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Juana de Arco

✏️ Editar🕓 Historial🔗 Enlaces
Santa Juana de Arco
La Doncella de Orleans
Nombre de nacimientoJeanne d'Arc
ApodoLa Doncella de Orleans
TítulosVirgen y mártir
Nacimientoc. 6 de enero de 1412 [sin verificar]
Domrémy, Duchy of Bar, Kingdom of France
Fallecimiento30 de mayo de 1431 (19 años)
Ruan, Normandía (bajo dominio inglés), Francia
Causa de muerteMuerte en la hoguera
NacionalidadFrancesa
OcupaciónMilitar
ReligiónCatólica
PadresJacques d'Arc e Isabelle Romée
LealtadReino de Francia
ConflictosGuerra de los Cien Años
Festividad30 de mayo
Venerada enIglesia católica e Iglesia anglicana
AtributosDoncella con armadura medieval, con espada o estandarte blanco
Beatificación18 de abril de 1909, catedral de Notre Dame de París, por el papa Pío X
Canonización16 de mayo de 1920, basílica de San Pedro, por el papa Benedicto XV
Cargos criminalesHerejía
CondenaMuerte en la hoguera

1. Resumen[editar]

Juana de Arco (en francés: Jeanne d'Arc), también conocida como la Doncella de Orleans (en francés: La Pucelle d'Orléans), fue una campesina francesa que, sin educación formal ni formación militar, lideró ejércitos en defensa de Francia durante la etapa final de la Guerra de los Cien Años.[1] Nació hacia 1412 en Domrémy, en el ducado de Bar, en el reino de Francia, y fue ejecutada en la hoguera el 30 de mayo de 1431 en Ruan, Normandía, bajo dominio inglés, a la edad aproximada de 19 años.

Afirmó actuar bajo guía divina y sostuvo haber tenido visiones del arcángel Miguel, de Santa Margarita y de Santa Catalina de Alejandría, quienes le instruyeron que ayudara al delfín Carlos VII y liberara a Francia de la dominación inglesa. El delfín, que aún no había sido coronado, la envió al asedio de Orleans como parte de un ejército de socorro; el asedio fue levantado solo nueve días después de su llegada. Las victorias rápidas de esta campaña permitieron que Carlos VII fuera coronado rey de Francia en Reims el 17 de julio de 1429. Este acontecimiento elevó la moral francesa y allanó el camino hacia la victoria final del bando de Carlos en la guerra.

Tras la coronación, Juana participó en el infructuoso asedio de París de septiembre de 1429 y en el fallido sitio de La Charité en noviembre del mismo año. Estos reveses redujeron la confianza que la corte tenía en ella. A comienzos de 1430, organizó una compañía de voluntarios para socorrer Compiègne, asediada por los borgoñones, aliados franceses de los ingleses. El 23 de mayo de 1430 fue capturada en Compiègne por la facción borgoñona y después entregada a los ingleses. Fue procesada por el obispo Pierre Cauchon bajo múltiples acusaciones, entre ellas la de herejía, y condenada a muerte. El duque Juan de Bedford ordenó quemarla en la hoguera en Ruan el 30 de mayo de 1431.

En 1456, un tribunal inquisitorial autorizado por el papa Calixto III examinó el juicio de condena, anuló los cargos en su contra, la declaró inocente y la reconoció como mártir. En el siglo XVI fue convertida en símbolo de la Liga Católica de Francia. En 1803 fue declarada símbolo nacional de Francia por decisión de Napoleón Bonaparte. Fue beatificada en 1909 y canonizada en 1920 por el papa Benedicto XV; dos años después fue declarada una de las santas patronas secundarias de Francia. Es una de las figuras históricas más representadas en la literatura, la música, la pintura, la escultura y el teatro.

2. Contexto histórico[editar]

2.1 La Guerra de los Cien Años[editar]

La guerra de los Cien Años estalló en 1337 como una disputa por la herencia del trono francés, con períodos intercalados de relativa paz. Casi todos los combates tuvieron lugar en Francia y el empleo por el ejército inglés de tácticas destructivas de tierra quemada había devastado la economía francesa. La población del reino todavía no había recuperado su número previo a la pandemia de peste negra de mediados del siglo XIV, y los comerciantes estaban aislados de los mercados extranjeros. Antes de la aparición de Juana de Arco, los ingleses casi habían logrado su objetivo de establecer una monarquía dual bajo control inglés, mientras que el ejército francés no había conseguido ninguna victoria importante en una generación. En palabras de la historiadora Kelly DeVries, «el reino de Francia ni siquiera era una sombra de lo que había sido en el siglo XIII».

2.2 La división del reino francés[editar]

En la época del nacimiento de Juana, el rey francés Carlos VI sufría episodios psicóticos que a menudo le incapacitaban para gobernar. Su hermano Luis, duque de Orleans, y su primo Juan Sin Miedo, duque de Borgoña, competían por la regencia de Francia y la tutela de los herederos al trono. La disputa incluía acusaciones sobre una supuesta relación extramarital entre Luis y la reina Isabel de Baviera, así como el secuestro de los herederos por parte de Juan Sin Miedo. El conflicto alcanzó su punto crítico cuando el duque de Orleans fue asesinado en 1407 por orden del duque de Borgoña, lo que dio inicio a una guerra civil. El joven Carlos de Orleans sucedió a su padre como duque y quedó bajo la custodia de su suegro, Bernardo, conde de Armagnac. La facción de este se conoció como la de los «Armagnac», mientras que el partido contrario, dirigido por el duque de Borgoña, era la facción de Borgoña.

Enrique V de Inglaterra se aprovechó de estas divisiones internas para invadir el reino francés en 1415, obteniendo una victoria en la batalla de Azincourt el 25 de octubre y apoderándose posteriormente de muchas ciudades del norte de Francia. En 1418, París fue tomada por los borgoñones, que masacraron al conde de Armagnac y a unos 2.500 de sus seguidores. El futuro rey Carlos VII asumió el título de delfín a los catorce años, después de que sus cuatro hermanos mayores murieran consecutivamente. Su primer acto oficial significativo fue firmar un tratado de paz con el duque de Borgoña en 1419, pero este terminó en desastre cuando partidarios de los Armagnac asesinaron a Juan Sin Miedo durante una reunión celebrada bajo la garantía de protección de Carlos. El nuevo duque de Borgoña, Felipe el Bueno, culpó a Carlos del asesinato y se alió con los ingleses.

En 1420, la reina Isabel de Baviera firmó el Tratado de Troyes, que permitió a Enrique V casarse con Catalina de Valois, hija de Carlos VI, y concedió la sucesión del trono francés a los herederos de Enrique, desheredando de hecho al delfín Carlos. Enrique V y Carlos VI murieron con dos meses de diferencia en 1422, dejando a un bebé, Enrique VI de Inglaterra, como monarca nominal de ambos reinos, aunque el delfín también reclamaba su derecho al trono. El hermano de Enrique V, Juan de Lancaster, primer duque de Bedford, se convirtió en regente.

2.3 La situación en 1429[editar]

Justo antes de la entrada en escena de Juana de Arco, los ingleses habían logrado casi su meta de una monarquía anglo-francesa. Casi todo el norte de Francia y algunas partes del suroeste estaban bajo control anglo-borgoñón. Los ingleses dominaban París y Ruan, mientras que la facción borgoñona gobernaba en Reims, lugar tradicional de coronación de los reyes franceses. Esto era crucial, porque ninguno de los contendientes por la corona había sido consagrado aún, y ser consagrado en Reims ayudaría a legitimar su reclamación.

Desde 1428, Orleans estaba sitiada por los ingleses. Era una de las pocas ciudades aún leales a Carlos VII y un objetivo importante por su posición estratégica a orillas del río Loira: era el último obstáculo notable para dominar el resto de Francia. Nadie era optimista respecto a la resistencia de la ciudad. Durante generaciones habían circulado profecías en Francia que prometían que la nación sería salvada por una virgen de las «fronteras de Lorena» que obraría milagros, y que Francia se perdería por una mujer —Isabel de Baviera— y luego sería restaurada por una virgen.[2]

3. Primeros años y formación[editar]

3.1 Nombre[editar]

Debido a que los registros de la época no son del todo fiables y a las costumbres onomásticas contemporáneas, no se sabe con certeza el nombre de Juana de Arco al nacer. Todas sus firmas aparecen con la forma del francés medio Jehanne, sin apellido. En el francés moderno, su nombre se traduce siempre como Jeanne d'Arc. Su nombre de pila también se transcribe a veces como «Jeanneton» o «Jeannette», pero es posible que Juana haya eliminado el sufijo diminutivo en la adolescencia.

El apellido de Arco es una traducción de d'Arc, que a su vez deriva en el francés del siglo XIX del nombre de su padre, Jacques d'Arc. Los apóstrofos no se empleaban en los apellidos franceses del siglo XV, lo que a veces lleva a confusión entre topónimos y nombres que empiezan con la letra D. Según los registros latinos, es más probable que el nombre de su padre fuera Darc.[3] La transliteración era fonética y los registros originales presentan su apellido en al menos nueve formas diferentes, como Dars, Day, Darx, Dare, Tarc, Tart o Dart. En el juicio, el nombre de su padre fue escrito como «Tart». En la carta de Carlos VII de 1429 en la que le concedía un escudo de armas, se la llamaba «Jeanne d'Ay de Domrémy».

Para complicar aún más las cosas, los apellidos no eran universales en el siglo XV y la herencia del apellido no seguía necesariamente los patrones modernos. Juana declaró en el juicio que la costumbre local en su región natal era que las niñas llevaran el apellido de sus madres. La madre de Juana era conocida como Isabelle Romée y como Isabelle de Vouthon. No se conserva ningún registro de la vida de Juana que demuestre que utilizara el apellido de su madre o de su padre, pero a menudo se refería a sí misma como la Pucelle, que se traduce como «la Doncella». Antes de mediados del siglo XIX, cuando Jeanne d'Arc y Juana de Arco se convirtieron en la forma estándar, la literatura y las obras artísticas que se refieren a ella la solían describir como la Pucelle o la Doncella de Orleans. Su pueblo natal fue rebautizado como Domrémy-la-Pucelle para reflejar esa tradición.

La primera referencia escrita en la que aparece el nombre «Jeanne d'Arc» data de 1455, veinticuatro años después de su muerte. Es posible que Juana nunca se oyera llamar así en vida.

3.2 Infancia y juventud[editar]

En su juicio, Juana declaró que tenía unos 19 años, lo que implica que creía haber nacido alrededor de 1412. Era analfabeta y se piensa que sus cartas fueron dictadas por ella a escribanos y que las firmó con la ayuda de otros. Fue hija de Jacques d'Arc e Isabelle Romée, residentes en Domrémy, una villa que entonces estaba en la parte francesa del ducado de Bar.[4] Sus progenitores eran propietarios de veinte hectáreas de tierra, y su padre complementaba su trabajo como granjero con un puesto menor como funcionario de la aldea, recaudando impuestos y dirigiendo la guardia local. Vivían en una zona aislada del este de Francia que permaneció fiel a la Corona francesa a pesar de estar rodeada por tierras proborgoñonas.

Durante la infancia de Juana hubo diversas incursiones militares borgoñonas en la zona de Domrémy. En 1419 la guerra ya había empezado a afectar la región. En 1425, el ganado de la aldea fue robado por un bandolero de nombre Henri D'Orly, y en 1428 la comarca fue saqueada por un ejército borgoñón al mando de Antoine de Vergy, que incendió la villa y destruyó los cultivos.

Juana tuvo su primera visión durante esta época. Testificó que cuando tenía trece años, alrededor de 1425, se le apareció una figura que identificó como san Miguel Arcángel, rodeado por ángeles, en el jardín de su padre. Tras la visión, reportó haber llorado porque quería que se la llevaran con ellos. A lo largo de su vida siguió teniendo visiones de san Miguel, así como de santa Margarita y santa Catalina de Alejandría.[5] Afirmó que la primera vez que escuchó una voz notó una gran sensación de miedo y que esta venía del lado de la iglesia, normalmente acompañada de una gran claridad. Lloró cuando las visiones se fueron porque, según sus palabras, eran muy hermosas.

En 1428, un joven de su aldea alegó que Juana había roto una promesa de matrimonio. El caso fue llevado ante un tribunal eclesiástico en la ciudad de Toul y fue denegado.

Según el testimonio posterior de Juana, fue por entonces cuando sus voces le dijeron que debía marcharse de Domrémy para ir a ayudar al delfín Carlos, expulsar a los ingleses y llevarlo a Reims para su coronación como rey.

3.3 Los primeros intentos de llegar ante el delfín[editar]

A comienzos de 1428, los ingleses llevaban tiempo sitiando Orleans y la habían aislado casi por completo del resto del territorio de Carlos, pues se habían apoderado de muchos de los pequeños poblados con puentes que cruzaban el río Loira. El destino de Orleans era crítico para la supervivencia del reino de Armagnac.

En mayo de 1428, a los 16 años, Juana pidió a un pariente llamado Durand Lassois que la llevara a la ciudad cercana de Vaucouleurs, donde solicitó al comandante de la guarnición, Robert de Baudricourt, una escolta armada que la acompañara a la corte de Armagnac en Chinon. La respuesta sarcástica de Baudricourt no la disuadió. Regresó en enero del año siguiente y su petición fue rechazada una vez más, pero se ganó el apoyo de dos de los soldados de Baudricourt: Jean de Metz y Bertrand de Poulengy. Según Jean de Metz, Juana le dijo: «Debo estar al lado del Rey… no habrá ayuda para el Reino salvo la mía. Preferiría haber seguido hilando junto a mi madre… Sin embargo, debo ir a hacer esto, porque mi Señor quiere que lo haga».

Entretanto, fue convocada a Nancy bajo salvoconducto de Carlos II, duque de Lorena, que estaba enfermo y pensó que Juana podría ser capaz de curarlo. Juana no le ofreció cura alguna y, en cambio, lo reprendió por vivir con su amante.[6]

Bajo los auspicios de Jean de Metz y Bertrand de Poulengy, Baudricourt aceptó una tercera audiencia con Juana en febrero de 1429, alrededor del tiempo en que los ingleses capturaron un convoy de refuerzo que iba camino a Orleans en la batalla de los Arenques. Durante la reunión, Juana predijo la derrota francesa en esa batalla varios días antes de que llegaran los mensajeros con la noticia. Según el Journal du Siège d'Orléans, que retrata a Juana como una figura milagrosa, ella se enteró de la batalla a través de la «gracia divina» mientras cuidaba sus rebaños en Lorena, y usó esta revelación para convencer a Baudricourt. El entusiasta apoyo de Metz y Poulengy, así como las conversaciones personales de Juana con Baudricourt, lo convencieron de permitirle ir a Chinon a tener una audiencia con el delfín. Juana viajó con una pequeña escolta de seis soldados. Escogió usar ropas de hombre, que le fueron proporcionadas por sus escoltas y la gente de Vaucouleurs.

4. Trayectoria militar[editar]

4.1 Ascenso y audiencia con el delfín[editar]

Robert de Baudricourt otorgó a Juana una escolta para visitar Chinon después de que las noticias de Orleans confirmaran su predicción. Hizo el viaje a través del territorio hostil de Borgoña disfrazada de soldado, un hecho que más tarde la llevaría a ser acusada de «travestismo», aunque sus escoltas lo vieron como una precaución lógica. Dos de los miembros de esa escolta afirmarían después que ellos y otras personas de Vaucouleurs le entregaron esa indumentaria y le sugirieron que se la pusiera.

El primer encuentro de Juana con Carlos tuvo lugar en la corte real de Chinon a finales de febrero o comienzos de marzo de 1429, cuando ella tenía 17 años y él 26.[7] Después de la audiencia, Juana le dijo que había venido a levantar el asedio de Orleans y a conducirlo a Reims para su coronación. Ella causó una gran impresión en Carlos durante la conferencia privada que mantuvieron,[8] pero Carlos y sus consejeros necesitaban mayor certeza. En esa época, la suegra de Carlos, Yolanda de Aragón, estaba planeando financiar una expedición de socorro a la asediada Orleans. Juana pidió permiso para acompañar al ejército y vestir una armadura protectora, que le fue proporcionada por la corte real. La joven campesina dependía de las donaciones para equiparse con armadura, caballo, espada, estandarte y el resto de pertrechos de su séquito. El historiador Stephen W. Richey explica la atracción de la corte por esa joven plebeya señalando que quizá la veían como la única fuente de esperanza para un régimen que estaba cerca del colapso:

Después de años de una humillante derrota tras otra, tanto los líderes militares como civiles de Francia estaban desmoralizados y desacreditados. Cuando el delfín Carlos accedió a la solicitud urgente de Juana de ser equipada para la guerra y puesta a la cabeza de su ejército, su decisión debió basarse en que sabía que cualquier decisión ortodoxa o racional ya se había probado y había fallado. Solo un régimen desesperado prestaría atención a una chica analfabeta que afirmaba que la voz de Dios le estaba ordenando que se hiciera cargo del ejército de su país y lo llevara a la victoria.

Tras su llegada a escena, Juana convirtió efectivamente el prolongado conflicto anglo-francés en una guerra religiosa, un nuevo rumbo que no estaba exento de riesgos. A los consejeros de Carlos les preocupaba que si no se demostraba fuera de toda duda la ortodoxia de Juana —que no era una hereje o una hechicera—, los enemigos del delfín podrían alegar fácilmente que su corona era un regalo del diablo. Para evitar esta posibilidad, el delfín ordenó investigar sus antecedentes y hacer un examen teológico en Poitiers para verificar su moralidad y asegurar su ortodoxia. En abril de 1429, la comisión de investigación la declaró «una chica de vida irreprochable, una buena cristiana, poseída de las virtudes de la humildad, la honestidad y la sencillez». Los teólogos de Poitiers no tomaron una decisión sobre el tema de sus inspiraciones divinas, pero concordaron en que enviarla a Orleans podría ser de utilidad al rey y demostraría si su inspiración era de origen divino. Informaron al delfín que había una «presunción favorable» sobre la naturaleza divina de su misión, aunque también declararon que tenía la obligación de poner a prueba a Juana.

Luego fue enviada a Tours, donde fue examinada físicamente por un grupo de mujeres lideradas por Yolanda de Aragón, quienes verificaron su virginidad.[9] Tras los exámenes, el delfín encargó una armadura para ella, recibió un estandarte que había diseñado ella misma y le llevaron una espada que se encontraba bajo el altar de la iglesia de Sainte-Catherine-de-Fierbois. Alrededor de este tiempo, Juana empezó a llamarse a sí misma Jeanne la Pucelle («Juana la Doncella»), enfatizando su virginidad como señal de su misión.

Antes de unirse al asedio, Juana dictó una carta al duque de Bedford advirtiéndole que iba enviada por Dios para expulsarlo de Francia. En la última semana de abril, Juana partió desde Blois como parte de un ejército cargado de suministros para ayudar a Orleans.

4.2 Campaña de Orleans[editar]

Juana llegó a la ciudad sitiada de Orleans el 29 de abril de 1429, reuniéndose con el comandante Juan de Dunois, cabeza de la familia ducal de Orleans en nombre de su medio hermano cautivo. Puesto que Orleans no estaba completamente aislada, Dunois pudo hacerla entrar en la ciudad, donde fue recibida con gran entusiasmo. Juana fue tratada al principio meramente como una figura para subir la moral. No se le dio ninguna orden formal, fue excluida de los consejos de guerra y no se le informaba cuando el ejército se enfrentaba al enemigo. Sin embargo, se ganó rápidamente la fe de las tropas Armagnac, quienes creían que podía llevarlas a la victoria.

La aparición de Juana en Orleans coincidió con un cambio repentino en el patrón del asedio. Durante los cinco meses anteriores, los defensores habían intentado solo un asalto ofensivo que había terminado en derrota. Sin embargo, el 4 de mayo los franceses de la facción de Armagnac pasaron a la ofensiva atacando la bastilla de Saint-Loup, una fortaleza periférica. Juana no fue informada del ataque. Una vez supo de él, cabalgó con su estandarte al lugar de la batalla, a unos dos kilómetros al este de Orleans. Llegó justo cuando los soldados Armagnac se retiraban tras un asalto fallido. Su aparición dio ímpetu a los combatientes, que lanzaron otro asalto y capturaron la fortaleza.

El 5 de mayo no se libró ningún combate, pues era el día de la Ascensión, una solemnidad cristiana que Juana consideraba demasiado santa para el combate. En cambio, dictó una carta a los ingleses advirtiéndoles que salieran de Francia. Hizo que ataran la carta a una flecha, que fue disparada por un ballestero.

Las tropas Armagnac reanudaron su ofensiva el 6 de mayo, apoderándose de una segunda fortaleza llamada Saint-Jean-le-Blanc, que encontraron abandonada. Cuando las tropas inglesas salieron para detener el avance, una rápida carga de caballería las obligó a regresar a sus fortalezas. Si bien los comandantes Armagnac querían detenerse, Juana los exhortó a lanzar un ataque contra una fortaleza inglesa construida alrededor de un monasterio y llamada les Augustins, que fue conquistada exitosamente. Los comandantes querían consolidar las victorias, pero Juana pidió una vez más una ofensiva inmediata. Esa noche, las tropas mantuvieron posiciones en la orilla sur del río antes de atacar la fortaleza principal inglesa, «Les Tourelles», en la mañana del 7 de mayo.

Los contemporáneos reconocieron a Juana como la heroína del combate, durante el cual resultó herida por una flecha que se le clavó entre el cuello y el hombro mientras sostenía su estandarte en la trinchera frente a «Les Tourelles». A pesar de todo, regresó para dar aliento a las tropas en un asalto final que logró la rendición de la fortaleza. Los ingleses se retiraron de Orleans al día siguiente, con lo cual acabó un asedio que había durado casi siete meses.

El levantamiento del asedio fue interpretado por muchas personas como la señal que Juana había prometido en Poitiers. Se ganó el apoyo de destacados clérigos, como el arzobispo de Embrun Jacques Gelu y el teólogo Juan Gerson, que escribieron tratados de apoyo a la doncella. Para los ingleses, en contraste, la habilidad de esta campesina para derrotar a sus tropas era considerada una prueba de que el diablo la poseía; el medievalista británico Beverly Boyd señaló que esta acusación no era solo propaganda, sino una creencia sincera entre los ingleses.

4.3 Campaña del Loira[editar]

La repentina victoria en Orleans dio lugar a muchos nuevos planes de ofensiva militar. Juana insistió en que las tropas Armagnac debían avanzar sin demora hacia Reims para coronar al delfín. Persuadió a Carlos VII, quien le permitió acompañar al ejército bajo el mando del duque Juan II de Alenzón. El delfín dio su permiso para un plan de recuperación de puentes cercanos sobre el río Loira como preludio de un avance general hacia Reims. Era un plan audaz porque Reims se encontraba a casi el doble de distancia que París y llegar hasta la ciudad obligaba a avanzar profundamente en territorio enemigo.

Los debates políticos sobre la estrategia, así como la necesidad de reclutar más soldados, demoraron el comienzo de la campaña. Las tropas Armagnac llegaron a Jargeau el 11 de junio de 1429 y obligaron a los ingleses a retirarse tras los muros del pueblo. Juana envió un mensaje a los ingleses para que se rindieran, pero estos se negaron. Era partidaria de un asalto directo contra las murallas, lo que se hizo al día siguiente. El casco de Juana fue golpeado por una roca mientras estaba bajo los muros de la ciudad, pero el asalto terminó con la captura de la plaza.

La campaña continuó con la batalla de Beaugency y la batalla de Patay, en junio de 1429, en las que las fuerzas de Carlos VII obtuvieron nuevas victorias sobre los ingleses. Estos éxitos dejaron despejado el camino hacia Reims.

4.4 Coronación de Carlos VII[editar]

Juana acompañó al ejército en la marcha hacia Reims, atravesando territorio controlado por los borgoñones. Las localidades que se encontraban en la ruta fueron abriendo sus puertas sin ofrecer resistencia. La ceremonia de consagración de Carlos VII se celebró el 17 de julio de 1429 en la catedral de Reims. Juana estuvo presente en la ceremonia, de pie junto al rey con su estandarte blanco. La coronación fortaleció la posición de Carlos frente a sus enemigos internos y externos.

4.5 Derrotas posteriores[editar]

Después de la coronación, Juana insistió en continuar la ofensiva contra París, pero la corte mostró preferencia por la negociación. Finalmente, en septiembre de 1429 se llevó a cabo el asedio de París, que fracasó y en el que Juana resultó herida por una flecha en el muslo. En noviembre del mismo año participó en el fallido sitio de La Charité. Estos reveses redujeron la confianza de la corte en ella.

A comienzos de 1430, Juana organizó una compañía de voluntarios para socorrer Compiègne, asediada por los borgoñones. El 23 de mayo de 1430 fue capturada en las afueras de la ciudad, cuando la guarnición cerró las puertas antes de que pudiera regresar. Fue apresada por la facción borgoñona.

5. Captura y juicio[editar]

5.1 Captura y entrega a los ingleses[editar]

Tras su captura en Compiègne, Juana quedó en manos de los borgoñones. Fue entregada a los ingleses y procesada por el obispo Pierre Cauchon, aliado de los ingleses y de la facción borgoñona. El proceso se celebró en Ruan, sede del gobierno inglés en Francia.

5.2 El proceso de condena[editar]

El juicio se centró en múltiples acusaciones, entre ellas las de herejía, travestismo y desobediencia a la autoridad eclesiástica. La ropa masculina que Juana usaba en campaña fue uno de los puntos centrales del proceso. A lo largo del interrogatorio, Juana defendió la autenticidad de sus voces y visiones, y sostuvo que su misión provenía de Dios.

El tribunal la declaró culpable de herejía y la condenó a morir en la hoguera.

5.3 Ejecución[editar]

El 30 de mayo de 1431, Juana fue ejecutada en la hoguera en la plaza del Mercado Viejo de Ruan, a la edad aproximada de 19 años. Según testimonios recogidos posteriormente en el proceso de rehabilitación, mantuvo la calma hasta el final y pidió que se le mostrara una cruz. Sus cenizas fueron arrojadas al río Sena.[10]

6. Rehabilitación y santidad[editar]

6.1 Proceso de rehabilitación[editar]

En 1455 se abrió un proceso de revisión del juicio de condena, impulsado por la familia de Juana y con el respaldo del rey Carlos VII. El 7 de julio de 1456, el tribunal autorizado por el papa Calixto III anuló los cargos, declaró inocente a Juana y la reconoció como mártir. La sentencia original fue considerada nula por numerosos defectos procesales.

6.2 Beatificación y canonización[editar]

En el siglo XVI, Juana fue convertida en símbolo de la Liga Católica francesa durante las guerras de religión. En 1803, Napoleón Bonaparte la declaró símbolo nacional de Francia.

Fue beatificada el 18 de abril de 1909 en la catedral de Notre Dame de París por el papa Pío X, y canonizada el 16 de mayo de 1920 en la basílica de San Pedro por el papa Benedicto XV. En 1922 fue declarada una de las santas patronas secundarias de Francia. Su festividad se celebra el 30 de mayo.

7. Legado[editar]

7.1 Símbolo nacional y figura cultural[editar]

Juana de Arco es una de las figuras históricas más representadas de la cultura occidental. Ha sido protagonista de obras literarias, musicales, pictóricas, escultóricas y teatrales desde el siglo XV. Desde los primeros retratos literarios hasta la actualidad, su figura ha sido reinterpretada en función de los cambios ideológicos, religiosos y políticos de cada época.

Entre las obras más conocidas inspiradas en ella se encuentran la pieza teatral La doncella de Orleans de Friedrich Schiller, la obra Santa Juana de George Bernard Shaw, la ópera Juana de Arco de Giuseppe Verdi y la película La pasión de Juana de Arco de Carl Theodor Dreyer. Estas y muchas otras obras han consolidado su imagen como heroína, santa, mártir y símbolo de independencia nacional.

7.2 Presencia en el mundo hispanohablante[editar]

La figura de Juana de Arco ha estado presente en el ámbito hispanoamericano a través de las traducciones de sus principales biografías, de las representaciones teatrales de las obras de Schiller y Shaw, y de la difusión cinematográfica de películas sobre su vida. En varios países de América Latina existen parroquias e instituciones educativas que llevan su nombre, en el marco de la devoción católica a la santa francesa.

Su denominación en español, «Juana de Arco», es la forma tradicional con la que se la conoce en los países de habla hispana. El término «doncella de Orleans», traducción del francés la Pucelle d'Orléans, también forma parte del vocabulario cultural hispanoamericano para referirse a ella.

8. Cronología principal[editar]

[ Desplegar / Plegar ]
Año Acontecimiento
h. 1412 Nace en Domrémy
c. 1425 Primera visión, según su testimonio
1428 Intento fallido ante Robert de Baudricourt en Vaucouleurs
1429, febrero Tercera audiencia con Baudricourt; predice la derrota de los Arenques
1429, marzo Encuentro con Carlos VII en Chinon
1429, abril Examen teológico en Poitiers; parte de Blois hacia Orleans
1429, 29 de abril Llega a Orleans
1429, 8 de mayo Los ingleses levantan el asedio de Orleans
1429, 12 de junio Toma de Jargeau
1429, 17 de julio Coronación de Carlos VII en Reims
1429, septiembre Fracaso del asedio de París
1429, noviembre Fracaso del sitio de La Charité
1430, 23 de mayo Captura en Compiègne
1430–1431 Proceso en Ruan
1431, 30 de mayo Ejecución en la hoguera
1456 Rehabilitación y anulación del juicio
1909 Beatificación
1920 Canonización
1922 Declarada santa patrona secundaria de Francia

9. Véase también[editar]

  • Guerra de los Cien Años
  • Carlos VII de Francia
  • Doncella de Orleans

10. Notas[editar]


  1. Su nombre fue escrito de varias maneras antes del siglo XIX. Su firma aparece como "Jehanne". En forma arcaica, Jehanne Darc, pero también Tarc, Daly o Day. En francés moderno se usa siempre Jeanne d'Arc. ↩︎

  2. Existe un debate historiográfico sobre el carácter legendario de estas profecías. Algunos historiadores, como Colette Beaune, subrayan el carácter mítico del relato, mientras que otros consideran que reflejan expectativas populares reales de la época. ↩︎

  3. El apóstrofo en d'Arc es una convención ortográfica posterior. En el siglo XV no se escribía apóstrofo, y el nombre de su padre se registra como Darc en los documentos latinos. ↩︎

  4. Domrémy era territorio del rey, pero la parroquia dependía del obispo de Toul, señor del Sacro Imperio Romano Germánico. La porción francesa del ducado de Bar, llamada Barrois mouvant, estaba al oeste del río Mosa. El pueblo pasó a llamarse Domrémy-la-Pucelle en honor a Juana. ↩︎

  5. Juana no especificó qué santas eran Margarita y Catalina en sus visiones, pero la mayoría de los estudiosos supone que se refería a Margarita de Antioquía y Catalina de Alejandría. ↩︎

  6. Algunas fuentes afirman que la amante era Agnes Sorel, pero Agnes Sorel fue amante de Carlos VII, no del duque de Lorena. En el relato del juicio se menciona que Juana reprendió al duque por convivir con una mujer, sin que haya consenso sobre su identidad. ↩︎

  7. Algunos historiadores sitúan el momento en febrero, otros en marzo. Los testigos que no estuvieron presentes contaron que Carlos se escondió entre la multitud y Juana lo identificó de inmediato. ↩︎

  8. Algunos escritores argumentan que Juana tranquilizó a Carlos sobre la legitimidad de su nacimiento, pero otros cuestionan esta posibilidad por falta de evidencia directa. ↩︎

  9. El examen de la virginidad de Juana tenía como propósito establecer si era realmente la virgen profetizada que salvaría a Francia, mostrar la pureza de su devoción y asegurar que no hubiera ninguna posibilidad de que se hubiera asociado con el diablo. ↩︎

  10. Según el relato tradicional, las cenizas fueron arrojadas al Sena para evitar que sus restos se convirtieran en reliquias. En la práctica, testimonios de la época indican que el cuerpo fue quemado por completo y los restos fueron dispersados. ↩︎