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José María Arguedas

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José María Arguedas
Nombre completoJosé María Arguedas Altamirano
Nacimiento18 de enero de 1911
Andahuaylas, Perú
Fallecimiento2 de diciembre de 1969
Lima, Perú
Causa de muerteSuicidio con arma de fuego
NacionalidadPeruana
Lengua maternaQuechua; bilingüe en quechua y español
EducaciónUniversidad Nacional Mayor de San Marcos
OcupaciónNarrador, poeta, profesor, antropólogo, etnólogo, periodista, traductor
MovimientoIndigenismo
Obras notablesYawar Fiesta, Los ríos profundos, Todas las sangres, El zorro de arriba y el zorro de abajo
CónyugesCelia Bustamante Vernal (desde 1939); Sybila Arredondo (desde 1967)

1. Resumen[editar]

José María Arguedas Altamirano (Andahuaylas, 18 de enero de 1911–Lima, 2 de diciembre de 1969) fue un narrador, poeta, profesor, antropólogo y etnólogo peruano. Es considerado una de las figuras mayores de la narrativa peruana del siglo XX y uno de los autores más influyentes de la literatura indigenista, aunque su trabajo desbordó el indigenismo convencional. Su producción incluye novelas, cuentos, poemas, ensayos, traducciones de literatura quechua y numerosos estudios sobre folclor, música andina y comunidades indígenas.

Arguedas creció entre el mundo criollo y el mundo quechua. Esa experiencia marcó su obra y su posición intelectual: más que describir el mundo andino desde afuera, buscó narrarlo desde una sensibilidad interior. En su discurso No soy un aculturado, pronunciado en 1968, se definió como "un peruano que orgullosamente, como un demonio feliz, habla en cristiano y en indio, en español y en quechua".

Entre sus novelas destacan Yawar Fiesta (1941), Los ríos profundos (1958), Todas las sangres (1964) y la póstuma El zorro de arriba y el zorro de abajo (1971). El crítico británico Martin Seymour-Smith lo llamó "el más grande novelista de nuestro tiempo" y afirmó que escribió "algunas de las prosas más poderosas que el mundo haya conocido".[1]

Además de su labor literaria, Arguedas tuvo una amplia trayectoria como funcionario cultural y como investigador. Fue director de la Casa de la Cultura del Perú, director del Museo Nacional de Historia y catedrático en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y en la Universidad Nacional Agraria La Molina. Su trabajo como etnólogo fue paralelo e inseparable de su trabajo como escritor.

2. Primeros años y formación[editar]

2.1 Infancia entre dos mundos[editar]

José María Arguedas nació en Andahuaylas, en la sierra sur del Perú. Fue hijo de Víctor Manuel Arguedas Arellano, abogado cuzqueño, y de Victoria Altamirano Navarro, miembro de una familia acomodada de la zona. Su madre murió cuando él tenía alrededor de tres años.[2] Su padre, que trabajaba como juez y litigante en distintas provincias, estaba frecuentemente ausente.

Tras el nuevo matrimonio de su padre con Grimanesa Arangoitia Iturbi, el niño pasó largas temporadas en el entorno de la hacienda de su madrastra. Allí se produjeron dos de sus vivencias más citadas por la biografía arguediana: el contacto cotidiano con los sirvientes y campesinos quechuas, y el maltrato de su hermanastro Pablo Pacheco. El propio Arguedas contó que fue relegado a la cocina y a las tareas domésticas, y que el hermanastro era un "gamonal" que trataba mal a los indígenas.

En 1921, junto con su hermano Arístides, huyó de la casa de la madrastra y se refugió en la hacienda Viseca, propiedad de parientes. Allí vivió unos dos años en contacto directo con campesinos quechuas. Este periodo —que Arguedas recordó como uno de los más felices de su vida— consolidó su conocimiento del quechua y de las formas de vida andinas. La huida, la orfandad y el refugio en el mundo indígena se convertirían luego en material central de su obra.

2.2 Educación y juventud[editar]

Arguedas cursó estudios primarios en localidades como San Juan de Lucanas, Puquio y Abancay, y estudios secundarios en Ica, Huancayo y Lima. En su adolescencia acompañó a su padre en numerosos viajes por la sierra, con los que conoció de cerca la diversidad cultural de los pueblos andinos. En 1925 sufrió un accidente con la rueda de un trapiche en la hacienda Karkequi, a orillas del río Apurímac, y perdió dos dedos de la mano derecha.

En 1931 ingresó a la Facultad de Letras de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos de Lima. Al año siguiente falleció su padre, y Arguedas comenzó a trabajar como auxiliar en la Administración de Correos para sostener sus estudios. En ese periodo inició su actividad literaria y publicó sus primeros textos.

3. Trayectoria literaria[editar]

3.1 Primeros libros y prisión[editar]

En 1933 publicó su primer cuento, Warma kuyay, en la revista Signo. En 1935 apareció su primer libro, Agua, colección de cuentos que obtuvo el segundo premio de la Revista Americana de Buenos Aires y que suele considerarse un hito en la renovación de la narrativa indigenista. En 1936 fundó, junto con otros jóvenes intelectuales, la revista Palabra, influida por el pensamiento de José Carlos Mariátegui.

En 1937 fue arrestado por participar en protestas estudiantiles contra la visita de un enviado de la Italia fascista, durante la dictadura de Óscar R. Benavides. Estuvo alrededor de ocho meses en el penal El Sexto de Lima. Esa experiencia dio origen más tarde a la novela El Sexto, publicada en 1961. Durante su reclusión tradujo canciones quechuas que alimentaron su segundo libro, Canto kechwa, aparecido en 1938.

3.2 Yawar Fiesta[editar]

En 1941 publicó Yawar Fiesta, su primera novela. El libro narra la organización de una corrida de toros andina y muestra el choque entre las costumbres indígenas y las formas de modernidad que empiezan a imponerse en los pueblos serranos. Yawar Fiesta inauguró una etapa más madura de la narrativa arguediana y fue revisada por el propio autor en 1958.

La novela presentó, además, un trabajo de lenguaje que se volvería característico de Arguedas: un castellano que deja entrar la sintaxis y el vocabulario del quechua, con el propósito de hacer audible la voz andina dentro de la lengua escrita.

3.3 Los ríos profundos y El Sexto[editar]

En 1958 apareció Los ríos profundos, considerada generalmente su obra maestra y una de las novelas más importantes de la literatura peruana. La obra, de fuerte carga autobiográfica, transcurre en parte en un internado católico de Abancay y combina la mirada de un narrador adolescente con la presencia constante del mundo quechua, la memoria y el paisaje andino. Obtuvo en 1959 el Premio Nacional de Fomento a la Cultura Ricardo Palma.

Tres años después, en 1961, publicó El Sexto, una novela breve inspirada en su paso por el penal limeño del mismo nombre. La obra representó un giro hacia una prosa más directa y testimonial, sin abandonar la dimensión simbólica. Recibió en 1962 el Premio Nacional de Fomento a la Cultura Ricardo Palma, el segundo de este tipo en su carrera.

3.4 Todas las sangres y la polémica de 1965[editar]

En 1964 Arguedas publicó Todas las sangres, una de sus novelas más ambiciosas y extensas. El título alude a la diversidad social, étnica y cultural del Perú, y la trama muestra los conflictos producidos por la penetración del capital y el cambio social en el mundo andino. El autor quiso retratar, a la vez, la variedad de tipos humanos del país y sus tensiones.

La novela fue duramente criticada el 23 de junio de 1965 en una mesa redonda organizada por el Instituto de Estudios Peruanos.[3] Sociólogos y escritores cuestionaron su imagen de la sociedad peruana. Para Arguedas, el episodio fue devastador. Esa misma noche escribió:

«Casi demostrado por dos sabios sociólogos y un economista, que mi libro Todas las sangres es negativo para el país, no tengo nada que hacer ya en este mundo. Mis fuerzas han declinado creo que irremediablemente».

La mesa redonda sobre Todas las sangres se convirtió en uno de los hitos de la recepción crítica de su obra y en un momento clave para entender el deterioro anímico del autor.

3.5 Últimos años y El zorro de arriba y el zorro de abajo[editar]

En 1965 publicó el cuento El sueño del pongo, en edición bilingüe castellano-quechua. En 1967 apareció Amor mundo, un libro de relatos de tema erótico. En paralelo trabajó en una novela mayor, situada en Chimbote, que dejó inconclusa: El zorro de arriba y el zorro de abajo. La obra mezcla ficción, diarios personales, reflexiones sobre el Perú y motivos de un mito quechua. Fue publicada póstumamente en 1971.

Los diarios insertos en la novela documentan, con crudeza, la depresión del escritor, sus dudas sobre la vigencia de las culturas andinas y su temor a sobrevivir al propio libro. En una de sus entradas escribió: "O actor, como he sido desde que ingresé a la escuela secundaria, hace cuarenta y tres años, o nada".

4. Labor etnológica y gestión cultural[editar]

La dimensión antropológica de Arguedas no fue un añadido a su obra literaria, sino una segunda vertiente de la misma preocupación por la cultura andina. Desde 1939 ejerció como profesor en el Colegio Nacional Mateo Pumacahua de Sicuani, en el departamento del Cuzco, donde desarrolló métodos de trabajo ligados al folclor local.

En 1939 se casó con Celia Bustamante Vernal, quien junto con su hermana Alicia animaba la Peña Cultural Pancho Fierro de Lima, un espacio de confluencia de artistas e intelectuales. Celia fue una figura importante en la vida cultural limeña de la época y acompañó a Arguedas durante buena parte de su trayectoria.

Entre los años cuarenta y sesenta, Arguedas ocupó diversos cargos en el sector público ligados a la cultura. Fue Conservador General de Folklore del Ministerio de Educación desde 1947, jefe de la Sección de Folklore, Bellas Artes y Despacho del mismo ministerio entre 1950 y 1952, y director del Instituto de Estudios Etnológicos del Museo Nacional de la Cultura Peruana desde 1953. También dirigió la revista Folklore Americano.

Su trabajo contribuyó a dar visibilidad a músicos y danzantes andinos. Impulsó la primera grabación discográfica del trovador ancashino Jacinto Palacios Zaragoza en 1948 y abrió los teatros limeños Municipal y Segura para presentaciones de arte andino.

En el plano académico, Arguedas se recibió de bachiller en Etnología en 1957 con la tesis La evolución de las comunidades indígenas, y obtuvo el doctorado en 1963 con Las comunidades de España y del Perú. Fue catedrático de Etnología en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos entre 1958 y 1968, y en la Universidad Nacional Agraria La Molina entre 1962 y 1969. Entre 1963 y 1964 dirigió la Casa de la Cultura del Perú, y entre 1964 y 1966 el Museo Nacional de Historia.

Los viajes de investigación lo llevaron a La Paz, a España y a Francia. En la provincia de Zamora, específicamente en Bermillo de Sayago, estudió las comunidades campesinas españolas para compararlas con las comunidades andinas y rastrear raíces comunes.

5. Estilo y características[editar]

La obra de Arguedas suele inscribirse dentro del indigenismo, pero su propuesta fue más allá de la denuncia social o del retrato folclórico. Frente a una tradición que a menudo miraba al indígena desde afuera, Arguedas intentó construir una voz narrativa que surgiera del interior del mundo quechua. Uno de sus rasgos técnicos más comentados es la elaboración de un español con huellas del quechua, tanto en la sintaxis como en el vocabulario.

Sus temas centrales fueron la división del Perú entre dos culturas, la permanencia de las tradiciones andinas, el conflicto entre modernidad y tradición, y la posibilidad —o imposibilidad— de una convivencia integradora. En sus novelas y cuentos abundan el paisaje andino, la música, las fiestas religiosas, los mercados y las relaciones violentas de poder en las haciendas.

En los años sesenta, su visión se volvió más pesimista. La mesa redonda sobre Todas las sangres y la transformación acelerada de las ciudades andinas, como Chimbote, lo enfrentaron a la posibilidad de que las culturas indígenas no sobrevivieran al avance del capitalismo y de la urbanización. Su última novela, El zorro de arriba y el zorro de abajo, abandona en parte el realismo anterior y adopta una estructura más fragmentaria, con diarios y planos superpuestos.

Pese a su compromiso con el mundo andino, Arguedas no rechazó el hispanismo como sustrato cultural. En sus estudios sobre España y en sus intervenciones públicas defendió la idea de que las culturas hispana e indígena podían encontrarse sin que una anulara a la otra. La frase "España no es sajona ni germana; es nosotros mismos" condensa esa visión.[4]

6. Obra[editar]

La producción intelectual de Arguedas es amplia y comprende alrededor de 400 escritos entre creaciones literarias, traducciones, ensayos y trabajos etnológicos. La narrativa constituye una proporción menor de su producción total; el resto está dedicado al estudio del quechua, del folclor y de la cultura andina, así como a la gestión cultural.

6.1 Novelas[editar]

[ Desplegar / Plegar ] Novelas
  • 1941: Yawar Fiesta. Primera novela; revisada en 1958.
  • 1954: Diamantes y pedernales. Novela corta publicada junto con una reedición de Agua.
  • 1958: Los ríos profundos. Considerada su obra maestra.
  • 1961: El Sexto.
  • 1964: Todas las sangres.
  • 1971: El zorro de arriba y el zorro de abajo. Novela inconclusa, publicada póstumamente.

6.2 Cuentos[editar]

[ Desplegar / Plegar ] Cuentos y recopilaciones
  • 1935: Agua. Los escoleros. Warma kuyay. Colección de cuentos.
  • 1955: La muerte de los Arango.
  • 1962: La agonía de Rasu Ñiti.
  • 1965: El sueño del pongo. Edición bilingüe castellano-quechua.
  • 1967: Amor mundo.
  • Otras recopilaciones aparecieron póstumamente: El forastero y otros cuentos (1972), Cuentos olvidados (1973) y Relatos completos (1974).

6.3 Poesía[editar]

Arguedas escribió sus poemas primero en quechua y luego los tradujo al español. Entre sus poemas más conocidos figuran:

  • 1962: Túpac Amaru Kamaq taytanchisman. Haylli-taki. A nuestro padre creador Túpac Amaru.
  • 1966: Oda al jet.
  • 1969: Qollana Vietnam Llaqtaman / Al pueblo excelso de Vietnam.
  • 1972: Katatay y otros poemas, en edición bilingüe quechua-español.

6.4 Estudios etnológicos y traducciones[editar]

[ Desplegar / Plegar ] Estudios etnológicos, antropológicos y del folclor
  • 1938: Canto kechwa.
  • 1947: Mitos, leyendas y cuentos peruanos, en colaboración con Francisco Izquierdo Ríos.
  • 1949: Canciones y cuentos del pueblo quechua.
  • 1953: Cuentos mágico-realistas y canciones de fiestas tradicionales del valle del Mantaro.
  • 1956: Puquio, una cultura en proceso de cambio.
  • 1957: Estudio etnográfico de la feria de Huancayo.
  • 1957: La evolución de las comunidades indígenas.
  • 1958: El arte popular religioso y la cultura mestiza.
  • 1961: Cuentos mágico-religiosos quechuas de Lucanamarca.
  • 1966: Poesía quechua.
  • 1966: Dioses y hombres de Huarochirí, traducción directa del manuscrito quechua recogido en el siglo XVII.
  • 1968: Las comunidades de España y del Perú.
  • Póstumos: Señores e indios: Acerca de la cultura quechua (1975) y Formación de una cultura nacional indoamericana (1976), ambos con compilación de Ángel Rama.

En 1983 la editorial Horizonte de Lima publicó una primera serie de sus Obras completas en cinco tomos. En 2012 se sumó una segunda serie dedicada a la obra antropológica y cultural, compilada por Sybila Arredondo de Arguedas.

7. Palmarés y reconocimientos[editar]

  • 1958: Premio Nacional de Fomento a la Cultura Javier Prado, por su tesis en Etnología.
  • 1959: Premio Nacional de Fomento a la Cultura Ricardo Palma, por Los ríos profundos.
  • 1962: Premio Nacional de Fomento a la Cultura Ricardo Palma, por El Sexto.
  • 1964: Palmas Magisteriales en grado de Comendador.
  • 1968: Premio Inca Garcilaso de la Vega. Con motivo del premio pronunció su célebre discurso No soy un aculturado.

Desde 2000, la Casa de las Américas entrega el Premio de Narrativa José María Arguedas, destinado a difundir la obra narrativa de escritores latinoamericanos. El autor no lo recibió en vida; se trata de un premio creado póstumamente en su homenaje.

En 2011 se conmemoró el centenario de su nacimiento con actividades en Lima y Andahuaylas. Ese año fue declarado por el gobierno peruano como Año del Centenario de Machu Picchu para el Mundo, lo que generó controversia entre quienes esperaban que se honrara a Arguedas. Aun así, se realizaron pasacalles, exposiciones y actos en quechua, con especial participación en Andahuaylas y en el centro histórico de Lima.

En julio de 2022, el Banco Central de Reserva del Perú puso en circulación un nuevo billete de 20 soles con una fotografía de José María Arguedas tomada por el fotógrafo Baldomero Pestana. La emisión fue cuestionada por el autor de la imagen, quien afirmó que el banco no le pidió permiso para reproducirla.[5]

8. Vida pública y legado[editar]

Arguedas fue un intelectual público, aunque no un militante orgánico. Aunque simpatizó con el ideario comunista y estuvo cerca de círculos de izquierda, nunca se afilió al Partido Comunista. Fue cesado de su puesto docente durante la dictadura de Manuel A. Odría, acusado de comunista, y luego reintegrado a la vida académica.

Murió por suicidio en un contexto de depresión prolongada que se agudizó en la década de 1960. El 11 de abril de 1966 tuvo un primer intento por sobredosis de barbitúricos. Su psiquiatra, la chilena Lola Hoffmann, le recomendó continuar escribiendo como parte del tratamiento.

El 28 de noviembre de 1969 se disparó un tiro en la cabeza en su oficina de la Universidad Nacional Agraria La Molina. Fue trasladado al Hospital del Empleado de Lima, donde falleció el 2 de diciembre de 1969.[6]

Su funeral reunió a intelectuales, músicos y danzantes andinos. Por pedido del propio Arguedas, el violinista Máximo Damián tocó ante su féretro, acompañado del arpista Luciano Chiara y de danzantes de tijera. Ese gesto es recordado como una de las despedidas más simbólicas de la cultura peruana moderna.

Sus restos fueron enterrados inicialmente en el Cementerio El Ángel de Lima y trasladados en 2004 a Andahuaylas, donde reposan en el parque que lleva su nombre.

La obra de Arguedas fue objeto de estudios fundamentales. Mario Vargas Llosa le dedicó el ensayo La utopía arcaica: José María Arguedas y las ficciones del indigenismo, publicado en 1996, en el que examina tanto su valor literario como sus tensiones ideológicas. Alfredo Bryce Echenique, por su parte, lo incluyó entre los autores decisivos de su formación lectora.

En la cultura popular peruana también se recuerda su afición al fútbol. Según el escritor Alonso Cueto, Arguedas era hincha de Alianza Lima y solía decir que "el corazón de un pueblo está en dos lugares: los mercados y los estadios". La frase, más allá de su anécdota deportiva, resume su interés por las expresiones vivas de la cultura popular.

9. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]

Arguedas es una figura central en el canon literario peruano y en los debates sobre indigenismo y cultura andina en América Latina. Sus novelas y cuentos se leen en escuelas y universidades peruanas, y su nombre aparece con frecuencia en discusiones sobre bilingüismo, interculturalidad y representación literaria del mundo indígena.

En el circuito editorial hispanoamericano, su obra circuló tempranamente fuera del Perú. Los ríos profundos fue reeditada en 1978 por la Biblioteca Ayacucho de Caracas, con prólogo de Mario Vargas Llosa. Varios de sus relatos se publicaron en Montevideo y Buenos Aires, y sus compilaciones póstumas tuvieron ediciones en México, Argentina y Uruguay.

Arguedas mantuvo vínculos con redes intelectuales latinoamericanas. En 1968 viajó a Cuba como jurado del Premio Casa de las Américas. La propia Casa de las Américas, institución con sede en La Habana, instituyó en su homenaje el Premio de Narrativa José María Arguedas. También participó en encuentros de escritores en México, Bolivia, Chile, Argentina, Uruguay, Francia y Alemania, entre otros países.

En la actualidad, su recepción es amplia en los estudios literarios de habla hispana. Su figura se asocia con la pregunta por la relación entre literatura, antropología y nación, y con la defensa de una literatura capaz de dar voz a las culturas subalternas sin reducirlas a objetos de descripción. Aunque parte de su obra se ha traducido a otros idiomas, su recepción internacional ha sido más limitada que la de otros autores del llamado boom latinoamericano. En el mundo hispano, sin embargo, sigue siendo una referencia constante para escritores, antropólogos y lectores interesados en el Perú andino y en la posibilidad de una convivencia entre culturas.


  1. La cita procede de la valoración que Martin Seymour-Smith incluye en The New Guide to Modern World Literature y ha sido recogida con frecuencia por la crítica peruana y latinoamericana. ↩︎

  2. Existe una discrepancia menor entre biografías: algunas síntesis en inglés indican que la madre de Arguedas murió cuando él tenía dos años; las cronologías más difundidas en español sitúan el hecho a los tres años. ↩︎

  3. La mesa redonda del 23 de junio de 1965 fue publicada y comentada posteriormente como un episodio decisivo de la recepción de Todas las sangres. ↩︎

  4. La frase fue citada en estudios sobre la relación de Arguedas con la cultura hispánica y su trabajo de campo en comunidades de España. ↩︎

  5. El episodio fue difundido en 2022 por medios peruanos, que señalaron que el Banco Central de Reserva no habría pedido autorización al fotógrafo Baldomero Pestana para reproducir la imagen de Arguedas. ↩︎

  6. La fecha del disparo final aparece como 28 de noviembre en buena parte de las fuentes peruanas; otras versiones, especialmente en inglés, la sitúan el 29 de noviembre. El fallecimiento el 2 de diciembre de 1969 es coincidente. ↩︎