocho años. Su primer maestro fue Pedro Celestino Sánchez, quien regentaba una escuela privada en Isnotú; según varias versiones, fue Sánchez quien recomendó al padre del niño que lo enviara a estudiar a la capital.

En su adolescencia Hernández manifestó inicialmente el deseo de estudiar derecho, pero su padre lo convenció de cursar medicina, que finalmente se convirtió en su vocación definitiva. En 1878, a los trece años y medio, emprendió el largo camino de la sierra trujillana a Caracas: viajó en mula por Isnotú, Betijoque, Sabana de Mendoza, Santa Apolonia y La Ceiba, continuó por el lago de Maracaibo hasta Curazao, Puerto Cabello y La Guaira, y completó el trayecto en tren hasta la capital.

En Caracas ingresó al Colegio Villegas, dirigido por el doctor Guillermo Tell Villegas. Allí se destacó como estudiante formal y dedicado al estudio; llegó a desempeñarse como profesor de aritmética de los alumnos del primer curso. Entre 1878 y 1882 cursó la preparatoria y filosofía, y se graduó de bachiller en Filosofía en 1882. A los 17 años ingresó a la Universidad Central de Venezuela para estudiar medicina. Durante la carrera obtuvo en gran parte de las materias la calificación de sobresaliente, tanto en aprovechamiento como en conducta.

Se graduó de Doctor en Medicina el 29 de junio de 1888. Para entonces hablaba inglés, francés, portugués, alemán e italiano, y dominaba el latín y el hebreo; también cultivó la música, la filosofía y la teología, intereses que mantuvo durante toda su vida.

3. Trayectoria médica y académica[editar]

Regreso a los Andes y consulta rural[editar]

Apenas graduado, el rector de la UCV, Santos Dominici, le ofreció ayuda para abrir consultorio en Caracas, pero Hernández rechazó el ofrecimiento con la convicción de que su lugar estaba entre los suyos. En agosto de 1888 regresó a Isnotú, instaló un consultorio provisional y comenzó a ejercer como médico rural en los tres estados andinos: Trujillo, Mérida y Táchira. En una carta dirigida a Santos Dominici desde Betijoque, en septiembre de 1888, dejó constancia de las dificultades de la práctica médica en su tierra: la pobreza de la clínica, la falta de botica y la influencia de las creencias populares.[3]

Formación en Europa[editar]

A comienzos de 1889 Hernández recibió un ofrecimiento para viajar a Europa y estudiar materias experimentales que contribuyeran a la modernización de la medicina venezolana. En noviembre de ese año ya se encontraba en París, trabajando en los laboratorios de Charles Robert Richet, profesor de Fisiología Experimental de la Escuela de Medicina de París, así como en el laboratorio de Mathias Duval. Allí estudió microbiología, histología, patología, bacteriología, embriología y fisiología experimental.

Más adelante se trasladó a Berlín, donde profundizó en histología y anatomía patológica, e inició un nuevo curso de bacteriología. Antes de regresar a Venezuela, recibió del Estado venezolano el encargo de adquirir equipos e instrumentos médicos para el Hospital Vargas de Caracas, así como la bibliografía necesaria para instalar el Laboratorio de Fisiología Experimental. A Hernández se le atribuye, sobre todo por este regreso con instrumental europeo, la introducción del microscopio y de otras tecnologías de laboratorio en la enseñanza y la práctica médicas de Venezuela.

Docencia e investigación en la UCV[editar]

En 1891 regresó a Venezuela y, en noviembre de ese año, comenzó su labor docente en las cátedras de Histología Normal y Patológica, Fisiología Experimental y Bacteriología de la UCV. Se lo considera fundador de varias de esas cátedras. En 1906 publicó su obra Elementos de Bacteriología, el primer texto venezolano de esa disciplina. Junto con Nicanor Guardia describió, además, una forma de angina de pecho de origen palúdico, publicada en 1893 en la Gaceta Médica de Caracas.

Durante el bloqueo naval a Venezuela de 1902-1903, fue —según constancia parroquial— el primero en alistarse en su parroquia de Altagracia de Orituco, aunque no llegó a entrar en combate. En 1909 fue nombrado profesor de la cátedra de Anatomía Patológica Práctica, anexa al Laboratorio del Hospital Vargas, función que ejerció hasta la creación de la cátedra de Anatomía Patológica de la Universidad Central, regentada por Felipe Guevara Rojas en 1911.

Su método docente se apartó de la tradición puramente expositiva: impulsó la observación de los fenómenos vitales, la experimentación sistematizada, las prácticas de vivisección y las pruebas de laboratorio. Incorporó a la medicina venezolana la teoría celular de Virchow y cultivó con fines didácticos microorganismos de interés clínico.

Su actividad universitaria fue interrumpida en dos grandes ocasiones. La primera, entre 1908 y 1909, cuando intentó ingresar a la vida monástica. La segunda, a partir del 1 de octubre de 1912, cuando el gobierno de Juan Vicente Gómez cerró la universidad; Hernández retomó la cátedra en enero de 1916, tras la creación de la Escuela de Medicina Oficial en el Instituto Anatómico. En 1917 viajó por estudios a Nueva York y Madrid, dejando provisionalmente sus cursos a cargo del doctor Domingo Luciani, y reanudó su labor docente el 30 de enero de 1918, hasta su muerte.

Durante la pandemia de gripe de 1918 en Venezuela visitó y atendió enfermos en Caracas, pese al riesgo de contagio. Su comportamiento durante esa crisis sanitaria es uno de los elementos más citados para explicar el arraigo de su fama de santidad.

4. Vida religiosa[editar]

Hernández practicó una fe católica intensa y sostenida, sin que ello implicara un abandono de su actividad científica. El doctor Juan José Puigbó, ex presidente de la Academia Nacional de Medicina, apuntó en 2002 que su faceta religiosa, muy valiosa en el plano místico, no debía opacar su enorme aporte a la ciencia médica venezolana, y que en Hernández ambas dimensiones convivieron sin conflicto.

Desde joven sintió vocación hacia la vida consagrada. En 1907 decidió explorar formalmente esa vía: consultó con el arzobispo de Caracas, Juan Bautista Castro, y escribió al prior de la Cartuja de Farneta, cerca de Lucca, en Italia, para solicitar su admisión a la Orden de los Cartujos. En 1908 fue admitido en el monasterio de clausura como Hermano Marcelo. Sin embargo, a los nueve meses enfermó de tal gravedad que el superior dispuso su regreso a Venezuela para su recuperación.

De vuelta en Caracas en abril de 1909, obtuvo permiso para ingresar en el Seminario Santa Rosa de Lima, hoy Universidad Católica Santa Rosa. Aun así, nunca abandonó por completo el anhelo de la vida monástica. En 1913 viajó a Roma e ingresó como seminarista al Pontificio Colegio Pío Latino Americano, buscando prepararse para el monasterio; una afección pulmonar lo obligó a retornar otra vez a Venezuela.

Probablemente por esas dificultades de salud, terminó encauzando su vocación religiosa en la vida seglar. Pertenecía a la Orden Franciscana Seglar, en la fraternidad de la Merced de Caracas, ligada a la Iglesia Nuestra Señora de la Merced de los Frailes Capuchinos. Según el libro de actas de la fraternidad, profesó como franciscano seglar el 7 de diciembre de 1899.

En sus años maduros dedicó una parte considerable de sus ingresos y de su tiempo a la compra de medicinas para enfermos sin recursos y a la atención gratuita de pacientes menesterosos. Las biografías suelen recoger la frase de que para él la medicina era «una misión, sobre todo para los más necesitados», una idea que el Vaticano recogió en la página oficial de su beatificación. No cobraba a los pobres y a veces entregaba además dinero para remedios.

5. Fallecimiento y sepelio[editar]

El 29 de junio de 1919, en horas de la tarde, Hernández salió a atender a una enferma en la esquina de Cardones. No pudo llegar a su destino: fue atropellado en la esquina de Amadores, en La Pastora, Caracas, por Fernando Bustamante, un joven mecánico de 28 años, propietario de un vehículo Essex.[4] El médico cayó y se golpeó la cabeza contra el filo de la acera, lo que le provocó una fractura craneal. Bustamante lo recogió y lo trasladó de inmediato al Hospital Vargas. Al llegar no se encontraba ningún médico; buscó entonces a Luis Razetti. Cuando regresaron al centro asistencial, el sacerdote capellán Tomás García Pompa les informó que Hernández había fallecido, a los 54 años.

Razetti firmó el acta de defunción, que certificaba la fractura de la base del cráneo y una ligera herida en la sien derecha. El cuerpo, una vez examinado y amortajado, fue trasladado a la casa de sus hermanos César Benigno y Sofía, en la Avenida Norte, entre Tienda Honda y Puente de la Trinidad.

El 30 de junio de 1919, a las 10:00 de la mañana, en medio de una multitud, el féretro fue llevado al Paraninfo Universitario de la UCV sobre los hombros de estudiantes y discípulos. Luego fue enterrado en el Cementerio General del Sur. Allí permaneció hasta el 23 de octubre de 1975, cuando, tras un incendio provocado por las llamas de las velas que depositaban los devotos sobre su tumba, y en el marco del inicio del proceso de beatificación, sus restos fueron exhumados y trasladados al baptisterio de la Iglesia de Nuestra Señora de la Candelaria, en el centro de Caracas. En 2020 la arquidiócesis de Caracas anunció que el cadáver sería reubicado en una sala especial del mismo templo, ante la inminente beatificación.

Desde muy pronto, Hernández fue objeto de una veneración popular masiva. La fama de sus curaciones y la cercanía con los pacientes de escasos recursos alimentaron relatos de milagros y de apariciones en sueños. Durante décadas fue tratado por muchos como «santo popular», antes de que la Iglesia católica reconociera oficialmente su culto. Su fiesta se celebra el 26 de octubre.

Los restos de Hernández reposan en la Iglesia de Nuestra Señora de la Candelaria, en Caracas, uno de los principales centros de peregrinación del país. Otros espacios de culto importantes son el Santuario del Niño Jesús de Isnotú, en su pueblo natal, y, más recientemente, el santuario diocesano dedicado a él en Ciudad Chávez, en el estado La Guaira, consagrado el 26 de noviembre de 2023.[5]

La devoción por Hernández no se limita a los fieles católicos. Una parte de su veneración se entreteje con las religiones sincréticas venezolanas, en particular con el culto de María Lionza. También en Colombia, donde se le llama frecuentemente Hermano José Gregorio, existen centros esotéricos y grupos de seguidores que lo consideran una figura curativa. En esos contextos es común encontrar oraciones y rituales de sanación atribuidos a su intercesión.

El carácter sincrético de parte de su culto ha sido señalado por historiadores como una de las razones por las que el proceso de reconocimiento formal de su santidad fue lento, especialmente durante la segunda mitad del siglo XX. La propia aprobación eclesiástica se interpretó en algunos análisis como un intento de «descontaminar» el culto de Hernández de las prácticas mágicas o esotéricas asociadas a su nombre.

También se ha hecho notar el paralelismo entre el culto a Hernández y el de otros médicos venerados popularmente en América Latina, como Ricardo Moreno Cañas en Costa Rica. En todos los casos, la devoción se vincula al recuerdo de un médico que atendió a los pobres y al deseo de intermediación ante la enfermedad y la muerte.

7. Proceso de canonización[editar]

El proceso formal de causa de canonización se abrió en 1949, conducido por la arquidiócesis de Caracas. El expediente fue presentado en Roma ante Pío XII, bajo el impulso del arzobispo Lucas Guillermo Castillo. Durante años se reunió documentación sobre las virtudes y la fama de santidad de Hernández.

De Siervo de Dios a Venerable[editar]

Un hito importante dentro del proceso fue la declaración de sus virtudes heroicas. Las fuentes presentan una pequeña discrepancia cronológica: unas sitúan la declaración como Venerable en 1985 y otras en 1986. En cualquier caso, Hernández fue reconocido con el título de Venerable por Juan Pablo II durante la década de 1980; la arquidiócesis de Caracas y la Conferencia Episcopal Venezolana conmemoraron después el reconocimiento de manera oficial.[6]

Beatificación[editar]

El milagro aprobado para la beatificación fue la curación de Yaxury Solórzano Ortega, una niña de diez años que en 2017 recibió un proyectil en la cabeza durante un asalto a su padre en Venezuela. Los médicos tratantes consideraron extraordinaria su recuperación y atribuyeron el desenlace a la intercesión de Hernández. El 18 de junio de 2020 el papa Francisco aprobó el decreto que reconocía el milagro, y la misa de beatificación se celebró el 30 de abril de 2021 en Caracas, presidida por Aldo Giordano, nuncio apostólico. La ceremonia se realizó en el Colegio La Salle La Colina. Con ella, Hernández se convirtió en el primer laico venezolano y el primer varón venezolano reconocido como beato, asignándose su celebración litúrgica el 26 de octubre.

Canonización[editar]

El milagro estudiado para la canonización se relacionó con la recuperación del empresario venezolano Gonzalo Morales Divo, residente en Miami, ocurrida en 2021. El 25 de febrero de 2025, el papa Francisco autorizó la canonización de Hernández. El 13 de junio de 2025, en el primer consistorio ordinario público del papa León XIV, se estableció que sería canonizado el 19 de octubre de ese año junto con otros seis beatos, entre ellos la también venezolana Carmen Rendiles Martínez.

La canonización se celebró solemnemente en la plaza de San Pedro del Vaticano el 19 de octubre de 2025. Hernández y Rendiles se convirtieron así en los dos primeros santos de Venezuela reconocidos por la Iglesia católica. Desde entonces, Hernández es invocado oficialmente como san José Gregorio Hernández Cisneros, y su festividad se mantiene el 26 de octubre, fecha de su nacimiento.

8. Homenajes y reconocimientos[editar]

El nombre de Hernández ha sido dado a numerosas instituciones de salud y educación en Venezuela. Destacan el Hospital General Dr. José Gregorio Hernández y la Universidad Dr. José Gregorio Hernández, esta última de carácter privado y con sede en Maracaibo, fundada en 2003. En Isnotú, junto al Santuario del Niño Jesús, funciona el Museo José Gregorio Hernández, dedicado a su vida y obra.

En el ámbito académico, la Universidad Central de Venezuela conserva en la entrada del Instituto de Medicina Experimental una escultura de Hernández realizada por Francisco Narváez en 1950. La UCV, de la que fue alumno, profesor y figura tutelar, lo recuerda como uno de los principales constructores de la medicina moderna venezolana. Hernández fue además miembro fundador de la Academia Nacional de Medicina.

Desde 2011, por decreto del gobierno venezolano, el 26 de octubre se celebra como día de júbilo nacional con motivo de su nacimiento. La declaratoria alimentó el estatus de Hernández como figura cívica, más allá del culto religioso: en él conviven el médico pionero, el profesor universitario y el santo popular.

En el arte venezolano, su imagen es recurrente. Pintores de la corriente ingenua o naíf lo han representado en retablos, estampas y escenas de curación. Algunas exposiciones se han dedicado exclusivamente a su figura, como «El Venerable… El milagro está hecho» en la Galería de Arte Nacional de Caracas, curada por Mirla Soto, y la muestra «Dr. José Gregorio Hernández: El Beato Ucevista camino a la santidad», montada en 2022 en la sede de la UCV.

9. Publicaciones[editar]

La obra científica y literaria de Hernández es breve pero influyente. Escribió trabajos sobre bacteriología, fisiología, patología y temas filosóficos, publicados en su mayoría en la Gaceta Médica de Caracas. A continuación se listan sus obras principales:[7]

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  • 1893 – Sobre el número de glóbulos rojos. Gaceta Médica de Caracas.
  • 1893 – El Sr. Nicanor Guardia. El Cojo Ilustrado.
  • 1894 – Sobre angina de pecho de naturaleza paludosa. Gaceta Médica de Caracas.
  • 1906 – Elementos de Bacteriología. Texto pionero de la disciplina en Venezuela.
  • 1910 – Lecciones de bacteriología. Gaceta Médica de Caracas.
  • 1910 – Lesiones anatomo–patológicas de la pulmonía simple o crupal. Gaceta Médica de Caracas.
  • 1910 – De la nefritis a la fiebre amarilla. Gaceta Médica de Caracas.
  • 1912 – Elementos de filosofía. Caracas, Empresa El Cojo.
  • 1912 – Visión de arte. El Cojo Ilustrado.
  • 1912 – En un vagón. El Cojo Ilustrado.
  • 1912 – Los maitines. El Cojo Ilustrado.
  • 1913 – Renuncia ante la Academia Nacional de Medicina. Gaceta Médica de Caracas.
  • 1918 – Nota preliminar acerca del tratamiento de la tuberculosis por el aceite de Chaulmoogra. Gaceta Médica de Caracas.
  • 1922 – Elementos de bacteriología. 2.ª edición, Caracas, El Cojo.
  • 1968 – Obras completas. Caracas, Universidad Central de Venezuela. Edición de Fermín Vélez Boza.

10. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]

La devoción a José Gregorio Hernández desbordó pronto las fronteras venezolanas. En Colombia es una figura de devoción popular ampliamente arraigada, tanto en su vertiente católica como en círculos esotéricos, donde se le trata como el «Hermano José Gregorio». En Bogotá y otras ciudades colombianas se han realizado estudios sobre los «pacientes-devotos» y la relación entre medicina y religión en su culto.

Las islas Canarias constituyen otro espacio relevante de devoción. La relación se remonta a la ascendencia canaria de su madre y al vínculo histórico entre Canarias y Venezuela. La Iglesia de Nuestra Señora de la Candelaria, donde reposan sus restos, fue fundada por canarios en Caracas en honor a su patrona, la Virgen de la Candelaria; esa conexión facilitó la difusión de su culto entre las comunidades isleñas.

En el resto de Hispanoamérica y en España su nombre es conocido sobre todo a través de la prensa católica, las devociones populares y las comunidades de migrantes venezolanos. La canonización de 2025 reavivó el interés internacional: en Venezuela, Colombia y otros países de la región se realizaron celebraciones, vigilias y misas de acción de gracias. Para la comunidad católica hispanohablante, Hernández se presenta como un santo laico, científico y médico, cercano a la vida de los fieles y a los enfermos.

Su figura ha sido representada también en el cine y la televisión venezolana. En 1964, Américo Montero lo encarnó en una serie de RCTV y en una película en coproducción con España. En 1990 se produjeron dos telefilmes venezolanos —El Venerable, de RCTV, con Flavio Caballero, y José Gregorio Hernández, el siervo de Dios, de Venevisión, con Mariano Álvarez—. En 2019 se estrenó La médium del venerable, una película que explora justamente el fenómeno del culto popular y esotérico alrededor de su figura.


  1. Algunas fuentes lo describen como «el primer santo venezolano», pero la canonización de la madre Carmen Rendiles Martínez se realizó en la misma ceremonia del 19 de octubre de 2025. En sentido estricto, ambos fueron elevados a los altares el mismo día y comparten la condición de primeros santos de Venezuela. ↩︎

  2. La genealogía de Hernández es un aspecto recurrente en las biografías devocionales. El parentesco con el cardenal Cisneros y con Miguel Febres-Cordero se cita a menudo, pero deben entenderse como lazos familiares muy distantes, propios de familias descendientes de funcionarios y colonos españoles. ↩︎

  3. La carta se cita con frecuencia en las biografías de Hernández como evidencia de su temprana conciencia de la medicina como servicio. En ella describía que «todo el mundo padece de disentería y de asma», y que la botica era «pésima». ↩︎

  4. La descripción del atropellamiento, del conductor y del trayecto proviene de los relatos de la época. Hay pequeñas diferencias entre versiones respecto a la esquina exacta y al tipo de vehículo, pero la identidad del conductor Fernando Bustamante y la causa de muerte (fractura craneal) coinciden en las fuentes. ↩︎

  5. La Conferencia Episcopal Venezolana informó de la construcción y consagración de ese santuario en 2023. Es probable que existan otros templos y capillas dedicados a Hernández en distintas diócesis, especialmente en el occidente de Venezuela. ↩︎

  6. La bibliografía popular suele mencionar indistintamente los años 1985 y 1986. La fecha más repetida para el decreto del papa Juan Pablo II es el 16 de enero de 1986, aunque el proceso interno vaticano se completó en 1985. ↩︎

  7. Las fuentes no siempre coinciden en la cifra exacta de publicaciones. Se habla de once o trece trabajos científicos, más dos inéditos, y de cinco textos literarios. Algunos títulos circulan con variantes menores en el año. ↩︎