Juan el Bautista
| Juan el Bautista | |
|---|---|
| Títulos | Profeta y mártir; el Precursor de Cristo |
| Nacimiento | Finales del siglo I a. C., hacia el año 4 a. C.[sin verificar] |
| Fallecimiento | Entre 29 y 36 d. C. en Maqueronte, hacia 31–32 o 36 d. C.[sin verificar] |
| Venerado en | Iglesia católica, Iglesia ortodoxa, anglicanismo, luteranismo, islam, drusismo, mandeísmo, fe bahá'í |
| Canonización | Culto inmemorial |
| Festividad | 24 de junio: natividad de san Juan; 29 de agosto: martirio de san Juan |
| Patronazgo | Jordania, Puerto Rico, Malta, Quebec, Terranova, Provincia de Herrera (Panamá), Amazonía peruana, San Juan de Aznalfarache (Sevilla) y numerosas localidades |
1. Resumen[editar]
Juan el Bautista (en griego Ἰωάννης ὁ βαπτιστής, Ioannēs ho baptistēs, o Ἰωάννης ὁ βαπτίζων, Ioannēs ho baptizōn), mencionado en el Corán como el profeta Yahya y conocido en la tradición cristiana como san Juan Bautista o simplemente el Precursor, fue un predicador ambulante judío contemporáneo de Jesús de Nazaret, nacido a finales del siglo I a. C.[1] Es venerado como una figura religiosa de primer orden en el cristianismo, el islam, el drusismo y la fe bahá'í, y como personaje muy importante —aunque no fundador— del mandeísmo.[2]
Los autores del Nuevo Testamento presentan a Juan como el anuncio de una figura mesiánica mayor que él, identificada con Jesús. La mayoría de los especialistas considera que Juan bautizó a Jesús, y no pocos historiadores sostienen que Jesús fue en una primera etapa discípulo suyo y que parte de su predicación se apoyó en enseñanzas del Bautista.[3] Su ejecución, ordenada por Herodes Antipas, fue recogida por el historiador judío Flavio Josefo en sus Antigüedades judías.
2. Fuentes y cronología[editar]
Las principales fuentes antiguas sobre Juan el Bautista son los cuatro evangelios canónicos, los Hechos de los Apóstoles, el evangelio no canónico de los nazarenos y el historiador judeorromano Flavio Josefo (37–100 d. C.). Josefo lo menciona en el libro XVIII, capítulo 5, 2 de las Antigüedades judías, donde afirma que fue decapitado por orden de Herodes Antipas y sitúa el hecho en la fortaleza de Maqueronte. La primera referencia conocida a este pasaje se remonta al siglo III, cuando fue citado por Orígenes en Contra Celsum.
La cronología de su vida presenta algunos desacuerdos. Lucas indica que Juan nació aproximadamente nueve meses antes que Jesús; dado que el nacimiento de Jesús no suele datarse después de inicios del año 4 a. C., Juan debió nacer hacia el final del reinado de Herodes el Grande, a fines del siglo I a. C.[1:1]
La fecha de su muerte es más discutida. El relato evangélico la sitúa durante la actividad pública de Jesús, antes de la crucifixión. Bruce Metzger data la decapitación de Juan en Maqueronte en el año 31 o 32 d. C. En cambio, algunos estudiosos, siguiendo a Josefo, la relacionan con una derrota militar de Herodes Antipas y la sitúan hacia el año 36 d. C., lo que resultaría unos seis años posterior a lo que sugiere el Nuevo Testamento.[4] La investigación moderna no ha resuelto por completo esta divergencia.
3. Nacimiento y familia según el Evangelio de Lucas[editar]
El Evangelio de Lucas es el único que ofrece un relato de la concepción y del nacimiento de Juan. Según este texto, su padre, Zacarías, era sacerdote de la clase de Abías, y su madre, Isabel, descendiente de Aarón. Ambos eran ancianos y no tenían hijos, porque Isabel era estéril. Mientras Zacarías oficiaba en el Templo de Jerusalén, el ángel Gabriel se le apareció y le anunció que Isabel daría a luz un hijo al que llamaría Juan, que no bebería vino ni bebida alcohólica, que estaría lleno del Espíritu Santo desde el seno materno y que iría delante del Señor con el espíritu y el poder de Elías.
Zacarías dudó del anuncio y quedó mudo hasta el nacimiento del niño. Lucas presenta además a María, la madre de Jesús, e Isabel como parientes. Esta relación familiar no aparece en los demás evangelios; Raymond Edward Brown la calificó de «historicidad dudosa» y Geza Vermes la consideró «sin duda una creación artificial de Lucas».[5] Las semejanzas con el nacimiento de Samuel en el Antiguo Testamento sugieren que Lucas pudo inspirarse en aquel relato para componer las escenas de anunciación de Juan y de Jesús.
4. Predicación y bautismo[editar]
Los evangelios sinópticos describen a Juan como un predicador del desierto que vestía un manto de pelo de camello, llevaba un cinturón de cuero y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre. Proclamaba un bautismo de arrepentimiento para el perdón de los pecados, y anunciaba la llegada de alguien más poderoso que él, que bautizaría no con agua, sino con el Espíritu Santo —y, en Mateo, «y fuego»—. Lucas fija el inicio de su ministerio en el año decimoquinto del reinado de Tiberio, lo que suele situarse en torno al año 28 d. C.[6]
El Evangelio de Lucas es el único en el que Juan enseña explícitamente la caridad: invita a quien tenga dos túnicas a compartir con el que no tiene, pide a los recaudadores de impuestos que no exijan más de lo establecido y aconseja a los soldados que no extorsionen ni denuncien falsamente. Lucas menciona también que Juan fue arrestado y decapitado por Herodes, sin detenerse en el episodio de la danza de la hija de Herodías.
La mayoría de los historiadores contemporáneos coincide en que el núcleo del ministerio de Juan fue real y en que Jesús fue bautizado por él en el río Jordán. Algunos estudiosos consideran que Jesús integró inicialmente el movimiento de Juan y que la tradición cristiana posterior fue subordinando progresivamente la figura del Bautista a la de Jesús.[3:1]
5. Arresto y ejecución[editar]
Tanto los evangelios como Flavio Josefo vinculan la muerte de Juan con Herodes Antipas. Las razones difieren. Según los evangelios de Marcos y Mateo, Juan condenó públicamente el matrimonio de Herodes con Herodías, la exesposa de su hermano. Herodes lo arrestó; Herodías quería matarlo, pero Antipas protegía a Juan porque lo consideraba un hombre justo y santo, y temía a la multitud. Durante una fiesta, la hija de Herodías danzó ante el tetrarca, y este le prometió concederle cualquier cosa. Aconsejada por su madre, la joven pidió la cabeza de Juan el Bautista. Herodes, contrariado, ordenó decapitarlo; su cabeza fue entregada en una bandeja y sus discípulos enterraron el cuerpo.
Flavio Josefo ofrece una motivación política: Herodes temía que la enorme popularidad de Juan incitara a sus seguidores a una rebelión, por lo que lo hizo arrestar y encarcelar en Maqueronte, donde más tarde lo mandó ejecutar. Josefo añade que algunos judíos interpretaron la posterior destrucción del ejército de Herodes como castigo divino por aquella ejecución.[7]
El relato evangélico contiene algunos problemas de detalle. Marcos llama «rey» a Herodes Antipas, cuando en realidad era tetrarca, y denomina «Felipe» al primer esposo de Herodías, que otras fuentes identifican con Herodes Boeto o Herodes el Joven. Flavio Josefo afirma que Herodías tenía una hija llamada Salomé. Los investigadores han debatido cuánto material histórico conserva esta narración; se ha propuesto que la historia pudo componerse originalmente en arameo y que el esquema arresto-ejecución-entierto se elaboró en parte para asemejar el destino de Juan al de Jesús.[8]
6. Las narraciones evangélicas[editar]
6.1 En el Evangelio de Marcos[editar]
Marcos presenta a Juan como cumplimiento de una profecía que cita atribuyéndola a Isaías, aunque en realidad combina frases del Segundo Isaías, del Libro de Malaquías y del Éxodo: un mensajero que va por delante y una voz que clama en el desierto pidiendo preparar el camino del Señor. Marcos describe su vestimenta de pelo de camello, su cinturón de cuero y su alimentación a base de saltamontes y miel silvestre. En este evangelio, Juan proclama un bautismo de conversión y anuncia a alguien que bautizará con el Espíritu Santo. Jesús llega desde Nazaret de Galilea y es bautizado; al salir del agua, el cielo se abre, el Espíritu desciende como paloma y una voz declara: «Tú eres mi Hijo querido, mi predilecto».
6.2 En el Evangelio de Mateo[editar]
Mateo retoma la presentación de Marcos, pero añade que Juan criticaba duramente a fariseos y saduceos, que predicaba la cercanía del «reino de los cielos» y un juicio venidero. En Mateo, Juan reconoce inmediatamente a Jesús y se muestra reacio a bautizarlo, por sentirse inferior. La voz del cielo no se dirige personalmente a Jesús, sino que anuncia: «Este es mi Hijo amado, mi predilecto». Mateo abrevia la escena de la decapitación y sostiene que era el propio Herodes Antipas quien quería matar a Juan. En este evangelio, Jesús pronuncia una frase célebre: «Entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista; pero el más pequeño en el reino de los cielos, mayor es que él» (Mateo 11:11).
6.3 En Lucas y en los Hechos de los Apóstoles[editar]
Lucas, además del nacimiento, sitúa con detalle político el inicio de la actividad de Juan: año decimoquinto de Tiberio, con Poncio Pilato como gobernador de Judea, Herodes Antipas como tetrarca de Galilea, su hermano Filipo como tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias como tetrarca de Abilene. Es el único evangelio que recoge las enseñanzas éticas de Juan y el bautismo de recaudadores y soldados. En los Hechos de los Apóstoles, atribuidos al mismo autor, se menciona que algunos discípulos de Juan pasaron a formar parte del movimiento de Jesús.
6.4 En el Evangelio de Juan[editar]
El cuarto evangelio describe al Bautista como «un hombre enviado por Dios» que «no era la luz», pero vino a dar testimonio de la luz. Juan el Bautista niega explícitamente ser el Cristo, Elías o «el profeta», y se define como «la voz que clama en el desierto». Este evangelio no narra el bautismo de Jesús, pero da a entender que Juan vio al Espíritu descender como paloma y proclamó a Jesús como «Hijo de Dios» y «Cordero de Dios». También refiere una controversia entre los discípulos de Juan y otros judíos sobre la purificación; en ese contexto, Juan afirma: «Él debe crecer y yo disminuir». El Evangelio de Juan indica que dos discípulos del Bautista, entre ellos Andrés, siguieron a Jesús por indicación del propio Juan.
7. Análisis comparativo[editar]
7.1 Isaías, Malaquías y Éxodo[editar]
La cita con la que Marcos y Mateo asocian la aparición de Juan combina textos de varias tradiciones. Mateo y Lucas omiten la primera parte de la cita, mientras que Marcos la conserva completa. La imagen de la «voz que clama en el desierto» procede de Isaías 40:3; la del mensajero enviado por delante, de Malaquías 3:1; y la del camino preparado, de tradiciones vinculadas al Éxodo.
7.2 El bautismo de Jesús[editar]
Los evangelios difieren en los detalles. En Marcos y Lucas, Jesús ve abrirse el cielo y oye una voz que se dirige a él en segunda persona. No se precisa si otros fueron testigos. En Mateo, la voz se expresa en tercera persona, con alcance público. En el Evangelio de Juan, es el Bautista quien ve descender la paloma y da testimonio de ello como prueba de la condición mesiánica de Jesús.
7.3 El conocimiento de Juan sobre Jesús[editar]
La percepción que Juan tiene de Jesús varía. En Marcos, Juan anuncia un líder futuro sin señalar que sea Jesús. En Mateo, lo reconoce inmediatamente. Tanto en Mateo como en Lucas, el Bautista encarcelado envía discípulos a preguntar: «¿Eres tú el que ha de venir o debemos esperar a otro?». En Lucas, ambos son parientes. En el Evangelio de Juan, el Bautista identifica explícitamente a Jesús como Hijo de Dios.
7.4 Juan y Elías[editar]
Mateo y Marcos describen la vestimenta de Juan en términos que recuerdan la descripción de Elías en 2 Reyes 1:8, quien también llevaba ropa de pelo y cinturón de cuero. En Mateo, Jesús afirma explícitamente que Juan es «el Elías que había de venir» (Mateo 11:14; 17:11–13). El Evangelio de Juan, en cambio, pone en boca del Bautista la negativa de ser Elías. Parte de la tradición cristiana interpretó esta aparente contradicción como una distinción entre un retorno literal y un retorno espiritual: Juan habría venido «con el espíritu y el poder de Elías», según lo anunciado por el ángel a Zacarías en Lucas 1:16–17.
8. Posible vinculación con los esenios[editar]
Juan se definió a sí mismo como «voz que clama en el desierto» y llamaba a enderezar los caminos del Señor. Esta misión, entendida como cumplimiento de las profecías de Isaías y Malaquías, se asemeja a la que la secta judía de los esenios se atribuía a sí misma, tal como aparece en la Regla de la Comunidad hallada entre los Manuscritos del Mar Muerto, datada entre los años 100 y 75 a. C. También la liturgia bautismal esenia pudo haber inspirado a Juan.
Sin embargo, no hay evidencias concluyentes de una pertenencia directa de Juan el Bautista a la comunidad esenia. La diferencia principal sería de énfasis: los esenios ponían el acento en el estudio de la Torá y de las Escrituras, mientras que Juan predicaba un bautismo público de conversión dirigido al pueblo. Algunos autores, como Joseph Ratzinger, han sugerido que Juan —y acaso también Jesús— pudo estar cercano a este ambiente, sin que pueda descartarse que viviera un tiempo en esa comunidad.[9]
9. Muerte, sepultura y reliquias[editar]
9.1 Tumba en Sebastia[editar]
La tradición afirma que Juan el Bautista fue enterrado en la mezquita de Nabi Yahya, en Sebastia, cerca de Nablús, en la actual Palestina. Se menciona que sus reliquias eran veneradas allí desde el siglo IV. Rufino de Aquilea y Teodoreto de Ciro relataron que el santuario fue profanado durante el reinado de Juliano el Apóstata, hacia el año 362, y que sus huesos fueron parcialmente quemados. Parte de las reliquias rescatadas fueron llevadas a Jerusalén y, después, a Alejandría, donde el 27 de mayo del año 395 se depositaron en una basílica construida sobre un antiguo templo de Serapis. La tumba de Sebastia siguió siendo visitada por peregrinos, y Jerónimo mencionó que allí se producían milagros.
9.2 La cabeza y otras reliquias[editar]
El destino de la cabeza del Bautista es objeto de numerosas tradiciones. La Iglesia católica señala como lugar oficial la capilla de san Juan Bautista de la Mezquita de los Omeyas en Damasco; el papa Juan Pablo II visitó ese lugar en 2001 y se detuvo a meditar ante la tumba. Otras tradiciones la sitúan en la iglesia de San Silvestro in Capite de Roma, en la Catedral de Amiens, en Antioquía o en la Residencia de Múnich. Nicéforo Calixto y Simón Metafraste sostienen que Herodías la enterró en Maqueronte; otros autores dicen que fue enterrada en el palacio de Herodes en Jerusalén y encontrada durante el reinado de Constantino I.
También existen tradiciones sobre las manos del santo. La mano derecha, con la que supuestamente bautizó a Jesús, es reclamada por el monasterio ortodoxo de Cetiña, en Montenegro; por el Palacio de Topkapi, en Estambul; y por el skete rumano del Precursor en el monte Athos. La mano izquierda es venerada en la iglesia apostólica armenia de San Juan en Hugli-Chuchura, en Bengala Occidental, donde anualmente, el «Día Chuchura», en enero, bendice a los fieles de Calcuta.
9.3 Hallazgos de 2010 en Bulgaria[editar]
En 2010 se hallaron restos óseos en las ruinas de la iglesia del monasterio de San Juan el Precursor, en la isla búlgara de San Iván, en el mar Negro. Un análisis posterior de ADN y datación por radiocarbono indicó que los huesos pertenecían a un hombre de Oriente Próximo que vivió en el siglo I, por lo que se planteó que podrían haber pertenecido a Juan el Bautista. En la actualidad, los restos se conservan en un relicario en la iglesia de San Cirilo y Metodio, en Sozopol.[10]
10. Juan el Bautista en las religiones[editar]
10.1 Cristianismo[editar]
Los cristianos creen que Juan tuvo un papel específico encomendado por Dios como precursor de Jesús, el mesías anunciado. Varios pasajes del Antiguo Testamento son interpretados como profecías sobre él, en particular Malaquías 3:1, sobre el mensajero que prepara el camino, y Malaquías 3:23–24, sobre el regreso de Elías antes del día del Señor. Los evangelios sinópticos aplican estos pasajes a Juan, y Mateo lo identifica expresamente como el sucesor espiritual de Elías. El Evangelio de Juan, por su parte, conserva la tradición de que el Bautista negó ser Elías.
10.2 Iglesia católica[editar]
La Iglesia católica conmemora a san Juan Bautista en dos fechas principales: el 24 de junio, su natividad, y el 29 de agosto, su martirio. Su canonización es de culto inmemorial. Algunos católicos sostienen la opinión de que Juan estuvo libre de pecado personal, pero esta idea nunca ha sido doctrina de la Iglesia, a diferencia de lo que ocurre con la Inmaculada Concepción de María. Santa Catalina de Siena, en su Tratado sobre la oración, alude a la santificación de Juan «en el vientre de su madre».
10.3 Iglesia ortodoxa y otras iglesias[editar]
La Iglesia ortodoxa oriental considera a Juan el último de los profetas del Antiguo Testamento y un puente entre la antigua alianza y la nueva. Enseña que, tras su muerte, descendió al Hades y allí predicó la inminente llegada de Cristo. Su icono ocupa un lugar de honor en el iconostasio de los templos ortodoxos, y todos los martes del año están dedicados a su memoria. La Iglesia ortodoxa conmemora a san Juan el Precursor en varias fechas: la Concepción el 23 de septiembre, la Sinaxis el 7 de enero, el primero y segundo hallazgo de la cabeza el 24 de febrero, el tercer hallazgo el 25 de mayo, la Natividad el 24 de junio y la Decapitación el 29 de agosto.
La Iglesia luterana y la anglicana también celebran su natividad el 24 de junio. Zacarías, su padre, es conmemorado el 5 de septiembre por ortodoxos y luteranos, y el 23 de septiembre por católicos. Isabel, su madre, es conmemorada el 5 de septiembre por ortodoxos y anglicanos, y el 5 de noviembre por católicos y luteranos. La Iglesia ortodoxa rusa conmemora el 12 de octubre el traslado de la mano derecha del Precursor desde Malta a Gatchina en 1799.
10.4 Islam[editar]
En el islam, Juan el Bautista es conocido como Yahya, un profeta mencionado en el Corán. Es hijo de Zacarías y se lo considera un profeta que confirmó la palabra de Dios. El islam lo venera como uno de los profetas enviados al pueblo de Israel y lo asocia con la mezquita de los Omeyas de Damasco, donde se encuentra una de las tumbas que la tradición le atribuye.
10.5 Mandeísmo y otras tradiciones[editar]
El mandeísmo, religión gnóstica que pervive en comunidades del actual Irak e Irán, concede a Juan el Bautista una importancia central. Lo venera como su principal profeta y practica el bautismo como rito esencial, aunque la investigación discrepa sobre el grado en que el mandeísmo deriva directamente del movimiento de Juan. El drusismo y la fe bahá'í también lo veneran como figura sagrada.
11. Culto, festividades y patronazgo[editar]
11.1 Calendario[editar]
Las dos grandes festividades cristianas de san Juan Bautista son la Natividad, el 24 de junio, y la Decapitación o martirio, el 29 de agosto. La fecha de la Natividad está fijada seis meses antes de la Navidad, tal como indica Lucas 1:36. En la ortodoxia oriental se añaden, como se indicó, varias conmemoraciones a lo largo del año.
11.2 Patronazgo en el mundo hispanohablante[editar]
San Juan Bautista es patrón de Puerto Rico, de la provincia panameña de Herrera y de la Amazonía peruana. Su nombre ha dado lugar a numerosas ciudades y localidades en el mundo hispano: la capital de Puerto Rico, San Juan, lo tiene como santo epónimo; también lo llevan San Juan de Aznalfarache, en la provincia de Sevilla, y cientos de parroquias y municipios latinoamericanos. En muchos lugares de España y de América Latina, la noche del 23 al 24 de junio se celebra con fiestas populares, hogueras y tradiciones de origen diverso, asociadas popularmente a la figura de san Juan.[11]
En Nicaragua, la iglesia parroquial de San Juan Bautista en Masatepe es un ejemplo de templo dedicado a su advocación. En Puerto Rico, su patronazgo se vincula al nombre oficial de la capital y a una devoción de raíz colonial. En Panamá, la provincia de Herrera lo celebra como patrono, y en la Amazonía peruana su fiesta se integra en el calendario religioso de numerosas comunidades.
12. Iconografía y legado[editar]
La iconografía cristiana suele representar a Juan el Bautista de dos maneras principales. En una modalidad aparece como predicador del desierto: vestido con piel de camello, con el cordero como atributo y una cruz de cañas, a menudo señalando a Cristo o portando un estandarte con la inscripción Ecce Agnus Dei («he aquí el Cordero de Dios»). En otra modalidad se representa su martirio, con la cabeza cortada sobre una bandeja o entregada a Salomé. Estas dos escenas dieron lugar a una destacada tradición artística, con obras de Anton Raphael Mengs, Artemisia Gentileschi, José de Ribera, Francisco Pacheco, Bartolomé Esteban Murillo y Francisco de Goya, entre otros.
La figura de Juan el Bautista tuvo también un papel notable en la historia de la teología cristiana. Su relación con Jesús, su condición de precursor y su muerte violenta lo convirtieron en modelo de profeta y mártir. Para el cristianismo oriental es el vínculo entre el Antiguo y el Nuevo Testamento; para el islam, un profeta del linaje de Zacarías; para el mandeísmo, el gran testigo del bautismo. Su presencia en la toponimia, en el calendario y en la devoción popular de España y de América Latina mantiene vivo su nombre más allá del ámbito estrictamente religioso.
Lucas 1:36 indica que Juan nació aproximadamente nueve meses antes que Jesús, cuyo nacimiento no suele datarse después de inicios del año 4 a. C. ↩︎ ↩︎
El Oxford Dictionary of the Christian Church y otras obras de referencia lo presentan como figura importante del mandeísmo, no como su fundador. ↩︎
Algunos estudiosos, como E. P. Sanders, James D. G. Dunn y Robert L. Webb, sostienen que Jesús fue en un primer momento discípulo de Juan y que parte de su predicación se basó en enseñanzas del Bautista. ↩︎ ↩︎
Bruce Metzger data la decapitación en Maqueronte en el 31 o el 32 d. C.; otros investigadores, siguiendo a Josefo, la sitúan hacia el 36 d. C. ↩︎
Brown califica de «historicidad dudosa» el parentesco entre María e Isabel; Vermes lo llama «sin duda una creación artificial de Lucas». ↩︎
El cálculo depende del calendario usado para contar los años de Tiberio; por ello la fecha se ha propuesto en torno al 28 d. C., sin que sea exacta. ↩︎
Josefo, Antigüedades judías 18.5.2. En su relato, los judíos creían que la derrota del ejército de Herodes fue un castigo divino por la ejecución de Juan. ↩︎
Florence Morgan Gillman y otros autores señalan que la historia del arresto, la ejecución y el entierro de Juan pudo elaborarse para relacionarla con el destino de Jesús. ↩︎
Joseph Ratzinger, en Jesús de Nazaret, sugiere que Juan pudo vivir un tiempo en la comunidad esenia y recibir allí parte de su formación religiosa, sin que haya pruebas concluyentes. ↩︎
Un análisis de ADN y de datación por radiocarbono publicado en torno a 2012 señaló que los huesos de la isla de San Iván pertenecían a un hombre de Oriente Próximo del siglo I; no se probó que fueran de Juan. ↩︎
La asociación de la noche de San Juan con hogueras y celebraciones populares es una tradición amplia, pero sus orígenes no derivan únicamente de la figura bíblica; mezclan elementos cristianos y precristianos. ↩︎