Juan Pablo I
| Juan Pablo I | |
|---|---|
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Papa de la Iglesia católica 26 de agosto de 1978 – 28 de septiembre de 1978 |
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| Nombre secular | Albino Luciani |
| Nacimiento | 17 de octubre de 1912 Canale d'Agordo, Véneto, Reino de Italia |
| Fallecimiento | 28 de septiembre de 1978 Palacio Apostólico, Ciudad del Vaticano |
| Causa de muerte | Infarto de miocardio (según la versión oficial del Vaticano) |
| Duración del pontificado | 33 días |
| Predecesor | Pablo VI |
| Sucesor | Juan Pablo II |
| Lema papal | Humilitas (“Humildad”) |
| Ordenación sacerdotal | 7 de julio de 1935 |
| Ordenación episcopal | 27 de diciembre de 1958 por Juan XXIII |
| Cardenalato | 5 de marzo de 1973 por Pablo VI |
| Beatificación | 4 de septiembre de 2022 por Francisco |
| Festividad | 26 de agosto |
| Cargos anteriores |
Obispo de Vittorio Veneto (1958–1969) Patriarca de Venecia (1969–1978) |
| Nacionalidad | Italiana |
| Formación | Pontificia Universidad Gregoriana Doctor en Sagrada Teología |
Juan Pablo I (en latín: Ioannes Paulus PP. I), de nombre secular Albino Luciani, nació el 17 de octubre de 1912 en Canale d'Agordo, entonces conocida como Forno di Canale, en la provincia de Belluno, Véneto, Italia, y murió el 28 de septiembre de 1978 en el Palacio Apostólico de la Ciudad del Vaticano. Fue el 263.º papa de la Iglesia católica y el quinto soberano de la Ciudad del Vaticano, cargo que ejerció desde el 26 de agosto de 1978 hasta su fallecimiento, treinta y tres días después.
Su pontificado es uno de los más breves de toda la historia de la Iglesia y dio lugar al más reciente de los llamados “años de los tres papas”, es decir, un año calendario en el que se sucedieron tres pontífices distintos: Pablo VI, Juan Pablo I y Juan Pablo II. Fue el primer papa nacido en el siglo XX y el último nacido en Italia hasta la fecha, tras más de cuatro siglos de papas italianos ininterrumpidos iniciados con Clemente VII en 1523.[1]
Antes del cónclave que lo eligió, Luciani había expresado a sus allegados su deseo de no ser elegido y había confesado que, si lo fuera, renunciaría al papado. Sin embargo, cuando los cardenales lo eligieron, se sintió obligado a aceptar.[2] Fue el primer papa en adoptar un nombre papal compuesto, “Juan Pablo”, en honor a sus dos predecesores inmediatos: Juan XXIII, que lo nombró obispo, y Pablo VI, que lo nombró patriarca de Venecia y cardenal.
En Italia se le recuerda con los apelativos Il Papa del Sorriso (“el papa de la sonrisa”) e Il Sorriso di Dio (“la sonrisa de Dios”).[3] La revista Time y otras publicaciones de la época se refirieron a él como “The September Pope” (“el papa de septiembre”).[4]
En 2003 fue declarado siervo de Dios, primer paso formal en el camino hacia la santidad. El papa Francisco confirmó sus virtudes heroicas el 8 de noviembre de 2017 y lo proclamó venerable. En octubre de 2021 se anunció su inminente beatificación, tras el reconocimiento de un milagro atribuido a su intercesión en la curación de una niña en Argentina. La beatificación se celebró el 4 de septiembre de 2022 en la Plaza de San Pedro.
1. Primeros años y formación[editar]
Albino Luciani nació en la pequeña localidad italiana de Canale d'Agordo, que en 1912 se llamaba Forno di Canale, en la provincia de Belluno, dentro de la región del Véneto, en el noreste de Italia. Fue el mayor de los hijos del matrimonio formado por Giovanni Luciani, un albañil, y Bortola Tancon. Sus hermanos fueron Edoardo, Antonia —conocida como Nina— y Federico, quien falleció a corta edad.[5]
La familia era de condición humilde y atravesó serias dificultades económicas durante la Primera Guerra Mundial. Años más tarde, ya como pontífice, Luciani comentó ante periodistas que ninguno de ellos podría sospechar jamás el hambre que él había conocido durante su infancia.[6]
A los seis años recibió el sacramento de la confirmación de manos del obispo Giosuè Cattarossi, figura que reaparecería décadas después en su vida al ordenarlo sacerdote.[7] A los diez años perdió a su madre. Su padre contrajo segundas nupcias con una mujer de profunda devoción, y fue en ese ambiente, según relató el propio Luciani, donde comenzó a madurar su vocación sacerdotal, impulsada por la predicación de un fraile capuchino.
En 1923, a los once años, ingresó en el Seminario Menor de Feltre. Durante su etapa de seminarista desarrolló una notable capacidad de lectura: se dice que leyó todos los libros disponibles en la biblioteca del seminario y que poseía una memoria excepcional. En los veranos regresaba a su casa y trabajaba en el campo con su familia.
En 1928 pasó al Seminario Mayor de Belluno para cursar sus estudios eclesiásticos. Allí continuó su formación en filosofía y teología. En 1934 fue ordenado subdiácono y al año siguiente diácono. Finalmente, el 7 de julio de 1935 fue ordenado sacerdote por el obispo Giosuè Cattarossi.
Entre 1935 y 1937 fue profesor de religión y capellán del Instituto Técnico Minero de Agordo. De 1937 a 1947 ejerció como vicerrector del Seminario Mayor de Belluno, donde impartió clases de teología dogmática, teología moral, derecho canónico y arte religioso, entre otras disciplinas.
Durante esa misma década continuó su formación académica. El 27 de febrero de 1947 obtuvo el doctorado en Sagrada Teología por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, con una tesis titulada El origen del alma humana según Antonio Rosmini.[8] El trabajo mereció la calificación de magna cum laude. En su investigación, Luciani se oponía frontalmente a la teología de Antonio Rosmini, lo que resulta relevante porque, años más tarde, la figura de Rosmini fue objeto de nuevas valoraciones en el ámbito católico.[9]
Luciani fue completamente bilingüe en italiano y latín, y hablaba ambas lenguas con igual soltura. Esta habilidad no era meramente académica: durante su pontificado, varios de sus discursos improvisados y catequesis mostraban un dominio natural del latín, lo que resultó especialmente útil en un contexto vaticano en el que el latín seguía siendo la lengua oficial de trabajo.[10]
2. Ministerio sacerdotal[editar]
En 1947, el obispo Girolamo Bortignon lo nombró vicario general de la diócesis de Belluno. Dos años después, en 1949, fue designado director de la oficina de catequesis de la misma diócesis.
Durante esa etapa, Luciani combinó la gestión pastoral con una intensa actividad docente. Su trabajo catequético lo puso en contacto directo con las parroquias rurales y de montaña de la región del Véneto, una experiencia que marcaría su estilo cercano y sencillo como obispo y, más tarde, como papa.
El 15 de diciembre de 1958, el papa Juan XXIII lo nombró obispo de la diócesis de Vittorio Veneto. Fue consagrado el 27 de diciembre de ese mismo año en la Basílica de San Pedro, por el propio Juan XXIII.
3. Obispo de Vittorio Veneto[editar]
Luciani tomó posesión de la diócesis de Vittorio Veneto el 11 de enero de 1959. Durante once años ejerció su ministerio episcopal en esta diócesis del Véneto. Su primera visita pastoral la realizó el 17 de junio de 1959.
Como obispo, se distinguió por un estilo pastoral cercano y accesible. Según testimonios de sacerdotes de la diócesis, no exigía cita previa para recibir a los curas, sino que los atendía personalmente a cualquier hora. Visitaba a los enfermos y a las personas con discapacidad en los hospitales de la zona, a menudo en bicicleta, sin previo aviso. También recorría las parroquias de montaña para conocer de cerca los problemas específicos de esas comunidades.[11]
En 1962 asistió a la apertura del Concilio Vaticano II en Roma. Estuvo presente en cuatro de las sesiones del concilio. Su participación en el Vaticano II fue significativa en su formación como pastor, pues lo expuso de primera mano a los debates teológicos y eclesiales que marcaron la historia contemporánea de la Iglesia. En sus años posteriores, Luciani se refirió al concilio como un acontecimiento extraordinario y de gran alcance histórico.
4. Patriarca de Venecia y cardenal[editar]
El 15 de diciembre de 1969, el papa Pablo VI lo nombró patriarca de Venecia, sucediendo a Giovanni Urbani. Tomó posesión del cargo el 3 de febrero de 1970.
El patriarcado de Venecia era una de las sedes más prestigiosas de Italia, y tradicionalmente considerada una antesala del papado. De hecho, Luciani fue el tercer patriarca de Venecia del siglo XX en ser elegido papa: antes lo habían sido Giuseppe Melchiore Sarto, elegido Pío X en 1903, y Angelo Giuseppe Roncalli, elegido Juan XXIII en 1958.
Pablo VI lo elevó a la dignidad cardenalicia el 5 de marzo de 1973, con el título de cardenal presbítero de San Marcos. Durante sus años como patriarca de Venecia, Luciani continuó su labor pastoral y catequética, y escribió una serie de cartas breves dirigidas a personajes históricos y literarios, que más tarde se publicaron bajo el título Illustrissimi. En esas cartas, adoptaba un tono sencillo y a la vez profundo, combinando humor y espiritualidad.[12]
En su primer ángelus como papa, el 27 de agosto de 1978, recordó una anécdota que había vivido con Pablo VI en la Plaza de San Marcos de Venecia. Según su relato, meses antes de ser creado cardenal, Pablo VI se quitó su propia estola y se la puso sobre los hombros, un gesto que, según confesó, lo hizo sonrojar delante de veinte mil personas: “Jamás me he puesto tan rojo”.[13]
5. Pontificado[editar]
5.1. Elección[editar]
Luciani fue elegido papa en la cuarta votación del cónclave de agosto de 1978, un cónclave inusualmente breve y el segundo más corto del siglo XX, solamente superado por el cónclave de 1939. El 26 de agosto de 1978, el cardenal protodiácono Pericle Felici anunció desde el balcón de la Basílica de San Pedro la elección de Albino Luciani, patriarca de Venecia, como el 263.º papa de la Iglesia católica.
El nuevo papa eligió el nombre de Juan Pablo, convirtiéndose en el primer papa de la historia en usar un nombre compuesto. Con ese gesto quiso honrar a sus dos predecesores inmediatos: Juan XXIII, que lo nombró obispo, y Pablo VI, que lo nombró cardenal. También fue el primer papa en usar el ordinal “primero” en su nombre, lo que abrió la puerta a que su sucesor adoptara el mismo nombre con el ordinal “segundo”.[14]
En aquel momento se especuló con que su elección había sido posible gracias a un compromiso entre corrientes distintas dentro del Colegio Cardenalicio. Por un lado, los sectores conservadores y curialistas apoyaban al cardenal Giuseppe Siri, de orientación más tradicional. Por otro lado, quienes defendían una interpretación más abierta de las reformas del Concilio Vaticano II, junto con otros cardenales italianos, respaldaban al cardenal Giovanni Benelli, aunque este no habría obtenido el respaldo suficiente por considerarse que tenía un estilo autocrático.[15]
Entre los cardenales no italianos, uno de los nombres que sonó con fuerza fue el de Karol Wojtyła. Sin embargo, tras la elección de Luciani, varios cardenales declararon con satisfacción que habían encontrado al “candidato de Dios”. El cardenal argentino Eduardo Pironio afirmó: “Hemos sido testigos de un milagro moral”. Por su parte, la Madre Teresa de Calcuta dijo tras la elección que Juan Pablo I había sido “el mejor regalo de Dios, un rayo de sol del amor de Dios que brilla en la oscuridad del mundo”.
5.2. Una forma distinta de ejercer el papado[editar]
Desde el inicio de su pontificado, Juan Pablo I tomó decisiones orientadas a humanizar la figura del papa. Una de las más comentadas fue su actitud ante los símbolos tradicionales del poder pontificio.
Fue el primer papa moderno en hablar en singular, usando el pronombre “yo” en lugar del plural mayestático (“nos”). Sin embargo, las versiones oficiales de algunos de sus discursos fueron posteriormente reescritas por sus colaboradores más tradicionalistas, que reintrodujeron el plural mayestático en los comunicados de prensa y en las noticias publicadas por L'Osservatore Romano.[16]
Rechazó inicialmente la silla gestatoria, la tradicional silla portátil en la que se transportaba al papa por encima de la multitud, hasta que sus colaboradores lo convencieron de que era necesaria para que los fieles pudieran verlo desde lejos.
Escogió como lema de su papado la palabra latina Humilitas, “humildad”. En coherencia con ese lema, rechazó la ceremonia de coronación y el uso de la tiara papal en su entronización. En su lugar, optó por una simple misa de inauguración. Esta decisión, que rompía con siglos de tradición, fue recibida con amplia aprobación en la prensa internacional, aunque también suscitó resistencias en sectores curiales.[17]
Una de sus declaraciones con mayor repercusión mediática fue pronunciada durante el ángelus del 10 de septiembre de 1978, cuando dijo: “Dios es Padre, y más aún, es madre”. La frase, tomada de una interpretación de Isaías 49:14-15, donde se compara el amor de Dios con el de una madre que no olvida a su hijo, causó sorpresa en parte de la opinión pública, aunque se inscribía en una larga tradición bíblica y patrística.[18]
5.3. Proyectos de reforma[editar]
Aunque su pontificado fue brevísimo, Juan Pablo I tenía previsto promulgar una encíclica orientada a consolidar las reformas del Concilio Vaticano II, al que calificó como “un acontecimiento extraordinario de gran alcance histórico y de crecimiento para la Iglesia”. La encíclica no llegó a redactarse ni a publicarse.
Entre las iniciativas que lanzó durante sus pocos días de pontificado se menciona la propuesta de destinar el uno por ciento de los ingresos de cada iglesia a las iglesias más pobres del llamado Tercer Mundo. Se trataba de una medida de redistribución interna que, en el clima de la época, fue interpretada como una señal de su sensibilidad hacia las periferias del catolicismo.[19]
Durante su breve pontificado, la visita del dictador argentino Jorge Rafael Videla a la Ciudad del Vaticano causó controversia. En aquel encuentro, Juan Pablo I le recordó las denuncias por violaciones a los derechos humanos durante la dictadura militar argentina, en el marco de la llamada “guerra sucia”.[20]
En materia de teología moral, no hay evidencia de que Juan Pablo I hubiera modificado las enseñanzas de Pablo VI sobre contracepción, contenidas en la encíclica Humanae Vitae. Varios analistas, como el periodista John L. Allen, sostienen que lo más probable es que Juan Pablo I no habría revertido dicha enseñanza, pero que tampoco habría hecho de su defensa agresiva un eje central de su pontificado, como sí ocurrió con Juan Pablo II.[21]
5.4. Estilo y personalidad[editar]
Juan Pablo I fue un comunicador natural. Su libro Illustrissimi, escrito durante su etapa como cardenal, revela un estilo directo, irónico y compasivo. En él dialogaba con personajes históricos y literarios, sin renunciar a la profundidad teológica.
Su presencia ante los medios y ante los fieles sorprendió por su calidez. Mientras que Pablo VI hablaba con un tono magisterial y académico, Juan Pablo I se expresaba con frases cortas, anécdotas cotidianas y referencias sencillas. Esa llaneza le granjeó simpatías desde el primer día, aunque también le valió críticas dentro del propio Vaticano, donde algunos lo consideraban un hombre intelectualmente simple o un idealista sin experiencia diplomática ni curial de primer nivel.
El escritor John Cornwell llegó a afirmar que Luciani “fue tratado con condescendencia” por parte de ciertos sectores vaticanos, y recogió la frase de un alto clérigo que, al enterarse de su elección, habría dicho: “Han elegido a Peter Sellers”.[22]
Sus discursos, con menciones a personajes como Pinocho, fueron contrastados con los textos más intelectuales de Pío XII o Pablo VI. Algunos de sus visitantes y colaboradores hablaron de su sensación de soledad y aislamiento en el Palacio Apostólico. A diferencia de muchos de sus predecesores, Luciani no había ocupado cargos diplomáticos ni curiales de primer orden en Roma, lo que pudo acentuar esa impresión.
Sin embargo, según el cardenal Giuseppe Caprio, esa apariencia de fragilidad era engañosa. Luciani escuchaba, se informaba y estudiaba con detalle; una vez que tomaba una decisión, no solía volver atrás, a menos que aparecieran hechos nuevos.[23]
6. Muerte[editar]
6.1. Circunstancias del fallecimiento[editar]
Juan Pablo I fue encontrado muerto en su cama poco antes del amanecer del 29 de septiembre de 1978, treinta y tres días después de su elección. Según la versión oficial, el papa, de sesenta y cinco años, murió a causa de un infarto de miocardio.[24]
La reconstrucción más documentada de los hechos fue publicada por la escritora italiana Stefania Falasca en su libro Papa Luciani, Crónica de una muerte. Según Falasca, el papa se había quejado de dolores en el pecho en las horas previas a su muerte, pero no les prestó atención y pidió que no se llamara a su médico.[25]
La investigación oficial de la Santa Sede confirmó posteriormente que el pontífice murió de un ataque cardíaco en las últimas horas de la tarde del 28 de septiembre.[26]
Margherita Marin, una de las dos hermanas que encontraron muerto al papa, contó que Juan Pablo I tenía la costumbre de tomar café por las mañanas en la sacristía y después acudir a rezar a la capilla antes de ocuparse de los asuntos diarios. A las 5:15 de la mañana del 29 de septiembre, la hermana Vincenza Taffarel dejó servido el café matinal del papa en la sacristía. Horas más tarde, al ver que no lo había tomado, fue a buscarlo a su dormitorio, donde lo encontró muerto.[27]
Inmediatamente llamó a Margherita Marin, que entró también en la habitación. En su testimonio, Marin recordó que las manos del papa estaban frías y que le llamó la atención la oscuridad de sus uñas. Afirmó que el papa “estaba en la cama con una leve sonrisa en su rostro”, que aún llevaba puestas sus gafas y que tenía unas hojas en la mano.[28]
A diferencia de lo que afirmaron algunos reportajes posteriores, el cadáver fue inspeccionado por los médicos encargados de su embalsamamiento, con el fin de determinar la causa del fallecimiento. El 9 de octubre de 1979, Renato Buzzonetti, uno de los médicos que participaron en el embalsamamiento, envió un informe detallado al cardenal secretario de Estado Agostino Casaroli, en el que aseguraba que los dolores que Juan Pablo I había experimentado horas antes de morir eran compatibles con un infarto de miocardio.
El cuerpo de Juan Pablo I reposa en las Grutas Vaticanas bajo la Basílica de San Pedro desde el 4 de octubre de 1978.
6.2. Teorías de conspiración[editar]
La muerte repentina de Juan Pablo I, a solo treinta y tres días de su elección, desató una ola de especulaciones y teorías de conspiración que persisten hasta la actualidad.
La más difundida fue la tesis del asesinato, popularizada por el periodista británico David Yallop en su libro In God's Name (1984), traducido al español como En nombre de Dios. Yallop sostiene que el papa habría sido envenenado por individuos vinculados a la curia romana, al banco vaticano o a otros poderes incomodados por sus presuntas intenciones reformistas. Sus argumentos no han sido probados y han sido rebatidos por numerosos investigadores.[29]
Las teorías de conspiración se vieron alimentadas por varios factores: la falta de autopsia, la rapidez de los funerales, algunos errores iniciales en los comunicados vaticanos —que inicialmente atribuyeron el descubrimiento del cuerpo a los secretarios del papa y no a la hermana Vincenza Taffarel— y el hecho de que no se hicieron públicos detalles médicos claros durante años.
El cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano, se refirió a estas teorías como “reconstrucciones noir”, y señaló que la repentina muerte del papa, sumada a la tradición de no realizar autopsias a los pontífices y a los errores iniciales de comunicación, alimentó “una miríada de teorías, sospechas y suposiciones basadas en opiniones más que en hechos”.[30]
7. Legado[editar]
7.1. Innovaciones de su pontificado[editar]
La huella de Juan Pablo I en la historia de la Iglesia es breve pero perceptible. Fue el primer papa en suprimir la ceremonia de coronación y el uso de la tiara papal, una decisión que después se convirtió en norma con sus sucesores. También fue el primero en utilizar un nombre papal compuesto.
Su elección del nombre “Juan Pablo” marcó a su sucesor inmediato, el cardenal polaco Karol Wojtyła, quien al ser elegido papa el 16 de octubre de 1978 decidió llamarse Juan Pablo II precisamente en homenaje a Juan Pablo I.[31]
7.2. Juan Pablo II sobre su predecesor[editar]
En su primer mensaje radiofónico Urbi et orbi, transmitido el 17 de octubre de 1978, el día después de su elección, Juan Pablo II rindió homenaje a Juan Pablo I con estas palabras:
“¿Y qué diremos de Juan Pablo I? Apenas ayer salió de nuestras filas para vestir el no pequeño peso del manto papal; pero ¡qué llama de caridad, qué ‘oleada de amor’ —como él deseó para el mundo en su última alocución dominical, antes del Ángelus— salieron de él en los pocos días de su ministerio! Lo confirman también sus sabias lecciones catequéticas, dirigidas a los fieles en las audiencias públicas, sobre la fe, la esperanza y la caridad”.
7.3. Proceso de canonización[editar]
El proceso de canonización de Juan Pablo I comenzó formalmente en 1990 con la petición de doscientos veintiséis obispos brasileños, entre ellos cuatro cardenales.
El 26 de agosto de 2002, al cumplirse veinticuatro años de su elección papal, el obispo Vincenzo Savio anunció el inicio de la fase preliminar de recopilación de documentos y testimonios para abrir oficialmente el proceso de canonización. El 8 de junio de 2003, la Congregación para las Causas de los Santos dio su aprobación, y el 23 de noviembre de 2003 el proceso se inauguró formalmente en la Basílica Catedral de Belluno, en una ceremonia presidida por el cardenal José Saraiva Martins.[32]
La investigación diocesana concluyó el 11 de noviembre de 2006 en Belluno. En junio de 2009, la Santa Sede abrió la fase romana del proceso de beatificación, basándose inicialmente en la supuesta curación milagrosa de Giuseppe di Altamura Denora, un hombre que afirmó haberse curado de un cáncer por intercesión de Juan Pablo I.[33] Sin embargo, en 2015, una investigación oficial de la Santa Sede rechazó que la curación constituyera un milagro atribuible al papa Luciani.[34]
El 26 de agosto de 2015, al cumplirse treinta y siete años de su elección, el obispo de Belluno-Feltre, Giuseppe Andrich, afirmó que, por primera vez en la historia de la Iglesia, un papa daba testimonio en la causa de beatificación de otro papa, refiriéndose a Benedicto XVI.[35]
El 9 de noviembre de 2017, el papa Francisco aprobó el decreto que reconocía las virtudes heroicas de Juan Pablo I, con lo cual fue declarado venerable.
7.4. Beatificación[editar]
El 13 de octubre de 2021, el papa Francisco autorizó a la Congregación para las Causas de los Santos a promulgar un decreto por el cual se reconocía un milagro atribuido a la intercesión de Juan Pablo I. El caso correspondía a la curación de una niña de once años en Buenos Aires, Argentina, ocurrida el 23 de julio de 2011.[36]
La beatificación se celebró el 4 de septiembre de 2022 en la Plaza de San Pedro, en una ceremonia presidida por el cardenal Marcello Semeraro, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, junto al papa Francisco.[37]
Para su canonización será necesario el reconocimiento de un segundo milagro atribuido a su intercesión.
8. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]
La figura de Juan Pablo I ha tenido un eco particular en el mundo hispanohablante, tanto por la fascinación que despierta su breve pontificado como por las numerosas obras literarias y periodísticas que lo han abordado.
8.1. Literatura[editar]
El premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez aludió a la muerte de Albino Luciani en su cuento “La santa”, incluido en el libro Doce cuentos peregrinos (1992). El relato, ambientado en Roma, aborda de manera tangencial el ambiente vaticano y la muerte reciente de un papa.[38]
El escritor colombiano Evelio José Rosero publicó la novela Plegaria por un papa envenenado, en la que recrea los acontecimientos previos al breve pontificado de Albino Luciani, su faceta más humana y el ambiente hostil con el que, según la ficción, tuvo que lidiar en el Vaticano.
El escritor portugués Luis Miguel Rocha, en su novela La Muerte del Papa (2008), sostiene la tesis de que Juan Pablo I fue asesinado. La novela, traducida al español, contribuyó a difundir en el ámbito hispano las teorías de conspiración sobre el fallecimiento del pontífice.
El periodista y ensayista Eric Frattini, en su libro La Santa Alianza: cinco siglos de espionaje vaticano (2004), dedica un capítulo a las últimas horas de Juan Pablo I y repasa las distintas versiones sobre su muerte.
8.2. Televisión, cine y música[editar]
La Radiotelevisione Italiana (RAI) produjo en 2006 una miniserie titulada Juan Pablo I, la sonrisa de Dios, dirigida por Giorgio Capitani y protagonizada por Neri Marcorè en el papel de Albino Luciani. La miniserie fue doblada y emitida en canales de habla hispana, donde contribuyó a difundir la figura del “papa de la sonrisa”.[39]
La película El padrino III (1990), dirigida por Francis Ford Coppola, contiene una referencia encubierta a la hipótesis de que la muerte del papa fue provocada. En una escena, un papa anciano y enfermo muere tras beber una taza de té servida por un secretario. Coppola confirmó en los comentarios del DVD que la escena alude a las teorías sobre la muerte de Juan Pablo I.[40]
En la música, la canción “Hey! Luciani” del grupo británico The Fall se refiere de forma directa a Juan Pablo I. Patti Smith dedicó su álbum Wave (1979) a Albino Luciani, y la canción homónima evoca su figura.
8.3. La conexión argentina[editar]
La beatificación de Juan Pablo I está vinculada a Argentina por partida doble. En primer lugar, el milagro reconocido en 2021 correspondió a la curación de una niña de once años en Buenos Aires, ocurrida el 23 de julio de 2011. En segundo lugar, durante su breve pontificado, Juan Pablo I recibió en audiencia al dictador argentino Jorge Rafael Videla, a quien le recordó las violaciones a los derechos humanos cometidas durante el régimen militar.
El vínculo argentino con Juan Pablo I se completa con la presencia del cardenal Eduardo Pironio, argentino, en el cónclave que lo eligió en agosto de 1978. Tras la elección, Pironio pronunció la frase “Hemos sido testigos de un milagro moral”, ampliamente citada en los días posteriores.
9. En la cultura popular[editar]
9.1. Obras literarias y ensayos[editar]
El breve pontificado de Juan Pablo I ha inspirado decenas de libros, novelas, ensayos y documentales. Algunas de las obras más difundidas relacionadas con su figura son:
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- David Yallop, In God's Name (1984). Traducción al español: En nombre de Dios. Plantea la tesis del asesinato.
- Luis Miguel Rocha, La Muerte del Papa (2008). Novela.
- Eric Frattini, La Santa Alianza: cinco siglos de espionaje vaticano (2004). Ensayo.
- Stefania Falasca, Papa Luciani, Crónica de una muerte (2017). Investigación periodística que desmonta las teorías de asesinato.
- Evelio José Rosero, Plegaria por un papa envenenado. Novela colombiana.
- Dan Brown, Ángeles y demonios (2000). Novela de ficción que especula con la idea de un papa asesinado, en algunos pasajes aludiendo al caso de Juan Pablo I.
- Robert Littell, The Company (2002). Novela sobre la CIA que presenta la muerte de Juan Pablo I como un asesinato ordenado por la KGB.
- Luis Basurto, El Candidato de Dios (obra teatral mexicana) sobre el último día de vida del papa.
- Andrea Tornielli y Alessandro Zangrando, Juan Pablo I: el párroco del mundo (2000).
- Marco Roncalli, Giovanni Paolo I: Albino Luciani (2012).
- Raymond y Lauretta, The Smiling Pope: The Life & Teaching of John Paul I (2004).
9.2. Cine, televisión y música[editar]
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- RAI (2006): Miniserie Juan Pablo I, la sonrisa de Dios (Papa Luciani: Il sorriso di Dio), protagonizada por Neri Marcorè.
- El padrino III (1990): Referencia encubierta a la muerte de un papa en circunstancias sospechosas.
- The Fall: Canción “Hey! Luciani”.
- Patti Smith: Álbum Wave (1979), dedicado a Albino Luciani.
10. Referencias[editar]
Las notas al pie de este artículo recogen las fuentes principales utilizadas. Para una consulta general, se recomiendan las siguientes obras y sitios:
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- Stefania Falasca, Papa Luciani, Crónica de una muerte, 2017.
- Andrea Tornielli y Alessandro Zangrando, Juan Pablo I: el párroco del mundo, Palabra, 2000.
- Marco Roncalli, Giovanni Paolo I: Albino Luciani, San Paolo, 2012.
- David Yallop, In God's Name, 1984.
- Sitio oficial del Vaticano: Juan Pablo I en vatican.va
- Catholic Hierarchy: jbliuciani
El “año de los tres papas” se refiere a 1978. Pablo VI murió el 6 de agosto de ese año; Juan Pablo I fue elegido el 26 de agosto y falleció el 28 de septiembre; Juan Pablo II fue elegido el 16 de octubre. Es la primera vez que la Iglesia católica vivió tres pontificados en un solo año desde 1605. ↩︎
John L. Allen Jr., “Debunking four myths about John Paul I, the 'Smiling Pope'”, National Catholic Reporter, 2 de noviembre de 2012. Allen sostiene que la imagen de un Luciani que no quería ser papa y que se sentía abrumado por el cargo es, en parte, una simplificación retrospectiva. ↩︎
Raymond y Lauretta, The Smiling Pope: The Life & Teaching of John Paul I, Our Sunday Visitor Press, 2004. ↩︎
“The September Pope”, Time, portada del 9 de octubre de 1978. ↩︎
La composición exacta de la familia varía según las fuentes. Algunas biografías mencionan que Albino fue el mayor de cuatro hermanos; otras indican un número distinto de hermanos vivos tras la muerte temprana de Federico. ↩︎
“Artículos de la prensa argentina”, recopilados en papaluciani.com, consultados en 2011. La cita se repite en varias biografías italianas y españolas de Juan Pablo I. ↩︎
Giosuè Cattarossi fue obispo de Belluno y Feltre. Luciani fue ordenado presbítero por él en 1935. ↩︎
Javier Paredes (dir.), Diccionario de los Papas y Concilios, Editorial Ariel, Barcelona, 1998, p. 572. ↩︎
Antonio Rosmini (1797–1855) fue un filósofo y sacerdote italiano. Algunas de sus proposiciones teológicas fueron censuradas en el siglo XIX, pero su figura fue rehabilitada progresivamente durante el siglo XX. El hecho de que Luciani escribiera su tesis doctoral contra Rosmini ilustra el clima teológico de los años cuarenta. ↩︎
BBC Mundo, “Los dos papas: 6 cosas que tal vez no sabías de Francisco y Benedicto XVI”, 2019. La nota menciona a Juan Pablo I como uno de los papas que hablaba latín con fluidez. ↩︎
Raymond y Lauretta, The Smiling Pope, 2004, citan testimonios de sacerdotes de Vittorio Veneto sobre las visitas de Luciani en bicicleta a hospitales y parroquias rurales. Estas anécdotas fueron ampliamente recogidas en la prensa italiana durante el pontificado de 1978. ↩︎
El título completo italiano es Illustrissimi (o “Ilustrísimos”). La obra reúne cartas dirigidas a figuras como Jesús, el rey David, el barbero Fígaro, la emperatriz María Teresa, Pinocho, Mark Twain, Charles Dickens y Christopher Marlowe. Fue publicada originalmente antes de su elección papal. ↩︎
Ángelus del 27 de agosto de 1978, publicado en el sitio oficial de la Santa Sede. En ese discurso, Luciani explicó de manera autobiográfica la relación que había tenido con sus dos predecesores inmediatos. ↩︎
David Yallop, In God's Name: An Investigation into the Murder of Pope John Paul I, 1984, p. 75, hace notar que el empleo del ordinal “I” fue una novedad histórica en el nombre papal. ↩︎
Diversos análisis posteriores, recogidos en la bibliografía sobre el cónclave de agosto de 1978, dividen a los cardenales en bloques. Se trata de reconstrucciones periodísticas e historiográficas, no de documentos oficiales, pues las deliberaciones del cónclave son secretas. La versión de un empate entre bloques que llevó a un candidato moderado es la más difundida, aunque no puede probarse documentalmente. ↩︎
Esta práctica de reescritura fue señalada por varios biógrafos y periodistas. Se explica porque el estilo directo y coloquial del papa no encajaba con el protocolo vaticano de la época. El propio Juan Pablo II, sucesor de Luciani, mantuvo en general el plural mayestático en sus documentos formales, aunque combinó ambos registros. ↩︎
La decisión de no coronarse era contraria a lo previsto en la constitución apostólica Romano Pontifici Eligendo, promulgada por Pablo VI en 1975. Aun así, Juan Pablo I mantuvo su postura y fue investido mediante una misa de inauguración. Su sucesor, Juan Pablo II, siguió el mismo camino al no usar tiara. ↩︎
El texto citado por Juan Pablo I es Isaías 49:14-15: “¿Puede una madre olvidar al niño que cría? Pues, aunque ella lo olvidara, yo no te olvidaría”. En aquel ángelus, el papa también pidió oraciones por los Acuerdos de Camp David, que se estaban negociando entre Egipto e Israel. ↩︎
La propuesta del uno por ciento fue recogida por varios cronistas del pontificado. Algunas fuentes la describen como una idea expresada en conversaciones privadas más que como un proyecto formalmente articulado. ↩︎
Mario Escobar, Francisco, el primer papa latinoamericano, Grupo Nelson, 2013, p. 94. Varios autores coinciden en que Juan Pablo I abordó con Videla la cuestión de los derechos humanos, aunque los términos precisos de la conversación no se conocen. ↩︎
John L. Allen Jr., “All Things Catholic”, National Catholic Reporter, septiembre de 2003. Allen matiza que, aunque Luciani era intransigente en su defensa de la doctrina y severo con quienes la desobedecían por orgullo intelectual, era compasivo con quienes se esforzaban sinceramente por vivirla y fracasaban. ↩︎
Joseph McCabe, A History of the Popes, recogido también por John Cornwell. La comparación con Peter Sellers, actor cómico británico, refleja la percepción de una parte de la curia que veía a Luciani como un hombre simpático pero no apto para el cargo. ↩︎
Giuseppe Caprio, citado en Raymond Seabeck, The Smiling Pope, The Life and Teaching of John Paul I, Our Sunday Visitor Press, 2004, p. 65. ↩︎
La causa oficial de muerte fue dada a conocer por el Vaticano en las horas posteriores al fallecimiento. El comunicado mencionó un infarto agudo de miocardio, sin practicar autopsia, de acuerdo con la tradición vaticana. ↩︎
Stefania Falasca, Papa Luciani, Crónica de una muerte, 2017. En su investigación periodística, Falasca entrevistó a testigos directos y revisó documentación vaticana, y concluyó que la muerte fue natural. El libro fue ampliamente reseñado por la prensa internacional. ↩︎
Catholic News Agency, “New book reveals details of John Paul I's death”, 6 de noviembre de 2017. La nota se hace eco de la publicación del libro de Falasca y de la coincidencia de sus conclusiones con la investigación oficial. ↩︎
Cindy Wooden, “Nun relives the moment she found Pope John Paul I dead”, Catholic Herald, 7 de noviembre de 2017. El relato se basa en una entrevista a Margherita Marin. ↩︎
Aleteia, “Details on death of Pope John Paul I, conspiracy theories”, 6 de noviembre de 2017. Las “hojas” en la mano han dado lugar a múltiples interpretaciones, aunque en general se supone que se trataba de apuntes o documentos de trabajo. ↩︎
In God's Name (1984) fue un éxito de ventas internacional. A pesar de su popularidad, no presenta pruebas concluyentes y ha sido criticado por historiadores y periodistas por su manejo selectivo de la información. ↩︎
Declaraciones de Pietro Parolin recogidas en la presentación del libro de Stefania Falasca y reproducidas por Crux y Catholic News Agency en noviembre de 2017. ↩︎
La elección del nombre Juan Pablo II por parte de Wojtyła fue interpretada de manera unánime como un tributo a su predecesor. Con Juan Pablo II, el nombre compuesto se consolidó como una opción legítima y repetible en la historia papal. ↩︎
Congregación para las Causas de los Santos, Solemn Opening of the Cause for Canonization of the Servant of God, Albino Luciani, Pope John Paul I, 23 de noviembre de 2003. ↩︎
National Catholic Register, “John Paul I's Miracle Goes to Rome”, 8 de junio de 2009. ↩︎
Messaggero Veneto, entrevista al obispo Pizziolo, 26 de abril de 2015. La causa se reorientó entonces hacia el caso de una niña argentina, que finalmente fue reconocido como milagro en 2021. ↩︎
Vatican Insider, 27 de agosto de 2015. La declaración de Andrich aludía al interés de Benedicto XVI por la figura de Luciani, expresado en varias ocasiones públicas. ↩︎
Vatican News, “El Papa Luciani, milagro reconocido: será proclamado beato”, 13 de octubre de 2021. La niña sufría una enfermedad neurológica grave y se recuperó de forma considerada inexplicable por los médicos. ↩︎
Javier Martínez-Brocal, “El Papa Francisco beatifica a Juan Pablo I: ‘Vivió sin concesiones’”, ABC, 4 de septiembre de 2022. La festividad litúrgica se fijó el 26 de agosto, fecha de su elección papal. ↩︎
Gabriel García Márquez, Doce cuentos peregrinos, 1992. El cuento “La santa” no menciona a Juan Pablo I por su nombre, pero la crítica ha señalado la coincidencia temporal y simbólica con la muerte del papa en 1978. ↩︎
La miniserie Juan Pablo I, la sonrisa de Dios (en italiano, Papa Luciani: Il sorriso di Dio) fue emitida por la RAI en 2006. En Hispanoamérica se distribuyó en formato DVD y por televisión, en algunos casos con doblaje latino. ↩︎
Francis Ford Coppola, comentario del DVD de El padrino III. La escena no nombra al papa, pero el director reconoció la inspiración en las teorías sobre la muerte de Luciani. ↩︎